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10 de Marzo de 2006

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Harry Browne RIP, por Lew Rockwell


Es muy triste escuchar que Harry Browne (nacido el 17 de junio del 1933), autor y defensor durante mucho tiempo de las ideas liberales, murió ayer, 1 de marzo de 2006. Era un hombre de grandes principios que con valor y coherencia luchó por la libertad incluso cuando colisionaba con la corriente mayoritaria de la cultura política y la opinión pública. Era un gran escritor que trabajó duramente para redactar las frases de manera que sirvieran para educar a la gente en el libre mercado y en la sociedad libre. Era un hombre muy laborioso, que leía vorazmente para educarse a sí mismo, y que no tenía reparos en admitir los errores, y constantemente batallaba qué cosas eran ciertas tal y como las había entendido.

Harry puede situarse en la historia del liberalismo moderno. Su libro Cómo puedes beneficiarse de la siguiente devolución publicado en 1970, fue un éxito de ventas en su día. Harry previó cuáles serían las consecuencias de que Nixon abandonara el patrón oro. En contraste con la gran mayoría de economistas neoclásicos, sabía por sus lecturas de los economistas austriacos, como Murray Rothbard, que estaba a punto de empezar un período inflacionista y que los precios del oro no caerían, sino que subirían. Aquellos que siguieron su consejo acertaron.

Pero el libro tenía también un mérito pedagógico. Introdujo a la comunidad de lectores en los libros sobre cómo comprar e invertir basados en el pensamiento económico de la Escuela Austriaca. En él Harry explicaba la naturaleza y el origen del dinero, y cómo el patrón oro había sido destruido por los gobiernos, no debido a razones de peso, sino para proporcionar combustible a su poder. También explicaba cómo el ciclo económico es el resultado de la manipulación del Banco Central, teoría pergeñada por Mises. Harry aplicó esta teoría a los acontecimientos contemporáneos.

Harry fue el fundador de lo que fue conocido como movimiento por el dinero sólido-un grupo de escritores y asesores proponían el oro y la plata como diques frente a la inflación en tiempos difíciles. Pero Harry se distinguió de mucha de esta gente porque estaba dispuesto a cambiar sus consejos de acuerdo con las circunstancias temporales y espaciales. En los 80, por ejemplo, defendió una cartera equilibrada de acciones, bonos, fondos de inversión y metales preciosos. Su cartera permanente llegó incluso a ganar dinero en una de las mayores crisis bursátiles de la historia americana.

Durante los 90, trabajó sin descanso por las causas liberales. Nunca había sido un gran entusiasta del Partido Libertario, pero en 1996 se decidió a dar la batalla política presentándose a aspirante a la candidatura presidencial por el Partido Libertario.

Harry ganó la nominación y se dedicó a educar a los americanos acerca del gobierno y de los principios liberales. Su libro Por qué el gobierno no funciona es uno de los mejores libros que ha aparecido en la campaña electoral en toda la historia de EEUU. En 2000 volvió a ser un candidato dedicado y trabajador. Aunque Harry no necesitaba haberse presentado a las elecciones -y probablemente se arrepintió más tarde- en ese momento lo veía como una oportunidad para alcanzar a un mayor número de gente.

¿Cómo funcionaron sus aspiraciones presidenciales en las elecciones? Más o menos igual de bien que todos los candidatos de un tercer partido en un sistema bipartidista. Muchas personas que habrían podido votarle o bien se quedaron en casa o bien se preocuparon en el último minuto de malgastar su voto en lugar de apoyar al menos malo de los dos grandes y pésimos partidos.

Para un candidato de un tercer partido es extremadamente complicado solucionar este problema. Sin embargo, fue también durante este período que mucha gente de los dos grandes partidos empezó a tener miedo de los votos liberales que, aun siendo pequeños, podían determinar las elecciones en la carrera presidencial. El Partido Libertario pasó de ser despreciado a ser temido, y eso fue obra de Harry.

Fue un orador excepcional durante la campaña No importaba demasiado que la materia fueran los impuestos, la educación, los derechos estatales, la guerra y la política exterior o la prohibición de las drogas; adoptó las posiciones adecuadas y lo explicó de una forma que permitía a cualquier persona entenderlo. Cambió las ideas de muchas personas, y se mantuvo firme en sus principios durante todo el tiempo. Harry no estuvo tentado a vender sus ideas para conseguir más votos. Ni se edulcoró ni se comprometió. Sus energías se dedicaron a buscar modos de hacer el mensaje liberal más comprensible y vendible.

Harry padeció dos cambios ideológicos que podemos analizar en retrospectiva. Su segundo libro, titulado Cómo encontré la libertad en un mundo sin libertad combinaba las elecciones personales de carácter libertino como la filosofía política liberal. Esto resulta criticable en tanto la gente empezó a percibir el liberalismo como un conjunto de gente que querían la riqueza de los burgueses pero sin adoptar las instituciones y los valores de los burgueses.

A principios de los 80 cambió a la dirección opuesta, y empezó a simpatizar con gran parte de la agenda Republicana, incluso mostrando simpatías con la política exterior de Reagan. De esta forma anticipó la triste degeneración de muchos liberales actuales en la miasma de la política de los bribones de Washington y de la estrategia política.

En su favor, sin embargo, hay que decir que todo esto fueron desviaciones de toda una vida de escritura y pensamiento sólidos. En los últimos años, pocos escritores han sido tan perspicaces como lo fue Harry en analizar todos los aspectos de la Administración Bush. Después del 11-S, cuando algunos se callaron o mostraron su aquiescencia con las necesidades del régimen, él se mostró firme en defender la libertad personal frente al servilismo del Estado, menos gobierno frente al departamento de Interior, y paz frente a la guerra contra el terrorismo. Nunca dudó. Escribía la verdad con gracia y buen humor, y luego apretaba el botón de Enviar.

Si miramos atrás en la historia del movimiento liberal, y pensamos en aquellos que han contribuido con poderío en convertir la idea de la libertad radical en algo más corriente y popular, Harry emerge como un gigante. Tenía talento, era una persona digna, sincera y dedicada, y mostró un valor genuino frente a la presión fanática para que cediera. Todos los amantes de la libertad debemos agradecérselo, su vida, sus escritos y su legado.

Te añoraremos terriblemente, Harry. Ojalá encuentres en la otra vida la libertad por la que tan duramente luchaste en ésta.

Comentarios

 
Gracias Juan Ramón.

Y por cierto, Gracias Harry, todo un ejemplo a seguir.
Enviado por el día 10 de Marzo de 2006 a las 22:38 (1)
Descanse en paz.
Enviado por el día 12 de Marzo de 2006 a las 11:52 (2)
Gracias por esta dedicatoria y por la traducción, Juan Ramón. A mí este hombre me encantó por la manera tan clara que tenía de expresarse; argumentos complicados se me hacían de repente sencillos de entender. Un poco como Bastiat (Frédéric).
Enviado por el día 13 de Marzo de 2006 a las 02:32 (3)
Creo que en "malgastar su voto en lugar de apoyar al menos malo de los dos grandes y pésimos partidos" sobra el "lugar de apoyar al".
Enviado por el día 29 de Marzo de 2006 a las 19:10 (4)
Quiero decir que creo que sobra "lugar de"
Enviado por el día 29 de Marzo de 2006 a las 19:13 (5)

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