14 de Marzo de 2005« Piquero 10, Monzón 6 | Principal | Kyoto en las Baleares » Bitácora de Alberto Illán Oviedo
Los ciclistas se dopan, yo tengo la culpaTal es la conclusión lógica que puedo sacar de la entrevista que publica hoy en El Mundo al director deportivo del Liberty Seguros, Manolo Sainz. Pregunta: "¿A su juicio, quién es el culpable del dopaje?" "El culpable del dopaje es esta sociedad, donde se lucha de forma deshonesta, hay abuso de poder, concesiones ilegales, desfalcos, falta de ética... porque el dopaje es una falta de ética" Manolo Sainz nunca me ha hecho mucha gracia en su faceta pública, tampoco es que sea aficionado al ciclismo. Como muchos cientos de miles de españoles, lo era cuando Indurain reinaba, luego como cientos de miles de españoles, me importó un comino. Pero desde mi ignorancia de los vericuetos de esta disciplina deportiva, he percibido a este señor como un individuo con cierto exceso verbal, cercano a la verborrea, entrando al trapo de cualquier cruzada que se le ponga por medio, insultando cuando no denigrando a cualquiera que caiga en su punto de mira, tenga o no razón. Es decir, muy nerviosito. Ahora nos ha salido colectivista. Como los buenos progres, y desconozco de que pie cojea políticamente hablando, endiñan el pecado al colectivo y eliminan la culpa al pecador. El que se dopa, estando el dopaje prohibido, es el corredor. Los que lo consienten, si lo saben, son el entrenador que le entrena y el médico que tiene que hacer los controles pertinentes; los que miran hacia otro lado son los compañeros que prefieren no inmiscuirse en esta actividad si es que no están implicados. Los que desde luego nada tienen que ver son los que gritan, jalean y corren por los arcenes de las carreteras. Decir que fulano o mengano se dopa porque la afición pide más o porque los publicistas no pagan sino consiguen resultados, es cuanto menos escurrir el bulto e insultar a mucha gente que nada tiene que ver con el asunto. A partir de ahí, podemos hablar de si el ciclismo es tan popular como era antes; si existen o no tantos aficionados, no a salir en bici el fin de semana, sino a seguir las vueltas ciclistas; si esto depende fundamentalmente de que exista un corredor importante; si las empresas no están tan dispuestas a pagar tanto como antes al haber menos interés y consecuentemente, los pagos a corredores, entrenadores y demás personal no pueden ser tan altos; si al fin y al cabo, este es un mercado más y debe estar abierto a la oferta y la demanda. No me meteré en la supuesta corrupción, al menos así lo denuncian algunos, de los organismos internacionales y de los organizadores. Eso para los entendidos, que para ello cobran. ReferenciasNo se admiten ya más referencias o trackbacks. ComentariosCon ese razonamiento - 'socialización' de la culpa- nadie sería culpable de nada; la sociedad, con sus muchas 'injusticias', 'produce infractores'. Un refrito ampliado ad infinitum de la idea de Lombroso que el criminal es un enfermo.
No se debe aceptar este razonamiento sofístico, justifica al delincuente, diluye la culpa en el entorno social y lleva a aceptar toda aberración como producto de las circunstancias ¿en donde queda entonces la responsabilidad personal? Con ese criterio deberían cerrarse todos los juzgados ya que toda culpa sería 'social'. Sentada tal jurisprudencia, estarían demás todos los jueces y, para qué decir, los abogados, la policía y las leyes. Con ese razonamiento - 'socialización' de la culpa- nadie sería culpable de nada
Efectivamente, a ese punto se está llegando. Hace poco vi "Hotel Rwanda" sobre las matanzas ocurridas en ese país en 1994.
¿A quién denuncia el dedo acusador de Terry George? a) a los colonialistas holandeses, por haber establecido una separación social entre hutus y tutsis b) a la comunidad internacional, por no haber detenido las masacres. Naturalmente, quedan exonerados de toda culpa los ruandeses que perpetraron la carnicería... No se admiten ya más comentarios. |
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