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Orden Natural: Noviembre 2004

30 de Noviembre de 2004

Ayudando a la Mafia

Es interesante ver el cortoplacismo y miopía económicos de los funcionarios, incluso en los países donde son un poco mejores.

Aquí el Fiscal General del Estado de Nueva York, Elliot Spitzer, "combate" el llamado agiotismo. Por supuesto, y como con toda regulación, lo único que se genera son consecuencias inesperadas y mercados negros paralelos. El toque contrario al del Rey Midas, es lo que tiene el Estado.

This doesn't make the market go away, it just sends the market over to the Mafia.


Russ Nelson, de The Angry Economist, hace un breve pero incisivo análisis. El resultado neto: mejores negocios para la Mafia.
Medicina: ¿seguro o caridad?

Una brillante discusión sobre el seguro médico, a cargo de Kyle Markley.

I encourage you to ease your conscience with your wallet, not your vote — give to medical charities or directly to those in need.


Let insurance be insurance, and let charity be charity. Do not confuse the two.



Se puede leer todo el artículo aquí.

29 de Noviembre de 2004

¿Murió el Capitalismo?

No, no es un día de fiesta para la mentalidad parasitaria.

The first indication came when the falling price of computers crossed the point where the average programmer could afford to own a computer capable of producing the code from which he typically earned his living. This meant that, for the first time since the beginning of the Industrial Revolution, the ownership of the most critical tool of production in the most critical industry of the world's leading economy was readily affordable by the individual worker. Throughout the first three decades of the Information Age, the individual worker was still dependent on his employer for his means of production, just as any textile worker in Manchester or Lawrence was in 1840.

Suddenly, this changed. Now it is as if a steelworker could afford his own blast furnace or rolling mill, an automobile worker his own assembly line. By strict Marxist definitions, capitalism ended sometime in the early 1990s. This is a development that has not received adequate attention.


Via Glenn Reynolds. Recomendación literaria aquí.

¿Entonces?

La definición de capital es "riqueza en disposición de generar nueva riqueza" (Reisman, 1996). La definición de capitalista es "empresario que utiliza capital en su actividad productiva", y tiene la sutileza de ser el generador de salarios, históricamente hablando (algo que me encanta volver notorio). Dado que todos somos empresarios (Mises, Huerta de Soto), ¿es posible terminar con la actividad empresarial? De ninguna manera. ¿Es posible dejar de utilizar capital en la producción y mantenimiento de la riqueza? Imposible por definición. ¿Y entonces, qué debe entenderse del fenómeno descrito en cursiva?

Que la división entre capitalistas y empresarios (seres humanos) sigue siendo categórica, pero la distancia se acorta fundamentalmente. No se puede hablar de una muerte del Capitalismo, a menos que se entienda Sociedad Industial bajo ese término. Ha muerto el Fordismo en gran medida, y ahora muere el modelo industrial como única forma posible de relación entre capitalistas, trabajadores (no obreros ni proletariado, eso no existe) y otras clases de empresarios. La economía post-industrial (que incluye los sectores industriales) nos vuelve a todos potenciales diseñadores, consultores, asesores, mercadólogos, vendedores, etc. La sutileza de los conceptos se vuelve más importante que nunca, sobre todo para entender cómo llegamos aquí.

El Capitalismo ha muerto. ¡Larga vida al Capitalismo!
La contrarrevolución no será televisada

Será bloggeada...

Ever since the Communist party took power in 1949, the Chinese media has been tightly controlled by the government. Online publishing is a real threat to that control, and the government is clearly worried. A crackdown in 2003 closed websites and internet cafes and saw the arrest of dozens of online commentators.

Yet this is not proving enough to stifle the pluck and ingenuity of China’s bloggers. The rise of the blog phenomenon was made possible by blog-hosting services. Just as companies like Yahoo host email accounts, sites like blogger.com, based in the United States, host blogs. . . .

Blog services are now sprouting all over China. By the end of October 2004, China had more than 45 large blog-hosting services. A Google search for bo ke will return more than two million results, from blogs for football fans to blogs for Christians.

And while the larger hosting companies have become subject to censorship regulations, smaller companies and individuals do not face the same pressures. Any tech-savvy user can download and install blogging software themselves, bypassing the controls.

Blogs play an important role in republishing and spreading information as quickly as it is banned from official websites


Para leer todo el artículo, click aquí. Via Instapundit.

Faltan Cuba y Corea del Norte. Luego el Estado Benefactor. ¡Individualistas del mundo, floreced!

27 de Noviembre de 2004

artículo escrito por Alberto Acosta y Eduardo Gudynas (*) 

La crítica se coloca en letra cursiva. El resto corresponde al texto original.


Quito.- El "libre comercio" está en boca de todos como una verdad revelada que ofrece las mejores soluciones para los problemas de los países de América Latina. Intentar una crítica del "libre comercio" es casi temerario en el día de hoy, ya que es una idea defendida desde los más diferentes ámbitos: la política, la academia y el empresariado. Pero, además, parece insensato cuestionar una apelación a la "libertad" del comercio; ¿quién puede estar en desacuerdo con la libertad? Por otro lado, todos quieren comerciar; los empresarios y los países sueñan con exportar y creen que desde allí se desencadenará el crecimiento económico. Se alude una y otra vez a la experiencia de las naciones asiáticas que en la actualidad son exportadores globales como prueba adicional de la importancia del "libre comercio".

En realidad se aludiría con mayor precisión a dos zonas de libre comercio (real y no condicionado a negociaciones políticas así como a oscuros condicionamientos tecnocráticos) que existieron históricamente o existen actualmente: los Estados Unidos de América y la Europa de mediados y fines de siglo XIX. La verdad es que no está en boca de todos, el libre comercio, y grandes sectores de la población en efecto han sido presa de la mentalidad mercantilista-keynesiana.

De esta manera la idea del "libre comercio" se convierte en un mito, rodeado de aspectos positivos, con una leyenda de casos exitosos y un discurso teórico, inmune a las críticas. Sin embargo, la realidad es distinta del mito, y las situaciones que hoy se observan en América Latina advierten que detrás del slogan "libre comercio" no todo es libre, no todo se refiere al comercio, y muchos de los resultados son negativos, basta ver la experiencia mexicana.

Si algo hay de verdad en el texto de Acosta-Gudynas, es que en el tema del libre comercio -tal como se lo maneja en círculos de estadistas y tecnócratas- no todo es libre ni se refiere exclusivamente al comercio. Pero en tanto haya algo libre y en especial el comercio, los resultados son positivos. ¿Cómo puede saberse esto? Es sencillo pero profundamente sólido a la vez: los seres humanos estamos sujetos a la ley de intercambio, a la ley de asociación y al principio de pirámide de habilidades. Estos principios permiten conocer a priori, que todo intercambio entre desiguales (todos somos desiguales en la vida real, es hora de aceptarlo) a) ambas partes esperarán- ex ante- beneficiarse del mismo, pues al ser voluntario no ocurriría si no fuese así. b) la parte más capaz se especializará en lo que le sea más ventajoso, y dejará de hacer otra(s) cosa(s) que pasaran a manos de la parte menos capaz y c) la capacidad productiva superior de un individuo/empresa/región fortalece y eleva la productividad de la menos productiva, de muy distintas maneras. La experiencia mexicana debe ser comparada con su alternativa: un agro estatizado igualmente defectuoso (y subsidiado en un 35% más que el estadounidense por ha.2), no sincerado por ninguna integración empero, y una serie de industrias intervenidas que ya no tienen tanta posibilidad de ocultarlo tras ingentes subsidios de la banca central aislada del mundo. La gran expansión de las exportaciones "representa 40 por ciento de la generación de empleos manufactureros tiene que ver con la actividad exportadora, y si se considera su efecto indirecto, el porcentaje es superior, puesto que el valor de tales exportaciones llegó a más de 150 mil millones de dólares en el año 2000, representando cerca de 32 por ciento del PIB" (Munguía, Retana 2004). Es decir, en México ha permanecido igual o se ha fracturado lo que se hallaba ya en dificultades por estar ajeno al dinamismo y sujeción de los consumidores en el mercado. Lo demás ha iniciado un lento despegue, y más bien debe causar sorpresa por lo tradicionalmente intervenida que ha sido la economía mexicana a pesar de las tímidas reformas de de la Madrid-Salinas-Zedillo. México, es necesario decirlo, tiene uno de los mejores niveles de vida de la región, si no el mejor

América Latina y el Caribe han avanzado firmemente por el camino del "libre comercio" desde por lo menos la década de 1980, sin que con esta aseveración se acepte como que antes estas economías hayan estado totalmente cerrada a los flujos comerciales y financieros internacionales. Lo cierto es que en los últimos años las fronteras se abrieron aún más, se bajaron (casi) totalmente los aranceles y los mercados nacionales han sido invadidos por productos importados. En algunos casos aumentaron los flujos exportadores (especialmente de productos primarios), pero a su vez también se incrementaban las importaciones, y casi todos cayeron en déficits comerciales que han forzado un redoblado endeudamiento externo. A su vez, el Estado dejó de proteger la industria nacional, que ya no pudo competir con éxito con los productos importados, por lo que se vendieron muchas empresas a compañías extranjeras desencadenando la extranjerización y concentración, y otras simplemente cerraron sus puertas. El desempleo se agravó, dando paso a una masiva emigración.

Si bien se ha aliviado en cierta medida el tremendo proteccionismo latinoamericano, de cuño cepalino e inspirado en el concepto de la "sustitución de importaciones" como dicen los autores, se revela un concepto inusitado al sostenerse que el Estado proteja la industria nacional. Si corromper mediante privilegios, entorpecer mediante regulaciones y planes nacionales, e infantilizar productivamente mediante aislamiento global se le llama protección, entonces estaríamos de acuerdo. En un acto de ingenuidad además, se desconoce que esa supuesta protección representa no otra cosa que una desprotección a millones de familias en cada nación, frente a los oligopolios y monopolios que se forman de facto o de jure al cerrarse las fronteras para el comercio. La extranjerización es lo que les ocurre a los norteamericanos con los japoneses, a los bulgaros con los alemanes, a los irlandeses con los ingleses, a los ideólogos izquierdistas con la intelligenzia francesa, etc. El inútil concepto de balanza comercial precisamente sólo tiene sentido si la suma de individuos en un territorio vende más de lo que compra, extranjerizando a alguien más. Pero ya que los autores se refieren también a la compra de empresas e inversión extranjera en general, baste decir que en sociedades abiertas lo que ocurre casi con precisión matemática es que la nación "extranjerizada" pronto adopta y mejora los procesos internacionales, desplazando en términos relativos cualquier injerencia positiva inicial ganando por partida doble en el proceso. Si se insiste en ciertas necedades mercantilista-keynesianas se puede uno fijar erróneamente en el flujo de dinero ("divisas" le dirían algunos) saliente, sin embargo la riqueza es algo más que dinero, pero eso lo entienden menos quienes más denuncian al propio dinero. El desempleo se agrava siempre que existe una mejora para la eficiencia -y el comercio más libre siempre permite una mejor división del trabajo- pero a la vez es imposible para el sistema de precios generar señales e incentivos para que se generen rápidamente en otras industrias y empresas. Los defectos de la economía mixta se les quiere atribuir a la poca libertad recién abierta. La destrucción creativa del mercado la conocen perfectamente los suecos, quienes vieron pasar su porcentaje de gente en el agro de 64% a 3% entre 1870 y la actualidad. ¿A dónde se fueron esos suecos? ¿Emigraron? No, sencillamente trabajaron en cosas mejores que el agro, que se abrieron como oportunidad gracias al mercado. Repitámoslo, gracias al mercado. 

Estos procesos, apenas esbozados, nos permiten ubicar al "libre comercio" como parte de una serie de reformas sustanciales en las economías y políticas nacionales, orientadas a satisfacer las demandas de los grupos transnacionales de poder, particularmente de aquellos sustentadores del Consenso de Washington. Esos cambios privilegiaban el papel del mercado como escenario esencial para la marcha social, el Estado se debía reducir, se debían privatizar los servicios públicos, era necesario un estricto equilibrio fiscal para servir la deuda externa, asegurar el libre flujo de capitales y abrir las fronteras al comercio global. Bajo esas ideas el ciudadano se convierte en consumidor, y la política desaparece en una gestión mercantilizada.

Los referentes intelectuales de la postura liberal en la economía pasan en cualquier momento mucho más por Adam Smith, David Ricardo, James Mill y Frederic Bastiat que por el Consenso de Washigton. El mercado como escenario esencial para la marcha social no es una idea nueva, es una idea clásica. En toda la antigüedad y la modernidad incluida, rara vez se pensó en el Estado como productor o como copiloto de la actividad económica en ausencia de tiranías. Si el Estado se debe reducir no es sólo por el daño que genera en todo ámbito, si no porque no debió crecer para empezar. Los servicios públicos, término arbitrario donde los hay, no necesitan ser privatizados: necesitan ser devueltos a la población. El equilibrio fiscal no es una necedad de la ortodoxia "del Consenso de Washington": es una necesidad que impone la realidad -el peor enemigo del keynesianismo- a la administración de los gobiernos y también de los hogares, casualmente. El libre flujo de capitales es condenado a ratos y en ocasiones denunciado como ausente, de forma simultánea y por los mismos autores en distintas ocasiones, tanto así es que mejor dejar ese tema en el misterio por el momento. Pero la frase que se lleva el palmarés de oro, es aquella de que "Bajo esas ideas el ciudadano se convierte en consumidor y la política desaparece en una gestión mercantilizada". Que buena cosa la que Acosta y Gudynas nos cuentan: con esas ideas el ciudadano se convierte en consumidor. Debe inferirse que antes de esas ideas, los seres humanos eran productores, ahorristas o inversionistas (de arte, cultura, bienes y servicios) pero nunca consumidores. Pero no, ahora ya podemos ser consumidores. Felicitaciones a todos. Pero hay una mala noticia: la política desaparece. ¿No quisiera usted que sea sacrosanto el derecho a decidir sobre la vida y fruto del esfuerzo -propiedad- de otras personas? Entonces no permita que la política desaparezca. ¿Se imagina un mundo donde nadie puede imponer por la fuerza de grupo, las armas o la manipulación algo a los demás? Una pesadilla sin duda. Es mejor que estos autores nos prevengan, no vaya a ser que sea cierta la máxima de Benito Juárez, constitucionalista mexicano, de que "el respeto al derecho ajeno es la paz". ¿Quién quiere la paz, si puede tener algo mejor, la política, en nuestras vidas? 

La idea actual del "libre comercio" es parte de esos conceptos. Es una idea que se vendió desde los países del Norte, pero que ni siquiera se aplica en esas naciones. Inglaterra, Alemania, Francia, Estados Unidos, Japón y los demás países industrializados aplicaron constantemente las más diversas barreras y restricciones comerciales, con una fuerte presencia estatal apoyando y amparando a distintos sectores productivos. Y lo siguen haciendo; por ejemplo, las naciones desarrolladas aplican un total de mil millones de dólares diarios en subsidios y protecciones agrícolas. El mito genera un problema grave, pero a su vez todos quedan atrapados en su interior sin conseguir salir.

A pesar de que sus prácticas son de un "comercio regulado", desde los centros universitarios y los podios políticos se enseña sobre el comercio "libre", y desde las agencias de desarrollo como Banco Mundial, BID y FMI se condiciona a los países del sur para que desregulen su comercio y acepten pasivamente todo el instrumentario librecambista.

Una lectura curiosa de la Historia, sin duda. Sin negar un doble discurso de los países que actualmente conforman el Primer Mundo, se analiza con un ánimo antojadizo la aplicación en tal o cual época y lugar, del libre comercio. A la unión comercial de 13 y ahora 50 estados (EE.UU) no se le considera libre comercio. A la unión monetaria, aduanera y productiva de toda Europa en el s.XIX tampoco. Pero claro, si el prisma que utilizamos para nuestra lectura de la realidad es deforme, cumpliremos con el proverbio "los ojos no ven lo que la mente no entiende". Para que el lector entienda el problema de los autores, hay que establecer cual es ese prisma: el estatismo mercantilista-keynesiano. En ese paradigma viejo con ropajes nuevos, y anterior a la ciencia económica, las naciones son los sujetos del comercio y no los individuos. Y dado que tienen en alta estima dos instrumentos de intervencionismo como son la política monetaria y la política fiscal, no pueden concebir sus promotores que las fronteras sean algo más que una arbitrariedad político-histórica. En esta curiosa visión del mundo, los tres principios enumerados al inicio sólo se aplican a interior del mismo territorio, y jamás entre países con distinta moneda, presupuesto gubernamental y otros elementos económico. Es por eso que no podrían explicar por qué Estonia, hoy en día, tenga un arancel promedio de 0,8% y aún así agregue mayor valor agregado a sus productos, con bajísimos impuestos y desempleo, ubicada en medio de "gigantes" económicos. Comparto la denuncia sobre la hipocresía comercial de muchas naciones prósperas, pero eso de ninguna manera significa que se deba apoyar algo diferente al sinceramiento y profundización de esas libertades en vez de responder en términos más marciales que económicos y empresariales.

El resultado es obvio: los países del norte mantienen el comercio regulado, pero al obligar que los de América Latina liberen sus mercados, se consolida el comercio asimétrico. Las naciones industrializadas invaden los mercados del sur, mientras que los latinoamericanos y los caribeños no logran exportar ni sus productos primarios por las protecciones en el norte.

El comercio es asimétrico. Sin asimetrías no tendría sentido comerciar. Que los ciudadanos de un territorio compren mucho de otros territorios no es una invasión: es el ejercicio de la soberanía individual. Es lamentable que "los latinoamericanos y los caribeños no logran exportar ni sus productos primarios por las protecciones en el norte", en vista de que cada vez es mayor el porcentaje de bienes manufacturados que exportan los países en vías de desarrollo, destrozándose otro mito (Norberg 2003). No por eso dejamos de beneficiarnos en términos netos en el proceso.

Esta situación se agrava en la actualidad por la proliferación de acuerdos del mal llamado libre comercio entre los países de América Latina con Estados Unidos y la Unión Europea. Bajo las nuevas versiones de esos acuerdos la situación se complica todavía más ya que los nuevos convenios no sólo tratan de temas comerciales sino que se cuelan aspectos no-comerciales para establecer mecanismos de sobreprotección a las inversiones estadounidenses, las formas en que los gobiernos hacen sus compras, los derechos de propiedad intelectual, la privatización de los servicios públicos y muchos otros temas más. Por lo tanto el "libre comercio" no sólo no es libre, sino que trata de muchos otros temas además del "comercio".

Por otro lado, los resultados de la estrategia del "libre comercio" no han generado el desarrollo económico prometido, no redujeron la desigualdad ni la pobreza, y la disconformidad social es creciente. A la par con las protestas ciudadanas se suman nuevas corrientes de reflexión sobre el comercio, tanto a nivel latinoamericano como global, que advierten sobre las falacias del "libre comercio".

¿Qué es el bien llamado libre comercio?

Es una pena que alguien haya prometido desarrollo económico a otras personas. Lo que puede hacer un funcionario es no estorbar el proceso. Éste depende en su totalidad de la mentalidad y las instituciones locales. Sin embargo Chile y México dan muestras claras de crecimiento importante gracias a la integración mundial. 

En este contexto, para elevar el nivel del debate y desmitificar el discurso del "libre comercio", durante el Primer Foro Social de las Américas, se está presentando una colección de ensayos sobre esas cuestiones, que incluye algunos textos clásicos poco conocidos en la actualidad.

Esos artículos, publicados por la editorial AbyaYala, conjuntamente con ILDIS y D3E, comienzan con un texto clave de Friedrich List, escrito en la primera mitad del siglo XIX en el que plantea un camino diferente al del librecambismo de la época, que tuvo un gran éxito en Alemania. List (1789-1846), un economista alemán que centró su atención en la superación del "subdesarrollo" de su país, sintetizó su pensamiento en un libro publicado en 1841. "Retraso" y "dependencia" de Alemania respecto a Gran Bretaña son las preocupaciones implícitas en dicho trabajo; una situación que fue superada gracias a una serie de acciones inspiradas en una serie de reflexiones y propuestas de política elaboradas por List, las cuales fueron "aplicadas casi al pie de la letra", al decir del economista peruano Jürgen Schuldt. Como afirmó hace un par de años otro economista alemán, Wilhelm Hankel, en List se puede ver "el inventor de la 'economía institucional', una suerte de relatividad económica que renuncia a la pretensión de que exista algo así como un modelo de economía de mercado universalmente válido, independiente del tiempo y de la historia". Sus planteamientos, enfrentados a la visión dominante de ese entonces -propugnada por los clásicos: Adam Smith, Jean Baptiste Say y David Ricardo-, brindan, aún ahora, valiosas reflexiones para forjar respuestas alternativas. Su crítica apuntaba a desvirtuar las indiscutibles "verdades" forjadas alrededor del libre comercio mundial y la doctrina de las ventajas comparativas. List levantó una posición contestaría de las visiones "globalizadoras" de su época, con gran éxito en la práctica, como se vería décadas más adelante a través del notable desenvolvimiento de Alemania; hecho que, sin embargo, no pudo registrar el propio List, quien, plagado por una serie de problemas y frustraciones, optó por suicidarse.

La economía institucional recupera lo que la economía matemática había olvidado: las instituciones. Lumbreras como Douglas North (premio Nobel) nos recuerdan la clases de instituciones -de aparición espontánea en la Historia- en las cuales las enseñanzas de Smith-Say-Ricardo se cumplen a cabalidad. Pero esto sólo llama la atención porque en gran medida se había olvidado que la calidad de las instituciones (medida ahora por el Indice de Libertad Económica de la Fundación Heritage, entre otros) es algo que no debe darse por descontado, y que la libertad no es un abstracto si no una condición de independencia frente al poder. Dice mucho que se pretenda tomar como novedoso el tema, dado que sólo el paradigma keynesiano y neoclásico corrieron la suerte de volverse hypermatemáticos e irrealistas en su momento.

La tesis de List y similares equipara "veo fábricas en mi territorio" con nivel de vida industrial. Si las computadoras personales se hacen en Taiwán, no dejamos de aprovechar su uso en Ecuador. No necesitamos ensamblar una infinidad de bienes para disfrutar de ellos en mayor cantidad (menor precio) y calidad cada año. Basta integrarse al mundo y producir al menos lo mismo que el año pasado. El costo de no especializarse permanece oculto, en favor de la autarquía económica y la autosuficiencia alimentaria/industrial/etc. Nuevamente, conceptos marciales por donde se los vea.

También se incorpora un artículo poco difundido de John Maynard Keynes (1883-1946), el economista más connotado del siglo XX, quien, en un artículo sobre la autosuficiencia nacional, escrito en 1933, ensaya una feroz crítica a los sueños del libre comercio, llegando incluso a señalar que "yo simpatizo, por lo tanto, con aquellos quienes minimizarían, antes que con quienes maximizarían, el enredo económico entre naciones. Ideas, conocimiento, ciencia, hospitalidad, viajes - esas son las cosas que por su naturaleza deberían ser internacionales. Pero dejen que los bienes sean producidos localmente siempre y cuando sea razonable y convenientemente posible, y, sobre todo, dejemos que las finanzas sean primordialmente nacionales. Sin embargo, al mismo tiempo, aquellos que buscan liberar a un país de sus enredos deberían ser muy lentos y cautelosos. No debería ser un asunto de romper raíces sino de entrenar lentamente a una planta para que crezca en una dirección diferente".

¿Dejen? ¿Se dirige a los funcionarios Lord Keynes? ¿Y si el ciudano común se niega? Vaya que existen escuelas económicas cortesanas. No somos una planta, somos individuos con derecho al fruto de su propio esfuerzo. Lo que compre de un suizo, venda a un boliviano e invierta junto a un peruano, no le incumbe a Lord Keynes ni a sus acólitos.

Herman Daly, otro destacado economista ofrece un análisis clave para la situación regional que se especializa en vender productos primarios, que son recursos naturales, y por lo tanto alimenta el desarrollo de las naciones industrializadas a costa de su propio subdesarrollo. La situación latinoamericana, desde diversos puntos y con énfasis diferentes, es analizada sucesivamente y en ese orden por Helio Jaguaribe, Alberto Acosta, Rafael Correa, Jaime Estay, Enrique Daza y Raúl Fernández, Lincoln Bizzozero, Claudio Lara Cortés, Jürgen Schuldt y Eduardo Gudynas.

Lo siento, Johan Norberg hace trizas esa joya de la victimología económica en su "In defence of global capitalism" (2003). Cada año, como ya se dijo, se exporta más valor agregado y menos productos primarios desde los países en vías de desarrollo.

Con esta colección de textos se apuesta a un aporte que busque la sustancia en el debate para así establecer las bases de una economía política renovadora que permita construir una verdadera integración regional, que deberá ser incluso política, como paso previo para un posicionamiento inteligente y soberano de la América latina y caribeña en el contexto internacional. Este libro también espera refrescar un debate enrarecido por el entusiasmo dogmático de los defensores del "libre cambio", quienes gracias a su poder dominante, han mantenido cerradas las puertas para otras visiones impidiendo el afloramiento de propuestas alternativas.

Renovadora debe de ser esa economía política , porque le da un nuevo-viejo rostro al intervencionismo. El entusiasmo que me alimenta es en primer lugar la justicia y en segundo lugar la ciencia económica. Si le quieren llamar a eso "dogmatismo" los mercantilista-keynesianos, es problema suyo. Mucho se beneficiarían de la lectura de tratados económicos completos (y no papers de ONG's y universidades estatales) como La Acción Humana de Ludwig von Mises y Capitalism de George Reisman, Ph.D El beneficio que obtendrían no sería sólo una comprensión realista del comercio entre individuos y grupos humanos, si no las bases de una economía produccionista basada en el ser humano tal como es y no como los intelectuales de la corte quisieran que sea.

(*) A. Acosta es economista ecuatoriano y E. Gudynas es analista uruguayo.

21 de Noviembre de 2004

Hitler, el izquierdista
El truco de Marketing más exitoso de la Historia debe ser el que a los socialistas no-marxistas se les considere ultra-derechistas o no-izquierdistas en primer lugar. De esa forma se puede llamar a cualquier promotor activo del mercado frente al Estado y el socialismo, un "fascista" y huir de la conversación. Lo siento, señores izquierdistas, no todos piensan callar ante esa patraña. Los nazis y fascistas estaban sólo un poco a la derecha del marxismo, pero siempre a la izquierda de todas las demás posturas...

"To be a socialist is to submit the I to the thou; socialism is sacrificing the individual to the whole." Joseph Goebbels

"Contrary to the Marxists, the Nazis did not advocate public ownership of the means of production. They did demand that the government oversee and run the nation's economy. The issue of legal ownership, they explained, is secondary; what counts is the issue of CONTROL. Private citizens, therefore, may continue to hold titles to property -- so long as the state reserves to itself the unqualified right to regulate the use of their property." Leonard Peikoff

El término Izquierda, originalmente se aplicaba también a los liberales, pues el capitalismo era una forma dinámica de romper con los esquemas del ancien regime. Pero luego la Izquierda fue confiscada por los socialistas de distintas índoles. ¿Qué significa el término actualmente? Probablamente una buena definición corta sea: "Colocar la igualdad por encima de la libertad individual, colocar al grupo por encima del individuo y condenar sistemáticamente todo lo que pueda revelar o afirmar las diferencias".

¿Corresponde Adolf Hitler con esa descripción?

En sus propias palabras: "We are socialists, we are enemies of today's capitalistic economic system for the exploitation of the economically weak, with its unfair salaries, with its unseemly evaluation of a human being according to wealth and property instead of responsibility and performance, and we are all determined to destroy this system under all conditions"

El argumento principal de esa estrategia es decir que los Nazis eran defensores del status quo burgués (reaccionarios violentos). Veamos qué dice Hitler de su programa político: 

"A declaration of war against the order of things which exist, against the state of things which exist, in a word, against the structure of the world which presently exists"

¿Y cuál era su método? 'a revolutionary creative will' which had 'no fixed aim, no permanency, only eternal change' 

Nada más lejano del conservadurismo. Y ciertamente no promueve el cambio y avance mediante vías pacíficas y consensuales como el liberalismo.

Como nos dice Tom Wolfe"Fascism" was, in fact, a Marxist coinage. Marxists borrowed the name of Mussolini's Italian party, the Fascisti, and applied it to Hitler's Nazis, adroitly papering over the fact that the Nazis, like Marxism's standard-bearers, the Soviet Communists, were revolutionary socialists. In fact, "Nazi" was (most annoyingly) shorthand for the National Socialist German Workers' Party. European Marxists successfully put over the idea that Nazism was the brutal, decadent last gasp of "capitalism." ... "Anti-fascism" became a universal ray gun, good for zapping anybody, anywhere, from up here ... on the intellectuals' Everest of Indignation." 

En resumen: quienes quieren utilizar al Estado para suplantar al individuo, bajo consignas igualitarias y masificantes, son izquierdistas. Hitler calza perfectamente con la descripción, le duela a quien le duela. Hitler fue izquierdista.

20 de Noviembre de 2004

Los 10 impuestos más estúpidos

Para aquellos a quienes mi anotación sobre la policía de alimentos dejó hambrientos, aquí la lista de los 10 impuestos más estúpidos en EEUU.

10. Impuesto al entretenimiento. (No se vaya a entretener demasiado)

9. Impuesto a las bebidas de fuente de soda. (Es mejor comprarlas enlatadas)

8. Impuesto a las pieles. (En Brasil tendría una tremenda recaudación)

7. Impuesto a la comida para llevar. (Cómasela donde Leviatán le diga)

6. Impuesto a las moras. (Desayune sin ellas o sea un rebelde tributario)

5. Impuesto a los naipes. (Juegue Poker en internet, que con amigos no se puede)

4. Impuesto a los fuegos artificiales. (Festeje sin luces festivas)

3. Impuesto a los cantantes. (Mientras más desafinado, menos paga)

2. Impuesto al vello facial. (Deje la barba a los antihéroes cubanos)

1. Impuesto a las drogas ilegales. (Si hace algo prohibido, asegúrese de pedir permiso antes)

Cortesía de Citizens For a Sound Economy.

18 de Noviembre de 2004

Miscelanea


Uno de los impulsos principales detrás de una reforma tributaria es cobrar más impuestos. Otro es permitir una mejor capitalización del país o territorio y dejar que la economía florezca. A veces se puede lograr ambas cosas. Pero lo justo es cobrar menos impuestos, por razones éticas y económicas. De todos modos, cualquier rebaja es un alivio y debe ser celebrada.

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Más razones para explicar la victoria de George W. Bush.

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Premio Nobel se pronuncia contra el FMI. Buena cosa.

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Hasta Bill Clinton tiene ahora su propio blog. (Hecho por un impostor al parecer).

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Los desastres naturales no son, repito no son, beneficiosos para la economía. Veamos por qué en palabras de Walter Williams.

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¿Recortes de impuestos en Europa?
Irlanda lidera la calidad de vida mundial


Como sabemos los admiradores del s.XIX, la sociedad libre trae un libre mercado y una comunidad (y vida familiar) vigorosos. Bien por Irlanda actualmente.

El caso opuesto son Suecia, Noruega y la comunidad negra en EEUU, altamente "apoyados" por el Estado y terriblemente erosionados en cuanto a familia y la vida comunitaria natural. Las cifras asustan. ¿Quién transmitirá afecto, habilidades para la vida y valores a esos niños?
Deshomogeneizando al funcionario estatal


No existe el homo economicus.

En el sentido que se le quiere dar, al menos. Juan Ramón Rallo señala de forma muy incisiva (y aquí) la forma en que incluso autores de gran consistencia intelectual, pueden utilizar ese mal esquema. ¿A qué esquema me refiero? Al asumir que los seres humanos somos maximizadores de utilidad en el sentido en que el analista quisiera. El esquema del homo economicus se halla detrás de la Economía Neoclásica, y supone que la maximización del beneficio material está detrás de toda acción humana. Un patético error.

Los seres humanos actuamos por motivaciones muy diversas. Los políticos, funcionarios, militares y burócratas también. Podemos mencionar al menos cinco clasificaciones:

Fama: Aunque se desconozca el daño causado a los demás, en el mejor de los casos por costos de oportunidad, existen actores dentro del Estado que tienen poca intención de enriquecerse, sentirse importantes y de hecho actúan automotivados. Buscan la gloria personal, dejar su nombre en los anales de la historia (nunca mejor dicho).

Poder: Es muy tentadora la idea de diseñar la vida de los demás, o al menos reglamentarla un poco. Por 'su propio bien' o por la satisfacción de nuestra propia arrogancia.

Fortuna: Dejando de lado lo que vulgarmente se conoce como corrupción -apropiarse de fondos públicos- un funcionario destacado se labra un porvenir importante en base a salarios, comisiones, premios y para rematar, asesorías posteriores.

Idealismo: De muy buena fé y en base a ciertas ideas incompletas o erróneas, mucha gente ingresa al sector público pensando en cambiar al mundo. Ante la percepción de caos ('anarquía de la producción' en el caso de Marx), es de cierta manera consecuente ingresar a la organización que intenta poner orden en la sociedad y les ofrece al menos la ilusión del mismo en su propio seno.

Miedo: Sin la mejor convicción, existe una sicología del miedo detrás de muchas posiciones en sistemas colectivistas. No existe el menor deseo personal proactivo de trabajar para el Estado, pero sí se teme las alternativas y sus consecuencias para uno y su gente.

Estas motivaciones pueden ser naturales o patológicas (esa es otra discusión), pero me adelanto a decir que el uso de la fuerza en forma de política debe ser un causal de neurosis. Sencillamente el organismo humano se enferma cuando se violan ciertos principios, y de hecho estamos hechos biológicamente para rechazar ciertas situaciones (violentas, stressantes, etc). Por otra parte y para evitar el mismo error que se quiere señalar, debe decirse que estas motivaciones no son puras en los seres humanos de carne y hueso. Sencillamente todos los actores del sector público tienen una proporción mayor o menor de todas o algunas de esas motivaciones, en combinaciones tan infinitas como infinitos en variedad somos los seres humanos.

(Continuará...)

14 de Noviembre de 2004

Libertario


Mientras que "Capitalismo" es una palabra que tiene su origen en Karl Marx (quien admiraba su potencia productiva pero a la vez jamás entendió lo que le diferenciaba de la servidumbre política del feudalismo que criticaba y ese fue uno de sus errores fatales), la palabra "Libertario" fue popularizada por uno de los grandes exponentes de sus ideas: Murray Rothbard.

Aquí Nathaniel Branden, ex colaborador de Ayn Rand, nos da su opinión sobre el uso del término. En América lo preferimos en ocasiones a liberal dado que nuestros 'liberales' han sido generalmente estatistas laicos: querían separar Iglesia y Estado solamente, no Economía y Estado también. Como diría Ayn Rand precisamente, liberar la vida espiritual pero no la material de las personas.

..."A hero is one who knows how to make a friend out of an enemy."

12 de Noviembre de 2004

Rodriguez Zapatero, Castro, Vargas Llosa y García Márquez


Qué triste.

Y esto otro, patético.
Puntos tácticos contra el estatismo


Luego de mucho análisis del tema (por mi trabajo), creo que he llegado a algunos puntos clave y sobre todo comunes a los países donde los liberales han visto más libertad durante sus vidas.

a) Volver la libertad una tendencia o 'moda' si se quiere. Ser antiliberal debe ser considerado jurásico. Esto debe lograrse pero también sostenerse. (En Argentina se dió por sentada la mentalidad liberal, y miren lo que pasó entre los 20's y 30's)

b) Utilizar el ego de caudillos locales para lograr la secesión/descentralización política. Es más fácil demostrar nuestras tesis a nivel comunitario que a nivel general. Mientras mayor la extensión del Estado geográficamente hablando, mas CI (Coeficiente Intelectual) se necesita para visualizar sus consecuencias. Los impuestos, aranceles, funciones de gobierno, etc. son más fáciles de mover hacia lo justo en un entorno local.

c) Educar a nuevas generaciones en versiones consistentes y un poco más blandas del liberalismo. Aceptémoslo, ya no es el s.XIX: Marx, Marcuse, Chomsky, Keynes, etc andan sueltos. Por lo tanto no todos se van a volver liberales. Pero una dosis suficiente neutraliza o mejora el Coeficiente Liberal (CL) en futuros dirigentes políticos y empresariales y puede ser un gran avance.

d) Ser humildes. Tener la razón (aparte de asegurarse de tenerla) puede ser la receta para el fracaso. Necesitamos convencer, no vencer. Como dice el refrán: más moscas se cazan con miel que con palos.

e) Ser perseverantes y estar preparados en actitud, acciones y conocimientos.


Buena suerte a todos: me conviene un mundo mejor.

10 de Noviembre de 2004

Que caiga el muro


Hoy es un día para celebrarlo por todo lo alto. 15 años desde que el socialismo dejó de retener a sus súbditos mediante torres, francotiradores, vigias, perros, soldados, soplones, alambre de púas, muros de tres metros, etc. Qué duro es escapar del paraíso.

Todavía quedan los que no se enteraron de la caída del Muro. Ojalá caiga en su dimensión también y más pronto que tarde...


Los Ungidos (escrito para Diario Hoy, de Quito)


Hace 15 años cayó el Muro de Berlín. Una ironía, lo tuvieron que tumbar los ciudadanos de Europa del Este cuando en realidad debió ser demolido por los dirigentes socialistas. Era el monumento vivo a su fracaso como líderes e intelectuales Pero los ungidos en todo el mundo y en especial en Latinoamérica no se han enterado. ¿Quiénes son los ungidos? A pesar de que nadie les haya elegido realmente, presentan una serie de síntomas de mesianitis aguda. Consideran al libre mercado una realidad en el Ecuador, donde siempre ha existido un sistema de prebendas y desigualdad ante la ley. Y a eso, pretenden reemplazarle con más regulaciones y Estado porque "es demasiado libre". Abandonaron el partido -los más listos- para sumarse a una ONG. Hablan un lenguaje propio, políticamente correcto, que desemboca en el uso de términos como "afroafricano" y "violencia estructural transgenérica y falocentrista". Piensan en postmoderno, abusando de vocablos como "procesos", "discurso", "estructura", etc. Creen haber abandonado a Marx, pero repiten sus errores más burdos con maquillaje marcusiano-foucaultiano-derridiano, requisito para el cafetín de moda.

Ya que reciben sueldos en dólares desde antes que el resto de nosotros, les conviene volver a una moneda insegura y no se cansan de proponérnoslo. La organización para la que trabajan no recibe auspicio y fondos voluntarios si no tomados a la fuerza por un gobierno de un país más capitalista. Desprecian el mercado en general pues premia a la gente productiva más que a ellos, una osadía insoportable. Ignoran que el mercado es un plebiscito diario que deberían respetar tanto como a sus propias asambleas, comisiones y conclaves. No ganan elecciones pero se sienten con autoridad moral para proponer modelos neo-totalitarios multicolor. Miran con recelo el éxito, la productividad, la riqueza, la belleza y la alegría que no están bajo su control. Ante el fracaso del socialismo y su desenmascaramiento como propuesta inmoral, se alinean con o contra el 'neoliberalismo', su novel variante tecnocrática y dirigista. Los ungidos se sienten defensores de las minorías pero atropellan intelectual y políticamente al individuo, la minoría más importante. Se sienten defensores de los pobres pero proponen las recetas que crean pobreza.

Piensan que un impuesto a los ricos no lo terminan pagando los pobres, y que el libre comercio no es lo que ocurre entre las desiguales Chimborazo y Guayas. Los ungidos desconfían de los 'ricos', salvo de aquellos como Engels que les financian siempre. Creen que con regulaciones protegen al público de los empresarios, sin saber que en realidad protegen a los aquellos de los competidores pequeños. Creen que los aranceles protegen el empleo local, cuando en realidad evitan que el consumo y la inversión se muevan hacia donde elevarían la calidad de vida de millones. Les encanta crear nuevos organismos burocráticos, darse empleo en ellos y empezar a intervenir en la vida de los demás. Por último, los ungidos no fueron ungidos por nadie, pero qué importa: ellos saben lo que es mejor para nosotros.

8 de Noviembre de 2004

La verdad sobre Colombia


Un grupo de ONG's no-de-izquierda se agrupó bajo la fundación Verdad Colombia. Su objetivo es denunciar los abusos de la guerrilla marxista, y la afectación de los derechos de los colombianos en esa guerra sin fin. También dan un contrapeso a las ONG's izquierdistas que lo justifican todo bajo la patética consigna de la "inequidad social" y la "violencia estructural".

Conocí a Felipe Huertas, su director ejecutivo en Bogotá, en un curso de Atlas.

Recomiendo mucho sus publicaciones, en especial los libros sobre el uso de niños como soldados. Son historias desgarradoras.

La Misión de Verdad Colombia es: Apoyar a las instituciones colombianas y a los sectores democráticos en su lucha contra los grupos alzados en armas de ideología marxista, tanto a nivel interno como externo.

Fomentar la creación y afiliación de ONG y orientar a las ya afiliadas. Trabajar en defensa de las instituciones legítimas, los derechos humanos, el derecho internacional humanitario y en la promoción y defensa de la justicia.

Divulgar e impulsar los principios de la empresa privada y los valores de la libertad individual e impulsar el desarrollo económico, cultural y social.


Y la editorial que nos trae su website en este momento:

LAS ONG Y LAS FARC

El escándalo por la donación de 8500 dólares a las FARC por parte de la ONG danesa Rebelión, no se justifica por la cuantía, que escasamente alcanza para cuatro o cinco fusiles. El hecho simplemente destaca la simpatía que existe entre elementos comunistas y radicales en el exterior hacia los terroristas colombianos. Desde hace tiempo, compatriotas que viven en Europa y Estados Unidos han sido testigos de campañas para recaudar fondos para los terroristas colombianos (FARC y ELN). Más importante que los fondos es el apoyo a la campaña de desinformación que se cumple contra el Estado colombiano y en especial contra las Fuerzas Militares, el principal obstáculo para que el comunismo llegue al poder en Colombia por la vía armada. Continuar.

Como podemos ver, la ideología es un tema de vida o muerte para muchos.

7 de Noviembre de 2004

La verdad en dibujos

No, no hablo de la economía matemática y sus dibujitos inhumanos.

El cartoon Day by Day, muestra a un personaje negro (no afroamericano ni afroafricano) que tiene filiación republicana. Su compañera, la mercadóloga e izquierdista, no logra entender por qué. A fin de cuentas, ella no puede dejarle olvidarse de que es negro. Y por ende, debería ser una víctima y un decidido colectivista.

Cox & Forkum nos señalan el contraste entre la libertad de hacer del s.XIX versus el s.XX dominado por la idea del Estado Niñera. Con las regulaciones actuales, los hermanos Wright serían ilustres desconocidos.

Filibuster Cartoons ridiculiza el culto al "Che" Guevara, y la arrogancia de la intelligentzia canadiense.

6 de Noviembre de 2004

Test ideológico más corto del mundo


Ahora en castellano, el test diseñado por los fundadores del Libertarian Party.

Cuénteme cómo le fue.

Aquí.De la web de María Fernanda Salas R., venezolana.



Conviértase en economista


En menos de una semana, el Ludwig von Mises Institute lanzará su versión en inglés online y gratuita del texto fundacional de la Escuela Austriaca de Economía: Los Principios de Economia (Grundsätze der Volkswirthschaftslehre) de Carl Menger. Aquí el libro en español. El propio Mises (para muchos de nosotros el mejor economista de la historia) aseguró que ese libro le volvió economista.

¿Se atreve ud. a leerlo y digerirlo con mente aguda? Hay que advertirle varias cosas.

1. Si entendió las implicaciones del libro, no hay vuelta atrás: ud pasará al 1% mundial que abandonó el analfabetismo económico. Entenderá la lógica de la acción humana en el plano cataláctico (los intercambios de implicaciones monetarias), y aproximará su visión a la realidad de la escasez relativa y las necesidades crecientes del ser humano.
2. Puede abandonar posiciones colectivistas al menos en el plano económico, aunque luego utilice argumentos de esa línea de vez en cuando para explicar cómo se crea un entorno mejor...para el individuo nuevamente.
3. Puede volverse un lector voraz de libros de economía realista (que describe la realidad). En ese caso le recomiendo...
Capital and Interest de Boehm-Bawerk,
Prices and Production de Hayek,
Human Action de Mises,
Man, Economy and State de Rothbard,
Capitalism de Reisman.

Mi sugerencia: hágalo, vivir con una telaraña frente a los ojos llega a cansar en algún momento.

5 de Noviembre de 2004

¿Qué es ser socialista?


La perspectiva de G. Boragina, activista intelectual argentino:

¿QUÉ ES SER SOCIALISTA?

Por Gabriel Boragina©

Como no es de buen gusto andar cometiendo errores en cuestiones delicadas y es de buen gusto escuchar a los demás, es de buen gusto confesar que cuando hablo de la izquierda y menciono ciertos rasgos atribuidos a ella nunca lo hago desde un prejuicioso concepto de la misma. Cuando comencé a estudiar sistemáticamente al socialismo y al comunismo me propuse seguir un método totalmente imparcial. Dije "voy a recopilar todo lo que los socialistas dicen de sí mismos. Cuando me acusen de mentiroso --como siempre lo hacen-- tendré como responderles: les mostraré su propio testimonio. Estas reflexiones son el testimonio de todos los socialistas que leí, escuché y entrevisté. Así es como ellos se ven a sí mismos. Así es como ellos hablan de sí mismos y así es como ellos se definen. Este artículo es un resumen de ello.

Ser socialista es creer que se puede pensar por el otro, es creer que un burócrata manejará y gastará mi dinero mejor que yo o que el que se lo ganó. Es creer que se puede decidir y actuar por el otro sin su permiso, sin su consentimiento, es desconfiar del individuo, del prójimo, en definitiva de su inteligencia lo que nos transforma en arrogantes, en pontífices del pensamiento único, o sea del nuestro, desconfiar de la propiedad privada de los medios de producción o sea de la propiedad privada de mi vecino, de la riqueza. Es analizar el mundo y expresarlo en palabras en base a hipóstasis, es hablar en términos de países y no de gente. Es la fatal arrogancia de la que hablaba Friedrich A. von Hayek, la arrogancia de pensar y convencernos de que todo el mundo y todos deberán ver las cosas de la manera en que nosotros las vemos y que deberán creer en nuestros valores de la manera en que nosotros creemos en ellos, cuando en definitiva lo que tratamos es de imponer nuestros valores sobre los demás. Esto es ser socialista. Es agrupar a la gente en categorías, en clases sociales, en blancos, negros, amarillos, altos, bajos, rubios, nacionales, extranjeros, homosexuales, en clase media, baja, alta, pobres, ricos, en lugar de hablar --como corresponde-- de fulano o de mengano. Es creer que somos capaces de pensar, hablar, desear, aspirar y sentir por los demás o que otros --llamados burócratas-- pueden hacerlo. Es creer que un burócrata siempre será más honesto y menos ambicioso que cualquier hombre común y que en sus manos los impuestos siempre serán bien administrados.

Es creer que las mayorías siempre tienen razón y que jamás se equivocan y que en consecuencia comer excrementos es bueno porque millones de moscas no pueden estar equivocadas, especialmente cuando en sufragios democráticos alcanzan el 51 por ciento de los votos. Todo eso es lo que nos hace socialistas lo sepamos o no. Ser socialista es creer que el "Estado de Bienestar" enriquece cuando en verdad empobrece, es creer que el estado puede proveernos de cosas "gratis", como educación y sanidad cuando en realidad las pagamos vía menor nivel de vida, es creer que un decreto del parlamento o del ejecutivo puede volver blanco lo que es negro y negro lo que es blanco. Es creer que el mercado es algo diferente al pueblo y no el pueblo en sí mismo, que los derechos sociales no son económicos y viceversa, que la cultura no tiene nada que ver con la economía y viceversa cuando en realidad tiene vínculos insoslayables; es confundir a los países y sus pueblos con sus burócratas y gobiernos. Es creer que la gente es sabia y preparada para votar pero es bruta e ignorante para administrar e invertir provechosamente para la sociedad sus propios dineros sin impuestos, siendo un burócrata más honesto y mejor preparado para eso que el dueño de los fondos. Es creer que el estado educa cuando en realidad adoctrina, que cura cuando en su lugar empobrece y mata. Es creer que la globalización es privada cuando en realidad es pública, es creer que se defiende la libertad cuando se aboga --tal vez inconscientemente-- por la esclavitud. Y todo eso, queridos amigos, nos guste o no, lo sepamos o no, nos conduce inexorablemente al grado extremo del socialismo: el comunismo. Socialismo que como dice el prestigioso sociólogo Sabino, siguiendo en esto a Mises, nos lleva al comunismo. Ergo la amenaza comunista sigue latente en el mundo.

Progreso y socialismo.

Uno de los "logros" mas espectaculares del socialismo (o mas propiamente del marxismo) fue el haber convencido a las masas de la ineluctabilidad del advenimiento del paraíso socialista. Marx tuvo el mérito (por sobre sus antecesores socialistas) de haber sentado en forma casi definitiva en la conciencia de los intelectuales el hecho de que las "fuerzas materiales de producción" gobiernan míticamente el destino de los humanos.
Esto, en buen romance significa lo siguiente en lenguaje socialista: el progreso está "asegurado", evolutivamente la sociedad tiende al progreso (Hegel) ahora todo lo que falta es preocuparse por el reparto de ese progreso. Pero ni el propio Marx fue consecuente con su teoría y esto ni siquiera fue advertido (o más bien fue pasado por alto) por sus discípulos y seguidores. Luego de sentar las bases sobre que las sociedades eran gobernadas por las míticas "fuerzas materiales de producción" las cuales, ineluctablemente llevarían al capitalismo a su máxima fase de expansión, luego de lo cual evolutivamente desaparecería y aparecería el socialismo, inconsecuentemente, en sus escritos panfletarios postulaba la expropiación lisa y llana por parte de los obreros de los medios de producción capitalistas.

¿Por qué postular -se pregunta acertadamente Mises- la acción directa revolucionaria si de cualquier manera, conforme la propia teoría socialista, el capitalismo sucumbiría por un problema evolutivo y aparecería en su lugar el socialismo?. Ni Marx, ni ningún socialista jamás dio respuesta a este interrogante. Y así siguen las cosas.
Muy bien. Acostumbrada y hecha la gente a la idea de que el progreso siempre estará entre nosotros, que vamos hacia adelante y que no se puede retroceder, que cada vez tendremos más y más bienes. Convencidas las masas de estos postulados socialistas resulta, en esta lógica, muy razonable pensar que todo el problema económico y social reside pura y exclusivamente en cómo distribuir de la mejor manera posible esa riqueza que se genera y se continuará generando por si misma.
Sin embargo el aserto es de una falsedad tan grande que resulta muy difícil comprender el grado de embrujo socialista de las masas como para que no se evidencie el mismo.
Como bien se encarga de puntualizar Ortega y Gasset y otros estudiosos del problema, en manera alguna el progreso es lineal ni está asegurado por los siglos de los siglos.

Pero no obstante estas gruesas fallas epistemológicas lo importante es que Marx logró dejar sembrada en las masas, desde la formulación de la teoría socialista hasta el presente, el convencimiento de que el ciclo evolutivo del capitalismo se había cumplido y ahora devendría inevitable el marxismo. Algo a lo que nadie, hiciera lo que hiciera, se podría oponer, so pena de ser arrastrado por las fuerzas arrolladoras de la historia. Esa idea, a pesar de la nefasta experiencia socialista en casi todas las partes del globo, sigue firmemente arraigada en lo que los sociólogos llaman el inconsciente colectivo y es lo que ha dado lugar a lo que hoy se llama la socialdemocracia intervencionista o progresista, como fórmula de transición entre un capitalismo al que se le llama y considera "decadente" y un marxismo que se sigue considerando "revolucionario" "progresista" y en última instancia, con un contenido moral que se le niega al capitalismo.

"DESTRUCCIONISMO"

Justamente a esto que estamos reseñando fue a lo que se refirió Mises cuando se ocupó de lo que él acertadamente denomina "destruccionismo". He aquí uno de sus párrafos más significativos:
"La propaganda socialista nunca ha encontrado una oposición decidida. La critica devastadora por medio de la cual los economistas exhibieron la ineficacia e impracticabilidad de los planes y doctrinas socialistas no llegó a las esferas que plasman la opinión pública. Las universidades están dominadas, en su mayor parte, por pedantes socialistas e intervencionistas, no sólo en la Europa continental, en donde esos centros del saber pertenecen a los gobiernos, quienes los administran, sino también en los países anglosajones. Los políticos y los estadistas, ansiosos de mantener su popularidad, se mostraron tibios en la defensa que hicieron de la libertad. La política de apaciguamiento, tan aplaudida cuando se aplicó al caso de los nazistas y fascistas, se practicó universalmente durante varias décadas en el caso de todas las demás sectas del socialismo. El derrotismo fue la causa de que las nuevas generaciones crean que la victoria del socialismo es inevitable.

No es verdad que las masas pidan con vehemencia el socialismo y que no haya medios para resistirlas. Las masas están a favor del socialismo porque confían en la propaganda socialista de los intelectuales.
Son éstos y no el populacho quienes forman la opinión pública. Es torpe la excusa que dan los intelectuales de que deben ceder ante la insistencia de las masas, porque son ellos mismos quienes han generado las ideas socialistas y adoctrinado con ellas a esas masas. Ningún proletario ni hijo de proletarios ha contribuido en algo para elaborar los programas del intervencionismo y del socialismo, ya que todos sus autores son de extracción burguesa. Los escritos esotéricos del materialismo dialéctico, de Hegel, el padre tanto del marxismo como del agresivo nacionalismo alemán, de Georges Sorel, de Gentille y de Spengler, no han sido leídos por el hombre común y no son ellos los que han movido directamente a las masas. Fueron los intelectuales los autores de su popularización.
Los directores intelectuales de los pueblos han producido y propagado los errores que están a punto de destruir para siempre la libertad y la civilización occidental. Ellos, y únicamente ellos, son los responsables de las matanzas en masas que caracteriza a nuestro siglo y solamente ellos pueden volver a invertir esta tendencia y escombrar el camino para la resurrección de la libertad.

El curso de los asuntos humanos no lo definirá las "fuerzas productivas materiales" míticas, sino la razón y las ideas. Lo que se necesita para detener la tendencia hacia el socialismo y el despotismo es sentido común y entereza moral.
Socialismo y capitalismo

Autogestión y estado mínimo

Desde los tiempos de Adam Smith hacia acá la Autogestión y el Estado reducido a la mínima expresión posible siempre ha recibido el nombre de capitalismo. Lo contrario a eso, a saber "gestión colectiva y máxima expresión del estado", siempre ha sido socialismo. El tratar de invertir los términos de la ecuación, llamando socialismo a instituciones y medidas que son típicamente capitalistas forma parte de la campaña de tergiversación semántica de la que venimos hablando y por medio de la cual los colectivistas tratan de dejar incomunicados a su adversario. Con esta estratagema, el socialismo procura engañar consciente o inconscientemente a la gente vendiéndole (o vendiéndose a si mismo) gato por liebre.

La existencia de policías, ejércitos, guardaespaldas, cárceles, puertas blindadas y rejas, justamente nos da la pauta de que vivimos en mundo socialista. No en balde en países tales como la ex--URSS, sus satélites, Cuba, Nicaragua sandinista, Chile de Allende, Corea, Vietnam, China, etc. la presencia de la policía y ejército son fundamentales y la parte más importante del aparato estatal.

En fácilmente comprobable que en cualquier nación del mundo llamado curiosamente "libre" el gasto en medidas de seguridad privada --protección a los ciudadanos honestos de los delincuentes-- es ridículamente mínimo en comparación con los gastos de seguridad social. Esto pone a esos países en camino a convertirse en futuras URSS, Chinas, Cuba, Chile de los 70, Nicaraguas sandinistas o cualquiera de las republiquetas del este pre soviético. La asistencia a los pobres --que dicho sea de paso nunca se materializa-- es la mayor parte del gasto que ese engendro estatal, una suerte de asociación ilícita entre Robin Hood y Santa Clauss que se llama "Estado de Bienestar" o "Estado Benefactor" (donde se les quita a los productores lo que les pertenece para darle a los no productores lo que no les pertenece ni se ganaron ni se supieron ganar). Asistencia que --como apuntamos-- jamás llega, habida cuenta que el numero de pobres aumenta en lugar de disminuir. Algo que el "Estado de Bienestar" ni ningún colectivista nunca pueden ni saben explicar: ¿cómo con mayores tasas fiscales la pobreza aumenta??. Cualquier capitalista se dará cuenta que siempre así. Pero este fenómeno es para el colectivista una gran paradoja.

EL ROBO SIEMPRE ES INMORAL.

En ese orden de ideas, para el capitalismo, el robo es inmoral por más que se lo practique con el respaldo de la mayoría a través de leyes votadas en el parlamento. El delito no deja de ser delito por muy amparado que se encuentre en la ley (por ejemplo los "impuestos").
La iniciativa privada resulta completa y absolutamente incompatible con cualquier tipo de socialismo conforme tanto la teoría y la practica de tal doctrina lo demuestran.
Si estamos a favor de un sistema donde la inteligencia se ponga al servicio de la sociedad, indudablemente siempre estaremos hablando de un sistema capitalista y no socialista, porque en el capitalismo cada uno usando su inteligencia en PROVECHO PROPIO beneficia SIN QUERERLO Y SIN PROPONÉRSELO al resto de la sociedad de la que forma parte y aun a sociedades de las cuales no forma parte. En cambio en el socialismo los individuos son OBLIGADOS por medio de la ley --o sea por otros-- a poner su inteligencia al servicio de la sociedad, pero en las sociedades colectivistas la sociedad quiere decir algo muy claro y especifico. Allí sociedad significa el grupo de burócratas que se encuentran enquistados en el poder amparados por un número suficiente de votos para ello. En lenguaje del socialismo "sociedad" es sinónimo de gobierno y de burocracia. Y esto también es así desde los tiempos de Adam Smith hacia aquí.

Solamente en el capitalismo "cada persona puede trabajar en aquello cuya productividad sea máxima y donde ella se sienta más feliz" porque cuenta con libertad cosa que se le niega en los regímenes socialistas.
El colectivista jamas define lo que es vivir decentemente. No lo definen ni para ellos ni tampoco lo definen para lo demás. Si tuvieran que definir que es vivir decentemente ello los podría en un serio apuro ideológico. En realidad no podrían definir ninguna otra cosa mas qué es vivir decentemente para ellos. Por eso desvían la atención con ambigüedades, palabras etéreas, generalizaciones y oscura verborragia. No es decente confesar que lo decente para mi es lo que yo quiero imponer a los demás como decente. Ante ello la cuestión es esquivar el bulto y despistar. El no poder definirlo es clara muestra que lo que implica vivir decentemente es para ellos una cosa un día y otra cosa diferente otro día distinto. Y que vivir decentemente para los demás es para ellos lo que ellos quieren que sean. Encubren su odio, autoritarismo y envidia bajo el manto de la pena, sin percibir que la definición de envidia es justamente pena o pesar por el éxito ajeno. Lo encubren con otras palabras porque es muy feo confesar odio y envidia, aun cuando antes en otras ocasiones tal vez en forma inconsciente lo hayan hecho. Aun cuando hayan dicho antes que se alegraban de las desgracias físicas y económicas que personas más afortunados que ellos padecieron, llegando al extremo de relatar hasta con lujo de detalles esas desgracias y padecimientos ajenos que tanto placer les causaron en el pasado, simplemente porque los desafortunados en cuestión tenían algunos dólares más que ellos en la bolsa. Así son los colectivistas. Borran con el codo lo que escriben con la mano.

RIQUEZA Y FELICIDAD.

Si el rico fuera poco feliz porque es rico, dejaría de ser rico, obvio. No se entiende como este razonamiento tan simple no cabe en la mente de un colectivista. Y si en un país determinado un empresario quiere ser funcionario publico es obviamente porque es mejor "chupar de la ubre de la vaca estatal" sin trabajar, que ganarse el diario sustento en la batalla de la empresarialidad. De allí que no debe ser sorprendente que los empresarios quieran quedar al abrigo de esa asociación ilícita que componen el Robin Hood y el Santa Clauss estatal que se dedica a robar a unos para dar a otros y que en política y economía se conoce como "Estado de Bienestar" o "Estado Benefactor", en una fiesta navideña diaria y hasta horaria que tanto Robin como Santa prometen que será interminable y de dicha y felicidad para todos los desposeídos del mundo.

Socialismo y decencia.

Por último pero no menos importante, el mejor parámetro para medir la bondad "práctica" de una teoría es el grado de consecuencia que sus sostenedores exhiben en sus vidas personales observando la misma.
Siempre me ha llamado la atención el grado de inconsecuencia que demuestran los socialistas con sus postulados teóricos. La mayoría de ellos no son un ejemplo de lo que predican. Apenas uno los trata un poco advierte que al hablar, cumplen al pie de la letra aquel famoso apotegma que dice "haz lo que yo digo pero no lo que yo hago". Y efectivamente, es muy difícil encontrar un solo izquierdista que sea consistente en su vida personal y ejemplo de lo que predica.

El colectivista en general no rechaza la propiedad privada in totum. Solo acepta un tipo de propiedad privada: la suya propia, rechazando la propiedad privada del resto de las personas.
Su rechazo a la propiedad privada ajena crece en la medida que la propiedad privada ajena sea más costosa y supere su cota de medida.
El socialista califica de "decente" todo lo que coincida con su propio patrimonio o sea inferior al mismo. En tal sentido, si el es propietario de una casa de valor digamos de U$S 100.000.- razonará delante de todo el mundo que una casa de U$S 100.000.- cumple con las normas de "decencia" objetiva. Pero si una propiedad es de U$S 200.000.- lo escucharemos decir sin empacho alguno que dicha posesión pasa a ser "indecente". En realidad lo que no nos dice --pero pronto advertiremos si somos sagaces observadores-- es que la ajena propiedad de U$S 200 mil será "indecente" en la medida que no sea la suya propia.

Desde luego, encontraremos socialistas propietarios de fincas por valor de U$S 300 mil o U$S 5 millones. Esos socialistas calificarán tales valores --o inferiores a esos-- como "decentes". En el último caso, el izquierdista que posea una finca de U$S 5 millones, la calificará como "decente". En tanto, se referirá en términos de "indecente" a la propiedad de algún vecino suyo que supere esa cifra.
En rigor, el problema de la decencia o la indecencia de la riqueza no está en la cuantía de la misma para el socialista. No señor. La cuestión no pasa por allí, sino que pasa por el hecho de que esa propiedad no está en cabeza suya. Si lo estuviera --y cualquiera sea su valor de cotización-- dicha propiedad pasaría a ser decente conforme a los cánones socialistas.

Así podemos seguir con casi todo. Si el izquierdista en cuestión tiene un automóvil es "decente" pero si el vecino tiene dos es una posesión "indecente". La lista es interminable. El mismo razonamiento aplica el colectivista a fincas, automóviles, salarios, calzados, televisores, lavadoras, medicinas y alimentos disponibles en la alacena. Cualquier cosa material, cualquier bien o servicio en el que pensemos, a todos ellos el izquierdista le aplica el mismo razonamiento y la misma escala de valores: la suya propia. Con ella mide la "decencia" o "indecencia" de la riqueza. Pero, claro está, siempre de la riqueza ajena. Jamás de la propia.
A todo socialista le escucharemos decir --cualquiera sea la cuantía de su patrimonio-- que él vive "con lo justo". Y ya sabemos. Lo "justo" lo "medido" es lo que él posee --o lo que poseen otros si es menos a lo que él posee--. Todo lo que exceda esa cota es "indecente, injusto, amoral, etc. etc. etc."

Vivir decentemente no es vivir con el producto del impuesto expoliado a mi vecino. ¿qué decencia hay en quitarles a unos los que les pertenece para darles a otros los que no les pertenece?. ¿desde cuando el robo es decencia? ¿y desde cuando el robo se legitimiza porque cuenta con el apoyo del 51 por ciento de los votos del parlamento?. Con la regla de la mayoría absoluta se podría legitimar cualquier aberración como ya ocurrió en la Alemania nazi, la Italia fascista y la Rusia stalinista. Pero como también ocurre a diario en millones de lugares del mundo donde se invoca la voluntad de las mayorías para llevar a cabo las aberraciones más inimaginadas en contra de las libertades.

4 de Noviembre de 2004

¿Es el dinero neutral?


Pedro Romero, H.B. Earhart Fellow, estudiante de PhD en
Economía en George Mason University nos explica:


Aclaracion: Si el dinero es neutral implica que las
alteraciones de la cantidad de dinero no producen
efectos sobre la produccion u otras variables reales.
El quasi consenso en la macro del mainstream es que en
el largo plazo el dinero es neutral aunque puede haber
no neutralidad en el corto plazo.

Mi respuesta es no. y abajo esta un intento de
justificacion.


Proceso Inflacionario en Ecuador: Efecto Cantillon

La principal diferencia entre el análisis tradicional
de la inflación y sus efectos en la economía y el que
aquí se denomina como efecto Cantillon; es que el
primero se basa en la teoría cuantitativa; tal como la
formularon John Locke, David Hume y recientemente
Milton Friedman; según la cual el aumento de dinero se
refleja en un aumento similar en el nivel general de
precios, sin modificar la estructura real de la
economía (o sin provocar efectos distributivos).
Aplicado al caso de Ecuador, el efecto Cantillon puede
describirse de la siguiente manera:

1) El BCE (Banco Central del Ecuador) emite dinero y
lo puede introducir por dos vías básicamente:
La primera es el sistema bancario.
La segunda es el gobierno cuando se monetizan los
déficits.

2) En la primera vía, no todos los bancos reciben
uniformemente el dinero recién emitido. Por medio, de
las operaciones de mercado abierto aquellos bancos que
poseen un mayor número de Bonos recibirán una mayor
cantidad. Por medio, de las operaciones de descuento
los bancos con mayores necesidades de liquidez
requerirán más dinero. Ambos tipos de bancos suelen
ser los que mejor conectados a la política se
encuentran.
3) Los Bancos con este nuevo dinero y sin pronósticos
de crisis no se quedaran con el dinero. Lo empezaran a
dar prestado con tasas de interés reducidas a ciertos
empresarios. Nuevamente, aquellos más cercanos a los
banqueros.

4) Estos empresarios emprenderán proyectos para los
cuales contrataran mano de obra, productos y servicios
de proveedores de materias primas. Para poder
atraerlos será necesario ofrecer mayores precios por
estos recursos.

5) Tales empleados y proveedores podrán realizar
mayores gastos, dado que la producción todavía no ha
aumentado estos mayores gastos en comida, vestido y
otros bienes tendrán que ser comprados con precios
superiores a los previos otros productos serán
importados.

6) Según las preferencias en comida y vestido solo
ciertos fabricantes de estos bienes recibirán mayores
ingresos al vender sus productos a mayores precios.
Esto puede provocar que se trate de producir más de
estos bienes, pero además que tales fabricantes
también incrementen sus gastos.

7) La producción de bienes originalmente establecida
es modificada por las preferencias de quienes reciben
el nuevo dinero. Por lo tanto, se deja de producir
ciertos bienes para empezar a producir los que
demandan con mayor intensidad quienes fueron
favorecidos gradualmente con el nuevo flujo de dinero.

Por ejemplo: Langostas de agua dulce, o grandes
edificios que aun no se habitan completamente.

8) Algunos quedaran desempleados, otros obtendrán
empleos con mayores sueldos. Los salarios relativos se
alteran.

9) Cuando los efectos inflacionarios del dinero
emitido empiecen a sentirse de forma mas general,
probablemente unos proyectos estarán terminados, otros
aun en producción.

10) Quienes estuvieron sujetos a salarios fijos o
contratos con pagos fijos no podrán aumentar sus
precios ipso facto. Los pensionistas y aquellos que se
habían especializado en las áreas que se dejaron de
producir necesitaran mas dinero para comprar
probablemente los mismos bienes que ahora tienen
mayores precios. Algunos dejaran de consumir. (Ahorro
forzado).

Los efectos de la nueva emisión de dinero cuando la
misma se destina la financiar el déficit estatal
pueden establecerse siguiendo el proceso previo pero
desde el punto 5) y agregar que se destina a empleados
y proveedores del gobierno.

Se puede escribir al autor haciendo click aquí.

1 de Noviembre de 2004

Condiciones para la libertad


David Friedman: "I'm not a utopian. I've never been a utopian. I assume that even in the best institutions we can arrange, rights will sometimes get violated, bad things will sometimes happen. I'm only arguing that a decentralized market approach to the enforcement of rights and the settlement of disputes is likely to result in fewer bad things happening and rights getting violated less often than any of the others."

R.W. Bradford: "My response to the question of what government should do is what convinced Murray Rothbard that I was virtually an anarchist. I think that everything a conventional government does can be privatized, except for one: a supreme court, that is, a court that has jurisdiction over competing private courts. If we don't have one, and David and I are in a lawsuit, and I win in my court and he wins in his, and each of our courts goes out and hires private armies to enforce its decision and the private armies fight it out — what we are engaged in is civil war, not civil society."

David Boaz: "The difference I had with Rand was that she made a tremendous effort to build a philosophical system that only in its final points came to a political philosophy; she believed that it was important to get the metaphysics, the epistemology, the ethics right before you could talk about politics. And this of course was her big disagreement with libertarians: that libertarians believed you could be a Christian, a Jew, a Muslim, a hedonist, an Objectivist, and still arrive at libertarian political conclusions, and, I think, still believe in a rights-based libertarianism."

Una interesante exposición con preguntas en marcha.

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2012: Agosto

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