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Haciendo amigos: Septiembre 2004

Bitácora de Mario Noya

27 de Septiembre de 2004

"La maquinaria del descrédito",
se titula este artículo de Horacio Vázquez-Rial (¿queda alguien sin leer La izquierda reaccionaria?). Pero bien podría haberse decantado por "Cómo terminan las democracias". Seguro que el gran Revel no se molestaría.

11 de Septiembre de 2004

... y para sobrevivir
Fail again like we did on September 11 -and the entire United States Treasury could not buy the good will of an Islamic Street once more gone mad with delight for having felled the Great Satan.
(VDS, ibid.)
Vencer para convencer...
Bali, Beslán, Jerusalén, Madrid, Nayaf, NY...

In a war against such killers, it is the proverbial "Them or Us." Islamic fascists terrorist are not crazy -however crazy they sound- but evil, as their evil work confirms. We do not need more lectures about the impossibility of winning a postmodern conflict, about al Qaeda's not following the laws of Clausewitz or being immune to our way of war. In fact, we can and have defeated them. Keep doing that and the "hearts and minds" of others in the region, whom we are already helping, will mysteriously prove more open to dialogue.
(Victor Davis Hanson)
Tercera y última. Un onze de setembre en la vida de Pla:
Desde hace años, cuando llega esta época, siento, al iniciarse la noche, una envidia secreta de las personas que no sé muy bien adónde van, de la pareja que se pierde en la oscuridad de una calle, de las vagas personas que toman el tren de la noche, de los que veo entrar en una casa que no es la suya, después de haberse asegurado de que no han sido seguidos por nadie, echando una mirada arriba y abajo de la calle...
("El cuaderno gris". Fragmento de la entrada correspondiente al 11 de septiembre de 1918)

Ni rastro de voces ancestrales...
Una más
En contra de todas las tergiversaciones surgidas sobre la figura de Casanova, hay que decir que fue un gran español que creía mejor y más libre la España de los Austrias que la de los Borbones, y con ese convencimiento lanzó un manifiesto -cuidadosamente ignorado por los manipuladores de turno- el 11 de septiembre de 1714 a las tres de la tarde, en el que, entre otras cosas, decía: "Se confía en que todos, como verdaderos hijos de la patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados con el fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por el rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España".

El 11 de septiembre Rafael Casanova, portando la bandera de Santa Eulàlia, patrona de Barcelona, fue herido de un tiro en una pierna. Posteriormente se refugiaría en San Baudilio, para en 1719 volver a Barcelona, donde siguió ejerciendo la abogacía, sin ser molestado hasta su muerte, en el año 1743.

(Eduardo Palomar Baró, Barcelona. Carta al director de El País, edición de Cataluña. Citado en José Luis Vila-San-Juan, "Mentiras históricas comúnmente creídas", pp. 235-236. Planeta, Barcelona, 1996)

[El duque de Berwick asediaba la Ciudad Condal desde principios de julio] (...) viendo el considerable valor que los barceloneses ejecutaban en su defensa, considerábalos verdaderos héroes y, dada su caballerosidad, intentó por todos los medios que la ciudad no fuese tomada a sangre y fuego (...) Así, el 3 de septiembre envió a un parlamentario para que, antes de iniciar un ataque general, se estableciesen conversaciones para proponer la rendición de Barcelona.
[...]
Rafael Casanova
[al igual que Antonio de Villaroel, general en jefe de las fuerzas austrófilas] era partidario de la rendición. Su exposición fue rebatida con brío por el segundo consejero, Salvador Feliu de la Penya. Reunido (...) el pleno del gobierno provisional, la cerrada negativa de los apasionados se impuso totalmente: 26 votos en contra y sólo 4 (entre ellos el de él mismo) a favor de la proposición de Casanova de aceptar conversaciones [en cursiva, en el original].

[Finalmente, en la mañana del 11 de septiembre las fuerzas borbónicas desencadenaron varios ataques] Villaroel insistió en que debía volverse a parlamentar con el duque de Berwick para evitar el asalto a sangre y fuego (...) Así se hizo. Tras el bando de Casanova de las tres de la tarde (...) se proclamó un "alto el fuego" y se iniciaron las negociaciones. (...) Berwick se mantenía en que la rendición (...) debía ser incondicional. Los enviados catalanes no podían aceptar aquel extremo.

El día 12, hacia la una de la tarde, se consiguió una transacción en la que, sin citar la rendición incondicional, se abriría Barcelona a las tropas felipistas, y Berwick daba su palabra de honor de respetar a la población, incluso a quienes habían tomado armas (...)

A las seis de la tarde (...) los felipistas ocuparon el castillo de Montjüic.

Al día siguiente todas las fuerzas borbónicas formaron al alba para escuchar un bando del duque de Berwick destinado a mantener el orden y prohibiendo toda injuria a los catalanes.

A las seis de la mañana las fuerzas de ocupación empezaron a entrar en la ciudad.

(JL VLS, op. cit., pp 237-242)

El día 16 se decretó la disolución del Consejo de Ciento, de la Diputación, de la Generalitat y del Brazo Militar. El día 19 llegó el nuevo gobernador, Juan Francisco de Bette, marqués de Lede, que no respetó, en absoluto, las condiciones de rendición estipuladas por Berwick, procediendo a la detención (con engaño) de los principales dirigentes austrófilos. Varios fueron ejecutados y aprisionados. Casanova se salvó porque, temiéndose lo peor, un amigo suyo médico firmó un parte de defunción, y su supuesto cadáver fue registrado en el hospital de la Santa Cruz.
[...]
En 1719 (...) debió de haber una amnistía, porque Casanova reapareció en público y volvió a ejercer tranquilamente su carrera de abogado.
[...]
Recordemos que fue un excelente conseller en cap
[en cursiva, en el original], héroe cuando debió serlo y pacifista cuando tuvo que ceder. Luchó por su patria (Cataluña y España) y se rindió con honor.

Pero no fue un mártir de la independencia catalana.

(JL VSJ, op. cit., pp. 243-244)

La tozuda resistencia que opuso Barcelona a los ejércitos de Felipe V tampoco fue la lucha heroica y popular que celebran cada 11 de septiembre los nacionalistas catalanes. La nobleza y el clero no mostraron ningún entusiasmo por seguir amurallados contra Felipe V, y las masas, entre gritos ahogados y casas arrancadas de cuajo, no pedían sino que se acabara la resistencia, y con ella el hambre y las bombas. Las peleas entre los líderes barceloneses también fueron frecuentes. Villarroel y Rafael de Casanova, dos de los héroes más celebrados, lucharon hasta el último momento, pero ambos se opusieron rotundamente a la resistencia final y se inclinaron por una solución negociada. La resistencia entre murallas, la resistencia entre barrios y calles muertas, no fue cosa ni latido natural del pueblo, sino empeño de unos grupos muy reducidos abandonados por la mayoría de los catalanes y tan carentes del sentido de la realidad como los que en 1641 habían hecho a Luis XIII conde de Barcelona para arrepentirse después y desangrar parte de Cataluña con la ocupación del ejército francés. Tan alejados de la realidad que todavía el 24 de septiembre de 1714, días después de que las tropas del duque de Berwick hubieran entrado en Barcelona, los embajadores catalanes desplazados a Londres continuaban alentando la resistencia, porque "lo cierto es que el rey Jorge I, el príncipe y su hijo y la corte de Hannover están inclinados a vuestro alivio y beneficio [...] sólo falta que de aquí se influya con eficacia y que Barcelona se mantenga así".
(Fernando García de Cortázar. "Los mitos de la historia de España", Planeta, Barcelona, 1996; pp. 147-148)
Hoy se recuerda con ira...
el terrible sitio que sufrió Barcelona en 1714, se recuerdan las bombas lanzadas sobre la ciudad, los tristes héroes de trágica dimensión, de tierra removida (...) Hoy se recuerdan los días y las noches, las noches y los días de aquel asedio, las noches y los días con sus muertos, con su frío, pero no se dice que Barcelona había sufrido tres sitios anteriormente, ni que los austracistas ya la habían bombardeado, con idéntica ferocidad, cuando se hallaba en poder de los generales borbónicos. La historia se cuenta como si la capital del Principado no hubiera sido hasta 1705 una plaza de Felipe V, como si en 1704 los aliados austracistas no hubieran puesto cerco a la ciudad y los barceloneses no les hubieran rechazado, como si apenas un año después los ejércitos del archiduque no se hubieran presentado de nuevo a las afueras de la ciudad y no la hubieran bombardeado indiscriminadamente hasta rendirla.

Hoy se recuerda la represión desatada por los generales de Felipe V, la vida sepultada en cadenas y calabozos o el exilio al que se vieron obligados los líderes rebeldes, (...) pero no se habla de los 6.000 partidarios de Felipe V, entre nobles, clérigos, obispos y juristas, que tuvieron que abandonar Barcelona después de que ésta fuera tomada por los ejércitos aliados en 1705, ni se habla de las ejecuciones ordenadas por los austracistas entre 1707 y 1713, ni de los catalanes que, integrados en el ejército del duque de Berwick, participaron en el último asalto borbónico a la ciudad. Hoy se recuerda la heroica resistencia de Barcelona como una lucha nacional contra el centralismo e imperialismo castellano, se recuerda a sus líderes, se les construye su túmulo y su estatua, pero se olvida que la causa argüida por el Consejo de Ciento, con Rafael Casanova a la cabeza, la de la burguesía catalana, la de los Feliu de la Peña, no era, ni mucho menos, la del pueblo catalán, sino la de unas minorías que copaban las instituciones, mantenían el control de la capital y que en 1704 se afiliaron al bando aliado -Austria, Inglaterra, Holanda, Saboya, Portugal y Prusia- con la intención de tener más peso en las decisiones de una España gobernada por Carlos de Habsburgo.

"Por nosotros y toda la nación española, combatimos", dice el militar Villaroel, y en los panfletos que recorren los barrios de Barcelona se dice que Luis XIV no pretende dar rey a España sino convertir a ésta en provincia de España, o se apela al ejemplo catalán para movilizar al resto de los españoles contra los ejércitos gabachos: "Tomad ejemplo de Cataluña, en donde, por la misericordia de Dios, no estamos ciegos, ni engañados, sino violentados y opresos; y sin derramamiento de sangre han retoñecido los Austríacos laureles..."

(Fernando García de Cortázar, "Los mitos de la historia de España", Planeta, Barcelona, 2003; pp. 146-147)

10 de Septiembre de 2004

Para leer en vísperas de la Diada (y III)
José Luis Vila-San-Juan dice: "Lógicamente, [tras la rebelión mencionada en el post anterior] Felipe V tuvo que defenderse y atacar".

(...) Carlos III había conseguido ganar para su causa los reinos de Aragón y Valencia (además del principado), llegando a entrar en Madrid y ser proclamado rey el 2 de julio de 1706; aunque ello duró poco tiempo: la acogida había sido muy gélida y tuvo que retirarse a Valencia, donde estableció su corte (de septiembre de 1706 a marzo de 1707).

El 25 de abril de ese año el general borbónico duque de Berwick (James Stuart Fitz James) obtuvo en Almansa una resonante victoria contra las tropas del archiduque Carlos, lo que hizo que cayesen los reinos de Valencia y Aragón.

Felipe V, entonces, leyó en el Consejo del 30 de junio de 1707 el siguiente decreto:

"Considerando haver perdido los Reynos de Aragón y Valencia y todos sus avitadores por la revelión que cometieron faltando enteramente al juramento de fidelidad que me hicieron como a su lexítimo Rey y Señor, todos los fueros, privilegios, exempciones y livertades que gozavan y que con tan liveral mano se les havía concedido, así por mí como por los Señores Reyes mis precedesores, particularizándolos en esto de los demás Reynos de esta Corona, tocándome el dominio absoluto de los referidos dos Reynos (...) he juzgado por combeniente, así por esto como por mi deseo de reducir todos los Reynos de España a la uniformidad de unas mismas leyes, usos, costumbres y tribunales governándose igualmente todos por las leyes de Castilla, etcétera".


Y entonces fue cuando Cataluña supo lo que le reservaba la "justicia" de Felipe V si era derrotada.

De ahí, aun habiendo sido abandonada por todos (incluido Carlos III), la numantina e inútil resistencia de Barcelona hasta el once de septiembre de 1714 (fecha que -a mi entender erróneamente- aún se celebra
[cursivas, en el original] cada aniversario como "Diada Nacional de Cataluña").
(JL VLS, op. cit., pp. 228-229)


- José Luis Vila-San-Juan dice: "[Felipe V] Una vez obtenida la victoria, se pasó de la raya".

(...) Cataluña sufrió el "Decreto de Nueva Planta", similar a los de Valencia y Aragón, por el que eran suprimidas las instituciones seculares catalanas e incluso su lengua era reservada únicamente para el uso común entre personas, nunca entre jueces ni en comunicados oficiales.
(JL VLS, op. cit., p. 229)

El 16 de enero de 1716 Felipe V dictó el llamado "Decreto de Nueva Planta". Ahí se terminaron los privilegios e instituciones seculares de Cataluña. Pero ¿habría obrado muy distintamente Carlos III, que ejerció como emperador en Austria un centralismo similar?
(JL VLS, op. cit., p. 244)

Tras imponer a los valencianos la legislación de Castilla, los privilegios de Aragón quedan abolidos en 1711. Cinco años más tarde le toca (...) el turno a Cataluña, donde el rey se muestra más comprensivo, al permitir la supervivencia del derecho privado (...) Como recuerdo de su triunfo, Felipe V ordenaría la demolición de un barrio de Barcelona para levantar una fortaleza, la Ciudadela, en permanente vigilancia de la capital.
[...]
Lentamente los reinos se olvidaban de sus fueros, después de la disolución de sus Cortes y la creación de un Parlamento único con los representantes de las treinta y seis primeras ciudades. Defensora del proteccionismo económico, la monarquía borbónica conseguirá ganarse a los fabricantes catalanes, verdaderas fuerzas vivas del Principado, al prohibir la importación de algodones y linos extranjeros en todo el territorio español. Incluso estuvo a punto de ofrecerles un mercado completamente unificado, al añadir a la desaparición de las aduanas entre Castilla y Aragón el traslado de las vascas a la costa, frustrado por un violento motín en la ría de Bilbao. Anclado en sus viejos fueros, respetados por el apoyo a Felipe V, el País Vasco permanecería mudo ante la nueva política, pero se anunciaban graves conflictos, algunos resueltos por las armas, cuando la tradición aparezca como un obstáculo al desarrollo económico ideado por la burguesía bilbaína.
(Fernando GC. "Biografía de España", p. 249. Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona, 1998)

Cataluña cicatrizó sus heridas y descubrió pronto la rentabilidad económica que había detrás de los decretos de Nueva Planta y del absolutismo de los Borbones. El siglo XVIII, sobre todo tras la llegada de Carlos III al trono, contemplaría la escalada de los grandes comerciantes catalanes y el esplendor del puerto de Barcelona, abierto al inmenso negocio de América. Lo que muchos catalanes de hoy tienden a recordar como una época de opresión fue, en realidad, una época de prosperidad, con una burguesía interesada en colaborar con la monarquía y un pueblo que recibe afectuosamente a Carlos III y toma una actitud favorable al rey durante el motín de Esquilache.
(Fernando GC, "Los mitos...", p. 148)
Para leer en vísperas de la Diada (II)
José Luis Vila-San-Juan dice: "Cataluña juró rey, en primera instancia, a Felipe V, quien le concedió toda clase de privilegios, respetando además los que ya tenía".

José Luis Vila-San-Juan dice: "`Representantes catalanes´ no se pusieron del lado del archiduque hasta que tuvieron un pacto, bien atado, con Inglaterra".

José Luis Vila-San-Juan dice: "Fue, entonces, parte de Cataluña la que se sublevó contra Felipe V".

-Una vez en el trono [fue proclamado rey de España el 16 de noviembre de 1700, en Versalles], Felipe V no tardó en anunciar su visita a Aragón y Cataluña, convocando sus Cortes (...) Las Cortes catalanas se reunieron del 12 de octubre de 1701 al 14 de enero de 1702 (...) Felipe V se mostró sumamente comprensivo y político para atraerse a los catalanes; a tal punto que un testigo de la época, Macanaz, escribía en sus memorias: "Los catalanes consiguieron todo lo que deseaban, porque ni a ellos les faltó cosa por pedir, ni al rey cosa que concederles, y así vinieron a quedar más independientes del rey que lo es el Parlamento de Inglaterra".
(Marcelo Cap de Ferro. "Historia de Cataluña". MES Euroliber, Barcelona, 1967. Citado en José Luis Vila-San-Juan, "Mentiras históricas comúnmente creídas II", pág. 219. Planeta, Barcelona, 1996)

-[Los catalanes] obtuvieron la esperada concesión de poder comerciar con América, el establecimiento de un puerto franco en Barcelona y la organización de un Tribunal de Contrafueros [cuya misión era examinar las denuncias sobre las extralimitaciones de los funcionarios reales].
(JL VSJ, op. cit., 219)

-Hasta que se firmó el secreto Pacto de Génova, el 20 de junio de 1705, el principado de Cataluña, con todos los beneficios que le había adjudicado Felipe V (...), no abandonó al rey que gobernaba desde Madrid.
(JL VJS, op. cit., p. 223)

El mencionado pacto fue suscrito por Mitford Craw, embajador en Italia de la reina Ana de Inglaterra, y los catalanes Antoni de Peguera i Aymerich y Domingo Perera. VJS afirma -p.225- que era "un verdadero tratado de adhesión de Cataluña a la Gran Alianza, o sea, la declaración de guerra del principado a Felipe V [las cursivas son suyas]". "(...) para el buen amante de la Historia -añade líneas más adelante VJS- ninguno de ellos [Peguera, Perera y sus compinches] significaba nada: ni Generalitat ni Consejo de Municipio, que eran las dos instituciones autonómicas con que, entonces, contaba Cataluña (o Barcelona)".

-Cuando las tropas [del archiduque] entraron en Barcelona, tras mes y medio de asedio, cometieron muchos desmanes, tras haberle jurado [como] Carlos III de España [en el transcurso de las Cortes catalanas celebradas del 5 de diciembre de 1705 al 31 de marzo de 1706]
(JL VLS, op. cit., p. 227)

El gobierno del archiduque en Cataluña no fue nada satisfactorio: represión implacable contra los contrarios, malversación, favoritismo y detalles absolutistas; todo ello fue provocando el desencanto de muchos catalanes.
(Antoni Ferret. "Compendi d'Història de Catalunya". Claret, Barcelona, 1989. Citado en JL VLS, op. cit., p. 227).

Felipe V no fue un rey impuesto por Castilla, de la misma manera que la guerra de Sucesión no puede leerse como una guerra entre Castilla y los reinos de la periferia (...)
(Fernando Gª de Cortázar. "Los mitos de la historia de España", p. 145. Planeta, Barcelona, 2003)

José Luis Vila-San-Juan dice: "No es seguro que la mayoría de los catalanes, en la guerra de Sucesión, fuesen austriacistas".

-El tópico de la adhesión en masa de Cataluña a la bandera del archiduque viene a quedar desmentido por la abundancia de confiscaciones de bienes que éste dispuso para castigar a sus enemigos en el Principado.
[...]
El archiduque aparece apoyado por una serie de impulsos de tipo contestatario: figuras descontentas de las últimas épocas de la monarquía austríaca y personajes quejosos; incluso, muchas veces, en plan de que el segundón de una familia se va con el archiduque, mientras el heredero sigue a Felipe V. De modo muy especial, en las ciudades y territorios que son tomados por Carlos de Austria, el pueblo menudo está anheloso de novedades y desórdenes, de los que piensa sacar algún provecho, revuelto con figuras altas y bajas deseosas de aventuras.

(Pedro Voltes, "Historia inaudita de España". Plaza & Janés, Barcelona, 1984. Citado en JL VLS, op. cit., pp. 221-223)

-Así pues, cuando por primera vez las flotas aliadas [esto es, partidarias del Archiduque] se presentaron en Barcelona (mayo de 1704) tuvieron que retirarse sin haber podido lograr las esperadas influencias dentro de la plaza. Y el virrey y la corte de Madrid expresaron su agradecimiento a las autoridades catalanas.
(JL VLS, op.cit., p.223)

-[La causa austracista no puede] identificarse con el sentir de toda Cataluña. Hubo una Cataluña borbónica como hubo un Aragón borbónico, una Valencia borbónica o una Castilla nobiliaria partidaria del archiduque Carlos de Habsburgo (...) La fiebre austracista que se apoderó de la minoría dirigente de Barcelona o las agitadas tierras de Vic no fue compartida por todas las ciudades ni rotuló con igual frenesí toda Cataluña. Lérida se resistió a la capitulación y a la proclamación del archiduque y estuvo muy poco tiempo bajo las armas de los aliados, de la misma manera que Gerona fue proclive al pacto y al abandono de las armas, o que muchas comarcas del Pirineo y del interior se mantuvieron fieles a Felipe V.
(Fernado GC, op. cit., p. 145)

-Los austracistas catalanes no sólo luchaban por sus derechos históricos, también por las "libertades de España", ni componían un bloque homogéneo sino un partido atravesado de diferencias y, a menudo, de intereses contrapuestos. La división entre los seguidores fieles al pretendiente y la nobleza y la burguesía barcelonesa fue total desde 1707, y el tiempo, con los vaivenes de la guerra, la fue agravando. El Consejo de Ciento -órgano asesor del municipio de Barcelona- tuvo planteamientos mucho más radicales que la Generalitat, controlada por una nobleza cada día más alejada de los laureles austríacos, y de hecho el gobierno de Cataluña no fue suprimido por Felipe V, como se ha dicho y repetido tantas veces, sino por el propio Consejo de Ciento, en pleno mandato austracista.
(Fernando GC, op. cit., p. 147)
Para leer en vísperas de la Diada
ATRIO

La guerra de Sucesión [1702-1714] fue una guerra internacional que terminó enconándose en las entrañas de España. Guerra civil, guerra de aventureros y soldados venidos de Europa, guerra de partidarios borbónicos contra aliados austracistas, guerra de gentes que esperan perplejas a que los ejércitos extranjeros dejen de remover las bombas entre tristes caballones, aquella guerra del siglo XVIII, fuente de elegías y evocaciones románticas, sigue leyéndose hoy como en el siglo XIX: en clave de mito, en clave de resistencia del pueblo catalán contra el centralismo castellano.
(Fernando García de Cortázar. "Los mitos de la historia de España", p. 145. Planeta, Barcelona, 2003)

8 de Septiembre de 2004

"El viejo y el mal"
Bajo tan acertado título -¿compartiría Hemingway mi entusiasmo?- engloba Letras Libres los textos sobre Cuba que publica en su número de septiembre; entre ellos se cuentan las cartas que se cruzaron, entre septiembre de 2003 y marzo de 2004, el ex presidente checo Vaclav Havel y el promotor del Proyecto Varela, Oswaldo Payá; un ensayo de Antonio Elorza ("Cuba desde España: El espejismo"), un artículo del maestro Montaner ("Miami o la provincia más próspera de Cuba") y un reportaje de Maite Rico y Bertrand de la Grange, los autores de la biografía que desenmascara al subcomandante Marcos.

"Estampas de la supervivencia", se titula el trabajo de Rico y De la Grange; en él dan cuenta de lo que vieron y oyeron durante su estancia, el pasado mes de julio, en la Isla sojuzgada por Mefistofidel (Cabrera Infante dixit). Pasen y lean -pero les recomiendo que se pasen luego por el kiosko y se lo beban hasta los posos-:

- Pasear por las calles de La Habana Vieja es como trasladarse al Beirut de los bombardeos. Casas semiderruidas, fachadas decrépitas y cuartos apenas alumbrados por tétricos neones. Algunos edificios se sostienen de milagro. De no ser por la ropa tendida, uno pensaría que están abandonados. Lo crudo es que, a veces, se desmoronan.

- Cuando volvemos a casa, al anochecer, la gorda del turbante sigue ahí. También sigue ahí Radio Reloj, tic-tac, tic-tac, al igual que hace veinte años. Hoy, Día de la Madre, Radio Reloj dedica un homenaje a las madres de los cinco espías cubanos condenados en Estados Unidos, en adelante los "Cinco Héroes Prisioneros del Imperio", que están "lejos de sus progenitoras por la crueldad del enemigo". De las madres de los 75 disidentes condenados el año pasado nadie se acuerda.

- "En teoría, el hombre nuevo socialista puede vivir con un salario de 250 pesos [10 dólares] y cinco libras de arroz al mes. En la práctica, te mueres de hambre. Así que tienes que violar la ley", nos cuenta [en Trinidad] nuestro experto, que ha sido militante del Partido Comunista durante décadas. "El sistema no es sano, porque Fidel no es sano y nos ha vuelto tramposos. La gente logra comer porque roba al Estado. Hemos pasado de la Revolución a la 'Robolución'. [Líneas más adelante Rico y De la Grange ofrecen este ejemplo de cómo sobreviven los cubanos] Otro día cualquiera podrá observar que algunos vecinos se avisan, salen furtivamente de sus casas con bolsas o cajas vacías y regresan, por ejemplo, con pollos congelados. El camión proveedor de las chopin [tiendas donde sólo se aceptan dólares] ha repartido su carga legal y ha vendido otra parte bajo cuerda a amigos y conocidos.

- A pesar de que Trinidad dista apenas diez kilómetros del mar, la pescadería del pueblo está siempre cerrada (...) El precio que paga el Estado es tan ridículo que no compensa vender en el circuito legal. Pero existe el mercado negro: Cuba es el único país del mundo donde los pescadores ofrecen sus pargos y sus langostas como si vendieran cocaína, mirando atrás que no vaya a llegar la policía. La langosta, como la carne de res, está estrictamente reservada para el Estado, que la destina a los turistas.

- "Pasamos hambre, pero todo eso lo tapa la propaganda", nos cuenta un profesor. "Nos dijeron: el presente es de lucha, el futuro es suyo. Pero no vemos el futuro. En cambio, vi morir a mi padre en la miseria y ahora veo cómo sufre mi hija. ¿De qué sirve tener sesenta y cinco mil médicos si en las farmacias no hay aspirinas? ¿La educación? Es un reverenda mierda. ¿Leer, escribir? Sí, pero ¿qué lees, qué escribes? Se instruye, se amaestra, no se educa. Padecemos una permanente crisis económica, existencial, cultural y moral. Por eso la gente prefiere correr el riesgo de ahogarse en el mar".

- Dejamos Trinidad y cruzamos por los cañaverales del hermoso Valle de los Ingenios (...) "Bueyes", nos señala Miguel. "Volvieron tras el periodo especial, para la agricultura. Vamos p'atrás. Acabaremos con lanza y taparrabos" (...) Aquí tenemos este insuperable artículo de Granma, titulado 'Buey y modernidad sin paradojas', que explica que el regreso a la tracción animal es, justamente, el máximo exponente del "desarrollo cultural, científico y técnico" alcanzado en estos "45 años de progreso". "Cuba demuestra cada vez más que cuando hay técnica, conocimientos y cultura de trabajo, el uso de animales de tiro en la agricultura, lejos de ser un atraso, es una exigencia de la modernidad y contribución al mundo descontaminado y limpio".

- Con su larga melena rubia y su bicicleta, [el pintor camagüeyano] Juansi parece un ecologista o un progre de la Complutense. Pero, a diferencia de los europeos, los progres cubanos huyen [Juansi espera irse a México] de las utopías revolucionarias, porque han experimentado en carne propia el infierno a que conducen. "Algunos turistas me dicen que esto está muy bien. Yo sólo les deseo que vivan aquí. Con un mes basta, pero que que vivan como nosotros. Con la libreta y las cinco libras de arroz. Con la represión, con la censura, con esta asfixia que nos acaba (...) Muchas veces intento imaginarme la sensación de poder salir de aquí, de ser dueño de mis actos. ¿Que cómo imagino el futuro de este país? No lo sé. Sólo sé que yo no me quiero quedar a verlo".

- "En casa tuvimos a un italiano del partido de Refundación Comunista", recuerda Luis, que alquila un cuarto en Santiago. "Era un tipo ya mayor que nos llegaba con una adolescente cubana. Y lo teníamos hablando maravillas de Fidel y de esta revolución que le proporcionaba hembras baratas. Ya yo un día le dije: 'Esto hay que vivirlo. Y hay que vivirlo cuarenta años. Si no, usted no tiene ni idea de lo que habla. Estamos destruidos'. No dijo más nada".


Al ir rastreando enlaces me he encontrado con que la Unión Liberal Cubana ha colgado el texto completo.

(PS: La Revista Hispano Cubana publicó con anterioridad parte de la correspondencia Havel-Payá).

7 de Septiembre de 2004

Hitchens contra Moore
La revista Letras Libres publica, en su número de septiembre, la traducción al español del demoledor artículo de Christopher Hitchens 'Las mentiras de Michael Moore', del que ya nos habló José Carlos en uno de sus trabajos.

Aquí van unas píldoras, pero recomiendo ardorosamente la lectura entera del (largo) texto, donde se señalan las manipulaciones y vilezas que perpetra Moby Moore en su celebradísimo documental (con perdón):

- "Describir esta película [Fahrenheit 9/11] como deshonesta y demagógica sería casi otorgar a estos términos un barniz de respetabilidad. Describir esta película como una basura sería correr el riesgo de emplear un discurso incapaz de salir del ámbito de lo excremental (...) Fahrenheit 9/11 es un siniestro ejercicio de frivolidad moral, groseramente disfrazado de severidad. Es, también, un espectáculo de abyecta cobardía política que se escuda en la máscara de un presunto coraje 'disidente'".

- "Nunca termino de saber si Moore es tan ignorante como parece, o incluso si eso es humanamente posible".

- "(...) pese al modo en que la película desafía a la razón, uno comprende al mirarla que Michael Moore está diciendo (...) lo único que ninguna persona informada o ponderada puede creer: que Sadam no representaba ningún problema. Ningún problema en absoluto".

- "Ya he dicho que la película de Moore tiene el enorme coraje de burlarse de Bush por sus desaciertos verbales. Pero es mucho más valiente que eso. Gracias a Fahrenheit 9/11 tenemos acceso a revelaciones todavía más asombrosas, tales como la naturaleza capitalista de la sociedad americana, la existencia del 'complejo militar-industrial' de Eisenhower y el uso de técnicas de marketing en la presentación de nuestros políticos. Ya era hora de que alguien tuviera el temple de denunciarlo".

- "(...) Moore es un tipo necio y deshonesto que no reconoce el coraje incluso cuando lo tiene delante de los ojos porque él mismo carece de él" [Alude Hitchens a los pasajeros del avión de United Airlines siniestrado el 11-S en Pensilvania que lucharon contra los terroristas].

- "(...) si dejas fuera todo lo que pueda dar problemas a tu 'narración', y metes cualquier basura que pueda promoverla, y no te importa que un fragmento de basura contradiga al siguiente, y no das ninguna oportunidad a quienes puedan disentir de ti, entonces has traicionado tu oficio".

- "(...) este es el tipo al que le pareció inteligente y divertido captar a Charlton Heston, en Bowling for Columbine, al comienzo de su demencia senil). Menudo valiente".

- "Si hubiera sido por Michael Moore, Slobodan Milosevic todavía sería el hombre fuerte de una Serbia tiranizada y hambrienta; Bosnia y Kosovo habrían sido anexionadas y objeto de purgas étnicas. Si hubiéramos escuchado a Michael Moore, Afganistán seguiría bajo el poder de los talibanes y Kuwait seguiría siendo parte de Irak. Y el propio Irak seguiría siendo la propiedad personal de una familia de criminales psicopáticos, negociando en secreto con el régimen esclavista de Corea del Norte la compra de armas de destrucción masiva".
Elecciones en el Sarre
El SPD ha perdido nuevamente unas elecciones (y van...) porque a la gente no le gusta un pelo la Agenda 2010, que pretende meter la tijera en los denominados "gastos sociales". Eso dice gran parte de la prensa (daremos tres o cuatro ejemplos, para no cansar).

Así las cosas, no estaría mal que nos explicasen por qué ha ganado -o barrido, por mejor decir- Peter Müller, de la CDU, un decidido defensor de la Agenda 2010 (dos enlaces). Y por qué los Verdes, que sostienen a Schroeder en la Cancillería, han conseguido regresar al Parlamento regional, así como los liberales. Y por qué Oskar Lafontaine, enemigo cordial de Herr Gerhard y sus reformas, ha hecho bueno el dicho que dice que nadie es profeta en su tierra.

Esperaremos sentados.
contra los barandas de su partido de toda la vida: el Demócrata.

[Por cierto; el sábado escribía María Ramírez en El Mundo, sin ponerse ni colorá, que, "en parámetros españoles", "Kerry está a la derecha de Aznar". Sowell, por contra, sostiene, basándose en informes de la ADA, que Kerry y su cuate Edwards, así como el perenne Ted Kennedy, están "en la extrema izquierda de un partido liberal [léase progre]". Puestos en la disyuntiva de tener que elegir entre Ramírez y Sowell, me quedo con lo que dice la nena, cuya crónica sabatina (sobre las protestas contra la Convención Republicana) llevaba este subtítulo lapidario: Un juez de Manhattan dicta la ilegalidad de los arrestos ilimitados en el muelle 57, el 'Guantánamo de Nueva York'. Espero que Daniel me sepa perdonar; qué coño: espero que abra los ojos, entone el Yo Pecador y se dedique a menesteres que le alejen por siempre jamás de la sowellización de las masas batuecas. Porque don Tomás, a las pruebas me remito, no es de fiar. ¿Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia, infame Multivac?].

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2006: Mayo Enero

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