AreopagíticaBitácora de Alberto Illán Oviedo
20 de Septiembre de 2008El extraño caso del pacifista violento (o del violento pacifista)
El físico austriaco Erwin Schrödinger planteaba un experimento imaginario en el cual un gato era introducido en una caja que portaba un sistema el cual al abrirla, vertía un veneno que mataba al pobre minino de su interior. A un observador cualquiera le era imposible saber si el gato de dentro de la caja estaba vivo o muerto y nunca podría saberlo ya que si intervenía y levantaba la tapa, moriría irremediablemente. Schrödinger “creo” un nuevo estado para el gato, estaba vivo en un 50% y muerto en otro 50%. Curiosamente, esta situación tiene un parecido asombroso con lo que ocurre en las ciudades donde se reúnen los participantes de los foros sociales. Si uno tiene el mal tino de programar unas vacaciones en alguna de estas localidades, puede encontrarse como turista ante una situación comprometida, ¿qué tengo delante, un pacifista violento o un violento pacifista? De cualquier manera, lo más prudente sería poner el culo a salvo de estos luchadores por la “libertad” y el marxismo más ramplón, porque en el mejor de los casos, algo de humo te puede ahogar, y en el peor, algún golpe de no se sabe muy bien dónde puede hacer que termines con tus huesos en algún hospital local. Los habitantes y visitantes de Malmö (Suecia) deben estar contentísimos con la reunión del V Foro Social Europeo porque a las primeras de cambio, se han producido serios disturbios bajo el lema “Otra Europa es posible”, lo que además no tener ninguna originalidad, no deja de ser bastante siniestro. Existen dos maneras de participar en un acto violento, por una parte están los que lo hacen de manera activa, son los más evidentes y a los que se les puede cargar el muerto, suelen ser muy peligrosos y dañinos, pero no son los más preocupantes. Los que actúan pasivamente son los peores, porque dejan claro que la destrucción que propagan los otros es válida, molesta, a lo mejor un pelín bestia, pero dado que persigue los fines que persiguen todos, es aceptable hasta cierto punto. En este tipo de noticias siempre se deja claro algo, que los disturbios los producen unos pocos y que no son “representativos”. En este caso, qué son 700 activistas del grupo Reclaim the Streets generando disturbios y enfrentamientos con la policía, ¡y sin heridos!, frente a los 20.000 participantes de una manifestación “pacifista” de hoy sábado. Pero esos 20.000 “pacifistas” no denostarán y acusarán a los “activistas” de vandalismo y de que así no se hace Europa. Y no lo harán porque en el fondo les da los mismo, forma parte de un todo, aparentemente paradójico, pero totalmente coherente. El pacifista-violento no es un gato en una caja, es una triste realidad que la izquierda, el nacionalismo y casi todos los grupos extremistas usan alguna vez. Y ojo con denunciarlo, que encima tienen la desvergüenza de echártelo en cara. 13 de Septiembre de 2008Expo Zaragoza o la solución de siempre, más socialismo
La política española, la europea y si se me apura, la mundial tiene un fuerte carácter intervencionista, no deja de ser socialismo en mayor o menor grado. Siempre que es planteado un problema, un reto, un proyecto se concluye la necesidad de que un líder iluminado, un gobierno sagaz, un estado potente diseñe, implemente y ejecute algún tipo de plan maravilloso que nos transporte al Nirvana, que haga efectiva la utopía que hasta ahora no ha podido ser. La Exposición Internacional de Zaragoza no podía concluir de otra manera. Su lema, “Agua y desarrollo sostenible” ya daba una idea de por dónde iban a ir los tiros. Su carácter público, pese a que parte del dinero que la ha financiado haya venido de patrocinadores privados, la presencia habitual de políticos de todos los continentes, los problemas ahí planteados y las soluciones propuestas rebosaban intervencionismo, excretaban el socialismo más ramplón. La Tribuna del Agua presentó ayer sus conclusiones que serán leídas el día de la clausura por el ínclito y liberticida Federico Mayor Zaragoza, el amigo de dictadores y asesinos. Para abrir boca el coordinador Francisco Cubello declaró que “todas las personas deben disponer de agua por justicia”, se quejó de que 1.500 millones se enfrentan al hambre y a la enfermedad por falta de saneamientos básicos, declaró esencial la inversión en infraestructuras, para terminar asegurando que los gobiernos deben dar prioridad a este tipo de inversiones y objetivos. No sé muy bien si me he enterado, pero don Francisco me está diciendo que décadas de socialismo en casi todos los países que pueblan el orbe no han podido sino condenar a 1.500 millones de seres humanos al hambre y a la enfermedad, han sido incapaces de diseñar, construir y mantener operativas las infraestructuras necesarias para que el agua llegue a los que la demandan y, después, pide a los Gobiernos, esos mismos que han sido incapaces de realizar lo que, en el mejor de los casos, habían prometido y en el peor, ni se habían planteado, que aumenten la intervención. Don Francisco es un cachondo, que diría un castizo, o no se entera o su propia ideología le impide ver el bosque. Cuando se pide que el Gobierno asegure el abastecimiento a la población o a la producción de alimentos, lo que se consigue es que ésta sea la única institución que controle el suministro y que su distribución se haga en función, no de las necesidades de cada cual, sino de los gustos del político que en ese momento gobierne, que, por poner un ejemplo, puede considerar que los campos de golf son inadmisibles, pero no el maíz o la soja que más tarde inundarán en mercado mundial haciendo que los mismos productos de los países en desarrollo no tengan mercados donde venderse por lo que estos volverán a pasar hambre y las pocas pero necesarias infraestructuras que el gobierno rapaz o la guerrilla salvaje han permitido construir, sean irrelevantes. En fin, menos mal que están por ahí las ONG’s que nos ayudan a tener en blanco nuestras conciencias. 11 de Septiembre de 2008El ecologismo cojonero
Aunque con fecha un poco retrasada (9 de agosto), ha llegado a mí la carta de un lector del diario Canarias 7, dirigida a su director, en el que recuerda que la Comisión Europea había comprobado que muchos de los accidentes de los camioneros se debían en gran medida a la proximidad de las baterías al cuerpo del conductor. Por lo visto, su campo electromagnético generaba estrés, sueño y como consecuencia, se incrementaba el número de accidentes. La consecuencia lógica de esta situación es, según este lector, que los coches eléctricos no parecen ser ni mucho menos la panacea, ya que pueden tener efectos no deseados en la salud de sus propietarios, conductores y acompañantes e invita a la investigación para reducir estas emisiones. Sin entrar en la veracidad o no de la información, esta queja está en sintonía con las que desde colectivos de vecinos, pero sobre todo, de grupos ecologistas, se vienen realizando contra los efectos de los campos electromagnéticos generados por los tendidos eléctricos, las antenas de móviles en particular y de cualquier otro tipo de infraestructura de telecomunicaciones (que se preparen los del wi-fi y el wi-max). No sería extraño que, de superarse los problemas logísticos y tecnológicos de estos automóviles, los grupos ambientalistas empezaran a sacar a la luz los mismos problemas que sacan ahora de antenas y tendidos eléctricos, generándose así una corriente “anti-automóviles eléctricos” similar a la posición de algunos grupos ecologistas contrarios a las infraestructuras eólicas (por sus daños paisajísticos y en la fauna) y a los biocombustibles, hasta hace unos años, algo perfectamente aceptable. El caso es que el ecologismo se muestra una y otra vez como una especie de mosca cojonera. Si los automóviles que consumen combustibles fósiles son contaminadores y favorecen el cambio climático, si los vehículos de tracción animal son responsables de la emisión de peligrosos gases de efecto invernadero en forma de emisiones flatulentas (ya hay movimientos para la eliminación de las cabañas ganaderas en todo el planeta), además de poner la ciudad hecha un asco y rebosar los vertederos, si ahora los coches eléctricos pueden ser responsables de estrés, somnolencia, tumores y no sé cuántas enfermedades más, ¿qué sistema va a usar el ser humano para mover su peligroso culo contaminador de un lugar a otro del planeta?, que digo del planeta, de la misma ciudad. 7 de Septiembre de 2008Roquetas del Mar, minorías y demagogia
Los inmigrantes siempre han sido un grupo muy mimado por el PSOE y sus medios afines. Sólo por poner un ejemplo, todos recordamos la polémica que se originó cuando se “descubrió” que algunos inmigrantes ilegales repatriados a sus países, los más violentos, eran sedados durante el vuelo que los devolvía a su tierra como medida preventiva para evitar incidentes. PSOE y ONG’s iniciaron un auténtico ataque frontal al gobierno de Aznar al que tachaban de racista y xenófobo, como poco y medios como El País y la SER se convirtieron en voceros perfectos. Las minorías siempre han sido agentes útiles para hacer demagogia, con un poco de propaganda simple y efectiva, una pizca victimismo, real o ficticio, y con despertar en el ciudadano la emoción más primigenia, infinidad de políticos y hombres de estado se han metido en el bolsillo centenares de miles, sino millones de votos y apoyos. A partir de ahí, se han reclutado ejércitos de burócratas que han diseñado políticas sociales cuyo máximo logro ha sido vaciar de dinero el bolsillo del ciudadano y solucionar poco o nada. Los incidentes que ha habido este fin de semana en la localidad almeriense de Roquetas del Mar se parecen muchísimo a las que en el año 2000 hubo en la localidad, también almeriense, de El Ejido, en ésta el asesinato de un magrebí desencadenó una serie de disturbios que enfrentaron a este colectivo con el resto de la localidad. El asunto fue tan peliagudo que hasta el propio PSOE de la población negó que hubiera ningún atisbo de racismo. Algunos, como Juan Goytisolo, no tardaron mucho en moralizar al pueblo ignorante. Las cosas han cambiado y al PSOE del presidente Zapatero los inmigrantes empiezan a molestarle. El caso es que lo que en otros tiempos podría haber generado la excusa perfecta para un ataque en la línea de flotación de una derecha embobada, se ha convertido en un “simple” incidente. Cuenta El País en su edición digital que “la muerte de un senegalés por arma blanca provoca fuertes disturbios en Roquetas de Mar”, pero sobre todo explica que “el fallecido, de 28 años, mediaba en una pelea entre un hombre de etnia gitana y un subsahariano, según Almería Acoge. Se sospecha que la riña era un ajuste de cuentas relacionado con las drogas” No nos arriesguemos a descubrir que esto es puro racismo, así que dejémoslo de manera “oficiosa” en una riña por asunto de drogas, que también es una cosa muy fea, pero socialmente menos alarmante, y a otra cosa. Yo no sé si estamos ante un ejercicio de ingenuidad de muchos, una campaña perfectamente diseñada y orquestada de unos pocos, todo ello salpicado de una filosofía buenista que insulta la inteligencia de los ciudadanos, pero creo que algunas minorías deberían darse cuenta de una vez que no son nada más que simples marionetas en manos de los que tienen el poder. Es evidente que aquellos que dirigen el cotarro están más que untados en forma de subvenciones, ayudas y si se tercia, cargos en el partido, pero alguno en los escalones más bajos debería percatarse de su papel real. Y más ahora, en tiempos de crisis económica, porque algunas de estas minorías recibirán una buena patada en el trasero. 2 de Septiembre de 2008El pis de Maruja Torres
Uno de los atributos más marcados en la vida del progre profesional es la de ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro. Ahí donde va, debe ser el centro de atención de la concurrencia. Cuando la reunión en sí versa de algún tema técnico es irrelevante que éste no tenga ni puñetera idea de lo que está hablando, su simple verbo, su gracia primigenia, su superioridad moral será suficiente para que el que desconoce el asunto babee con profusión y el sabio asienta, pensando que tiene a tan alta personalidad de su parte y que si se equivoca, es lo de menos. La progre de la que estoy hablando es en este caso Maruja Torres, la misma que calificó como hijos de puta a todos los votantes del PP y no le tembló el pulso. En este caso Maruja Torres ha visitado la Expo de Zaragoza para enseñar cómo aprendió a ahorrar agua cuando cubrió el conflicto del Líbano. Parece ser que la escritora (cada uno es muy libre de calificarla como quiera, yo no he tenido el gusto de leer su obra, ni literaria ni periodística) ha ido a sermonear sobre el uso conveniente del agua ante el “inminente” cambio climático: “Cuando hago un pis cargado por la mañana no tiro de la cadena, espero varias horas con la ventana abierta. Yo no me ducho cada día, no soy tan guarra como para necesitar ducharme cada día. Yo me hago abluciones”. No me digan que no da un poco asquito. Desconozco si esta señora tiene o no pareja de hecho o por lo religioso, o invitados, pero tener que oler el amoniaco interno de la Torres porque a la buena mujer no le sale tirar de la cadena, es como para entrar en el retrete pero a depositar la comida de la tarde. Por muy traumático que haya sido su experiencia en el Líbano se me ocurren maneras mucho más “limpias” de usar menos agua, como ponerla a su coste o, en plan más ecologista, poner una botella llena en la cisterna. Lo de la ducha lo entiendo más, hay mucho progre que le gusta el lado salvaje de los humanos y sostiene que la ducha es un exceso de esta opulenta y decadente sociedad de consumo. Más de uno aprovechará para satisfacer alguna perversión sexual siguiendo los consejos de la Torres. De todas formas, lo de las abluciones está bien, es una palabra que se usa poco, desde que algún cabrón capitalista inventara la ducha, y es bueno que se vuelva a tener esa costumbre. Que nuestros bisabuelos, abuelos y padres lucharan toda su vida para dejar de practicar todas las mañanas el ritual de la ablución, y del baño del domingo, y ahorraran dinero para instalar en su casa una decadente ducha, es inaceptable. Lo insinúa la Torres y lo que insinúa la Torres, va a misa… pero a misa negra. 1 de Septiembre de 2008Catastrofismo ambiental y periodismo, dicen que ambiental
Quien se pase por la página de Ciencia y Ecología de elmundo.es asistirá, entre estupefacto y afectado (dependiendo de su predisposición al escepticismo o al dogmatismo medioambiental), a un espacio que se parece más a un panfleto de cualquier orden o secta apocalíptica que a la edición online de una “seria” publicación de carácter científico. Sin ir más lejos, hoy 1 de septiembre el IPCC dice que los glaciares se derriten a velocidad récord desde que se inició el siglo, que el 37% del territorio español se encuentra en riesgo de desertificación, que cada año tiramos literalmente al mar 6,5 millones de toneladas de basura, parte de la cual se ha “almacenado” en una zona del Pacífico de la que sólo hasta mediados de agosto se habían retirado 40 toneladas, que según la Organización Mundial de Meteorología, ha reaparecido el agujero de ozono de la Antártida y que para finalizar, por no incluir muchos más catástrofes, unos dos mil pingüinos han muerto encharcados en fuel en el litoral del estado brasileño de Santa Catarina. El periodismo es por su propia naturaleza, catastrofista y por tanto le convierte en un aliado imprescindible para movimientos como el ecologismo, que viven de un permanente estado de alerta real, virtual o inventada. Un ejemplo es, sin ir más lejos, el que ilustra el artículo sobre el agujero de ozono en el que se quede leer en el titular (y quien más quien menos, suele leer simplemente esa parte de la información), que “reaparece el agujero de la capa de ozono sobre la Antártida”. El que pase a leer el interior descubrirá que este fenómeno ocurre cada año, pero es que además, las perspectivas para esta temporada descubren que el agujero será de tamaño “medio”. A lo mejor, el titular “el agujero de ozono sobre la Antártida será sólo de tamaño medio este año” es poco atractivo para el morbo humano que se pretende despertar. Por otra parte, existe una tendencia clara y evidente al dramatismo. Por una parte, los glaciares se derretirán a un ritmo no conocido en este siglo, lo cual quiere decir que mucha del agua retenida en forma de hielo se incorporará al caótico sistema meteorológico y climático terrestre. Por otra, España entrará en un proceso de desertización galopante, lo que resulta ciertamente paradójico si comparamos ambas noticias, más agua y más desierto, todo el mismo día. Sin embargo, ambas hablan de tendencias, de datos que el tiempo tiene que confirmar. Yo me pregunto, si estas agencias estatales y no estatales que llevan prediciendo el fin de la especie humana, del medio ambiente, de la las focas y las ballenas, del elefante y del ornitorrinco, basaron su propio fracaso pasado en datos tan científicos. Es evidente que si se predicen miles de catástrofes, alguna se terminará produciendo, lo que no está claro será su alcance real sobre el conjunto del planeta. Lo que está claro es que para pedir no es necesario que pase nada, y los climatólogos, científicos y otra gente de buen vivir y mejor comer del IPCC ya han pedido medidas a los gobiernos (como se nota que son estos los que coaccionan y no las empresas). Advierte el informe del organismo que: “Si esta tendencia continúa y los gobiernos no se ponen de acuerdo sobre las nuevas reducciones de gas de efecto invernadero en Copenhague en 2009, es posible que los glaciares desaparezcan de muchas zonas de montaña durante este siglo". Vamos, que la pasta por delante. De los pingüinos, qué voy a decir. Dios, o Gaia, los tenga en su seno. 15 de Junio de 2008¿Drásticas medidas?
Mariano Rajoy Brey, el presumible presidente del PP durante los próximos... X meses, es entrevistado hoy en La Razón de su ex asesor, admirador y defensor a ultranza Francisco Marhuenda. Mariano Rajoy Brey, que no pasa por los momentos más felices de su vida política (desconozco su lado más familiar), necesita un ejercicio de propaganda para recuperar una imagen un tanto ajada y su ex ha venido, como la caballería americana en las malas películas del oeste, en un momento muy oportuno. A Mariano Rajoy Brey se le sigue notando su aspecto más antiliberal. Sólo hay que ver la frase con la que se titula la entrevista: “La crisis exige medidas drásticas como las del 96”. Bien es cierto que, leyendo la literalidad de la entrevista, Rajoy no es el autor de ella sino su redactor, C. Morodo, que la saca de aquí: “¿Las cosas están tan mal como para que haga falta adoptar medidas drásticas como las que aplicó el PP en el 96, cuando congeló, por ejemplo, el sueldo de los funcionarios? –En la actual situación hace falta una drástica contención del gasto público por parte de todas las Administraciones Públicas. No debería aumentar durante toda la Legislatura por encima del crecimiento de la economía. En el 96, nada más llegar al Gobierno, hicimos un recorte del presupuesto de gasto de casi 300.000 millones de las antiguas pesetas. Y fueron esas políticas las que luego fructificaron en la buena herencia que recibió el PSOE”. La derecha conservadora participa con la izquierda en una chusca pero efectiva manipulación del lenguaje que convierte cualquier medida de carácter liberal en algo drástico, extremo, ultra o, para que vamos a andarnos por las ramas, fascista. Teniendo en cuanta que durante los 4 años de gobierno de Z, (no confundir con el Zorro de Banderas y sus predecesores) la presión fiscal ha subido de un 34,5% a un 37,11%, que se recorte el gasto público y, ya de paso, se revierta la subida de los impuestos, es un acto lógico, razonable y, sobre todo, necesario, pero nunca drástico. ¿Por qué la subida de los impuestos no es un acto drástico y su bajada sí?, ¿por qué el incremento del gasto público, el del estado de bienestar, el de las subvenciones y las ayudas es adecuado y conveniente y sobre todo, invisible para los medios de comunicación y su disminución, drástica, insensible e insolidaria?, ¿qué hay de malo en que los ciudadanos, trabajadores y empresarios, parados y amas de casa, tengamos más dinero en nuestras carteras para poder afrontar una crisis económica que, surgida del intervencionismo más descarado, amenaza con sumergir a la sociedad española en otro invierno financiero en pleno verano? Para Mariano Rajoy Brey y para casi todo el PP, las medidas liberales son necesarias sólo en casos de emergencia, cuando el paciente ha entrado en parada y es necesario usar el desfibrilador; luego, cuando las cosas parece que se han solucionado, podemos volver a políticas intervencionistas, como hizo Aznar, o como haría Rajoy. Lo del PSOE, hay que reconocer que es aún peor, confía en la criogenización como técnica revolucionaria en la política. 26 de Abril de 2008La recalificación del Levante
Para los que no sean aficionados al fútbol diré que tras varias semanas de huelga, los jugadores del Levante han desconvocado la que habían iniciado para presionar al club y que abonara los sueldos que desde hacia meses no cobraban. Desde luego, cualquier individuo o conjunto de individuos que a su entender consideren que se ha roto un contrato, tienen derecho a iniciar las medidas que consideren oportunas, dentro de la legalidad y el sentido común, para conseguir lo que es suyo. La huelga de los jugadores de este club valenciano tiene todos los argumentos del mundo para considerarse razonable y su acciones han ido siempre contra los responsables del club y nunca contra terceros. Sin embargo, la solución a la que han llegado es cuanto menos indignante. Los jugadores del Levante cobrarán los 18 millones de euros que se les debe antes de finales de junio, con un adelanto que se ha obtenido merced a un crédito de ocho millones de euros que avalarán a partes iguales el club, con el respaldo de una entidad financiera, y el Ayuntamiento de Valencia. Luis Manuel Rubiales, uno de los dos capitanes, ha declarado ente otras cosas que: “Para nosotros era importantísimo tener la garantía de que vamos a cobrar nuestros salarios de forma íntegra, y el club ha puesto a nuestra disposición un contrato por el que se nos comunica que próximamente se contará con nuevas fuentes de financiación amparadas en la futura recalificación del estadio”. ¿Por qué todas las soluciones pasan porque los contribuyentes paguemos las deudas de los demás? Si el Levante tiene una deuda con sus jugadores, que hipoteque sus activos, que busque nuevos socios y haga una ampliación de capital, que llegue a algún tipo de acuerdo con los patrocinadores o, desde luego, que como otras empresas en un sistema que se dice de mercado, desaparezca. Sé que los sentimientos de muchos cuando les tocan la fibra deportiva se deslizan hacia lo irracional y la desaparición de su club de toda la vida es una experiencia peor que un divorcio o incluso, la muerte de un pariente. Bueno, allá ellos, si tan aficionados son, que junten entre todos el dinero que se adeuda y que lo repartan entre los jugadores, pero que no tengan que pagar sus particulares problemas psicológicos el resto de los valencianos, el resto de los españoles. El Ayuntamiento de Valencia ni puede ni debe implicarse en este asunto, ni mucho menos recalificar terrenos por razones tan sumamente frívolas. Legalmente no sé si estamos ante un delito, pero desde luego la decisión es inmoral. Que se hunda el Levante si sus responsables no han sabido llevar el equipo, no será el primer club de fútbol que desaparece. Que yo recuerde Logroñés y Burgos desaparecieron después de militar en Primera División y desconozco si alguien los ha vuelto a reflotar. El deporte español es desde hace muchos años servidor de un Estado que cada vez está en más sitios. 24 de Abril de 2008Ecologistas vs. televisiones
Ecologistas en Acción ha lanzado una campaña para que no veamos la televisión entre el 23 y el 29 de abril. Se trata de la “Semana Internacional sin Televisión” que con el lema “Apaga la TV. Enciende la imaginación” pretende denunciar el daño que supone para el medio ambiente las televisiones comerciales. Según los ecologistas: “Detrás de la aparente función de entretenimiento o información de este medio, se esconde su verdadero objetivo: incitar al consumo de los productos de las compañías que las financian”. Además: “La televisión promueve un distanciamiento de la realidad, físico y social que hace que nos desentendamos del planeta. Estamos colonizados y abducidos por un consumo irracional, más allá de nuestras necesidades reales”. Lo primero que se me viene a la cabeza es la tremenda hipocresía de la que hacen gala. No dudan en ningún momento usar las televisiones, públicas y privadas, para propagar sus doctrinas y dogmas, con la colaboración activa de muchas de ellas, sin importarles en ese momento el “daño” que estas pudieran estar haciendo al medio ambiente, pero ahora, cuando a algún mandamás se le ocurre esta patochada, no les tiemblan el pulso para demonizarlas, para acusarlas de la destrucción de la Madre Tierra, de la propagación del consumismo y del capitalismo. Supongo que cuando reciben dinero o colaboración de estas empresas que ahora denigran, me refiero no sólo a las televisiones sino a los anunciantes, no lo rechazan indignados por su procedencia. Aseguran que lo suyo no tiene nada que ver con las ideologías, sino con un mundo mejor, con la sostenibilidad, con el equilibrio entre la actividad humana y la supervivencia del medio ambiente, pero no dejan de lanzar proclamas que firmaría el mismísimo Lenin. Resulta que la publicidad, el único método honesto que tienen las televisiones en abierto para sacar el negocio adelante, fomenta el consumismo irracional. ¿Qué se debe hacer entonces, robar al contribuyente para dárselo a cuatro listos que se lucran del esfuerzo del ciudadano? ¿Es que no tienen ya suficientes canales de televisión de titularidad pública? Llamazares debe estar muy contento con Ecologistas en Acción, nacionalicemos los medios de comunicación, no más televisiones, no más periódicos, realizados sobre ese crimen contra la Tierra que se llama papel, no más radios, investiguemos Internet, que hay mucho delincuente anunciando sin control alguno. Los ecologistas, como todos los ingenieros sociales, tratan al individuo como un perfecto gilipollas (con perdón), un menor de edad perpetuo que es incapaz de controlar sus propios instintos, que bajo el embrujo misterioso de la publicidad, le llevan a consumir “irracionalmente”. ¿Y quién son ellos para decir lo que es o no irracional? Acaso tienen el monopolio de la razonabilidad. Nosotros, pobres mortales, lejanos al Olimpo verde donde habitan, estamos abducidos por los demonios del capital que nos nublan las entendederas, desconocemos nuestras necesidades reales, necesidades que sólo conocen estos dioses engreídos, ensoberbecidos, fatuos. Olvidamos cuáles deben ser nuestros verdaderos objetivos. No, no debemos dar de comer a nuestros hijos, ayudar a nuestros familiares y amigos, no podemos divertirnos y disfrutar de nuestro ocio, no podemos trabajar para ganar nuestro dinero y disponer de él como queramos. Debemos seguir las expertas guías de nuestro Gran Hermano Verde. Él es el que sabe qué debemos hacer, cuáles son nuestras necesidades. Lo que es digno de estudio detallado es cómo esta panda de fanáticos vividores explotan de una manera tan desvergonzada los temores y la buena voluntad de la gente y todavía siguen teniendo credibilidad y buena prensa entre el público. No nos engañemos, este tipo de gente no se preocupa por la calidad de nuestro entorno. Esta gente son expertos en ingeniería social que con la excusa de un medio ambiente sano, presentan políticas que rezuman un odio casi visceral contra el ser humano. Si por ellos fuera, mañana todos a la cueva, en el mejor de los casos, a la choza. ¡Qué vuelva el fascismo, pero el fascismo verde! 20 de Abril de 2008Partidos políticos: esto no es cuestión de principios
Que nadie se llame a engaño, un partido político lo conforman un conjunto de personas cuyos dos únicos objetivos son la supervivencia de la organización y la consecución del poder. Las bases, los votos, los programas, los principios morales y éticos y las ideologías son meros instrumentos más o menos importantes (o incluso indispensables, según en que tipo de sociedades busquen sus objetivos) para conseguir estos fines. Llegado el momento, sus miembros pueden y deben ser sustituibles, incluso eliminados si las circunstancias lo exigen. En los partidos políticos los deseos y necesidades de las personas se supeditan a los del grupo que por una razón de pragmatismo suelen coincidir con las del líder de turno. Por eso la disidencia se suele castigar con el ostracismo o la expulsión, por eso los líderes se rodean de una cohorte de lacayos que les ríen las gracias y les animan en su locura. Los partidos, pese a decir que representan a la ciudadanía suelen conspirar contra ella. Sólo hay que ver cuál es la capacidad de influencia de los ciudadanos en los asuntos públicos de su nación, de su región, de su ciudad, de su barrio; poco o nada podemos hacer salvo votar. Los partidos políticos incluso se permiten eliminar al afiliado de la labor de dirección, usándolo sólo en labores administrativas para las que necesitan peones; eso sí, asegurando que su tarea es esencial para la democracia y la sociedad. El afiliado es llamado a los mítines y reuniones para aclamar al líder, para demostrar en las noticias de las tres de la tarde o de las nueve de la noche que el pueblo le necesita como nuevo augusto o como aspirante a césar. No es extraño que en este mamoneo alrededor del líder, en este sistema que supedita el individuo al colectivo, las ideas intervencionistas y colectivistas tengan un excelente caldo de cultivo y todos terminen de alguna manera bajo el paraguas de la socialdemocracia o del conservadurismo. Incluso los que se permiten salir con la bandera del liberalismo terminarán contaminados por un sistema que nace considerando que el individuo es básicamente un retrasado, un menor de edad perpetuo, un incapaz que debe ser dirigido, un ignorante de todo lo que pasa en su entorno o más allá de él al que hay que pastorear, unas veces con afecto, otras con severidad. No debe resultar extraño que cuando una de estas organizaciones recibe el castigo en su ascenso al poder se inicie un proceso de desestabilización, casi de guerra civil. Si el líder es lo suficientemente fuerte, bien por carisma, bien porque cuenta con los suficientes apoyos, podrá eliminar fácilmente a las facciones que osen discutir su liderazgo e iniciar una vez más el asalto al poder. Si por el contrario no tiene suficiente autoridad, al líder se le revelarán los generales que han dirigido su campaña y lucharán por la púrpura. De ese proceso puede que salga un nuevo líder, o uno ya viejo con nuevos apoyos, nuevas ideas, pero también puede que produzca la desmembración o incluso la desaparición de la organización. En este contexto, podemos entender que la mayoría busque su propio provecho, y lo suela hacer aclamando al líder que salga de la lucha, aunque minutos antes hayan apoyado otro distinto. Estas guerras civiles ponen a prueba la cohesión de la organización, la fortaleza de sus pies de barro. También es evidente que cuantos menos elementos incontrolables se introduzcan menos cosas saldrán fuera del control de las facciones, no es por tanto extraño que el papel del afiliado sea testimonial, no digamos de la ciudadanía que no tiene el correspondiente carné. Este proceso no es una cuestión de principios, ni de ideología, ni de contenidos, este es un proceso en el que se cuestiona el poder y se aspira a el. Nada más, nada menos. El PP está en pleno proceso de guerra civil y la sangre correrá. Hay generales que han visto una oportunidad tras la derrota, otros han acechado en las sombras a la espera de un gesto que haga evidente la debilidad del líder. Éste ha intentado espantar a las facciones más peligrosas a golpes y ha puesto en los puestos que aún controla a gente de su máxima confianza, independientemente de sus capacidades y su valía. Ya pasó en el PSOE en 1996 y hasta la elección de Zapatero en el año 2000, la situación fue penosa. Peor fue la de UCD después de 1982, su descomposición fue mortal para la organización. ¿Qué pasará ahora? La solución en 2016. Perdón, quise escribir en 2012. 19 de Abril de 2008PP, del frentismo al tontismo
Es posible que Mariano Rajoy, interpretando su nuevo papel de líder iluminado, haya decidido que cuatro años de lucha sin tregua (valga la exageración) ha sido más que suficiente para demostrar que el frentismo contra el gobierno socialista de Zapatero ha sido totalmente inútil y hay que buscar otras ideas para sobrevivir en los nuevos tiempos. Al fin y al cabo, un partido no deja de ser una organización que aspira al poder con la excusa del bien común y la gestión de los asuntos públicos y no dudará en usar cualquier arte que considere adecuado y necesario para sobrevivir. Así que, ni corto ni perezoso y tras una periodo de relajación, ha puesto a los suyos a desarrollar una nueva estrategia, el tontismo. El tontismo es un sistema que usa del bueno rollito para demostrar que pese a todos estos años de lucha, se puede llegar a puntos de encuentro aunque estos seguramente terminen pisoteando principios morales o distorsionando la legalidad, no digamos cualquier promesa que se haya hecho en el pasado. El tontismo es un sistema que ante la agresión se limita a indignarse y dar pellizquitos de monja. El tontismo es un sistema que ante contradicciones evidentes, se dedica a marear una perdiz que ya de por sí está bastante mareada. El tontismo es un sistema que busca contentarse con lo poco que el Poder, el fetén, el de la Moncloa le consiente. El tontismo es un sistema que evita el debate dentro del partido e invita a la deserción a aquellos que pueden proponer nuevas ideas, al menos alejadas de la línea tradicional, usando un absurdo concepto de unidad que . El tontismo es un sistema en el que el líder no tiene muy claro lo qué es ni cómo serlo. El tontismo es, en definitiva, el estado mental en el que se sumergen todos los partidos cuando, después de unas elecciones generales en el que salen claramente vapuleados, sus gerifaltes y allegados sienten como no sé sabe muy bien quién pueden moverles de la poltrona y luchan por agarrrarse a cualquier clavo ardiendo que les tiendan, aunque este lo haga el mismísimo diablo. Ya lo escribió Gibbon hace unos siglos: “El despotismo de los emperadores abolió la distinción del mérito y la influencia personales –tan visibles en las repúblicas y tan apocadas y sombrías en las monarquías- y la sustituyó por una subordinación en rango y oficio [...]. Esta multitud de viles dependientes se interesaba en el mantenimiento del orden gobernante por temor a una revolución, que podía destruir sus esperanzas y, al mismo tiempo, anular las recompensas de sus servicios”. Y luego cayó el Imperio, sólo hay que observar los paralelismos. 6 de Abril de 2008Ha muerto Charlton Heston
Creo que cuando las personas mueren nacen los mitos, pero Charlton Heston lo fue cuando aún vivía. Habrá muerto como su amigo Reagan, con el olvido como compañero y si el cielo existe supongo que se estarán descojonando de todos estos solidarios actorcillos que pueblan hoy Hollywood y aledaños y que nunca sabrán lo duro que es rodar cinco películas el mismo año y cobrar una mierda de sueldo. Su pertenencia a la Asociación Nacional del Rifle me resulta indiferente, incluso molesta, porque es sólo una anécdota dentro de una vida dedicada a hacer feliz a gente como yo, que disfrutan igual con sus películas al verlas por decimoctava vez. Yo a Charlton Heston lo conocí ante la Estatua de la Libertad maldiciendo a la humanidad, lo seguí como el último hombre vivo mucho antes que Will Smith paseara su perro por Nueva York, temí por su vida entre las cuadrigas en el circo romano, lo vi huyendo de la marabunta, jurando en Santa Gadea de Burgos, andando por el Mar Rojo, repartiendo mandobles como buen señor de la guerra, vestido de mayor Dundee y matando boxers en las murallas de Pekín. Charlton Heston rodó, que yo sepa, dos películas en España, la más conocida por lo patriótico del tema fue la del Cid, la otra fue “55 días en Pekín”. De ambas puedo decir que mi suegro trabajó en ellas dentro de las labores de producción. Ya no me puede contar nada, nos dejó hace unos años, pero si que recuerdo algunas anécdotas que me relató del rodaje de la última. En primer lugar, me aseguró que Heston era un tanto tacaño. Desconozco si esto cuadra con otros testimonios, pero me da lo mismo, Heston será para mi el tacaño que dio una paliza a unos monos de colores en una tierra futurista. La segunda tiene que ver con la película, pero no con el actor. El que haya visto esta superproducción de la Broston recordará que en un momento dado sale un laboratorio lleno de estantes con tarros en los que se atina a ver algo parecido a bichos y ungüentos. Para llenar estos frascos mi suegro se dirigió a El Pardo, municipio de Madrid, y entró en un bar con la promesa de una jugosa recompensa para los que le ayudaran. Decenas de niños y no tan niños, se dedicaron el resto del día a capturar ranas, renacuajos, lagartijas y todo bicho viviente que cupiera en un vaso. Desconozco si el daño medioambiental fue excesivo y la fauna necesitó 20 años para recuperarse, pero al cabo de las horas, mi suegro tuvo que empezar a regatear con el precio porque era tal la avalancha de mocosos con bichos en sus manos, bolsas y bolsillos, que el presupuesto no daba para todos. El mercado libre hizo de las suyas. Descanse en paz Charlton Heston, un actor, un cómico, un contador de esas mentiras que tanto gustan a la gente y que les permiten desconectarse de las verdades con que tienen que lidiar todos los días. 5 de Abril de 2008Aguirre o el extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde
Supongo que algunos podrán pensar que Esperanza Aguirre es el clavo ardiendo donde los liberales se tienen que agarrar con la esperanza (valga la redundancia) de que en el futuro se impongan en España (o lo que quede de ella) una política genuinamente liberal, o al menos, una política donde las medidas liberales sean mayoritarias frente a las intervencionistas. Allá ellos y sus visiones buenistas. Yo soy mucho más escéptico y creo que cualquier político, por mucho que se adjetive liberal, busca mantenerse en el poder, siempre por el bien del ciudadano, y dedica parte de su carrera de servicio público (adviértase la ironía) a desarrollar el difícil, pero útil arte de nadar y guardar la ropa, o al menos parecerlo. Aguirre es, a ratos liberal, a ratos keynesiana, y lo hace con la desvergüenza propia del que se sabe querida por sus legiones de seguidores que la llevarán a combatir, si es menester y las circunstancias lo exigen, por el liderazgo del Partido Popular a la que ella tan buenos réditos políticos le ha sabido sacar en la Comunidad de Madrid. Hace unos días la Aguirre liberal se levantó con la preocupación de un futuro económico incierto y decidió que para relanzar la economía se debía ampliar los horarios comerciales en la región a las 24 horas del día, siempre y cuando el día no fuera de obligado descanso. Quizá porque ahora la gente que aún tiene un puesto de trabajo tiene verdaderas dificultades para hacer la compra entre semana, quizá porque Internet te permite comprar todo lo que quieres cuando quieres y encima te lo traen a casa y no tienes que fastidiarte toda la mañana del sábado en el Carrefour de turno, quizá porque en la Comunidad de Madrid el lobby comercial no tiene tanta influencia como en Cataluña, quizá porque Telemadrid, como buena cadena pública al servicio del gobierno de turno, lo ha presentando como un gran avance de modernidad, queizá por todo ello o nada de lo anterior, pero la medida ha tenido cierto éxito y no se han producido opiniones demasiado discrepantes, salvo, claro está, los izquierdistas de toda la vida que respiran ideología por todos sus poros. Bienvenida sea, pero como siempre, se queda corta. ¿Por qué no poder abrir cualquier día de la semana, independientemente de si es no festivo? ¿por qué no liberalizar otros sectores como los de las farmacias?, ¿por qué...? En fin, que menos da una piedra. Pero claro, a todo Doctor Jekyll le acompaña un Mr. Hyde. La Esperanza keynesiana no ha tardado en salir para anunciar la construcción de 30.000 viviendas protegidas para paliar la crisis económica. Parece que los políticos “liberales” también echan mano de Keynes cuando las cosas van mal dadas. Esto del keynesianismo siempre me ha parecido un tanto tosco: como las cosas van mal, le quitamos a los ciudadanos, incluso a los que no trabajan, parte de sus sueldos y sus ahorros, y nos ponemos a construir como locos o damos servicios sociales, se necesiten o no. En todo el proceso, independientemente de su utilidad o rentabilidad, parte del latrocinio sirve para alimentar un sistema que luego, superada la crisis (si es que se supera), nadie se plantea su desaparición, sino su permanencia e incluso su incremento. La liberal Aguirre podría echar mano de sus principios liberales, en vez de sus servidumbres políticas y de partido, y abogar, primero por una disminución importante de los impuestos, allá donde lleguen sus competencias, por la disminución e incluso desaparición de todos los procesos burocráticos que dependan de la Comunidad de Madrid y por último, por la disminución drástica de todo el gasto público que dependa de ella, incluido la disminución del funcionariado de la Comunidad, exigiendo a todos los ayuntamientos que tomen medidas parecidas y ya de paso, sugiriéndolo a otras Comunidad Autónomas afines, vamos que se ponga a hacer propaganda de lo que presume. ¿Ah, que ahora el ingenuo y el buenista soy yo?, si es que... Por último dos cosas, feliz cuarto aniversario para Red Liberal y, algunos te echaremos de menos, aunque te sigamos leyendo. 2 de Marzo de 2008La guerra de Chávez
Desde que Roma fue República, la mayoría de las sociedades han buscado una causa que justifique el inicio o la intervención en una guerra. Ni un personaje tan despreciable como Hitler se le ocurrió empezar ninguna de las acciones militares que le llevaron a la conquista de Europa sin justificación, aunque fuera poco o nada creíble. Incluso Goebbels procuraba dejar claro que fueron Francia y el Reino Unido los que declararon la guerra a Alemania después de la invasión de Polonia perpetrada por nazis y comunistas. Hugo Chávez, dictador democrático de Venezuela, ya tiene su excusa para iniciar una aventura militar en Latinoamérica, la muerte del número dos de las FARC, Raúl Reyes. La acción militar que ha terminado con este narcoterrorista y que se ha producido en un punto impreciso en la frontera entre Ecuador y Colombia (Colombia niega tal acción en terreno ecuatoriano y Correa ha pedido que se examine el incidente), ha sido suficiente para que el orondo presidente venezolano hable de casus belli, (bueno el analfabestia ha dicho exactamente “causus belis”, pero tampoco vamos a pensar que este personaje domine el idioma de Cicerón, cuando apenas si domina su apéndice carnoso). Ni corto, ni perezoso, el gorila rojo ha cerrado la embajada en Bogotá y ha mandado a la frontera entre Venezuela y Colombia a un contingente militar formado por diez batallones, afirmando sin vergüenza que no quiere la guerra, lo que me hace recordar ciertas escenas de la película Mars Attack. Chávez lleva mucho tiempo intentando mejorar su tecnología militar y su ejército, hecho en la que ha estado involucrado el Gobierno español de ZP y que le ha granjeó otro conflicto con Estados Unidos. Ha buscado y colocado amigos en otros gobiernos latinoamericanos como Bolivia, Ecuador o Nicaragua, que le apoyen, como mínimo en lo diplomático, en caso de conflicto con vecinos molestos como Colombia, aliado de Estados Unidos en la zona. Chávez desde luego, aspira a una gran república bolivariana, como Nasser aspiraba a una gran república árabe bajo su mando. Como aliados militares, además de su propio ejército cuenta con las FARC como fuerza quintacolumnista que puede trabajar desde dentro. No sé hasta que punto todo ello puede originar un conflicto importante en la zona, ni hasta que punto Estados Unidos puede intervenir con suficiente contundencia (demasiados soldados lejos del hogar y, sobre todo, demasiados muertos), pero no sería una buena noticia para nadie que Chávez inicie su guerra. 18 de Febrero de 2008Serbia retira a su embajador de EEUU
Poco ha tardado el presidente serbio, Vojislav Kostunica, en tomar medidas contra los países que han decidido reconocer Kosovo como estado independiente. Cualquier otro país que tome esta decisión de manera oficial verá cómo el embajador hace las maletas y vuelve a Belgrado. Ya veremos como se desarrollan los acontecimientos, pero Rusia no ha dicho la última palabra. Es factible que ante cualquier hecho violento o con cualquier otra excusa, Putin, siempre con el consentimiento de sus aliados serbios, mande tropas rusas para ayudar a restablecer el orden. Hace unos años era improbable, pero ahora tiene tanto los medios como la voluntad y los serbios, que eligieron hace poco a su candidato más europeísta, se sentirán engañados por aquellos a los que creían sus posibles “amigos”. Y recordemos que la OTAN vigila al otro lado de la frontera. Archivo2003:
Diciembre
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