7 de Julio de 2004
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Bitácora de Alberto Illán Oviedo
La Calvo, los libros y los zapatos
Dice esta ministra cuota que los libros deben tener un precio fijo para no venderse como zapatos. Yo también creía que para ser ministro o ministra había que tener un mínimo de coeficiente intelectual, unos conocimientos básicos de economía y alguna noción de lo qué va el ministerio que dirige. En el caso de Carmen Calvo incumple los tres requisitos en un grado alarmante.
Carmen Calvo dice que una libro no es un "producto puro y duro" y que deben "someterse a un tratamiento de especificidad que permita protegerlos" por que cumple otros "fines culturales diferentes". Al menos reconoce con cierta desvergüenza que este tipo de medidas son "muy ideológicas" y que pretende que "ninguna cultura nos pase por encima como una apisonadora".
Un libro es un producto puro y duro y porque es eso y no otra cosa se ha podido llevar la cultura a otras partes del planeta, la gente lo comprará lo leerá y aprenderá y pedirá más o pedirá otra cosa. Y de esta manera y no de otra habrá ciudadanos que vivan de ello y otros que aprendan y puedan elegir entre muchos temas y no sólo los que protege el partido de turno o la editorial privilegiada.
No se deben proteger porque ya se encargará la gente en comprarlos o no y por otra razón muy subjetiva por mi parte y es que no pienso aceptar que se salvaguarde la última obra de Coto Matamoros. La excusa cultural es muy propia de la izquierda ya que ellos mismos desde el Estado establecen qué es cultura y qué no, cuál es la música que hay que oír y cuál no, qué cine se debe ver y cuál no, quién está vetado y quién está promocionado. Evidentemente es una medida muy ideológica y cercana a la dictadura pura y dura. Y no la mando a vender zapatos porque tengo una amiga que tiene una zapatería y que es infinitamente más capaz que la 'estadista' y no quiero menospreciarla.
Carmen Calvo dice que una libro no es un "producto puro y duro" y que deben "someterse a un tratamiento de especificidad que permita protegerlos" por que cumple otros "fines culturales diferentes". Al menos reconoce con cierta desvergüenza que este tipo de medidas son "muy ideológicas" y que pretende que "ninguna cultura nos pase por encima como una apisonadora".
Un libro es un producto puro y duro y porque es eso y no otra cosa se ha podido llevar la cultura a otras partes del planeta, la gente lo comprará lo leerá y aprenderá y pedirá más o pedirá otra cosa. Y de esta manera y no de otra habrá ciudadanos que vivan de ello y otros que aprendan y puedan elegir entre muchos temas y no sólo los que protege el partido de turno o la editorial privilegiada.
No se deben proteger porque ya se encargará la gente en comprarlos o no y por otra razón muy subjetiva por mi parte y es que no pienso aceptar que se salvaguarde la última obra de Coto Matamoros. La excusa cultural es muy propia de la izquierda ya que ellos mismos desde el Estado establecen qué es cultura y qué no, cuál es la música que hay que oír y cuál no, qué cine se debe ver y cuál no, quién está vetado y quién está promocionado. Evidentemente es una medida muy ideológica y cercana a la dictadura pura y dura. Y no la mando a vender zapatos porque tengo una amiga que tiene una zapatería y que es infinitamente más capaz que la 'estadista' y no quiero menospreciarla.
Comentarios
Por favor; que no cesen nunca al chollo de ministra ésta. Aunque a este paso arruina a los que dice amparar, a los humoristas
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