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17 de Diciembre de 2006

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La directora, el laicismo y otras barbaridades

No sé ustedes, pero si mis hijos, que no tengo, me vienen diciendo que el belén que han montado con toda la ilusión del mundo, con sus tiernas manitas para celebrar la Navidad ha sido arrojado a la basura por la directora del instituto, me persono en su despacho y, tras haber rescatado cada uno de los elementos del montaje, se los hago tragar uno a uno; hasta el caganet si es pertinente. Y me abstengo de darle bicarbonato para aliviar la digestión.

La situación no está sacada de una película progre española. Según denuncia La Razón en su edición del sábado ha ocurrido hace unos días en Mijas, muy cerca de la corrupta Marbella y no lejos de la sospechosa Junta que dirige el ínclito don Manuel Chaves, el mismo que coloca hermanos en la Administración como el que coloca sandías en el puesto. Las razones que ha dado la directora del instituto, y que sigue siéndolo hasta la fecha, es que “en la escuela de un país laico no están permitidos los signos religiosos”.

Hace mucho escribí que esta situación no se debería plantear sobre si debemos o no incluir en los institutos públicos la religión, ya no como asignatura obligatoria, sino como simple disciplina opcional. Esto se debería plantear desde la perspectiva de si debe existir la educación pública y obligatoria. En un sistema privado nada de esto pasaría, cada empresa-colegio establecería cuáles son los contenidos y la competencia establecería cuáles son los más exitosas. Los padres estarían contentos al encontrar la mejor escuela para sus hijos, según sus ideas y creencias y los empresarios también, al hacer negocio con el mejor servicio posible. Desgraciadamente, estos “deberías” quedan un poco lejos para la mayoría, que abominan del capitalismo o que lo consideran sospechoso. Muchas décadas de socialismo moldea los cerebros de muchos y claro, poseer ideas ajenas es más sencillo que elaborarlas.

Pero en el sistema que tenemos, en el que el Estado se arroga la misión de educarnos a TODOS, este y otro tipo de medidas, incumplen su propia promesa, ya que los padres católicos, como los protestantes, los judíos, los musulmanes y hasta los cienciólogos si se me apura, deberían recibir en las escuelas aquellas enseñanzas que demandaran en función de un supuesto contrato social. El Estado incumple su propia palabra, ya que es mucho más fácil prometer y decir que se hace y luego no hacer. Siempre quedarán los conciertos y la enseñanza privada a la que culpar de los errores propios. Luego con prohibir, todo arreglado.

Por otra parte, la directora parece una fiel creyente de esa religión moderna que se llama laicismo, cuyo principal credo consiste en arremeter contra todo lo que implica el cristianismo y en general cualquier cosa que tenga cierto tufillo occidental, expresado perfectamente en ese obtuso término que se llama “Alianza de Civilizaciones”. Si nadie lo remedia, en un futuro no sé si muy lejano, las religiones podrían quedar proscritas a ámbitos cada vez más reducidos y nunca en público pues siempre podría haber gente que se sintiera dañada en sus ¿profundas? creencias. Sus contenidos quizá deberían pasar el tamiz de lo políticamente correcto y directoras como la del instituto de Mijas, izadas a los altares del laicismo por el milagro de transformar las ilusionadas caritas de las criaturas en rostros enfurruñados, llenos de lágrimas y mocos. Bueno, quizá todas las religiones, no. Alguna podría quedar conseguir una bula, una bula laica, por supuesto.

Esto de incumplir promesas es ya algo común. En este mismo periódico enlazo dos noticias muy interesantes. La primera se refiere a la decisión del gobierno de aportar 48 millones a un fondo para frenar la violencia doméstica, esa que se hace llamar de género, es decir el masculino, el femenino y el neutro; y de reforzar las medidas legales. Estos políticos lo arreglan todo con dinero, dinero de todos claro, o sea dinero-impuestos. Si hay un problema de inmigración, más dinero-impuestos; si hay un problema de pobreza, más dinero-impuestos; si hay un problema de vivienda, más dinero-impuestos; si hay un problema de educación, más dinero-impuestos. Un día de estos a alguna lumbrera se le ocurrirá dar al botón de la impresora de billetes y ya verás lo que nos vamos a reír antes de llorar.

La segunda noticia se refiere a uno de los últimos casos de violencia de este tipo, en este caso en Barcelona. Dentro de él se observa una estadística en la que nos muestra por Comunidades Autónomas, la distribución de muertes. De los 64 que llevamos en 2006, 18 se han producido en Andalucía, lejos de los 10 de Cataluña; 30 los han perpetrado los cónyuges, lejos de las 14 adjudicadas a los compañeros sentimentales, que es como los cursis y snobs se refieren a los novios de toda la vida. Según este pequeño estudio, ser andaluz y estar casado es más peligroso que una hamburguesa XXL, una copa de vino o un colilla mal apagada. No sé que espera la ministra de cuota... digo de Sanidad para prohibir tal condición. Yo para reflexionar sobre el tema, personalmente me quedo con este artículo de María Blanco en el Instituto Juan de Mariana, que muestra mucha, que digo muchísima más inteligencia que todo este progre gobierno que padecemos.


Comentarios

 
El progresismo del siglo XXI está demostrando que es una peligrosa ideología totalitaria que llevada hasta el extremo puede conducir a la sociedad al Reinado del Terror con el que, en la Francia de finales del siglo XVIII, se dio rienda suelta al gobierno guillotinesco y liberticida de la chusma jacobina. Así son los progres de hoy, así.
Enviado por el día 17 de Diciembre de 2006 a las 20:21 (1)

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