Areopagítica: Enero 2008Bitácora de Alberto Illán Oviedo
31 de Enero de 2008Clima, el caso es alarmar
A pesar de que lo del calentamiento global, perdón, cambio climático, no termina de arrancar con tanta ola de frío en Canadá, Estados Unidos, China y La Argentina, a los alarmistas no les faltan argumentos para meternos el miedo en el cuerpo. Cuando las temperaturas fallan, lo más socorrido es acudir a las precipitaciones y anunciar, como si de un Franco resucitado estuviéramos hablando, la llegada de la pertinaz sequía. En este caso el agorero ha sido el director general del Agua, Jaime Palop, que ha asegurado que España sufre “la peor sequía de los últimos decenios, superior incluso en intensidad a la de los años noventa”. No sé cuál fue el tono del mensaje, pero los periodistas le interpelaron sobre las medidas a seguir para hacer frente a tal catástrofe. Pues nada, pero nada de nada. Será la peor sequía desde no se sabe cuándo, pero “no está previsto en las cuencas que están gestionadas por el Ministerio de Medio Ambiente que haya ningún tipo de restricción para el abastecimiento”. Eso sí, la agricultura valenciana y murciana, curiosamente Comunidades Autónomas regidas por el PP, ya se pueden ir preparando porque la situación de de los embalses de la cabecera del Tajo, Entrepeñas y Buendía, “no es halagüeña”. Curiosamente, en Galicia la situación ha variado, la sequía era horrible pero “se ha superado con las últimas lluvias”. Pues vaya porquería de peor-sequía-de-los-últimos-decenios, llueve unas cuantas gotas y se acaba el problema, debe ser cosa del BNG que canta en gallego la danza de la lluvia. Resulta chistoso que una de las primeras medidas que tomaron los socialistas cuando llegaron al poder fue derogar parte del Plan Hidrológico Nacional, concretamente el proyecto de trasvase del Ebro, anunciando a bombo y platillo la construcción de una serie de desaladoras que cubrirían las necesidades hídricas de los habitantes de la costa mediterránea, curiosamente los que ahora sufren, según el político, la sequía. Pues de lo prometido nada, las desaladoras brillan por su ausencia y a los socialistas los que les sale es asustar al personal. Si no se les pasa por la cabeza la creación de un libre mercado del agua, que al menos dejen que las instituciones públicas y privadas inventen sistemas para conseguir agua, a ver si con algo más de libertad se termina avanzando algo hacia una liberalización. 30 de Enero de 2008Gallardón, ahora a por el peatón
Las necesidades pecuniarias de las administraciones públicas no tienen fin, son un pozo sin fondo que sufrimos en silencio. Siempre existe alguna causa noble por la que sacarnos la pasta, en este caso son los excesivos atropellos que se producen en España y en especial en las grandes ciudades. Según un estudio que se ha hecho a nivel europeo, mueren al año un millón de habitantes bajo las ruedas de los vehículos lo que, dicho sea de paso, no creo que sea excesivo si en Europa hay más de 300 millones de personas. Como en todo, es una cuestión subjetiva y sería conveniente compararlo con otras causas para saber en que rango nos movemos. Tras Alemania, el caso español es, según las cifras presentadas, el más preocupante ya que el índice de mortalidad es de 15,7 fallecidos por millón de habitantes, seguido de Italia y Reino Unido. Pese a que las cifras han mejorado en los últimos años, el texto asegura que las ciudades españolas presentan diversas carencias en materia de seguridad en los pasos de cebra. En Madrid, sin ir más lejos, las cifras han llamado la atención de un Ayuntamiento necesitado de pasta por las obras de la M-30 (y las que se nos vienen encima). Durante el año pasado, uno de cada tres peatones muertos en accidente de tráfico iba a pie y en total y de media mueren atropelladas al año en Madrid 1.800 personas. Así que con tanto loco cruzando por donde le da la gana el consistorio que de momento gobierna Alberto Ruiz Gallardón ha decidido dos cosas, una intrascendente, pero costosa y la otra, dañina. En primer lugar, va a poner en marcha una campaña de concienciación que consistirá en pintar en diversos pasos de cebra de la capital bajo el lema “¡Todos somos peatones!” unos cuadros en los que aparecen cuatro personas tachadas, que simulan a peatones muertos. Detalle que pocos comprenderán y que los que lo sepamos nos parecerá como mucho, morboso. El segundo es el quid de la cuestión. Si hasta ahora los que tenían que estar preocupados de las multas eran los conductores, ahora también usted, amable peatón, puede sufrir en sus carnes las ansias recaudatorias de este politiquillo del tres al cuarto. Los policías municipales madrileños vigilarán la actitud de los peatones con la intención de corregir comportamientos erróneos o peligrosos y en caso de necesidad, multarlos con una cantidad que alcanza los 90 euros. Ya me veo a manadas de municipales recorriendo las calles, cual lobos hambrientos, buscando incautos peatones a los que empapelar para terminar la cuota de multas que deben poner al mes. Madrileño, visitante, turista despistado, antes de ejercitar su libertad de cruzar por donde le salga del mismísimo, siempre bajo su responsabilidad, eche un vistazo a todas partes, no sólo para ver si vienen coches, sino para ver si hay algún policía por las cercanías porque le puede salir muy caro. ¡Papa Gallardón vela por nosotros, demos gracias! 29 de Enero de 2008A Greenpeace tampoco le gustan la piscifactorías
Si alguien se dedicara a recopilar todas aquellas actividades, iniciativas o simplemente ideas que critica el ecologismo militante, y en especial sus grupos más activos como el que protagoniza esta noticia, descubriría que están básicamente contra cualquier tipo de progreso que no esté controlado por sus ideas y acólitos. Después de múltiples campañas contra la pesca de todo tipo de especie que despierte un cierto interés económico, los alegres activistas de Greenpeace han dicho que lo de las piscifactorías, pues que tampoco. Así que ya sabe, si quiere peces, ya ni siquiera puede mojarse el culo. Greenpeace asegura que la actual industria acuícola es insostenible pues genera una serie de problemas: sobrepesca, contaminación química, invasión de especies foráneas, destrucción costera y abusos de los derechos humanos. Desde luego la pesca, tal como se explota, sufre lo que se ha llamado la tragedia de los bienes comunes, es decir la ausencia de dueños. La explotación ganadera o la propiedad de las fincas es la respuesta a la caza que desarrollaron las sociedades primitivas, así es lógico y yo diría que necesario que en el mar se desarrolle una estrategia similar. La industria acuícola no ha hecho más que despegar, pero en unos pocos años se ha hecho un hueco más que aceptable en la producción de alimentos. El número de especies explotadas es cada vez mayor y la calidad de los productos también. Es lógico que estos amigos del poder quiera meter mano donde huelen dinero, es lógico que este tipo de explotación empiece a sentir su aliento. Analicemos someramente los problemas planteados. Dicen que la acuicultura produciría sobrepesca porque, agarrémonos los machos, se pescarían peces salvajes para hacer harina de pescado que se usaría en las explotaciones para alimentar a los domésticos. Esto es un tanto extraño, primero porque ya que tienes los medios, sería mejor pescar aquellas especies que sean más rentable y las que terminan en fábricas de harina de pescado, no deben serlo. La harina de pescado, que sí se usa en la alimentación de los animales, suele venir de los despojos que no se usan en las industrias del pescado, una manera de sacar mayor rentabilidad. No sería más lógico que a mayor industria acuícola, manos pesca. Esto suena más a un invento o una exageración de Greenpeace que a una realidad contrastada. En cuanto a la contaminación, pues sí que se puede producir y seguro que se produce, como ocurre en las granjas. Pero debemos entender que los dueños de las explotaciones, salvo que reciban subvenciones por el morro y no se preocupen demasiado del mantenimiento, tenderán a reducirla o eliminarla y en cualquier caso, los afectados podrán denunciar la situación y exigir la restitución de lo afectado. Se puede y se debe pedir el uso responsable de medicamentos o cualquier otra sustancia, pero poco más podemos hacer. La invasión de especies foráneas tienen un tratamiento similar a lo anterior. Es verdad que se traen especies que no son autóctonas, pero ¿qué empresario quiere que se escapen y reducir así la rentabilidad y la efectividad de la explotación? De hecho, no puede dejar de pensar en los ecologistas que han entrado en las granjas de visones y los han soltado para “protestar” por el trato que se les da. No será ni la primera ni la última vez que los alegres activistas verdes se dedican a engañar a la gente con actos ilegales para encasquetárselos a otros y realizar denuncias falsas. La destrucción costera, o fluvial, existe como en cualquier otra actividad que se haga en la zona, desde un puerto donde los de Greenpeace mantienen su barco a una playa artificial donde toman el sol tras un duro día persiguiendo balleneros, pasando por las casetas desde las que los ecologistas vigilan nuestros pasos. La destrucción dependerá del número de explotaciones, de su ubicación y de la manera que estas infraestructuras se integren en la naturaleza, pero por muchas que haya, no serán equiparables a todas esas urbanizaciones que los ayuntamientos y Comunidad Autónomas hacen crecer como hongos. En cuanto a abusos de los derechos humanos, a no ser que los peces se les considere ahora personas, supongo que esto sólo es el típico ataque al capitalismo de estos grupillos de medio pelo que pretenden imponer, vía Estado con el que se suelen aliar en sus delirios de poder, su particular punto de vista. Por último, sólo quiero comentar una de sus recomendaciones. Dicen que: “Es vital que tanto consumidores como distribuidores de estos productos conozcan los impactos reales de la acuicultura”. Esto es un brindis al sol, nadie tiene capacidad para saber a ciencia cierta que lo que se consume se ha producido siguiendo un cierto protocolo o bajo ciertas condiciones. ¿Adivinan quienes van a ser los que van a controlar, y cobrar por el servicio, las condiciones idóneas de los alimentos verdes? Pues eso, que van donde huelen el dinero y la riqueza. 28 de Enero de 2008Las fuentes originales del discurso de Moratinos en la República Democrática del Congo
Después de un intenso trabajo de documentación sobre las verdaderas fuentes del discurso de Miguel Ángel Moratinos en lingala, idioma mayoritario en la RDC, los autores de esta bitácora, o sea, el menda, ha encontrado sin lugar a dudas los orígenes del discurso diplomático: España, país “corruto”
El grupo Transparency International ha elaborado el Índice de Percepción de la Corrupción (CPI) en su edición de 2007 y España ocupa un puesto no especialmente destacable, por mucho que elmundo.es se empeñe en colocarle un titular tan generoso. El puesto vigésimo quinto no es un dato para tirar cohetes, si bien alguien tendría que explicar con todo detalle cómo se elabora un índice tan extraño, ¿se inicia en cada uno de los 180 países algún trato con la administración para ver cómo ésta mete la mano en el bolsillo? De entrada el índice es un tanto escamante, no habla de corrupción sino de percepción de la misma y la cosa tiene su gracia. Si hacemos caso a los resultados de las elecciones municipales en Madrid, el índice de confianza en la gestión de Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de la capital por la gracia de Dios y de Mariano Rajoy que no le pidió que se dedicara a la política nacional, es tremendamente elevado ya que si no recuerdo mal, es el alcalde con más votos de la historia de la Villa y Corte. Pero claro, el caso Guateque, que ha descubierto a los mortales más ingenuos y “peperos” que en todas partes cuecen habas, demuestra que la percepción de la corrupción en el Ayuntamiento de Madrid es escasa, pero haberla hayla... y mucha. Corruptos, o mejor dicho y ya que vivimos en la España de don José Blanco, “corrutos” hay muchos y variados. Hay “corrutos” en el Gobierno, como aquellos que se dedicaron a negociar con la banda terrorista y con los muertos de por medio, siguió en la mesa de negociaciones. Hay “corrutos” en el País Vasco, donde sólo por el hecho de expresarte y defender la pertenencia a España supone arriesgar tu vida, donde la vida de ciertas personas en algunos municipios es casi imposible. Hay “corrutos” en una Cataluña donde ejercer la libertad de poner los carteles de los productos de tu negocio en castellano está penado, donde buscar una escuela en la enseñanza pública donde formar a tus hijos en castellano es imposible, hay “corrutos” en el mundo de la cultura, donde instituciones como la SGAE se adueñan de tu dinero en virtud de un delito que no has cometido, pero que ellos piensan que vas a cometer. Hay “corrutos” en el mundo de la educación pública y privada, cuando unos pocos han decidido que los padres no son nadie para enseñar a sus hijos unos principios éticos y morales y son los poderes públicos, el Gobierno del ínclito ZP el que los enseñe a través de un asignatura como “Educación para la Ciudadanía. Son “corrutos” los Gobiernos autonómicos y municipales, sin importar el partido ni las ideologías, que viven de un suelo público que venden a amigos conocidos y amiguetes. Son “corrutos” los partidos que viven del ciudadano, del contribuyente, y que mantienen a miles de culiparlantes y trabajadores en las distintas administraciones públicas sin que se les conozca labor ni esfuerzo. No sé si el puesto de España en esta lista se corresponde o no con la realidad, al fin y al cabo, estos índices son más un divertimento que un ejercicio académico serio, tampoco sé si el índice recoge estos pocos casos que he escrito enun panorama español bastante sombrío, pero lo que tengo bastante claro es que todo lo bueno de este país, que lo hay, es a pesar de los “corrutos”, no por ellos. 27 de Enero de 2008Follar por follar
Supongamos que en una sección de un importante periódico en la red aparece una noticia que asegura que Pipi Estrada y Lucía Lapiedra follan a la semana (o follaban porque no estoy al día de su relación amoroso-festiva) 200 veces sin demasiado esfuerzo. La información, que de ser cierta podría ocupar algún espacio relevante en algún programa del hígado en las televisiones españolas, importaría muy poco desde un punto de vista informativo serio, bueno, todo lo serio que suelen ser los servicios informativos. Al menos a mí y a unos cuantos más que conozco este frenesí erótico no termina de motivar nuestra intelectualidad. El problema que tienen Pipi y Lucía, o cualquier otra pareja que cada uno quiera poner, es que no son felinos. No, no me estoy refiriendo a que en sus prácticas sexuales se dediquen a arañarse y lamerse como dos gatos, sino que son de la especie humana. Si por el contrario, Pipi y Lucía fueran una pareja de linces ibéricos, se llamaran Saliega y Juby y se aparearan 65 veces durante cinco días, entonces protagonizarían una noticia en la sección de ecología de elmundo.es. Sí, es cierto que los linces ibéricos son unos animales en peligro de extinción y que a mí particularmente me caen simpáticos, pero caramba, los bonobos se pasan todo el día follando entre ellos y consigo mismo, y no por eso ocupan ningún lugar relevante en las secciones de ecología de ningún periódico. De hecho, si uno quiere ver a alguna especie en una verdadera orgía, debería dedicarse a observar en el laboratorio a las moscas de la fruta como cualquier biólogo pervertido que estudie genética. De hecho, no hace mucho descubrieron que las moscas borrachas... bailan la conga como cualquier mortal que ha abusado del whisky. Creo que en el ecologismo hemos llegado a un punto en el que la línea que separa la información de la estupidez es cada vez más difusa. Bastaría con decir que según avanzan las cosas el programa de cría en cautividad del lince ibérico es todo un éxito, pero ¡tanto como para presumir de gatitos! A todo esto, ¿cuánto de nuestro dinero nos cuesta que estos dos felinos se lo pasen de miedo? Estoy seguro que más de un humano se apuntaba a una sesión parecida, incluso hasta pagaba por ello. ZP lo reconoce, el gobierno expolia al ciudadano
Hemos tenido que esperar a que se inicie la campaña electoral para que el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero lo explique con meridiana claridad: “Por primera vez un Gobierno devuelve renta a sus ciudadanos”. Concretamente la cantidad a devolver es de 400 euros por contribuyente, lo que lleva a una serie de interrogantes. Si este dinero, que nadie a dado voluntariamente sino obligado por la legislación, ha sido devuelto, es que previamente se ha despojado a sus legítimos dueños, sin que estos pudieran hacer nada al respecto, de algo que ni el Gobierno ni el Estado necesitaban para mantener sus hipertrofiados organismos e instituciones, ¿se va a tomar alguna medida para llevar a los ladrones ante la justicia?. Esta devolución, ¿incluye los intereses que hemos dejado de ganar o algún tipo de contraprestación por el coste de oportunidad? Al fin y al cabo, los contribuyentes habrán dejado de disfrutar de esos 400 euros a lo largo de estos meses, bien en forma de ahorro, bien en forma de algún producto o servicio que consideren adecuado para satisfacer sus necesidades. La demagogia de los partidos políticos se dispara en las campañas electorales, -el concepto de precampaña electoral es un mero formalismo burocrático, que sólo creen unos pocos ingenuos- y PSOE, PP y toda la caterva de partidos y partiditos que viven del erario público se lanzan a prometer sin fijarse que algunas de esas promesas suponen pecados nada veniales. Que alguien venga ahora devolviendo dinero es un insulto a la inteligencia del ciudadano, aunque suene a música celestial en la oreja del correligionario. Los descuentos en la fiscalidad se están convirtiendo en algo demasiado manido como para que tenga un efecto especialmente importante en la ciudadanía, así que hay que inventar nuevos eslóganes novedosos que atraigan los votos al redil. Nada evitará que en los meses siguientes a la espléndida devolución la presión fiscal vuelva a “recuperar” esos 400 o más euros. Curiosamente, asegura que esta medida se toma “para demostrar que ahorrar es muy bueno y que ahorrar para ayudar a las familias cuando tienen problemas es lo que es capaz de hacer este Gobierno”. De lo que no se habla nada de nada es de la contención del gasto público, una medida que no es sólo necesaria, sino esencial para que las sociedades prosperen. Desgraciadamente, los partidos prometen más y más medidas que precisamente apuntan en sentido contrario. Lo del ahorro es necesario en el privado, más que otra cosa porque cuando todo vaya mal, habrá que sacar pasta de los ahorros de los más previsores que para eso están. Lo del ahorro es otro insulto a las mentes inteligentes de un presidente que ha demostrado en estos cuatro años el poco respeto que muestra por los españoles. ¿Dónde están las medidas de ahorro del Estado para estos próximos cuatro años? Archivo2003:
Diciembre
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