Seny: Agosto 2005Bitácora de Antonio Mascaró Rotger
28 de Agosto de 2005Anuncio de Herr HHH
¡Ojo con la foto del anuncio!
26 de Agosto de 2005Atlas corre en Maratón y propone la baja de impuestos
24 de Agosto de 2005Antes olía a cáñamo y pólvora y ahora apesta a rata
Recientemente Albert Esplugas se ha referido a la deriva socialista de lo que en otros tiempos fue un partido liberal en los Estados Unidos, me refiero al Partido Republicano.
Comenta que si hace unas décadas abogaban por la completa eliminación del Ministerio de Educación, entendiendo que mejor era dejarlo en manos de la sociedad civil, ahora es este mismo partido el que está aumentando de manera exorbitante el gasto público en educación. Los republicanos, en realidad, se limitan a reflejar una corriente nacional. Viene de lejos este abandono de los ideales de libertad que en su momento convirtieron a la joven nación en el faro del mundo libre. Algunos citan al presidente Johnson y su afán por planificar una “Gran Sociedad”. Otros se remontan a los años 50, cuando se fraguó el complejo industrial militar por el que las grandes corporaciones se compincharon con los politicastros. No son pocos los que le echan la culpa a FDR y su “New Deal”. Sin embargo, hay quien apunta a Woodrow Wilson y su versión socialdemócrata del trotskismo para “hacer del mundo un lugar seguro para la democracia”. Hay quien dice que la caída empezó un poco antes, a principios de siglo, cuando se estableció el sistema de la Reserva Federal, empezando así la dilapidación del dólar que llevó primero a la Gran Depresión y que a día de hoy ha destruido un 99% del valor que tenía esa divisa en ese fatídico momento. Desde luego son muchos los que apuntan a Lincoln que, con sus políticas mercantilistas, abrió el camino hacia el big government, el gobierno grande. No faltan, desde luego, las críticas a Hamilton y compañía por los primeros atisbos de centralización y censura. Están incluso los que apuntan a George Washington por haber sofocado por las armas la Rebelión del Whiskey con la que unos granjeros de Kentucky protestaban contra un impuesto sobre esa bebida que consideraban abusivo y que les recordaba a ese otro sobre las infusiones que habían aplicado los británicos. Finalmente, está ganando adeptos la idea de que el punto de inflexión lo marcó la firma de la Constitución, que ya en su momento advirtieron los antifederalistas iba a desatar las ansias expansivas del gobierno federal para convertirse en una inmensa burocracia pantagruélica. De hecho, fue el propio Patrick Henry, el que popularizó aquello de “¡dadme libertad o dadme muerte!”, quien exclamó, cuando se enteró de que iba a aprobarse: “¡Me huelo una rata!” Y lo curioso del caso es que Paine, Henry, Jefferson, Washington y compañía no libraron la guerra por conceptos revolucionarios. No eran peligrosos anarcofolloneros, como podría parecer a los ojos de nuestra sociedad adicta a la burocracia metomentodo, sino conservadores que luchaban por mantener las instituciones británicas que la corona estaba subvirtiendo. Y desde entonces hasta ahora, efectivamente, las cosas han cambiado mucho. Explica Escohotado que cuando, hace casi cien años, los políticos de Washington decidieron realizar “el mayor experimento moral de la historia” prohibiendo a diestro y siniestro el consumo de sustancias intoxicantes entre las que se contaba el alcohol y diversas drogas, se dieron cuenta de que el consumo en general iba a resentirse mucho. Y eso les preocupaba sobremanera porque significaba una caída importante en la recaudación de impuestos indirectos, los que gravan el consumo. Fue entonces cuando, después de varios intentos, se estableció en los Estados Unidos un impuesto sobre la renta. Es cierto que ese disparate fue corregido en alguna medida. Pero no es menos cierto que la llamada “Guerra contra las Drogas” está provocando enormes problemas de violencia, corrupción policial y derroche de recursos. Se calcula que no menos de un millón de americanos cumplen condena actualmente por este tipo de “crímenes sin víctima” en los que el acusado se ha atacado a si mismo, por ejemplo, consumiendo cannabis. Resulta espectacular imaginar qué habría sucedido hace dos siglos y medio si los británicos hubiesen intentado aplicar estas prohibiciones a las trece colonias. Uno se imagina a los casacas rojas yendo a quemar las plantaciones de cáñamo, como ahora se supone que se intenta hacer en Centroamérica. Y uno, entonces, tiene que imaginarse cómo se habría defendido ese terrateniente virginiano que tenía la mayor plantación de cáñamo de todo el continente. Sí, ¿cómo habría defendido su propiedad privada George Washington? A tiro limpio, supongo. Los casacas rojas habrían tenido que esforzarse en esa gran colonia porque también allí estaba la segunda principal plantación de cáñamo. ¿Cómo se habría defendido su propietario, Thomas Jefferson? Él que tanto escribió a favor del consumo de esa planta y que tanto se empeñó en popularizar su cultivo en el Nuevo Mundo. Y puesto que recomendaba a todos el arma de fuego como ideal compañera de paseos, supongo que no habría dudado en usar una para defenderse. Quizás gritando cinematográficamente “¡me encanta el olor a cáñamo y pólvora por la mañana... desde luego, más que el de rata!” Y uno se troncha al recordar que fue el mismísimo Jefferson quien escribió los borradores de la Declaración de Independencia sobre papel de cáñamo. Hoy, incluso antes de leer su escandaloso y sedicioso contenido, los burócratas de la Colina del Capitolio, dignos herederos de los casacas rojas, echarían a Jefferson al trullo de un puntapié. O rodearían su plantación y le acribillarían como en Ruby Ridge o Waco. Y después los esbirros públicos arrancarían su arma de sus frío dedos muertos; ese arma que él osó poseer sin permiso del Dios Estado. Antes olía a libertad y ahora apesta a Estado del Bienestar. 15 de Agosto de 200514 de Agosto de 2005Seguridad en los aeropuertos
Decía el catalán que era poco razonable, y que así lo había reconocido el guardia de turno, que un eurodiputado de camino a Bruselas atacara a alguien con unas tijerillas. Aleix comentaba la irracionalidad de tales políticas pero también su intrusismo. Sin embargo, concluía el artículo respaldándolas. Desde entonces, ha habido multitud de relatos estrafalarios. Como el general americano Joe Foss que tuvo problemas en el aeropuerto de Phoenix para que le dejaran embarcar con su Medalla del Congreso al Honor. El pobre hombre, además, se quedó desmoralizado al ver que la pandilla de seguridad no era capaz siquiera de reconocer la medalla, la más elevada que se concede en los EE.UU. Se ha llegado a someter a los pilotos a los mismos cacheos que a los pasajeros, lo que ha llevado a Walter Williams a preguntarse “si un piloto tiene intención de estrellar un avión contra un edificio, ¿acaso necesita llevar consigo abordo algo para hacerlo?” En otra ocasión el FBI y la TSA estuvieron interrogando durante un buen rato a una pareja con un crío de cinco años porque el chaval tenía el mismo nombre y apellido que el de un peligroso terrorista que estaban buscando. Es más, algunos de los pasajeros a los que les quitaron las dichosas tijeritas u otros objetos similarmente peligrosos, no quedaron muy contentos al enterarse de que el Estado los estaba revendiendo en eBay. ¿Y cómo evitarán los anarcocapitalistas que las avariciosas empresas privadas revendan al mejor postor lo requisado? Jo, jo, jo... Hay quien ha observado que en más de un aeropuerto es posible adquirir en las tiendas, después de pasar el control de seguridad pero antes de embarcar, botellas de alcohol. Es sabido que una botella de vidrio puede provocar cortes bastante más serios que el de las tijeritas de papel que se requisan a diario. Por no hablar de lo que se puede hacer con un litro de vodka y un mecherito. Lo curioso del caso es que se cuenta que en los ataques de Nueva York es probable que los terroristas no introdujesen ninguno de los objetos que ahora se requisan rutinariamente. Por un motivo muy curioso y es que el personal de las aerolíneas, se dice, suele guardar debajo de algún asiento de cada avión una caja con herramientas básicas como navajas, destornilladores y demás. Enterarse de donde está la caja en cuestión no parece tan difícil. Y después de tanto festival, la TSA parece estar considerando levantar la prohibición de llevar navajas y cuchillos abordo. ¡Hombre! 13 de Agosto de 2005Algunas citas
El dinero es, primero y sobretodo, un medio de comunicación que transmite la información que llamamos "precio". El control gubernamental de la oferta monetaria es censura; una violación de la Primera Enmienda. La inflación es una mentira. ¿Quieres una muestra clara de en qué consiste el Estado del Bienestar? Observa que las necesidades más básicas de la vida (alimento, vestido y cobijo) están todas gravas con impuestos. La libertad va ligada a la dispersión del poder político, nunca a su concentración y centralización. Añadir una fila de tiranos entrometidos (la UE) a los gobiernos europeos beneficiará a los europeos de la misma manera que un segundo verdugo beneficia al condenado. Debemos distinguir entre el derecho de la gente a ser libres y la obligación de los demás a liberarles. Tenemos un solemne deber a no violar los derechos de los extranjeros a la vida, libertad y propiedad. Pero no tenemos deber alguno a protegerles de la muerte, la violación, el robo o a la encarcelación injusta. No preguntes que puedes hacer por tu país; pregunta qué puede hacer el país por ti. Deberías sacar algo de los impuestos que pagas. No preguntes qué está haciendo el gobierno por ti. Pregunta qué te está haciendo. Es el deber de un patriota el proteger a su país del gobierno. Los impuestos no se establecen a beneficio de los contribuyentes. Una sociedad armada es una sociedad amable. Los modales son buenos cuando uno puede tener que responder de sus actos con su vida. Un sistema de licencias y permisos es un instrumento perfecto para negar la posesión de las armas a los burgueses. Un pueblo libre no solo debería estar armado y disciplinado, además deberían tener suficientes armas y munición para mantener el estatus de independencia frente a cualquiera que intentase abusar de ellos, incluyendo a su propio gobierno. Un cuerpo fuerte fortalece la mente. En cuanto al tipo de ejercicio, recomiendo las armas de fuego. Si bien esto ofrece un ejercicio moderado para el cuerpo, ofrece atrevimiento, empresa e independencia a la mente. Los juegos de pelota y otros similares son demasiado violentos para el cuerpo y no imprimen carácter en la mente. Deja, pues, que el arma de fuego sea tu compañera constante en tus paseos. Una ciudadanía armada el la primera defensa, la mejor defensa y la defensa final frente a la tiranía. Lo que este país necesita son más políticos en el paro. Los políticos son iguales en todas partes. Se ofrecen a construir un puente allí donde no hay río. Una nación de corderos se ganará un gobierno de lobos. "Solucionar" y "problemas" no aparecen en la Constitución. Las cosas funcionan en este país a pesar del gobierno, no gracias a él. La libertad implica responsabilidad. Éste es el motivo de que tantos la teman. Están aquejados de la típica enfermedad socialista: se han acabado el dinero de los demás. Si la gente se comportase como gobiernos, llamarías a la policía. Sí, claro que los socialistas estáis más interesados por los pobres...¡vuestras políticas crean tantos! El gobierno anunció hoy que cambia su emblema por el de un condón porque refleja así más claramente su postura política. Un condón se erige a favor de la inflación, detiene la producción, destruye a la generación venidera y te da una sensación de seguridad mientras te joden. ¡Vaya, es difícil ser más atinado! Archivo |
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