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¿Qué o quién es el mercado?

Por Walter Williams
Traducido por John Leo Keenan

Distinguido profesor de economía en George Mason University y autor de muchos libros, el Dr. Williams es un frecuente invitado en programas de radio y televisión de EE.UU.

Cada día escuchamos algo acerca de los mercados. Tu presentador de las noticias de las 6 en punto puede que diga: "El mercado tuvo un mal día." El año pasado, el Presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, habló acerca de la exuberancia irracional del mercado. Supongo que ahora él diría que el mercado tiene un pesimismo irracional.

En la universidad, tu profesor pudo haberte dicho que no se puede confiar en el mercado y que por eso necesitamos al gobierno. Tu político puede que moralice: "A quién le tocará recibir medicinas recetadas por un médico no es algo que debería dejarse a lo que decida el mercado." Un líder de derechos civiles o un feminista puede que diga que el mercado es racista y sexista y posiblemente homofóbico.

Aquí está mi pregunta: ¿quién es este tipo al que llamamos el mercado? Si él provoca tanto desorden en la vida de la gente, ¿no deberíamos nosotros encontrar una manera de hacer que se comporte bien? Si es que vamos a enderezar a este tipo o mercado, deberíamos empezar primero identificándolo.

Supón que cada americano soltero simplemente siguiese ocupándose de sus asuntos personales cada día, que mantuviese su dinero en su bolsillo y que no tuviese absolutamente nada que ver con el mercado de valores. ¿Sería el mercado de valores exuberante o pesimista? ¿Qué es lo que un presentador de las noticias diría sobre qué hizo el mercado hoy? Mi suposición es que el mercado no haría nada. De hecho, el mercado de valores ni siquiera existiría.

Dices: "¿Cuál es tu razonamiento, Williams?"

Lo que llamamos el mercado de valores es literalmente miles de millones de personas independientes en todo el mundo, que toman decisiones independientes.

Un ejemplo presentado sencillamente es este: yo creo o adivino que aumentará el precio de las acciones de AT&T, de manera que quiero comprar cien de ellas. Alguna otra persona puede que piense o adivine que disminuirá el precio de las acciones de AT&T, de manera que él quiere vender sus cien - pero hay un gran problema. Yo no sé donde está él y él no sabe donde estoy yo. No hay porqué sudar al respecto. Hay especialistas que, por un precio, nos juntan a ambos para que podamos hacer la transacción. Les llamamos agentes de bolsa.

Los profesores de colegio son más importantes para la sociedad que los jugadores profesionales de baloncesto. El hecho de que jugadores de baloncesto profesional ganen más dinero induce a alguna gente a condenar al mercado por no tener las prioridades correctas. La razón por la cual los jugadores profesionales de baloncesto ganan más dinero es un resultado de la realidad así como de las decisiones tomadas por millones de consumidores.

La primera realidad es que el número de personas con habilidades para hacer lo que Michael Jordan hace es mucho más pequeño que el número de personas que poseen las habilidades de un profesor. La segunda realidad es que la contribución personal de Michael Jordan al provecho de la sociedad excede por mucho a la contribución personal de un profesor individual. La tercera realidad es que millones de millones de americanos quieren verlo jugar y que ofrecen muchos dólares por verlo en acción.

Lo que llamamos el mercado es en realidad un proceso democrático que involucra a millones, y en algunos mercados a miles de millones, de personas tomando decisiones personales que expresan sus preferencias. Cuando escuchas a alguien decir que él no confía en el mercado y que quiere reemplazarlo por decretos gubernamentales, realmente está pidiendo el cambio de un proceso democrático por uno totalitario.

Un excelente ejemplo es cuando la gente exige que el gobierno confisque los ingresos de los americanos más ricos para dárselos a los americanos más pobres. Michael Jordan es mucho más rico que yo, ¿pero quién o qué es lo que ha hecho que eso sea así? Son decisiones tomadas por millones de personas que prefieren aflojar su dinero para verlo a él jugar al baloncesto. Yo sería igual de rico si ellos estuvieran dispuestos a hacer lo mismo por verme a mí jugar. Cuando la gente condena las ganancias de Jordan, realmente están condenando las decisiones voluntarias tomadas por millones de personas.

Los tiranos siempre condenan y buscan sustituir al proceso del mercado por la coerción del gobierno, porque los tiranos no confían en que la gente, actuando voluntariamente, hará lo que los tiranos piensan que debería hacer.

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