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La Hora de Todos: Noviembre 2010

23 de Noviembre de 2010

El federalismo fiscal como antídoto contra el nacionalismo

En mi último artículo en LD doy cuenta de que, como informaba recientemente el diario El Mundo, Madrid crece más rápido que Cataluña y que

recibe el 65 por ciento de la inversión extranjera en España y acoge el 25 por ciento de las sociedades de nueva creación.

En el artículo explico que la diferencia está en dos aspectos.

1) Madrid es más liberal que Cataluña: pone menos trabas a los empresarios y tiene los impuestos más bajos.

2) El coste del nation building catalán y el hecho de que aquella sociedad esté transida de nacionalismo, lo que asegura que en las décadas por venir la sociedad y la economía estarán intervenidas por el poder político. Cataluña está condenada a un largo y lento período de decadencia.

A partir de ahí, vuelvo a la propuesta de un Estado federal para España, pues entonces

Esta diferencia entre dos modelos de gestión, el catalán y el de Madrid, se harían aún más amplia. Las lecciones sobre lo que funciona y lo que deja de funcionar serían más inmediatas y nítidas. Dejaríamos a los nacionalismos frente a sus propios fracasos. La gente votaría con los pies, y los dueños del capital con un golpe de click. Quienes anhelan la vida tribal puede que se la encontrasen. ¿Se puede pedir más?

Con los resultados dispares a la vista de todos es posible que alguien, en algún momento, acaso por un fugaz instante, se diese cuenta de que el nacionalismo es un error. Y puede que ese alguien viviese en Cataluña, quién sabe.

En mi anterior artículo sobre el federalismo para España mencionaba otras ventajas para los ciudadanos, desventajas para los nacionalistas:

 

Cada camarilla política regional no podría excusarse en que no les quieren desde "Madrid", ni pueden venderle a sus ciudadanos que están explotados por los demás. Y se verían ante la necesidad de responder sola y exclusivamente ante sus propios electores, a los que tienen que convencer de su gestión, ya que es a ellos a quienes les van a sacar la pasta. Ya no vale el discurso victimista frente al Estado, que hoy han hecho suyo, excepción hecha de Madrid, especialmente las comunidades más ricas, como Cataluña y País Vasco.

Además, un sistema fiscal completamente descentralizado, un federalismo fiscal, favorecería la competencia entre las comunidades, algo que sólo puede beneficiar a los sufridos contribuyentes. Muchos echarán en falta la solidaridad, pero esta sólo tiene valor moral si es voluntaria, y de hecho sólo resulta efectiva cuando es privada. Y en esa competencia fiscal, son las comunidades más pobres las que más pueden salir ganando.

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2003: Diciembre

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