7 de Febrero de 2008« Fekete sobre Friedman | Principal | Rajoy vuelve al realismo político »
Bitácora de Juan Ramón Rallo Julián
Qué es el neoliberalismo, por Alberto MansuetiPara sus enemigos es la encarnación del Mal, y el término “Neoliberal” es insultante. Por eso los políticos, “expertos”, opinadores profesionales, etc. retroceden intimidados cuando así se les llama; y si alguno abriga cierta simpatía por el Neoliberalismo, no sabe cómo expresarla, ni cómo defenderse, y entonces alega que “eso no existe”, y se refugia en el “pragmatismo”. Primero: existen las políticas de los ’90, practicadas en Chile desde Pinochet (1973-88), el precursor. Y en México por Salinas de Gortari (1988-95), en Venezuela por Carlos Andrés Pérez (1988-92), en Bolivia por Jaime Paz (1989-93), en Argentina por Menem (1989-99), en Brasil por Collor (1990-93), en Perú por Fujimori (1990-2000), en Ecuador por Durán (1992-96), etc. Y también existe el “Consenso de Washington”, preparado para los países de América latina, y luego aplicado en todos. Los Presidentes ansiaban préstamos e inversiones extranjeras, y calificar ante el FMI y el BM; por eso dijeron seguir las propuestas del documento “Lo que Washington entiende por reformas” (IIE, 1989), redactado por el economista John Williamson en base a opiniones recogidas en una obra colectiva de la que fue Editor (“La condicionalidad del FMI”, MIT, 1983). Su autor dice que el Consenso de Washington “era una lista mínima de 10 políticas, que yo pensé que todos aceptaban.” O sea todos los políticos y burócratas oficiales y privados de Washington. Pero no era esa la lista que Williamson pensó que “todos aceptaban” sino otra, mucho menos ambiciosa pero juzgada políticamente viable, según su autor: 1) Reducir el déficit del Estado, no las funciones ni el gasto, para contener la inflación -o sea “monetarismo”-; 2) reorientar ese gasto a la atención médica básica y a la educación elemental en primer término; 3) y reducir las tasas impositivas marginales para aumentar la actividad económica y la recaudación. Las medidas 1 a 3 eran de “ajuste fiscal”. 4) Dejar flotar las tasas de interés para oxigenar los mercados financieros; 5) sostener un tipo de cambio “competitivo” -permitir devaluaciones- para alentar las exportaciones; 6) eliminar las restricciones físicas a las importaciones y sustituirlas por aranceles, a reducir luego gradualmente hasta un 10 o 20 por ciento; 7) y liberalizar la inversión extranjera directa. Las medidas 5 a 7 eran de “apertura”. 8) Privatizar las empresas estatales; 9) eliminar barreras de ingreso a los mercados; 10) y fortalecer la propiedad privada. Las medidas 8 a 10 eran “libre mercado”, pero al igual que otras de la lista, podían interpretarse a la manera liberal … o de otro modo, como efectivamente se hizo. Insuficientes y de contenido no muy liberal, en todos los países estas medidas “políticamente posibles” sufrieron no obstante un largo y erosionante proceso de transacciones y concesiones. Al final se aplicaron muy parcialmente, tarde y muy mal. Tercero: ¿y qué resultó? Un engendro peor aún, Neo-Estatismo o Estatismo Reformado: 1) El Estado sigue a cargo de funciones impropias -educación, salud, cultura, etc.- muy mal atendidas, 2) y las propias siguen desatendidas. 3) La inflación galopante se sustituyó por impuestos excesivos, 4) y los monopolios estatales por monopolios privados y entes reguladores; 5) por eso siguen los excesos de gasto y deuda, 6) con asfixia de ahorro e inversión privadas, 7) y restricciones a la competencia en mercados de bienes y de factores. 8) Las empresas privadas siguen dependientes del Estado y bajo su tutela y control, 9) aunque ahora para exportar y no para sustituir importaciones. Y por eso permanecen los aranceles -y los derechos antidumping”-; 10) y la pobreza. Pero el socialismo es todavía “más pior”. ComentariosEl decálogo es más o menos la línea editorial del Daily Telegraph, y como bien dices, ni a eso llegan los políticos. Recuerdo que cuando Bucharam privatizó las aduanas en Ecuador, su hijo, nombrado presidente de la entidad por la empresa que compró el servicio, celebro por todo lo alto su primer millón de dólares ganado en el cargo. Cuando el presidente preguntado el respondió que no tenía la culpa de tener un hijo muy listo, y que la privatización no tenía nada que ver con el hecho de que la empresa a la que al final se le adjudicó hubiera colocado al frente al hijo del presi.
Y los idiotas latinoamericanos siguen hablando de atroz liberalismo y cosas así. Regalarle el servicio de aduanas a tu hijo para que se haga millonario no es liberal, es delictivo. Pinochet apenas perdio su plebicito de 1988. Vaya dictador, perdio y se fue.
Pienso que el "neoliberalismo" es un termino inventado por la izquierda por miedo a los liberales. Asi no meten a Ludwig von Mises y a otros pesos pesados liberales en la pelea. Contra el liberalismo no se atreve nadie. No se admiten ya más comentarios. |
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