Como sé que la mayoría no leeréis el suplemento Iglesia de Libertad Digital, panda de ateazos, os recomiendo el
último artículo de Alfonso García Nuño para enteraros de que el adoctrinamiento estatal excede con mucho los márgenes de Educación para la Ciudadanía:
A partir del próximo curso, los estudiantes de Bachillerato cursarán una nueva asignatura, Ciencias para el Mundo Contemporáneo. La finalidad enunciada es buena, se trata de que todos los alumnos de la Secundaria no obligatoria tengan conocimiento de las ciencias. Esto hace que fácilmente cualquiera que presente algún pero a la asignatura podrá ser tachado de anticientífico u oscurantista. La futura materia se dividirá en seis bloques: "Contenidos comunes", "Nuestro lugar en el Universo", "Vivir más y mejor", "Hacia una gestión sostenible del planeta", "Nuevas necesidades, nuevos materiales" y, por último, "La aldea global".
Sin embargo, pese a la aparente bondad, aunque el vocabulario utilizado sea ya un indicio, por lo que de momento sé de ella la cuestión no se ceñirá a la transmisión de unos conocimientos científicos. Así, en lo que a contenidos se refiere, el primer bloque tratará de la crítica y reflexión sobre la ciencia y la tecnología, donde entrarán posibles aplicaciones perversas; en otro bloque, aparece la bioética, es decir, cuestiones éticas sobre la biología y la medicina. Como se ve, se trata de algo más que de ciencia; se entra claramente en el terreno de la moral.
Pero ahí no queda la cosa, los criterios de evaluación son también significativos. Entre ellos está el que los estudiantes puedan formarse una opinión sobre cuestiones como la clonación terapéutica y reproductiva. Y la finalidad de la asignatura incluye que puedan valorar las posibilidades científicas de manipulación genética y embrionaria, "siendo capaces de fundamentar la existencia de un Comité de Bioética que defina sus límites en un marco de gestión responsable de la vida humana", según el Ministerio.
Para el Gobierno, lo único que deben saber los alumnos de letras de la ciencia no son conocimientos para evaluar críticamente las noticias que reciban, sino aceptar tanto las tesis ecologistas como las tesis del Gobierno en lo que se refiere a bioética. Manda narices.
ACTUALIZACIÓN: Si antes lo digo... Francisco Moreno escribe para el Juan de Mariana
un jugoso artículo sobre el lavado de cerebro ecologista que van a meter a los chicos de entre 16 y 18 años.
Como si no fuera suficiente ya la dosis de adocenamiento que supone la preeminencia de lo políticamente correcto ahora se pretende ahormar las juveniles opiniones con lo científicamente correcto. Está claro que los socialistas no ven en la educación otra cosa que
su campaña electoral continua.
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