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La Hora de Todos: Diciembre 2005

30 de Diciembre de 2005

Hasta el año que viene
Me voy a despedir el mundo lejos del rascar de mi ordenata. Os dejo (una vez más) con una recomendación: el humor gráfico de Rodera (eres un genio).

29 de Diciembre de 2005

El liberalismo es corrosivo
Eso dice la Unificación Comunista de España en un texto llamado contra el liberalismo. Hace un repaso detallado de lo que considera manifestaciones típicas del liberalismo, hasta once de ellas. El liberalismo es, en el texto, una enfermedad moral que contagia al buen revolucionario y le fuerza a una convivencia cívica que es claramente antirrevolucionaria y corrosiva del espíritu de lucha. Por ejemplo:
A sabiendas de que una persona está en un error, no sostener una discusión de principio con ella y dejar pasar las cosas para preservar la paz y la amistad, porque se trata de un conocido, paisano, condiscípulo, amigo íntimo, ser querido, viejo colega o viejo subordinado.  O bien, buscando mantenerse en buenos términos con esa persona, rozar apenas el asunto en lugar de ir hasta el fondo.  Así, tanto la colectividad como el individuo resultan perjudicados.  Este es el primer tipo de liberalismo.
Pero hay hasta diez más. Por ejemplo:
Desobedecer las órdenes y colocar opiniones personales en primer lugar; exigir consideraciones especiales de la organización, pero rechazar su disciplina.  Este es el cuarto tipo.
Que parece especialmente peligroso. O
Escuchar opiniones incorrectas y no refutarlas, e incluso escuchar expresiones contrarrevolucionarias y no informar sobre ellas, tomándolas tranquilamente como si nada hubiera pasado.  Este es el sexto tipo.
Un pecado por omisión como el séptimo:
Al hallarse entre las masas, no hacer propaganda ni agitación, no hablar en sus reuniones, no investigar ni hacerles preguntas, sino permanecer indiferente a ellas, sin mostrar la menor preocupación por su bienestar, olvidando que se es un comunista y comportándose como una persona cualquiera. 
El análisis, desde estas observaciones, no puede ser otro:
En una colectividad revolucionaria, el liberalismo es extremadamente perjudicial.  Es una especie de corrosivo, que deshace la unidad, debilita la cohesión, causa apatía y crea disensiones.  Priva a las filas revolucionarias de su organización compacta y de su estricta disciplina, impide la aplicación cabal de su política y aleja a las organizaciones del Partido de las masas que éste dirige.  Se trata de una tendencia sumamente perniciosa.

El liberalismo proviene del egoísmo de la pequeña burguesía; éste coloca los intereses personales en primer plano y relega los intereses de la revolución al segundo, engendrando así el liberalismo en los terrenos ideológico, político y organizativo.

 Los adictos al liberalismo consideran los principios del marxismo como dogmas abstractos. Aprueban el marxismo, pero no están dispuestos a practicarlo o a practicarlo cabalmente; no están dispuestos a sustituir su liberalismo por el marxismo.  Tienen su marxismo y también su liberalismo: hablan del marxismo, pero practican el liberalismo; el marxismo es para los demás, y el liberalismo para ellos mismos.  Llevan ambos en su bagaje y encuentran aplicación para uno y otro.  Así es como funciona el cerebro de cierta gente.
Y la coda final:
Todos los comunistas leales, francos, activos y honrados deben unirse para combatir las tendencias liberales, que cierta gente tiene, y encauzar a ésta por el camino correcto.  He aquí una de nuestras tareas en el frente ideológico.
Sí señor, con un par.

Que no se quejen. Todavía hay revolucionarios de los buenos, como el MSV.
Esos molestos barcos de vapor...
Division of Labour ha rescatado un artículo de hace cien años (y un día). Se refiere al tráfico de barcos de vapor en Nueva York. Era muy intenso, como corresponde a una gran ciudad portuaria con un enorme volumen de tráfico de personas y mercancías. Tan es así, se decía, que estaba causando auténticos problemas de salud por el enorme ruido que provocaban los habituales pitidos de las embarcaciones. Lo explicaba de este modo el artículo del New York Times de 28 de diciembre de 1905:
Desde el punto de vista de la salud, el Doctor John H. Girdner, que ha hecho un estudio especial sobre los efectos de los ruidos sobre el cerebro y sobre la condición general de la anatomía humana, ha testificado que él cree que frecuentemente se han producido muertes como consecuencia del terrorífico desgaste del cerebro y los nervios producido por los ruidos. 'Creo', dijo, 'que muchos de los que murieron el 5 de julio fueron llevados a la tumba por los ruidos del 4 de julio. La diferencia entre el ruido y la música es una diferencia de ritmo. El constante galope de un caballo no es dañino'.
Me da que este protoecologista era un pelín exagerado. Lo que me llama la atención de lo extractado por Craig Depken en esta anotación es

1) Que las llamadas apocalípticas sobre las nuevas tecnologías y su uso comercial no son en absoluto nuevas.

2) Que deberíamos darnos cuenta de que un problema real causado por el uso de una tecnología no tiene porqué ser eterno. Hoy los barcos no necesitan emitir fuertes pitidos para alertar de su posición o avisar de su llegada. Y no es así no a pesar de la evolución tecnológica, sino por causa de ella. Las tecnologías cambian. Y los efectos perniciosos que se puedan derivar de su uso se paliarán con mayor inversión en tecnología, no con la renuncia a ella. Y para esa inversión necesitamos ser más ricos. La riqueza es el camino a la solución de los problemas medioambientales.

3) A los periódicos les encanta meter el miedo en el cuerpo de sus lectores, seguramente porque a los lectores nos gustan las emociones fuertes.

4) Dentro de 100 años alguien escribirá una anotación sobre alguna información de hoy referida a la polución de los coches, y sus lectores tendrán la misma impresión que tenemos hoy sobre los pitidos de los barcos a vapor.
La Reserva Federal estabiliza los precios (ejem)
El otro día Daniel me dió a conocer el blog Tu Ne Cede Malis. Hoy he visto en esa bitácora otro gráfico significativo. Muestra cómo un banco central, en este caso la Reserva Federal, estabiliza (ejem) los precios:



La gruesa línea negra marca el año 1913, en que se creó la Reserva Federal.

28 de Diciembre de 2005

Ayn Rand en el bachillerato
Veo vía Causa Liberal (y éste vía Insurgente) la noticia de que en los Estados Unidos el Ayn Rand Institute (ARI) ha recibido 257.000 solicitudes de dos obras de la escritora: Vivir (Anthem) y El Manantial (The Fountainhead). El ARI tiene un programa por el que envía copias gratuitas de estas dos obras a profesores, un programa financiado con un fondo de un millón de dólares.

Es una idea excelente. Pero no puedo más que sentir cierta nostalgia al pensar que un programa así en España es imposible por varias razones. Una de ellas es que ambas obras son incompatibles con la (formación del espíritu nacionalprogresista) educación para la ciudadanía.

27 de Diciembre de 2005

Controles de precios y nacional socialismo
Vayamonos al excelente artículo de José Ignacio del Castillo La economía de compulsión de la Alemania Nazi. En él explica que
El 26 de noviembre de 1.936, la Administración del III Reich decretó la congelación en el nivel existente el 17 de octubre de ese mismo año, de todos los precios "administrados" o libres, existentes en Alemania. Dicha medida no era más que el colofón del proceso de "domesticación de precios" que venía sufriendo Alemania desde la llegada al poder de los nazis casi cuatro años antes.

La Zwangswirtschaft o economía de compulsión nazi acabaría pasado a la historia por su sistemática y elaborada naturaleza, así como por las draconianas medidas que acompañaron su aplicación. Nunca antes y quizás tampoco nunca después, había visto el mundo algo similar. La explicación seguramente se encuentra en el hecho de que para los nacionalsocialistas el control de los precios no tenía la consideración de una medida coyuntural, sino que estaba enraizada en su proyecto político totalitario y belicista. Como confesaba Herman Goering, el principal administrador de la Zwangswirtschaft junto a Hjalmar Schacht y Walter Funk, en 1946 a un corresponsal americano: 'Controlar los precios y salarios, implica no sólo controlar el trabajo de la gente, sino también sus propias vidas. Ningún país puede conformarse sólo con hacer parte del trabajo'.

Me he acordado de este artículo cuando he leído en El Independent una anotación de Roberto Cachanovsky titulada Controles de precios: recomendaciones de un Nazi. Dice Cachanovsky:

La pretensión del gobierno de Kirchner de frenar la inflación generada por la emisión monetaria recurriendo a controles de precios es una medida que no solucionará el problema y, por el contrario, someterá cada vez más a la sociedad a los caprichos del burócrata de turno.

En 1946, Hermann Göering –responsable, entre otras cosas, de los planes económicos del nazismo- le dio una entrevista al corresponsal de guerra Henry Taylor. El prisionero nazi le dijo a Taylor: 'Ustedes en América están tomando una serie de medidas que a nosotros nos causaron problemas. Están intentando controlar los salarios y precios, es decir, el trabajo del pueblo. Si hacen eso, también deben controlar la vida del pueblo. Y ningún país puede hacerlo en forma parcial. Yo lo intenté y fracasé. Tampoco pueden hacerlo en forma total. También lo intenté y fracasé'.
Friedrich A. Hayek, en su obra Camino de Servidumbre, escrito en 1944 a los socialistas de todos los partidos, explica cómo los controles de precios conducen al fracaso. Y cómo, para evitar esos efectos perversos solo hay dos caminos: la vuelta a la libertad individual o el socialismo. Quien ya es lo suficientemente socialista como para imponer controles de precios o salarios mínimos (como es el caso de Kirchner o de Göering) no va a confiar en el mercado, normalmente. Si los productores retiran la producción porque el precio fijado por el Estado es demasiado bajo, se les obliga a producir. Y se sigue ese camino hacia el socialismo total. Göering tuvo la honradez intelectual de reconocer el fracaso del socialismo en su país.

Roberto Cachanovsky sigue con una explicación de cómo fracasan los controles de precios y cómo se va cayendo en la socialización de la economía. Merece la pena leerlo.

26 de Diciembre de 2005

TAR vs TDR IV El esquema de la TAR de Marcel Coderch
Recordemos que el esquema de la teoría apocalíptica de los recursos de Marcel dice lo siguiente:

Premisa 1. Hay razones suficientes para concluir que estamos cerca (8-15 años) de alcanzar el pico de producción mundial de petróleo.

Premisa 2. No se vislumbra a corto o medio plazo (15-50 años) ningún sustituto eficaz del petróleo para muchos de sus usos actuales.

Premisa 3. En estas condiciones, si el precio del petróleo evoluciona según el mecanismo de asignación por el mercado, es de prever una tendencia sostenida al alza.

Conclusión. Estamos en el umbral de paso de una época de petróleo abundante y barato a otra de petróleo cada vez más escaso y más caro.

Premisa 1. La doy por buena. No tengo nada que añadir. Sabrá el lector que según Hubbert habrá de haber en algún momento un pico en la producción de petróleo, a partir de la cual ésta decaerá sin remedio. No le desmiento, como no me atrevo a desmentir la predicción de Marcel de que este pico se alcanzará prontamente.

Premisa 2. Marcel, no la vislumbras tú. Quizás en este momento no la haya. Pero ¿puedes afirmar que no la habrá? ¿Puedes decir que no surgirá ninguna alternativa en 50 años? Marcel, de los dos el popperiano soy yo.

No se pueden hacer predicciones sobre la evolución de la tecnología. Dependen de un conocimiento que aún no se ha creado. Es decir, Marcel. No cuentas con el conocimiento suficiente como para hacer una predicción así, porque ese conocimiento está por crearse, en unas condiciones, además, que aún no se han dado.

Te citaré el argumento de Popper (que han utilizado Hayek y Mises, también), expresado por él, aunque sobre un problema más general, la posibilidad de una historia teórica que nos permita predecir el curso de la historia futura:

1)      El curso de la historia humana está fuertemente influido por el crecimiento de los conocimientos humanos

2)      No podemos predecir, por métodos racionales o científicos, el crecimiento futuro de nuestros conocimientos científicos

3)      No podemos, por tanto, predecir el curso futuro de la historia humana.

Todo ello en el prólogo del 57 a La Miseria del Historicismo. Él añade dos puntos más que se refieren al historicismo y que a nosotros no nos son de utilidad.

Todo lo que yo añada a partir de aquí es absolutamente superfluo. Desmentida la premisa 2, podemos quedar a tomar unas cañas y asunto concluido. Si lo que estás diciendo, claro, es que no se encontrará una alternativa en los X próximos años. Si lo que dices es que puede que se encuentre, puede que no si bien te doy la razón, te remito igualmente a mi primera anotación de esta serie. Insisto en que de los dos soy yo el popperiano, aunque en mi caso con grandes limitaciones.

Incentivos

Pero vamos más allá. No es ya que sea posible que se encuentre una alternativa o un sustituto eficaz del petróleo para muchos de sus usos actuales. Es que además hay incentivos para que se halle. Es más, estos incentivos son más poderosos cuanto más necesario sea llegar a una solución. Esto es así porque, como he explicado, cuanto más escaso se hace un recurso y por tanto cuanto más caro deviene, más beneficios asociados hay al encuentro de sustitutos eficaces. Si el barril alcanzara los 150 dólares, muchos de los recursos destinados a otros usos se destinarían en ese supuesto, entre otras cosas (hallar nuevos pozos de petróleo, utilizar los que hay de forma más intensiva, ampliar la capacidad de refino, encontrar formas de ahorro de petróleo, mejorar la productividad por unidad del mismo...) a la obtención de dichos substitutos eficaces. Cuanto más escaso es el recurso, mayor es el incentivo para que se solucione (en el supuesto de una economía de mercado). Este argumento es el núcleo de la TDR y trataremos más específicamente de él en las anotaciones de los días 2, 9 y 16 de enero.

Premisa 3. Falsa también, como he demostrado más arriba. Esta premisa, que es más una conclusión de las dos anteriores, no se sostiene. Es precisamente la institución del mercado la que asegura que cuando un bien deviene escaso se destinarán más recursos para producirlo o para aumentar la cantidad de servicios que de él necesitamos o para producir los mismos servicios con otros recursos o productos distintos.

Excursión: el socialismo

Por cierto que esto no ocurre con el socialismo. Hay muchas razones por las que un régimen socialista no responde con la eficacia y prontitud con que responde el mercado. Es más, nada asegura o indica que lo vaya a hacer en el sentido correcto. Expondré las más importantes de forma ilustrativa y sin intención de abrir un nuevo debate.

1) Si el socialismo es puro, no cuenta con precios de mercado. No tiene, por tanto, el mecanismo del mercado que recoge la información sobre la escasez relativa de los recursos y la transmite de forma sencilla y eficaz, los precios.

2) Aún si la camarilla dirigente se da cuenta de la creciente escasez, no tiene el incentivo que tienen los empresarios en el mercado para atenderla. No hay beneficio asociado a dicha atención.

Non sequitur

Como acabamos de ver, esta afirmación no se sostiene. Pero es que, además, y como la premisa 3, es un non sequitur como una casa.

Volvamos a la premisa 1. Marcel, en un error típico de la Teoría Apocalíptica de los Recursos (TAR), equipara la caída en la producción física con una mayor escasez. Si me releyera se daría cuenta de que esas son dos cosas distintas.

Para ilustrarlo, planteémonos un supuesto. Pero antes de hacerlo, vayamos al pons asinorum de la economía de los recursos. ¿Porqué los deseamos? ¿Porqué tienen valor? Porque nos sirven para nuestros propósitos. El origen del valor de los recursos es lo que obtenemos de ellos, que son los servicios que logramos obtener de ellos. No los queremos por sí, sino por el valor que le damos a lo que sabemos obtener de ellos. Luego lo importante no es la cantidad de un recurso, sino el valor de los servicios que logramos extraer de él. Como dije en Abundancia sin límites, artículo de cuyo título que me estoy arrepintiendo, ya que induce a error,

Cuando con una determinada cantidad física de recurso aumentamos los servicios que podemos obtener por unidad del mismo en un 100 por ciento, es exactamente igual que si dobláramos la cantidad de materia prima disponible con la antigua tecnología. De este modo, con un aumento en la productividad anual del 5 por ciento, por ejemplo, y un aumento en el consumo del 3 por ciento, se podría aumentar indefinidamente el consumo acrecentando al mismo tiempo la cantidad de servicios atesorados. La concepción de un mundo finito que necesaria e inevitablemente limita el consumo de los recursos que podemos extraer del suelo se quiebra, así, definitivamente.

Efectivamente, lo que importan son los servicios y no la base material de los mismos. Lo que necesitamos es, por ejemplo, desplazar 10 toneladas de determinado bien a lo largo de 100 kilómetros. Lo importante es eso, no si para ello necesitamos 10 ó 1 tonelada de carbón. Si logramos el desplazamiento de nuestra carga en los 100 kilómetros con 10 toneladas de carbón y es ese todo el carbón que tenemos, es como si lo conseguimos con una tonelada y es esta la única con la que contamos.

Dicho de otro modo. Si contamos con una producción constante de carbón, pero gracias a la creciente productividad por la acumulación de capital y por el avance tecnológico aumenta la productividad del mismo (efecto que sumaríamos a los otros ya apuntados de ahorro del recurso por la adopción de métodos más eficaces, la obtención de sustitutos, etc), lo que obtenemos es una cantidad creciente de servicios. También podemos obtener esta creciente corriente de servicios incluso con una producción decreciente de carbón, petróleo o cualquier otro recurso, sin el ritmo al que aumenta la productividad es mayor.

Luego, volvamos al caso de que nos encontremos habiendo dejado atrás el pico de la producción de petróleo. Ahora solo iremos cuesta abajo, con una producción decreciente. ¿Nos quedaremos por ello con menos servicios procedentes del petróleo, que es en el fondo lo que nos interesa? No, si el ritmo de aumento de la productividad en la producción de servicios a partir del petróleo (pongamos como ejemplo meramente ilustrativo el 5 por ciento anual) es mayor que el ritmo en que cae la producción anual (pongamos que es del 3 por ciento).

En consecuencia, podemos producir menos petróleo a medida que pasa el tiempo y sin embargo beneficiarnos cada vez más de una creciente corriente de los servicios derivados de su uso. Su conclusión es, por tanto, solo una posibilidad, y no tiene el carácter predictivo que pretende y teme Marcel Coderch. Es más, atendiendo a cuáles son los incentivos para dirigir la creatividad humana en caso de encontrarse en un apuro (lo que se puede descubrir por vía de los precios), resulta harto improbable que la humanidad encuentre en el petróleo, o en cualquier otro recurso, un cuello de botella.

Conclusión. No podemos afirmar, como lo hace Marcel Coderch, que Estamos en el umbral de paso de una época de petróleo abundante y barato a otra de petróleo cada vez más escaso y más caro. No, de forma apodíptica.

El recurso verdaderamente escaso es, en última instancia, el trabajo humano. Pero eso es para otra ocasión.


Anotaciones anteriores:

TAR vs TDR III Sobre la relevancia de mis argumentos

TAR vs TDR II Falsabilidad

TAR vs TDR I Presentación del debate

25 de Diciembre de 2005

Ministerio de la verdad
Todos, a estas alturas, sabeis a qué me refiero. Juan Varela, al que critiqué quizás con demasiada dureza en una anotación mía previa, ha tenido el acierto de recuperar esa expresión para la ley Montilla sobre la libertad de expresión socialista. El comienzo de Juan Varela es brillante:
A nuestros políticos les ha entrado una pasión incontrolable por la veracidad de los otros. Es una pasión virtuosa, diría Aristóteles, pero peligrosa si los mismos políticos o sus elegidos son los encargados de determinar la adecuación a la verdad.
Sigue:
Como el Ministerio de la Verdad de George Orwell, donde reescribían las noticias gracias al Newspeak, artilugio de la mutabilidad del pasado, de la banalidad de lo dicho y escrito. Es lo que le pasa a la veracidad cuando se la mete en un entorno simbólico en lugar de dejarla en un contexto de discusión racional y democrática (como también defendía Walter Lippmann), con todos sus peligros. Los manipuladores usan el mito, la mentira y la exageración. Sus perseguidores, también. ¿No son manipuladores ambos?
No es esa la cuestión esencial. La libertad es virtuosa, pero no tiene porqué dar siempre resultados virtuosos. La libertad de creación de Beethoven es también la de Andrés Calamaro. Más en serio, lo cierto es que la libertad ha de ser de todos, incluyendo quienes la utilizarán procaz o soezmente, quienes harán lo inmoral, lo indecososo, lo feo. Es un precio que tenemos que pagar por la libertad. El del programa Gran Hermano, el del Reggetón, el del calcetín de Tapies, el de Mi Lucha de Hitler o las obras completas de Lenin, por elegir varios ejemplos con distintos niveles de maldad.

Termina Varela:
En Cataluña la paciencia se ha acabado y muchos prefieren la benevolente tutela de los políticos y sus elegidos al suplicio de las radios canallas y los diarios alarmistas, sarpullidos de la democracia y la libertad. ¡Qué poco confían en el juicio de los ciudadanos! La libertad mancha. Los pulcros se alarman y acabamos dando limpieza y esplendor con un Newspeak como el del Ministerio de la Verdad para adecuar las noticias al entorno simbólico.  Después, silencio.

24 de Diciembre de 2005

Teoría del valor-trabajo
Con la excusa de ofrecerle (inútilmente, como todo) a Marcel Coderch un ejemplo de una teoría económica de la que se puede demostrar su falsedad, haré una explicación sucinta de la teoría del valor-trabajo y de su crítica.

Lo que afirma dicha teoría es que el valor de cambio de los bienes depende de la cantidad de trabajo que se invierte en ellos. Si no es así, si los precios de mercado no reflejan la cantidad de trabajo, entonces se dice que el trabajo determina el valor normal o a largo plazo de los bienes. Aquel trabajo sobre el que versan los precios de mercado, y al que tienden. La vieja concepción de Adam Smith.

1) Basar el valor de los bienes en la cantidad de trabajo que se invierte en su construcción implica necesariamente negar que los recursos naturales contribuyen a la producción. El argumento de la teoría del valor trabajo es que esos recursos naturales no serían nada si no es con la transformación, acaso mínima, del trabajo. Coger una manzana del árbol, por ejemplo. Pero lo mismo se podría decir de infinidad de bienes, quedándonos arbitrariamente con los recursos naturales y despreciando arbitrariamente el trabajo aportado. Como hace la teoría del valor trabajo, pero al revés. Los bienes en los que hay un contenido material, extraído de los recursos de la Tierra que nosotros convertimos en económicos, exigen una combinación de ambos factores; en su formulación clásica, trabajo y recursos naturales. Es el resultado combinado de los dos factores lo que resulta en el bien cuyo valor se quiere explicar. Excluir uno de ellos con el argumento de que es necesario, cuando también lo es el otro en la práctica totalidad de los casos, es arbitrario.

Por cierto, que esto es así porque una característica de los bienes de capital (los que contribuyen a la producción de bienes de consumo) es su complementariedad, como demostró Carl Menger en sus Principios de Economía Política.

2) Cuando relacionamos la cantidad de trabajo con los valores, aplicando la teoría del valor trabajo, nos encontramos con que no coinciden. No hay una relación entre las horas de trabajo aplicadas a un bien y el valor que éste alcanza en el mercado, o incluso el valor que le pueda dar un dictador socialista. La teoría del valor trabajo no explica la realidad. Marx, que ha llevado la teoría hasta sus últimas consecuencias, intentó salvar esta dificultad de un modo que no le sonaría extraño a Lakatos. Marx inventa una teoría ad-hoc, un parche. Dice, entonces, que hay trabajos más y menos complejos. No es lo mismo el trabajo de un enfermero que el de un ingeniero. Pero claro, la teoría pierde así elegancia. Ya el trabajo no es homogéneo, por lo que la cantidad (número de horas) ya no explica nada. Pero para dar contenido a la nueva teoría, tendría que establecer una relación entre los distintos tipos de trabajo. A no ser que se caiga en el razonamiento circular de que se puede observar la distinta complejidad del trabajo según sean los precios, para luego decir que es esa complejidad multiplicada por el tiempo la que explica los precios.

3) La cantidad de trabajo. Hablar de ella es intentar cosificar, materializar en una magnitud observable, objetiva, lo que es un comportamiento. Trabajar es un comportamiento deliberado, es decir, encaminado hacia un fin. Esta es la verdadera clave del asunto. Se busca la creación de un determinado bien porque ese bien sirve a los fines del hombre. Si creamos un bien inútil al hombre, por más horas de trabajo complejo que le dediquemos no valdrá nada. Como consumidores, nosotros no sabemos qué cantidad de trabajo hay atesorado en cada bien. Ni lo sabemos ni nos importa. Lo adquirimos o no en función de lo que valoremos lo que de él podemos obtener. Luego el punto de partida no puede ser la cantidad de trabajo, sino nuestros propios fines.

4) Centrar el estudio de los valores en los fines del hombre hace inútil el esfuerzo de buscarlo, además, en la cantidad de trabajo. No ya por el corte de la navaja de Occam, sino porque deja de ser necesario. Además, la atención al comportamiento deliberado de los hombres nos lleva a los conceptos de plan, causalidad y tiempo, incertidumbre, etc. La teoría del valor trabajo tendría sentido en un mundo mecanizado, no teleológico. Por eso Schumpeter, para buscar unas condiciones en las que la teoría del valor trabajo pudieran explicar algo, se tuvo que ir a un equilibrio sin cambios, en el que simplemente había un ajuste automático a unos datos ya conocidos.

Ampliación: Para ampliar la crítica a la teoría del valor-trabajo, recomiendo acudir a:
Valor Trabajo, réplica a Diego Gerrero (I): Pasos uno y dos
La teoría del valor trabajo
El blog de David Friedman
Lo he visto anunciado en varios sitios, pero ninguno en español, así que os lo anuncio. Ideas, se llama, y lleva por el momento seis anotaciones, contando con my first post, en el que tiene el acierto de enlazar un fantástico discurso Los extraterrestres causan el calentamiento global. Con este discurso se apoya para explicar la primera de las razones por las que iniciar su bitácora: la victoria de la política sobre la ciencia en la forma de 'consenso científico'. La otra razón reside en la ventaja de la discusión pública de las ideas, pero explicada por un Chicago-Geek.


23 de Diciembre de 2005

Democidio: 262.000.000
Llevo tiempo queriendo escribir esta anotación. Pero antes hablaré un poco del personaje. Rudolph J. Rummel es probablemente el mayor experto mundial en genocidio. En realidad en democidio, como él prefiere llamarlo, para referirse en exclusiva al fenómeno más mortífero del Siglo XX: el Estado. Democidio es el aniquilamiento de los ciudadanos por el Estado. Se habla mucho de las guerras, pero muere y ha muerto mucha más gente en episodios de democidio que en guerras.

Tiene un libro muy bueno, Death by Government, en el que resume sus hallazgos históricos. La cifra total que había estimado estaba en 170.000.000 personas. Pero sus últimas investigaciones le han obligado a revisar sus cifras, que ahora son más terribles: 262.000.000 muertas a manos del Estado, en el Siglo XX.

Sus nuevas estimaciones provienen por un lado de tener que elevar hasta las 50.000.000 personas las muertas en democidio colonial.

Por otro lado se ha visto obligado a revisar el capítulo dedicado al democidio en China, tanto durante la época nacionalista como sobre todo durante la época comunista. El nuevo total supone más de 76 millones de personas (76.702.000).

Actualización: A la espera de que Isra (por cierto, creo recordar que tenías un blog y no recuerdo cuál es) nos ofrezca ejemplos de las muertes causadas por el capitalismo en Asia y África, me parece oportuno recordar cuál puede ser la medida del horror.
Mapas de geografía humana y económica
Por Ben Muse llego a un blog que tiene una anotación de lo más interesante: hace acopio de varios mapas del mundo con el tamaño de los países corregidos según la población o la producción. Yo recogeré cada uno de los mapas, e iremos siguiendo la mayoría de ellos, aunque más ordenados en función del tema que sea.

I Población

El primero de ellos es una representación gráfica de cada uno de los países en función de su población, con datos de 1993, pero referida a los años 1950 y la proyección para 2025. Llamativo lo de Canadá:





Más distribución del espacio en función de la población, como si la densidad fuera constante en todos los países, solo que con las superficies cubiertas por banderas



o por cuadrados:



Y lo mismo, pero guardando en lo posible la geografía exterior de cada país:



II Producción
 
En este caso lo que observamos es el tamaño corregido en función de la contribución a la riqueza.
El color amarillo infica mayor PIB per cápita (imagino, aunque el post no lo aclara), y verde el más pequeño:



Lo mismo, pero con datos más actualizados (de 2000) y con formas rectangulares:




Uno de lo más interesante. Una densidad de PIB por Km2, en dólares estadounidenses.
El autor dice que es una guía para especuladores inmobiliarios:




Porcentaje del PIB que está dedicado al sector de los servicios.
Como se puede ver, tiene una relación positiva con la riqueza.





















.....





Crecimiento del PIB per cápita de 1990 a 2001.
Destacan los países del sudeste asiático, India, China o Chile:





Están bien estas representaciones, porque nos dan una imagen del peso humano y económico, no meramente geográfico, de cada pais.

22 de Diciembre de 2005

Felices fiestas
Esto es una autocita en toda regla. Pero como la tontería de las felices fiestas, de no nombrar la navidad como pago a la corrección política, me he acordado del artículo que escribí el año pasado dedicado a este asunto. Os lo pego tal cual:

Felices Fiestas
Como todos los años, el árbol del Rockefeller Center está engalanado por navidad, como lo está toda la ciudad y todo el país. Los motivos navideños invaden también el salón por los anuncios y los programas de televisión. Pese a ser un pueblo con tan breve historia, o quizás por ello, el norteamericano se aferra con devoción a sus tradiciones. Da la impresión de que si uno se trasladara cien años al pasado o al futuro reconocería perfectamente las costumbres de su compatriotas al acabar el año. Pero esta solidez parece haberse quebrado en parte en los últimos años, y se ha hecho notar especialmente en este. El saludo casi obligado de estos días ha sido siempre feliz navidad (happy christmas) y este año se está abandonando en parte por felices fiestas (happy holidays). Un cambio que seguramente no tiene ninguna relevancia por sí mismo. Lo que sí lo parece es la motivación detrás del cambio: un nuevo triunfo de la corrección política. Se evita pronunciar la palabra navidad para no ofender con el saludo a quien no sea cristiano. Varios comercios optan por no hacer referencia a las navidades y mucha gente ha sucumbido a la disciplina de la corrección política. A mí no solo no me ofende que me faciliten las navidades, pese a ser agnóstico, sino que incluso me podría sentir ofendido si se considerara una afrenta hacer referencia a la que es mi cultura. He de reconocer, no obstante, que tampoco es el caso.
 
Aún en el país donde nació la corrección política como solución en falso al problema del racismo, y que se ha ido extendiendo a otros ámbitos, resulta sorprendente que se haya llegado a las navidades aquí, donde el 77 por ciento se declara cristiano. La llamada corrección política, bajo el velo de la equidistancia y el respeto, toma como ofensivo lo que no lo es ni puede serlo. Parte del error de considerar afrentoso hacer mención de la realidad, de lo que se huye hasta niveles ciertamente absurdos. Por evitar la palabra negro se llama afroamericano a estadounidenses cuya familia lleva diez generaciones en el país, pero nunca se lo llamarían a Teresa Heinz, mujer de John F. Kerry, americana nacida en África.
 
Muchos ven este cambio en el saludo navideño como la última manifestación de un ataque al cristianismo. Yo no creo que lo sea. Aplicando la navaja de Occam, que elimina una explicación cuando no es necesaria, no hay porqué recurrir a ese ataque para explicárselo. Y eso que hay dispersas manifestaciones por el país del deseo de vaciar de contenido el significado de estas fiestas. En varios colegios se prohíbe la representación del nacimiento de Jesús. Este asunto tiene más importancia, ya que se hace desde la aplicación estricta de la separación de Iglesia y Estado, con resultados de lo más injusto. Si lleva a la proscripción de lo religioso en lo público, mientras que el Estado interviene en más ámbitos de la vida privada, el resultado es orillar lo religioso de la vida civil desde el Estado. En cualquier caso, aunque con algo de retraso, les deseo feliz navidad.

20 de Diciembre de 2005

El comercio cuenta en la lucha contra la pobreza mundial
Este es el título de un documento nada más que didáctico sobre la relación enre el comercio y el desarrollo, y la pobreza: Trade Matters in the fight against world poverty (PDF). Cuenta lo que pasa pero no hace una breve exposición de porqué, y se echa en falta.


El Independent
Me entero vía Vanguardist de una nueva bitácora que promete ser muy interesante. Se trata de El Independent y la firman nada menos que Alberto Benegas Lynch (h), Álvaro Vargas Llosa, Andrés Oppenheimer, Wendy McElroy, Carlos Alberto Montaner...
Las ayudas a la exportación y los pobres del mundo
He recibido un e-mail de un profesor de economía biología muy atento, en el que compartía conmigo su impresión sobre mi último artículo en LD:

Hola José Carlos. Acabo de leer tu artículo en Libertad Digital "La resistencia del proteccionismo". Dices que la eliminación de los subsidios a la exportación es un éxito de los países pobres. Yo creo lo contrario. Los subsidios hacen que los países ricos exporten productos a bajo precio (también en algunos países pobres hay subsidios a la exportación, pero son globalmente insignificantes). Esto es bueno para los países pobres: para los consumidores, especialmente para los más pobres, es mejor que las cosas sean baratas que caras. Y si son gratis (como ocurre en la ayuda internacional) mejor todavía. Por supuesto, los productores de los países pobres que no pueden competir con esos precios (o con la gratuidad) tienen que cambiar de actividad. Pero el coste de ese cambio es mucho menor que el beneficio para los consumidores. Por otro lado tenemos el coste para los contribuyentes de los países ricos. Así que, en definitiva, la eliminación de los subsidios a la exportación es un fracaso para los países pobres, que pasarán a pagar más por muchos productos, y un éxito para los países ricos, que se ahorrarán un montón de pasta.

Un saludo,

Su consideración es de lo más razonable. Yo, en mi artículo decía, en realidad, que
a) Había sido un éxito diplomático de los países pobres.
b) Las subvenciones son ineficaces globalmente, dejando abierta la consideración de su influencia en concreto sobre los países pobres. Lo hice porque hubiera tenido que explicar demasiadas cosas.

Le respondí a este amable profesor de este modo:

Estimado XXX,


Ante todo muchas gracias por tu mensaje. Yo entiendo (y comparto) tu argumento. Pero veo además otros efectos que hacen que el efecto sobre los países pobres sea incierto (aunque sobre el conjunto de la economía sea pernicioso).

La parte beneficiosa que has expuesto es clara: Los beneficios de las ayudas a la exportación los comparten los productores de los países ricos y los consumidores de los países ricos y pobres a quienes llegan los productos subsidiados. Luego una parte de los fondos destinados a la exportación, que salen de los bolsillos de los constibuyentes ricos, van a parar a los consumidores pobres vía bienes y precios.

¿Qué pasa con los productores locales que tienen que abandonar su actividad porque no pueden competir con los precios subsidiados? Pues la abandonan. Y los recursos que se dedicarían a la producción de dichos bienes se destinan a otras ramas de la producción, las siguientes más productivas.

Si la situación se mantuviera estable, ¿cuál sería el beneficio para los países pobres? Entiendo que la diferencia entre:
1) La parte de la subvención foránea que va a sus bolsillos
2) La pérdida que supone destinar recursos a proyectos ligeramente menos productivos.

Yo entiendo que el resultado sería positivo para los países pobres. Pero demos un paso más.

Resulta que esas subvenciones son fruto de una decisión política. Y como tal, están sujetas a cambios en un sentido u otro que no son predecibles (por muchas razones que no vamos a ver ahora, pero que pueden resultar claras). Y esos cambios producen unas descompensaciones y descoodinaciones con efectos perversos.

Si aumentan las subvenciones, se produce un sobreabastecimiento que arruina a los productores locales, con los efectos que se puede imaginar.

Si por el contrario se reducen, se producirá un déficit de abastecimiento con los problemas consiguientes. 

El mayor problema en estas dos posibles situaciones es que son decisiones tomadas fuera, en varios sitios, y no se pueden conocer de forma adecuada para ajustar la producción como sería más conveniente.

Y por último. Y no le doy más la tabarra. En el fondo lo pedían los países pobres por la misma razón (creo yo) por la que mantienen aranceles muy altos. Por apoyar a los productores locales, que son quienes tienen la capacidad económica/organizativa para hacer rent-seeking. No creo que estén pensando en sus ciudadanos medios.

Un abrazo y gracias de nuevo por tu comunicación.


José Carlos Rodríguez
No sé si pensáis del mismo modo.

19 de Diciembre de 2005

TAR vs TDR III Sobre la relevancia de mis argumentos

En este segundo punto, sin todavía echar abajo mis argumentos, dice que no tienen relevancia para los suyos. Que aunque fueran válidos no podrían desmentir sus predicciones. Para conocerlas mejor el propio Marcel nos facilita el trabajo y nos deja el siguiente esquema:

Premisa 1. Hay razones suficientes para concluir que estamos cerca (8-15 años) de alcanzar el pico de producción mundial de petróleo.

Premisa 2. No se vislumbra a corto o medio plazo (15-50 años) ningún sustituto eficaz del petróleo para muchos de sus usos actuales.

Premisa 3. En estas condiciones, si el precio del petróleo evoluciona según el mecanismo de asignación por el mercado, es de prever una tendencia sostenida al alza.

Conclusión. Estamos en el umbral de paso de una época de petróleo abundante y barato a otra de petróleo cada vez más escaso y más caro.

O

Lo que yo he dicho es que si mis premisas son correctas, y además seguimos dejando que el precio del petróleo evolucione según el mecanismo de asignación por el mercado, es previsible que la tendencia subyacente sea al alza, pero con las típicas desviaciones –en un sentido y otro– observables en cualquier mercado.

Por lo que, como él mismo dice, nada indica que yo defienda que ‘cualquier incremento de precios’ vaya a ser permanente. Lo que tiene en mente es, más bien, un aumento del precio como tendencia general, con dientes de sierra, que son normales en la evolución de cualquier mercado.

Pero entonces hace una pirueta dialéctica muy curiosa. Para afirmar que mis argumentos no afectan a los suyos se refiere a su selección de conclusiones de mis argumentos a) y b), que cito en mi anotación sobre el falsacionismo, para luego decir que a él ni le rozan. Yo le digo a Marcel que probablemente, con un poco más de ingenio, podrá seleccionar argumentos o conclusiones o implicaciones de mis ideas, ordenarlas como c, d, e,... y decir que no son relevantes para su argumento, si están convenientemente elegidas. Sería una buena prueba de ingenio. Pero ello no prueba si otras partes de mi argumentación sí echan abajo sus ideas.

Por otro lado la TDR no está pensada para rebatir específicamente el planteamiento de Marcel, sino para mejor entender la economía de los recursos. No obstante, hay elementos de la TDR que permiten desmentir su planteamiento. Luego iremos a ello, pero baste por el momento decir que es falsa la conclusión de Marcel Coderch de que

De todo ello concluyo que tu Teoría Dinámica de los Recursos, por lo menos tal y como la formulas en tu última anotación, no puede considerarse en propiedad una teoría y que en cualquier caso no rebatiría mi argumentación.

Y lo es porque su argumento de la falsabilidad no es válido, por un lado, y por otro porque a) no ha probado que mi teoría no desmienta la suya y b) como probaré en una siguiente anotación (que se publicará el 26 de diciembre), sí la desmiente.

Anotaciones anteriores:

TAR vs TDR II Falsabilidad

TAR vs TDR I Presentación del debate

2005 Capital Access Index
El Milken Institute elabora un Índice de Acceso al Capital, del que ha publicado la edición 2005 (PDF). Dice el propio informe 2005 Capital Access Index (PDF):
El objetivo fundamental del Índice de Acceso al Capital (IAC) es evaluar la capacidad de las empresas existentes más que llegan de acceder al capital en los distintos países en todo el mundo. Esto es importante, porque la capacidad de los negocios de acceder al capital es crucial para la empresarialidad. El índice también indica qué países no han realizado todavía suficientes acciones para reducir las barreras al acceso al capital y promover el desarrollo de las infraestructuras financieras necesarias que sostienen las actividades empresariales.
El índice va del uno al diez. Los diez primeros países, los que ofrecen un acceso más fácil al capital son el Reino Unido (8,01), Hong Kong (7,84), Singapur (7,77), los Estados Unidos (7,75), Suecia (7,62), Dinamarca (7,61), Australia (7,60), Noruega (7,47), Finlandia (7,46), y empatados a 7,42 puntos Canadá e Irlanda.

España está en la posición 17 con 6,80 (pierde dos puestos desde el índice 2004), seguida de Chile (6,78). China (5,17) está por encima de la media (4,59) e India (4,58) en torno a ella.

A mí me llama la atención observar que los países nórdicos obtienen muy buenos puestos. Esto refuerza la imagen que tengo del modelo de esos países: un modelo capitalista muy desarrollado, abierto y con seguridad jurídica (y estabilidad política), pero con un sistema de Estado Providencia brutal.

África está en los peores puestos. De los 20 últimos países del índice (cubre 121), 17 son africanos.

Una vez más, cuando las instituciones son más amables al libre ejercicio de la actividad económica, mayor es el crecimiento económico. Este índice (a falta de que encontrar un análisis detallado) parece indicar lo mismo.

18 de Diciembre de 2005

Gasto federal en EE.UU desde 1970
Angry Bear ha escrito recientemente una anotación en la que exponía un gráfico que representa el gasto del Gobierno Federal (central) estadounidense en proporción al PIB. Es muy interesante, así que lo expongo a continuación:


Gasto federal/PIB


Aquí se ve que una partida de gasto que ha variado notablemente es la destinada a la defensa y la seguridad interior. Cae en los últimos años de Nixon y Ford, para iniciar una tendencia opuesta en el mandato de Carter, y crecer de nuevo hasta el año 1986. Incluso entonces, en plena época Reagan, el peso del gasto militar en relación con el PIB no alcanza los niveles que había tenido antes. Cuando el objetivo de derrocar al régimen comunista se comienza a vislumbrar, el gasto militar remite en relación con el PIB. Vuelve a crecer tras la caída del muro, y de nuevo cae de forma importante hasta los últimos años de Clinton. Con Bush II se dispara.

La línea verde (NDNHS) es non-defense non-homeland-security. Es el gasto discreccional no destinada a la defensa o a la seguridad interior. Cayó de forma notable en la época de Reagan, y se ha mantenido desde entonces.

Pero hay una partida que ha crecido en las últimas tres décadas y media de forma notable: Medicare y Medicaid, los dos sistemas públicos de salud, para los mayores de 65 años y para los pobres, respectivamente. Representan el mismo porcentaje del PIB que el gasto en seguridad interior y exterior y marcan una tendencia consistente y que no depende de decisiones políticas, como el gasto en defensa y seguridad.

Si Bush llevara a cabo su propuesta de reforma de Seguridad Social (lo que está complicado en estos momentos, según parece), podría cambiar la tendencia estable de las dos últimas décadas. Pero su socialización de los medicamentos solo puede reforzar la tendencia al alza de los gastos en Medic-are-aid.

Por lo que parece, mucho tienen que cambiar las cosas para que se contenga el aumento del gasto en el futuro. Y no las va a cambiar Bush II, precisamente.

Aunque el propio Angry Bear se da cuenta de que la única partida de gasto que Bush ha aumentado de forma consistente es el gasto en defensa y seguridad.
El éxito del tipo marginal único en Rumanía
Gracias a Dan Mitchell me entero de la siguiente noticia:
La introducción de un impuesto de tipo marginal único ha aumentado los ingresos públicos, ha aumentado las rentas de la gente, y ha reducido el desempleo, según dijo el Primer Ministro Calin Popescu Tariceanu. Desde el 1 de enero, cuando el Gobierno sustituyó el sistema fiscal progresivo con tasas del 18 al 40 por ciento sobre los individuos por un tipo marginal único del 16 por ciento, los ingresos públicos han crecido un 20 por ciento en comparación con el mismo período del año pasado.
No son los únicos efectos notables del nuevo sistema fiscal:
El desempleo cayó del 6,2 por ciento al 5,5 por ciento, mientras que la inflación también ha caído del 9,3 por ciento al 8,5 por ciento este año.
Edward Prescott, premio Nobel de Economía, ha expuesto en varias ocasiones que los impuestos sobre la renta son impuestos sobre los frutos del trabajo, por lo que son impuestos sobre el trabajo. Y que por eso una buena política de empleo sería reducir la imposición. El caso de Rumanía parece reforzar este razonamiento.

Más:
El ingreso medio después de impuestos se ha incrementado de 170 euros mensuales el año pasado a 210 en septiembre.
Resultados todos ellos muy positivos.

16 de Diciembre de 2005

Stiglitz, Charlton y Gabriela Calderón
En una visita a Alemania: Economía, sociedad y derecho, me encuentro con el blog de Gabriela Calderón. Allí escribe un artículo llamado Stiglitz y Charlton no comprenden cómo ayudar a los pobres, que había colgado en el Cato Institute. En él destroza otro artículo de los dos economistas escrito contra el libre comercio. Voy a destacar algún pasaje:
Stiglitz y Charlton dicen que lo que los países ricos quieren es que los países pobres “se contenten con ser los proveedores agrícolas de las naciones ricas”. Esta forma de decirlo sugiere que al proveer bienes agrícolas solo las naciones ricas salen ganando. Además menosprecia la actividad agrícola al considerarla inferior a otras actividades. La agricultura es igual de valiosa que cualquier otra actividad productiva. Que unos países sean productores agrícolas hoy en día mientras que otros son productores de textiles y de otros bienes industriales no es nada más que el resultado de la división y especialización del trabajo a través del mundo. Debido a esto es que usted hoy puede tomarse una taza de café colombiano, ponerse una camisa de algodón de la India, ponerse sus zapatos hechos en China, y comerse un pedazo de carne Argentina sin preocuparse de cómo se produjeron estos bienes o cómo llegaron al Ecuador. Es decir, si usted es un taxista o un empresario puede que le preocupe depender de su carnicero para obtener su carne pero no por eso va a comenzar a cazar y criar vacas. Usted solo tiene que preocuparse de producir lo suyo para ganar lo suficiente y poder comprar lo que el carnicero le vende.

A Stiglitz y a Charlton les preocupa que al reducir las barreras al comercio los países pobres serán “invadidos” por los productos de los países ricos. ¡Qué horror! Imagínese ser invadido por zapatos y ropa y alimentos más baratos y de mejor calidad. ¿Qué será de los pobres si se los invade con alimentos y bienes más baratos?
Pues eso es lo que quieren evitar, estos intelectuales héticos. Recomiendo el artículo entero.

14 de Diciembre de 2005

Progresismo, salario mínimo y eugenesia

Decía en mi anterior anotación que, al transcribir las conclusiones del estudio sobre el efecto del salario mínimo en la ciudad de Santa Fe, en Nuevo Méjico, me acordaba de Mises, por aquello de

Los efectos negativos (...) se concentraron en (...) los mismos individuos a quienes el incremento pretendía ayudar.

Pero también me acordé de Rothbard. Y es que el discípulo era más realista que su maestro. Y se dio cuenta de que alguno de los efectos perversos de las medidas de intervención en la economía no son consecuencias no deseadas, sino precisamente aquellas que quieren quienes las introducen. No hace mucho, leía un extracto de un artículo, reseñado en el blog del Mises Institute, que recoge la visión del movimiento progresista de comienzos de siglo en los Estados Unidos sobre las bondades del salario mínimo. Ellos lo defendían, dice el autor de la anotación,

En parte por motivos eugenésicos, querían hacer a las mujeres y a otros grupos inempleables. Eligieron un instrumento: el salario mínimo.

Y cita al artículo:

Estos progresistas argüían que el desempleo provocado por el salario mínimo esa un beneficio social. Las leyes de salarios mínimos y otras medidas administrativas que provocan que grupos indeseables abandonen la fuerza laboral eran, en la visión progresista, un beneficio eugenésico.
El salario mínimo y sus consecuencias sociales (II)

En una ocasión expliqué sucintamente cómo se formaba el salario, para que el lector captara más fácilmente cuáles son las consecuencias de las leyes de salario mínimo. Aquellas leyes que prohíben a empresario y trabajador llegar a un acuerdo por debajo de determinado salario.

Puesto que la ley solo afecta a los salarios más bajos, son las capas sociales y los grupos con menor productividad, los que menor renta pueden generar, los más perjudicados. Básicamente jóvenes, minorías étnicas y las personas con una menor formación.

En otra anotación expuse un caso histórico de ello, el de los negros en los Estados Unidos, que sufrieron especialmente las perversas consecuencias de las leyes de salarios mínimos.

Hoy traigo otra ilustración histórica, la de la ciudad de Santa Fe. Un estudio (PDF) ha observado la incidencia de una ley de salario mínimo que cifra la remuneración por debajo de la cual está prohibida un acuerdo entre empresario y trabajador en los 8,50 dólares. La ley se impuso en 2004, y supuso un aumento del 65 por ciento sobre el salario mínimo anterior. Según un explica el resumen del informe, éste encuentra

Que el salario mínimo de Santa Fe ha tenido efectos significativos y negativos en el mercado de trabajo. Incluso resulta más preocupante que el estudio halla que los efectos negativos (...) se concentraron en los miembros menos formados de la economía. Los mismos individuos a quienes el incremento pretendía ayudar.

Uno no puede evitar acordarse de Mises en estas ocasiones. Incluso de Rothbard, por razones que explicaré en otra anotación. Sigamos:

El doctor Yelowitz ha encontrado que la posibilidad de quedarse desempleado entre los trabajadores aumentó un 3,3 por ciento. No obstante, para los que están menos educados los resultados son mucho mayores, con su posibilidad de quedarse desempleados incrementándose 8,3 puntos porcentuales. Por añadidura, la cantidad habitual de horas de trabajo cayó en una hora para toda la muestra, y en 3,2 horas en los individuos menos educados. Todos estos resultados son estadísticamente significativos, con un nivel de confianza del 95 por ciento de intervalo.

Los más perjudicados no fueron los jóvenes estudiantes, que ante la eliminación de la competencia incluso pudieron encontrar trabajo al nuevo salario mínimo, sino los trabajadores adultos.

Y todavía hay quien defiende las leyes del salario mínimo.

Salud y libre comercio

El International Policy Network ha lanzado un informe que controla los datos más básicos relacionados con la salud humana en relación con la política comercial, es decir, con la apertura de la economía al exterior, en los últimos 50 años.

La principal conclusión es que

El librecambio es un mecanismo poderoso para mejorar la salud humana, por dos razones generales. La primera, y la más importante, es que liberar el comercio entre individuos y países es un camino probado para incrementar la prosperidad y la riqueza.

La segunda razón de porqué el comercio mejora la salud está relacionado con lo que se llama “transferencia tecnológica”. Antes del siglo XIX, el comercio transnacional estaba restringida a un puñado de naciones. Hoy, todos los países comercian internacionalmente, con los de bajos salarios observando cómo crece la participación en el comercio global de forma significativa.

Como ejemplo, considera que

La extensión de otras tecnologías desarrolladas en países ricos, tales como el DDT, han reducido de forma significativa la malaria en todo el mundo.

También cita el caso de varias medicinas. Y la última consideración no puede ser más certera:

Finalmente, hay un imperativo moral para eliminar las restricciones en el comercio de comida, porque la malnutrición sigue siendo un problema importante en muchas partes del mundo. Esto se refiere especialmente a las muchas naciones de África que mantienen tarifas dañinas sobre los productos agrícolas de los Estados vecinos.

Vía Hong Kong Blog. Por cierto, que está haciendo un seguimiento de la reunión en esa ciudad-Estado de la Organización Mundial de Comercio.

13 de Diciembre de 2005

Corrupción global

Transparency International ha vuelto a sacar su índice de corrupción internacional, éste el correspondiente al año 2005. Por desgracia el índice solo se ha podido elaborar para 69 países, pero son suficientes para darnos cuenta de algunas tendencias globales.

El índice se construye preguntando a las familias y empresas si ha tenido algún contacto con corrupción. 48 de los países estudiados han observado un aumento en la corrupción en el último año, 34 creen que la situación irá a peor y 12 que mejorará.

Transparency International se lamenta de que los mayores índices de corrupción se ceben en la pobreza. Yo entiendo que lo que ocurre es otra cosa. Pobreza y corrupción son dos efectos de la misma fuente: el intervencionismo estatal y la subversión de las instituciones que se desarrollarían en una sociedad libre. El caso de la pobreza la hemos contado muchas veces. El de la corrupción no es menos clara: si las rentas y la riqueza que se obtienen no tienen relación con las que uno genera, si no dependen del trabajo, el ahorro y la empresarialidad, sino en la decisión arbitraria de un funcionario, los esfuerzos se volcarán hacia la adquisición de la voluntad del funcionario. El kilo de concejal, del que siempre habla Federico Jiménez Losantos.

Dice el informe:

¿Por qué se pagan sobornos?
A menudo, los sobornos son una transacción oculta o tácita. Un pago ilegal debe ser entendido como el que se requiere para obtener un servicio gratis, o bien para acelerar una aprobación para, por ejemplo, un permiso de negocios o una licencia, o para solucionar un problema, aún cuando el soborno no ha sido explícitamente pedido.

De hecho el mayor foco de corrupción son los partidos políticos (con un índice de 4,0 sobre 5,0), seguidos de el parlamento (3,7), la policía (3,6), el sistema judicial (3,5), el sector privado y el sistema fiscal (3,4)

 
Vía PSDB.

12 de Diciembre de 2005

TAR vs TDR II Falsabilidad
Planteamiento

La primera crítica que hace Marcel a lo que he llamado teoría dinámica de los recursos (TDR) es de tipo metodológico. La teoría no cumple, dice, el criterio de demarcación científica propuesto por Karl Popper, y que se conoce como falsabilidad: la virtud de poder ser desmentida por los hechos. Un criterio que expulsaría del ámbito de la ciencia a la teoría económica de los recursos, como también la llamaré, porque hace afirmaciones como las que siguen, según la entiende él:

El consumo de recursos no-renovables no tiene por qué llevar a la pobreza futura.

Cualquier aumento de precios de estos recursos no tiene por qué ser permanente. (negritas puestas por M. Coderch). Efectivamente, eso es lo que dice, entre otras cosas mucho más interesantes. ¿Tiene razón, entonces?

De qué ciencia estamos hablando

No. La teoría económica no hace predicciones precisas sobre determinados eventos. La teoría económica es un conjunto de saberes sobre el comportamiento humano. Se construye del siguiente modo.

Llega a un árbol de conceptos fundamentales que son la base de la teoría. Por ejemplo: El hombre actúa de forma deliberada, lo cual quiere decir que persigue fines acudiendo a medios. A los fines les otorga una significación subjetiva, una relevancia para el actor que llamamos valor. Este valor se proyecta sobre el medio con que persigue dichos fines. El hombre tiene una capacidad creativa respecto de los fines que persigue, lo que les otorga un carácter prácticamente ilimitado. Como los medios no son suficientes para alcanzarlos, nos topamos con el fenómeno de la escasez. Dada ésta, el hombre se ve forzado a elegir solo unos fines y descartar otros. El mayor valor de los fines descartados es el coste. Toda acción persigue un fin que tiene un valor y rechaza otros cuyo valor es el coste. Si el valor obtenido es mayor que el coste de la acción se deriva un beneficio. Si es mayor el coste, una pérdida. Son solo unos primeros ejemplos. A ello se añaden otros elementos, como el paso del tiempo, el cambio, la incertidumbre, la causalidad, el particularismo, el subjetivismo al que ya he hecho mención... Unidos, entrelazados por la lógica de la acción, constituyen un corpus (algo así como la “lógica económica”) que nos va a servir para los siguientes pasos:

Hacemos supuestos sobre las condiciones de la acción. Por ejemplo, un individuo frente a un número n de bienes intercambiables, dos individuos realizando un intercambio, un mercado con múltiples oferentes y demandantes, un patrón oro con libertad bancaria, un sistema financiero con emisión de medios fiduciarios, un recurso en régimen comunal o un salario mínimo. Son solo unos ejemplos.

Con la lógica económica, aplicada sobre supuestos de acción, llegamos a las leyes económicas. Por ejemplo a la ley de la utilidad marginal, a la teoría de los precios, al ciclo económico, a la teoría de la tragedia de los bienes comunales o la explicación de los efectos del salario mínimo sobre el empleo. En la construcción de estas leyes nos apoyamos no solo en los elementos 1 y 2 (lógica económica y supuestos de acción) sino también en otras leyes económicas que hayan sido ya formuladas. Por ejemplo, para elaborar la teoría de los precios nos basamos en parte en la ley de utilidad marginal.

Leyes generales, no predicciones particulares

La teoría económica, así construida, es un instrumento que estudia la relación formal de las acciones e interacciones humanas. Pero ni se basa en el contenido concreto de las mismas ni alcanza a comprender o predecir ese contenido. La ley del valor de la utilidad marginal no dice cuánta utilidad me otorga a mí una coca-cola en tal o cual situación. La ley de determinación del precio no dice cuál será el precio de dicha coca-cola en un mercado determinado tal o cual día. La teoría económica se refiere a la lógica subyacente del proceso social, en los aspectos económicos. Estudia con qué formas generales “funcionan” dichos procesos, a qué tipos de fenómenos dan lugar, sin entrar en los detalles más concretos y contingentes de la acción humana. La economía es una ciencia cierta, pero no exacta. No puede serlo.

Por tanto, la falsabilidad popperiana no roza la teoría económica cuando se aplica, de forma espuria, a predicciones concretas. Porque no son éstas la materia de la teoría económica. Quien hace este tipo de predicciones es el empresario, entendiendo como tal no el tipo ideal o socialmente considerado, sino como cualquier persona que haga uso de esa función económica. El empresario es quien hace apreciaciones sobre la evolución futura de los acontecimientos, basándose en una intuición, o en un conocimiento no científico, no articulable, con un conocimiento propio, de primera mano, subjetivo. Un juicio de relevancia sobre lo que puede pasar y su relación con las necesidades de la gente. Una idea sobre el si el valor de ciertos bienes está siendo tenido en cuenta suficientemente por el mercado, o no. Como mucho, podrá ayudarse de la teoría económica para sus consideraciones, como puede apoyarse también en otras ciencias. Pero un juicio de un empresario no entra dentro del ámbito de la ciencia.

Eso no quiere decir que la economía no haga predicciones. Pero como dice Hayek, son “pattern predictions”, predicciones o leyes generales, o “de tipo”; predicciones sobre tipos o clases de comportamiento. Dice que una ley de salario mínimo creará paro, pero no puede determinar cuánto paro creará un salario mínimo de 6,5 euros/hora en la España de hoy. Dice que si hay un descenso en la oferta subirán los precios. Pero no puede determinar cuánto subirá el crudo si Venezuela detiene su producción de forma prolongada por una revuelta social.

Leyes generales y falsabilidad

¿Son falsables las leyes económicas? No. Ni se pueden verificar con los datos, ni se pueden llegar a desmentir con hechos, al menos de forma apodíctica. Lo explicaré con un ejemplo.

Una ley de salario mínimo crea desempleo. Si es eficaz y consigue impedir, como pretende, que trabajadores y empresarios lleguen a un acuerdo voluntario por debajo de determinada remuneración por hora de trabajo, todos los empleos cuya productividad caigan por debajo de ese salario mínimo no se podrán crear, o se destruirán. Esta ley es cierta. Pero no se puede falsar mirando a la historia. Porque podrían pasar varias cosas.

Uno: el nivel de salario mínimo es tan bajo que son muy pocos los empleos que se destruyen, mientras que el crecimiento económico permite crear nuevos empleos, más productivos, que permiten que quienes de otro modo se habrían quedado en el paro encuentren empleo.

Dos. Lo mismo, pero más rápido debido a, por ejemplo, una súbita apertura de la economía al exterior, una política inflacionista o fiscalmente expansiva, que en un primer momento crea una demanda de trabajo que permite obviar los problemas de desempleo que de otro modo se producirían de forma inmediata por la ley de salario mínimo.

En estos dos casos tendríamos: 1) Una ley que impide a empresarios y trabajadores acordar voluntariamente un salario por debajo de determinado nivel. 2) No se crea desempleo. ¿Se desmiente entonces la ley económica que dice que las leyes de salario mínimo crean desempleo? No.

Ceteris paribus

Porque las leyes económicas están formuladas con la cláusula ceteris paribus. Es decir, para hallarlas, tenemos que aislar el supuesto de múltiples otros supuestos que podemos formular. Suponemos que no hay otros fenómenos o procesos en marcha, para poder aislar idealmente el que nos interesa. Ya que en ciencias sociales no tenemos un laboratorio en el que aislar de hecho lo que estamos estudiando, nos tenemos que conformar con aislarlo mentalmente, por medio del artificio del ceteris paribus. (Hay otra formulación más precisa, que se resumiría en la expresión en inglés than otherwise, pero no la trataré aquí).

Por esta razón la economía tiene un poder de predicción que es válido, pero siempre limitado. Siempre pueden cambiar en la realidad los supuestos ideales para los que están formuladas las teorías, por lo que las predicciones que habíamos formulado para esos supuestos no tienen porqué mantenerse. La realidad es siempre más compleja que los supuestos en los que necesariamente se construye la teoría económica. Por este motivo el gran economista G.L.S Shackle decía que cuanto más sabía de economía más pensaba que esta ciencia es más adecuada para comprender ciertos fenómenos sociales que para predecirlos.

La TAR no es falsable

Pero vayamos ahora a los apocalípticos de los recursos. Ellos dicen que nos enfrentaremos a un agotamiento de determinados recursos. Localmente se pueden agotar los recursos. Eso es tan evidente desde el punto de vista histórico como lo es, por ejemplo, que el precio del petróleo ha bajado después de haber subido en más de una ocasión. Pero ellos no se limitan a decir esa obviedad. Van mucho más allá. Dicen que todo un recurso se puede agotar a escala mundial, al menos desde el punto de vista práctico para el hombre. Si se alcanzara tal punto se habría confirmado su predicción (no voy a entrar ahora en las dificultades que plantea esta afirmación). Pero esa confirmación hace innecesaria la falsabilidad.

El criterio de la falsabilidad es innecesario no ya porque llegado el caso se pueda comprobar, sino porque es un fenómeno que no tiene nada que ver con los procesos que estudia la ciencia y para los que está concebida la demarcación de la falsabilidad. La ciencia estudia fenómenos que se repiten. El agotamiento a efectos humanos de un recurso es un evento único. No ha pasado jamás en la historia. Sería un fenómeno nuevo, desconocido hasta el momento. Para él no es adecuado el método científico habitual ni es necesario un criterio de demarcación científica.

Pero es que, además, mientras no se alcanzase dicho agotamiento, tampoco es posible la falsación. ¿Se desmiente la teoría apocalíptica de los recursos (TAR) cada día que no agotamos el crudo? ¿Cada minuto? En absoluto. Lo que dice esa predicción es que en algún momento, y por causa del desarrollo económico, agotaremos un recurso. Y de ser válida, la teoría lo sería en cada minuto de ese desarrollo económico, aunque para llegar a ello hayan de pasar 5.000 años. Incluso si el precio del petróleo se hundiera a 5 dólares por barril, nada de ello significaría que están equivocados, pues podrían acertar en 10, 1.000 ó 10.000 años. Luego en ningún momento es válida la falsación para la teoría o la predicción de los apocalípticos.

Otra cosa son predicciones más jugosas, tipo nos quedaremos sin oro en 1980 o alcanzaremos el pico de la producción petrolera en 2025 a más tardar. Son ese tipo de predicciones que les encanta a los ecologistas para aterrorizar a la sociedad y forzarle a que abandone lo que le resta de instituciones libres y entregar así su destino a los muy sabios y muy buenos políticos, con los técnicos apocalípticos hablándoles a la oreja. Y que tienen la virtud de no arruinar estos planteamientos, porque siempre se puede pensar que la última actualización del cuento que acaba con el fin del mundo es “el bueno”. Pero este es ya otro tema.

Pero la predicción de Marcel sí es falsable

Probablemente, incluso falsa. La anterior es una crítica a una formulación general de la TAR. Marcel, como veremos en seguida, no entra a discutir remotos futuribles. Lo explica él mismo: no [hago] aseveración absoluta alguna sobre lo que puede o no ocurrir en el futuro remoto… Sería absurdo pretender adivinar lo que ocurrirá en la infinitud temporal. Sí digo… que el petróleo, siendo finito… algún día se agotará –si seguimos consumiéndolo, como ahora, en cantidades cada vez mayores. Pero también añado que no es ésta la cuestión que hoy deba preocuparnos especialmente. Y añade, más en concreto, que estamos cerca de llegar al pico de producción mundial de petróleo (las negritas son suyas). El próximo lunes trataremos de ello.

Pero la cuestión suele ser más complicada, porque en este juego de predicciones hay un par de ellas que se suman a la baraja y que merecen consideración especial. Las dos, como veremos, están relacionadas.

La primera es que, dado el carácter no-renovable de ciertos recursos, y a la vista de un consumo en aumento (aunque para el caso valdría un consumo constante), estos recursos tendrán una escasez creciente. La otra predicción es que con el paso del tiempo, y a causa de la anterior, nos haremos más pobres. No las voy a discutir aquí por sus méritos, pero sí voy a decir, en este epígrafe, alguna valoración metodológica que nos ayudará más adelante.

¿Qué precio?

Afirmar que un recurso es crecientemente escaso supone decir que su precio subirá con el tiempo. No son lo mismo la escasez y el precio, ni éste mide aquélla, pero sí tienen relación. Y sí se puede decir, por lo general, que si el precio de un bien sube es porque se hace más escaso. Sin estudiar su validez, y por la comodidad de esta ya larga discusión, aceptaremos por el momento que una creciente escasez se observará en un aumento del precio.

Pero entonces nos enfrentamos a un problema muy serio. Un precio es una relación histórica de intercambio entre dos bienes. Uno, pongamos por caso, es el barril brent de petróleo. Pero, ¿Y el otro? ¿La cantidad de dólares? Pero el propio valor del dólar cambia con el tiempo. ¿Descontamos entonces la inflación?  Pero para medir esta tenemos que definir una cesta de bienes representativos. La que elijamos será siempre arbitraria en alguna medida. Y además tendremos que cambiarla con el tiempo, también de forma parcialmente arbitraria. Dos cestas en dos momentos distintos no tienen porqué ser igualmente representativas. Además, el valor del dólar depende no solo de fenómenos puramente económicos, sino de decisiones políticas. El oro sería mucha mejor elección, pero no está exento de problemas parecidos al dólar.

Pero porqué elegir un precio contra un bien líquido y no elegir horas de trabajo. Esta elección tiene también sus problemas, pero tiene una ventaja intuitiva notable. Es interesante saber si, como media, un español tenía que emplear 120 horas de trabajo para adquirir un barril brent en 1950, 70 en 1970, 150 en 1974 y 40 en 2000 (datos ilusorios y meramente ilustrativos).

Pero tampoco es la última alternativa. También se puede observar el porcentaje que ocupa el gasto en consumo de petróleo en la renta de los españoles.

Sobre la predicción de que un agotamiento de un recurso nos hará necesariamente más pobres, diré que supone que no puede haber otros cambios que más que compensen ese agotamiento, lo cual, como veremos más adelante, no está justificado. No obstante, esta predicción no la asume el propio Marcel. Le cito: en ningún momento he afirmado que la situación de escasez petrolera –caso de darse, como parece indicar mi argumento– vaya a suponer “la pobreza futura” de la humanidad (signifique ello lo que signifique). Él se limita a unas consideraciones más razonables: sí considero que éste sería un hecho ‘de gran trascendencia económica y social… porque el funcionamiento y la estabilidad del sistema económico imperante es extremadamente dependiente del suministro creciente de esta fuente energética’. Afirmación que es del todo razonable, pero que, esta sí, queda fuera del criterio de demarcación científica de Popper.

Una penúltima consideración. El que la predicción de los apocalípticos se refiera a un fenómeno que no se ha dado nunca tiene otra implicación que creo que no tienen demasiado en cuenta, por lo general. Y es que la carga de la prueba está de su lado.

Y por último. Supongamos que en 2020 se agote definitiva e irremediablemente el petróleo. ¿Puede alguien imaginarse a Marcel Coderch mirándome a los ojos y diciéndome que ese hecho no falsa la TDR?

 
Yo, no.


Anotación anterior:

TAR vs TDR I Presentación del debate

7 de Diciembre de 2005

Guardans, el mentiroso
Creo que se acabará acuñando la expresión ser más mentiroso que el Guardans. Claro, que también puede que triunfe la expresión ser más miserable... Quién sabe. Razones para que triunfen dichos así las hay muchas (le he oído mucho cuando purgaba mis pecados escuchando a diario a Gemmma Nierga). Pero el colmo ha sido el e-mail que le ha enviado a sus queridos compañeros parlamentarios en Luxemburgo, para que no apoyen la iniciativa para defender la libertad de expresión de la cadena COPE:


Queridos compañeros del Comité LIBE,

Habéis recibido uno de esos e-mails, bien elaborados y bien presentados, de nuestro respetado colega Mr. Herrero Tejedor, intentando presentar a la cadena de radio COPE como una víctima de quién sabe qué persecución, y pidiéndoos que firméis una petición. Es más, Mr. Herrero, un periodista de radio de esa misma emisora desde hace muchos años, pretende estar "respaldado masivamente por los ciudadanos españoles". Por favor, *_NO FIRMÉIS ESE DOCUMENTO_*. Y si me lo permitís, os ofreceré algo de contexto...

COPE es una cadena propiedad de la Conferencia de los Obispos Españoles. Su periodista más importante es alguien llamado Federico Jiménez Losantos. Cada mañana, lidera un programa que miles de personas consideran simplemente una permanente sucesión de insultos a cualquiera que no esté de acuerdo con él, en particular a los catalanes, la lengua catalana, y los gobiernos catalán y español. Esta posición anticatalana (y antisocialista, y anti parejas homosexuales, y "anti" una larga, larga lista de ideas y personas) se ha mantenido por muchos años, pero ahora ha alcanzado un nivel impensable de odio e insultos que ha puesto a la emisora en el centro de un gran debate.

Por supuesto, este periodista tiene el total apoyo de sus colegas derechistas y de sus 100.000 oyentes (que fueron llamados a apoyar esta iniciativa a través de sus ondas). No se trata de libertad de expresión, algo por lo que España y sus periodistas han luchado por muchos años. Se trata de apoyar un discurso del odio de un periodista de extrema derecha.

La Conferencia Catalana de Obispos ha hecho pública su preocupación sobre esta situación, y ha condenado este discurso hostil. Todas las órdenes religiosas en Cataluña firmaron otra declaración quejándose de su actitud anticristiana. También lo han hecho una gran cantidad de católicos catalanes, principalmente intelectuales muy respetados. La pasada semana, este manifiesto fue enviado personalmente a las autoridades Vaticanas en Roma, en una delegación del Gobierno Catalán. Todos los curas de Gerona (al norte de Cataluña) también aprobaron un documento formal de queja, confirmado y asumido por su Obispo (lo encontrará en un adjunto a este correo). Habla de "los insultos", "el escándalo que está llevando a la Iglesia" y el "odio mutuo que esta emisora está promoviendo entre ciudadanos". Esto debería darles en qué pensar, y les dice algo sobre lo que está pasando, ya sean o no católicos.

Lo que se está emitiendo allí, es de hecho el ejemplo más fuerte de discurso del odio que podrán encontrar en ningún sitio de Europa, y ha sido comparado a menudo por muchos con la famosa emisora de radio de Rwanda que precedió al genocidio. Gracias a Dios, no estamos allí, no se preocupen. Pero podría darles una idea de lo que está ocurriendo ahora, y sobre los sentimientos de la gente. Y de hecho despierta serias cuestiones sobre la relación entre la libertad de expresión y "la libertad de predicar el odio y el insulto hacia tus oponentes".

Como pueden ver, no digo nada sobre la legalidad de cualquier decisión administrativa adoptada por el Gobierno Catalán sobre las licencias de COPE en Cataluña. Tenemos tribunales, y cualquier decisión sobre la materia será revisada según la ley y según la Constitución Española. Ni puedo apoyar algunos actos de fuerza que han tenido lugar después de alguna manifestación en frente de la emisora de radio COPE. La violencia no debería ser el remedio de la injusticia o de las mentiras, en particular cuando está mezclada con la estupidez humana.

Por supuesto, siéntanse libres de escuchar a www.cope.es por las mañanas. Si entienden el español, serán capaces de juzgar por sí mismos.

Pero, por favor, no entren ustedes en esta manipulación, en este juego asqueroso y *_no aporten sus firmas al documento que han recibido_* o a cualquier estrategia que pretenda presentar a esta emisora de radio como una víctima. No merecen su apoyo, que será manipulado con su nombre. Los periodistas que han firmado son (unos más, otros menos) periodistas respetados, muy bien conocidos por su apoyo público a la derecha más dura del Partido Popular y a su fundador, José María Aznar. Ciertamente, es una opción democrática. Si no es la suya, no unan sus nombres a dicha lista.

 
Atentamente suyo,

*Ignasi Guardans, MEP*


Si habéis aguantado hasta aquí, no os perdáis la respuesta de Luis Herrero: ¿De qué vas, tío?

6 de Diciembre de 2005

Institución Escolar Socialista
Os recomiendo que visitéis Institución Escolar Socialista. Es una bitácora abierta por el profesor X y la profesora Y (bendito anonimato), que comparten experiencias propias y ajenas sobre la educación en nuestros centros de vaciado y adoctrinamiento.

Unos ejemplos sacados de esta bitácora:

La niña de las monjas
En la clase de 4º de la E.S.O. una alumna, expulsada de un colegio de monjas, le cuenta su experiencia a los demás: allí hay respeto a los profesores, los niños hacen cola para salir y entrar a las aulas... Los demás le increpan, ¡vaya una dictadura!, la niña responde que está bien tal dictadura, en dos meses en la escuela pública se ha dado cuenta de que la convivencia entre todos requiere un orden, inexistente en la mencionada escuela pública. Ella entiende que el cumplimiento de unas normas facilita la convivencia entre todos y además implica una protección del individuo. Todos en tropel, como en la enseñanza pública, significa que no hay respeto por NADIE, que nadie importa, que todo da igual, volvemos al nihilismo imperante, ese que revuelve las aguas para que algunos se beneficien de ello: La ley del más fuerte, de la fuerza bruta, después de tantos años de civilización volvemos a la selva.

La profesora Y.
Adaptación curricular individual
Una de las grandes maravillas de este sistema consiste en que los enanos jueguen al baloncesto, evidentemente hay que bajar la canasta aunque nos obligan a fingir que sigue siendo baloncesto.

La casta/secta de psicopedagogos organiza reuniones internas a las que tenemos el placer de asistir. En la última, se nos explicaba con todo detalle y mucha palabrería que hay que aprobar a todos. No está mal el sistema para combatir el fracaso escolar, no todos medimos 1,90 pero si bajamos la canasta todos jugamos al baloncesto. Evidentemente el alumnado es el primero en captar el mensaje, terminaremos jugando al baloncesto tumbados para evitar suspicacias.

El profesor X.

Presumiendo
Dos profesores conversan, la primera habla en valenciano y el segundo en castellano:

-¿De dónde eres?
- De Cuenca.

- Buf, ¡qué lejos!, pero... ¿entiendes el valenciano?
- Sí, hace ya años que resido aquí y además lo he estudiado.

-¿Cuánto tiempo llevas viviendo en la Comunidad Valenciana?
- Desde hace 5 años.

-Bah, pues eso no es mucho, yo llevo aquí 40 años y aún no me manejo bien con el castellano.

Conversaciones como ésta revelan el hecho insólito de que algunos docentes presuman de no dominar el castellano. Los alumnos presumen de no saber y parece ser que existen profesores que quieren imitarlos.

El profesor X.

Y así, todo.

Cato Unbound
El Cato Institute ha creado Cato Unbound, una mezcla entre una revista y un blog en el que publicará mensualmente un artículo escrito por una figura de primer orden. Comienza por James Buchanan, lo que no está nada mal. Propone tres enmiendas a la Constitución de los Estados Unidos.

A partir de ahí se abre el turno de respuestas por parte de tres comentadores.

¿Tendremos que ir a la página a menudo para ver si hay novedades? ¿Tendremos que acordarnos cada mes de la última iniciativa del Cato? No, porque ellos sí conocen el RSS. Ojalá otros think tanks siguieran su ejemplo.

4 de Diciembre de 2005

Moncho Tamames y su guía para el odio
Daniel ha publicado en esta página mi recensión del libro de Moncho Tamames (hijo de Ramón) La Cultura del Mal. Una guía del antiamericanismo. El título de mi recensión es muy descriptivo de los contenidos del libro: Una guía para el odio.

A ver qué os parece.
TAR vs TDR

Quienes se pasen por aquí a menudo sabrán que inicié un debate con Marcel Coderch sobre la economía de los recursos. Yo escribí una anotación sobre lo que he llamado Teoría Dinámica de los Recursos (TDR), que recibió una larga contestación por parte suya. Ese debate fue interrumpido y se retomará la semana que viene en una serie de once anotaciones que responden puntualmente a sus críticas. Servirán para puntualizar mis ideas al respecto, para que Marcel Coderch haga lo propio si considera que tiene que hacerlo, y para que quienes lo deseen se sumen, haciendo aportaciones propias.

La idea de escribir un post por semana es porque alguna de las anotaciones son largas y dan espacio para el debate. Para no quedarme yo con la ventaja de saber cómo voy a planificar el debate, voy a ofrecer un calendario con los títulos de cada una de las anotaciones. De este modo no se abrirán discusiones sobre temas que se tratarán en profundidad más adelante.

I TAR vs TDR. 05-XII-2005. Este post es una presentación del debate.

II Falsabilidad. 12-XII-2005. Respondo a la crítica de Coderch de que la TDR no es falsable y por lo tanto no es científica. Con diferencia es la anotación más larga.

III Sobre la relevancia de mis argumentos. 19-XII-2005 Dice él que no la tienen para los suyos. Que no pueden desmentirlos.

IV El esquema de la TAR de Marcel Coderch. 26-XII-2005 Él ha elaborado un breve esquema de la Teoría Apocalíptica de los Recursos (TAR), que critico en esta anotación.

V Principio 1: La economía como subdivisión de la praxeología. 02-I-2006. Coderch lanza seis críticas distintas a la TDR, la primera de las cuales se refiere a la cuestión de si hablamos de economía o de física.

VI Principio 2: La elasticidad del consumo de los recursos energéticos. 02-I-2006.

VII Principio 3: Los estímulos a los nuevos descubrimientos. 09-I-2006. Los mayores precios de un recurso alientan la inversión en su mejor utilización o en medios alternativos de conseguir lo que éstos proveen. Pura magia, en opinión de Marcel.

VIII Principio 4: El ahorro energético. 16-I-2006 Cuando suben los precios de la energía, ahorramos en su consumo. “Si, ¿Y qué?”, viene a decir Marcel Coderch.

IX Principio 5: La Ley de Rendimientos Crecientes. 23-I-2006. Un argumento que según él “podría llegar a ser relevante”.

X Principio 6: La sustitución de un recurso por otro. 30-I-2006. Hoy el petróleo no tiene sustituto, advierte Marcel Coderch. Larga anotación también esta.

XI Tres conclusiones que no concluyen nada. 06-II-2006 Suyas, esto es.

XII Críticas finales. 13-II-2006. Hace unas críticas finales a las que respondo.

XIII Resumen y enlaces. 20-II-2006. Pues eso.

El debate viene en realidad de más lejos, por lo que los textos que forman este debate, junto con los que he enlazado antes, son los siguientes:

Los agoreros fallan siempre

Porqué no nos quedaremos sin petróleo

La falacia del desarrollo sostenible

Debate en Crisis Energética

El fin del petróleo barato

¿El Fin del Petróleo Barato? Combustible y crecimiento

¿El Fin del Petróleo Barato? Costes crecientes

Respuesta a Marcel Coderch (a un texto suyo enlazado desde mi anotación)

La Teoría Dinámica de los Recursos

Crítica de Marcel Coderch

Un mundo abierto

Respuesta económico-institucional a Marcel Coderch

La escasez en los recursos

La Riqueza

David de Ugarte vs Marcel Coderch

Evo Morales, el camino a la miseria


Como mi interés es que no se disperse la discusión, y como todos los textos son ya varios y muy largos, yo me limitaré a responder a lo que se escriba en los comentarios de las anotaciones. No quiero que a cuenta de cada aspecto de la discusión se abran nuevos textos que abran en un nuevo árbol todo el debate, ya de por sí disperso.

1 de Diciembre de 2005

¿Por qué los países iberoamericanos son pobres?
¿Os acordáis del indicador del Banco Mundial Doing Business? Mary Anastasia O'Grady ha escrito un artículo en el WSJ llamado Why Latin Nations are Poor (Gratis aquí) utiliza el índice para explicarse porqué ese continente sigue mayoritariamente subdesarrollado. Dice la experta en la región:
Han pasado 20 años desde que el Liberty and Democracy de Lima de Hernando de Soto publicada El Otro Sendero, que documentaba las cargas que imponía el Estado peruano sobre los hombros de las clases bajas. Pero en dos décadas poco ha cambiado en una región más conocida por gobiernos caudillistas y por su capacidad para decepcionar. Más que nunca, el Estado depredador latino está llevando a los empresarios al mercado negro y forzando a los ciudadanos más industriosos a emigrar; mayoritariamente a los Estados Unidos.
Entonces pone los penosos ejemplos de Méjico (125 en un ránking de 155 países), donde despedir un trabajador (y por tanto contratarlo) cuesta 75 semanas de sueldo. En Perú (puesto 106), un despido cuesta 56 semanas y el impuesto de sociedades es nada menos que el 51 por ciento. Su sistema para hacer cumplir los contratos le deja también en un mal lugar. En Argentina, en teoría, una empresa de mediano tamaño tiene que pagar hasta el 98 por ciento de los beneficios brutos.

Si la situación es tan penosa y hace ya dos décadas que contamos con una diagnosis acertada, se pregunta Mary Anastasia O'Grady, ¿Por qué no ha producido la democracia latinoamericana un cambio? Para explicárselo, la autora recurre a la Public Choice y a la creación y distribución de rentas por el Estado, para afianzar su poder.

El mejor país de la región, claro está, es Chile y la autora no deja de hacerlo notar. Está en el puesto 25. Pero, dice ella, debería dar un salto adelante en las reformas, como hizo en los 80', y no produndizar en el camino opuesto como ha estado haciendo el socialista Ricardo Lagos. Esta es una consideración muy oportuna, porque en breve serán las elecciones en Chile, y las cosas están muy interesantes. No se sabe si el apellido Piñera volverá a protagonizar nuevas reformas en ese país.

El artículo no está mal, pero habría que buscar la explicación de un hecho llamartivo: en el cambio del siglo XIX al XX, Estados Unidos no era mucho más desarrollado que otros países al sur de Río Grande. ¿Qué ha pasado en este siglo? A mi modo de ver, dicho sea con la mayor humildad, como mera posibilidad y de forma resumida, sucinta y sencilla: Los países de habla hispana no tenían detrás una tradición intelectual liberal tan potente como en Estados Unidos o Canadá, que ofreciera resistencia a las corrientes nacionalistas y socialistas del XX.

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2003: Diciembre

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