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Los resultados del chavismo

Por Oliver Laufer

Pido al amable lector que entienda que "los resultados del chavismo" no son, directamente, los resultados de un régimen político autoritario y despótico, sino que son los resultados amplificados de un mal de antaño: los resultados del chavismo son, en pocas palabras, los resultados de la aplicación del socialismo en Venezuela.

Desde la instauración de la democracia en el país en los primeros días de 1958, todo gobernante y miembro de la oposición venezolana se ha declarado hasta hoy políticamente socialista. Y para asombro del lector, los primeros textos constitucionales que defendieron, de manera u otra, a las libertades individuales en el país no fueron, en la gran mayoría de los casos, aplicados al panorama político real. El gigantismo estatal alcanzaba cada vez a más sectores de la sociedad, y el zarandeo gubernamental entre socialcristianos y socialdemócratas no permitía la proliferación de nuevas corrientes políticas.

Adentrados profundamente en la segunda mitad del siglo XX, los gobiernos de Venezuela comienzan a engrosar a pasos cada vez más rápidos el tamaño del Estado, y comienzan a justificar sus fines a través de los medios socialistas. Este fue el primer síntoma de esta enternecedora enfermedad que vive hoy Venezuela, el chavismo, cuyos resultados dividiré en distintas partes, aunque siempre recordando que su prólogo y consecuencia fueron sus pretéritos socialismos democráticos.

Devaluación de la moneda

El bolívar, que había sido una de las monedas más sólidas de América desde comienzos de siglo XX, incluso recuperándose y mejorando el estado anterior al crack de 1929, a partir de la instauración de la democracia y con ella, lamentablemente, de los gobiernos socialistas en el país, comenzó su acentuada y, hasta hoy constante devaluación.

Desde el restablecimiento de la democracia y la llegada al poder de los primeros socialistas, la moneda pasó de 3,35 bolívares el dólar en la década de 1950, a los 4,30 bolívares el dólar en 1973. Nadie imaginaría que a mediados de los ochenta el dólar valdría 14,50 bolívares, ni mucho menos que para comienzos de los noventa, un dólar costaría 39,35 bolívares. Así hasta que el buen dólar alcanzó los 170 bolívares en 1994, y llegó a los casi 700 bolívares en 1999. Hoy, en 2006, el dólar vale 2.150 bolívares.[1]

La moneda se ha devaluado más de 1.200 bolívares en siete años. Cuarenta años de socialismo hicieron que la moneda se devaluase más de un 400%. Y el último gobierno de la república ha logrado que la moneda se devalúe, en siete años, casi un 150%.

Gigantismo estatal, Burocracia y Petróleo

Pero es en 1973, con el dólar a 4,30, cuando la guerra de Yom Kipur "obliga" a los gobiernos socialdemócratas a tomar las medidas necesarias para nacionalizar la industria petrolera en los tres siguientes años. Con PDVSA formando parte del Estado, el despilfarro gubernamental comenzó a suponer pérdidas multimillonarias a costa del contribuyente. En 1975 cerca de treinta empresas estatales perdieron 1.031 millones de bolívares. Para 1979, las pérdidas alcanzaron los 5.000 millones, y para 1980 las pérdidas alcanzaban los 10.000 millones de bolívares.[2]

Con Chávez, la salida de capitales ha superado los 32.000 millones de dólares. Es decir, 68.800.000.000 (sesenta y ocho mil ochocientos) millones de bolívares.

El Estado, antes de Chávez, paralelamente a las pérdidas económicas, crecía en otros muchos aspectos. 350.000 empleados públicos en 1973, frente a los 700.000 funcionarios de 1979 y el millón de funcionarios de 1984.[3] Hoy Venezuela tiene 1.630.000 empleados públicos, en una población de 25 millones de personas.

Gasto Público

En paralelo también, el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez supuso un gasto público de 230.000 millones de bolívares. Algo nunca visto hasta la fecha. Pero con Luis Herrera Campins el gasto aumentó a 392.000 millones de bolívares. Y con Lusinchi alcanzó los 710.000 millones.

El regreso al poder de Pérez, para desgracia de todos, hizo que el gasto público aumentase hasta alcanzar los 3.634.500 millones de bolívares. Pero sería Caldera, socialcristiano, quien aumentaría el gasto público a 33.590.582 millones de bolívares. Esto es, el Estado paternalista previo a Chávez gastó más de 38.000 millones de bolívares en poco menos de tres décadas.

Pero con Hugo Chávez en el poder el gasto público ha aumentado un 600%[4], disipando mucho más dinero del que ingresan las arcas estatales. A pesar de un aumento de ingresos nunca visto y un considerable aumento de impuestos, el déficit público no ha dejado de crecer en ningún momento.

Deuda externa

Y debido a ese colosal despilfarro económico la deuda externa ha pasado de los 27.000 millones de dólares en 1999 a los 47.000 millones de dólares en la actualidad. Además de que el financiamiento de la factura petrolera de otros países latinoamericanos suma a esta deuda otros 20.000 millones de dólares.

Desempleo

Por eso las consecuencias de una gestión socialista son empíricas y fácilmente comprobables. El chavismo es una amplificación del anterior socialismo. Una amplificación que, lamentándolo mucho, está convirtiendo a Venezuela en un país sumamente pobre.

Esta burocracia ha hecho que cierren 7.000 industrias en siete años. En un país donde no es factible crear riqueza, no es posible generar empleo. El cierre de estas empresas, que en 1999 eran 11.000 y hoy son menos de 5.000, es la razón por la que el desempleo en el país, como es de esperar, se haya disparado.

En el sector privado trabajan 9 millones de personas, de las cuales 5,2 millones se encuentran dentro del empleo informal. Esto se debe a que el Gobierno ha imposibilitado la capacidad de emprendimiento empresarial de los venezolanos y, como no, la labor de las multinacionales en el país. Esto quiere decir, simplemente, que de los nueve millones de empleados, sólo 3,2 millones poseen un empleo dentro de la economía formal, que supera, cuanto menos, el sueldo mínimo.

Aunque la tasa de desempleo varía constantemente, ésta cerró en 2005 en un 11,4% de la población total; y casi el 25% de la población activa. Y que de ese porcentaje restante, tan sólo 3,2 millones están dentro de la economía formal, mientras que 1,63 millones son empleados públicos.[5]

El proteccionismo económico, los aranceles a la exportación e importación, los impedimentos burocráticos y la política fiscal han logrado que Venezuela viva la peor crisis de toda su historia, amortiguada con el despilfarro propagandístico del Gobierno.

Pobreza

Entonces, como es de esperar, en un país con un Estado elefantiásico, un enorme gasto público, devaluación, desempleo, corrupción, déficit público e inflación, entre otras muchas cosas, hay también, triste y obviamente, mucha pobreza. El aumento de la pobreza es consecuencia directa de todo lo anteriormente nombrado, y esto, consecuencia de los socialismos.

Viva Chávez

Según el Instituto Nacional de Estadística, la pobreza ha aumentado un 10,2%, en los primeros cinco años de gobierno chavista. Asombrado por ello, Chávez acusó al INE de calcular la pobreza de forma "neoliberal", en un país que es socialista[6]. Pero los datos del Instituto Nacional de Estadística son objetivos y comprobables. Según el Informe de Desarrollo Humano de 2005 del Programa de Desarrollo de la ONU, la renta per cápita en Venezuela ha caído de los 5.390 a los 4.900 dólares.

La pobreza ha crecido en los últimos años alcanzando a un 53% de la población total. Es decir, a 12,7 millones de venezolanos.

La pobreza extrema también ha aumentado considerablemente con Chávez en el poder, alcanzando al 25% de la población total. Esto significa que la pobreza extrema ha crecido en más de un 50%: del 16,6% al 25% de la población. Cerca de un 17% de la población venezolana, más de tres millones de personas, sufren desnutrición.[7]

Pobreza

Tantas cifras pueden suponer un enredo para el lector medio de este artículo. Entienda usted que Chávez llegó al poder respaldado por una gran mayoría de venezolanos hartos de los socialismos anteriores, cometiendo el habitual error de creer que socialismo se cura con más socialismo.

Despilfarro

Ese gran problema del socialismo chavista ha sido invertir el dinero en materias sumamente innecesarias y que no mejorarán, en ningún aspecto, la vida del venezolano. Pero Chávez ha sobrepasado todos los límites. Entre algunas, podemos tomar en cuenta las siguientes (en millones de dólares):

Venezuela (limitándonos a): 6 millones de dólares para la computadora bolivariana; 1,25 millones en el Plan Anticorrupción; 20.000 millones en industrias básicas; 100 millones para Empresas de Producción Social; 300 millones para amas de casa; 5 millones a empresas quebradas; 62,4 millones para cooperativas y 8 millones para el Festival de la Juventud y los Estudiantes.[8]

Bolivia: 30 millones.
Argentina: 4.166 millones.
África: 3,8 millones.
Ecuador: 200 millones.
Estados Unidos: 200 millones.
Cuba: 5.017 millones.
Dominica: 10 millones.
Jamaica: 387 millones.
Puerto Rico: 250.000.
República Dominicana: 156 millones.
Caribe: 792 millones.
Brasil: 4.501 millones.
Paraguay: 100 millones.
Uruguay: 890 millones.
Asia: 2 millones.
TeleSur: 10 millones.
Gaseoducto latinoamericano: 30.000 millones.

Resumámoslo, para evitarle largas cuentas, a la simple idea de que Chávez, en estas limitadas enumeraciones, ha regalado cerca de 135.566 millones de dólares. Lo suficiente para devolverle a cada venezolano 5.600 dólares: algo que supera con creces las ganancias anuales del venezolano medio. En suma: 135.566.513.275 dólares que Hugo Chávez, en un afán que podríamos considerar, en el acto, de imperialista, ha regalado por todo el mundo[9]. Mientras que los desahuciados venezolanos, deseosos de buen porvenir, venden tostones fritos en una carretera que se construyó allá por 1845.

Estado de la democracia

Internacionalmente, hemos sido vistos como epicentro de la democracia de América. Tanto así, que la progresía europea, y cualquiera que apoye al chavismo, han defendido ciegamente las encuestas que sitúan a Venezuela como el país más democrático de América Latina.

Así pues, no sólo demostraré que Venezuela no es el país más democrático de América Latina, sino que es, de hecho, el país menos democrático de todo el continente. Y esto es consecuencia del socialismo chavista.

Entendamos siempre la democracia como el medio para cambiar a los gobernantes regularmente, sin nunca poner en peligro nuestras libertades individuales. No entendamos, por tanto, la democracia como un fin contra sí misma.

Según las encuestas, Venezuela es el país más democrático de América Latina: el 56% de los venezolanos se encuentran satisfechos con la democracia, frente al 31% de los latinoamericanos.

Hay un paso infinito entre satisfacción democrática y realidad democrática. En Venezuela, la democracia funcionó poderosamente para llevar a Chávez al poder, pero el pueblo venezolano, a pesar de su satisfacción, dejó a un lado la democracia. Y eso es reciente:

La abstención de las últimas elecciones presidenciales del año 2000 fue del 76%. El acto democrático sólo lo realizó el 24% de los llamados a las urnas.

En el referendo revocatorio contra Chávez hubo abstención del 54,06%.En el 2000, en el referendo para remover a los líderes sindicales la abstención rozó el 77%. El referendo de 1999 para aprobar la Constitución Bolivariana obtuvo una abstención del 55,63%: de los casi 11 millones de venezolanos llamados a las urnas, tan sólo 3,3 millones votaron a favor de la nueva Constitución, que fue aprobada.

Y en las últimas elecciones municipales, en agosto de 2005, la abstención fue del 68,6%. Sólo un 31,4% de los venezolanos llamados a las urnas decidió participar en el proceso democrático.

Aunque, asimismo, las encuestas dicen que el 56% de los venezolanos sienten satisfacción democrática, pero son sólo 2 de cada 10, los participantes en el proceso democrático.

Abreviando, en Venezuela existe una profunda satisfacción democrática pero una mínima participación en el proceso democrático, siendo el país con menor participación democrática que hay en Latinoamérica:

Uruguay (91,8%); Chile (90,6%); Paraguay (80,5%); Brasil (78,5%); Bolivia (71,3%); Ecuador (70,1%); Costa Rica (69,5%); México (63,3%); Colombia (45%); Guatemala (40,3%); El Salvador (38,5%) y Venezuela (24%).

Eso significa, en simples palabras, que los venezolanos han dejado de creer en la democracia. Y que a pesar de que es un país con una alta satisfacción democrática –según encuestas–, se trata, de hecho, del país menos democrático de Latinoamérica. Aunque no siempre fue así.

Desde el inicio de la democracia en 1958, los datos de abstención fueron, incluso ese año, del 6%. Posteriormente se mantuvo al 3%, hasta que pasados los años ochenta la abstención alcanzó un 12%. En 1988 fue del 18%, y en 1993 ésta alcanzó el 39%.

En 1998, cuando Chávez llegó al poder, la abstención fue del 36%. A partir de entonces se ha duplicado, alcanzando en las últimas elecciones presidenciales un 76%.

Delincuencia

Como puede resultar normal en un país donde el dinero se despilfarra, el gobierno olvida –o evita– destinar capital a las cuestiones que realmente le competen al Estado. Es por eso que la gran mayoría del dinero se ha utilizado para pagar los bonos de otros países o financiar proyectos que son sumamente innecesarios.

La ineficacia policial ha logrado que la inseguridad sea uno de los principales problemas del país. Tanto así, que cada día asesinan a una media de 30 venezolanos, y la principal función de la policía, ha sido, durante varios años, mantener en alto los índices de criminalidad.

Estas cifras de criminalidad han aumentado de forma galopante en los últimos años. Tanto así, que durante los primeros 5 años de gobierno bolivariano, los homicidios crecieron un 148% con respecto a los gobiernos anteriores. En los últimos 7 años de gobierno, los homicidios aumentaron aproximadamente un 190%.

Durante los primeros 5 años de Chávez en la presidencia fueron asesinadas 58.519 personas. Las proyecciones indican que los homicidios aumentaron en más de un 40% para 2005, alcanzando las 95.570 víctimas. Eso quiere decir, que entre 2004 y 2005 unas 37.000 personas fueron asesinadas.

Resumiéndolo, en 1998 fueron asesinadas a nivel nacional 4.550 personas. Al año siguiente, con la entrada de Chávez a Miraflores, fueron asesinadas 5.968 personas; en 2000 la cifra alcanzó las 8.022 víctimas, manteniéndose durante 2001, y disparándose en 2002, siendo asesinadas ese año 9.529 personas. Acentuada la inestabilidad nacional y sentidas ya las consecuencias directas del Chavismo, en 2003 hubo 11.025 asesinatos.[10]

Homicidios en Venezuela

Para entender correctamente estas cifras, desde que Chávez es Presidente de la República, cada año el número de asesinatos aumenta un 27% con respecto al año anterior. Eso quiere decir que cada año son asesinadas más de mil personas con respecto al año anterior.

Indice de variación anual de homicidios

Los homicidios, aunque estables desde 1992 a 1998, terminaban cada año con la vida de 4.500 personas en todo el país. Actualmente mueren cerca de 15.000 venezolanos cada año. En los últimos años los homicidios han pasado de ser la quinta causa de muerte a convertirse en la tercera causa de muerte del país, y desde 2003 la primera causa de muerte en los varones.

Ocho de cada diez asesinatos se producen con armas de fuego. Según la UNESCO Venezuela es el principal país del mundo con asesinatos de este tipo.

El 21 de agosto de 2001, Chávez aprobó la Ley para el Desarme que propuso el Movimiento Al Socialismo (M.A.S). Esta ley priva nuestro derecho a la vida y a la autodefensa, amparados por la Constitución de los Derechos Humanos y por el Artículo 43 de la Constitución Bolivariana. Asimismo, desde la aprobación de esta ley, los homicidios se han duplicado alcanzando cada año a 15 mil personas. Los secuestros han aumentado en más de un 150%, el robo de vehículos ha crecido en más de un 70% y la corrupción policial ha sido colosal.

Este problema de corrupción policial es consecuencia del limitado presupuesto que recibe la policía. Un policía local de Baruta, en el Estado Miranda, gana un sueldo estimado de 650.000 bolívares al mes, esto es, cerca de 240€. La extorsión policial y el soborno suponen, por tanto, el día a día de los funcionarios de la Ley y el Orden. Y reinventar la justicia no trae sino consecuencias negativas:

Entre enero de 2000 y junio de 2005, la Fiscalía ha investigado 5.520 casos de ajusticiamiento en los que están implicados 5.997 funcionarios policiales. En 5 años han sido imputados por delitos 1.315 policías, de los que 507 han sido acusados y 88 condenados a prisión.

Los registros de la Fiscalía indican que la policía ha asesinado extrajudicialmente a 6.127 personas. Se le ha abierto expedientes a 3.244 policías regionales; 1.185 CICPC[11]; 634 policías municipales y 132 guardias nacionales.

Con ello, las torturas y los maltratos por parte de la policía no han cesado. Según PROVEA, una de cada 10 víctimas de homicidios extrajudiciales por parte de la policía son menores de edad. También indica Human Rights Watch, que durante 2004, en las protestas contra el Presidente Chávez, la guardia nacional y la policía torturaron a detenidos, quienes denunciaron ser golpeados con bastones, choques eléctricos, cascos, sables, culatas y gas lacrimógeno.

Hugo Chávez

Finalmente, creo conveniente dar una introducción biográfica al hombre que, de forma u otra, ha hecho que todo esto sea posible.

La mayoría de los venezolanos aún recordamos la primera vez que escuchamos su nombre. Ya que el 4 de febrero de 1992, al despertar, nos encontrábamos con una imagen insólita en la televisión. Un total desconocido, tras dar un golpe de Estado fallido, se dirigía al país. Hugo Rafael Chávez Frías, un teniente coronel del ejército, natural del Estado de Barinas, había intentado, en vano, acabar con la democracia venezolana esa misma madrugada.

Chávez se había criado en la pequeña ciudad de Sabaneta. Sus padres, Hugo y Elena, habían sido maestros. Del matrimonio de Hugo Rafael con María Isabel nacieron cuatro hijos. Pero de lo que Chávez siempre ha gozado, aunque resulte extraño, fue de apoyos.

Fue apoyado por muchos sectores del ejército el día del golpe de Estado. Los golpistas contaban con las guarniciones militares de los estados de Carabobo, Aragua, Zulia, Miranda y Distrito Federal.

La cifra oficial de bajas de ese golpe, fue de 14 muertos y 53 heridos. La que manejaron los medios de comunicación fue de 50 muertos y 100 heridos.

Hoy, el 4 de febrero es conocido oficialmente como Día de la Dignidad, ya que, según Chávez, los jóvenes militares venezolanos reclamaron dignidad y patria.

Hugo Chávez fue cofundador de una secta guerrillera, socialista y nacionalista llamada Movimiento Bolivariano Revolucionario, MBR-200. La organización, que resaltaba la figura del Libertador, pretendía instaurar una dictadura populista de corte militar, de carácter socialista y profundamente nacionalista. Por suerte, esa mañana el desconocido Chávez, no lograría su fin:

"Por ahora, nuestros objetivos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros no logramos controlar el poder." Por ahora. Porque dos años más tarde, Hugo Chávez sería indultado y liberado por el presidente socialcristiano Rafael Caldera. Y en 1998 se convertiría en Presidente de la república.

Las consecuencias del chavismo han sido expuestas detenidamente en este ensayo. El chavismo, no por chavista sino por socialista, ha traído hambre, odio, destrucción y pobreza a una tierra que antaño fue símbolo de Libertad para América. Y que en el futuro, aunque hoy lo dudemos, volverá a serlo.



[2] La generación de relevo. vs. el estado omnipotente. Marcel Granier, 1982.

[3] La generación de relevo. vs. el estado omnipotente. Marcel Granier, 1982.

[4] Diario Exterior. 9 de septiembre de 2005.

[5] Dow Jones. 10 de febrero de 2006.

[6] Datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística de Venezuela.

[7] Datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística de Venezuela.

[8] Larry Nieves. El Liberal Venezolano. Tus Impuestos en Acción.

[10] La familia venezolana de LUTO. Diputado José Luis Farías.

[11] Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas. Antigua Policía Técnica Judicial.

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