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5 de Junio de 2006

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Richard A. Epstein por fin en español

Los liberales hispanohablantes y su causa están de suerte. Acabo de tener noticia de la traducción de un libro fundamental de uno de los autores que más ha influido en mi manera de pensar y que consolidó mis posiciones liberales cuando el anarcocapitalismo y el iusnaturalismo me empujaban a marchas forzadas hacia terrenos más cálidos, más socialistas…

Me refiero a Richard A. Epstein, Catedrático de Derecho de la Universidad de Chicago y miembro de la Hoover Institution.

Partiendo de posiciones consecuencialistas, abandona el derecho natural de manera brillante y fundamenta el liberalismo clásico desde una nueva óptica revolucionaria y controvertida, pero sobre todo nada utópica, nada inocente. Para ello dedicará una trilogía que comienza con “Simple Rules for a Complex World” en el que buscará una serie de principios generales que dirijan la organización social de una forma más justa y eficiente. Continúa con “Principles for a Free Society: Reconciling Individual Liberty With the Common Good” en el que elabora la idea de que un sistema de propiedad privada y libre mercado puede ser coherente con el bien común. Termina con “Skepticism and Freedom” que es el texto que he leído con más cuidado, en el que enfrenta su concepción consecuencialista de la organización económica, política y social liberal con todos sus posibles enemigos, sean iusnaturalistas, economistas del comportamiento etc.

No obstante Epstein tiene un problema. Sus libros son tremendamente densos, farragosos, sobre todo para el no angloparlante. Personalmente he tenido que leerlo con mucha atención, detenimiento y sin soltar el diccionario. Perder el significado de una frase puede significar no entender nada en toda la página siguiente. Y además, tiene una manera de escribir un tanto sorprendente: uno está acostumbrado a la yuxtaposición inglesa frente a la subordinación latina. Pues bien, Epstein subordina hasta crear frases que pueden llegar a ocupar un párrafo. Por eso digo que los liberales hispanoparlantes estamos de suerte.

El Fondo Editorial de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas ha publicado el segundo libro de la trilogía “Principios para una sociedad libre” traducido al castellano. Ayer estuve a punto de comprarlo, pero no aceptan Mastercard. Al cambio, con unos fletes escandalosamente elevados, salía por unos 50€. Por cierto, otro libro traducido por ellos muy recomendable es “El análisis económico del derecho y la Escuela de Chicago”. Al echar las cuentas ayer me salían los dos por unos 80€ con fletes (desorbitados) incluidos.

Tras mencionar este último libro me he acordado del más célebre y absolutamente imprescindible Catedrático de Chicago Richard Posner. Nadie espere más de lo mismo. Entre ambos hay agrias disputas que representan lo mejor de la tradición de la Escuela de Chicago en Economía y Derecho.

Para terminar dejo un par de enlaces sobre Epstein para quien quiera saber algo más del personaje:

Una entrevista interesante en Reason.

Una reseña autobiográfica de cómo y por qué llegó a ser liberal, en Lewrockwell.

De esta última quisiera señalar el siguiente párrafo, que deja clara cuál es la idea geneal del liberalismo que Epstein defiende:

So what then is the core of my libertarian beliefs? Here I would organize these around some very familiar watchwords: individual autonomy, as self-rule but not unconstrained by the rights of others; private property, with an eye to the commons; freedom of contract, with an eye to externalities; limited government, with a fear of excessive concentrations of power. But on most ordinary social interactions, including the full array of two-party relationships – buyer-seller, landlord-tenant, employer-employee, insurer-insured; partner-partner – contract should ordinarily be king. And while we have to tolerate the use of state coercive power to build highways, we should work hard to keep government out of private employment and property transactions. No minimum wages, no (or very few) safety regulations; no anti-discrimination laws; no labor statutes; rent control; little (strictly guarded) zoning; no crazy-quilt subsidies to peanuts or raisins; no trade barriers against low-priced imports, and the like. This is a small world government relative to what we do today. At a guess we can cut out well over half of government functions and curtail or contract out many others. All this leaves us with a state that is larger than many defenders of a pure libertarian order might wish. Police and military remain; roads, sewers, telecommunications and electric will all have some level of government ownership or control; the inevitable tax, motor vehicle, voting, and land, copyright and patent lists will need constant upgrade and servicing; intellectual property. But the hope is that a small government will yield more sensible interventions of these key areas. Mine is a more cautious classical liberalism. But it is sufficiently far removed from the mainstream to warrant inclusion under the broader, somewhat ill-defined banner of classical liberalism, or limited government libertarianism.


Referencias

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Comentarios

 
Despues de aguantar el aliento ante lo que parecia ser una quimera viable, caigo estrepitossamente a tierra ante el extracto de la biografia:

"telecommunications and electric will all have some level of government ownership or control", por solo mencionar un aspecto esquizofrenico. "Si, pero no"; "minimo, pero no tanto".

Aparte, ¿como es eso de que el anarcocapitalismo y el iusnaturalismo te empujaban al socialismo? Flipo.
Enviado por el día 5 de Junio de 2006 a las 21:42 (1)
Ya lo había avisado: es un autor nada utópico, nada inocente...

Y si, las consecuencias previsibles de la aplicación del anarcocapitalismo de raiz iusnaturalista hacen que me tiemblen hasta los pelos de la nariz. Por no hablar de los engendros éticos que pare, véase en defensa de la prostitución infantil etc. El desasosiego que me producía sólo pensarlo estuvo a punto de hacerme retractarme de mi liberalismo clásico para moderarlo. Suerte que estaba Epstein por ahí.

El liberalismo de Epstein propugna un estado mínimo factible y viable, consciente de las complicaciones que surgen de los problemas de acción colectiva, externalidades etc.

Por cierto, que este comentario es paradigmático de algo verdaderamente esquizofrénico. El liberalismo o es anarcocapitalista y éticamente iusnaturalista o no es... Perdón, pero es al revés. Entiendo que la minoría tenga que reivindicarse dentro de la mayoría pero al menos que sea consciente de como está el orden de las cosas.

Un saludo
Enviado por el día 5 de Junio de 2006 a las 21:57 (2)
Ni comento lo de la prostitucion infantil, porque hace tiempo que se convirtio en el sanbenito del anarcocapitalismo.

¿Por que Estado Minimo? ¿Por que no Gobierno Limitado? Las razones para defender el primero solo estan a un paso de vislumbrar la contingencia del Estado.

¿Cual Estado Minimo? El de Epstein es "menos minimo" que otros, ¿es cuestion de gustos? Y basarse, aunque sea parcialmente, en las externalidades, si genera desesperacion, porque aparte de resultar inclasificables (y aun definibles), las externalidades vienen "con fecha de caducidad", es decir, que lo hoy es considerado externalidad, mañana ya no lo sera. ¿Y quienes otorgan el titulo de externalidad de un bien? Buena pregunta.

"El liberalismo o es anarcocapitalista y éticamente iusnaturalista o no es... Perdón, pero es al revés".

Perdon, quiza sea la hora, pero esta no lo entendi.

Saludos.
Enviado por el día 5 de Junio de 2006 a las 22:19 (3)
Klaus, entiendo tus dudas sobre el tamaño óptimo de el estado. Es largo de explicar cómo llega a esas conclusiones y no a otras, como por ejemplo las de Nozick. Tal vez en otro post... o mejor, podrías echarle un ojo al libro. Seguro que para Venezuela los costes de envío son mucho menores y el libro se queda con un precio decente.

En la frase que comentas que no entiendes intento sencillamente poner las cosas claras. El liberalismo clásico o liberalismo a secas es una teoría política que defiende el gobierno limitado y no necesariamente desde posiciones de derecho natural. La minoría, la rareza, la cuota bizarra es el anarcocapitalismo y y su ética hippie del vive y deja vivir. Tal vez a sido una sobrereacción provocada porque, tras mucho tiempo lidiando en esta web, me he dado cuenta de que cada vez que uno habla de liberalismo y lo que propone es un estado mínimo, un gobierno limitado los anarcocapitalistas se ponen puristas, respondones y pesados. Si no es tu caso vayan mis disculpas por adelantado.

Un saludo
Enviado por el día 5 de Junio de 2006 a las 23:13 (4)
Aunque me ahorre el flete, tengo por delante de ese libro otros por comprar. Obviamente el Liberalismo Clasico tiene todo el derecho a reclamar el titulo "Liberalismo", pero mucha agua ha corrido desde entonces.

No soy ancap, pero, contrario a tu caso --y de alli mi extrañeza plasmada en el primer comentario--, el socialismo me empujo a "marchas forzadas hacia terrenos más cálidos", mas anarcocapitalistas.

Saludos.
Enviado por el día 6 de Junio de 2006 a las 16:39 (5)
Hombre, Milton, que bueno que viniste!

Para mi eres esencial a la hora del debate en el ala liberal, entre el Utopismo, que creo que el Ancap algo tiene de eso, y un realismo mas o menos justificado que pueda representar Epstein. Y que yo en concreto pienso que tu puedes aportar al debate.

Ciertamente, ante la avalancha que los Ancaps son capaces de desplegar, usando la lógica de los argumentos, y que a mi me seduce bastante, sólo se puede uno enfrentar a ellos mediante la lógica de los hechos, que a mi me refrena al igual que a ti. Y es en ese debate, en el debate de la libertad ideal frente a la libertad real de donde se puede sacar algo práctico, viable y defendible en todos los ambientes.

Sabes, sabemos, que todo lo que signifique el uso del Estado para lo que sea tiene la tentación de expandir sus capacidades para regenerarse en algo mas grande. Cada vez que el Estado se hace mas grande la libertad se hace más pequeña. Por ello, si de algo sirve hacerse la pregunta ¿podemos encontrar el tamaño adecuado de Estado para que eso no se produzca?

Quizás, el principal problema del Estado no está en la propia funcionalidad y utilidad del mismo sino que las personas que viven de él tienen la necesidad de implementar nuevas funcionalidades y utilidades mediante las cuales satisfacer las propias.

Si conseguimos establecer el método para frenar la expansión del Estado estaremos ganando, en cierta medida, la batalla a los Ancaps. No porque sea una guerra sino porque nos estaremos acercando al liberalismo real, el de la acción humana.
Enviado por el día 6 de Junio de 2006 a las 17:43 (6)
Pues yo tomo nota. Está claro que como dice la frase del Evangelio: "no es el hombre para el Sábado, sino el sábado para el hombre" y por tanto el Derecho debe servir al bienestar de los individuos.

Lo que exige dos cosas: por consistencia dinámica que existan reglas relativamente fijas y automáticas; pero en segundo lugar que esas reglas sirvan al bienestar de los individuos. Es decir, el juez debe aplicar la ley de forma clara, relativamente fija y sin lugar a inseguridades jurídicas, ni a activismo judiciales. El juez no tiene que preocuparse de la utilidad sino de la legalidad.

El legislador, por su parte es el encargado de hacer que esa ley sirva a fines utilitaristas.

Desde ese punto de vista Epstein parece haber escrito más para legisladores que para juristas.

En todo caso, tomo nota de Epstein. Por cierto, ¿has leido los Fundamentos de la Libertad de Hayek?


Enviado por el día 6 de Junio de 2006 a las 23:55 (7)
Hola Bastita:
Por suerte, tras la lectura de Epstein no será necesario enfrentar a los ancap sólo con hechos sino también con poderosos argumentos.
Sobre el tamaño del estado... ¡hay tanto que reducir!. A mi me resulta paradójico que se discuta más de los puntos de fricción entre modelos de estado mínimo que de cómoreducir en aquello que estamos de acuerdo.

¿Qué tal Kantor?
Los Fundmentos los he "más que ojeado", que no llega a ser una lectura rápida del libro sino más bien lectura a conciencia de ciertos capítulos de interés. Lo leí en una época en que necesitaba respuestas claras y rápido. Me resultó demasiado ambiguo y me resolvio poco. Creo que si lo leyese ahora le sacaría más jugo.

Un saludo
Enviado por el día 8 de Junio de 2006 a las 11:33 (8)
>A mi me resulta paradójico que se discuta más de los puntos de fricción entre modelos de estado mínimo que de cómoreducir en aquello que estamos de acuerdo.

Es claro: discutir sobre desacuerdos es mucho más entretenido que discurrir sobre acuerdos.
Enviado por el día 9 de Junio de 2006 a las 22:55 (9)
Milton, Bastiat...

Efectivamente ese debería ser el procedimiento, empezar a reducir el Estado y luego a ver en dónde nos quedamos. Ese debería ser.

¿Por dónde empezamos?

Pero también hay que pensar en cual es la justificación del límite, cual es la justificación de lo que existe y cual es la razón por la que lo hacemos. ¿Si ignoramos todos estos aspectos encontraremos algún procedimiento adecuado?

Mira, si no somos conscientes del porqué estamos aquí, parafraseando el lema de este sitio, difícilmente podremos ni tan siquiera reflexionar sobre ello, por lo cual, si en vez de dedicarnos a tirarnos los trastos a la cabeza o las lecturas de hombres ya muertos empezamos a pensar sobre lo que para cada uno de nosotros son los “Fundamentos de la Libertad”, lo mismo, aunque pueda parecer presuntuoso, podemos llegar a algún sitio. Sea el que sea. En común o de forma individual.
Enviado por el día 9 de Junio de 2006 a las 23:36 (10)
Milton, ¿qué problemas emergen de las externalidades?

¿qué te espanta del anarcocapitalismo iusnaturalista?
Enviado por el día 17 de Junio de 2006 a las 08:02 (11)
Bastiat: ¿Como es posible una divergencia entre la lógica de los argumentos y la lógica de los hechos? ¿Acaso los hechos tienen una lógica implicita independientemente de nuestra capacidad de interpretación erronea o certera?

Me confundes...
Enviado por el día 17 de Junio de 2006 a las 08:05 (12)
JFCarpio, no se si te confundo o es que yo mismo me confundo. Es por eso, porque creo tener las mismas dudas que Milton, por lo que espero que junto a él sea yo capaz de aclararme.

Mis dudas no van tanto en cuanto a la idoneidad de los planteamientos anarcocapitalistas, como resultado de un individualismo metodológico que comparto, sino lo que ocurre cuando se enfrenta a la realidad de la acción humana.

Ciertamente, si viviéramos en una sociedad dónde las relaciones humanas estuvieran basadas en la No-imposición, la NO-coacción, toda la acción humana sería analizado correctamente desde dicho individualismo metodológico.

Pero ocurre que no vivimos en sociedades NO-coactivas no porque exista el Estado sino que existe el Estado porque vivimos en sociedades coactivas.

No es el resultado la coacción del Estado sino que el Estado surge de la coacción, cristaliza de forma evidente todo el deseo de inflingir coacción por parte del ser humano. La dominación del otro forma parte de la forma de ser del hombre.

Y eso también es acción humana.

Por tanto, sólo en la medida que analicemos la realidad no desde los postulados de una corriente de pensamiento sino atendiendo a los hechos reales podremos entender la realidad para, si es que llega el caso, transformarla. Algo muy socialista, ciertamente, pero en la medida de que el socialismo entendió hace tiempo que la realidad de clase nunca estará por debajo de la realidad de masa, que sea lo sustantivo a la acción, y que es la pertenencia a la masa la que hace que la capacidad coactiva cristalice en formas de gobierno impuesto a todos (fascismo, nazismo) sólo desde ese momento podremos luchar contra el Estado haciendo bandera de lo que el individualismo metodológico ha descubierto como verdadera ética, la ética de la no coacción.
Enviado por el día 19 de Junio de 2006 a las 09:00 (13)
Bahhhh,intervencionistas...
Enviado por el día 30 de Junio de 2006 a las 12:02 (14)

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