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La Hora de Todos: Mayo 2005

31 de Mayo de 2005

Justo Serna
Como alguno vosotros sabéis, he escrito una anotación respondiendo a un doloso artículo de Justo Serna, en el que utilizaba al pobre John Stuart Mill como cachiporra contra todo defensor de la libertad.

Bien, pues Justo Serna me ha respondido en un comentario a esa anotación con estas palabras:

Menos hieratismo, amigo Rodríguez. Yo creo pasarlo bien con lo que escribo: procuro divertirme, asenderear a quienes dicen gansadas y no tomarme gravemente. Usted, por lo que veo, hace lo contrario y sufre mucho. Y no digo más: ¡me da tanta pereza! Además, tengo ahora otra ocupación más entrenida que la de agostarme el alma con una erudición seca. Permítame despedirme, sin embargo, con una recomendación del viejo Stuart. Le hará bien:

“En un carácter, es un defecto inmenso el que carezca de sentido del humor. Un carácter que está por completo privado de humor no puede suscitar respeto ni simpatía. La seriedad debe ser el ‘fondo’ de todos los caracteres de que merece hablarse. Pero una cierta infusión de filósofo jocoso, incluso en su forma menos popular; un estar abierto a esa visión de las cosas que, al mostrarlas por su lado cómico, hace que cualquier preocupación exagerada acerca de ellas parezca infantil y ridícula, es una ayuda prodigiosa para soportar los males de la vida, y pienso que ha salvado a más de una persona de volverse loca. También [el sentido del humor] es hasta necesario para que se dé un intelecto completo (...). Siempre parece haber algo de atrofia en el intelecto de aquellos que carecen de humor, por muy delicados y entusiastas que sean, y aunque sean personas altamente cultivadas, como suele ser el caso” John Stuart Mill, ‘Diario’, 16 de enero de 1854.


A lo que le respondo lo que sigue:

Siento parecerle hierático, aburrido y grave. Pero lo grave, Justo, es su actitud.

Engaña a sus lectores. Yo puedo parecerle serio y créame que lo soy, en mis anotaciones (con alguna clara excepción), como en mis artículos.

Lo soy porque sé que hay gente que tiene la paciencia y el interés de leerme. Y no puedo cachondearme de ellos, Justo Serna. No puedo hacerles tragar un fraude, Justo Serna. Le parecerá aburrido y sorprendente, pero tomarse en serio a los lectores y no reise de ellos es una actitud bastante razonable. Endosarles una maldad y una burla a la lógica envueltos en una seca erudición; la que ahora orilla a favor de otras actividades más entretenidas, es un fraude. Y que lo reconozca aquí, una demostración de cinismo.

Desde luego que disfruto escribiendo. Y sufro cuando veo que no tengo tiempo para hacerlo. Desde que he llegado a España tengo menos tiempo para mi bitácora, y es eso, y no el escribir en ella, lo que me inquieta. Pero todo esto le da igual. Así que no finja un interés por mis aficiones que no tiene. Eso también tiene nombre.

Y sobre si tengo o dejo de tener sentido del humor en mi vida privada, créame no le daré ocasión para  saberlo, aunque tampoco le importa.

Por último, ha reaccionado como un auténtico héroe. Echando tinta sobre mí pero huyendo por la puerta falsa de la defensa de su fraude.

No ha podido retratarse mejor.
Oferta de La Ilustración Liberal
La Ilustración Liberal ha hecho una oferta de varios números atrasados, por un precio de 60 euros. Puesto que la colección no está completa, se han incluido en el lote los números 3, 6/7, 15, 16, 17, 18, 19/20 y 21/22.

Más información aquí.

28 de Mayo de 2005

Mill como cachiporra
Justo Serna ha escrito un artículo alabando a un autor liberal. Este hecho llevaría acompañado de la sorpresa, de la extrañeza, si no fuera porque Serna convierte a ese autor liberal en una cachiporra. En una tea con la que atizar a los malvados liberales que tenemos la indecencia de beneficiarnos de un derecho del que somos los máximos, y en ocasiones los únicos, defensores.

La cachiporra de Serna es John Stuart Mill. Quien le haya leído, a Mill, sabrá en seguida porqué. Serna se salta ese porqué, al que no hace referencia. Y coloca a Mill como reunión y acopio de las virtudes del liberalismo. Subido, piensa él, en esa colina, mira al resto de los liberales todavía más por encima del hombro, mientras agita su tea.

Mill es, para Justo Serna, un liberal ejemplar. Es más, para él es el liberal ejemplar. Repasemos algunas de sus virtudes, que nos recuerda, en estos párrafos, generoso, Justo Serna: "Todo lo hizo con pasión, con el denuedo y con el libramiento de quien sabe que la existencia es uno de esos dones que no conviene arruinar, un logro personal y una hazaña de supervivencia. Fue un fiel camarada de compatriotas y de corresponsales extranjeros, mostrándose siempre como ese amigo en quien podemos confiar más allá de la coincidencia o no de ideas." Dominaba lenguas vivas y muertas. "Fue competente en humanidades y en ciencias, en historia, en economía y en derecho, y se prodigó publicando una bibliografía copiosa y aún inevitable. Y, a la postre, hizo de la reflexión ética el argumento central de su pensamiento. Pero fue también un pensador audaz que no se contentó con el retiro calmo de su gabinete, pues fue alguien que hizo pública manifestación de sus opiniones contundentes, que afrontó con responsabilidad las consecuencias que se derivaban de sus palabras."

¿Soy yo el único que ha leído aquí una descripción de Hayek, pero de Mises, pero de Rothbard, pero de Turgot, pero de...?

No. Para Justo Serna es John Stuart Mill el merecedor del premio de sus palabras, que le concede con infinita justicia, pero con mayor generosidad. Digo esto, porque la lista de pensadores liberales de gran talla intelectual y moral es ciertamente notable. ¿Estiraría Justo Serna su recobrada generosidad con los liberales también con otros autores? Quizás, pero ninguno de los otros es más apropósito que el bueno de Mill para atizar a los demás defensores de la libertad.

Porque Mill, don Justo lo sabrá, filtreó con el socialismo. Deseó el socialismo y solo su frío análisis pudo apagar ese fuego, avivado por el oxígeno que le insuflaba su mujer. Comenzó en el liberalismo, se acercó al socialismo lo que pudo estirar su pensamiento, aunque sin renunciar a la defensa de la libertad como eje central de su pensamiento, y finalmente, perdida la compañía de su mujer, volvió por donde solía. Por el camino que aborrece Justo Serna.

Dice de John Stuart Mill, lo repito, que "a la postre, hizo de la reflexión ética el argumento central de su pensamiento". Mill, estimado Serna, era utilitarista. Aunque definió y criticó los errores más gravosos del utilitarismo de Bentham y de su padre. Pero John Stuart siguió siento utilitarista. Esta reflexión ética de la que hace el argumento central de su pensamiento, que es el utilitarismo, ¿Es la suya, señor Serna? ¿Es usted, como su descubierto John Stuart Mill utilitarista? Podría ser que sí, puesto que le merece tantos encomios. Yo le adelanto que soy contrario al utilitarismo y que hay formas de entender el liberalismo desde éticas más sólidas. El utilitarismo, se lo digo para que tome distancias respecto de él, lleva al autoengaño y a la estupefacción en ocasiones. Los Mill son un claro ejemplo de ello, ya que, en contra del resto de liberales (a los que quiere condenar con el contraejemplo de John Stuart) defendían el colonialismo británico en la India basándose en el utilitarismo. "Sí, (pensaban) el colonialismo es malo para Gran Bretaña, pero como es bueno para la India y ellos son más, tenemos que mantenerlo en aras del mayor bien para el mayor número de gente".

Hay algo chocante en el artículo de Justo Serna, y es que está escrito a propósito de otro compuesto a su vez por Pedro Schwartz. Dice de él que no quiere ser sectario. E identifica el sectarismo con la crítica del pensamiento distinto del propio. ¿Qué será lo de Justo Serna, que critica al liberalismo en bloque, y en particular al de la Libertad Digital de sus sueños o pesadillas? Más si lo hace con la vieja táctica de suponer a todos los liberales, a excepción del pobre Mill de Serna, exentos de las virtudes de su tea. Ni que decir tiene que el valor de Mill es muy grande y que asignarle una función de cachiporra le degrada injustamente. Fuera del hecho de que decir "Mill era así y por tanto los demás liberales son todo lo contrario es un juego literario precario y malo, y un argumento lógico de lo más

Serna nos quiere dar una lección milleana a los demás. Y el primero de la lista, a Pedro Schwartz. Pedro Schwartz, don Justo, es probablemente el mayor experto mundial en John Stuart Mill. Pero se permite usted juzgar las ideas de Schwartz sobre Mill con una ligereza un tanto indignante. Dice, nada menos, que "John Stuart Mill es impuro, un autor de difícil encasillamiento, un creador de opiniones que no se atuvo a lo liberalmente correcto. Por eso, por ejemplo, no extrañarán los reproches que Pedro Schwartz le dedicara en 'Nuevos ensayos liberales' (1998)". No soy partidario del argumento de autoridad. Pero usted, que ha querido construir un argumento de autoridad negativo, con el pobre Mill de contraejemplo, debería al menos simular respeto por las opiniones de Schwartz.

Por ejemplo, cuando Schwartz comparte con usted, como lector, un juicio sobre Mill de lo más certero. Dice el profesor que "es Mill un autor ambiguo. Es cierto que su antropología fue impecablemente individualista. Es verdad que su filosofía política planteó con tino el conflicto entre libertad y democracia. Pero en materia de economía política, por grandes que fueran sus aciertos analíticos, abrió un portillo al socialismo..." Ese portillo lo puede leer usted en sus Principios de Economía Política cuando dice que las leyes de la producción son inmutables y pertenecen al ámbito de la ciencia económica y las leyes de la distribución son mutables y pertenecen al ámbito de la decisión política. Cuando Mill llegó a este hallazgo, que le adelanto que es erróneo, sintió una auténtica liberación porque abría el campo a la redistribución por el socialismo. No lo sabrá, pero el recorrido de esta idea de Mill ha sido enorme y su autoridad se ha utilizado innumerables veces como justificación de la redistribución. Pero en lugar de entrar en el pensamiento de Mill usted se limita a otorgarle elogios que por pura casualidad se merece, pero solo para valerse de ellos para echar tinta sobre otros liberales a los que no cita.

Pero no perdamos de vista el objeto del artículo, que junto con la crítica general del liberalismo no es otro que zarandear a Federico Jiménez Losantos. Resuta sorprendente que lo cita en el título, pero no en el texto. Intentar criticarle profiriendo opiniones ligeras sobre las que tiene el mayor experto en Mill de su admirado autor es un juego malabar que se aleja de la lógica tanto como de otras categorías que solemos considerar positivas.

Serna habla de los sedicentes liberales. Es decir, que Justo Serna quiere dar lecciones de lo que es o deja de ser el liberalismo. Y para confundir al lector desavisado elige a "un autor ambiguo", como acertadamente lo ha definido Schwartz. Serna, yo no creo en los carnets de nada, y menos en quienes se arrogan la facultad de expedirlos. Creo que palabras como liberal, conservador, socialista, izquierda, etcétera nos sirven para entendernos sin tener que sacar una definición para el pensamiento de cada uno. Lo que exigiría además que la descripción fuera distinta para cada cual. Pero puestos a dar carnets, ¿Quién es usted, Justo Serna?

Vía Hispalibertas

25 de Mayo de 2005

Atención al siguiente paso
Todos sabéis del acto de tolerancia zapateril que ha demostrado un grupo de radicales izquierdistas durante la conferencia de Pío Moa.

Los organizadores, la UDE, es un grupo universitario liberal. Son liberales y valientes. Decía Mariano José de Larra que ser liberal en España es ser emigrado en potencia. Eso ya no ocurre, afortunadamente. Pero vamos en ese camino. Cuánto recorramos por él, es otra cuestión.

La UDE ha hecho uso de las instituciones universitarias para celebrar un acto netamente universitario. Un debate sobre la historia de España, que se ha tenido que quedar en conferencia por incomparecencia de  toda la lista de llamados a debatir con Moa, que han demostrado así su hombría, su valentía y la confianza que mantienen en sus propios argumentos.

Pero no está previsto es que actos así los organice una asociación liberal. Los liberales están para callarse y tragar a los apologetas del terrorismo, si son invitados por asociaciones de izquierdas. Pero no para hablar o para extender el debate sobre sus ideas. Esa es la forma que tiene entender la universidad la joyita de rector que tiene la Carlos III.

No han podido detener el acto, porque no tenían argumentos. No han querido detener el boycott por grupos de izquierda, anunciado en los carteles de la propia universidad. Pero contaban con que la previsible interrupción del acto no fuera más allá del recinto de la universidad. Pues lo siento, pero Libertad Digital se ha hecho eco. Y de ahí ha saltado a otros medios. E insisto, no pueden atacarles por ningún lado, porque el acto estaba organizado según las propias normas de la universidad.

Pero no van a permitir que esto se quede aquí. Van a dar el paso del desprestigio. La palabra clave es ultraderecha.

Al tiempo.

24 de Mayo de 2005

El colapso de la república
Stanley Payne ha sacado un nuevo libro sobre la II República y la Guerra Civil, centrado en el colapso de aquélla, para explicar ésta. Desde el punto de vista historiográfico, II República y Guerra Civil son inseparables. Creo que desde el excelso libro de Hugh Thomas, sino desde antes, esto ha quedado claro. Otros autores esenciales del período, como Gabriel Kackson o Ricardo de la Cierva, han seguido la misma metodología.

Stanley Payne se centra en los últimos años de la II República, los que van desde la victoria de la CEDA al inicio de la última revuelta contra el régimen, ya tan violado que apenas se le reconocía. Payne estudia los conflictos políticos, pero atiende asimismo a las condiciones económicas. Yo solo le he podido echar un vistazo y tiene pinta de ser otro gran libro de Payne.

El Colapso de la República está editado por La Esfera de los Libros.

23 de Mayo de 2005

La asignatura de filosofía y el Estado

He comentado esto en algún otro lugar. La filosofía, como disciplina, ayuda a ampliar la cultura, a tener un pensamiento crítico e independiente. La filosofía es un instrumento de la persona, del individuo.

En consecuencia la filosofía es produndamente reaccionaria, a los ojos de la izquierda. Es un estorbo y resulta peligrosa. Además no le es de ninguna utilidad al Estado, que no la necesita para conseguir sus fines.

La disciplina de la filosofía tiene, desde el punto de vista de la izquierda, el problema de que obligatiriamente tienes que enseñar, aunque sea de forma torcida, el pensamiento de autores diversos. Esa diversidad choca con el objetivo, no por oculto menos cierto, de crear borregos desde la educación pública.

El pensamiento inane, fútil, fofo, laxo, pobre y superficial, cobarde y miserable que vertebra su programa deseducativo tiene poca cabida en la enseñanza de la historia de la filosofía. Sí en Ciencias Sociales, Geografía e Historia, y en Ética y Moral. Religión se presta menos.

Pero qué decir de Formación del Espíritu Nacional, que vuelve con otro nombre. O de Papeles Sociales de Hombres y Mujeres, Energías Renovables y Medio Ambiente, Transición a la Vida Adulta y Activa. En estas y otras asignaturas se puede impregnar del pensamiento fofo ya deglutido. Con la filosofía, como quiera que tiene que enseñarse con autores y corrientes ya fijadas por la historia, es más complicado hacerlo.

Los temas que se abordan tampoco ayudan. ¿Qué es la verdad y cómo podemos conocerla? ¿Qué son los derechos y qué la libertad? Todo valores retrógrados y que fomentan un criterio personal ante las cosas.

Todo esto viene, lo habréis adivinado ya, por la decisión del PSOE de limitar la enseñanza de filosofía en el colegio. La filosofía de Zapatero consiste en suprimirla, parece. Me entero por Escolar que varias asociaciones se han unido para pedir firmas y salvar en lo posible la asignatura. Nos deseo suerte, al menos en este tema.

20 de Mayo de 2005

Productividad en Estados Unidos y Europa
Me entero vía Marginal Revolution de una anotación de otra interesante bitácora, Macroblog, que expone un gráfico de lo más significativo. La evolución de la productividad del trabajo en los Estados Unidos y Europa en los últimos 20 años. No os lo perdáis.

Esto me recuerda un reciente artículo, Spanning the Globe, que concluye que los desarrollos en los Estados Unios y en el resto del mundo son tales que la preeminencia de América está asegurada por las décadas venideras. De modo que este camino contrapuesto de Estados Unidos y Europa va a continuar.

El autor, Irwin M. Stelzer, hace un repaso patético al camino que está tomando Europa. Podría hacer mención del creciente sentimiento anticapitalista (y aquí) en Alemania. El futuro de Europa es de lo menos halagüeño.

Tras el penoso repaso, Selzer escribe: mientras, en América, la productividad laboral continúa superando a la europea, en parte porque los más bajos impuestos ofrecen un incientivo para trabajar más horas. Ello, en vivo contraste por la preferencia por el ocio creado por la combinación en Europa de impuestos que empequeñecen la paga que se lleva a casa y por las generosas ayudas al desempleo.

En definitiva, nos alejamos de la primera potencia económica del mundo, y hemos tomado la determinación de seguir haciéndolo.

Muy europeo, todo.

19 de Mayo de 2005

450 economistas por la reforma de las pensiones.
Hace unos días el Cato Institute ha lanzado una carta abierta solicitando apoyo al plan de reforma de las pensiones de la Administración Bush. Pese a que entre los firmantes, más de 450, se encuentran cinco premios Nobel, además de muchos economistas prestigiosos (más alguno que, como Gordon Tullock, debería haberse llevado el mismo galardón), los medios no han hecho ni el más mínimo caso. Si al final va a ser cierto que los medios de comunicación, como muy favorables a Bush, no son.

Entre los economistas firmantes yo destaco algunos de ellos que me merecen confianza. Hay muchos más, incluso nombres muy conocidos. La lista completa, con la carta que firman, la podéis encontrar aquí.

Algunos de ellos: Don Bellante, Bruce L. Benson, Donald J. Boudreaux, Thomas J. DiLorenzo, Milton Friedman, David B. Gordon, Bettina Bien Greaves, Steve Horwitz, Jeffrey Hummel, Arnold Kling, Deepak Lal, Leonard Liggio, John Lott, Robert Mundell, Svetozar Pejovich, Edward C. Prescott, Richard W. Rahn, Lawrence W. Reed, George Reisman, Mario Rizzo, Anna J. Schwartz, George Selgin, George P. Shultz, Mark Skousen, W. Gene Smiley, Vernon Smith, Gordon Tullock, Jude Wanniski, Lawrence White, Walter E. Williams,

18 de Mayo de 2005

Pobreza y moral
Por medio del imprescindible Common Sense & Wonder he llegado a este artículo, muy interesante, sobre la pobreza en los Estados Unidos.

Comienza por reconocer que pobreza de verdad, de la que se mantiene en los países no capitalistas, esa que impide hacer planes para el futuro porque éste es demasiado incierto ya que no se saba por cuánto tiempo se puede seguir comiento, no hay en los Estados Unidos.

Ya sabemos que para poder hablar de pobreza en los Estados Unidos nos tenemos que referir a gente que vive en casas con más habitaciones y más grandes que la media de los europeos. Tenemos que referirnos a familias que tienen un coche (dos terceras partes de ellos) o incluso dos o más (en un 30% de ellos). Personas que nunca tienen problema en alimentarse y que, por el contrario, su problema alimenticio consiste en un exceso de calorías. Esa gente son los pobres de América.

Bien, pues nuestro autor, Fred Reed, explica que por motivos profesionales ha tenido que estar en muchas casas que entrarían en la categoría de pobres en los Estados Unidos. Si bien no carecían de medios para sobrevivir, incluso con cierta holgura, Reed sí veía por lo general un problema:

Ah, pero ya lo creo que estaban moralmente arruinados, cultural e intelectualmente empobrecidos, o lo que solemos llamar apáticos. He llegado a estar en un apartamento a media tarde y encontrarme a media docena de hombres sentados con indolencia frente al televisor, en casas en que la hija de trece años está embarazada y consume drogas. El problema no era la pobreza. (...) Si la hija puede permitirse las drogas, también puede permitirse comida.

Y más adelante,

La realidad es que la capacidad de cultivar una vida de ocio, aunque sea en camiseta y pantalones vaqueros, está al alcance de cualquier pobre. Si tuviera que vivir en los barrios de protección oficial de Washington DC, realmente baratos, y que conozco bien, con bonos de comida y un poco de dinero de la beneficencia, ¿Qué podría hacer?

Tendría un montón de buenos ratos.

En primer lugar, obtendría un carné de biblioteca, que es gratis, de las bibliotecas públicas del Distrito. La biblioteca de downtown, en la calle novena, es un edificio enorme, medio vacío, en el que aparece poca gente y nadie que sea pobre. Yo he pasado tiempo leyendo, con lo que disfruto, y el pobre no. No están interesando.

La inversión en educación da muy buenos resultados. Requiere un esfuerzo, desde luego, pero mediante ella se puede progresar profesionalmente y cambiar de vida. En una biblioteca está el futuro al alcance de cualquiera. En este caso, incluso gratis.

En este punto hay que recordar la anotación de Daniel en la que extractaba un pasaje de un artículo que tiene especial interés. Lo voy a recordar aquí:

Para permanecer fuera de la pobreza en Estados Unidos, es necesario hacer tres cosas muy sencillas, según han sabido los científicos sociales: terminar el instituto, no tener niños hasta haberse casado y esperar al menos hasta los 20 para casarse. Haz estas tres cosas, y la posibilidades de empobrecerte son menos de una entre diez. Cerca del 80% de quienes no logran hacer estas tres cosas terminan siendo pobres

La riqueza no descansa. O la creamos, o la consumimos con el tiempo. Incluso en demasiadas ocasiones la destruimos. Todo depende de nuestro comportamiento. Y si ese comportamiento está corrompido, si los valores de una familia no son los del trabajo, el esfuerzo, la superación, la excelencia, el ahorro, el cuidado y la empresarialidad en la inversión. Es decir, que todo depende de los valores que con más saña se han atacado en el último siglo por esos reaccionarios que se hacen llamar progresistas.

12 de Mayo de 2005

Cálico Electrónico (La serie flash)
Es una serie genial sobre un ciberhéroe cañí. No so digo más.

10 de Mayo de 2005

Franco, de Suárez

Ariel acaba de sacar la biografía de Francisco Franco de Luis Suárez.

Luis Suárez, uno de los mejores historiadores españoles del XX, no es especialista en época contemporánea. Pero, probablemente por devoción entre otras razones, lleva más de dos décadas dedicado, entre otros proyectos, a estudiar la vida de Franco.

Este proyecto se ha concretado en la biografía de nueve volúmenes, la elaborada desde la fundación Francisco Franco. Ahora ha escrito esta... llamémosle síntesis, de 1.096 páginas y 35 euros.

A quien le interese esta parte de la historia de España y quiera estudiarla con profundidad este libro le será de gran interés. Además, siendo de Luis Suárez, seguro que está bien escrito. Ahora, nadie se engañe. No lo he leído pero no creo que sea muy crítico con el dictador.

9 de Mayo de 2005

106
Ayer me acordé a destiempo y no pude postearlo. Con un día de retraso, querría recordar el que sería el 106 cumpleaños de Friedrich A. Hayek.

6 de Mayo de 2005

Los progres
Magda Bandera ha hecho un comentario muy interesante de un artículo de La Vanguardia (e) titulado Progre no viene de progresista (registro gratuito). El comienzo es brillante:
No es lo mismo el progresista que el progre. El progresista trabaja honradamente y ayuda al progreso social. El progre es un oportunista camuflado reaccionario. Surgido bajo el franquismo, el progre ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Ser progre supuso y presupone una ética y una estética que evolucionan pero no revolucionan. En realidad, son gente dogmática anclada en la añoranza de teorías y prácticas que fracasaron y que se apunta a la última oda con tal de medrar. Los más hábiles adoptan posiciones camaleónicas y transmutaciones ideológicas que les sitúan en la cúspide profesional, social o política, aunque conservando formas progres. Su supervivencia se basa en manipular los nombres de las cosas y en imponer las últimas tendencias, siempre que sean lo más distintivas y minoritarias posible
Más adelante, bajo el epígrafe Nacidos para mandar o fracasar
Dotados de una áurea de superioridad ética y estética, su leyenda cuenta que ellos solitos derribaron el franquismo, construyeron la democracia y mueven el mundo. Principio y fin de una revolución que ni practicaron ni permitirían practicar, unos cayeron en el desencanto, otros se jubilaron, algunos mandan mucho y entre todos han creado una secuela que les supera. Para unos la transición se quedó corta. Y otros quieren hacerla ahora desde la alcaldía, la Generalitat o la Moncloa. Pero sus hijos y nietos les han salido más conservadores o más progres, lo cual no deja de ser una contradicción, según sus viejos manuales de dialéctica marxista. Así, algunos de los que ahora defienden el matrila monio homosexual expulsaban antes a los homosexuales de los partidos de izquierda.
Oh! Pero ¿Y esto?:
Los tratadistas definen el buenismo como "tendencia, más o menos codificada socialmente, a enfocar la realidad en términos de si los demás se comportan cordialmente o no. Tiranía del decoro que impide pensar o actuar por uno mismo. Modo de interacción basado en la ausencia de juicio crítico". Se basa en que todos preferimos lo amigable, sincero y agradable, sin tener en cuenta que lo bueno puede ser lo falso. Entre los casos de buenismo progre incluyen a los pacifistas, "cuya ética los coloca en situaciones estúpidas y ritualizadas, propias de perdedores". O a quienes no se enfrentan a la ideología reprensible de la cúpula de su organización. "Todas las causas monotemáticas, desde la ecología hasta el feminismo, y todo el apoyo que logran atraer, sólo son formas de evadir la necesidad de una ruptura cualitativa con algo más que los excesos del sistema", critican. Y avisan: "el buenismo es cada vez más infantil, conformista y peligroso. Nos mantiene a todos en nuestro lugar, y reproduce todo aquello que supuestamente aborrecemos".

Pero no cuento más, porque espero que lo leáis.

Magda, que se lo ha tomado con humor e incluso dice sentirse identificada con alguna crítica, recomienda su lectura para abrir debate. Pero luego dice esto: Pero no entiendo este odio desde los sectores más rancios o de los que juegan a llamarse "liberales", lo cual me remite de nuevo a varios pasajes del artículo de La Vanguardia (e). Pero me quedo con algún pensamiento propio.

Los ungidos o utópicos (¿hará falta decir otra vez que no es peyorativo?) valoran sobre todo las intenciones, y por tanto se refieren al odio de los demás cuando encuentran oposición. Pero eso es un error.

Y por supuesto, los restos de sociología marxista también le llevan al error. Magda, para creer en la libertad no hace falta ser un reaccionario o pertenecer a una clase. En serio.

Magda dice que los liberales (ahora sin comillas) nos volvemos cansinos, al identificar a los progres con viejas miserias de la izquierda. Hombre, depende de con qué izquierda.

Nota: Mientras escribía la anotación me he acordado de otra, Una anécdota sobre socialismo y liberalismo instintivo, de Freelance Corner. Resulta que él también se ha acordado de su anotación y se la ha plantado a Magda Bandera en sus comentarios, suscitando un debate con ella.

Eso se pregunta la portada de The Economist de hace un año (+-). Johan Norberg la recuerda, con muy buen tino.

¿Qué quiere decir The Economist? Pone en relación cuatro de los primeros ministros que defendieron la intervención aliada en Irak con sus resultados electorales. Dejando a un lado el hecho de que Aznar no se presentara, hay un elemento diferenciador en el caso español. Y es el 11M. Ese atentado pensado para que no saliera elegido el partido de Aznar. ¿Tiene relación el atentado con Irak? Quizás sí. Pero ¿qué relación es esa?

La relación es la portada de The Economist. Es decir, la reacción del pueblo ante un atentado como ese. Las cosas siempre son más complicadas de lo que uno piensa. Yo, que entonces no estaba ni si quiera en Nueva York, sino en un hotel de Buenos Aires, estaba muy despistado. Y pensé que independientemente de quien fuera el autor, el efecto electoral sería a favor del gobierno. Por orgullo. Por dignidad. Algo así como 'a nosotros no nos condiciona nadie'. Y por acojone en situaciones de crisis, que suele jugar a favor del gobierno de turno. Me equivoqué, como me equivoco en muchas ocasiones.

Lo que no ví entonces es esa diferencia esencial entre el electorado de los otros tres países anglosajones y el nuestro, que yo no supe ver, y que los terroristas conocían. Somos débiles. Ellos lo sabían y sabían que reaccionaríamos como lo hicimos. También sabían que en ninguno de los otros tres pueblos, el estadounidense, el australiano y el británico, se produciría fácilmente una reacción como la española. No hay más que ver el resultado de las primeras elecciones en los Estados Unidos después de los atentados del 11 de septiembre.

ZP ha interpretado mal la situación y es un cobarde. O un miserable. Ha llevado la sumisión ante los terroristas hasta el ridículo. No se da cuenta de que es precisamente nuestra debilidad lo que nos hace vulnerables. Se lo intentaron recordar en el atentado fallido contra la Audiencia Nacional.
Desde el infinito a lo infinitesimal
Viaje alucinante.

Vía LRW.

3 de Mayo de 2005

Los facilitadores
Los facilitadores, o los habilitadores, como fuere más correcto traducir facilitators, son profesionales que negocian con los inquilinos de casas con renta controlada (renta antigua) cuánto dinero pueden pagarles para que se vayan. Yo había oído hablar de ellos en Nueva York, pero ayer hizo referencia a ellos Don Boudreaux en una anotación llamada Rent-Control Follies. Boudreaux cita a un casero en unas declaraciones al New York Post:
'En cualquier otra ciudad los caseros quieren mantener a la gente en sus casas el tiempo que sea posible' ironiza Richard Aidekman, que tiene 10 edificios aquí. 'Solo en Nueva York el objetivo consiste en echarlos'.

Un ejemplo de los absurdos a los que lleva la intervención en el mercado.

Actualización: Aprovecho para recomendar el excelente artículo Roofs or Ceilings. The Current Housing Problem, escrito nada menos que por Milton Friedman y por George Stigler para el FEE en 1946. Explica todavía más absurdos derivados del control de precios. De todos modos he de explicar que, hasta donde yo sé, el control de rentas se mantiene solo en algunas áreas de Nueva York. Las más pobres, para proteger a los que menos tienen.

Educación y gasto en Búfalo

Por medio de John Hudock llego a un reportaje que revela que la relación entre gasto en educación y resultados, en una ciudad de los Estados Unidos, Búfalo, es escasa. En palabras de Erik Hanushek, de la Hoover Institution, en el ámbito de la nación, hemos encontrado poca relación entre lo que se gasta en las escuelas y lo que las escuelas contribuyen a la formación.

En lo que sí hay una relación es entre los ingresos familiares y la educación de los hijos, pero (explica el reportaje sobre Búfalo), cuando llegamos al dinero gastado en los distritos escolares, la cosa cambia. El distrito con mejores resultados es Clarence, que gasta por alumno menos que 27 de los otros 37 distritos locales. Los resultados en Baker, el distrito con mayores gastos, están justo por encima de la media.

El periódico ha estudiado la relación entre las notas en matemáticas e inglés con los gastos, así como con las pagas a los profesores y con la experiencia, y sólo las remuneraciones a los profesores tienen alguna relación.

Tenemos que tener en cuenta que más del 90% de los colegios en los Estados Unidos son públicos. La política socialista de más gasto, basada en la idea de que llevará automáticamente a mayores resultados, es un error. Lo que es cierto es que lleva a mayor despilfarro.

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2003: Diciembre

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