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Areopagítica: Noviembre 2006

28 de Noviembre de 2006

Montilla ya ha perpetrado el tripartito

Nuestro político más eeeeh!... versado en lenguas, ha dado a conocer el contenido del gobierno que va dirigir el destino de los catalanes en los próximos cuatro años. Dios nos asista. Alguna cosa llama la atención. En primer lugar ha infringido el sagrado mandamiento de la paridad zetapense. De los quince consellers, es decir, los consejeros de toda la vida, sólo 4 son mujeres, esto es, conselleras.

 

También me llama la atención la presencia en Educación de Ernest Maragall, uno de los hermanísimos del saliente. Yo pensaba que en ese puesto debería haber alguno de ERC, por eso de que la Educación es una herramienta esencial para el desarrollo del buen catalán, sobre todo del buen nacionalista catalán que es el que mola. No es que el bueno de Ernest no vaya a hacer su papel pero con un charnego de Honorable (mil millones a parte), me ha sorprendido. Donde si tenemos a ERC es en Comunicación y Cultura. Auguro a los medios hostiles a lo políticamente correcto otros cuatro años de travesía en el desierto, con el CAC dando por su lado.

 

Hale, a divertirse.

15 de Noviembre de 2006

¿Qué pasaría si nunca pasara nada?

Con tan rocambolesco eslogan el Ayuntamiento de Madrid ha iniciado una campaña que, desde mi punto de vista, tiene dos objetivos, uno eminentemente práctico y otro, claramente ideológico.

Las obras que el Ayuntamiento de Gallardón viene acometiendo desde hace ya ¿siglos? en la M-30 -y que para el que no la haya tenido de que sufrir, diré que es una de las carreteras de circunvalación de la capital española-, han provocado no sólo el enfado de muchos vecinos afectados por la cercanía de las obras, sino la desesperación de infinidad de conductores que han visto como se perdían horas de sus valiosas vidas en atascos sin fin, como los taxímetros corrían entre la desesperación del cliente y la impaciencia del taxista y un creciente número de accidentes y sobresaltos que algunos achacamos, creo que justificadamente, a ellas. Sin olvidarnos de la conflictividad política, no sólo entre los grupos de la oposición y el alcalde, sino con otras Administraciones Públicas, incluida la de Bruselas, que maniobraron para parar o retrasar las obras de forma que el dinero del ciudadano se perdiera en riñas más tabernarias que políticas. El Ayuntamiento se ha convertido por las artes de Gallardón en el más endeudado de España y los madrileños y resto de españoles, en menor medida, deberemos pagar con nuestros impuestos, su visión faraónica, su sueño olímpico. En estas circunstancias y ante la inminencia de las elecciones municipales en primavera de 2007, Gallardón necesitaba un ejercicio de propaganda que justificara o al menos suavizara todos los efectos negativos de este particular Palacio de Xanadú pero en público. Me lo esperaba, de la misma forma que no me sorprendió la edición de un DVD “gratuito” con imágenes virtuales de lo bien que iba a quedar todo y que repartió por los barrios colindantes, tampoco me ha sorprendido esta campaña. Lo burdo, en las formas, y lo efectivo no tienen porqué estar reñidos.

Pero tal campaña tiene un tufillo antiliberal claro y evidente, keynesianismo en estado puro, intervencionismo como motor único y exclusivo para que avance la Humanidad. ¿Qué pasaría si nunca pasase nada? es una mentira socialistoide que muchos abrazarán sin demasiada dificultad, algunos con entusiasmo y hasta la defenderán con ardor. Gallardón nos dice que sin sus planes maestros, sin su visión de futuro seguiríamos en el siglo XIX o quien sabe, igual lanzando los orines a las calles desde el orinal de nuestro cuchitril. Además, estamos ante una imposibilidad manifiesta, si Gallardón no lo hiciera alguien terminaría haciéndolo pero con la diferencia de que esto puede hacerse sin necesidad de quitar el dinero a nadie, sino a través de la actividad empresarial y a la satisfacción de necesidades, incluida las de tener calles en buenas condiciones o de comunicaciones por carretera adecuadas, a través de la actividad privada. O acaso no han sido los vecinos y los comerciantes los que, antes de que el Estado pusiera la mano en sus bolsillos, empedraban y conservaban sus calles. Acaso no son ellos, nosotros, los primeros interesados en tener o ofrecer un ambiente adecuado a los nuestros y a los visitantes.

¿Hasta que punto muchas de las obras realizadas desde lo público son, no ya sólo rentables o eficientes, sino necesarias? La máquina del adoctrinamiento ha hecho una labor maravillosa, la educación pública, los medios de comunicación y, como en este caso, las campañas propagandísticas que pagamos todos, se encargan de hacer el trabajo sucio, el resto lo hacemos nosotros mismos.

14 de Noviembre de 2006

El catastrofismo es rentable

Quien haya tenido el placer de ver ese peliculón dirigido de por Billy Wilder titulado en español “El Gran Carnaval” sabrá perfectamente a lo que me refiero. En este caso, quien ha sabido sacar rentabilidad es la ministra de Medio Ambiente Cristina Narbona que ha visto como el presupuesto de su chiringuito crecía nada menos que un 7 % para 2007. Tantas horas llorando por ese planeta que maltratamos y perdemos, tantos viaje oficiales a tanta cumbre solidaria y sostenible, tanta nota de prensa, tanta entrevista en la línea de lo políticamente correcto, tanta política populista, no podía quedar sin recompensa.

3.806 millones de euros tienen la culpa. Una cantidad que la pública Agencia EFE, cuya nota recoge elmundo.es, se encarga de dividir por el número de habitantes para que parezca que este dinero, 103 euros, se gasta en uno y cada uno de nosotros. Cristina Narbona que se dirige a la Cumbre de la ONU sobre Cambio Climático, no pudo dejar de hacer un poquito de demagogia poniendo como ejemplo el gasto-"esfuerzo" en Murcia, 292 euros por murciano, quizá por eso de que se acercan las elecciones autonómicas y los murcianos y valencianos no le perdonan la derogación del trasvase del Ebro, medida tan intervencionista como las desaladoras que tan retrasadas van, pero que había parido el gobierno Aznar. Lo que deja de decir es que las seis desaladoras que funcionan actualmente están un poquito lejos de las 25 previstas por el Plan AGUA que como indica su nombre, hace eso.

Para 2007, Narbona anuncia más intervencionismo, incrementará el gasto en personal, elevará el rango de la Oficina del Cambio Climático de Subsecretaría General a Dirección General para reforzar la tarea de “cumplir con los objetivos del Protocolo de Kioto”, objetivos de los que nos alojamos algo más del 36% si mi memoria no me falla. Además, asegura que alcanzará cifras históricas al final del ejercicio en “nuevos proyectos relacionados con la política del agua” y que dedicará unos 3.500 millones de euros a adjudicaciones y casi 2.500 millones a licitaciones de estos planes.

Es típico del socialista en estado puro, creer que con dinero se solucionan los problemas, pero más típico es buscar problemas donde posiblemente no los hay y decir que sus soluciones son las únicas. Sus concepto de un mundo mal repartido y que su utopía es la correcta, son argumentos simples, equivocados pero suficientes para explicar cualquier medida en este sentido y Narbona es lo que tenemos. 

12 de Noviembre de 2006

El reflotamiento del Prestige

Leo con cierta sorna esta noticia en la que se nos informa de los desvelos del Instituto Español de Oceanografía por estudiar las pequeñas manchas de hidrocarburos aparecidas en la zona donde se hundió el Prestige. Y no es que piense que no se deben investigar estas cosas, sino en la oportunidad de la noticia. Bueno, estrictamente hablando creo que deberían ser investigadas con dinero privado pero ya que se me antoja un poco difícil, dada la coyuntura en la que nos movemos, este tipo de estudios permiten a priori acometer desastres como este en el futuro con mayor experiencia, con mayor rapidez y eficiencia. Otra cosa es lo que permitan desde el punto de vista político.

La oportunidad del estudio es clara. Cada vez que el Gobierno de ZP se ve con algún asunto incómodo, saca los fantasmas peperos a ulular por las habitaciones del castillo y asustar al personal. El fantasma más usado es el de la Guerra de Irak, con el se sienten seguros de una respuesta pronta del rebaño izquierdoso y de parte del drechoso. El del Yakolev está un poco desacreditado desde que perdieran algún que otro helicóptero con su tripulación en tierras afganas. El del Prestige tiene el problema de que los desastres medioambientales achacables al PSOE (igual que ellos se le achacaban al PP) son ya demasiados, principalmente incendios con muertos y muchos, pero siempre hay alguna oportunidad.

Si con la colaboración de la Universidad de La Coruña, del Centro de Investigación y Desarrollo del CSIC de Barcelona y del Institut de Ciencia i Tecnologia Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona, todos ellos organismos públicos, muy dependientes de sus presupuestos y curiosamente de Administraciones dominadas por el PSOE y adláteres, se puede dar bofetadas en la mejilla medioambiental del PP, mejor que mejor, sobre todo en estos momentos tan delicados con ETA y Montilla subidos a la chepa del Presidente.
Los borregos

Una de las nuevas actitudes que debemos a nuestros amigos de lo verde, de lo ecologista me refiero, es la alegría y con la que aceptamos las más solemnes idioteces siempre y cuando se respire cierto regustillo rústico y políticamente correcto, rápidamente asimilado por el cuidado con el medio ambiente y por tanto, justificado sean cuales sean las molestias. Hoy no me refiero al Cambio Climático y otras soflamas a lo Gore, me refiero a los borregos. Sí, a esos mismos cuadrúpedos que balan en nuestros campos y no a las masas que arrastran sus trajes de domingo a los colegios electorales.

Fieles a su cita otoñal, el Ayuntamiento de Gallardón y la Comunidad de Aguirre han dado el permiso correspondiente para que un pastor como los de toda la vida, pasee su rebaño por las céntricas calles de Madrid ya que éstas en su época, fueron (y son por arte de unas leyes absurdas) cañadas por las que hace siglos los miembros de la Mesta llevaban sus rebaños de un lado a otro de la Península a aprovechar los pastos de temporada. Según elmundo.esen fila de dos” pasaron una plataforma que cruzaba la M-30 en obras y guiadas por “seis burros y agentes de policía” -sin tener la seguridad de si los agentes montaban a los burros o los burros a los agentes-, nuestros bovinos amigos hicieron turismo por pintorescos lugares como la Gran Vía, la Puerta de Alcalá, la Plaza de Cibeles, el Palacio Real y la Catedral de la Almudena para luego volver a su lugar de origen, la Casa de Campo.

Nunca he entendido ni entenderé semejante idiotez. Aunque en el pasado tales calles formaran parte de la red de cañadas que atravesaban la Península, la sociedad les ha dado otros destinos más acordes a los tiempos que corren. No quiero imaginarme lo que pasaría si a alguna mente preclara se le ocurriera dar permiso a los graffiteros a expresar su "arte" en las paredes de Altamira por eso de que en ellas sus cromañónicos antepasados ya pintaban lo suyo.

No es ya sólo las molestias que nos supone a los madrileños la imposibilidad de disfrutar de un día por esas calles o de usar nuestros vehículos, sino lo que supone para el erario municipal semejante evento, porque las caquitas no se recogen solas ni los guardias o incluso los burros trabajan gratis. ¿Dónde están nuestros ecologistas protectores de todo animal denunciando este acto de maltrato animal?, o acaso no lo es sacar del campo a un rebaño y hacerlo pasear por el duro asfalto. Si algún padre paleto y urbanita pretende explicar la diferencia entre el animal y el queso de oveja que se ventila su orondo hijo todas las mañanas, que se pague con su dinero un verano en una granja escuela o que le ponga un documental de National Geographic.

Si se tiende a derogar leyes supuestamente obsoletas, ¿qué hacemos aprobando otras que no responden a ningún tipo de necesidad real? Si se quiere proteger las antiguas cañadas, tampoco es necesario buscar peregrinas justificaciones, se protegen y punto, se prohíbe su urbanización y se persigue a cualquiera que se le ocurra pasear sin el permiso de la autoridad impertinente. Y por favor, borregos ya hay muchos en Madrid para que cada otoño vengan más.

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2003: Diciembre

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