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27 de Julio de 2005

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Precios y competencia según los postkeynesianos


Estoy leyendo el libro "La economía postkeynesiana" y es ciertamente pésimo en cuanto a teoría económica (puede resultar interesante desde el punto de vista de las ideas y distintas corrientes). Un piélago de burradas que, a menudo, hace difícil seleccionar alguna. Pero lo voy a intentar.

Atención al siguiente análisis: "La teoría neoclásica de la empresa contempla, en esencia, la ficción de una pequeña empresa sometida a rendimientos decrecientes, que maximiza sus beneficios a corto plazo en un mercado de competencia perfecta, produciendo una cantidad de output tal que su coste marginal es igual al precio de mercado. La empresa sobrevive mientras el precio supere los costes variables medios. Si la demanda aumenta, los precios suben".

Hasta aquí todo normal, la absurda teoría de la competencia perfecta neoclásica. Empresas pequeñas que venden todas al mismo precio. El empresario ha desaparecido de la escena; las empresas responden de manera reactiva, son price-takers (cuando la función esencial del empresario es el appraisement, la creación del precio). En este contexto es normal que la función empresarial sea inútil, pues es incapaz de solventar ningún problema. Me adapto al precio que otros me imponen dada la restricción de mis costes: el empresario creador busca reducir su precio por debajo del de sus consumidores a través de una organización productiva más eficiente que reduzca sus costes.

Como dice Jesús Huerta de Soto, la paradoja de la competencia perfecta es que bajo competencia perfecta "nadie compite". Todos venden al mismo precio un bien homogéneo. Semejante crítica le hizo Hayek a Chamberlin, padre de la competencia monopolística. Según Chamberlin, la competencia perfecta era un fraude (y afortunadamente lo es) porque las empresas diferenciaban sus productos lo suficiente como para crear monopolios individuales (así la marca Coca-Cola crea un monopolio en sí misma aun cuando aparentemente compita con Pepsi o Cola genérica). Hayek, muy acertadamente, le recordó que la diferenciación es una característica esencial de la competencia: hay que diferenciarse para ofrecer un nuevo y mejor producto que las otras compañías. ¿Qué clase de competencia sería aquella en la que todos vendieran el mismo producto al mismo precio?

En el siguiente párrafo no explica la concepción postkeynesiana: "La empresa postkeynesiana es muy diferente. Opera en mercados de competencia imperfecta, sobre todo en mercados oligopolistas, donde algunas empresas de grandes dimensiones, las megasociedades, dominan un surtido de pequeñas empresas. Las empresas son interdependientes, pues las decisiones de unas tienen repercusiones sobre otras. Las empresas tienen que estar atentas a sus rivales, incluidas las empresas rivales potenciales que podrían penetrar en el mercado. La planificación desempeña un papel sustancial, y muchas decisiones estratégicas se toman en función de un horizonte de largo plazo, sobre todo las decisiones sobre precios."

Es lamentable que el realismo de los postkeynesianos supere al de muchos neoclásicos. En todo caso, lo que quiero poner de manifiesto es que la situación anterior describe el proceso competitivo. Salvo por la tontería de señalar que las megasociedades dominan a las empresas pequeñas (¿cómo?), la interdependencia, la atención a sus rivales -incluidos los potenciales- y las decisiones estratégicas describen mucho mejor a la empresa moderna.

Por tanto, hasta aquí todo perfecto. Los postkeynesianos toman la delantera a los neoclásicos.

Pero vayamos al último párrafo: "En este marco, los precios no son fijados por el mercado o por un subastador omnipotente. Son las empresas quienes fijan los precios. Algunas pueden seguir las pisadas de las empresas dominantes, pero entonces son éstas las que deben fijar el precio líder, que constituirá la norma de referencia para el mercado en cuestión. Los precios no vacían en general los mercados: no tienen como objetivo iguales la oferta y la demanda"

Por un lado es un avance que reconozcan que los precios no los fija un impersonal mercado o, como afirman muchos chicaguenses, "las fuerzas del mercado". Sin embargo, no creo que los postkeynesianos abandonen del todo este prisma de contemplar la realidad. Los precios NO tienen como objetivo igualar la oferta y la demanda, ¿cómo iban a tenerlo? El empresario individual se encarga de satisfacer a los consumidores a través de sus productos, pero el precio que establece no es, ni pretende ser, un precio de equilibrio (signifique esto lo que signifique). La función de los precios es servir más y mejor al consumidor, rebasando a la competencia.

El hecho de que el mercado se "vacíe" es una consecuencia derivada y, en todo caso, no esencial. El mercado nunca se vacía porque no estamos en un juego estático, sino que la producción nunca se detiene: es un flujo continuo y renovado. Es más, no es infrecuente que las empresas acumulen stocks de manera especulativa anticipando condiciones del mercado en las que podrán ofrecer un menor precio que la competencia (aun cuando ese menor precio sea mayor al actual).

Por otro lado, parece que los autores no acaben de entender que los "precios líderes" son los precios más reducidos del mercado -no necesariamente en términos numéricos, sino en términos de coste de oportunidad para el consumidor, es decir, evaluando todas las circunstancias, como la calidad o el prestigio, que rodean al producto- y que, por tanto, las empresarios pequeños se ven obligados a intentar superar.

En conclusión, la labor del empresarios es creadora, ni siquiera coordinadora (esto es otro subproducto no intencionado de sus acciones). El empresario genera un precio que le permitirá maximizar su beneficio (no necesariamente en términos monetarios) y, a través de este proceso creador e innovador, intenta alcanzar sectores de la población cuya demanda no es satisfecha. Así, para proveer de ciertos servicios a la gente menos pudiente, los empresarios deberán esforzarse en ofrecer esos servicios al menor coste posible, de manera que no establezcan un precio "prohibitivo". Los consumidores no satisfechos por un empresario son un potencial atractivo y fuente de beneficios para otro. Sólo así la expresión "vaciar el mercado" puede adquirir algún sentido.

Y es que el empresario no intenta colocarse en una posición omnisciente para "igualar oferta y demanda". Esa es una pretensión planificadora y socialista; el empresario no planifica la sociedad, sino que modifica las relaciones sociales a través de su creación.

En todo caso, seguiré leyendo por si encuentro otro párrafo digno de comentario (es decir, algo que vaya más allá de la simple necedad de los keynecios).

Comentarios

 
Los postkeynesianos son seguidores del joven Keynes.
Enviado por el día 27 de Julio de 2005 a las 23:07 (1)
¿Qué entiendes por joven Keynes? y por otro lado, no sé a qué viene tu comentario.
Enviado por el día 27 de Julio de 2005 a las 23:20 (2)
Hay algo con lo que que no estoy de acuerdo, Juan Ramón (al principio del párrafo noveno). Creo que "el mercado" y "las fuerzas del mercado" son expresiones perfectamente válidas. Otra cosa es que haya quien no entienda qué es el mercado y acabe teniendo connotaciones absurdas. Pero vamos, yo entiendo que se refiere al conjunto de decisiones de compra o no compra y venta o no venta y, efectivamente, creo que es lo que determina los precios que se acaban pagando.

El empresario "propone" un precio y los compradores potenciales lo aceptan o no. Sólo aparentemente lo ha fijado el empresario. Más bien el empresario ha acertado al elegir un precio que los compradores han aceptado después.

salu2
Enviado por el día 27 de Julio de 2005 a las 23:55 (3)
Cierto, el empresario propone, crea el precio y su subsistencia depende de su acierto y capacidad correctora en caso de fallo.

La expresión "fuerzas del mercado" es una innecesaria concesión a los que creen en un mercado impersonal, no humano.

Tiene más sentido hablar de que el mercado fija el precio -aunque prefiero mucho más decir que se fija el precio en el mercado- para contraponerlo a una economía planificada. Pero hablar de "fuerzas" como agentes, no.

Un saludo
Enviado por el día 28 de Julio de 2005 a las 00:01 (4)
El mercado no es impersonal porque está formado por personas. Que yo sepa las cosas inertes todavía no pueden tomar decisiones sobre si comprar o vender un producto.

Efectivamente, el empresario 'propone' un precio. Si ese precio no es aceptado por los consumidores tiene dos opciones: lo reduce o deja de producir
Enviado por el día 28 de Julio de 2005 a las 09:17 (5)
manutc, dile NO a la droga
Enviado por el día 28 de Julio de 2005 a las 12:48 (6)
El problema es que si decimos que el empresario propone un precio y los consumidores ya verán si lo aceptan o no, y en caso negativo el empresario habrá de proponer un nuevo precio... vamos, el método de prueba y error; lo que implícitamente estamos aceptando que el sistema adolece de problemas (aquello de la anarquía capitalista) ante lo cual reacciona con los mismos mecanismos que el socilismo competitivo de Lange.

Sólo son ideas escritas muy a vuela pluma, así que no carguéis muy duro contra mí.
Enviado por el día 28 de Julio de 2005 a las 13:20 (7)
El empresario propone el precio de sus mercancías, no el precio de las mercancías de toda la economía.

Por otro lado, el empresario no propone un precio para "vaciar el mercado", sino que propone un precio que cree va a maximizar su bienestar. Son ideas distintas que no tienen nada que ver.

Aparte, el problema del socialismo nunca ha sido fundamentalmente cómo organizar el consumo, sino como organizar el proceso de mercado, la estructura productiva.

Y la estructura productiva no tiene nada que ver con vaciar el mercado. Por ejemplo, si el planificador decide invertir todos los recursos de la economía en producir leche (esto es, en bienes de capital destinados a obtener leche), el resultado final será millones y millones de litros de leche. Por el método de Lange puedes, grosso modo, establecer el precio adecuado para esa leche, de manera que el mercado se vacíe (aún así habría que explicar qué pasa con los stocks y la especulación). La cuestión, sin embargo, es por qué se han producido esos millones y millones de litros de leche. El precio, UNA VEZ PRODUCIDOS, no tiene dificultades en establecerse.

Por eso es importante la función empresarial; se anticipa creativamente un precio futuro en virtud del cual se emprende una cierta inversión. Si el empresario yerra, otra gente (acreedores) consumen SU patrimonio. Y se fracasa porque los precios anticipados para llevar a cabo una inversión correcta son incapaces de satisfacer a los consumidores.
Enviado por el día 28 de Julio de 2005 a las 13:34 (8)
hombre aeri, la realidad es mucho más compleja.

imaginemos un fabricante de coches que saca al mercado un nuevo modelo. En base a múltiples factores el fabricante decide el número de versiones y las características de cada una o las opciones disponibles, el precio, hace estimaciones de ventas de cada versión y de las opciones y accesorios, planifica la producción en sus plantas y la inversión en las mismas, acuerda volúmenes de compra y plazos de entrega con los proveedores, etc...

Si luego resulta que la gente compra por encima de los esperado tenemos un problema porque no podemos satisfacer a todos los clientes y eso no se replanifica de la noche a la mañana... quizás cuando hayas reajustado todo hayan aparecido nuevos modelos de los competidores y haya bajado la demanda del tuyo. Algunos fabricantes lo "arrglan" con la cultura de la lista de espera, que no es otra cosa que difundir la idea de que si les compras tendrás que esperar unos meses y el fabricante se permite jugar con la "longitud" de la espera.

Pero si luego resulta que la gente compra por debajo de lo esperado tenemos un problemón...

Es decir, el "prueba-error" no vale... si sirviera todos seríamos empresarios de éxito.
Enviado por el día 28 de Julio de 2005 a las 13:40 (9)
A ver Juan Ramón... reincidiendo en la tecnica retórica de caricaturizar al contrario y luego arremeter contra la caricatura?

Acaso crees que los economistas neoclásicos creemos en

"la ficción de una pequeña empresa sometida a rendimientos decrecientes, que maximiza sus beneficios a corto plazo en un mercado de competencia perfecta"

Que no sabemos que hay empresas de otra manera? No tenemos modelos de monopolio, oligopolio y competencia monopolistica? ¿Acaso no aparecen en las funciones de utilidad "bienes complementos y sustitutos"?

Los economistas neoclásicos no creemos que las hipotesis de los teoremas del bienestar se verifiquen, del mismo modo que los físicos newtonianos no creen que el universo este libre de fricción... los que creeis en un mundo sin fricciones ni problemas de acción colectiva sois los que proponeis la inhibición del Estado.

No hay una teoria neoclásica, sino un PARADIGMA neoclásico que se adapta, utilizndo la Teoria de Juegos (de la que toda la Teoria Economica es solo una rama) a las diferentes situaciones, bajo los principios de racionalidad de los agentes e individualismo metodológico.

Y el neoclasicismo es precisamente la espresion matematicamente completa del marginalismo y del individualismo metodologico. La escritura de la acción humana en forma de equilibrios de Nash.



A diferencia de los economistas austríacos
Enviado por el día 28 de Julio de 2005 a las 22:48 (10)
a diferencia de los economistas austriacos, nuestro marginalismo es capaz de adaptarse a la estructura social y de explicar por que esta estructura se sostiene. El neoclasicismo es marginalismo articulado y ofrece un marco para evaluar las politicas.

Pero claro, hay que pelearse con las mates y sobre todo, aceptar que ninguna politica vale siempre.
Enviado por el día 28 de Julio de 2005 a las 22:52 (11)
Por cierto, este post...

http://kantor-blog.blogspot.com/2005/07/el-ciclo-i...

te va a encantar. Creeme.
Enviado por el día 28 de Julio de 2005 a las 22:53 (12)
Que no sabemos que hay empresas de otra manera? No tenemos modelos de monopolio, oligopolio y competencia monopolistica? ¿Acaso no aparecen en las funciones de utilidad "bienes complementos y sustitutos"?

Claro que los tenéis, lo digo en el post. Pero el que los tengáis no significa que terminéis de entender su auténtico signficado: también tenéis la competencia perfecta y es algo horroroso y muy poco realista.

Sobre los bienes complementarios y sustitutivos vuestro problema es que intentáis determinarlos a priori e introducirlos en las funciones de utilidad de manera constante.

los que creeis en un mundo sin fricciones ni problemas de acción colectiva sois los que proponeis la inhibición del Estado.

La acción colectiva, como ya hemos dicho muchas veces, pero tener lugar perfectamente sin la paritcipación del Estado y si finalmente no tiene lugar será porque sus miembros habrán decidido, conforme a sus planes propios, que no les convenía. Vuestro esquema supone perseguir esos planes propios para alcanzar un output social que beneficie en mayor cuantía a todos. No es más que otro tipo de planificación sobre la vida ajena con escasa base (pues siguen sin proponer ningún método de realizar comparaciones intersubjetivas e intertemporales de utilidad)

Y el neoclasicismo es precisamente la espresion matematicamente completa del marginalismo y del individualismo metodologico. La escritura de la acción humana en forma de equilibrios de Nash.

La pretensión de matematizar la acción humana que tiene lugar entre variables y entre funciones cuya forma cambia continuamente y cuando el individuo así lo decide es ciertamente de poca ayuda para hallar un equilibrio que, por otra parte, es una construcción sin demasiado recorrido.

Podéis ser una culminación del marginalismo: del marginalismo malentendido y echado a perder.
Enviado por el día 30 de Julio de 2005 a las 16:46 (13)
Pero claro, hay que pelearse con las mates y sobre todo, aceptar que ninguna politica vale siempre.

Claro, el problema de los economistas austriacos son su pereza para con el uso de las matemáticas y no su razonado convencimiento acerca de su inutilidad. Díselo a Menger o Huerta de Soto que tienen poca idea de matemáticas por lo visto.

Sobre las políticas, los austriacos tampoco definimos ninguna política que valga a priori, al menos no en mayor medida que los neoclásicos. Los austriacos decimos que debe existir libertad para confrontar las multiples situaciones sociales que necesitan respuesta. Es un mecanismo flexible de adaptación.

Los neoclásicos, por su parte, creen que la mejor solución, aun cuando sea de un libre mercado ficticio, creen que esa mejor solución debe ser decidida por los políticos y planificadores. Es decir, que sea cual sea, la decisión sobre qué solución adoptar pasa por el Estado, incluso para inhibirse.
Enviado por el día 30 de Julio de 2005 a las 16:50 (14)

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