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La globalización del estado fiscal

Por Gorka Etxebarría

La globalización supone malas noticias para los estados minotauro de todas partes del mundo y, especialmente, para los miembros de la UE.

Gracias a la mayor movilidad de capital, los individuos pueden desplazarse o llevar sus negocios a territorios de baja tributación también conocidos como paraísos fiscales. Esta competencia fiscal ha permitido a lo largo de los años liberalizar la economía mundial al disminuir la presión fiscal y el gasto gubernamental de los estados providencia.

No resulta sorprendente para muchos que los políticos de ciertos infiernos o cuasi-infiernos fiscales estén resentidos y no puedan practicar su humanitarismo con guillotina (es decir, hacer buenos a la gente mediante la coacción). La OCDE y la UE junto con Naciones Unidas están intentando llevar a cabo la utopía de Kant: el estado mundial... pero por la puerta de atrás, o sea, "armonizando los impuestos" (sic).

Arguyen que resulta injusto que las naciones de baja tributación estén atrayendo capitales extranjeros que se desplazan a dichos territorios para escapar de las llamas impositivas de sus luciferes de turno (también llamados políticos). Ahora bien, no se escucha por prácticamente ningún lado que los estados tengan el derecho de confiscar la mitad de la propiedad de cada ciudadano... una o varias veces al año.

La causa de la existencia de los paraísos fiscales no es otra que la pervivencia de los infiernos fiscales. Los oprimidos por injustas leyes tributarias votan con los pies y de este modo pueden esconder sus ganancias de la voracidad fiscal de los gobernantes.

De alguna manera, las palabras de Amando de Miguel resumen la ideología subyacente de estos organismos anti-paraísos: "no se entiende muy bien por qué los países grandes no acaban con esa extraña supervivencia medieval de los enclaves fiscales" (sic).

El hecho de que a territorios soberanos que no vulneran los derechos humanos ni financian el terrorismo como otros (por ejemplo, Cuba o Libia) se les quiera privar de su fuente básica de supervivencia nos debería escandalizar... mas desgraciadamente no es así.

Pero planteémonos que prácticamente nadie conocería las islas Vanuatu, Belice o la isla de Man de no ser territorios de baja o nula tributación. Parece lógico concluir que, en caso de perder su condición de paraísos fiscales, por su localización, estarían al margen de las redes internacionales de comercio y serían infinitamente más pobres. Un buen ejemplo de cómo opera la baja tributación son nuestras Islas Canarias o Irlanda que, desde que gozan de ciertos beneficios fiscales, han levantado cabeza. No obstante, nuestros eurócratas no están por la labor de permitir que su ansiada armonización no sea total. En definitiva, que no les apetece que sus sueños de ingenieros sociales queden maltrechos.

Asimismo, deberíamos preguntarnos qué significa o supone la palabra armonización. Si sabemos que la competencia reduce los precios y que lo mismo sucede cuando existe competencia fiscal (se reduce la carga impositiva), es lógico pensar que cuando se elimina la competencia, como es el caso, suban los impuestos. Nuestro caso, el europeo, tiene visos de ello.

Pero la armonización, si bien puede establecerse desde arriba como el caso europeo, no es posible que se aplique de igual forma en otros países occidentales. Para eso, la OCDE se ha inventado una técnica muy sofisticada: las cláusulas de intercambio de información. Primero se introdujo en prácticamente todos los convenios para evitar la doble imposición suscritos entre diversos países. Bajo esta cláusula, los gobiernos decidían recoger información detallada de los contribuyentes de otros países y luego intercambiaban esa información con otras naciones. Esta técnica permite que un estado tan intervencionista como Francia pueda gravar el ingreso obtenido por sus ciudadanos que se encuentren en otros países de acuerdo a ciertos criterios, (los que fijan los convenios)

Al margen de esto, la agenda armonizadora aún da mucho que hablar. En esta pequeña lista se puede apreciar el peligro que para la privacidad y el progreso económico suponen las medidas previstas por la OCDE y sus ayudantes de cámara:

1.- La OCDE está preocupada porque las distintas formas de e-money puedan dificultar los flujos financieros (?).

2.- El organismo dependiente de la OCDE, denominado en inglés como TAFT, se ha percatado de que Internet permite que las personas efectúen transacciones económicas con extranjeros sin que sus estados se den cuenta.

3.- La OCDE y la UE están buscando crear sistemas de monitorización para el comercio electrónico, de forma que los consumidores no tengan por más tiempo la libertad de comprar allá donde los impuestos sean menos gravosos.

4.- Naciones Unidas critica las desregulaciones financieras por crear demasiados nuevos productos y servicios, ya que esto supone a los gobiernos complicaciones mayores a la hora de controlar el patrimonio. Algún que otro burócrata de la OCDE ha mantenido en privado que la banca electrónica es un problema muy serio.

5.- Aquellos que temen que las transacciones tengan lugar sin la supervisión gubernamental, también han criticado el sistema de pago vía Internet. La OCDE ha llegado a sugerir la limitación de los servicios on-line o la cantidad de transacciones efectuada para paliar este problema.

6.- Naciones Unidas ha criticado cualquier institución financiera que permita transacciones anónimas.

Las únicas buenas noticias son que estos recaudadores de impuestos no han podido aún aplicar su "código de buenas prácticas fiscales"... pero están en ello.

Una vez que esto ocurra, pensar en la eficiencia de los mercados de capitales o en nuevas tecnologías será más complicado. Perderemos la privacidad financiera y la soberanía fiscal por la implantación de un cártel liderado por la OCDE formado por países pro-impuestos, y se impondrá el boicot a los paraísos fiscales (por la vía del proteccionismo financiero).

Después de la OCDE, no nos quedará Mónaco, Suiza u otros refugios de la libertad. El 10 de diciembre de 2001, las islas Antigua y Barbados firmaban un convenio de intercambio de información. Parece que el Estado fiscal mundial se acerca. God save the tax havens

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