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1812: Febrero 2009

25 de Febrero de 2009

El padre de Marta tiene más legitimidad, claro que sí

Sorprende que siga habiendo gente con tan poco sentido común, especialmente si es liberal, como para dudar de la mayor legitimidad de un padre al que han matado a su hija para hablar de las penas que deben tener sus asesinos. Y más aún cuando parece que tenga mayor legitimidad un anónimo "jurista de prestigio", actitud arrogante y ungida donde las haya.

El porqué ya lo explicó a las mil maravillas, como siempre, Borja Prieto, referido a otro caso y otro contexto sólo ligeramente distinto, el del proceso de rendición:

Pero lo cierto es que la opinión de las víctimas sí es importante, más que la mía o la de cualquiera que no haya perdido a nadie por el terrorismo.

En nuestra sociedad, el Estado tiene el monopolio de la violencia, y esto significa que debemos asumir su justicia. Pero el contrato liga a las dos partes. La víctima de un crimen renuncia a tomarse la justicia por su mano porque el Estado se compromete a castigar al delincuente. Por tanto, el Estado no puede unilateralmente romper el compromiso y decidir que no aplicará la pena a personas concretas que han causado daño a otras personas concretas.

Otra cosa es que las víctimas decidan que, por el bien común, y siempre que los asesinos muestren arrepentimiento sincero, pueden perdonar y buscar una reconciliación que evite nuevos crímenes. Pero esto es una decisión que deben tomar las víctimas libremente. Peces Barba lo sabía, y de ahí vinieron los primeros intentos por convencerles.

Sólo quien tenga una visión aristocrática de la política, que considere que sólo los "mejores" (es decir, los que él considere mejores) deben opinar y su visión ser tenida en cuenta, puede dudar de esto. Es más, sólo quien considere que el Estado tiene una legitimidad extra, no concedida por los ciudadanos, puede pensar que tiene derecho a imponer unas penas ridículas al margen de la gravedad del crimen y de los deseos de quienes renuncian a castigar el crimen ellos mismos.

Llevamos décadas soportando que los políticos nos impongan un sistema penal en el que matar a alguien sale barato, en el que unos jueces pueden decidir y frecuentemente deciden que un señor que ha hecho una carrera en la trena puede salir antes de cumplir su pena por mucho que repita una y otra vez que no está arrepentido.

17 de Febrero de 2009

Entre Geert Wilders y Luis Herrero

No se llamen a engaño: lo de Herrero es una barbaridad que demuestra hasta qué punto mienten quienes llevan años engañándonos al calificar de "democracia" la dictadura con elecciones de Chávez. Una autocracia que se desliza por la vía del totalitarismo, al que llegará en muy poco tiempo. Ya está todo dispuesto, incluyendo la complacencia de gobiernos como el español, que con comportamientos como el exhibido este fin de semana resulta difícil de calificar de democráticos.

Y aún así, me preocupa mucho más lo de Geert Wilders. El autor de Fitna, holandés, ciudadano de la Unión Europea, no ha podido entrar en el Reino Unido, país perteneciente a la misma organización, bajo la excusa de que podía poner en peligro la "seguridad pública". Al hacerlo le han dado la razón a quien considera que el islam es una ideología fascista que no admite la discusión pública. Y han socavado el derecho a la libertad de expresión, que sólo tiene sentido cuando todas las partes pueden hablar con la misma libertad.

Del mismo modo que no puede calificarse de democracia un régimen que mantiene una milicia de partido de más de un millón de personas y viola las reglas más elementales de imparcialidad del Estado (¿calificaríamos de democráticas unas elecciones en las que los recursos del Estado se emplearan para hacer propaganda de una opción política?), no puede existir libertad de expresión cuando el Estado impide a un ciudadano que sólo lucha con la palabra decir lo que quiera porque aquellos a quienes denuncia podrían molestarse.

En España los anticlericales que se dicen laicos ya nos están haciendo resbalar por esa pendiente, en la que se puede y hasta se debe insultar a un obispo pero no se puede criticar ni al islam ni a los musulmanes. Y eso nos afecta a nosotros, aquí y ahora. Quizá por eso, pese a lo que me duela por los venezolanos que conozco, me preocupe más Wilders que Herrero. Llamadme egoísta si queréis.

4 de Febrero de 2009

No hay campaña de HO contra Golmar

Hace bien Anghara, que por algo es una señora como Dios manda y una liberal de tronío, en negarse a dar las fuentes que le han confirmado la inexistencia de una supuesta campaña de envío de correos de Hazte Oír a Libertad Digital contra Golmar-Margol a un anónimo cuyo estilo de escritura me resulta familiar. Pero esas fuentes no tienen por qué negarse a salir del armario. Yo soy una de ellas.

Una campaña de Hazte Oír es algo serio. Son cientos de personas enviando correos a varias direcciones. Resulta cuando menos curioso que en LD nadie recuerde un correo de ese género. Seguro que hemos recibido algún email contra Golmar como contra otros columnistas (hoy mismo hemos recibido uno bastante ridículo contra mí). Sería sorprendente, por otra parte, que la misma organización que lo invitó a su última entrega de premios (a la que Margol acudió gustoso sin mostrar ningún rechazo ante la invitación de semejante antro repleto de teocons) se dedicara ahora a organizarle campañas en su contra. Dudo también que HO quiera enemistarse con LD a base de inundar las direcciones de correo de sus redactores. Pero bueno, se ve que hay gente suficientemente crédula como para creerse todo lo que le dicen personas de poco fiar. Allá ellos.

Una nueva y polémica campaña

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