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Orden Natural: Diciembre 2009

8 de Diciembre de 2009

Seamos responsables pero sobre todo, optimistas

A mi artículo “Catástrofes, shamanes y sacrificios a los dioses” le aparecieron dos réplicas. Voy comentar sobre la que sí demuestra un esfuerzo por ceñirse a los argumentos luego de una lectura detenida. En primer lugar eso de que “los hombres malos” quieran usar la agenda eco-intervencionista a para confiscar la libertad de “los hombres buenos”, es una caricaturización del argumento. Curiosamente, de eso es de lo que se acusaba a mi artículo original. Siempre es bueno no incurrir en la falta de la que se acusa al otro, por lo menos durante el intento de acusarlo. Al igual que cualquier agenda similar en la historia, el eco-intervencionismo es la suma de intenciones positivas, deseos de poder (diseñar mundos mejores, decir al resto qué hacer) y otros móviles varios. El efecto sin embargo sigue siendo la restricción del libre ejercicio de la función empresarial inherente a la acción humana. La capacidad de emprender, usando los propios recursos y encontrar alternativas para adaptarse a un entorno siempre cambiante. Cualquier estilo de vida auto-adoptado (por “verde” que sea) entonces no es intervencionismo. En eso la réplica muestra una innecesaria confusión.

 

El artículo de réplica pretende por otro lado contestar a la aseveración de que el calentamiento se ha detenido, con una proyección de aumento del CO2 y su potencial consecuencia (eso es, si aceptamos la premisa del CO2 como culpable). Es como intentar refutar la aseveración de que un árbol dejó de crecer en pasados meses, mencionando proyecciones sobre lluvias venideras. Como señala David Whitehouse (ex corresponsal científico de la BBC, doctor en astrofísica) en The New Statesman (2007) entre 1980 y 1998 hubo un rápido calentamiento -0,5 grados C- (el CO2 aumentó de 340ppm a 370ppm). Pero desde entonces la temperatura global se ha mantenido estable (mientras que el CO2 siguó aumentando de 370ppm a 380ppm). Esto significa -dice- que la temperatura global es cerca de 0.3 grados menor que lo que sería si el ritmo de aumento hubiera continuado.

 

(Fuente: Robinson y Soon)

 

Puede ser que yo me equivoque completamente al sugerir que el incremento del CO2 ayude a la formación de vegetación en zonas desérticas del planeta, pero ciertamente más calentamiento haría viable nuevamente para la agricultura cierta parte del mundo que desde el último enfriamiento global (desde la era medieval hasta acá) se volvió invernal. Por eso se mencionan los viñedos ingleses de antaño. Pero al parecer sí hay indicios de que a más CO2, más vegetación:

(Fuente: Robinson y Soon, 2008)

 

La elevación del nivel del mar tampoco coincide con el incremento de hidrocarburos de origen humano. La pendiente del cambio es la misma que la de antes de la Rev. Industrial.

 

 

(Fuente: Global sea level measured by sur face gauges be tween 1807 and

2002 and by sat ellite between 1993 and 2006; Jevrejeva, S., Grinsted, A., Moore, J. C., and Holgate, S. (2006)

 

Se plantea si la National Geographic “manipula” o no a sus lectores cuando les propone una agenda de restricciones auto-adoptadas, hay que recordar que toda acción y acto de comunicación tiene por proposito manipular, en el sentido estrícto del término: transformar el entorno según ciertos objetivos. La pregunta entonces, no tiene sentido. Cuando se dice “Sólo tenemos un Planeta”, siendo esa una verdad de Perogrullo, parece invocarse mayormente como un slogan de apelación sentimental. Lo cual no está mal: es muy útil y Greenpeace lo hace todo el tiempo. En realidad desde luego que importa si Al Gore y otros agoreros del desastre del pasado y la actualidad identifican la precedencia ineludible de la causa por sobre el efecto. En nuestro universo -que incluye nuestro planeta- si el calentamiento ocurre antes que el CO2, aquel causa éste y no al revés. Es muy probable que la actividad solar explique ambos. En todo caso la climatología es una disciplina naciente.

 

(El gráfico que usa Al Gore en “Una verdad inconveniente” muestra el calentamiento global

ocurriento antes que el incremento del CO2. Causa y efecto).

 

Es cierto, la gente no es siempre indiferente o incauta. Pero como demuestra el escándalo de U. de East Anglia, los académicos no son tampoco ángeles: tienen agendas que no siempre son meramente “la búsqueda de la verdad” y pueden cometer errores. Si la ciencia se hiciera por consenso (y desde luego, eso no es así) de todos modos no existe uno. Mencionemos por el momento los nombres de John Christy (http://www.nsstc.uah.edu/atmos/christy.html) y Richard Linzen, el Alfred P. Sloan Professor of Meteorology en el MIT, (Vease su artículo: “Global Warming: The Origin and Nature of the Alleged Scientific Consensus”). Adicionalmente, recomiendo al lector revisar el reporte de 255 páginas para el senado estadounidense generado por más de 700 científicos que disienten con la tesis del calentamiento global antropogénico (http://epw.senate.gov) o los 9.000 que urgieron al gobierno estadounidense a no firmar el Protocolo de Kyoto (http://www.petitionproject.org/)

 

Hablemos ahora del optimismo. Si el CO2 es el villano de la película, los eco-intervencionistas deberian sacudirse sus prejuicios y considerar nuevamente la energía nuclear como alternativa en los paises desarrollados. A diferencia de las energias llamadas “alternativas”, la energía nuclear sí es económicamente factible en la actualidad. En cambio, como reporta el IJM de Madrid (y su director Gabriel Calzada testificó ante el Congreso de EEUU hace pocos meses) cada empleo “verde” que Rodriguez Zapatero creó, causó la destrucción directa de 2.2 empleos reales. En realidad hay que pensar en “escapar hacia adelante” mediante más desarrollo y no en costosísimos (para el proceso de abandonar la pobreza) y casi inefectivos (en el clima) esquemas intervencionistas como el Protocolo de Kyoto. Kyoto tiene costos gravísimos. Richard Courtney, reviewer del propio IPCC de las NNUU calcula que dos mil millones de personas, sobre todo niños, morirían si se congela el uso de combustibles fósiles en el nivel actual. (Vease su estupendo ensayo “Certainty and not doubt”). Los combustibles fósiles han sido una fuente formidable de bienestar para la humanidad. Por ejemplo, nos dice Courtney, en 1855 se retiraban 50 toneladas de excrementos de caballo en sólo una calle -Oxford Street- de Londres. La suciedad, los insectos y el mal olor eran lo usual. Es muy posible que sea hora de dejarlos atrás, pero la solución es hacia adelante, no hacia el pasado.

 

(Fuente: David Abler, Profesor, Penn State University)

 

La curva de Kuznet para la deforestación muestra que al llegar un país a los $4.600 usd per cápita, desaparece su efecto neto (Es decir, se siembra más de lo que se tala. Fuente: Pekka E. Kauppi - Department of Biological and Environmental Sciences, University of Helsinki) debido a que la conservación es, aunque no se lo quiera aceptar, un costo manejable recién para sociedades que ya aseguraron un mínimo de calidad de vida. Ciertamente es un avance deseable, y una razón más para el optimismo. También el paso a tecnologías más limpias en toda clase de industrias se vuelve factible apenas pasados los $8.000 usd per cápita. Para lograr ese nivel de crecimiento es precisa una serie de reformas hacia más libertad de mercado (ver China, Irlanda, Chile), precisamente lo opuesto a lo que el eco-intervencionismo pregona. Los EEUU crecieron en 195% entre 1970 y 2006, se duplicó el número de camiones y automóviles y el total de millas conducidas aumentó en 178%. Sin embargo durante el mismo período las emisiones de monóxido de carbono cayeron de 197 millones a 89 millones de toneladas, las de oxidos de nitrógeno de 27 millones a 19 millones y de dioxido sulfúrico de 31 millones a 15 millones, las emisiones de partículas cayeron en 80% y las emisiones de plomo cayeron en más del 98%. La desalinización del agua (en Israel se hace por 53 centavos de dólar por metro cúbico) también se vuelve factible con más desarrollo y la resultante prosperidad. Por otro lado la propiedad privada rescata a los elefantes de su potencial extinción en algunos paises africanos (multiplicandose su población) mientras que en otros la propiedad estatal vuelve un tragedy of the commons (en palabras del biólogo Garret Hardin) con 50% de merma en sus números lo que la iniciativa privada maneja virtuosamente (tema que le mereció el Nobel a Elinor Nostrom hace pocas semanas). Como dice el viejo adagio español: “lo que es del común, es del ningún”. La responsabilidad viene de la mano de la proximidad y el interés de largo plazo: por eso los sistemas localistas funcionan mejor que los centralistas y los privados mejores que los estatales.

 

Podemos resolver muchos problemas -los que son humanamente tratables en todo caso- en libertad. No hace poco cayó el Muro de Berlin, no es justo que con nuevos argumentos regrese el afán de controlarnos la vida. Ni es justo, ni produce los resultados deseados.

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