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Areopagítica

4 de Mayo de 2009

CO2 o el arte del trinque

El medioambiente se está convirtiendo en la excusa más socorrida para justificar la expoliación oficial. Cualquier organización, pública o privada, puede conseguir pasar por social una medida que en otras circunstancias sólo sería un robo descarado. La Asociación de Municipios Forestales de la Comunitat Valenciana (AMUFOR) ha propuesto que los emisores de CO2 paguen a los propietarios de terrenos en el monte. Las razones son simples porque para justificar cualquiera de estas medidas se deben dar argumentos simples y emocionales. Por una parte supondrá un desarrollo rural “sostenible”, pero además el dinero generará puestos de trabajo. Medioambiente y desempleo, desempleo y medioambiente, para qué queremos más.

La propuesta se basa en una supuesta compensación a los propietarios de la vegetación forestal, que fija el CO2, mediante el pago de una cantidad por tonelada emitida a la atmósfera. Supongo que a partir de ahora, también se debería pagar a los agricultores ya que sus cultivos fijan toneladas y toneladas de CO2 en sus tierras. Si la medida tiene éxito, es posible que esto se convierta en la salvación del agro. El resto de compensaciones por servicios ambientales estaría sufragado como hasta el momento, es decir, con las subvenciones de toda la vida a los propietarios.

Todos contentos, los ecologistas contentos; las Administraciones públicas contentas ya que han encontrado una manera de compartir gastos; el público que ve estas acciones como golpes a los poderosos, muy contentos; los dueños de los montes, los vecinos de los municipios, más contentos todavía porque sus poblaciones ya serán “ rentables” sin dar un palo al agua y… bueno, las empresas estarán un poco enfadadas porque de un día para otro deberán pagar a otro lobby una parte de sus beneficios, pero qué le vamos a hacer, si quieren no tener problemas con la Administración, si no quieren que la legislación sea peor de lo que ya es o que esa licencia que tanto necesita no se termine de otorgar, deberán tragar.

Pero al final da lo mismo, el cliente tendrá que pagar un poco más, el contribuyente deberá contribuir un poco más a través de algún que otro impuesto o tasa y todo seguirá igual, socialismo o muerte, o mejor dicho, socialismo y muerte.

3 de Mayo de 2009

Tristán Ulloa o las miserias del cine español

Si alguien quiere entender las razones por las cuales el cine español está donde está, sólo debe leer un artículo en El Mundo (en la versión de papel) en el que Tristán Ulloa presenta su nueva película, ‘Un buen hombre’ que en breve se estrenará en los cines españoles. Tristán Ulloa podría haberse limitado a hablar de su película, del cine o de cualquier otra cosa relacionada con el arte cinematográfico, pero como buen integrante del lobby cinematográfico, no puede evitar meterse en política, si bien seguro que el redactor hace bastante para que adopte su tono mitinero. Parece ser que el que no se pronuncia cada diez minutos en este mundillo tiene los días contados.

Tras hablar de su película, de su año de trabajo, no puede evitar entrar al trapo en el capotazo que le lanza el  periodista al preguntarle por la situación del cine español:

 “Creo que todo parte del error de considerar al cine español un género”.

Para concluir que el problema es que:

 “Aquí se politiza todo”.

Es especialmente interesante que esta gente sea tan incongruente. En primer lugar es el propio Tristán Ulloa el que se refiere al cine español cuando más adelante lo compara con el francés, o concretamente con cómo los franceses (las autoridades francesas se entiende) defienden el suyo:

Si comparas con el ejemplo francés, te das cuenta de la diferencia tan enorme que hay de actitud con respecto a lo propio. Allí un porcentaje de la taquilla va a proteger el cine; los días que se estrenan las películas no se pasa cine en la tele… Y luego está el problema del doblaje. Aquí se dobla todo. No nos damos cuenta de que cuando se ataca a una industria como la del cine, se está atacando a muchísima gente que vive de ella, no sólo a los actores y directores”.

Pero sobre todo, si se queja de que el cine está politizado, ¿cómo defiende un sistema que es intervención pura? Cabe preguntarse si Tristán Ulloa comprende sus propios argumentos. Está claro que la ideología mata la inteligencia y que un marco institucional y político cercano (estatismo puro) hace que no sea necesario desarrollar demasiado las habilidades intelectuales, al menos en algunos aspectos de la vida.

Es decir que para que el cine español, que no es español, vaya bien debería hacer lo que el francés, prohibir. Por una parte, la emisión por televisión de películas los días de estreno y por otra, el doblaje de las producciones extranjeras.

Yo entiendo que se refiere básicamente a las que vengan de Hoolywood, no vaya a ser que la UE se nos puede enfadar. Es decir, Tristán Ulloa plantea la intervención pura y dura y una bastante miserable, la que molesta al espectador, la que pretende que no vaya ya que a lo mejor, eso de leer los subtítulos es bastante molesto para el cliente habitual. Pero va más allá, ha decidido que parte de lo que ganen las empresas en taquilla se dedique directamente al lobby cinematográfico, a la familia, al grupillo político que lo controla todo, como un Sauron cualquiera. Eso en mi tierra se le llama coacción y cuando se apoya en el estado, se deja de llamar mafia y se le llama política cultural. Parece que no es suficiente que más de la mitad de lo obtenido por el cine español durante el año 2008 sea de subvenciones, necesita más, quiere más, son insaciables.

Resulta también un poco insultante que entre los que considera suyos, los que forman parte de la industria del cine, no se encuentren los actores de doblaje, quizá por su carácter traidor, ¿acaso no tienen ellos familia a la que proteger, deseos que cumplir, no sangran cuando se les hiere?

Luego se refiere a la campaña “No a la guerra” a la que quita importancia, pero concluye de una forma bastante curiosa, asegura que:

Lo que no se tiene en cuenta es que en cinco años de Administración socialista tampoco se ha hecho nada”.

¡Cóño!, (con perdón), resulta que dar más subvenciones que ingresos directos, elevar a los altares a la SGAE, favorecer el Canon, poner a González-Sinde en el ministerio de Cultura es no hacer nada… este tío es insaciable. ¡Socorro!

2 de Marzo de 2009

A Ibarreche le sale el lado racista

Uno de los grandes asuntos filosóficos e intelectuales que trató el nazismo durante su ascenso al poder en Alemania fue la distinción entre el hombre ario y el resto de razas inferiores. En especial, el saber lo que era un alemán y lo que era un judío, los dos extremos de su siniestra vara de medir, fue esencial a la hora de empezar a realizar el genocidio que llevó a cabo. Esta visión darwiniana de la lucha entre grupos es común a algunos nacionalismos y diferente de otra corriente más propia del comunismo y del socialismo que, en un giro más lamarckiano, considera que con la educación adecuada, esos grupos pueden ser asimilables (y si no es así, se les elimina y punto, todo sea por la revolución).

El nacionalismo vasco es claramente racista y el de momento lehendakari Juan José Ibarreche lo ha dejado bastante claro al asegurar que un gobierno vasco que aúne las fuerzas del PSE, el PP y UPyD sería “una agresión política”.

Agresión, ¿para quién?, ¿para qué?, acaso no son tan vascos los que han votado al PSE o al PSOE o a UPyD como los que votan a una opción nacionalista. Acaso pierden su condición de vascos el que al llegar a un colegio electoral comete el error de tomar la papeleta errada, ¿se va a pedir a partir de ahora la medición de ciertos atributos “vascos” para poder ejercer el derecho al voto?

El nacionalismo vasco lleva décadas en el poder, algunas veces por méritos propios en las elecciones, otras veces porque el PSOE le dejó, otras veces porque los terroristas de la ETA le han “ayudado”. Pero en todo ese tiempo no han dejado de practicar esa política exclusivista, de distinción entre lo vasco y lo extranjero hasta el punto de que parece que a los “maketos” se les hace el favor de dejarles vivir en tan bellos parajes, siempre y cuando se comporten y voten al candidato adecuado.

Ahora cabe preguntarse si el PSE ayudará de nuevo al PNV o llegará a algún acuerdo con el PP y UPyD, claro que esto último desestabilizaría la posición de un Zapatero cada vez más solo en el Congreso. Y no estamos para convocar nuevas elecciones generales un año después de las de 2008, ¿o sí?

19 de Octubre de 2008

A Blanco le asquean los blancos


Lo siento mucho por el Atlético de Madrid, pero no porque ayer perdiera el derbi ante el Real Madrid en el Calderón, en el último minuto y de penalti (justo en este caso); eso es algo temporal, durará una semana a lo sumo y si la suerte les acompaña, hasta se podrán vengar en el Bernabeu.

Si lo siento es porque entre sus aficionados tienen al mismísimo Pepiño Blanco (perdona Pepiño que te llame Pepiño, pero es que José o Don José lo uso con gente con más enjundia intelectual y personal y no necesariamente en este orden) y como buen forofo desorejado ha dicho en pleno palco del Calderón que “es que siempre he sido del Atlético, tengo un asco al Madrid que no lo puedo ni ver”.

Mira Pepiño, no es que se te tenga que recriminar que tienes asco al Real Madrid, seguramente muchos forofos del fútbol lo tienen por sus equipos rivales y no es cuestión de ir satanizándolos, cada uno tiene asco a lo que quiere y puede y se lo coma con patatas.  Lo que pasa Pepiño es que tú eres quien eres y no te puedes permitir tener asco en público a algo que para muchos españoles es algo que les permite salir de una rutina, algunas veces angustiosa, y tener dos horas de alegría a la semana y unas cuantas charlas en el bar al día siguiente.

Pero Pepiño, como además eres mala persona y no lo disimulas, tienes la desvergüenza de hacerlo en la palco de tu equipo y decirlo con la desprecio que tienen los politiquillos que juegan a dictadores de salón revestidos de una piel de oveja demócrata. Si la personalidad de la gente se vislumbra en los pequeños detalles, en aquellos que no cuidan por           que no les dan importancia, éste nos da una idea de la verdadera dimensión moral del personaje.

18 de Octubre de 2008

Comisario Gallardón


El socialismo, el de todos los partidos, se instala poco a poco en la sociedad y siempre lo hace justificándose. Los políticos socialistas, los de todos los partidos, usan con demasiada frecuencia el deber moral porque saben que a la larga termina convenciendo, una idea que surge como novedad, como algo práctico y termina convertido en deber y dogma. Y los políticos socialistas, los de todos los partidos, sonríen porque ya tienen una pequeña parcela de poder que antes pertenecía a los ciudadanos.

Alberto Ruiz-Gallardón Jiménez es alcalde de Madrid y no tiene nada que envidiar a los políticos más socialistas, incluso podría plantearse que algunos políticos socialistas tienen mucho que envidiar a Gallardón. Su último invento es crear el comisariado de usos adecuados relacionados con el reciclaje. Todavía recuerdo cuando el reciclar, el separar las basuras según ciertas categorías administrativas, era una opción voluntaria, puede que aconsejable, incluso necesaria para muchos, pero nunca obligatoria. O al menos, si era obligatoria, la gente se la podía saltar sin temor al castigo.

Dentro de esa línea especialmente intervencionista que le caracteriza, el ayuntamiento de Madrid a través de su concejala de Medio Ambiente, Ana Botella, acaba de presentar la nueva Ordenanza de Limpieza de los Espacios Públicos y de Gestión de Residuos  por la que los inspectores municipales podrán revisar los contenedores de basura de las comunidades de vecinos y sancionar con multas de hasta 750 euros a las que no separen en origen los diferentes residuos.

Los regímenes socialistas se caracterizan en que los ciudadanos trabajan para el sistema y no al revés. Es deber de los madrileños hacer el trabajo que considere Gallardón porque si no es así, somos unos egoístas, unos incivilizados y no sé muy bien cuántas cosas más. La cuestión no es si el reciclaje está bien o mal, si es adecuado o no, si es útil o inútil, la cuestión que está en entredicho en la libertad de la gente, la libertad de elegir si quiere o no quiere hacerlo. El Comisario Gallardón nos acaba de hacer más socialistas, como si no fuera poco lo que hay.

17 de Octubre de 2008

Españoles, Franco ha muerto. ¿O no?


Cuando Franco murió yo tenía 8 años. Fue un día triste. No porque el dictador hubiera muerto, sino porque cuando en el colegio nos dijeron que teníamos en día libre, descubrí al llegar a casa que en televisión lo único que se veía en la pantalla era gigantescas colas de ciudadanos que esperaban para ver su cadáver. Los españoles, cientos de miles de españoles que no dejaron de hacer cola horas y horas, sufriron durante unos días un ataque agudo de necrofilia política en toda regla y estoy seguro que muchas de las lágrimas derramadas fueron sinceras.

 

Franco murió en la cama como lo suelen hacer los grandes dictadores. Franco murió en la cama porque la mayoría de los españoles lo quiso así y es que una dictadura tiene su base en el pueblo al que sojuzga y la mayoría de los españoles eran franquistas, pasiva o activamente, aunque luego muchos, en un ataque de ecologismo político, se reciclaron. El quintacolumnismo español es francamente decepcionante; poniéndome escatológico, yo diría que es la mierda perfecta. Durante décadas sólo unos pocos se atrevieron a proclamarse antifranquistas y los demás parece que lo sufrieron en silencio, o mejor dicho, lo “sufrieron” aprovechándose de los regalos del régimen del que sacaron todo lo que pudieron, hábito que siguieron desarrollando con éxito en la democracia.

 

Para la izquierda, Franco siempre ha sido más útil muerto que vivo. Franco se ha convertido en un arma perfecta para arremeter contra una derecha lanar e idiota que, con un complejo que se perpetúa entre las generaciones, es incapaz de contestar a la izquierda y mostrarle sus muertos, sus genocidios y sus miserias. Franco, aunque no se lo crean, es más de izquierdas que de derechas y no tiene el carné del PSOE porque quedaría extraño. Franco está siempre en la boca de la izquierda y si me dieran un céntimo por cada vez que un militante izquierdista lo ha nombrado en los últimos treinta años, es posible que compitiera directamente con la fortuna de Bill Gates.

 

Ahora, el juez de los GAL, el segundo de Mr. X, el ínclito, hipócrita y payaso profesional (dicho sea con todo mi respeto para los payasos) Baltasar Garzón ha pedido el certificado de defunción del mismísimo Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España por la Gracia de Dios y la inutilidad patente y criminal de la II República. Pues debe ser que no formó cola como muchos españoles obedientes de la época y no vio el cadáver del cantamañanas del Ferrol. Porque Franco cantaba por la mañana, por la tarde y por la noche y la mayoría de los españoles bailaban al ritmo que marcaba, incluida la quinta columna.

 

Franco vive porque la izquierda lo quiere así, es lógico que Garzón pida su certificado de defunción, yo tampoco me fiaría mucho.

20 de Septiembre de 2008

El extraño caso del pacifista violento (o del violento pacifista)

El físico austriaco Erwin Schrödinger planteaba un experimento imaginario en el cual un gato era introducido en una caja que portaba un sistema el cual al abrirla, vertía un veneno que mataba al pobre minino de su interior. A un observador cualquiera le era imposible saber si el gato de dentro de la caja estaba vivo o muerto y nunca podría saberlo ya que si intervenía y levantaba la tapa, moriría irremediablemente. Schrödinger “creo” un nuevo estado para el gato, estaba vivo en un 50% y muerto en otro 50%.

Curiosamente, esta situación tiene un parecido asombroso con lo que ocurre en las ciudades donde se reúnen los participantes de los foros sociales. Si uno tiene el mal tino de programar unas vacaciones en alguna de estas localidades, puede encontrarse como turista ante una situación comprometida, ¿qué tengo delante, un pacifista violento o un violento pacifista? De cualquier manera, lo más prudente sería poner el culo a salvo de estos luchadores por la “libertad” y el marxismo más ramplón, porque en el mejor de los casos, algo de humo te puede ahogar, y en el peor, algún golpe de no se sabe muy bien dónde puede hacer que termines con tus huesos en algún hospital local.

Los habitantes y visitantes de Malmö (Suecia) deben estar contentísimos con la reunión del V Foro Social Europeo porque a las primeras de cambio, se han producido serios disturbios bajo el lema “Otra Europa es posible”, lo que además no tener ninguna originalidad, no deja de ser bastante siniestro. Existen dos maneras de participar en un acto violento, por una parte están los que lo hacen de manera activa, son los más evidentes y a los que se les puede cargar el muerto, suelen ser muy peligrosos y dañinos, pero no son los más preocupantes. Los que actúan pasivamente son los peores, porque dejan claro que la destrucción que propagan los otros es válida, molesta, a lo mejor un pelín bestia, pero dado que persigue los fines que persiguen todos, es aceptable hasta cierto punto.

En este tipo de noticias siempre se deja claro algo, que los disturbios los producen unos pocos y que no son “representativos”. En este caso, qué son 700 activistas del grupo Reclaim the Streets generando disturbios y enfrentamientos con la policía, ¡y sin heridos!, frente a los 20.000 participantes de una manifestación “pacifista” de hoy sábado. Pero esos 20.000 “pacifistas” no denostarán y acusarán a los “activistas” de vandalismo y de que así no se hace Europa. Y no lo harán porque en el fondo les da los mismo, forma parte de un todo, aparentemente paradójico, pero totalmente coherente. El pacifista-violento no es un gato en una caja, es una triste realidad que la izquierda, el nacionalismo y casi todos los grupos extremistas usan alguna vez. Y ojo con denunciarlo, que encima tienen la desvergüenza de echártelo en cara.

13 de Septiembre de 2008

Expo Zaragoza o la solución de siempre, más socialismo

La política española, la europea y si se me apura, la mundial tiene un fuerte carácter intervencionista, no deja de ser socialismo en mayor o menor grado. Siempre que es planteado un problema, un reto, un proyecto se concluye la necesidad de que un líder iluminado, un gobierno sagaz, un estado potente diseñe, implemente y ejecute algún tipo de plan maravilloso que nos transporte al Nirvana, que haga efectiva la utopía que hasta ahora no ha podido ser.

La Exposición Internacional de Zaragoza no podía concluir de otra manera. Su lema, “Agua y desarrollo sostenible” ya daba una idea de por dónde iban a ir los tiros. Su carácter público, pese a que parte del dinero que la ha financiado haya venido de patrocinadores privados, la presencia habitual de políticos de todos los continentes, los problemas ahí planteados y las soluciones propuestas rebosaban intervencionismo, excretaban el socialismo más ramplón.

La Tribuna del Agua presentó ayer sus conclusiones que serán leídas el día de la clausura por el ínclito y liberticida Federico Mayor Zaragoza, el amigo de dictadores y asesinos. Para abrir boca el coordinador Francisco Cubello declaró que “todas las personas deben disponer de agua por justicia”, se quejó de que 1.500 millones se enfrentan al hambre y a la enfermedad por falta de saneamientos básicos, declaró esencial la inversión en infraestructuras, para terminar asegurando que los gobiernos deben dar prioridad a este tipo de inversiones y objetivos.

No sé muy bien si me he enterado, pero don Francisco me está diciendo que décadas de socialismo en casi todos los países que pueblan el orbe no han podido sino condenar a 1.500 millones de seres humanos al hambre y a la enfermedad, han sido incapaces de diseñar, construir y mantener operativas las infraestructuras necesarias para que el agua llegue a los que la demandan y, después, pide a los Gobiernos, esos mismos que han sido incapaces de realizar lo que, en el mejor de los casos, habían prometido y en el peor, ni se habían planteado, que aumenten la intervención. Don Francisco es un cachondo, que diría un castizo, o no se entera o su propia ideología le impide ver el bosque.

Cuando se pide que el Gobierno asegure el abastecimiento a la población o a la producción de alimentos, lo que se consigue es que ésta sea la única institución que controle el suministro y que su distribución se haga en función, no de las necesidades de cada cual, sino de los gustos del político que en ese momento gobierne, que, por poner un ejemplo, puede considerar que los campos de golf son inadmisibles, pero no el maíz o la soja que más tarde inundarán en mercado mundial haciendo que los mismos productos de los países en desarrollo no tengan mercados donde venderse por lo que estos volverán a pasar hambre y las pocas pero necesarias infraestructuras que el gobierno rapaz o la guerrilla salvaje han permitido construir, sean irrelevantes. En fin, menos mal que están por ahí las ONG’s que nos ayudan a tener en blanco nuestras conciencias.

11 de Septiembre de 2008

El ecologismo cojonero

Aunque con fecha un poco retrasada (9 de agosto), ha llegado a mí la carta de un lector del diario Canarias 7, dirigida a su director, en el que recuerda que la Comisión Europea había comprobado que muchos de los accidentes de los camioneros se debían en gran medida a la proximidad de las baterías al cuerpo del conductor. Por lo visto, su campo electromagnético generaba estrés, sueño y como consecuencia, se incrementaba el número de accidentes. La consecuencia lógica de esta situación es, según este lector, que los coches eléctricos no parecen ser ni mucho menos la panacea, ya que pueden tener efectos no deseados en la salud de sus propietarios, conductores y acompañantes e invita a la investigación para reducir estas emisiones.

Sin entrar en la veracidad o no de la información, esta queja está en sintonía con las que desde colectivos de vecinos, pero sobre todo, de grupos ecologistas, se vienen realizando contra los efectos de los campos electromagnéticos generados por los tendidos eléctricos, las antenas de móviles en particular y de cualquier otro tipo de infraestructura de telecomunicaciones (que se preparen los del wi-fi y el wi-max). No sería extraño que, de superarse los problemas logísticos y tecnológicos de estos automóviles, los grupos ambientalistas empezaran a sacar a la luz los mismos problemas que sacan ahora de antenas y tendidos eléctricos, generándose así una corriente “anti-automóviles eléctricos” similar a la posición de algunos grupos ecologistas contrarios a las infraestructuras eólicas (por sus daños paisajísticos y en la fauna) y a los biocombustibles, hasta hace unos años, algo perfectamente aceptable.

El caso es que el ecologismo se muestra una y otra vez como una especie de mosca cojonera. Si los automóviles que consumen combustibles fósiles son contaminadores y favorecen el cambio climático, si los vehículos de tracción animal son responsables de la emisión de peligrosos gases de efecto invernadero en forma de emisiones flatulentas (ya hay movimientos para la eliminación de las cabañas ganaderas en todo el planeta), además de poner la ciudad hecha un asco y rebosar los vertederos, si ahora los coches eléctricos pueden ser responsables de estrés, somnolencia, tumores y no sé cuántas enfermedades más, ¿qué sistema va a usar el ser humano para mover su peligroso culo contaminador de un lugar a otro del planeta?, que digo del planeta, de la misma ciudad.

7 de Septiembre de 2008

Roquetas del Mar, minorías y demagogia

Los inmigrantes siempre han sido un grupo muy mimado por el PSOE y sus medios afines. Sólo por poner un ejemplo, todos recordamos la polémica que se originó cuando se “descubrió” que algunos inmigrantes ilegales repatriados a sus países, los más violentos, eran sedados durante el vuelo que los devolvía a su tierra como medida preventiva para evitar incidentes. PSOE y ONG’s iniciaron un auténtico ataque frontal al gobierno de Aznar al que tachaban de racista y xenófobo, como poco y medios como El País y la SER se convirtieron en voceros perfectos. Las minorías siempre han sido agentes útiles para hacer demagogia, con un poco de propaganda simple y efectiva, una pizca victimismo, real o ficticio, y con despertar en el ciudadano la emoción más primigenia, infinidad de políticos y hombres de estado se han metido en el bolsillo centenares de miles, sino millones de votos y apoyos. A partir de ahí, se han reclutado ejércitos de burócratas que han diseñado políticas sociales cuyo máximo logro ha sido vaciar de dinero el bolsillo del ciudadano y solucionar poco o nada.

Los incidentes que ha habido este fin de semana en la localidad almeriense de Roquetas del Mar se parecen muchísimo a las que en el año 2000 hubo en la localidad, también almeriense, de El Ejido, en ésta el asesinato de un magrebí desencadenó una serie de disturbios que enfrentaron a este colectivo con el resto de la localidad. El asunto fue tan peliagudo que hasta el propio PSOE de la población negó que hubiera ningún atisbo de racismo. Algunos, como Juan Goytisolo, no tardaron mucho en moralizar al pueblo ignorante.

Las cosas han cambiado y al PSOE del presidente Zapatero los inmigrantes empiezan a molestarle. El caso es que lo que en otros tiempos podría haber generado la excusa perfecta para un ataque en la línea de flotación de una derecha embobada, se ha convertido en un “simple” incidente. Cuenta El País en su edición digital que “la muerte de un senegalés por arma blanca provoca fuertes disturbios en Roquetas de Mar”, pero sobre todo explica que “el fallecido, de 28 años, mediaba en una pelea entre un hombre de etnia gitana y un subsahariano, según Almería Acoge. Se sospecha que la riña era un ajuste de cuentas relacionado con las drogas

No nos arriesguemos a descubrir que esto es puro racismo, así que dejémoslo de manera “oficiosa” en una riña por asunto de drogas, que también es una cosa muy fea, pero socialmente menos alarmante, y a otra cosa. Yo no sé si estamos ante un ejercicio de ingenuidad de muchos, una campaña perfectamente diseñada y orquestada de unos pocos, todo ello salpicado de una filosofía buenista que insulta la inteligencia de los ciudadanos, pero creo que algunas minorías deberían darse cuenta de una vez que no son nada más que simples marionetas en manos de los que tienen el poder. Es evidente que aquellos que dirigen el cotarro están más que untados en forma de subvenciones, ayudas y si se tercia, cargos en el partido, pero alguno en los escalones más bajos debería percatarse de su papel real. Y más ahora, en tiempos de crisis económica, porque algunas de estas minorías recibirán una buena patada en el trasero.

2 de Septiembre de 2008

El pis de Maruja Torres

Uno de los atributos más marcados en la vida del progre profesional es la de ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro. Ahí donde va, debe ser el centro de atención de la concurrencia. Cuando la reunión en sí versa de algún tema técnico es irrelevante que éste no tenga ni puñetera idea de lo que está hablando, su simple verbo, su gracia primigenia, su superioridad moral será suficiente para que el que desconoce el asunto babee con profusión y el sabio asienta, pensando que tiene a tan alta personalidad de su parte y que si se equivoca, es lo de menos.

La progre de la que estoy hablando es en este caso Maruja Torres, la misma que calificó como hijos de puta a todos los votantes del PP y no le tembló el pulso. En este caso Maruja Torres ha visitado la Expo de Zaragoza para enseñar cómo aprendió a ahorrar agua cuando cubrió el conflicto del Líbano. Parece ser que la escritora (cada uno es muy libre de calificarla como quiera, yo no he tenido el gusto de leer su obra, ni literaria ni periodística) ha ido a sermonear sobre el uso conveniente del agua ante el “inminente” cambio climático:

Cuando hago un pis cargado por la mañana no tiro de la cadena, espero varias horas con la ventana abierta. Yo no me ducho cada día, no soy tan guarra como para necesitar ducharme cada día. Yo me hago abluciones”.

No me digan que no da un poco asquito. Desconozco si esta señora tiene o no pareja de hecho o por lo religioso, o invitados, pero tener que oler el amoniaco interno de la Torres porque a la buena mujer no le sale tirar de la cadena, es como para entrar en el retrete pero a depositar la comida de la tarde. Por muy traumático que haya sido su experiencia en el Líbano se me ocurren maneras mucho más “limpias” de usar menos agua, como ponerla a su coste o, en plan más ecologista, poner una botella llena en la cisterna.

Lo de la ducha lo entiendo más, hay mucho progre que le gusta el lado salvaje de los humanos y sostiene que la ducha es un exceso de esta opulenta y decadente sociedad de consumo. Más de uno aprovechará para satisfacer alguna perversión sexual siguiendo los consejos de la Torres. De todas formas, lo de las abluciones está bien, es una palabra que se usa poco, desde que algún cabrón capitalista inventara la ducha, y es bueno que se vuelva a tener esa costumbre. Que nuestros bisabuelos, abuelos y padres lucharan toda su vida para dejar de practicar todas las mañanas el ritual de la ablución, y del baño del domingo, y ahorraran dinero para instalar en su casa una decadente ducha, es inaceptable. Lo insinúa la Torres y lo que insinúa la Torres, va a misa… pero a misa negra.

1 de Septiembre de 2008

Catastrofismo ambiental y periodismo, dicen que ambiental

Quien se pase por la página de Ciencia y Ecología de elmundo.es asistirá, entre estupefacto y afectado (dependiendo de su predisposición al escepticismo o al dogmatismo medioambiental), a un espacio que se parece más a un panfleto de cualquier orden o secta apocalíptica que a la edición online de una “seria” publicación de carácter científico. Sin ir más lejos, hoy 1 de septiembre el IPCC dice que los glaciares se derriten a velocidad récord desde que se inició el siglo,  que el 37% del territorio español se encuentra en riesgo de desertificación, que cada año tiramos literalmente al mar 6,5 millones de toneladas de basura, parte de la cual se ha “almacenado” en una zona del Pacífico de la que sólo hasta mediados de agosto se habían retirado 40 toneladas, que según la Organización Mundial de Meteorología, ha reaparecido el agujero de ozono de la Antártida y que para finalizar, por no incluir muchos más catástrofes, unos dos mil pingüinos han muerto encharcados en fuel en el litoral del estado brasileño de Santa Catarina.

El periodismo es por su propia naturaleza, catastrofista y por tanto le convierte en un aliado imprescindible para movimientos como el ecologismo, que viven de un permanente estado de alerta real, virtual o inventada. Un ejemplo es, sin ir más lejos, el que ilustra el artículo sobre el agujero de ozono en el que se quede leer en el titular (y quien más quien menos, suele leer simplemente esa parte de la información), que “reaparece el agujero de la capa de ozono sobre la Antártida”. El que pase a leer el interior descubrirá que este fenómeno ocurre cada año, pero es que además, las perspectivas para esta temporada descubren que el agujero será de tamaño “medio”. A lo mejor, el titular “el agujero de ozono sobre la Antártida será sólo de tamaño medio este año” es poco atractivo para el morbo humano que se pretende despertar.

Por otra parte, existe una tendencia clara y evidente al dramatismo. Por una parte, los glaciares se derretirán a un ritmo no conocido en este siglo, lo cual quiere decir que mucha del agua retenida en forma de hielo se incorporará al caótico sistema meteorológico y climático terrestre. Por otra, España entrará en un proceso de desertización galopante, lo que resulta ciertamente paradójico si comparamos ambas noticias, más agua y más desierto, todo el mismo día. Sin embargo, ambas hablan de tendencias, de datos que el tiempo tiene que confirmar. Yo me pregunto, si estas agencias estatales y no estatales que llevan prediciendo el fin de la especie humana, del medio ambiente, de la las focas y las ballenas, del elefante y del ornitorrinco, basaron su propio fracaso pasado en datos tan científicos. Es evidente que si se predicen miles de catástrofes, alguna se terminará produciendo, lo que no está claro será su alcance real sobre el conjunto del planeta.

Lo que está claro es que para pedir no es necesario que pase nada, y los climatólogos, científicos y otra gente de buen vivir y mejor comer del IPCC ya han pedido medidas a los gobiernos (como se nota que son estos los que coaccionan y no las empresas). Advierte el informe del organismo que:

Si esta tendencia continúa y los gobiernos no se ponen de acuerdo sobre las nuevas reducciones de gas de efecto invernadero en Copenhague en 2009, es posible que los glaciares desaparezcan de muchas zonas de montaña durante este siglo".

Vamos, que la pasta por delante. De los pingüinos, qué voy a decir. Dios, o Gaia, los tenga en su seno.

15 de Junio de 2008

¿Drásticas medidas?

Mariano Rajoy Brey, el presumible presidente del PP durante los próximos... X meses, es entrevistado hoy en La Razón de su ex asesor, admirador y defensor a ultranza Francisco Marhuenda. Mariano Rajoy Brey, que no pasa por los momentos más felices de su vida política (desconozco su lado más familiar), necesita un ejercicio de propaganda para recuperar una imagen un tanto ajada y su ex ha venido, como la caballería americana en las malas películas del oeste, en un momento muy oportuno.

A Mariano Rajoy Brey se le sigue notando su aspecto más antiliberal. Sólo hay que ver la frase con la que se titula la entrevista: “La crisis exige medidas drásticas como las del 96”. Bien es cierto que, leyendo la literalidad de la entrevista, Rajoy no es el autor de ella sino su redactor, C. Morodo, que la saca de aquí:

“¿Las cosas están tan mal como para que haga falta adoptar medidas drásticas como las que aplicó el PP en el 96, cuando congeló, por ejemplo, el sueldo de los funcionarios?

–En la actual situación hace falta una drástica contención del gasto público por parte de todas las Administraciones Públicas. No debería aumentar durante toda la Legislatura por encima del crecimiento de la economía. En el 96, nada más llegar al Gobierno, hicimos un recorte del presupuesto de gasto de casi 300.000 millones de las antiguas pesetas. Y fueron esas políticas las que luego fructificaron en la buena herencia que recibió el PSOE”.

La derecha conservadora participa con la izquierda en una chusca pero efectiva manipulación del lenguaje que convierte cualquier medida de carácter liberal en algo drástico, extremo, ultra o, para que vamos a andarnos por las ramas, fascista.

Teniendo en cuanta que durante los 4 años de gobierno de Z, (no confundir con el Zorro de Banderas y sus predecesores) la presión fiscal ha subido de un 34,5% a un 37,11%, que se recorte el gasto público y, ya de paso, se revierta la subida de los impuestos, es un acto lógico, razonable y, sobre todo, necesario, pero nunca drástico. ¿Por qué la subida de los impuestos no es un acto drástico y su bajada sí?, ¿por qué el incremento del gasto público, el del estado de bienestar, el de las subvenciones y las ayudas es adecuado y conveniente y sobre todo, invisible para los medios de comunicación y su disminución, drástica, insensible e insolidaria?, ¿qué hay de malo en que los ciudadanos, trabajadores y empresarios, parados y amas de casa, tengamos más dinero en nuestras carteras para poder afrontar una crisis económica que, surgida del intervencionismo más descarado, amenaza con sumergir a la sociedad española en otro invierno financiero en pleno verano?

Para Mariano Rajoy Brey y para casi todo el PP, las medidas liberales son necesarias sólo en casos de emergencia, cuando el paciente ha entrado en parada y es necesario usar el desfibrilador; luego, cuando las cosas parece que se han solucionado, podemos volver a políticas intervencionistas, como hizo Aznar, o como haría Rajoy. Lo del PSOE, hay que reconocer que es aún peor, confía en la criogenización como técnica revolucionaria en la política.

26 de Abril de 2008

La recalificación del Levante

 

Para los que no sean aficionados al fútbol diré que tras varias semanas de huelga, los jugadores del Levante han desconvocado la que habían iniciado para presionar al club y que abonara los sueldos que desde hacia meses no cobraban. Desde luego, cualquier individuo o conjunto de individuos que a su entender consideren que se ha roto un contrato, tienen derecho a iniciar las medidas que consideren oportunas, dentro de la legalidad y el sentido común, para conseguir lo que es suyo. La huelga de los jugadores de este club valenciano tiene todos los argumentos del mundo para considerarse razonable y su acciones han ido siempre contra los responsables del club y nunca contra terceros.

Sin embargo, la solución a la que han llegado es cuanto menos indignante. Los jugadores del Levante cobrarán los 18 millones de euros que se les debe antes de finales de junio, con un adelanto que se ha obtenido merced a un crédito de ocho millones de euros que avalarán a partes iguales el club, con el respaldo de una entidad financiera, y el Ayuntamiento de Valencia. Luis Manuel Rubiales, uno de los dos capitanes, ha declarado ente otras cosas que:

Para nosotros era importantísimo tener la garantía de que vamos a cobrar nuestros salarios de forma íntegra, y el club ha puesto a nuestra disposición un contrato por el que se nos comunica que próximamente se contará con nuevas fuentes de financiación amparadas en la futura recalificación del estadio”.

¿Por qué todas las soluciones pasan porque los contribuyentes paguemos las deudas de los demás? Si el Levante tiene una deuda con sus jugadores, que hipoteque sus activos, que busque nuevos socios y haga una ampliación de capital, que llegue a algún tipo de acuerdo con los patrocinadores o, desde luego, que como otras empresas en un sistema que se dice de mercado, desaparezca. Sé que los sentimientos de muchos cuando les tocan la fibra deportiva se deslizan hacia lo irracional y la desaparición de su club de toda la vida es una experiencia peor que un divorcio o incluso, la muerte de un pariente. Bueno, allá ellos, si tan aficionados son, que junten entre todos el dinero que se adeuda y que lo repartan entre los jugadores, pero que no tengan que pagar sus particulares problemas psicológicos el resto de los valencianos, el resto de los españoles. El Ayuntamiento de Valencia ni puede ni debe implicarse en este asunto, ni mucho menos recalificar terrenos por razones tan sumamente frívolas. Legalmente no sé si estamos ante un delito, pero desde luego la decisión es inmoral. Que se hunda el Levante si sus responsables no han sabido llevar el equipo, no será el primer club de fútbol que desaparece. Que yo recuerde Logroñés y Burgos desaparecieron después de militar en Primera División y desconozco si alguien los ha vuelto a reflotar. El deporte español es desde hace muchos años servidor de un Estado que cada vez está en más sitios.

24 de Abril de 2008

Ecologistas vs. televisiones

 

Ecologistas en Acción ha lanzado una campaña para que no veamos la televisión entre el 23  y el 29 de abril. Se trata de la “Semana Internacional sin Televisión” que con el lema “Apaga la TV. Enciende la imaginación” pretende denunciar el daño que supone para el medio ambiente las televisiones comerciales.

Según los ecologistas:

Detrás de la aparente función de entretenimiento o información de este medio, se esconde su verdadero objetivo: incitar al consumo de los productos de las compañías que las financian”.

Además:

La televisión promueve un distanciamiento de la realidad, físico y social que hace que nos desentendamos del planeta. Estamos colonizados y abducidos por un consumo irracional, más allá de nuestras necesidades reales”.

Lo primero que se me viene a la cabeza es la tremenda hipocresía de la que hacen gala. No dudan en ningún momento usar las televisiones, públicas y privadas, para propagar sus doctrinas y dogmas, con la colaboración activa de muchas de ellas, sin importarles en ese momento el “daño” que estas pudieran estar haciendo al medio ambiente, pero ahora, cuando a algún mandamás se le ocurre esta patochada, no les tiemblan el pulso para demonizarlas, para acusarlas de la destrucción de la Madre Tierra, de la propagación del consumismo y del capitalismo. Supongo que cuando reciben dinero o colaboración de estas empresas que ahora denigran, me refiero no sólo a las televisiones sino a los anunciantes, no lo rechazan indignados por su procedencia.

Aseguran que lo suyo no tiene nada que ver con las ideologías, sino con un mundo mejor, con la sostenibilidad, con el equilibrio entre la actividad humana y la supervivencia del medio ambiente, pero no dejan de lanzar proclamas que firmaría el mismísimo Lenin. Resulta que la publicidad, el único método honesto que tienen las televisiones en abierto para sacar el negocio adelante, fomenta el consumismo irracional. ¿Qué se debe hacer entonces, robar al contribuyente para dárselo a cuatro listos que se lucran del esfuerzo del ciudadano? ¿Es que no tienen ya suficientes canales de televisión de titularidad pública? Llamazares debe estar muy contento con Ecologistas en Acción, nacionalicemos los medios de comunicación, no más televisiones, no más periódicos, realizados sobre ese crimen contra la Tierra que se llama papel, no más radios, investiguemos Internet, que hay mucho delincuente anunciando sin control alguno.

Los ecologistas, como todos los ingenieros sociales, tratan al individuo como un perfecto gilipollas (con perdón), un menor de edad perpetuo que es incapaz de controlar sus propios instintos, que bajo el embrujo misterioso de la publicidad, le llevan a consumir “irracionalmente”. ¿Y quién son ellos para decir lo que es o no irracional? Acaso tienen el monopolio de la razonabilidad. Nosotros, pobres mortales, lejanos al Olimpo verde donde habitan, estamos abducidos por los demonios del capital que nos nublan las entendederas, desconocemos nuestras necesidades reales, necesidades que sólo conocen estos dioses engreídos, ensoberbecidos, fatuos. Olvidamos cuáles deben ser nuestros verdaderos objetivos. No, no debemos dar de comer a nuestros hijos, ayudar a nuestros familiares y amigos, no podemos divertirnos y disfrutar de nuestro ocio, no podemos trabajar para ganar nuestro dinero y disponer de él como queramos. Debemos seguir las expertas guías de nuestro Gran Hermano Verde. Él es el que sabe qué debemos hacer, cuáles son nuestras necesidades.

Lo que es digno de estudio detallado es cómo esta panda de fanáticos vividores explotan de una manera tan desvergonzada los temores y la buena voluntad de la gente y todavía siguen teniendo credibilidad y buena prensa entre el público. No nos engañemos, este tipo de gente no se preocupa por la calidad de nuestro entorno. Esta gente son expertos en ingeniería social que con la excusa de un medio ambiente sano, presentan políticas que rezuman un odio casi visceral contra el ser humano. Si por ellos fuera, mañana todos a la cueva, en el mejor de los casos, a la choza. ¡Qué vuelva el fascismo, pero el fascismo verde!

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