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La Hora de Todos: Abril 2005

30 de Abril de 2005

Porqué los bancos privados, y no los centrales, deberían emitir moneda, especialmente en los países en desarrollo
Esta es la propuesta de dos de los expertos más reconocidos en banca libre, Lawrence H. White y George Selgin. Voy a resaltar alguno de los puntos del artículo:
La nacionalización de la moneda se da hoy mayoritariamente por hecho, pero no debería ser así. Adam Smith alabó la moneda privada por los beneficios que había reportado a su Escocia natal.

Según el sistema de banca en Escocia de 1717 a 1845 (año en que se aprobó la Ley de Peel), las compañías con capital en acciones podían crear bancos siempre que aceptaran responsabilidad ilimitada por sus deudas. Se desarrollaron los bancos de un modo no conocido en otras partes del mundo, con la distinción entre banca de depósito y de crédito. Y tras algunos casos de abusos el sistema comenzó a ir bastante bien. Con la base en el oro, cada banco emitía billetes sobre sus reservas. Los bancos aceptaban los billetes de otras entidades y dos veces a la semana realizaban operaciones de encaje. Pero no era un sistema de banca libre. De hecho sus resultados no eran mucho mejores que los de la banca inglesa. Pero tanto White como Selgin se aferran a la experiencia escocesa como manifestación histórica de su sistema de banca libre. Es un error, porque el escocés era un sistema de banca privada, sí, pero piramidado sobre un banco central. Por tanto similar al inglés de entonces.
La mayoría de los economistas estarían de acuerdo con que un monopolio público impuesto por la ley es generalmente un camino ineficiente para producir bienes y servicios privados. Correos es un ejemplo claro; otros ejemplos van desde colonias en manos del Estado a ferrocarriles públicos. La moneda no es una excepción a la regla. Como en el caso de otros bienes privados su calidad es menor que la que sería bajo la competencia privada.

Y especifica,
Las ineficiencias asociadas con el monopolio público de la moneda son especialmente graves en los países en desarrollo, donde la confianza del tipo de cambio (un aspecto importante de la calidad de la moneda) es a menudo muy baja.

Se da la circunstancia de que en los países en desarrollo, al igual que no se protegen los derechos de propiedad, se suelen emitir unos papelitos cuyo valor depende de su relación con otros, más cercanos al dinero, como es el caso principalmente del dólar. Esta relación, para tener cierta credibilidad, ha de ser a un tipo fijo. Pero, recuerdan White y Selgin, en situaciones de crisis, como la asiática de 1997, esa promesa de entregar dólares a cambio de papelitos a un tipo fijo se quiebra. Y con esa promesa el valor de los papelitos y su efectividad como moneda.

El sistema público falla, explican los economistas, porque los bancos centrales por un lado tienen incentivos para emitir por encima de lo que financieramente pueden sostener (en lo que coinciden con los bancos privados) pero no se ven constreñidos por la disciplina del mercado. En muchos sitios han explicado ambos, como Mises en su Human Action y otros, que en un sistema de patrón oro con banca libre los bancos que tiendan a emitir por encima de sus reservas levantan fundadas sospechas de que sus billetes no tienen respaldo, hacen que los tenedores quieran recuperar la cantidad de oro prometida en ellos (recuerdo que en los antiguos billetes se decía el Banco de España pagará la cantidad de cien pesetas), desbancando de reservas a la entidad, que se ve forzada a dejar de emitir billetes. Puede llegar a la quiebra y ser expulsada del negocio. En previsión de ello (que ha ocurrido en numerosas ocasiones), los bancos, si quieren seguir ganando dinero, han de emitir por la cantidad de reservas con que cuenten, o al menos no demasiado por encima, porque reaparecen los problemas. Lo explican los propios White y Selgin con estas palabras:
El incentivo de los accionistas de evitar la devaluación o el impago les compele a limitar el volumen del pasivo del banco y hacer los compromisos de canje del banco creíbles.

En consecuencia, ocurre que
Una mayor penalización por la devaluación implica que un banco privado elegirá correr menos riesgos de devaluación que los que correrá el banco central. Las devaluaciones de los bancos centrales son en consecuencia más frecuentes que los impagos por parte de los bancos comerciales autónomos.

En los países en desarrollos, lo único que mantiene las monedas locales son las restricciones legales a utilizar otras. De permitirse la apertura a la emisión privada de billetes sobre las reservas que eligieran, quizá de dólares o de oro, concluyen los dos autores, mejoraría la calidad del dinero en estos países.

Este es el contenido esencial del artículo, al que añaden varias consideraciones históricas de interés. No obstante, probablemente la banca libre no sea una propuesta suficiente. Pero eso sería materia para otra anotación.

27 de Abril de 2005

Cato Journal, 25-1

Ha salido el Cato Journal, sabe Dios cuándo, pero está ahí. El de la temporada invierno 2005. Está dedicado a política monetaria internacional, con firmas como Leland Yeager, Anna Schwartz o George Selgin. Vaaale, y Allan Meltzer; solo que su artículo no es muy allá.

También cuenta con una reseña del último libro de Douglass C. North, Understanding the Process of Economic Change. Tiene una pinta excelente. No ya por los temas tratados (La Unión Soviética, una historia de cómo el hombre ha cambiado su entorno, nuevas invstigaciones sobre el surgimiento del mundo occidental), sino porque en esta obra North aborda la cuestión del cambio estructural con una mayor atención a las ciencias cognitivas.

Vía Division of Labour.

Nota. ¿Para qué década pondrán los think tanks sistemas de sindicación para sus distintas publicaciones?

26 de Abril de 2005

Educación pública. Quién y porqué.
Lipe ha recogido las divergencias entre Iglesia, liberales, republicanos y movimiento obrero en los debates educativos de un siglo atrás. Lo hace rescatando varias intervenciones en la España de hace cien años, recogidas principalmente de un libro de Julia Varela y Fernando Alvarez-Uría (por cierto). Lo hace con el ánimo de abrir el debate, planteado con las siguientes preguntas:
¿Para qué sirve?, ¿qué funciones desempeña?,¿favorece la emancipación o la obediencia?, ¿quién y con qué objetivo debe gestionarla?
Yo le recomendaría a Lipe que se leyera Education: Free and Compulsory, de Murray Rothbard, y su capítulo sobre la educación, de For a New Liberty (PDF). La educación no tiene porqué salir del ámbito privado. De hecho tanto en los Estados Unidos como en el Reino Unido la educación era casi absolutamente privada, con excelentes resultados. Pero los ungidos, por su concepción moldeable, plástica, de la naturaleza humana, no quieren dejar escapar esta herramienta, que les permitirá, en su visión, cambiar al hombre y moldearlo para que se convierta en un instrumento de sus construcciones utópicas. Todo esto puede resultar muy fantástico. Pero es absolutamente real. En el Nickjournal expliqué:
Locke publicó en 1689 su Essay Concerning Human Understanding (Ensayo sobre el conocimiento humano), en el que criticaba la idea de las ideas innatas y decía que éstas proceden de nuestra experiencia sensible. El estado inicial de la mente era 'papel blanco, vacío de todo carácter, sin ninguna idea'. En 1700 este libro fue traducido al francés y publicado en ese país donde alcanzó mucho predicamento entre los filósofos de la ilustración. Uno de ellos, Claude Helvetius, publicó en 1758 De l’espirit en el que afirma que 'Locke ha abierto el camino a la verdad'. La contribución de Helvetuis fue descubrir las consecuencias sociales de tal idea psicológica. Si lo que pensamos es función de las impresiones sensoriales, por medio de la legislación podemos cambiar la educación y así controlar lo que la gente sabe y conoce, lo que nos permite mejorar la condición humana. La moral, la religión, quedan obsoletas e inútiles al lado de la legislación. Otra conclusión inevitable: 'educación para todos'.
Son muchos los ungidos que han querido cambiar al hombre y con él a la sociedad por medio de la educación. John Dewey está considerado el adalid de la concepción democrática de la educación y es uno de los santones del progresismo. En cualquier caso es uno de los filósofos de la pedagogía que más han influido en el S.XX y ha contribuido como pocos a la nacionalización de la educación privada. No extrañará, por tanto, que tenga pensamientos como estos (Nota: las frases carecen en absoluto de ironía. Expresan el pensamiento de Dewey):

La gente independiente y que actúa por sí misma serán un anacronismo para la sociedad colectivista del futuro.

La gente debería ser considerada por sus asociaciones, no por sus logros personales.

Cualquiera que haya comenzado a pensar, pone una parte del mundo en peligro.

El profesor es el profeta del verdadero Dios, y el introductor del verdadero Reino de Dios.

Los socialistas siempre han prestado una atención a la educación que en absoluto tiene parangón entre conservadores y liberales. Para los socialistas, la educación es un instrumento de transformación y una nueva herramienta más de poder. Lipe cita a un diputado republicano, Vicenti, para quien
Lo que hay en el fondo de este problema es una cuestión de soberanía, porque la educación es una cuestión de poder y de gobierno, y no hay un estado bien organizado que no dirija la instrucción pública. El hecho ante el cual hay que rendirse es que la soberanía ha pasado de la Iglesia al poder civil, y con ella, y como un atributo esencial, la soberanía de la educación; porque el que educa domina, porque educar es formar hombres apropiados a la vida del Estado.
Este es el verdadero objetivo. Conseguir que los ciudadanos se conviertan en súbditos. Hacer de ellos unos buenos chicos, que acepten acríticamente la naturaleza beatífica del Estado. Esto queda expresado en una cita de la Oficina de Educación de los Estados Unidos, que dice:
las escuelas públicas existen principalmente para el beneficio del Estado, más que para el beneficio del individuo.
Como expliqué en una anotación anterior, los introductores de la educación compulsiva en los Estados Unidos tomaban como modelo a Prusia, pionera en la construcción de un sistema público generalizado de educación. El gran héroe de la nacionalización de la educación, junto con Dewey, fue Horace Mann, quien ofrecía como ejemplo la experiencia prusiana. Mann, puritano, desconfiaba de los católicos irlandeses. Decía que
Con los mayores no se puede hacer mucho; pero con sus chavales el gran remedio es la educación. La generación en desarrollo debe ser enseñada como enseñamos a nuestros niños. Decimos 'debe ser', porque en muchos casos sólo se puede conseguir por medio de la coacción (...) Los niños tienen que ser enrolados y forzados a escolarizarse en nuestras aulas y quienes se resistan y dificulten este plan, ya sean padres o sacerdotes, serán responsabilizados y penados.
Uno puede participar o no del deseo concreto de Mann de imponer la moral puritana. Pero eso es lo de menos. Si servirse del Estado para adoctrinar a los católicos de las ideas puritanas es injusto no es por el fin perseguido, sino por el medio utilizado. Cualquier adoctrinamiento perseguido por medios públicos, basados en la recolección coactiva de impuestos, en la obligación de asistir a la escuela y la imposición de determinados contenidos, es injusto. Rothbard cita a Archibald D. Murphey, padre de la escuela pública en Carolina del Norte, en una exposición de motivos sobre los colegios públicos:
Todos los niños han de ser educados en ellos (...) En estas escuelas serán inculcados los preceptos de la moralidad y de la religión y formados los hábitos de subordinación y obediencia (...) Sus padres no saben cómo instruirles (...) El Estado, al calor de su preocupación y su atención por el bienestar de los niños, ha de hacerse cargo de ellos y llevarles donde se ilustren sus mentes y sus corazones sean instruidos en la virtud.
Por cierto, que en los Estados Unidos no carecería de importancia en la fascistización de la educación el apoyo de los capitanes de la industria, como Ford, Rockefeller o Morgan. Los anarquistas colectivistas, esa especie tan contradictoria, ven una parte del problema, el del Estado, pero no otra, la que se deriva de su colectivismo. Lipe cita nada menos que a Ferrer i Guardia, peda- y dema- gogo. Dice el conocido anarquista:
Si con la pedagogía moderna pretendemos preparar una humanidad feliz, mediante haberla librado de toda ficción religiosa y de toda idea de sumisión a una necesaria desigualdad económico-social, no podemos confiarla al Estado ni a otros organismos oficiales, siendo como son sostenedores de los privilegios, y forzosamente conservadores y fomentadores de todas las leyes que consagran la explotación del hombre.
Criatura. Quiere imponer una sociedad ideal y que en las escuelas no se enseñe ciertas cosas. Pero por otro lado reconoce que no puede poner los polluelos bajo la custodia del zorro, y no confía en el Estado. Me gustaría que un anarquista-pero-colectivista me explique cómo. La solución, claro está, es la libertad de la enseñanza, sin interferencias del Estado. Porque si el Estado pasa a regular... Bueno, lo explica clarísimamente Allendesalazar, también citado por Lipe:
la enseñanza privada quedaría reducida, si tiene que aceptar los programas oficiales, los libros de texto y el examen anual a una mera repetición de la enseñanza oficial, lo cual atentaría contra la libertad de enseñanza
Por cierto, penoso el argumento del liberal Romanones contra la libertad de enseñanza de la Iglesia:
No, por mucho que os afanéis, en vano será vuestro intento; la opinión liberal no os podrá creer, porque a todo el mundo extrañará que vosotros, los adversarios de todas las libertades, los enemigos de la libertad de pensamiento y de la libertad de ciencia, aparezcáis ahora convertidos en partidarios de la libertad de enseñanza. ¿Y por qué sois partidarios de la libertad de enseñanza? Porque esa es la única libertad que os aprovecha, y todos las demás libertades son para vosotros mortales enemigos; por eso la queréis, por eso la defendéis, porque creéis que al amparo de esa libertad, defendiéndola del modo que pretendéis defenderla podéis asestar un golpe de muerte definitivo a las demás libertades.
El análisis es impecable. La conclusión es lo que no se sostiene. No se puede limitar la libertad de enseñanza de la Iglesia y de los socialistas por el mero hecho de que éstos no crean en la libertad y aprovechen la menor oportunidad para socavarla. La libertad es un derecho inalienable y punto.

23 de Abril de 2005

Rescatando al ecologismo
Yo distingo entre ecología y ecologismo. La primera es la ciencia de la naturaleza y la relación con el hombre, el segundo una ideología refugio del fracasado socialismo. The Economist se propone rescatar el ecologismo, haciéndo ver a los ecologistas que el mercado no es tan pernicioso con el medio ambiente como ellos piensan. Hay que ser ingenuo.

Pero vamos con el artículo. Comienza explicando que el prestigio de los sandías (verdes por fuera, rojos por dentro), está cayendo. Y que su influencia en la política no es ya tan clara. Más adelante el articulista opina que
Si los grupos ecologistas continúan rechazando soluciones pragmáticas y en su lugar llevan a visiones utópicas (o distópicas) del futuro, perderán la batalla de las ideas. Y eso sería una pena, porque el mundo se beneficiaría de un movimiento verde con sentido. También sería irónico, porque hay avances de largo alcance que están teniendo lugar en la gestión de los recursos naturales del mundo; cambios que se suman a un tipo diferente de revolución verde. Esto podría salvar a los verdes, (además de hacer un bien al planeta).

Más adelante dice el artículo que el mantra ecologista (es decir, socialista) de mandato, regulación y litigio y su gusto por decir a los demás lo que deben hacer o dejar de hacer está cambiando. Y que
Las fallidas esperanzas del ayer, los pesados costes de hoy y las exigentes ambiciones del mañana han estado dirigiendo la política pública silenciosamente hacia propuestas basadas en el mercado.

Y sigue,
Un ejemplo está en la asignación de derechos de propiedad sobre los bienes comunales, como las pesquerías, de las que se abusa porque pertenecen al mismo tiempo a todos y a ninguno. Donde se han implantado las cuotas de pesca comercializables, el resultado ha sido una caída en la sobrepesca.

Yo creo que el ecologismo, al menos la gran parte de él, jamás estará dispuesto a aceptar los mecanismos del mercado, por muy beneficiosos que puedan resultar para el medio ambiente, dado que lo que más les importa es llegar al socialismo y no la naturaleza. El mercado no rescatará al ecologismo por el camino del amor a la naturaleza.
Marx, Pangloss y el esclavismo
Marx es el teórico del sistema esclavista más brutal y perfeccionado de la historia. Un sistema en el que el esclavismo estaba en manos del Estado. ¿Qué pensaba Marx sobre el esclavismo en manos privadas?

Nos lo cuenta John Ray en uno de sus múltiples blogs, el excelente Marxs & Friends in Their Words, dedicado básicamente a Marx y Engels. Por esta birácora sabemos del racismo radical de Marx, que tenía claro que Alemania, por su superioridad racial y cultural, tenía el derecho de invadir otros pueblos y someterlos. Marx, no sólo en su abyecto libro La Cuestión Judía, es una fuente de esa enfermedad moral que Hoy he aprendido la visión panglossiana de Marx respecto del esclavismo. Nos lo pone John Ray en sus propias palabras, escritas a Pavel Vasilyevich Annenkov en una carta fechada en 1846:
Por lo que se refiere al esclavismo, no es necesario que hable de sus aspectos perversos. Lo único que requiere una explicación es el lado bueno de la esclavitud. No me refiero a la esclavitud indirecta, la esclavitud del proletariado; me refiero a la esclavitud directa, la de los negros en Surinam, en Brasil, en las regiones del sur de Norteamérica.

La esclavitud directa es el pivote del industrialismo de hoy, a la par con la maquinaria, el crédito etc. Sin esclavitud no habría algodón; sin algodón no habría industria moderna. Es la esclavitud lo que ha dado valor a las colonias, son las colonias las que han creado el comercio mundial, y el comercio mundial es la condición necesaria para la industria con maquinaria a gran escala. En consecuencia, antes que el comercio de esclavos, las colonias enviaban pocos productos al Viejo Mundo y no cambiaron la cara del mundo de forma apreciable. El esclavismo, en consecuencia, es una categoría económica de crucial importancia. Sin esclavismo, Norteamérica, la nación más progresiva, sería transformada en un país patriarcal. Elimina simplemente a los Estados Unidos del mapa y obtendrás la anarquía, el completo decaimiento del comercio y de la civilización. Siendo una categoría económica, el esclavismo ha existido en todas las naciones desde el comienzo del mundo. Todo lo que han conseguido las modernas naciones es disfrazar el esclavismo en casa y exportarlo al Nuevo Mundo.

La visión dialéctica de la historia, que le hace responder a una lógica con mecanicismo, le lleva a Marx a cierto panglossianismo. No hay más que mezclarlo con su profundo odio hacia la humanidad y no nos extrañará que vea el esclavismo como una categoría económica insoslayable, y como paso necesario para alcanzar el comunismo, hasta bueno.

22 de Abril de 2005

Feliz día de la tierra
O feliz cumpleaños de Lenin, que uno ya no sabe.

21 de Abril de 2005

The Economist, sobre el tipo marginal único
Llevaba tiempo esperándolo, pero al final ha llegado. El número de The Economist dedicado al tipo marginal único. Al respecto dedica dos artículos. El primero, The Flat Tax Revolution, rescata la tonta idea de que el tipo marginal es una idea buena en principio, pero irrealizable en la práctica.
El experimento comenzó a pequeña escala en 1994, cuando Estonia se convirtió en el primer país europeo en introducir un tipo único sobre los ingresos personales y empresariales.

Un experimento exitoso, que se ha extendido a varios países.

Cuando los hechos demuestran que la absurda idea de su imposibilidad de llevarse a la práctica se revela falsa, dice el artículo, los ataques proceden entonces de que es injusto. Hemos caído tan bajo que la aplicación de la igualdad ante la ley se considera injusta. No es exactamente el caso del tipo marginal único, porque cuenta siempre con un mínimo exento, pero se acerca más al principio de igualdad ante la ley que lo que tenemos. Además, aunque no es algo que me preocupe especialmente, redistribuye más de ricos a pobres, y sobre todo mejor. El artículo lo explica diciendo que con los actuales sistemas, tanto los incentivos como las trampas y las excepciones invitan a los más ricos a evadir el pago de impuestos. Recuerdo que la familia Kerry pagó de impuestos en 2003 un 12,8% de sus ingresos, mientras que la familia media paga al rededor de un 20%.

Eso por lo que se refiere a las dos críticas principales, resume The Economist. Pero luego están las ventajas. La simplicidad es una de ellas, que permite robarle al ciudadano menos horas, menos incertidumbres, y libera a miles de contables y expertos de un trabajo no estrictamente productivo, como es la asesoría fiscal, al mercado. Luego están los efectos sobre la asignación de recursos, que The Economist, seguramente con buen criterio, considera lo más perverso del actual sistema.

El otro artículo, The Case for Flat Taxes, explica cuestiones de interés, como que
La elegancia de este sistema no es tan clara de forma inmediata. Dado que todo dólar es gravado al mismo tipo, al recaudador no le importa cuántos dólares van a pasar a quién. De este modo, en principio, el recaudador podría simplemente detraer un 20% del presupuesto destinado a salarios, sin la necesidad de saber quién es pagado qué. Añádase, sin embargo, un segundo tipo o una excención personal, y el recaudador ha de encontrar cuánto dinero se destina a cada paga antes de que pueda asegurarse de que está detrayendo la cantidad justa de la persona adecuada.

El resto del artículo está bastante bien.
Un hombre de progreso
Dedicado a progresar desde antiguo.

Entre luchar heróicamente contra la dictadura, y sumarse a la prensa afín seguro que había más opciones. Eduardo Haro Tecglen eligió uno de los extremos, el de la colaboración. Seguramente por ambiciones personales, perfectamente legítimas, y por coincidencias ideológicas, también perfectamente legítimas. No me gusta reprochar a la gente su pasado, si ha evolucionado a mejor. No es el caso de Eduardo Haro, que ha pasado de admirador de Franco a elevar la escala hasta lo más alto, Lenin. Lo más curioso de Haro es que él tiene por la clasificación ideológica de las personas, especialmente la pasada, como uno de sus mejores argumentos contra los demás.

18 de Abril de 2005

Paidocracia Adanista
Me entero por jahd de que Belio se ha animado finalmente a sacar su blog, Paidocracia Adanista. Me alegro especialmente de este nuevo blog, que dedicará especial atención a la educación, desde un punto de vista liberal, tan necesario.

Es un asunto que me preocupa especialmente y al que he prestado alguna atención, pero no toda la que se merece. Belio nos ayudará desde su bitácora a mejor entender este aspecto de la vida.

15 de Abril de 2005

La globalización es buena
Eso cree Johan Norberg. Lo que no tiene claro es si la distribución gratis por internet de obras con copyright está bien. En cualquier caso nos informa de que su Globalisation is Good se puede descargar en UKnova y en Pirate Bay.
Sobre los impuestos
Recomiendo las frases que sobre los impuestos ha coleccionado John Hudock. Echo en falta la que más megusta, escrita en su día por el juez Marshall: The power to tax is the power to destroy (el poder de imponer es el poder de destruir; sí, queda mejor en imglés).

Por cierto, que el 17 es el tax freedom day en los Estados Unidos. Ello quiere decir que si un americano medio se dedicara sólo a pagar los impuestos en los primeros días del año, tendría que esperar a ese día para poder empezar a trabajar para sí.

14 de Abril de 2005

El diario 20 Minutos ha anunciado la convocatoria de los premios 20 blogs, en 20 categorías. Quien gane el primer premio se convertirá en columnista del diario, y hay otros dos grandes premios, de 3.000 euros cada uno. Yo participo como jurado. Ya se pueden hacer inscripciones.
Manifiesto por una socialización de la cultura
Las ideas sobre el Copyright vienen a cuento de una carta abierta llamada Manifiesto por la Liberación de la Cultura, de la que entre otros Ignacio Escolar se está haciendo eco. Yo creo que merece un pequeño análisis.

En el capítulo Manifestamos, dice:

que la extrema vigencia temporal de los denominados "derechos de autor" tal y como están establecidos en la actualidad representan una barrera a la incorporación de la cultura al dominio público, bien común, en una época histórica análoga a la que acompaña la revolución de la imprenta.

Los llamados derechos de autor son derechos de exclusión del uso de su obra. Su protección no está del todo clara, fuera de un contrato tácito privado, cuyo cumplimiento depende únicamente de la voluntad de las partes. Si los derechos del autor están protegidos por ley, cualquier período que se elija es arbitrario y por tanto tan abusivamente alto como ridículamente corto, según crea cada cual. No hay ningún baremo objetivo al que agarrarse. Lo de la imprenta no queda claro. ¿En qué sentido vivimos una época análoga a la de la imprenta y con qué implicaciones?

que desde determinadas organizaciones se viene incurriendo en un proceso de demonización de la red de difusión, distribución e intercambio de información más igualitaria jamás concebida, así como en un afán recaudatorio injusto, abusivo y a todas luces excesivo.

Llámese a las cosas por su nombre. Se están refiriendo a la SGAE. Es cierto que se está demonizando al internet, al que se refieren sin citarlo, y también que se hace entre otros por la SGAE. El afán recaudatorio es bueno, si se tiene título a él. El problema con la SGAE es que recaudan de manera injusta. Son como una mafia, porque ofrecen una protección que no se pide a cambio de un dinero extraído de forma coactiva. Esa protección, que se arrogan en régimen de monopolio, la quieren extender fuera de su ámbito. Por ejemplo cobrando cánones sobre los soportes de copia, como cintas, CDs o DVDs. Es una pena que los redactores no nombren a lo que se refieren y que no expliquen estas cosas.

que la mera edición impresa, o publicación de cualquier contenido audiovisual disfruta de unos derechos de explotación comercial cuyo plazo de duración, ampliado artificialmente, amenaza el ejercicio del derecho de acceso universal a la cultura.

Esto resulta algo paradójico. En el primer párrafo habían dicho:
que al calor de los resultados fruto del esfuerzo en la creación de contenidos culturales, existe una floreciente industria de difusión y distribución de dichos contenidos.

Esa floreciente industria, como dicen, surge por los frutos del esfuerzo en la creación de contenidos culturales. No por su mera edición impresa, o publicación. Lo que está en discusión es si la creación original ha de estar protegida por un derecho de exclusión definido por el Estado. Cualquier plazo es arbitrario. Que los autores lo consideren excesivo no está mal, pero no añade nada.

que el acceso universal a la cultura beneficia tanto al público como a los creadores

y en los Reivindicamos,
que acorde a los tiempos, se garantice el acceso universal y la distribución masiva, de forma libre y gratuita de todos los contenidos culturales propiedad del estado en sus fondos, bibliotecas o almacenes de depósito legal.

Ahí está el error. Una cosa es negar al Estado el derecho a imponer un derecho de exclusión sobre la producción y otra exigir que los culturales son bienes que han de ser accesibles de forma obligatoriamente gratuita. No es igual una cosa a la otra ni mucho menos. Proclamar la gratuidad obligatoria de un bien es convertir en quienes lo producen en esclavos. Si fuerzas la gratuidad estás impidiendo al productor y al consumidor llegar a un acuerdo para realizar un intercambio al precio que acuerden. El productor, que no cobra por sus servicios, puede reservárselos, no producirlos, o intercambiarlos por otro tipo de compensaciones. La oferta cultural se resiente. ¿Es eso lo que desean los abajofirmantes?

No parece, porque en principio se refiere a
todos los contenidos culturales propiedad del estado en sus fondos, bibliotecas o almacenes de depósito legal.

Pero lo que posee el Estado es una parte muy pequeña de los bienes culturales que hay en España. Al menos de los bienes de los que parecen hablar. De los libros, de los CDs, de las películas. No acabo de entender esta referencia.

Quieren la gratuidad de los bienes culturales, pero por otro lado reivindican
que la sociedad, la industria y los autores busquen un nuevo modelo de relaciones económicas que, en vez de constreñir el uso de las tecnologías de la comunicación, potencie y se aproveche de su desarrollo y multiplique sus beneficios.

y
que este nuevo acuerdo entre los autores y el público garantice las recompensas necesarias para incentivar la creación sin impedir la difusión de la cultura.

Algo se temían los redactores de que si se fuerza la gratuidad de un bien, en este caso un bien cultural, los productores van a renunciar a crear. Y no desean eso. Hablan de un nuevo modelo de relaciones económicas que no explican. Pero que podría apuntar a todos los contenidos culturales propiedad del estado en sus fondos, bibliotecas o almacenes de depósito legal. Es decir, a la socialización de la cultura. Al final, lo que se presenta como una liberación de la cultura desemboca en todo lo contrario. Pero esto no es más que una suposición, porque el manifiesto no lo aclara.

Las sospechas en tal sentido crecen cuando en su desvencijado ramo de exigencias incluyen
La recuperación de las funciones originariamente atribuidas al Ministerio de Cultura en detrimento de la actual actitud de salvaguardia a la industria del entretenimiento.

No sé qué funciones son estas, pero me las temo. Y me temo que identifican a los derechos de autor con el mercado, es decir, con la actual actitud de salvaguardia a la industria del entretenimiento, esa industria de la que nos hablaban en el primer manifestamos y que decían que estaba recalentada por los resultados fruto del esfuerzo en la creación de contenidos culturales. De hecho unas líneas más arriba reniegan
de los argumentos falaces que equiparan la cultura con la explotación comercial, industrial o que la degrada a un mero elemento de consumo.

Qué es entonces para los redactores la cultura. Si no es para el consumo, ¿para qué es? ¿Para la producción? Uno a estas alturas se sospecha que la cultura, en sus manos, las que no son capaces de redactar un manifiesto con una coherencia interna, no es un bien orientado al consumo. Porque el consumo es un acto voluntario. Para los redactores me temo que sea una imposición, sostenida por el Estado y distribuida gratis, esa palabra tan querida para los engañabobos, al pueblo.

Por último, en una de las reivindicaciones, listan
la limitación temporal de los llamados "derechos de autor" en unos términos más acordes con el derecho de acceso a la cultura reconocido por la Constitución Española y la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Pero ¿No habían defendido la gratuidad de los bienes culturales? ¿Cómo se casa con una limitación temporal de los derechos de autor más acorde con nosequé? (imagino que más breve).

En fin, que no veo razones para sumarme a una carta mal planteada, contradictoria, que no deja claro lo que pide y tampoco explica muy bien por qué, y que lo que sugiere es aterrador. El mejor comentario que he leído sobre ella lo ha escrito Lipe, de Divergencias. Dice en su anotación Cultura Libre...., y lo demás, ¿qué?:
pero tiene una contradicción interna que lo recorre. Si entendemos el acceso a la cultura como un derecho básico cuyo alcance debe expandirse a costa de los derechos de propiedad tal como están definidos, la pregunta es: ¿qué tiene la cultura para recibir esa consideración tan particular? No es una necesidad tan primaria como la alimentación, la sanidad o el trabajo digno.

Lipe ha vuelto a dar en el clavo. Efectivamente, ¿Porqué?

13 de Abril de 2005

Copyright, primeras notas
Voy a exponer las pocas ideas que he reunido y organizado sobre el copyright. Siento no haberme estudiado el tema lo suficiente, pero me veo forzado a hacer esta exposición por las circunstancias.

En principio, parece razonable que el autor sea dueño de su obra. Es más, ha de ser así. Como en el caso del agricultor que mezcla su trabajo con la tierra, siempre que sea ocupatio rei nullius, quien compone una canción o escribe un libro, está proyectando su acción sobre algo que no existía o que no había sido incorporado al proceso productivo. Es, en consecuencia, suyo.

El problema surge de la función económica de la propiedad, que procede de la escasez. Para solucionar el problema de la asignación y creación de los recursos escasos surgió la propiedad. Esta institución permite un uso racional de los recursos y que hace que las consecuencias de las acciones realizadas sobre ellos, buenas o malas, recaigan sobre el propietario. De este modo se favorece el buen uso de los mismos, e incluso la búsqueda de nuevos recursos y bienes, que satisfagan de forma más cumplida nuestras necesidades.

Luego la cuestión económica de la propiedad está enraizada en la escasez. No se entiende la propiedad sin ella. Y es aquí donde surge el problema de la propiedad intelectual. Porque si bien el conocimiento es escaso, pues es necesario para mejor cumplir nuestros deseos, esta escasez se disuelve con la multiplicación de su comunicación. Recuerdo que comunicar, en su sentido original, es hacer partícipe al otro de lo que uno goza. Esta idea, la de la comunicación, es especialmente apropiada para el conocimiento y para la información. Porque si yo comunico una idea con vosotros, puedo haceros partícipe de ésta sin que mi posesión de la misma sufra menoscabo. El conocimiento es un bien que se puede multiplicar sin que su capacidad de ser útil se resienta. No es como el espacio de una habitación, o como la cantidad de gasolina o como muchos otros bienes. Ni el consumo de la información ni su uso productivo la destruyen. Por mucho que uno utilice la receta para hacer huevos fritos. Ese conocimiento, una vez alcanzado, se convierte en un bien libre, es decir, en un bien no escaso, valga la contradicción. O como dicen los austríacos, una condición general de la acción.

Luego el conocimiento. O más bien, las unidades marginales de conocimiento, van diluyendo su carácter escaso.

¿Tiene el creador derecho sobre su obra? La pregunta, así formulada, tiene una clara respuesta, al menos desde el punto de vista liberal. Por supuesto que lo tiene. Yo creo que la cuestión más importante es otra. ¿En qué consiste ese derecho? Es claro que tiene derecho a hacer uso de ese conocimiento y beneficiarse de cualquier modo de él. Pero ¿Puede impedir que otros también hagan uso del conocimiento por él creado? Este es el núcleo de la cuestión y es aquí donde he de reconocer que no hallo una respuesta satisfactoria. Mi opinión es que no tiene derecho a impedir que terceros hagan uso del conocimiento creado por él. Es decir, no puede exigir la exclusión del uso por terceros, porque ésta no resta capacidad de uso por quien lo ha creado.

Lo que sí puede hacer es esconder su conocimiento, para aprovecharse de la temporal exclusividad sobre el mismo. Con ello no crea escasez, sino que se aprovecha de ella mientras ese conocimiento es todavía escaso. Yo creo que el aliciente de ese provecho es suficiente para favorecer la creación, argumento esencial de quienes defienden que se creen patentes sobre las invenciones.

El problema de las patentes es que crean una escasez artificial. Y tienen un problema muy importante. Cuando se protege el uso de un ámbito del conocimiento con exclusión a terceros se corre el riesgo de impedir que éstos hallen nuevos y más fructíferos usos del ámbito protegido pero no los puedan utilizar. De este modo no sólo no se está favoreciendo el desarrollo económico, sino que se impide.

Todo esto vale para máquinas, mecanismos, fórmulas, recetas. Pero ¿vale también para obras artísticas? Yo creo que sí puesto que no puede haber un criterio objetivo que distinga al arte de otros ámbitos del conocimiento. Especialmente tal como ha evolucionado el arte en el último siglo y cuarto.

¿En qué pueden quedar los derechos de autor? Éstos son derechos de exclusión del uso de su obra. Yo me había apuntado a la teoría del contrato implícito. Kinsella la critica porque es impracticable. La razón es clara. Si yo adquiero el libro Libertad Digital: 2004 en cien artículos e inclumplo ese contrato tácito se me podrá perseguir. Pero si alguien copia lo que yo he copiado no podrá ser perseguido, porque él no ha adquirido ningún tipo de compromiso. El problema es que, directamente, yo no creo en los derechos de autor.
Los orillados de la globalización
En muchas ocasiones se habla de los orillados por la globalización. De los pobres que están dejados de lado por la globalización y les mantiene en la pobreza. La globalización sería una especie de fuerza agresiva, que cercena y desarma materialmente a los más pobres, impidiéndoles mejorar. Es justo todo lo contrario. El comercio internacional es la vía a la prosperidad de quienes menos tienen. El problema es que el capitalismo está mal repartido.

Es lo que ocurre en Méjico. Es este un país que se ha incorporado de forma tardía pero rápida a la globalización. Mas lo ha hecho también de modo parcial. Unas zonas están muy integradas en el comercio mundial, y otras están fuera. Las últimas están quedando atrás en el desarrollo y el crecimiento. Gracias a Mahalanobis llego al Estudio Globalization, Labor Income and Poverty in Méjico, que se plantea precisamente este caso. Observando el Méjico de los 90', toma por un lado los indicadores que medirían el nivel de integración con la economía internacional. El resultado es el previsible. Los salarios en los Estados con baja participación en la globalización han caído en relación con los que sí están integrados en un 10%.

No obstante los estados que han sido orillados no por sino de la globalización, se benefician de ella de modo indirecto, porque guardan una relación económica con los otros.
Haz dinero y no la guerra
Make money, not war. En esta anotación Johan Norberg se fija en el acuerdo entre China e India sobre el viejo conflicto del Sikkim, que China no ha reconocido de India hasta ahora. El motivo de haber llegado a un acuerdo que asienta la paz entre estos dos países, que comparten una frontera muy larga, es el comercio. Como recuerda Norberg, en el año 2000 el valor del tráfico entre ambos países es de 3.000 millones de dólares, en la actualidad de casi 14.000 y en 2010 podría alcanzar los 30.000. No es de extrañar que precisamente la noticia del acuerdo sobre la frontera haya coincidido con la del acuerdo comercial entre los dos países.

Los autores liberales franceses e ingleses del XIX sabían perfectamente que paz y comercio se reforzaban mutuamente. En el XX los socialistas alemanes lo olvidaron, o simplemente nunca creyeron en esto. E intentaron asegurarse la provisión de bienes por medio de la expansión militar. Hay que recordar cuál es la idea detrás de la expansión alemana de los 30': la búsqueda del Lebensraum, del espacio vital en el que poder producir lo necesario. Los liberales saben que con la especialización en los productos en que uno tiene una ventaja comparativa, para intercambiar los frutos del propio esfuerzo por los frutos del empeño ajeno se consigue lo que se desea, y además de forma más cumplida. Pero esta eficaz colaboración, basada en la búsqueda del propio beneficio pero que llega a la cooperación con los demás y que ha alcanzado niveles planetarios, exige el reconocimiento del otro y refuerza las buenas relaciones, porque éstas están asociadas a un beneficio.

8 de Abril de 2005

Producción sin gobierno
En la antigua civilización maya, la producción de sal se desarrollaba sin necesidad del Estado. Es más, sin participación alguna por su parte, por lo que eran los empresarios quienes surtían de ese valioso recurso a los demás.

Todo esto se sabe gracias a un reciente estudio arqueológico al que hace referencia esta noticia. Por ella nos enteramos de que la red comercial se extendía por el Yucatán y por los alrededores. Dice Heather McKillop, que dirigió el estudio elaborado por la Universidad de Louisiana, en su departamento de Geografía y Antropología, creo que en alguna medida había un complejo sistema de producción y comercio del que estamos empezando a hacernos a la idea, y que incluye, probablemente, transporte terrestre con porteadores humanos y sistemas de transporte río arríba y abajo, y por la laguna, utilizando canoas.

Recuerdo que la sal ha sido utilizada en varios momentos de la historia como dinero. De hecho esa es la procedencia de la palabra salario. Desconozco si fue el caso en la cultura maya, pero es probable que la sal se convirtiera en un bien bastante líquido, si como parece había un comercio activo y muy organizado.

Antes de que los malvados liberales como yo me den la enhorabuena por descubrir América, quería alegar que nunca es malo explicar lo más claro.

Vía Mises Institute.
La economía en una lección
Está online, según me entero por Hispanicpundit, que también lleva en su anotación a una auténtica joya: Roofs or Ceilings?, que explica admirablemente (hablamos de Milton Friedman y George Stigler) los efectos de los precios máximos en la vivienda.


Actualización: Se me había olvidado que Mano nos había dejado en un comentario un enlace a The Concise Guide to Economics de Jim Cox. Está muy bien y tiene el acierto de incluir bibliografía.

7 de Abril de 2005

Menú chino
Douglass C. North ha escrito un artículo en el WSJ llamado The Chinese Menu (for Development) ($), en el que se plantea cuál ha sido el modelo de desarrollo chino. No es, ciertamente, un mercado como el que pueda resistir en Japón, Europa Occidental o América al norte de Río Grande. Por el contrario, China es todavía una dictadura en la que los derechos a la vida y la propiedad están permanentemente amenazados. ¿Cuál es, entonces?

Por desgracia, North no nos lo cuenta. Él sabe lo que tiene en la cabeza, algo le inquieta el asunto, y se confiesa con los lectores como quien lo haría con un psiquiatra que supiera de sus cuitas. Algo, empero, deja escapar. No está basado en los derechos de propiedad firmemente asentados, pero sí en una estructura institucional que se asemeja a eso, y que favorece el mismo tipo de incentivos. Hay hueco para el beneficio personal relacionado con los esfuerzos propios (o más bien con sus resultados prácticos para los consumidores) por medio de empresas. Estas empresas, pese a llamarse TVE (Town Village Enterprises), no son ruinosas. Hay también otro tipo de compañías que han aprovechado en lo humanamente posible la vigilada libertad que ha reconocido el régimen dictatorial. North parece algo desconcertado con este desarrollo, y concluye que hay varios caminos al crecimiento, siempre que la estructura institucional favorezca, en sus palabras en el libro que le dio el Nobel, que la tasa privada de beneficio se iguale con la tasa social de beneficio. Con estas prosaicas palabras se refiere a la mano invisible, que hace que la obtención privada de beneficio lleve a acciones que son beneficiosas para la sociedad.

La china es, por tanto, una economía basada en una quebradiza confianza, la de que no llegará el Gobierno y dirá hasta aquí hemos llegado, o esto me lo quedo yo, o me lo reparto con fulanito, etc. La apertura, hacia dentro y hacia fuera, le ha ido muy bien. Pero le va a forzar a ir a más. Dar pasos atrás obligaría a nuevos Grandes Pasos Alante, de esos que se llevan por delante decenas de millones de vidas. La apertura al comercio exterior, especialmente buscada por las autoridades chinas, les forzará a realizar nuevas reformas en el interior, aparte de consolidar y profundizar las ya emprendidas.
Encíclicas
Iba a escribir una anotación, complemetaria a la que dediqué a Juan Pablo II, tratando el aspecto más reaccionario de su papado: su vertiente anticapitalista. No la destaqué entonces porque de esperada, me centré en los cambios a partir de esa posición de la Iglesia. Pero prefiero esperar a leer a Juan Ramón Rallo, que ha elegido la tarea de exponer el contenido de la Rerum Novarum y de la Centesimus Annus.

No os lo perdáis.

6 de Abril de 2005

Gómez Navarro
En esta circunstancia, en la que Javier Gómez Navarro está recibiendo palos por todos lados, me permito recordar la anotación de Enrique Gómez Los nuevos botiguers, que ya comenté en su momento.

Es cuerto que no se puede comparar a un comerciante que cumple toda la legislación con otro que, al menos en el plano laboral, probablemente no lo haga. Lo que demuestra esta diferencia es, seguramente, que mucha de esa regulación, si no toda, sobra. Pero la acusación a los comerciantes de ser "muy cómodos" seguramente tiene algo de verdad. Lo que es cierto es que, cómodos o no, a nadie le gusta tener competencia.
Blog sobre el cónclave
Quería llamar la atención sobre la iniciativa de Tele5 (es decir, imagino), de crear un blog sobre el cónclave.

Me parece todo un acierto. Y creo que muchos medios de comunicación irán por ese camino.

5 de Abril de 2005

El mercado elige Papa
Y es... ¡Dionigi Tettanzani! O al menos eso se desprende de dos sitios en los que la gente se juega dinero apostando por el nombre que saldrá finalmente elegido.

El primero de los sitios es de apuestas: OddsChecker.

El segundo es propiamente de futuros, Tradesports.

En ambos los primeros nombres son los mismos. No obstante, aunque no creo que nadie caiga en ello en esta ocasión, he de recordar que Tradesports estuvo manipulado, se piensa que por Soros, a favor de Kerry.

Vía Mises Institute.

3 de Abril de 2005

Juan Pablo II
En la muerte de Juan Pablo II quería hacer mención, sin entrar en más detalle, de alguno de los rasgos más destacados de su papado.

Lo primero que quiero destacar es el ecumenismo y el diálogo con otras religiones. Juan Pablo II es el primer Papa que ha entrado en una sinagoga judía, el primero en entrar en una mezquita y en hablar en una asamblea islámica, el primero en entrar en una iglesia luterana. Llamó a los judíos nuestros hermanos mayores. Siempre buscó el mismo acercamiento con la Iglesia Ortodoxa, y de hecho visitó Rumanía y Grecia, pero el patriarca ruso le prohibió la entrada en Rusia, para la que Moscú no ofrecía oposición. El ecumenismo ha de ser de ida y vuelta, para ser operativo.

El segundo rasgo es el del perdón, aspecto moral de lo más cristiano. Por un lado el que ofreció a Alí Agca, que le disparó dos balas muy certeras. Agca declaró no comprender cómo ese hombre podía seguir vivo, teniendo en cuenta cómo le alcanzó. Pero más importante es el perdón que pidió por muchos de los errores más importantes de la Iglesia. De este modo ha revisado la posición de la Iglesia sobre Galileo, las Cruzadas o la Inquisición. También ha revisado la posición de la Iglesia, acompañando el gesto de una petición de perdón, sobre el descubrimiento de América o el comportamiento de muchos católicos frente al Holocausto judío. Juan Pablo II rezó frente al Muro de las Lamentaciones, así como en el Museo del Holocausto.

Estos dos grandes rasgos serían suficientes para situar a Juan Pablo II en los altares de la Historia. No es que no quepan críticas de calado de su obra. Pero ninguna de la que haya oído puede acercarse en magnitud estas dos vertientes de su papado.

Pero hay algo más. La muestra de humildad de pedir perdón por los errores pasados de la Iglesia tiene, en su persona, un rasgo de especial grandeza cuando su gesto se dirigió a la actuación de muchos católicos (no la mayoría) en el Holocausto. Porque Karol Wojtyla luchó de joven contra el nacional socialismo y ayudó personalmente, jugándose la vida, a salvar la de varios judíos.

Un aspecto que me lleva a otros dos rasgos que también quería destacar. Desde luego, estoy pensando en su lucha contra el totalitarismo. Derrotado el nacional socialismo, Karol Wojtyla siempre se opuso a su heredero en la lucha contra la libertad del hombre: el comunismo. Siempre se ha destacado el papel que tuvo en la caída del comunismo. Ciertamente la tuvo. Sin ejército. Sin dinero. Con su palabra y con su ejemplo. Todo ello agranda la figura del Papa, en general, y de Juan Pablo II en particular.

Para terminar, dentro de los aspectos que más pueden satisfacer a un amante de la libertad como yo, quiero destacar la valentía y la audacia de Juan Pablo II al redactar Centesimus annus, la encíclica escrita, de ahí el nombre, cien años más tarde de la nefasta Rerum Novarum de León XIII, que en su momento fundamentó la doctrina social de la Iglesia tal como le ha acompañado desde entonces y a lo largo del siglo XX. Centesimus Annus recuerda el valor de la propiedad y de la libertad de empresa como aspecto de la libertad del hombre. Y, lo que es muy importante, sitúa el vértice de la doctrina social no en la redistribución de la riqueza, sino en la creación de la misma. Parece que las conversaciones de Juan Pablo II con Friedrich A. Hayek tuvieron sus frutos.

Hay muchos más aspectos de importancia, pero en el ámbito teológico, del que yo ni sé ni podría ocuparme.

Descanse en paz.

2 de Abril de 2005

Bélgica e Irlanda, fracaso y éxito
Dos modelos, dos resultados. Nos lo cuenta Hans Labohm en un artículo llamado The Celtic Tiger: Secret of Success Unveiled. En él se hace eco de un estudio que ha escogido a estos dos países para comparar su evolución económica en los últimos años y hallar, por medio de la regresión múltiple, las posibles causas.

En el período de 18 años comprendidos entre 1984 y 2002, Bélgica aumentó su PIB per cápita real en un 24%, lo que es un resultado ciertamente pobre. No puede decirse lo mismo de Irlanda, que por el camino ha aumentado su PIB per cápita en un 167%. En 1985 el PIB por mentón (no diré por barba) en Irlanda era el 65% del belga y el desempleo del 17%, por el 10% en Bélgica. Hoy Irlanda tiene una renta per cápita que es el 99% la belga.

Para hallar las causas de esta chocante diferencia los autores del estudio controlan hasta 25 factores de lo más variopinto. Dos de ellos, el gasto público y los niveles impositivos, explicarían el 93% de las diferencias en crecimiento. Este es el punto en el que muestro mi escepticismo por un dato tan concreto como el 93%, que espero que sea compartido por el lector. Pero nos quedamos con la idea de que lo más importante han sido esos dos factores. Quizás porque el que más influye en el crecimiento, la seguridad de los derechos de propiedad, sea comparable en ambas economías.

Con estos datos, los autores han hallado que una reducción de un punto en el gasto público sobre el PIB aumenta el crecimiento en 6 décimas que, según nos informa Labohm, confirma en gran medida el resultado obtenido por similares estudios del FMI.

Luego Labohm se va más allá para explicarse el éxito isleño en lo que ya resuena con insistencia, la anglosfera. Yo por el momento me quedo con la enésima comprobación de que a más gobierno más pobreza.
La privatización del agua, y los pobres
Russell Roberts ha leído para quienes leemos Café Hayek un estudio que se plantea el impacto de la privatización del agua en la mortalidad infantil. Como sabemos, el agua es un verdadero problema mundial, especialmente en los países más pobres. Los datos de muertes anuales asociados a carencia de agua o falta de acceso a un agua consumible son escalofriantes, de nada menos que 12 millones de personas al año. Parece un número muy alto incluso teniendo en cuenta que el 97% del recurso está en manos del Estado y que poco bueno nos podemos esperar de eso. Y que el agua es un recurso básico, aunque no me guste utilizar esta terminología precientífica.

Pero vamos al estudio. Se ha desarrollado en el programa de privatización de agua más importante, que por motivos que desconozco se ha desarrollado en Argentina, en la década de los 90'. Allí,
Utilizando la variación de la propiedad del agua en el tiempo y en el espacio generada por el proceso de privatización, encontramos que la mortalidad infantil cayó un 8% en las áreas que han privatizado sus servicios de agua y que el efecto fue mayor (26%), en las áreas más pobres.

Esto es lógico. Cuando se tiene más riqueza, se cuentan con más medios para subsanar otras carencias, como por ejemplo la de la falta de agua potable, o la existencia de aguas insalubres. Se dice que los servicios básicos deben serle arrebatados al mercado porque tienen una mayor importancia en la vida de las familias pobres. Pero es justamente al revés. Precisamente porque los servicios básicos son de mayor importancia para los pobres, si tenemos algún interés en su bienestar, tenemos que asegurarnos de que esos servicios serán provistos por el mercado.

Otro apunte importante, que se aclara desde el último punto citado:
hemos comprobado la validez de estas estimaciones utilizando causas específicas de mortalidad. Mientras que la privatización está relacionada con reducciones significativas en muertes relacionadas con infecciones de parásitos, no guarda correlación con muertes que no tengan relación con las condiciones del agua.
¿Qué es un neoconservador?
Yo ya he puesto la pregunta. Aunque tengo mis propias ideas, espero que pongáis vuestras respuestas. Especialmente de quienes más utilizan la expresión neocón, chimpón.
Discriminación en la noticia
No he podido evitar acordarme de Dani, porque esta anotación de John Jay es muy sowelliana y muy daniliesca. Se refiere a una información sobre el trivial asunto de las diferencias de renta y de las razas.

Resulta que, según explica la noticia,
Las mujeres negras y asiáticas con títulos universitarios ganan algo más que las mujeres blancas con educación similar y los hombres blancos con carreras de cuatro años ganan más que cualquier otra (raza)

Lo más curioso es cuando el periodista escribe sobre los motivos de tales disparidades. Sobre porqué las negras universitarias ganan más que las blancas:
La tendencia en las mujeres de minorías, especialmente las negras, de tener más habitualmente más de un trabajo o trabajar más de 40 horas a la semana y la tendencia de las profesionales negras que se toman tiempo de retiro para tener un hijo de volver al trabajo antes que otras.

Es decir, que las universitarias negras trabajan más y se ausentan menos del mercado laboral.

Vamos ahora al motivo por el que los universitarios blancos ganan más que los de otras razas:
La discriminación en el lugar de trabajo y las remanentes dificultades de las minorías para obtener trabajos de gestión con salarios altos podría ayudar a explicar las disparidades entre los hombres, de acuerdo con los expertos.

Como dice John Jay, las implicaciones pueden ser de lo más ofensivo. Pero lo que más me llama la atención es que cuando es una minoría la que supera a los blancos se acude a explicaciones razonables, porque se tiene que buscar una explicación a lo que se sale del pobre esquema preconcebido de la discriminación. Pero cuando los datos encajan sin más, se atiza al lector con el rollo discriminatorio, y a correr.

Los expertos, dice. Quizás sea ese el problema.

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2003: Diciembre

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