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Estado contra mercado Resea
Estado contra mercado

Carlos Rodríguez Braun
Taurus, Madrid, 2000
138 páginas

El capitalismo: la defensa de la prosperidad

Por Gorka Etxebarría

Cortesía de la revista Veintiuno (Fundación Cánovas del Castillo).

En todas las épocas se ha buscado algo o alguien ya sea deidad o no que fuera capaz de solucionar los problemas que azotaban a la comunidad. Y como la escasez y la miseria son el estado natural del hombre porque no venimos al mundo y tenemos el maná del cielo, siempre ha sido fácil ofrecerse de salvador. El Estado actual cumple esa función a costa del único sistema que nos ha elevado por encima de la naturaleza: el capitalismo. Lo que sucede es que a la gente no le gusta el cambio, el riesgo y la posibilidad de fracasar y piensan que es mejor tener un colchón detrás. Carlos Rodríguez Braún, catedrático y genial tertuliano de la SER y escritor, ha escrito un libro en el que desmonta las falacias de quienes creen en el intervencionismo, esa doctrina que postula que el capitalismo sin freno es anárquico y generador de paro y que sólo la planificación estatal puede evitar el caos.

A lo largo de 130 páginas, Rodríguez Braun plantea cómo el hombre bajo la división del trabajo puede mejorar su condición. Así que nadie tiene que dedicarse a producir todo aquello que necesita porque basta que cree algo de valor para los demás y ganar lo suficiente para adquirir otras cosas. El pobre, para Braun, vive mejor bajo el capitalismo. Si no, basta mirar un mapa y señalar dónde abundan. La respuesta no puede ser más tajante: en las economías planificadas. El autor cita un ejemplo memorable: los indigentes que venden La Farola vivirían mejor si pudieran ofrecer El País o El Mundo pero esto no es posible dado que el Estado se lo prohíbe.

Para entender mejor lo que es el mercado, el autor da una precisa definición muy al estilo de Hayek1: el mercado es un complejo social de descubrimiento y transmisión información sobre oportunidades. Y lo más curioso del mercado es, en palabras del autor, que pone al empresario al servicio del consumidor: si no lo satisface correctamente se le expulsará a menos que rectifique. Las posibilidades de rectificar los errores también son más abundantes bajo el capitalismo.

Como explica el Prof. Braun, los precios que se forman libremente en el mercado responden a las demandas de los individuos y avisan a los empresarios de lo que se pide y de lo que no. Así redirigen sus esfuerzos a los sectores donde más se les requiere y se está más dispuesto a pagárseles. Pero en el momento en que muchos empresarios se incorporan a un nuevo sector para aumentar sus beneficios, el margen que obtienen se reduce y aumenta el de otros sectores que les requieren. De este modo tan espontáneo el mercado ofrece una similar tasa de beneficio en todos los sectores en la medida en que los precios no son intervenidos.

El socialismo, en cambio, conduce al caos viene a decirnos el autor que sigue muy de cerca el argumento sobre la imposibilidad del cálculo económico de Mises2. Si los precios no surgen de las valoraciones de los individuos porque sólo el Estado determina lo que se produce y lo que no, se pierde esa función de guía que permite asignar eficientemente los recursos. Además como el socialismo se apoya en el igualitarismo coactivo, todo aquel que destaque no será recompensado. Nadie cobra más que otro si este último no es un funcionario. Se pierde de este modo, la creatividad que en el mercado observamos a diario.

Los nuevos derechos también le preocupan al Prof. Braun. En esa categoría se encuadran el derecho a una vivienda digna, a un salario justo...que ,en definitiva, como el autor pone de manifiesto, suponen que alguien tiene que pagar lo que otros necesitan o dicen necesitar. Al contrario que en el siglo XIX, cuando los derechos consistían en la ausencia de coacción, esto es, que no violaran mi propiedad (de mi cuerpo y de los frutos de mi trabajo), ahora se ha puesto de moda el parasitismo: que unos pidan y que a los demás se les quite aquello que han obtenido legítimamente. Lo peor del caso, como bien apunta Braun, es que el surgimiento de estos derechos tiene su causa en los grupos de presión. Viendo cómo funciona el Estado del Bienestar, resulta más fácil organizarse y presentar las demandas en forma de bien común y luego esperar a que los burócratas legislen en nuestro favor.

En definitiva, un Estado cuasi omnipotente, vigilante, regulador de casi todas las esferas de nuestra existencia, que limita nuestra capacidad de actuar aunque tenga apariencia benévola, nos conduce al fin de la libertad y a la miseria. Suena duro pero si leen el libro del Prof. Braun lo verán más claro que lo que aquí podamos explicar.

1Friedich Von Hayek fue Premio Nobel de Economía en 1974 y destacado pensador liberal de la Escuela Austríaca que fundó Menger en el siglo XIX. Otros gigantes de esta escuela son Böhm-Bawerk y Mises (el maestro de Hayek). Las Obras Completas de Mises, Hayek están siendo editadas por Unión Editorial. También esta editorial publica libros de Menger y Böhm-Bawerk.
2Véase su libro de 1922, Socialismo (Unión Editorial-WBF 1993) y La Acción Humana: tratado de economía. 5ª edición 1995 Unión Editorial).

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