liberalismo.org
Portada » Bitácoras » Pensar por ideas » Nulla ethica sine aesthetica

18 de Febrero de 2008

« Qué es (y qué no es) Siracusa 2.0* | Principal | Aclaraciones »

Nulla ethica sine aesthetica

Cualquier persona aficionada a la cocina notará el cambio abismal que hay entre un recetario al uso de hace veinte años, y cualquier libro de cocina de hoy en día: los tiempos que toma elaborar una receta. Ya lo señala Tyler Cowen en su último libro, “Discover your inner economist” -de inminente traducción al castellano, según tengo entendido: el ingrediente mágico para obtener las mejores viandas a la mesa es la mano de obra barata, la única capaz de dedicar el tiempo y cuidado suficientes para obtener los mejores platillos a la mesa. Si quieres tomar la mejor cocina a un precio razonable, lo mejor es visitar el tercer mundo.

Decía Arias Cañete, secretario ejecutivo de economía del PP, hace cosa de una semana que los inmigrantes que trabajan hoy en España no son “como aquellos maravillosos que teníamos, que les pedíamos un cortado, mi tostada con crema, lo mío con manteca colorá, y a mí una de boquerones sin vinagre, y te lo traía todo con una enorme eficiencia” Y achaca el problema a la escasa cualificación de los inmigrantes. Omitiremos comentarios sobre la entonación que empleó para enunciar sus elucubraciones (a pesar de la ingente literatura que correlaciona entonaciones, y otras variables de corte sociológico que desvelan a quién va dirigido su mensaje; de eso hablaremos luego) para centrarnos en el comentario propiamente dicho. Como cualquier persona que se dedique a la economía sabe (y me temo que él no es una excepción), la disminución de las desigualdades y el crecimiento económico van siempre aparejados de un aumento del precio de la mano de obra (de ahí que no se cumpla la famosa profecía marxista de la ley de bronce de los salarios). Hoy en día, en España, la mano de obra es mucho más cara -en términos comparativos de paridad de poder adquisitivo- que hace veinte o treinta años. Contratar a un camarero cualificado, hoy en día, no es rentable, como no es rentable hacerte los trajes y camisas en un sastre -a pesar de que son indudablemente mejores que los de la industria textil (paradójicamente, sí es rentable fabricar camisas de ínfima calidad con símbolos socialmente evocativos colocados en lugar visible, a precio de sastre) Lo peor es que dicha supuesta cualificación del camarero español no consistía en una formación reglada como tal, sino en el conocimiento práctico acumulado en el quehacer cotidiano a lo largo de los años –nada ajeno, por otra parte, a los inmigrantes que hoy pueblan nuestros bares; siguiendo la idea de que es la cualificación y no el precio de la mano de obra el condicionante de la caída de la calidad de los servicios, sólo podemos esperar un florecer de la calidad de los camareros inmigrantes a la luz de su experiencia en un breve lapso de tiempo. Debiera parecer elocuente el hecho de que el camarero español medio (con o sin cualificación) hoy en día no se distinga apenas en nada del camarero inmigrante (salvo, tal vez, en el conocimiento de la lengua, tema que no afecta al largo subgrupo de inmigrantes iberoamericanos) El señor Arias Cañete habla de impresiones, sin datos en la mano. Mi impresión es que la caída en la calidad de los servicios de hostelería es infinitamente mayor en tramos de gasto más elevados, en restaurantes donde no pides “boquerones sin vinagre” ni “tostadas con manteca colorá” (la composición del menú vuelve a ser sociológicamente elocuente), y donde el camarero suele ser español y el precio de la cuenta, algo más elevado. Este brochazo de impresiones, a diferencia del de Cañete, sí viene respaldado por la ciencia y la empíria económica. Convencido de que estaba en lo correcto, me llevé una alegría cuando leí hace poco, no recuerdo dónde (es una pena), una queja –económicamente fundamentada- en este mismo sentido; de una persona que narraba cómo lo maltrataban y subalimentaban a un precio de escándalo en los restaurantes de un cada día más rico y polarizado centro de Londres. Para volver a obtener los servicios y dedicación de la hostelería de antaño, hay que pagar unos precios desorbitados; y quienes no estén dispuestos, tendrán que conformarse con los procesos estandarizados y los camareros no cualificados de cualquier franquicia al uso.

 Más


Referencias

No se admiten ya más referencias o trackbacks.

Comentarios

 
Pues trataré de convencerle:

Dado que le da igual un partido que otro, vote al PP, hombre, para que ETA no obtenga réditos políticos.
Enviado por el día 18 de Febrero de 2008 a las 08:38 (1)
"Para volver a obtener los servicios y dedicación de la hostelería de antaño, hay que pagar unos precios desorbitados"

Bueno, o liberalizar la instalación de nuevos bares, en la práctica obstruida de forma muy contundente por los ayuntamientos que con su hiperegulación han creado unas barreras iniciales que solo se pueden saltar las franquicias y los grande proyectos.

El que quiera montar un bar en un barrio para dar cortados, tostadas con crema o con manteca colorá, y boquerones sin vinagre tiene dos opciones, esperar que quede vacío uno, o tantear a los que vayan peor a ver por cuanto estarían dispuestos a traspasarlo, todo ello con el acuerdo del dueño del local que sabe que tiene un monopolio y lo hace valer.

Claro, tenemos a nuestro emprendedor que ha pagado un pastón por el traspaso, que el dueño del local le da un buen viaje todos los meses, que se mete cada día entre pecho y espalda de doce a quince horas diarias, que tiene una competencia limitada, y no le podemos exigir que modere precios, si acaso el primer año los pondrá diez centimillos más baratos que el resto del barrio para hacer clientela, y el primer cambio de año se igualará, confiando ya en las bondades de su servicio.

Pero claro hacer entender esto a un socialista de verdad es harto difícil.
Enviado por el día 18 de Febrero de 2008 a las 11:35 (2)
Ese españolito encanallado no puede olvidar que el bienestar que tiene en las manos, esas estructuras, instituciones y riquezas, es un patrimonio que ha recibido dotado por otros, fruto de muchos esfuerzos, sacrificios y búsquedas de sus antepasados; cierto que para uso, disfrute y mejoramiento por cada generación, pero nunca para dilapidarlo a favor de la actual, ni para operar cambios que hagan caso omiso o “tabula rasa” de la voluntad fundante, ni para mandarlo todo al carallo en nombre de una Ceja.

Como tampoco cabe ignorar que ese patrimonio ha de pasar perfeccionado y enriquecido a las generaciones posteriores, pues no tenemos derecho los de la actual a consumir y a privar a nuestros descendientes de aquellos bienes y ahorros que graciosamente hemos recibido de nuestros antepasados, los que fuesen, judíos, cienciólogos o ultramontanos.

Enviado por el día 18 de Febrero de 2008 a las 12:54 (3)
Las trabas a la instalación de bares puede ser un elemento más que favorezca el encarecimiento de la mano de obra, pero en cualquier caso, no el principal. Hay una fuerte variabilidad en el grado de "impedimento burocrátco" dentro del territorio nacional (y el internacional, no olvidemos que es una tendencia generalizada) y, sin embargo, el encarecimiento de la mano de obra se produce a todos los niveles. Por otra parte, no creo que haya una diferencia sensiblemente importante entre burocracias "conservadoras" y "socialistas" en España. Dicho lo cuál, comparto la idea de que los procesos burocráticos han de reducirse al mínimo para garantizar un abanico mayor de oportunidades, y la concurrencia de un número mayor de agentes a cualquier ámbito del mercado.

Euribe, sobre el tema de ETA, no sé de quién fiarme menos: de los de las negociaciones políticas o de los que directamente acercaban presos al País Vasco.
Enviado por el día 18 de Febrero de 2008 a las 15:11 (4)

No se admiten ya más comentarios.

Usuario Contraseña  
Web alojada en Ferca

Mapa del sitio Mapa del sitio
Texto normal Texto grande