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La Hora de Todos: Febrero 2006

28 de Febrero de 2006

Más ricos de lo que pensamos
En realidad sería nos hacemos más ricos de lo que pensamos, porque mi último artículo en Libertad Digital trata de cómo los agregados macroeconómicos como el PIB o la inflación (que se utiliza para descontar el efecto de la subida de precios en el aumento nominal del PIB) no son capaces de atrapar la medida del desarrollo económico.
1) Porque no captan la mejora en la calidad de los bienes

2) Porque no miden, ni lo hace cualquier otro indicador, el aumento en la variedad de los bienes

3) Porque incluso cuando el PIB se estanca, se observan mejoras en aspectos relevantes de la calidad de vida, como la esperanza de vida, la mortalidad infantil o el consumo de calorías. Especialmente en países pobres.

27 de Febrero de 2006

Capitalistas de Kioto II

En diciembre de 2004 reproduje parte de un editorial del Wall Street Journal, Kyoto ‘Capitalists’, (se puede ver gratis aquí). Explicaba cómo el Protocolo de Kioto no es lo que pretenden los políticos (nunca lo que pretenden los políticos), ni el resto de serviles. No es una esforzada lucha de éstos, que escuchan, al fin, la callada voz de los ciudadanos contra los avaros y desenfrenados capitalistas que, cegados por no ver más allá de sus beneficios, léase robos, ni ven ni les importa el daño que hacen a cambio de obtenerlos (o además), a la sociedad. Ni mucho menos. Este es un juego en el que los políticos siempre ganan y los consumidores siempre pierden. Y los empresarios, según su posición, ganan unos y otros pierden.

Explicaba en Capitalistas de Kioto, citando al editorial,

Por ejemplo, tanto Cinergy como AEP (dos compañías energéticas) utilizan en gran medida en plantas de carbón que son muy contaminantes y emisoras de CO2. Pero la mayoría de estas plantas están ya cerca de su vida útil, y pronto serán reemplazados con alternativas más limpias. Puesto que el programa climático recompensa a las compañías que hacen las mayores reducciones de emisiones de CO2, estas empresas, Cinergy y AEP estarían en primera fila con la mano extendida.

Otras empresas beneficiadas son las productoras de energía nuclear, que ganarían competitividad frente a las otras, y especialmente las que apuestan por las energías solar y eólica.

Recuerdo esta anotación, primero porque nunca está de más. Y segundo, porque he leído el artículo The Kyoto Bubble?, de Iain Murray, para el TCS. Dice Murray:

Es bien conocido que Enron era un enorme entusiasta de los límites a las emisiones de dióxido de carbono bajo la égida del esquema cap an trade, que permitiría a las empresas comerciar con permisos para los derechos de emisión de dióxido de carbono. Documentos de Enron emitidos en público, revelan que los ejecutivos pensaban que tales restricciones ‘harían más para promover el negocio de Enron que casi cualquier otra iniciativa regulatoria aparte de la reestructuración de las industrias de la energía y el gas natural en Europa y los Estados Unidos’. Ahora vemos porqué. En Europa este esquema se ha introducido, y las empresas de energía y sus consejeros están muy felices.

Cita a Henrik Hasselknippe, analista senior de Point Carbon, quien dijo el 12 de los corrientes:

El mercado del carbón está yendo muy bien. Hemos visto un tremendo crecimiento este año (…) El carbón está siendo utilizado ahora como una mercancía al igual que otros bienes energéticos.

El precio de una tonelada de carbón, al año de haber entrado en vigor el Tratado de Kioto en Europa, ha pasado de ocho a 31 dólares. Malas noticias para los consumidores, nos dice Ian Murray, porque los costes relacionados con el CO2 representan aproximadamente el 20 por ciento del precio que pagan los consumidores.

Ian Murray cita un artículo de un analista, Martin Hutchinson, quien observa que la regulación ha creado un enorme boom en inversión especulativa en los dos últimos años, en el sector de las nuevas energías, que parece estar produciendo aún otra burbuja. Es más, un ciclo de boom y depresión parece inevitable, lo que es una pena, porque podría retrasar el genuino progreso por una década.

¿Que el progreso se frena? A ver si es que, al final, el protocolo de Kioto va a ser verdaderamente ecologista.


P.S. Decía Altar con mucha gracia en mi anterior anotación que respirando menos tambien se reduce el CO2. Cierto.

 

26 de Febrero de 2006

I+D en Europa

No hace mucho, escribí un post sobre mapas de geografía económica y humana. Hoy he visto uno nuevo en Mahalanobis, referido al porcentaje del PIB de los países europeos destinado a inversión y desarrollo. Está bien, esto de los mapas, porque le permite a uno hacerse una idea intuitiva y aproximada de este tipo de datos. En este caso, revela la triste situación de España por lo que se refiere a este tipo de inversión. Quizás no tenemos porqué apostar por el I+D igual que otros países, pero estamos claramente a la cola de Europa:


Inversión en I+D como porcentaje del PIB en Europa

Salario mínimo en California

El liberal está llamado a decepcionarse una y mil veces con los políticos. Recuerdo la enorme decepción que sufrí con Eduard Balladur, que iba a introducir reformas en ese vecino enfermo del norte, y que ha acabado lanzando diatribas contra la globalización. No puedo negar que, pese a su perfil tirando a demócrata, pensé que Arnold Schwarzenegger podría introducir cambios en California. Pero el complejo entramado político de ese Estado le ha atrapado, y él se ha dejado atrapar. El resultado es que está perdiendo una batalla tras otra y que su pusilimidad no le está sirviendo para mantener el interés de los votantes, sino todo lo contrario.

Lo último es que va a elevar el salario mínimo en California, de 6,75 dólares por hora hasta los 7,75. Me entero por el artículo de David R. Henderson Minimun wage, minimun sense ($), que dice:

Si bien hay algo de verdad en el viejo chiste sobre los economistas nunca coincidiendo en nada, la mayoría de nosotros coincidimos de hecho en mucho, incluyendo el hecho de que cuando las leyes de salario mínimo se enfrentan a la ley de la demanda, la ley de la demanda gana siempre. El salario que prevalece en ausencia de un mínimo legalmente impuesto refleja la disposición de los trabajadores a trabajar (oferta) y la disposición de los empleadores a contratarles (demanda); y el principal determinante de lo que los empleadores están dispuestos a pagar es la productividad de los empleados. Esta es la razón por la que la mayoría de los trabajadores no está directamente afectada por el salario mínimo. Su productividad y, por tanto, su paga, están de hecho por encima de éste.

En realidad es el valor descontado de la productividad marginal. Lo más interesante del artículo es cuando explica que la pretensión de que el salario mínimo beneficia a los trabajadores es errónea por tres razones:

Primera: Un estudio del economista David A. Macpherson de la Universidad del Estado de Florida y de Craig Garthwaite del Employment Policies Institute, sugiere que solo un 20 por ciento de los trabajadores que deberían haber sido afectados directamente por el incremento en un dólar en el salario mínimo de California estaban sosteniendo a una familia con un único ingreso de salario mínimo. El otro 80 por ciento eran adolescentes o jóvenes viviendo con sus padres, adultos que viven solos o dos asalariados en un matrimonio.

Es decir, que la realidad es más compleja que lo que sugieren los políticos.

Segunda: como muestran los economistas David Neumark del Public Policy Institute de California y William Wascher de la oficina de la Reserva Federal, los incrementos en el salario mínimo de hecho redistribuyen el ingreso entre familias pobres, permitiendo a unos ganar el salario mínimo y poniendo a otros en el paro. Ellos estimaron que los incrementos en el salario mínimo federal de 1996 y 1997 aumentaron la proporción de familias pobres de medio a un punto porcentual.

Una medida en teoría orientada a aliviar la pobreza, y que la incrementa.

Tercero, considere el largo plazo. Mr. Neumark y Olena Nizalova han encontrado que la gente en los últimos 20, trabajaron menos y ganaron menos cuanto más tiempo estuvieron expuestos a salarios mínimos altos, presumiblemente porque los salarios mínimos han destruido oportunidades de trabajo en el comienzo de su vida laboral.

Una posibilidad que he comentado en alguna ocasión.

25 de Febrero de 2006

ETA y Paco Martínez Soria
Mientras se manifiesta más de un millón de personas en defensa de la dignidad de las víctimas del terrorismo, TVE-1 emite La tía de Carlos, de Paco Martínez Soria. Sé que es una tontería si se compara con las villanías del Gobierno en este asunto. Pero he de reconocer que me j@&#.
La OPA y las normas del mercado
La base del mecado, de la sociedad libre, son las normas que definen y protegen la propiedad. Y lo opuesto a ello es el poder del Gobierno para intervenir en el mercado. La vergonzosa política del Gobierno en el caso de la OPA de Gas Natural, y luego la de E.On sobre Endesa es un claro ejemplo. El Gobierno ha cambiado las normas a mitad de partido.

Dice el editorial de ABC, La 'contraopa' del Gobierno:
El Gobierno de Rodríguez Zapatero cambia las reglas del juego en plena partida, lo que convierte a todo el sector energético español en un instrumento al servicio de sus fines, en rehén de su particular y sobrevenida estrategia. Buscar una mera casualidad entre el real decreto de ayer y la oferta de E.ON por Endesa es un ejercicio de ingenuidad, impropia en cualquier caso de un Gobierno que se ha jactado de ser el abanderado del libre mercado. Y arguir como excusa la búsqueda de un «campeón nacional» es un ejercicio de autoengaño. En una sociedad abierta este torpe movimiento defensivo del Ejecutivo puede tener onerosas consecuencias para los intereses generales, como ayer quedó de manifiesto tras la seria advertencia lanzada por Bruselas (minutos antes de que el Gobierno aprobara las medidas). La Comisión se vio obligada a intervenir de urgencia ante la decisión del Gabinete ministerial.
Y dice El Mundo en su editorial:
Utilizando un símil, la crítica que se puede formular al Gobierno es que ha cambiado las reglas del partido en el descanso cuando iba perdiendo. Aunque no faltará quien alegue que E.ON saltó al campo con doce jugadores, lo cierto es que la multinacional alemana tomó la decisión de invertir 30.000 millones de euros en Endesa con unas reglas que el Ejecutivo ha decidido modificar tres días después. Ello va a perjudicar seriamente la credibilidad de nuestra economía ya que rompe el principio de seguridad jurídica, reconocido en el artículo 9 de la Constitución.
Este tipo de medidas las acabaremos perdiendo, porque España alcanzará el prestigio de Venezuela y los inversores no vendrán a nuestro país.

24 de Febrero de 2006

23 de Febrero de 2006

Enron: el capitalismo funciona
Este es el título de mi último artículo para el Juan de Mariana. Trata de cómo dos empresas que se saltan las mormas morales (y económicas) básicas acaban desapareciendo, demostrando que al libre mercado no le gusta quienes faltan a la verdad. La razón es que rompen la confianza, que es una forma barata de intercambiar eficazmente. También trata del contraste con lo que ocurre al órgano político encargado de tratar estos asuntos, la SEC, que no solo no desaparece sino que piden más poderes para ella.

21 de Febrero de 2006

El pensamiento no delinque

Decía al respecto de las viñetas sobre Mahoma y la libertad de expresión que

La libertad no es lo mismo que el uso para el bien de la misma. También se puede utilizar para lo inmoral, lo feo, lo desagradable. No tenemos más que encender la televisión para comprobarlo. O acudir a ARCO. Pero no podemos permitir la libertad a lo que consideremos bueno, porque acabaremos matándola. ¿Qué nos queda, entonces? Combatir las expresiones de ideas con más expresiones de ideas. Por ejemplo, declarando que tal viñeta u obra de arte nos parece fea o inmoral. Lo que no podemos hacer es ni prohibirla ni lanzar piedras contra embajadas extranjeras.

Pues bien. Una vez más defenderé la libertad de expresión frente a cualquier otra consideración. Lo digo a cuento de la condena a tres años del historiador David Irving por negar en sus libros el Holocausto.

El caso es realmente curioso, porque Irving se ha arrepentido de sus opiniones y ha reconocido sus errores. Pero sigue siendo condenado por ellos. Es lo de menos. Haya o no rectificado, quien debe hacerlo es la ciencia de la Historia y no el Estado, encarcelándole por sus opiniones. Creo que a estas alturas todo el mundo entenderá que estoy aproximadamente en las antípodas de la negación del Holocausto, pero la defensa de la libertad de expresión se debe ejercer sin compromisos. Tan miserables son quienes defienden el comunismo, y jamás he flaqueado en la defensa de su libertad de expresión. Por el momento diré tres cosas:

1) El pensamiento no delinque. Es decir, el pensamiento jamás puede ser ilegítimo. Los únicos actos ilegítimos son el uso o la amenaza del uso de la violencia física.

2) Las ideas se combaten con ideas. Dice Santiago Navajas sobre la persecución por parte del Estado:

Éste no puede decidir legítimamente que determinados temas están más allá de lo discutible. Otra cosa es que luego en la sociedad civil discutamos sus tesis, se ridiculicen, se muestren que son falsas. Creer que la represión de una opinión anula una opinión, la extirpa del mundo de la vida es una ingenuidad. Aún más, es un estupidez. Las opiniones hay que atacarlas en la plaza pública. Incluso David Irving tiene derecho a sostener sus barbaridades.

3) La libertad es feraz, virtuosa y necesaria. Nos dice René Guerra:

¿Para que sirve la libertad si establecemos la verdad por consenso y ejercemos violencia sobre quienes opinan distinto de nosotros? Las leyes sobre "delitos" de odio y xenofobia ¿aumentan la cooperación y la unión entre las personas? ¿Evitan las manifestaciones xenofóbicas? ¿O por el contrario las exacerban?

Murray N. Rothbard

Si con un artículo he disfrutado al escribirlo, ha sido con el retrato que escribí de Murray N. Rothbard para La Ilustración Liberal, que ha colgado Daniel en Liberalismo.org.

La parte de su vida más complicada de tratar ha sido, para mí, su relación con Ayn Rand. El artículo es francamente elogioso, como creo que merece Rothbard. Pero incluye una crítica bastante dura a algunos equilibrios a que se vio forzado por su posición aislacionista, un error que repiten en ocasiones hasta el ridículo varios de sus seguidores, como Llewellyn Rockwell o Justin Raimondo. Yo comparto el análisis libertario, aislacionista y de la vieja derecha de Rothbard. Y su crítica feroz al Estado. Pero cuando éste se enfrenta a un peligro como el comunismo, o el islamismo, el aislacionista no quiere caer nunca en la defensa del propio Estado. Pero en lugar de abordar el asunto con honradez, suele caer en negar el problema, en negar el peligro. Esta cuestión no está resuelta, y más que la gestión de los peajes o los recursos naturales, es ese el terreno en el que los liberales debemos dar una solución satisfactoria.
The power to tax...

El presidente del Tribubal Supremo de los Estados Unidos más famoso es sin duda John Marshall. Le guiaban dos ideas principales: la defensa de los derechos de propiedad y la extensión del poder central (federal) frente a los derechos de los Estados.

Esta doble posición ideológica se reflejó perfectamente en su decisión McCulloch vs Maryland, en la que decretó que era inconstitucional que los Estados gravaran con impuestos los bienes y las instituciones federales.

El Estado de Maryland exigía el cobro de impuestos sobre los bancos que emitieran notas, cosa que hacía, claro está, la delegación de Baltimore del Banco de los Estados Unidos (precedente de la Reserva Federal). Al frente de esta delegación estaba McCulloch, que llevó la pretensión del Estado de Maryland a los tribunales, alegando que ese impuesto era inconstitucional. Marshall, en su sentencia (1819) daba la razón a McCulloch, con unas palabras que no me resisto a citar en inglés: That the power to tax involves the power to destroy; that the power to destroy may defeat and render useless the power to create. En español no queda tan eufónico: Que el poder de gravar impuestos implica el poder de destruir; que el poder de destruir puede vencer y hacer inútil el poder de crear.

Bien, pues todo esto para decir que el poder de imponer, que es el de destruir, no solo se aplica a las iniciativas del poder central. Lógicamente, también influye a las empresas. Sobre todo a las empresas. Digo esto a cuenta de una noticia que ha pasado desapercibida, pero que puede tener mucha relevancia:

Los inspectores de Hacienda denuncian que el Gobierno intenta controlar los expedientes de las grandes empresas

La Organización de Inspectores de Hacienda del Estado ha denunciado el intento del Gobierno de ejercer un control político en la decisión de actas de disconformidad con cuotas superiores a los 6 millones de euros, lo que sólo afectaría a las grandes empresas. Así lo prevé el Reglamento de la Ley General Tributaria que, según los inspectores, “limita” las facultades legales de los inspectores jefe y establece la intervención obligatoria de una Comisión Consultiva, "ajena" a la Inspección de Hacienda, que tendría la última palabra. (más).

Si uno hace la ley fiscal lo suficientemente complicada y se reserva el derecho de gestionar los expedientes de las empresas grandes, lo que tiene entre manos es un poder inmenso. Esta medida elimina un obstáculo más para ese poder: los funcionarios. Libre de la atadura de la mera aplicación de las normas fiscales por los inspectores, el Gobierno puede ahora hacer y deshacer en la compleja relación de las empresas con su ladrón. El mensaje es siempre el mismo: el que se mueve no sale en la foto.
Kantor en el debate energético I: Escuelas del capital y de la tierra

A falta que de la dichosa TAR vs TDR concluya el próximo lunes con un resumen, voy a dedicar (ahora que tengo algo de tiempo) a hacer breves acotaciones a los posts de Kantor sobre energía. Mis notas no tienen la pretensión que quedar cerca de los artículos de Kantor, pero sí de utilizarlos para formar parte del debate energético que él está planteando.

Comenzaré con el primero, y eso que el segundo ya está en la calle. Culpa mía por tardar tanto. Esta primera anotación sobre el debate energético planteado por Kantor (lo llamaré DEK1) trata dos cuestiones distintas, que bien podría haber tratado en dos anotaciones. Yo me ocuparé aquí de la primera parte, la dedicada a los combustibles fósiles, para dejar la energía nuclear para otra anotación. Del espectacular DEK2 no creo que llegue más que a hacer breves comentarios. Lo demás, leer y aprender.

Vamos al DEK1. Kantor nos dice que

Desde un punto de vista económico, el suceso más importante de los últimos treinta años ha sido el despegue en Asia.

Y que

China se esta convirtiendo en una potencia económica regional, capaz de ofrecer enormes cantidades de mano de obra barata. Las consecuencias de esta entrada masiva de trabajo en los mercados mundiales son claras: los salarios se han depreciado respecto del capital y los recursos.

La mano de obra barata es la mano de obra poco productiva. Y la poco productiva es la que tiene poco capital. Esa mano de obra no ha aparecido de repente. Siempre estuvo ahí, y por razones históricas siempre fue barata. Nosotros nos fijamos ahora en esa fuerza de trabajo como la sociedad burguesa del XIX se fijó en la creciente mano de obra industrial. Llegaban ejércitos de personas que antes estaban en el campo, y que por tanto apenas veían. No se impresionaban con las miserables condiciones del campo, porque no las veían, pero sí cuando esas mismas personas llevaban su miseria a la ciudad.

A nosotros nos ocurre algo parecido, solo que ahora lo que nos llegan no son nuestros compatriotas del campo, sino bienes producidos por extranjeros. La llegada de capital y la incorporación al comercio mundial está haciendo el trabajo en China cada vez más productivo. No lo digo para contradecir a Kantor, sino para apoyarle, ya que él dice:

En términos de bienestar, sin embargo, no se puede negar el efecto neto positivo: millones de trabajadores asiáticos han pasado de la abyecta miseria cuasi-maltusiana a la mera explotación capitalista. Es decir, han mejorado enormemente su nivel de vida. Como siempre, los flujos migratorios indican el gradiente del bienestar, y el mayor éxodo rural de la historia acaba de empezar en China y más suavemente en India.

Pero ¿qué incidencia tiene este hecho notable de la historia humana sobre la energía? Kantor:

En términos energéticos, la industria china es extremadamente ineficiente. Es normal que así sea, porque puede compensar el despilfarro de combustible con el bajo precio de la mano de obra, y aún así permanecer competitiva. El crecimiento en China, ha sido, por tanto muy intensivo en consumo de energía (en barriles/PIB). Pero de momento, el alza del precio del petróleo ha tenido un efecto limitado en la economía occidental. La inflación no se ha disparado, y 2005 ha sido el año de mayor crecimiento mundial que se ha registrado nunca.

Y a partir de ese aumento de la demanda, ¿qué puede pasar? Hay dos escuelas distintas, nos recuerda Kantor, que las llama las del capital y las de la tierra. Yo diría que las dos escuelas son la de la economía y la de la física. Esta última incide en la escasa elasticidad de la demanda (escasa respuesta a los cambios del precio). Es así, porque sencillamente no tienen en cuenta más que marginalmente los efectos que tienen los precios en el comportamiento y en el cambio económico. La escuela del capital (o económica) adoptaría la posición contraria. También se puede ver como que la primera es más estática, se fija en el corto plazo, y la segunda, dinámica. De nuevo Kantor:

La elasticidad de la demanda de petróleo a corto y largo plazo es radicalmente distinta. La elasticidad a corto plazo esta determinada por la estructura del capital fijo de la economía. Pero si los precios son sostenidamente altos, eso afecta a las decisiones de renovación del capital. Cuando el precio de la energía es alto los consumidores y empresarios invierten en maquinaria más eficiente y técnicas de producción menos energeticamente intensivas. Eso hace que la elasticidad de largo plazo del consumo de energía sea mucho mas alta que a corto plazo. (Basta comparar el consumo los automóviles japoneses y europeos con los americanos: la diferencia se debe a los altos impuestos de la gasolina en Europa y Japón).

Solo haré un apunte más. Dice Kantor en un momento:

En conjunto las estimaciones del pico son un área de la ciencia altamente emocional y sometida a fuertes intereses. Basta ver el rango de las predicciones (ver gráfico) para darse cuenta de que NADIE esta haciendo ciencia en este tema.

Pero ¿qué podría significar hacer ciencia en este punto, Kantor? Ciencia es conocimiento, y no podemos hacer este tipo de predicciones hacia el futuro porque tendríamos que contar con un conocimiento que no se ha creado. Nadie hace ciencia, porque nadie puede.

20 de Febrero de 2006

Cuando los niños trabajan
Este lunes he publicado mi artículo número 100 en Libertad Digital, lo que me hace una especial ilusión, como podréis imaginar. Se trata de Cuando los niños trabajan, y trata del problema del trabajo infantil, que es un aspecto de la pobreza:
Hipocresía es lo que mejor define a los enemigos de los pobres, a quienes en su nombre hacen todo lo que está en su mano para que no salgan de su penosa situación. Es lo que define al progresismo, o la izquierda. También en el asunto del trabajo infantil. (Más).
TAR vs TDR XII: Críticas finales

La última anotación de esta ya larga serie trata de unas críticas finales que servirán para aclarar un poco mi pensamiento y de nuevo para abrir el debate.

1)      Un exceso de wishful thinking. Mis razones son en opinión de Marcel Coderch en el sentido estricto del término, wishful tinking, ya que denotan una actitud que interpreta las cosas como a uno le gustaría que fueran, sin preocuparse por cómo son en realidad. Lo que tú digas, Marcel. A diferencia de lo que tú propones, es un thinking. Te recuerdo que he demostrado que tu teoría es insostenible y ni me has dado las gracias por sacare del error ni nada. Te has ido sin más.

2)      Una fe ciega en la tecnología. Poner epítetos es un recurso muy típico, pero no siempre el más adecuado en una discusión. Es evidente que tengo fe en el avance tecnológico. Y si alguien dudaba de ello en este momento me permito proclamar esta confianza con total tranquilidad. Algo adelanté al respecto. Confío, Marcel, en la ciencia a la que tanto aludes. Que no es un cuerpo muerto, cerrado y frío, sino un conjunto de pensamientos y saberes vivos, que la humanidad ha ido construyendo gracias a la aplicación de la razón y del ingenio.

Es cierto que esa capacidad del hombre no se ha desarrollado en todo momento y en todo lugar. Nos hemos valido de haber conservado una tradición racionalista que surgió en la Grecia clásica, reforzada por el entramado institucional romano y elaborada lenta y cuidadosamente con el lento paso de los siglos. Con la expansión de Castilla al otro lado del mar y el inicio del colonialismo europeo, este prejuicio nuestro por el uso sistemático de la razón, esta idea lineal, no cíclica, de la historia del hombre, que se ve construyendo un futuro en progreso, se extendió a otros continentes.

El siglo XVIII estalló la potencialidad atesorada y mantenida durante tanto tiempo y se dieron varias revoluciones, que habían comenzado en realidad algo antes. La revolución copernicana, y Keppler permitieron luego la aparición de Galileo y Newton. La matemática del XVI. Las ilustraciones española, escocesa y francesa, seguidas en el tiempo por la alemana, reconocieron (aunque en los dos últimos casos con evidentes excesos) el poder de la razón, que sería instrumento y apoyo de otras revoluciones que acompañaron al XVIII. La agraria, gracias a los enclosures, permitió un aumento de la población y del comercio que fue de la mano de un incipiente industrialismo. Este se ampliaría al aliarse con su hijo, y el de la revolución científica anterior: la revolución de la tecnología. La máquina de vapor es una obra de filosofía que recoge lo que nos enseñaron Aristóteles, Santo Tomás de Aquino, Newton, Adam Smith. La revolución del transporte ha hecho de este mundo uno, conectado por millones de decisiones personales coordinadas por los precios. Bienes, capitales y personas han obviado las fronteras y han hecho del cosmopolitismo un aspecto del ser humano.

Pero el verdadero protagonista es la población, lo que luego se llamaron las masas, que comenzaron a adoptar un modo de vida típicamente urbano, orientado hacia el mercado, y que ha liberado de la miseria a millones de personas. Es el protagonista porque de forma creciente ha tomado el mando de la evolución económica. Con el paso del tiempo el mercado se ha ido ampliando a capas más amplias de población. En consecuencia, la cantidad de trabajo dirigido por la razón que se pone al servicio del progreso humano ha crecido exponencialmente. Ahora son millones y millones de mentes muy preparadas, en un entorno de libertad mayor y con posibilidades de intercambio e interacción mucho mayores, las que se ponen al servicio de la tecnología y de nuevas formas de entender y organizar la vida y los asuntos humanos. Lo ciego sería dar la espalda a la historia y a este proceso de expansión de la inteligencia dispersa.

3)      Una teoría universal y metafísica. Por lo de universal, dice Marcel, podría aplicar mi teoría a Venus, como diciendo que allí también se resolvería el problema energético, pese a que allí no hay ni puede haber hidrocarburos. No sois los únicos, yo tampoco entiendo esta crítica.

Vayamos a lo de metafísica. De nuevo critica que piense que el universo físico no interesa a nuestra ciencia, la economía y que la teoría económica no trata sobre cosas y objetos materiales mientras que luego tengo la desfachatez de aplicar dicha teoría a algo perfectamente físico y material: el mundo en que vivimos.

En este punto del debate, en el que no queda más remedio que repetir una y otra vez lo mismo, espero que para provecho y no para cabreo del lector, volveré a explicar lo que, al menos para mí, resulta obvio. La economía trata de los fines del hombre, del valor que les asigna y de su lucha por cumplirlos. Parte de los medios de que se vale tienen base material. Y como tales, tienen su propias características y están sometidos a las leyes de la física. Y en la medida en que el conocimiento por el hombre del mundo físico se acreciente y comprenda sus características e interacciones se podrá mejor servir de ellas.

Pero la economía no trata de lo material en cuanto tal. Su objeto de estudio son las acciones de los hombres, en relación con el mundo y con otros hombres. Por si no ha quedado claro, lo explicaré con un ejemplo. Una tonelada de petróleo en un tanque de un camión esperando partir hacia su destino no es distinta de otra tonelada del mismo mineral que, por ejemplo, esté tan profundamente hundida en el subsuelo del océano que jamás quedara al alcance del hombre. Desde el punto de vista físico son iguales. Pero desde el punto de vista económico, no. Mientras que la primera tonelada es un bien, es decir, es un recurso al servicio de una necesidad humana, la segunda ni lo es ni lo será nunca. Pertenece, por tanto, al mundo de la física pero no de la economía. Yo, de verdad, no sé ya cómo explicarlo.

4)      La arrogancia del humanismo. Mi preferida, y perfecta para dar carpetazo a mi réplica a la crítica de Marcel Coderch a mi exposición a la teoría dinámica de los recursos. No me resisto a citar su última crítica entera:

En el fondo, creo que tu forma de ver las cosas responde a lo que David Ehrenfeld ha calificado como ‘la arrogancia del humanismo’, o ‘la religión de la humanidad’, cuyos dogmas básicos son:

  • Todos los problemas son solubles y el hombre está capacitado para resolverlos.
  • Muchos de los problemas se resuelven mediante la tecnología.
  • Aquellos problemas que la tecnología no resuelve, o que no se resuelven sólo tecnológicamente, tienen soluciones en el ámbito social (en la política, en la economía, etc.).
  • Cuando las circunstancias así lo requieran, nos pondremos manos a la obra y daremos con la solución a cualquier problema que se presente, antes de que sea demasiado tarde.
  • Algunos recursos son infinitos; aquellos que son finitos, o por alguna razón están limitados, tienen sustitutos que no lo son.
  • La civilización humana sobrevivirá pase lo que pase.

Algunos no comulgamos con estos dogmas, e intentamos aplicar el método científico incluso a esta religión basada en el endiosamiento de lo científico y lo tecnológico. Quizás sea ésta la principal diferencia que nos separa.

Lo es, Marcel.


 


Anotaciones anteriores

TAR vs TDR XI: Tres conclusiones que no concluyen nada

TAR vs TDR X Principio 6: La sustitución de un recurso por otro

TAR vs TDR IX Principio 5: Los rendimientos crecientes

TAR vs TDR VIII Principio 4: El ahorro energético

TAR vs TDR VII Principio 3: Los estímulos a los nuevos descubrimientos

TAR vs TDR VI Principio 2: La elasticidad del consumo de los recursos energéticos

TAR vs TDR V Principio 1: La economía como subdivisión de la praxeología

TAR vs TDR IV El esquema de TAR de Marcel Coderch

TAR vs TDR III Sobre la relevancia de mis argumentos

TAR vs TDR II Falsabilidad

TAR vs TDR I Presentación del debate

Giuliani y las ventanas
Alicia Delibes es una de las pocas voces sensatas en el campo de la educación. Ha escrito un bonito artículo que recuerda la teoría de las ventanas rotas que permitió a Rudi Giuliani mejorar la seguridad de Nueva York, y que ha sido muy celebrada. Dice Alicia Delibes en Giuliani y las ventanas:
Cuando se le preguntaba al que fuera alcalde de Nueva York cuál había sido el secreto de su éxito en la lucha contra el delito, explicaba su táctica utilizando un símil que algún periodista bautizó como el de “las ventanas rotas de Guiliani”. La teoría es muy sencilla: cuando unos gamberros rompen un cristal de un edificio, si no se repone inmediatamente y si nadie es sancionado por ello, la ventana rota se convierte en atractivo irresistible para todas las bandas díscolas del barrio, que matarán su aburrimiento tirando al blanco contra los demás cristales del inmueble.
Propone llevar la teoría a nuestro sistema educativo, donde comienzan a multiplicarse los auténticos actos de abuso, violencia y vandalismo.

Easterly, ¿Un nuevo Peter Bauer?

Peter Bauer

Era un crítico muy meticuloso de las teorías influyentes del desarrollo de los países pobres y de los modelos analíticos y los conceptos analíticos propuestos por los economistas del desarrollo en los 50' y los 60'. La lista incluye el círculo vicioso de la pobreza, el pernicioso efecto-demostración internacional, la teoría de la oferta ilimitada de trabajadores en los países pobres, la teoría big-bang del desarrollo y el modelo de las dos brechas.

Así lo definía Basil Yamey. Bauer era un muy buen economista, que combinó como muy pocos teóricos del desarrollo el conocimiento histórico con el uso más certero de los instrumentos analíticos de la economía. Y mostró siempre una atención sin prejuicios hacia los países en desarrollo que le ha permitido entenderlos mejor que la práctica totalidad. Bauer siempre estudió los incentivos institucionales y de las ayudas, lo que le llevó a ser muy crítico con éstas.

William Easterly ha escrito The Elusive Quest for Growth, un libro en el que hace un repaso a las principales teorías del desarrollo, para constatar (de forma brutalmente incontestable) el fracaso de una tras otra. Lo único que salva de la quema, como dije en la anotación que dediqué a un reciente artículo suyo, son los incentivos, como Bauer.

Easterly ha escrito un libro de próxima publicación, The White Man's Burden, subtitulado, en traducción al español, porqué los esfuerzos occidentales para ayudar al resto han hecho tanto daño y tan poco bien. Quizás por la perniciosa influencia del cristianismo, hemos tomado nuestro propio éxito, sin llegar a comprenderlo, con un profundo sentimiento de culpa, cuando nos hemos comparado con el exterior. Y hemos querido expiarlo con ayudas, antes y después de entender que hacen más daño que bien.

Amartya Sen, premio Nobel de Economía y uno de los primeros expertos en desarrollo (crítico con el liberalismo, para más señas), le ha dedicado una reseña: The Man Without Plan, El hombre sin plan. El título de la recensión viene de la frase de Easterly el mejor plan es no tener un plan. En su libro, nos dice Sen, distingue entre los planificadores y los buscadores y para explicarlo, mejor las palabras del propio Easterly:

En ayuda exterior, los planificadores anuncian buenas intenciones, pero no motivan a nadie para que las lleven a cabo. Los buscadores encuentran cosas que funcionan, y obtienen alguna recompensa. Los planificadores despiertan expectativas, pero no aceptan la responsabilidad de cumplirlas; los buscadores aceptan responsabilidades por sus actos. Los planificadores determinan qué proveer; los buscadores encuentran lo que se demanda. Los planificadores aplican programas globales; los buscadores se adaptan a las condiciones locales. Los planificadores, en lo alto, carecen del conocimiento de a pie; los buscadores descubren la realidad que está a pie. Los planificadores nunca oyen si lo que planificaron consiguió lo que se necesitaba; los buscadores descubren si el cliente está satisfecho.

La cita es brillante. Sería mejor si en lugar de searchers se refiriera a los entrepreneurs. El resto de la recensión del artículo merece la pena, y tiene toda la pinta de que el libro es un must, como dicen los ingleses.

Vía PSDB.

18 de Febrero de 2006

Fin del registro ciudadano en Canadá

Sabéis que el Partido Conservador se ha hecho con el Gobierno canadiense en las últimas elecciones. Pues bien, ya hay un aspecto en el que se está notando el cambio de Gobierno, como me ha hecho ver Franco Alemán al pasarme el link a una de las últimas anotaciones de Alphecca.

Resulta que Stephen Harper promoverá la eliminación del registro de armas largas. Dice la noticia citada por Jeff Soyer, autor de Alphecca:

El Gobierno conservador ha creado un comité de dos ministros y un diputado para hacerse a la idea de cómo matar el registro de armas largas lo más rápido posible. (...) El primer ministro Stephen Harper prometió a los votantes durante la campaña electoral que el registro de armas largas sería hecho pedazos y que reasignaría el dinero a la seguridad pública.

Cuando los progresistas añadieron el registro al programa federal de control de armas en 1955, dijeron que costaría a los contribuyentes no más que 2 millones. Pero las estimaciones más recientes llevan al dato a los centenares de miles de millones, siendo el total del programa de armas más de 1.000 millones. Los conservadores han considerado que el registro es un despilfarro del dinero de los contribuyentes, más enfocado a los cazadores de patos que a los criminales.

Claro. En primer lugar, los criminales no utilizan armas legales. Acuden al mercado negro incluso cuando la venta de armas es perfectamente legal. Jeff Soyer incluso se refiere más adelante a otra noticia (citada por él aquí) en la que explica un notorio caso de un conocido criminal del que hasta la policía sabía que tenía armas. Por algún motivo no había acudido a las autoridades a registrarlas, mira qué cosas.

Es demasiado evidente para cualquiera que un registro de armas largas no tiene naaaaada que ver con un supuesto intento de controlar el crimen. Primero porque no funciona. Nunca funciona. Y segundo, porque las armas largas no son precisamente las más utilizadas por los criminales. No son fáciles de esconder ni de utilizar en distancias cortas. ¿Cuál puede ser la utilidad para el Gobierno de tener un control de quienes tienen armas largas, teniendo en cuenta que los criminales no las usan y que aunque las utilizaran no las registrarían? Pues tener controlada a la población. O bien es un primer paso para confiscarlas, o bien el Gobierno cuenta con un mapa de dónde puede encontrarse con una resistencia efectiva cuando se pase violando los derechos de los ciudadanos.

¿El crimen? ¡Pero si el Gobierno es el primer criminal!

Gracias, por cierto.

17 de Febrero de 2006

The balkanization of Spain
Cabe preguntarse cómo cayeron tan bajo. La mentira como filosofía, eso es el nacionalismo, en TCS. José María Marco responde en The balkanization of Spain al artículo de Vergés con un poco de introducción a la historia reciente de España, para enseñar a los habituales de la publicación algunas claves importantes.

Es un buen artículo, aunque hay muchas cosas que nosotros sabemos de sobra.

14 de Febrero de 2006

Mahoma y la libertad de expresión
Es el título del artículo de ayer en Libertad Digital. Va en el mismo sentido que Inductores y provocadores, pero se dirige más hacia las contradicciones (si no se ven a la luz de la crítica de nuestra cultura) de una parte de la izquierda en este asunto de las viñetas de Mahoma:
La reacción islamista ante la publicación de unas caricaturas de Mahoma es una de esas cosas que lanzan las contradicciones de la progresía a su cara. Llevan décadas defendiendo a quien, como Andrés Serrano, se gana la vida ofendiendo los sentimientos de los cristianos (cubriendo la Virgen María de heces y pornografía o inundando un crucifijo en su orina), e identificando la dolida reacción de quien se siente ofendido con retrógrados intentos de limitar la libertad de expresión. Pero cuando se trata de quienes practican la ablación del clítoris, la sensibilidad progresista ante los sentimientos religiosos aparece no se sabe de dónde. (Más)

13 de Febrero de 2006

Coase y la libertad de armas

La tentación es enorme, claro. Si Coase fuera liberal, sería. Pero no tendría mucho sentido. La cuestión es que Coase ha dedicado varios posts a defender la necesidad del Estado: Sanidad, Seguridad (y II), Pensiones y Armas.

Yo me centraré en el último. Dado que la serie se llama En defensa del Estado, uno pensaría que lo que defiende Coase es el derecho del Estado a poseer armas. Pero no. Ataca el derecho de los ciudadanos a poseerlas. Eso es defender el Estado y lo demás son tonterías. Vamos a los argumentos de Coase.

En este caso, nos advierte:

se trata de un bien cuya posesión no solo afecta a quien lo posee sino también a quien le rodea. Por tanto tendremos que tener en cuenta la libertad del que quiere tener armas y el que considera amenazada su libertad de pasear con el perro los domingos por la mañana por el hecho de que su vecino tenga armas. Pero no va ir por ese sendero mi argumentación porque conozco su respuesta: que el que pasea también se aprovisione de armas.

No. El argumento es que casi cualquier bien tiene efectos sobre otras personas que no los poseen. Mi cepillo de dientes tiene un efecto sobre quienes me rodean, por ejemplo. Y me refiero al cepillo de dientes, porque es un ejemplo que he leído en los libros de bienes privados, en contraposición a los públicos. El hecho de que un bien privado tenga efectos sobre terceros no quiere decir que esa persona no deba tenerlos.

Especialmente cuando, como en el caso de las armas, ese efecto en los demás es positivo. En una determinada vecindad, cuanto mayor sea la posesión de armas, más posibilidades tendrán los ladrones de enfrentarse a una casa con un dueño armado. Y puesto que en principio no sabrá si una potencial víctima está armada o no, en el caso de que no lo esté se beneficia de la tenencia de armas por sus vecinos. John Lott dice que la posesión de armas es “subóptima” por las “externalidades positivas” de su tenencia. Una forma más cursi, si queréis, de decir lo mismo.

Coase reconoce que

Dicen los defensores de la libre posesión de armas que estas son el seguro que tenemos contra la posibilidad de opresión del gobierno y de un ataque a nuestras libertades.

Bien. Pero dice a continuación que

Realmente la única amenaza a nuestra libertad son nuestros vecinos.

¿En serio? Pero Coase, hombre de Dios, ¿es que no has oído hablar del Holocausto? ¿No has oído hablar del comunismo? No sé, de Camboya, por ejemplo. Claro, los jemeres rojos serían vecinos de alguien. Pero lo importante no es eso, Coase, sino que eran el Estado. El democidio, lo llaman algunos.

Y la libertad de armas es muy significativa, en estos casos. Te selecciono dos párrafos de mi artículo Ética y moral de la libertad de armas.

Hagamos un breve repaso a la historia del siglo XX para darnos cuenta de la relación entre tiranía y control de armas. En 1866 y 1911 se reformó el artículo 166 del código penal en Turquía para acabar con la libertad de armas, y este último cambio facilitó al estado acabar con entre un millón y un millón y medio de armenios entre 1915 y 1917. La tiranía comunista en Rusia acabó formalmente con la libertad de armas en el artículo 182 del código penal en 1929. De hecho habían violado ésta junto con otras libertades desde 1917, abriendo paso a un genocidio de 20 millones de vidas. El doce de abril de 1928 se aprobó en Alemania la Ley de Armas y Municiones, reforzada en un sentido mucho más progresista, diríamos hoy, el 18 de marzo de 19386, como parte de la aplicación del programa socialista de Hitler. Su régimen acabó con la vida de 7 millones de personas, si nos limitamos a las muertes debidas a la pura represión.

Con el régimen de Hitler no desapareció la ideología contraria a la libertad de armas, ya que el nacional socialismo no es la única ideología liberticida. La llegada al poder del partido comunista chino le permitió hacer uso de la reforma del código penal de 1935 que acababa con la libertad de armas, acabando con la vida de 65 millones de personas. La prohibición del uso de las armas se reforzó en China a partir de 1966. El Decreto 36 de 25 de noviembre de 1871 restringió el uso privado de las armas en Guatemala, que quedó prohibido desde 1964. Cuatro años antes se había iniciado una auténtica persecución contra los indios mayas que cesó en 1981, con el resultado de la pérdida de 100.000 vidas. En 1955 se decretó la Ordenanza de las Armas en Uganda, que se reforzó en 1970, a las puertas del inicio de una masacre dirigida contra los católicos que se inició el año siguiente, logrando extinguir a 300.000 de ellos. Los artículos 322 a 328 del código penal de Camboya, reformados en 1956, permitieron al régimen de los Jemeres rojos acabar con dos millones de personas sospechosas de haber recibido alguna educación, un cuarto de la población total del país, en el curso de cuatro años, de 1975 a 1979.

Me resulta un poco estupefaciente el siguiente argumento:

¿Es peligroso que nuestra libertad dependa de una serie de militares que poseen las armas? Bueno, realmente es igual de peligroso que nuestra vida dependa de los médicos que poseen los conocimientos y controlan los hospitales. O que nuestra alimentación dependa de unos agricultores. O que nuestro dinero dependa de la actuación de unos banqueros.

Aunque quizás sea esa la clave. Confundes el Estado con la división del trabajo, y por eso lo defiendes. Pero no es lo mismo. El camino del autoabastecimiento de comida a la compra de comida en un mercado es el que hay de la economía de Robinson Crusoe a la división del trabajo. Compramos alimentos de los agricultores (o de los comerciantes y éstos de los agricultores) porque somos así más productivos con nuestro tiempo. Lo mismo ocurre con los médicos y con los banqueros. Pero no ocurre igual con el ejército. El ejército se nos impone, no lo hemos contratado nosotros para algún fin específico.

Es más, ni el ejército ni la policía pueden agotar la necesidad de protección que podamos tener. El 99 por ciento de las actuaciones de la policía se producen cuando el crimen ha tenido ya lugar. ¿Y antes? Antes estamos nosotros frente a los criminales. Es entonces cuando podemos tener la necesidad de un arma.

Por todo ello no tiene sentido que digas:

¿Cuál es la solución? Seremos más libres si nos proveemos de armas, si nos curamos nosotros mismos, si cultivamos nuestra propia comida o si guardamos nuestros ahorros debajo de un colchón. No sé si más libres pero creo que acabaríamos más esquizofrénicos y más parecidos a determinadas sectas mesiánicas.

Es perfectamente absurdo. En primer lugar, el ejército no es una extensión de la división del trabajo, y en segundo lugar, como he dicho, ni éste ni la policía, ni en determinadas ocasiones un cuerpo privado de seguridad, pueden estar en todo momento junto a la potencial víctima, que habrá de proveerse ella misma su seguridad.

Pero casi el mayor error de todos está al final, cuando dice:

En este y este post defendí que la mejor forma de que un individuo se provea de seguridad es coordinándose con sus vecinos. Si entre todos los ciudadanos se decide que la mejor forma de proveer seguridad es otorgando el monopolio de las armas a un grupo, no significará una limitación de la libertad sino un caso más de las ventajas de la especialización del trabajo.

Ya. ¿Y si no es entre todos los ciudadanos? Porque precisamente de eso trata tu anotación. De que los ciudadanos no son libres para armarse. Si no lo son, no puedes decir que todos piensan de una determinada manera. Incluso si lo hubieran hecho en un momento, podrían cambiar de opinión. Lo que tú llamas ventajas de la especialización del trabajo, si resulta de la libre elección de los ciudadanos, no será un monopolio en el sentido clásico. Y si lo es (la prohibición de otros de entrar en el negocio), ya no será división del trabajo, sino imposición, lo contrario de la libertad.

La defensa del Estado es complicada, Coase. Lo lógico es que intentarlo te lleve a errores como estos.

TAR vs TDR XI: Tres conclusiones que no concluyen nada

Bajo un epígrafe que llama conclusiones, Marcel escribe las siguientes palabras:

En este análisis de tu Teoría Dinámica de los Recursos, creo haber sustentado las siguientes afirmaciones:

C1. Tu formulación de la referida teoría es tautológica, y por tanto deberías revisarla.

C2. Ni siquiera dejando a un lado el carácter tautológico de tu argumentación, rebate ésta a la mía, porque no hace referencia a lo afirmado en mis premisas ni en mis conclusiones.

C3. Las premisas en las que sustentas tu argumento no avalan tus conclusiones, por ser en ocasiones irrelevantes, y en otras infundadas o falsas.

Veámoslas una por una.

C1. La TDR no es tautológica. Él sabe que una tautología es una repetición inútil del mismo pensamiento. Es una obviedad derivada de una premisa anterior, o que coincide esencialmente con ésta. La misma idea de que jamás nos vayamos a quedar sin un recurso muy necesario y del que tenemos una cantidad fija (origen de las dificultades apocalíptico-maltusianas), no es ni obvia ni inmediata ni es o puede ser una tautología. Al respecto de revisarla, lo hago de cuando en cuando. Hubiera querido que Marcel se uniera en su revisión, pero ha fracasado y como consecuencia de su fracaso, ha huído.

C2. Mi argumentación deja tu premisa 2 en una afirmación provisional, que está sometida a revisión diaria. En cualquier momento podría surgir una vía para sustituir al petróleo. De modo que mis argumentos, tantos los contenidos en el artículo mío que criticabas (y aquí), como los expuestos en esta serie de anotaciones de la que ésta es la antepenúltima (de nada), son relevantes para tu argumentación, y la invalidan eficazmente. Por lo que se refiere a la premisa 3, es un non sequitur, como demostré en su momento, como lo es la conclusión. Sobre que mis argumentos no son relevantes para los tuyos, creo que te dí un buen repaso en mi anotación del 26 de diciembre como para que quede claro que sí lo son.

Marcel, he demostrado que cometes un error, lo he puesto en evidencia, y por eso has huído.

C3. No sé a qué te refieres con las premisas de mi argumento. Pero he demostrado que las que consideras obvias o mera aplicación de la ley de la oferta y la demanda de irrelevantes no tienen nada. Porque si tu teoría se refiere no a que en algún momento nos encontremos con el pico de Hubbert, sino que es una proposición de cuándo nos la encontraremos, puesto que los argumentos que he utilizado retrasarían dicha llegada que tú pretendes predecir, son perfectamente relevantes. Obvios y relevantes. Y todavía no me has dado las gracias por darte más elementos de juicio en tus predicciones imposibles.

Por otro lado, no solo he demostrado que has cometido una serie de errores intelectuales, sino que no has podido demostrar que un solo elemento de mi reconstrucción de la TDR sea infundado o falso.

Anotaciones anteriores:

TAR vs TDR X Principio 6: La sustitución de un recurso por otro

TAR vs TDR IX Principio 5: Los rendimientos crecientes

TAR vs TDR VIII Principio 4: El ahorro energético

TAR vs TDR VII Principio 3: Los estímulos a los nuevos descubrimientos

TAR vs TDR VI Principio 2: La elasticidad del consumo de los recursos energéticos

TAR vs TDR V Principio 1: La economía como subdivisión de la praxeología

TAR vs TDR IV El esquema de TAR de Marcel Coderch

TAR vs TDR III Sobre la relevancia de mis argumentos

TAR vs TDR II Falsabilidad

TAR vs TDR I Presentación del debate

¡Viva la directiva Bolkestein!
El blog Alterglobalización promete dar muchas tardes de gloria, como aquella en que publicó su Manifiesto contra la aprobación de la directiva Bolkenstein.

¿Qué dice esa directiva? No lo sé. Imagino que se refieren, en realidad, a la directiva Bolkestein, que con una sola n se basta y se sobra para liberalizar los servicios en la Unión Europea. Nos informa el propio autor de Alterglobalización:
Ante la progresiva libertad de circulación de capitales, personas y mercancías, sólo el campo de los servicios (campo que corresponde a más 65% del PIB europeo) está todavía sujeto a restricciones nacionales importantes .Así pues, con la Agenda de Lisboa se permite , de facto, a la Comisión Europea proceder a una liberalización casi total de los servicios, con el beneplácito de los gobiernos y la presión tenaz de los lobbies empresariales y financieros.
Cómo son estos lobbies de malos. Tienen pretensiones tan antiprogresistas como la libertad de cualquier cosa, oiga. Esto es un cachondeo. Aquí llega cualquiera e invierte en un país u otro, vende a un ciudadano cualquiera de la UE, trabaja donde le da la gana... Esto con Franco no pasaba. Pero sigamos. Lo característico de esta directiva es el siguiente ingenio:
La Directiva trata de alcanzar su objetivo de desregulación eliminando gradualmente las restricciones nacionales y socavando sistemáticamente las leyes nacionales por medio del así llamado principio del “país de origen”. Una vez adoptada la Directiva, las empresas de servicios en la UE tendrán que obedecer solamente a los requisitos del país de origen donde radique su sede social. A los otros Estados miembros , en los que actúen o suministren servicios, no se les permitirá imponer restricciones o controles de ningún tipo. En el futuro, cualquier empresa podrá evitar pesadas restricciones nacionales, reinstalando su oficina registrada o estableciendo simplemente una oficina fantasma en otro Estado miembro. De este modo se podrán sortear fácilmente y sin costos los convenios colectivos locales relativos al sueldo, los requisitos relativos a las calificaciones y los estándares de salud, seguridad, protección del medio ambiente o del consumidor.
No, si cuando quieren tienen conceptos económicos. Efectivamente, esta directiva favorece una competencia en la desregulación que es muy interesante. Es un modelo que debería llevarse a otros mercados. ¿Cuál será el efecto de la directiva Bolkestein?
Trata de alcanzar su objetivo de desregulación eliminando gradualmente las restricciones nacionales y socavando sistemáticamente las leyes nacionales por medio del así llamado principio del “país de origen”. Una vez adoptada la Directiva, las empresas de servicios en la UE tendrán que obedecer solamente a los requisitos del país de origen donde radique su sede social. A los otros Estados miembros , en los que actúen o suministren servicios, no se les permitirá imponer restricciones o controles de ningún tipo. En el futuro, cualquier empresa podrá evitar pesadas restricciones nacionales, reinstalando su oficina registrada o estableciendo simplemente una oficina fantasma en otro Estado miembro. De este modo se podrán sortear fácilmente y sin costos los convenios colectivos locales relativos al sueldo, los requisitos relativos a las calificaciones y los estándares de salud, seguridad, protección del medio ambiente o del consumidor.
Es decir, que tendrá como consecuencia, nos lo dice el autor, poner en peligro el modelo social europeo. Vamos, que la Bolkestein no tiene más que virtudes. De hecho, por lo poco que he podido ver, hay una auténtica movilización en la izquierda europea en contra de esta norma, propuesta por el político liberal.

Habrá que estar atentos.
Easterly y Angelina Jolie

Habría que ver a William Easterly seduciendo a los espectadores en pantalla, dirán algunos. Claro, que hay que ver a Angelina Jolie hablando de desarrollo económico. El efecto es parecido. Easterly es autor de un libro excelente: The Elusive Quest for Growth, que hace un repaso de las sucesivas teorías del crecimiento; es decir a sus sucesivos fracasos. Los incentivos y el desarrollo desde las propias áreas necesitafas son lo único que se salva de la quema.

La cuestión es que Easterly ha escrito un artículo en el Washington Post, llamado The West Can't Save Africa-Locals Must Take the Lead. Sí. Los lugareños tienen que seguir su camino. Explica cómo

Los líderes mundiales se han reunido en las Naciones Unidas en septiembre para discutir cómo acabar con la pobreza en África, al parecer sin dejarse impresionar por otro nuevo y voluminoso informe de la ONU que explica los fracasos de los grandes planes (Los Objetivos de Desarrollo del Milenio) en hacer algún progreso. Han repetido un conocido refrán: si las ayudas no están produciendo los resultados deseados, vamos a redoblar esas ayudas. El año cerró con la estrella del Rock Bono siendo nombrado personaje del año de la revista Time (junto con los más constructivos Bill y Melinda Gates) por sus esfuerzos para salvar África.

Claro. Como la ayuda no funciona, lo que tenemos que hacer es destinar más ayudas. Es la perfecta lógica de los ungidos. Las ayudas no las ponen ellos, claro. Pero exigirla les permite presumir gratis por el esfuerzo ajeno. Que luego ese esfuerzo sea inútil es lo de menos. Su papel, el de llevarse las bendiciones públicas a costa de los demás, está hecho. Su conciencia está tranquila.

Luego da cuenta del éxito de Patrick Awuah, un ciudadano de Ghana que por cuarto año consecutivo mantiene con su propio dinero una universidad privada. También habla de otro empresario, el keniata Robert Keter, que creó una empresa de telefonía de voz sobre IP mucho antes de el sistema se hiciera común gracias a Skype y Vonage. Dice Easterly sobre el primer empresario, que

Awuah dice que podría hacer más, pero como cualquier otro empresario individual de África que conozco, ha sido despreciado por las agencias oficiales de ayuda. Todo el mundo ha estado invitado a “Salvar África”, a excepción de los africanos. Fueron protagonistas solo como víctimas: muertos por genocidio, niños soldados, enfermos de SIDA, y muertos por inanición, en nuestras televisiones de plasma de 43 pulgadas.

No obstante, estas tragedias merecen atención, pero la atención obsesiva y prácticamente exclusiva occidental sobre ellos es menos relevante para los propios africanos: los cientos de millones que no huyen de los menores homicidas, que no tienen el SIDA, que no están muertos de hambre, ni son rehenes impotentes, esperando a que actrices y estrellas del rock les rescaten. Angelina, el continente tiene problemas, pero no se está destruyendo.

Dice el bueno de William Easterly en referencia a una de las bobadas de la Jolie. Y es que

En todo lugar el desarrollo se crea en casa. Mientras que los ministros del G-8 y las estrellas del rock montan bulla por unos cuantos millones de dólares aquí y allá para los Gobiernos africanos, los ciudadanos de India y China (donde la ayuda foránea es una parte microscópica de sus ingresos) están ocupados incrementando sus propias rentas en 715.000 millones en 2005.

Uf. Eso tiene que doler. El dato que ofrece Easterly es demoledor. Todo el artículo merece el tiempo de su lectura.

Vía PSDB.

10 de Febrero de 2006

Inductores y provocadores
Todo el asunto de las viñetas de Mahoma ha suscitado el debate sobre los límites a la libertad de expresión, apelaciones a la responsabilidad individual, y la conjugación de las provocaciones o inducciones a acciones violentas.

Con ese motivo, mi comentario del Juan de Mariana de esta semana trata precisamente de eso. De los límites de la responsabilidad de inductores y provocadores y el tipo de respuesta que se puede dar ante sus acciones.

Aprovecho para dar una idea que no he incluido en el texto. La ofensa no está ni puede estar en exclusiva en quien lanza un mensaje, sino que necesita del ofendido. Si pusieramos el límite de la libertad de expresión en la ofensa, daríamos a cualquiera (que legítimamente podría sentirse ofendido por lo que considere) el poder de acabar con la libertad de expresión de cualquier otro.

Este es el artículo, Inductores y provocadores:

Las reacciones de una parte del islamismo a las caricaturas de Mahoma publicadas el 30 de septiembre por un diario danés sugieren una cuestión de cierta importancia, y que se refiere a la responsabilidad de quien comete un acto violento y de quien le incita, recomienda o provoca a hacerlo. ¿Qué parte de responsabilidad tienen los caricaturistas en las piedras estampadas contra las oficinas danesas en Siria, por ejemplo? O, por poner otro ejemplo, el líder espiritual que le promete a un joven sin mayor esperanza en este mundo y sin más enseñanza que la del inmenso odio que es capaz de albergar y que ha aprendido desde niño que alcanzará la gloria eterna y aliviará la situación económica de su familia si cumple con su misión divina de matar al mayor número de infieles que sea capaz. ¿Qué responsabilidad tiene en el acto final hecho en nombre de Alá? Los posibles ejemplos son infinitos. (Más).

9 de Febrero de 2006

Caricaturas sobre caricaturas sobre Mahoma
Visitando ¡No pasarán! me he encontrado con esta página, que recoge varias caricaturas sobre la ominosa reacción islamista a las caricaturas publicadas por un diario danés. Las hay muy buenas, como por ejemplo esta:



O esta.




O esta.




O esta


Pedro Schwartz
Siento haber bajado mi ritmo de anotaciones, pero estoy un pelín liado. Hoy quería recomendar la página de Pedro Schwartz, en la que tiene colgados 99 de sus artículos, además de otras publicaciones. La página está por completar, ya que no tiene ni su curriculum ni los enlaces. Un RSS no le vendría mal.


6 de Febrero de 2006

TAR vs TDR X Principio 6: La sustitución de un recurso por otro

De nuevo toma una de mis ideas por obvia. Nos dice:

Otra consecuencia, obvia, del incremento de precios de un recurso es la búsqueda de sustitutos que puedan cumplir la misma función –o cubrir las mismas necesidades– que el recurso al que sustituirían, en condiciones económicas mejores que las del recurso sustituido.

El problema, nos informa Marcel, es que no es razonable suponer la existencia de sustitutos viables. Y se refiere a un artículo suyo anterior en el que da razones por las que no aparece en el horizonte ninguna alternativa real a corto o medio plazo para el petróleo en el transporte, a lo que suma:

Y puesto que los combustibles derivados del petróleo son los que mueven hoy el 90% de todas las mercancías y personas que hacen funcionar nuestro sistema económico, de ahí la trascendencia social y económica que le asigno al pico de producción petrolera de marras.

Entonces hace un somero repaso a los principales motivos por las que (a corto-medio plazo, nos insiste) no es razonable suponer que ninguna de ellas tiene posibilidades de convertirse en un sustituto creíble a corto-medio plazo. Las razones concretas para cada energía las colgaré en los comentarios, para no interrumpir aquí mi razonamiento.

Repito sus palabras. no aparece (para Marcel) en el horizonte ninguna alternativa real a corto o medio plazo. No voy a discutir sus razones, pero como él mismo dice no aparece ninguna alternativa a corto o medio plazo. Esto, a 6 de febrero de 2006. Porque no sabemos cuándo o cómo se podrá dar con una alternativa real. No se puede afirmar de antemano que no la encontraremos, porque supone negar un conocimiento que ni siquiera se ha creado (La crítica popperiana que Marcel no ha respondido, porque no puede). Es mucho más ilusorio negar que ese conocimiento tendrá lugar, especialmente si millones de mentes en el mercado colaboran de forma dispersa pero coordinada para encontrarlo, que confiar en que éste aparecerá. No se puede actuar en contra de las leyes de la naturaleza. Pero sí se puede confiar en que el hombre se aprovechará de ellas para conseguir sus fines, en la medida de sus posibilidades. No se podría confiar en la fusión fría si fuera físicamente inviable. Pero si no fuera el caso, no se puede descartar de antemano que se logrará.

El petróleo es el rey en la creación de energía por el hombre y al servicio del hombre (porque si tenemos en cuenta solo la energía al servicio del hombre, seguramente el sol es la fuente que más contribuye). Pero hay alternativas, y Marcel repasa algunas de ellas:

El carbón, el gas natural, las arenas bituminosas, el hidrógeno, la electricidad de origen nuclear, el metano u otros.

Me conformaré con citar una vez más a Marcel Coderch para quien sus razones no quieren decir

Que el problema energético no tenga solución, sólo que no parece tenerla dentro de los parámetros de crecimiento de consumo y de costes a los que estamos habituados, y en los plazos en que previsiblemente se nos presenten los problemas.

Luego, como ya he dicho anteriormente, el problema a que nos enfrentamos según el adversario ideológico no es que no pueda darse con una solución, sino que no llegaremos a tiempo.

Esto es más importante de lo que parece, para su propio argumento, por las razones que, espero, serán claras.

1)      No está negando que pueda haber una solución futura. No puede hacerlo y no es tan imprudente como para negarla de antemano. Se limita a decir (no es poco) que el problema al que nos enfrentamos por haber alcanzado el pico de la producción o estar a punto de hacerlo es muy serio y es, a efectos de los negocios humanos, inminente. Y que, en consecuencia, nos enfrentamos a un problema que atenaza a la sociedad, ciega ante lo que se avecina, y al cual no va a saber responder por falta de tiempo y de medios. Su miedo es que estamos construyendo una estructura productiva que se va a quedar sin su alma: la energía que le mueve. Lo que no ve Marcel Coderch es que el alma de la sociedad libre es el beneficio empresarial, que en un mercado abierto está asociado a la atención a los deseos y necesidades sociales. La energía no es sino que un medio más, complementario de muchos otros; un instrumento al servicio de la razón humana, que se hace más potente y creativa cuando se desenvuelve en un entorno de libertad y llega a colaborar con millones de otras mentes movidas por su propio interés, gracias a ese maravilloso proceso con que nos hemos tropezado, que es el mercado. Pero volviendo a la cuestión, Marcel no niega que se pueda alcanzar una solución sino que afirma que no podrá llegar a tiempo.

2)      Mas, curiosamente, si el problema no es tanto una cuestión esencial como de oportunidad o de tempo, los argumentos que Marcel consideraba superfluos, paralelos, inanes, vanos, fútiles, extraños a lo que él consideraba esencial, resulta que tienen toda la importancia. Los vamos a recordar.

A)    La elasticidad del consumo de los recursos energéticos. Para ilustrar lo que así llamó Marcel, partí de un supuesto mucho más fuerte que un mero pico de la producción de tres al cuarto. Llegué a suponer que, simplemente, nos quedábamos sin petróleo, al ritmo de consumo actual, en un período X de años. Y explicaba que debido al alza de precios después de habernos dado cuenta de que se acabó lo que se daba, los usos del petróleo se limitaban ahora a los más urgentes, por lo que el nuevo período de consumo sería, por ejemplo, 2X. Lo mismo cabe decir si, simplemente, en lugar de enfrentarnos al final del recurso, lo que nos encontramos es con que nos hemos percatado de que hemos dejado atrás el famoso pico. Subirían los precios, se restringiría el consumo y se alargaría el período de consumo del petróleo que queda. Marcel dice que no tenemos (hoy, insisto, no sabemos lo que ocurrirá más adelante, especialmente si nos damos cuenta de que necesitamos alternativas) una alternativa a corto o medio plazo y que ese es el problema. Pero ahora nuestro tiempo de reacción se ha ampliado por la elasticidad del consumo de los recursos energéticos. Y me permito recordar que el de Crisis Energética reconoció que mi argumento era obvio y que resultaba de la mera aplicación de la ley de oferta y demanda. Pero añadía que era irrelevante, cuando acabamos de mostrar que, precisamente, tiene toda la relevancia.

B)    Los estímulos a los nuevos descubrimientos de pozos de petróleo, así como al uso más intensivo de los ya existentes. En este caso también dijo que lo único que se deriva de tu exposición es que, como tú mismo dices en este apartado, ‘de nuevo el horizonte de agotamiento se hace más lejano’. Te parecerá poco, Marcel. Es muy importante si lo que tu temes no es que en algún momento alcancemos el susodicho pico, sino que nos vamos a tropezar con él en un período de tiempo que nos va a dejar sin capacidad de reacción. Insisto en que no niegas (no podrías) que en algún momento se pueda operar una transición energética a otro recurso o fuente de energía. Solo alertas de un peligro inminente. En consecuencia, si la explotación de nuevos yacimientos retrasa la llegada de tu Godot, esta parte de mi argumento tiene toda la relevancia, en contra de lo que afirmas. Y de nuevo no quiero terminar este párrafo sin recordar a los sufridos lectores que reconociste que de nuevo no podría estar más de acuerdo contigo ya que seguimos con la ley de la oferta y la demanda: un aumento de márgenes en un producto hacer que aumente la oferta del mismo. La otra crítica a ese argumento ya la traté en su correspondiente anotación.

C)    El ahorro energético. Efectivamente, decía que con el aumento de los precios ocurrirían también varios procesos que redundarían en un ahorro en el consumo del petróleo. Por un lado se buscaría un comportamiento que acabara en un menor derroche. También se invertiría en infraestructuras que minimizaran las pérdidas debidas al transporte o por otras causas. Y se invertiría en maquinaria más eficiente en el uso de este bien. Todo ello tendría como resultado, como en los dos anteriores epígrafes, una ampliación del período de consumo del recurso. Aún a riesgo de cabrear al lector, me permito repetir que el temor de nuestro adversario dialéctico es que no llegaremos a tiempo. Por ese motivo nos decía al respecto del argumento del ahorro que este era innecesario. En este momento ya sabemos porqué no lo es. Por último también recordaré que de nuevo en este caso tomaba mi argumento como obvio y pura ley de oferta y demanda en su vertiente más elemental. Y añadía esta premisa coincide en la práctica con la del Principio 2, ya que un menor consumo en respuesta a un aumento de precios puede darse por razones varias. Precisamente eso es lo que defiendo, en este caso con el expreso reconocimiento de Marcel Coderch.

D)   La sustitución de un recurso por otro. No voy a discutirlo de nuevo, pero es evidente que tal sustitución, que considera inviable (hoy y con los conocimientos de hoy) a corto-medio plazo, no se puede negar a largo plazo. Tampoco se puede descartar que demos más pronto de lo esperado con una vía de sustituir al petróleo. El peligro seguro e inmediato a efectos humanos de que habla, es inseguro y no tiene plazo.


Anotaciones anteriores:

TAR vs TDR IX Principio 5: Los rendimientos crecientes

TAR vs TDR VIII Principio 4: El ahorro energético

TAR vs TDR VII Principio 3: Los estímulos a los nuevos descubrimientos

TAR vs TDR VI Principio 2: La elasticidad del consumo de los recursos energéticos

TAR vs TDR V Principio 1: La economía como subdivisión de la praxeología

TAR vs TDR IV El esquema de TAR de Marcel Coderch

TAR vs TDR III Sobre la relevancia de mis argumentos

TAR vs TDR II Falsabilidad

TAR vs TDR I Presentación del debate

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