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Pensar por ideas

9 de Mayo de 2008

Aclaraciones

-¿De dónde has sacado mi número de teléfono? –pregunté-. No está en la guía.

- De Internet. Aparece junto con las radiografías de tu colonoscopia.
Pura Anarquía. Woody Allen.
 
Hace  demasiado tiempo que no escribo para esta bitácora. Hace tanto tiempo o más que no me siento identificado con la línea editorial que sigue la web que la aloja, si es que alguna vez lo estuve más allá de interesantes y gratificantes encuentros con distintas personas e ideas, en los tiempos en que el liberalismo como fenómeno en red estaba por nacer, y yo era más joven.
Tampoco me siento identificado, en lo más mínimo, con Red Liberal, el agregador al que esta bitácora pertenece, si bien hubo un tiempo en que me pareció un proyecto interesante en el  que con gusto accedí a participar. Eran otros tiempos, otras ideas, otras personas, otros temas.
Tampoco me siento identificado, en lo más mínimo, con el Instituto Juan de Mariana quien, por lo visto, financia de un tiempo a esta parte sendas webs.
Lo digo sencillamente a título aclaratorio, para que conste, porque al igual que le ocurre al personaje de Woody Allen, mañana pudiera aparecer junto a mis radiografías una lista de bitácoras, personas e ideas con las que nunca me he identificado.
Por ejemplo, podría aparecer el Instituto Juan de Mariana, con el que me vinculan dos artículos apresurados, y algún que otro encuentro con sus miembros cuando todavía estaba naciendo. No obstante, desde el principio ya hubo desavencias; primero teóricas, a saber, antes que nada estaban el anarcocapitalismo y la escuela austriaca de economía, y luego todo lo demás, con parada en el seminario de Huerta de Soto. Después fueron más graves, cuando me percaté de que, antes que en otra cosa, el Instituto se había volcado en una cruzada contra el Protocolo de Kioto sin que ni uno solo de sus miembro tuviese la más remota idea –no se diga formación- al respecto. Con el tiempo, creo que he llegado a entender el porqué de tan curioso comportamiento. Nunca he pagado cuota alguna y no mantengo relación con ninguno de sus miembros.
Continuando con Red Liberal, un espacio con el que me es tremendamente difícil sentir algún tipo de identificación, y no sólo a nivel ideológico. Todavía menos si cabe, desde el día en que, no ya los empleados, sino el propio Losantos entrara en la red. No quiero figurar, accidentalmente, junto a ese propagandista ignorantón, vulgar, mentiroso e histriónico. Tampoco con la masa sociológica que lo acompaña, ni con la gacetilla que apadrina en la red, mezcla obscena de propaganda a favor del partido popular, columnas de extrema derecha, clericalismo, mentira, y conspiracionismo.
Losantos aparte, tampoco me siento identificado con el grueso de los miembros de red liberal, no obstante no me queda más remedio que dar un brochazo gordo para intentar explicarme: a diferencia de buena parte de los miembros, estoy a favor del aborto, de la eutanasia, y de un estado laico. Siempre me parecieron intolerables las interpretaciones torticeras y conspiracionistas en torno al 11m. Creo que la iglesia católica y el liberalismo son incompatibles. Jamás creí que Rajoy valiese un duro, menos aún propaganda y apoyo, y por supuesto no le he votado. Nunca he considerado a Zapatero como una calamidad mayúscula, al menos no más que al resto de gobernantes. No creo que todo problema social se pueda resolver a través de contratos “voluntarios” ni que estos sean fuente ilimitada de legitimidad, y por ello estoy en contra del canibalismo, o el tráfico de menores. Creo en un estado fuerte con un alcance moderado. No creo que la policía o el ejército sean equiparables a terroristas. Creo en las políticas antipobreza y no creo que un objetivo a corto o a medio plazo sea desmontar el estado del bienestar. No doy ningún crédito a las posturas revisionistas y condescendientes con el franquismo. Estoy a favor del matrimonio y la adopción entre homosexuales.
Etc. etc. etc.
Podría ser más concreto y exhaustivo pero no creo que la empresa merezca la pena. Ahí queda el brochazo. Quienes me conocen saben que no encajo en un lugar donde se dan cita, además de algunos liberales, anarquistas de mercado y proanarquistas,  conservadores, paleoconservadores y teoconservadores, fascistas, fachas, fachillas y criptofachillas de toda laya. Tampoco me imaginan compartiendo mesa con, digamos, un púber anarco y gritón, un chulapete casposo y verboso con recuerdo a  tapa de callos, varios capilllitas departiendo doctrina sobre la naturaleza de la homosexualidad, otros tantos conspiracionistas dignos de la izquierda intelectualmente menos refinada (o de la COPE, que viene a ser lo mismo), algún redicho creacionista contra el cientifismo y el positivismo, y uno que otro ácrata arreglatodo con nostalgias medievales o esclavistas,  brindando todos juntos por la victoria de Rajoy (hoy por su defenestración, claro) mientras se indignan por noséqué de unas trituradoras.
Por ello, y a través de la presente, comunico mi intención de abandonar esta bitácora y darme de baja de toda red que me vincule con lo anteriormente descrito, sin que ello suponga desdoro alguno para el responsable y propietario, Daniel Rodriguez Herrera, quien hasta donde me consta, es una magnífica persona.

18 de Febrero de 2008

Nulla ethica sine aesthetica

Cualquier persona aficionada a la cocina notará el cambio abismal que hay entre un recetario al uso de hace veinte años, y cualquier libro de cocina de hoy en día: los tiempos que toma elaborar una receta. Ya lo señala Tyler Cowen en su último libro, “Discover your inner economist” -de inminente traducción al castellano, según tengo entendido: el ingrediente mágico para obtener las mejores viandas a la mesa es la mano de obra barata, la única capaz de dedicar el tiempo y cuidado suficientes para obtener los mejores platillos a la mesa. Si quieres tomar la mejor cocina a un precio razonable, lo mejor es visitar el tercer mundo.

Decía Arias Cañete, secretario ejecutivo de economía del PP, hace cosa de una semana que los inmigrantes que trabajan hoy en España no son “como aquellos maravillosos que teníamos, que les pedíamos un cortado, mi tostada con crema, lo mío con manteca colorá, y a mí una de boquerones sin vinagre, y te lo traía todo con una enorme eficiencia” Y achaca el problema a la escasa cualificación de los inmigrantes. Omitiremos comentarios sobre la entonación que empleó para enunciar sus elucubraciones (a pesar de la ingente literatura que correlaciona entonaciones, y otras variables de corte sociológico que desvelan a quién va dirigido su mensaje; de eso hablaremos luego) para centrarnos en el comentario propiamente dicho. Como cualquier persona que se dedique a la economía sabe (y me temo que él no es una excepción), la disminución de las desigualdades y el crecimiento económico van siempre aparejados de un aumento del precio de la mano de obra (de ahí que no se cumpla la famosa profecía marxista de la ley de bronce de los salarios). Hoy en día, en España, la mano de obra es mucho más cara -en términos comparativos de paridad de poder adquisitivo- que hace veinte o treinta años. Contratar a un camarero cualificado, hoy en día, no es rentable, como no es rentable hacerte los trajes y camisas en un sastre -a pesar de que son indudablemente mejores que los de la industria textil (paradójicamente, sí es rentable fabricar camisas de ínfima calidad con símbolos socialmente evocativos colocados en lugar visible, a precio de sastre) Lo peor es que dicha supuesta cualificación del camarero español no consistía en una formación reglada como tal, sino en el conocimiento práctico acumulado en el quehacer cotidiano a lo largo de los años –nada ajeno, por otra parte, a los inmigrantes que hoy pueblan nuestros bares; siguiendo la idea de que es la cualificación y no el precio de la mano de obra el condicionante de la caída de la calidad de los servicios, sólo podemos esperar un florecer de la calidad de los camareros inmigrantes a la luz de su experiencia en un breve lapso de tiempo. Debiera parecer elocuente el hecho de que el camarero español medio (con o sin cualificación) hoy en día no se distinga apenas en nada del camarero inmigrante (salvo, tal vez, en el conocimiento de la lengua, tema que no afecta al largo subgrupo de inmigrantes iberoamericanos) El señor Arias Cañete habla de impresiones, sin datos en la mano. Mi impresión es que la caída en la calidad de los servicios de hostelería es infinitamente mayor en tramos de gasto más elevados, en restaurantes donde no pides “boquerones sin vinagre” ni “tostadas con manteca colorá” (la composición del menú vuelve a ser sociológicamente elocuente), y donde el camarero suele ser español y el precio de la cuenta, algo más elevado. Este brochazo de impresiones, a diferencia del de Cañete, sí viene respaldado por la ciencia y la empíria económica. Convencido de que estaba en lo correcto, me llevé una alegría cuando leí hace poco, no recuerdo dónde (es una pena), una queja –económicamente fundamentada- en este mismo sentido; de una persona que narraba cómo lo maltrataban y subalimentaban a un precio de escándalo en los restaurantes de un cada día más rico y polarizado centro de Londres. Para volver a obtener los servicios y dedicación de la hostelería de antaño, hay que pagar unos precios desorbitados; y quienes no estén dispuestos, tendrán que conformarse con los procesos estandarizados y los camareros no cualificados de cualquier franquicia al uso.

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16 de Febrero de 2008

Qué es (y qué no es) Siracusa 2.0*

Ha llegado el día S. Hoy, por fin, arribamos a puerto.

El proyecto de Siracusa 2.0 zarpó hace más de un año, con cuatro pasajeros que se habían conocido en la blogosfera, en los arrabales de eso que se ha dado en llamar, con más complacencia que exactitud, la “eclosión liberal”. Al principio había apenas un nombre y dos exigencias: la calidad debía estar por encima de programas ideológicos y el diseño debía responder mínimamente a esa calidad presupuesta. La incorporación a finales del año pasado de otros tres ilustres siracusanos ha permitido dar el último impulso. Estas últimas semanas lo han sido de trabajo intenso pero grato, con toda la ilusión que nuestro carácter avinagrado de intelectuales apolillados y marfileños nos permite.

Siracusa 2.0 es una página dedicada a las ciencias sociales, el pensamiento político y la intersección entre humanidades y ciencias naturales. Consta de un agregador de bitácoras y una revista on line para artículos más extensos y densos, y en un futuro no muy lejano esperamos incluir otros contenidos, como vídeos, podcasts, etc. Siracusa 2.0 es el proyecto y la responsabilidad exclusiva de siete personas, a las que muchos conoceréis ya: Gregorio Luri, Eduardo Robredo, José Antonio Corral, Jorge San Miguel, Isidoro Lamas, Fernando Ramírez y yo mismo. Además de nuestros blogs, en el agregador figuran también otros que hemos seleccionado por su calidad e interés: Chiaroscuro, de Irene Sánchez; Kantor; MadridPundit, de Mike Money; Trampa 22, de Whitard; y Usafari, de Paco Beltrán.

Siracusa 2.0 no es una competencia ni una alternativa a Red Liberal o Red Progresista, porque es algo esencialmente distinto. No un punto de reunión de “liberales”, ni de “socialistas”, sino un espacio de debate sobre ciencias sociales y current affairs, donde las fronteras ideológicas han necesariamente de difuminarse un tanto -pero no tanto como para no saber qué terreno pisamos. Y ese terreno está vagamente delimitado por el manifiesto que hemos incluido y por las campañas que albergamos; pero no os lo toméis demasiado en serio: ninguno lo suscribe al 100%, y no es necesario hacerlo, ni adherirse a las campañas, para estar en el agregador ni para publicar en la revista. Tampoco hay exclusividad ni se ha planteado incompatibilidad con otras redes o proyectos, más allá de la que obligue una mínima coherencia.

Siracusa 2.0 no nace ligada a ninguna institución ni asociación más allá de las siete personas que componen su consejo editorial. La muy distinta procedencia, edad y perspectiva de estas personas desaconseja establecer generalizaciones excesivas. Las bitácoras sindicadas en el agregador están en él por invitación, como estarán las que puedan unirse en el futuro. Siracusa 2.0 es un proyecto abierto, pero exigente, y aspira a no renunciar a esa exigencia por afinidad ideológica ni de ningún tipo.

En estos días hemos intentado ofrecer vislumbres del proyecto y, sobre todo, atizar vuestra curiosidad a través de anuncios un punto enigmáticos y de un logo que, al parecer, ha iniciado ya una vida independiente. No sé si lo hemos logrado. A partir de ahora podréis juzgar la página por lo que es y no por lo que algunos, no sé si muchos, esperaban que fuera. 

Ha llegado el día S y arribamos a puerto, pero queda aún trabajo por hacer. Os rogamos que tengáis un poco de paciencia con los fallos técnicos y ninguna con los errores intelectuales.

 Bienvenidos a Siracusa.

 

 * El texto original y su autor, en Neoconomicón. Gracias, J

20 de Diciembre de 2007

Rumores

"Tengo que confesar que los rumores sobre mi muerte han sido terriblemente exagerados".

Mark Twain

21 de Febrero de 2007

La política de la fe y la política del escepticismo
Hace no mucho Eduardo escribió un artículo brillante con el que me siento plenamente identificado. Uno disfruta inmensamente leyendo la claridad con que expone múltiples ideas que revolotean por mi cabeza y que bien podrían dar un por qué al título de mi otro blog. Oakeshott en su día habló de la política de la fe y la política del escepticismo. Eduardo acierta de lleno al caracterizarlo:

"Aunque Francis Bacon se reía de aquellos que negaban la "evidente verdad" de que el sol y las estrellas giraban en torno a la tierra, sin embargo no podríamos considerarlo un dogmático en el sentido fuerte, puesto que tenemos derecho a suponer que el filósofo británico habría rectificado su absolutismo, con respecto a la "evidencia" geocéntrica, si se le hubieran presentado suficientes evidencias favorables al heliocentrismo. En cambio, la teología dogmática sí puede considerarse un caso claro de dogmatismo fuerte. Ninguna "evidencia" o razonamiento disuadirá jamás al teólogo dogmático de que Dios es una unidad de tres personas, padre, hijo y espíritu santo, y de que el hijo es consubstancial al padre, a la manera como difícilmente ningún crítico marxista disuadirá al dogmático del diamat de que la segunda ley de la termodinámica no es una norma "burguesa", o de que las leyes de la historia no conducen inexorablemente a la sociedad socialista.

(...)

La actitud escéptica, que es la mejor previsión contra el absolutismo y la "filosofía oracular" (por decirlo a la manera de Popper), no es idéntica al nihilismo moral o al escepticismo epistemológico fuerte, que niega toda naturaleza de verdad al programa científico. Por el contrario, el escepticismo saludable es únicamente la lógica reserva que cualquier persona instruída debería guardar tanto sobre las afirmaciones extraordinarias como sobre el pensamiento dogmático, no crítico.

La traducción política de esta actitud se parece a cierta versión del pragmatismo, siempre que no se confunda con su versión posmoderna (Anything goes!). El pragmatismo político es una crítica del pensamiento 100 % por cuanto sospecha de los excesos del teoreticismo o las "políticas del libro", al modo de Oakeshott. La actitud política pragmática no se guía por la persecución del sumum bonum, sino por la huída prudente del sumum malum. Desconfía de la perfectibilidad humana, y en cambio, afirma la imperfectibilidad del ser humano, sin que esto suponga un rechazo absoluto del progreso social o político.

(...)

En definitiva, un espíritu pragmático no sueña tanto con alcanzar la democracia perfecta o alguna otra clase de regímen político copia de modelos eternos, sino que intenta antes que ninguna otra cosa prevenir el despotismo, la tiranía y el desorden criminal. Karl Popper propuso, en este sentido, mantener una "ingeniería social gradual" opuesta a otra "ingeniería social utópica". No hay nada en este pragmatismo incompatible con el liberalismo, al menos en el sentido que le dió en su día Jean François Revel:

"Cuando digo que el liberalismo jamás ha sido una ideología quiero decir que no es una teoría basada en conceptos previos a toda experiencia, ni un dogma invariable ni independiente del curso de las cosas o de los resultados de la acción".

en La gran mascarada.
Se comprende, desde aquí, el escepticismo frente a un neoescolasticismo liberal que ha dejado de ser pragmático; que separa la realidad política entre liberales leales y "estatólatras" (...) y que se atreve a reescribir la historia de la filosofía económica considerando "100% liberales" a personajes tan sumamente diversos como Alexis de Tocqueville, Ludwig Von Mises, John Locke o Domingo de Soto.

Por supuesto, el activismo nunca he tenido mucho que ver con la filosofía…"

27 de Enero de 2007

Milton Friedman Day
Milton Friedman fue probablemente el economista más influyente del siglo XX. El hondo impacto de sus ideas permanecerá en el tiempo, para que nunca olvidemos sus enseñanzas. En su honor se ha declarado el 29 de Enero como  "Día de Milton Friedman" en el que se celebra la positiva repercusión de sus ideas para el mundo, destacando la expansión de los beneficios del libre mercado.

Se trata de una ocasión inigualable para desempolvar sus clásicos divulgativos ("Libertad de elegir", "Capitalismo y libertad" o "La tiranía del status quo") o para cenar copiosamente en una fiesta de homenaje. Tal vez me incline por la última opción, ahora que estoy en exámenes.

Página ofical: Milton Friedman Day.

Vía: Free Exchange; Freakonomics blog.


Publicado en paralelo en: Escepticismo y libertad.

4 de Enero de 2007

Propósitos para el nuevo año
No deja de ser extraño hacer propósitos que tengan que ver con la política económica, pero probablemente sea una idea que no debamos descartar. Aunque sólo sea por acompañar a los ya rutinarios mea culpas por la falta de disciplina en diversos quehaceres cotidianos. Los economistas son así. Hace un año Gregory Mankiw escribió un artículo para el Washintong Post con los mejores propósitos para el año 2006, que ahora rescata en su blog. Como se ve que no han calado hondo en nuestras conciencias la reproduzco completa, para ver si este año hacemos algo por mejorar lo presente. De paso os invito a visitar los comentarios al artículo, como escusa para echarle un ojo al blog de uno de los grandes. Y ya que estoy lanzado, no puedo dejar de recomendaros de nuevo Marginal Revolution y The Becker-Posner blog. Que los disfruteis.


Repeat After Me

By N. Gregory Mankiw
The Wall Street Journal, January 3, 2006


CAMBRIDGE, Mass. -- Now is a time when most of us sit back and reflect on the past year and on how to do better in the year ahead. Since I know, however, that economic policy makers inside the Beltway are often too busy for such introspection, my gift to them is a list of seven New Year's resolutions. Any senator, congressman or presidential wannabe is free to adopt them as his or her own. Just repeat after me:

 • #1: This year I will be straight about the budget mess. I know that the federal budget is on an unsustainable path. I know that when the baby-boom generation retires and becomes eligible for Social Security and Medicare, all hell is going to break loose. I know that the choices aren't pretty -- either large cuts in promised benefits or taxes vastly higher than anything ever experienced in U.S. history. I am going to admit these facts to the American people, and I am going to say which choice I favor.

 • #2: This year I will be unequivocal in my support of free trade. I am going to stop bashing the Chinese for offering bargains to American consumers. I am going to ask the Bush administration to revoke the textile quotas so Americans will find it easier to clothe their families. I am going to vote to repeal the antidumping laws, which only protect powerful domestic industries from foreign competition. I am going to admit that unilateral disarmament in the trade wars would make the U.S. a richer nation.

• #3: This year I will ask farmers to accept the free market. While I believe the government should provide a safety net for the truly needy, taxpayers shouldn't have to finance handouts to farmers, many of whom are wealthy. Farmers should meet the market test as much as anyone else. I will vote to repeal all federal subsidies to growers of corn, wheat, cotton, soybeans and rice. I will vote to allow unrestricted import of sugar. (See resolution no. 2.) I will tell Americans that eliminating our farm subsidies should not be a "concession" made in trade negotiations but a policy change that we affirmatively embrace.

• #4: This year I will admit that there are some good taxes. Everyone hates taxes, but the government needs to fund its operations, and some taxes can actually do some good in the process. I will tell the American people that a higher tax on gasoline is better at encouraging conservation than are heavy-handed CAFE regulations. It would not only encourage people to buy more fuel-efficient cars, but it would encourage them to drive less, such as by living closer to where they work. I will tell people that tolls are a good way to reduce traffic congestion -- and with new technologies they are getting easier to collect. I will advocate a carbon tax as the best way to control global warming. Because we may well need to raise more revenue (see resolution no. 1), I'll always be on the lookout for these good taxes.

 • #5: This year I will not be tempted to bash the Fed. Ben Bernanke, soon to be the new chairman of the Federal Reserve, will not inherit Alan Greenspan's halo, and so may be a tempting target. But I will resist temptation. I know that the U.S. has an independent central bank for good reason. I know that sometimes the Fed needs to raise interest rates to fight inflation, even if it risks slowing growth in incomes and employment. I will let Mr. Bernanke and his colleagues do their job. Difficult as it is, I will hold my tongue.

 • #6: This year I will vote to eliminate the penny. The purpose of the monetary system is to facilitate exchange, but I have to acknowledge that the penny no longer serves that purpose. When people start leaving a monetary unit at the cash register for the next customer, the unit is too small to be useful. I know that some people will be upset when their favorite aphorisms become anachronistic, but a nickel saved is also a nickel earned.

 • #7: This year I will be modest about what government can do. I know that economic prosperity comes not from government programs but from entrepreneurial inspiration. Adam Smith was right when he said, "Little else is required to carry a state to the highest degree of opulence from the lowest barbarism but peace, easy taxes, and a tolerable administration of justice." As a government official, I am not going to promise more than I can deliver. I am going to focus my attention on these three goals -- peace, easy taxes, and a tolerable administration of justice -- and I am going to trust the creativity of the American people to do the rest.


Publicado en paralelo en: Escepticismo y libertad.

30 de Diciembre de 2006

Un final justo para un hombre sin piedad
Acabo de escuchar en Televisión Española  la noticia de que Saddam Husein ha sido ejecutado en Bagdad hace escasos minutos. Un final piadoso y civilizado para un déspota que no tuvo piedad ni con su pueblo ni con tantos otros.

Tras la muerte de Pinochet hemos escuchado una y cien veces los lamentos porque murió sin cumplir condena por sus crimenes (lo que no deja de ser irónico por previsible, vista la muerte plácida y lejana a los tribunales de la mayoría de dictadores ¿o es que el modelo de transición democrática pinochetista ha sido el único que ha dado esperzanzas fundadas de justicia tras una dictadura?) Ahora que por fin un dictador se sienta en el banquillo y cumple la condena, volveremos a escuchar el coro de quejas porque la pena de muerte no es una condena justa por sus crímenes (no se sabe si alguno llegará al extremo de invocar el principio de reinserción para Saddam) Mientras tanto, los familiares de los asesinados, invadidos o gaseados así como todos los sistemáticamente torturados tienen que aguantar la inanidad moral de occidente en cuya balanza pesa muchísimo más la vida de un tirano que la de las decenas de miles de asesinados y la de los cientos de miles de que han sufrido de manera directa las depravaciones e injusticias a las que condujo su mandato.

Ha muerto de manera penosa, sin honor, juzgado por un tribunal civil y no fusilado por un tribunal militar. Quién lloró la muerte de sus seres queridos, quién fue torturado, denigrado o perseguido por este hombre apenas atisba algo parecido a la justicia. Lo que Saddam les quitó ya no volverá nunca y tienen derecho a una venganza justa por ello. ¡Cuánta magnanimidad hay en dárle la oportunidad de no vivir cuándo lo remotamente justo sería transformar su vida en un sinvivir, equivalente al que ellos han sufrido!.

Por cierto, ¿reivindicará alguien reparaciones judiciales e históricas para Mussolini y sus descendientes o los alegatos indignados y las alharacas hipócritas las dejamos sólo para los tiranos exóticos y lejanos?


Publicado en paralelo en Escepticismo y libertad.

20 de Noviembre de 2006

Psst, ¿quiéres un riñón?
Presento la traducción (apresurada) de un polémico artículo en The Economist sobre la compra-venta de riñones. Gary Becker ya habló sobre el tema en su momento generando un interesante debate del que se hizo eco incluso el Telediario de La Primera de TVE -aquí no puedo aportar más prueba que mi testimonio como teleespectador-. Daniel Rodríguez Herrera acaba de tocar el tema hace unos días. Si bien el artículo de The Economist es más moderado -y más acorde con mi posición personal, habla sólo de el mercado de riñones y no de el de órganos en general-, la polémica está servida. Tal vez tenga algo (o mucho) que ver con ello la poco célebre Economía de la repugnancia (pdf).


Psst, ¿quiéres un riñón?


El estado debería permitir a la gente comerciar con sus riñones, no condenarlos por ello.

Si fueran otro producto cualquiera, el mercado operaría con su mágia habitual: la oferta respondería a los precios elevados desplazandose hasta equilibrarse con la demanda emergente. Pero los riñones humanos no son una mercancía corriente. Comerciar con ellos está prohibido en la mayoría de países. Por ello la oferta depende ampliamente de la caridad de los sujetos: algunos desean donar uno de sus riñones sanos mientras están vivos (a un riesgo mínimo para su salud); otros están de acuerdo con que se usen sus riñones cuando mueran. Como era de esperar si el altruísmo es el único incentivo, la oferta es insuficiente.

El riñón es objeto de un silencioso drama internacional. En tanto que la población del primer mundo vive y engorda más, las colas para obtener un riñón están creciendo rapidamente: a una tasa del 7% anual en los Estados Unidos, por ejemplo, donde el año pasado murieron 4.039 personas esperando uno. Los médicos están permitiendo el transplante de riñones más viejos y lentos. Los pacientes ricos están comprando riñones a personas pobres y desesperadas en un mercado negro que empiezan a prosperar. Un pez gordo, broker, pronto va a probar suerte en Sudáfrica. Los vendedores clandestinos de riñones tienen escaso seguimeinto médico por lo que los compradores suelen contagiarse de hepatitis o sida y ambos deben soportar las consecuencias de una cirugía chapucera.

El modelo iraní
Dada esta situación, la mayoría de países están optando por la peor de las políticas posibles. El estado considera a sus ciudadnos responsables para donar sus órganos. Algunos países europeos, incluyendo a España, elevan la oferta un poco presuponiendo el consentimiento al trasplante de órganos tras la muerte, siempre que no se haya especificado lo contrario. Sea moralmente correcto o no presuponer su consentimento, no resuelve el problema de la escasez de oferta, ni en España ni en niguna otra parte. Por otra parte, si tan sólo el 0,06% de los estadounidenses sanos de entre 19 y 65 años cediese uno de sus riñones, el país acabaría con las listas de espera.

La manera de favorecerlo pasa por legalizar la venta de riñones. Eso es lo que Irán ha hecho. Una organización oficial de pacientes supervisa las transacciones. Los donantes obtienen entre 2.000 y 4.000$. Las listas de espera se han terminado.

Mucha gente encontrará la idea de la venta de órganos repugnante. No obstante, a día de hoy existe un mercado con los órganos de gente muerta. Hay empresas que hacen millónes en él. Parece perverso, por tanto, excluir a los individuos. Es más, ceder un riñón es tan seguro como las frecuentes -y voluntarias- cirugías estéticas y tratamientos de belleza (no es más peligroso que una liposucción, por ejemplo) lo que marca una diferencia con la donación de otro tipo de órganos. En los Estados Unidos se pueden comprar bebés a madres de alquiler, y el riesgo de morir alquilando tu útero es seis veces mayor que el de vender un riñón.

Con la regulación adecuada, un mercado de riñones sería una gran mejora para el presente y triste estado de las cosas. Se podría revisar si el vendedor está enfermo o se droga, y se le daría el cuidado adecuado tras la intervención. Los vendedores podrían recibir, por ejemplo, un seguro de salud como parte del pago. - lo que abarataría los costes porque los donantes monitoreados apropiadamente parecen vivir más que la típica persona con dos riñones. Los compradores obtendrían mejores riñones de manera más rápida. Ambos, vendedor y comprador mejorarían su situación frente al mercado negro, donde buena parte del dinero va para los intermediarios.

El instinto suele ser mejor guía que la lógica. Pero en este caso, la intuición de que vender partes del propio cuerpo no está bien lleva a cuantiosas muertes prematuras y mucho sufrimiento. La respuesta lógica, en este caso, es la humana.


Publicado en paralelo en Escepticismo y Libertad.


Addendum: Sally Satel explica con mayor rigor y detalle la posibilidad de un mercado de riñones. Virginia Postrel lleva tiempo analizando el tema en su blog (gracias, Claudio). 

17 de Noviembre de 2006

Las 35 horas semanales de trabajo
Me entreo a través de Marginal Revolution que The Economist, publicación que tengo el gusto de recibir cada lunes en el buzón de mi casa, acaba de iniciar un blog anónimo (como todos los artículos de la revista) en el que entre otras cosas se comenta el impacto que ha tenido en Francia la inovación de las 35 horas de trabajo semanales. A través de un paper del FMI concluyen que:

  1. Ha favorecido que los trabajadores de grandes empresas busquen un segundo trabajo o se muevan a empresas más pequeñas donde la legislación de 35 horas no es obligatoria.
  2. Ha elevado los costes salariales para las grandes empresas.
  3. Probablemente no ha tenido un impacto significativo sobre el empleo
  4. No ha traído ningún aumento significativo de la satisfacción de los trabajadores, medido a través de las encuestas de opinión del eurobarómetro.
Como T. Cowen yo también dudaría de la última sentencia por falta de evidencia, si bien me parece la conclusión más plausible.


Publicado en paralelo en: Escepticismo y Libertad
In memoriam




(1912-2006)

 Ha muerto uno de los grandes genios del pasado siglo, el economista más célebre de todos los tiempos, inagotable defensor de la libertad y activista sin igual en la lucha por la responsabilidad individual y el gobierno limitado. Sus ideas en torno al dinero y la inflación, la metodología científica o el papel del estado en la economía (por citar sólo algunos) marcaron un antes y un después en las ciencias sociales, pero sobre todo en la manera de pensar de la gente corriente. Si Friedman será recordado por algo no será por el Nóbel o por dar el golpe certero y definitivo al keynesianismo -con permiso de Mankiw- sino por haber sido capaz de transmitirlo a sus contemporáneos en libros y documentales cargados de sabiduría y sentido común que aún se siguen citando y leyendo. Para mí supuso un punto de inflexión, un cambio radical en la manera de observar e interpretar el mundo. Un soplo de aire fresco que revolucionó mi vida de estudiante para que nunca volviera a ser la misma. Hoy más que nunca puedo asegurar que lo echaré de menos...

¡Descanse en paz, Profesor Friedman!


Publicado en paralelo en Escepticismo y Libertad

5 de Junio de 2006

Richard A. Epstein por fin en español

Los liberales hispanohablantes y su causa están de suerte. Acabo de tener noticia de la traducción de un libro fundamental de uno de los autores que más ha influido en mi manera de pensar y que consolidó mis posiciones liberales cuando el anarcocapitalismo y el iusnaturalismo me empujaban a marchas forzadas hacia terrenos más cálidos, más socialistas…

Me refiero a Richard A. Epstein, Catedrático de Derecho de la Universidad de Chicago y miembro de la Hoover Institution.

Partiendo de posiciones consecuencialistas, abandona el derecho natural de manera brillante y fundamenta el liberalismo clásico desde una nueva óptica revolucionaria y controvertida, pero sobre todo nada utópica, nada inocente. Para ello dedicará una trilogía que comienza con “Simple Rules for a Complex World” en el que buscará una serie de principios generales que dirijan la organización social de una forma más justa y eficiente. Continúa con “Principles for a Free Society: Reconciling Individual Liberty With the Common Good” en el que elabora la idea de que un sistema de propiedad privada y libre mercado puede ser coherente con el bien común. Termina con “Skepticism and Freedom” que es el texto que he leído con más cuidado, en el que enfrenta su concepción consecuencialista de la organización económica, política y social liberal con todos sus posibles enemigos, sean iusnaturalistas, economistas del comportamiento etc.

No obstante Epstein tiene un problema. Sus libros son tremendamente densos, farragosos, sobre todo para el no angloparlante. Personalmente he tenido que leerlo con mucha atención, detenimiento y sin soltar el diccionario. Perder el significado de una frase puede significar no entender nada en toda la página siguiente. Y además, tiene una manera de escribir un tanto sorprendente: uno está acostumbrado a la yuxtaposición inglesa frente a la subordinación latina. Pues bien, Epstein subordina hasta crear frases que pueden llegar a ocupar un párrafo. Por eso digo que los liberales hispanoparlantes estamos de suerte.

El Fondo Editorial de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas ha publicado el segundo libro de la trilogía “Principios para una sociedad libre” traducido al castellano. Ayer estuve a punto de comprarlo, pero no aceptan Mastercard. Al cambio, con unos fletes escandalosamente elevados, salía por unos 50€. Por cierto, otro libro traducido por ellos muy recomendable es “El análisis económico del derecho y la Escuela de Chicago”. Al echar las cuentas ayer me salían los dos por unos 80€ con fletes (desorbitados) incluidos.

Tras mencionar este último libro me he acordado del más célebre y absolutamente imprescindible Catedrático de Chicago Richard Posner. Nadie espere más de lo mismo. Entre ambos hay agrias disputas que representan lo mejor de la tradición de la Escuela de Chicago en Economía y Derecho.

Para terminar dejo un par de enlaces sobre Epstein para quien quiera saber algo más del personaje:

Una entrevista interesante en Reason.

Una reseña autobiográfica de cómo y por qué llegó a ser liberal, en Lewrockwell.

De esta última quisiera señalar el siguiente párrafo, que deja clara cuál es la idea geneal del liberalismo que Epstein defiende:

So what then is the core of my libertarian beliefs? Here I would organize these around some very familiar watchwords: individual autonomy, as self-rule but not unconstrained by the rights of others; private property, with an eye to the commons; freedom of contract, with an eye to externalities; limited government, with a fear of excessive concentrations of power. But on most ordinary social interactions, including the full array of two-party relationships – buyer-seller, landlord-tenant, employer-employee, insurer-insured; partner-partner – contract should ordinarily be king. And while we have to tolerate the use of state coercive power to build highways, we should work hard to keep government out of private employment and property transactions. No minimum wages, no (or very few) safety regulations; no anti-discrimination laws; no labor statutes; rent control; little (strictly guarded) zoning; no crazy-quilt subsidies to peanuts or raisins; no trade barriers against low-priced imports, and the like. This is a small world government relative to what we do today. At a guess we can cut out well over half of government functions and curtail or contract out many others. All this leaves us with a state that is larger than many defenders of a pure libertarian order might wish. Police and military remain; roads, sewers, telecommunications and electric will all have some level of government ownership or control; the inevitable tax, motor vehicle, voting, and land, copyright and patent lists will need constant upgrade and servicing; intellectual property. But the hope is that a small government will yield more sensible interventions of these key areas. Mine is a more cautious classical liberalism. But it is sufficiently far removed from the mainstream to warrant inclusion under the broader, somewhat ill-defined banner of classical liberalism, or limited government libertarianism.

18 de Noviembre de 2005

Meme literario
Parece que al final aparecerán un par de anotaciones este mes en mi abandonada bitácora. El bueno de Daniel, que es más generoso que un santo (yo a estas alturas ya me habría excomulgado y desterrado) me mantiene este espacio y yo se lo agradezco infinitamente (ya se que no pasa anotación en que no pelotee un poco a Dani, pero es que, recáspitas (sic, jejeje), me cae muy bien y se ha portado genial conmigo...).
 
Me pasa Carmen el meme literario, siendo el suyo una colección de novelas. Nada más lejos de cualquier posible lista mía. Yo soy hombre de ensayos y me cuesta demasiado terminar una novela. Me acaban aburriendo sino lo hicieron ya desde el principio.
 
Bueno, en fin, allá va:
 
  1. El racionalismo en la política y otros ensayos. Oakeshott, Michael
  2. Skepticism and Freedom. A modern case for clasical liberalism. Epstein, Richard.
  3. Principles for a Free Society: reconciling individual liberty with the common good. Epstein, Richard.
  4. Capitalism & Freedom. Friedman, Milton
  5. De Gustibus non est Disputandum. Becker, Gary. Stigler, George.
  6. The Problematics of Moral and Legal Theory. Posner, Richard.
  7. La gran mascarada. Revel, Jean Francois.
  8. Diplomacia. Kissinger, Henry.
  9. Lo que Sócrates diría a Woody Allen. Rivera, Juan Antonio.
  10. La lógica de la acción colectiva. Olson, Mancur.
  11. Nuestra especie. Harris, Marvin.
  12. Law, Legistlation and Liberty. Hayek, Friederich.
  13. Dos conceptos de libertad y otros escritos. Berlin, Isahiah.
  14. Godel, Escher y Bach. Hofstadter, Douglas.
  15. Instituciones, cambio institucional y desempeño económico. North, Douglas.
 
Son los títulos que, a vuelapluma, me vienen a la cabeza. Todos ellos han marcado de una manera u otra mi manera de pensar a lo largo del tiempo. Se que me olvido de muchos (sin ir más lejos de Jon Elster aunque aparezca de manera tangencial en “Lo que Sócrates...”), que añadiría algún titulo más de muchos mencionados y que algunos autores que no he incluido merecerían estar en la lista tanto o más que otros pero tampoco quiero ser pesado. Bueno, en fin, ahí queda.
 
Un saludo a todos

8 de Noviembre de 2005

Felicidades Daniel!!!!!
Cierto es que he tenido abandonado este pequeño espacio de la blogosfera de un tiempo a esta parte, no obstante no podía dejar pasar la oportunidad de felicitar a Daniel en el día de su cumpleaños. Una persona con la que todos los participantes de la blogosfera  liberal estamos en deuda en tanto que padre y creador de la misma. Alguien atento, trabajador  y buen amigo que no duda en arrimarte el hombro cuando lo necesitas. Arriesgado y decidido, dió luz a un proyecto cuyos beneficios han sido cuantiosos a la hora de acercar un conjunto de ideas tan beneficiosas como vilipendiadas. Además, a muchos nos sacó del aislamiento que el pensamiento liberal suele imprimir a los que lo seguímos y proclamamos en público en estas  tierras. Por todo ello, y mucho más que me callo porque caería en la adulación descarada, quiero dejar aquí patente mi felicitación

Felicidades Daniel!!!!

28 de Junio de 2005

Vota por Hume y acaba con Marx
Desde The Economist están algo sorprendidos, por no decir molestos, con el sentido en el que se está resolviendo el concurso que ya nos comentara Wonka por el que, a través de la BBC, se pretende elegir al mejor filósofo de la historia. Y no es para menos. A día de hoy (según cuenta The Economist dado que yo todavía no he logrado encontrar cómo va la clasificación) Marx se encuentra en el primer lugar de la lista . Desde el semanario inglés se atreven incluso a barajar la posibilidad de que alguien este haciendo alguna trampa dado lo vulnerables que son las encuestas a través de internet. Yo casi querría inclinarme en el mismo sentido. No creo probable que Marx tenga mucho que hacer junto a otros grandes nombres de entre los veinte que participan, y entiendo que debe de haber algún tipo de distorsión entre los votantes (por ejemplo, muchos muy focalizados, lo que sería congruente con la idea de que los que más votan son también los que más siguen a la cadena pública y, por tanto, están más en sintonía con sus planteamientos) o el sistema de votación, que termine haciendo el resultado poco representativo.
 
Visto el panorama, The Economist ofrece algunas ideas para la votación estratégica, que por otra parte, revelan claramente la línea editorial del semanario. Comentan que votarían por Adam Smith o John Locke, si apareciesen en la lista de candidatos... si bien, su opción natural, dada su condición de “padre del liberalismo moderno y partidario tanto de la libertad de expresión como la de comercio”. Sería votar por J. S. Mill. No obstante, hemos dicho que la publicación pretendía dar pistas de voto estratégico... y Stuart Mill tiene pocas posibilidades de ganar. Por ello, piden el voto para David Hume lo que encuentro de lo más acertado: su escepticismo me apasiona, su empirismo no me disgusta y, sobre todo, esa especie de derecho natural evolutivo que defiende frente al derecho natural lockeano definido y podría decirse, definitivo, me parece nada desdeñable. Su idea de la imposibilidad de determinar lo normativo desde enunciados positivos me conmueve y su visión para entender los ordenes espontáneos y las consecuencias positivas no deseadas me encanta. No entiendo como pueda ser un gran abandonado en el sistema educativo español. Yo ya le he votado, y espero que los lectores hagan lo mismo. Parece ridícula sólo la posibilidad de que Marx pueda considerarse como el mejor filósofo de la historia.
 
Esto me recuerda que hay otro concurso en el que el voto de los liberales no debe faltar, el de 20minutos.
 
Eso sí, hay una cosa que no entiendo y que necesito que alguien me explique: si The Economist se siente heredero natural de Stuart Mill, si defiende la libertad de expresión y, sobre todo, la libertad económica y la liberalización, ¿no sería lógico que tuviera una ligera simpatía por el Partido Popular en España, habida cuenta de la simpatía que le despiertan partidos similares del resto de Europa?, ¿quién informa desde España a The Economist para que cada noticia sobre este país sea tratada siempre desde una óptica usualmente contraria al PP, e incluso muchas veces con un regusto a discurso y soflama del PSOE?.

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2008: Mayo Febrero

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