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Un promotor de la libertad

Por Carlos Ball

Carlos Ball es director de la agencia de noticias AIPE y académico asociado del Cato Institute

Parte importante de la celebración del 25° aniversario del Cato Institute, el 9 de mayo, será la presentación del primero de los premios "Milton Friedman por Promover la Libertad". Cato Institute acaba de anunciar que el ganador es el economista P.T. Bauer, quien recibirá el trofeo y quinientos mil dólares.

El profesor Bauer es el más destacado investigador del desarrollo económico. Por varias décadas fue una voz casi solitaria, opuesta a la planificación centralizada y a la intervención gubernamental en el desarrollo de las naciones pobres. Sus recomendaciones no eran escuchadas y mucho menos respetadas por los políticos y economistas que impulsaban el socialismo estatista en América Latina y en las recién independizadas ex colonias de Asia y Africa. Los líderes políticos junto a los burócratas de los organismos internacionales confiaban ciegamente en las teorías de economistas como Gunnar Myrdal, quien en 1956 afirmó: "los consejeros especiales para los países subdesarrollados que se han tomado el trabajo de ocuparse del problema... todos recomiendan la planificación centralizada como primera condición de progreso". El economista argentino Raúl Prebish -secretario general de la CEPAL desde 1948 hasta 1962- también puso de moda su teoría neomarxista de la dependencia, impulsando la sustitución de importaciones y el control de precios. Ellos insistían en que la muy visible mano del Estado era indispensable para reparar las fallas del mercado, impulsaban el control de natalidad y las barreras a la libre inmigración.

La visión del desarrollo del profesor Bauer es totalmente diferente: no confía en el Estado sino en la libertad individual. Bauer nos ha mostrado cómo la ayuda extranjera fomenta la corrupción y la concentración del poder económico y político en las mismas manos. Gracias a sus investigaciones se ha desechado la errada teoría del insoluble círculo vicioso de la pobreza, comprobándose que la ruta confiable hacia el desarrollo y la prosperidad no requiere limosnas extranjeras ni la instrumentación de faraónicos proyectos gubernamentales. Se avanza mejorando el capital humano, entrenando y educando para aumentar la productividad y procediendo a eliminar regulaciones, permisos, licencias y demás barreras a la libre iniciativa y al comercio internacional. Sólo así se promueve la creatividad natural de las personas, quienes entonces se ganan la vida sirviendo al prójimo. El premio deja de ser determinado y distribuido por el gobernante; el tamaño del premio depende más bien de decisiones voluntarias e individuales respecto a la compra de productos y servicios, todo lo cual incentiva la eficiencia económica.

Bauer demuestra que la miseria del subdesarrollo suele estar directamente relacionada con el tamaño y complejidad del aparato estatal. El gobierno grande pronto se traduce en creciente desprecio oficial por los derechos de propiedad de los ciudadanos y en la falta de cumplimiento de contratos, dada la frecuente politización del sistema judicial bajo regímenes que no respetan los derechos naturales. Muchos desatinos se justifican con la excusa de alcanzar la "justicia social", pero la intervención gubernamental degenera más bien en la desaparición del vital concepto de la igualdad ante la ley.

La indeseable brecha que Bauer observa entre el mundo industrializado y el mundo subdesarrollado no son los diferentes niveles de consumo sino de producción. Nos insiste que "la historia demuestra que los subsidios externos politizan la vida económica y retrasan las verdaderas reformas". La propiedad privada, la economía de mercado y el estado de derecho son para Bauer las bases fundamentales o, mejor dicho; las instituciones esenciales para el desarrollo económico. Estas representan la única vía hacia el progresivo aumento del nivel de vida y de la prosperidad del pueblo.

Pieter Tamas (ahora Peter Thomas) Bauer nació en Budapest en 1915 y en 1934 viajó a Cambridge para estudiar economía en Gonville and Caius (el lindo y antiguo college de la película Chariots of Fire, donde enseñó hasta el año 1960. Luego, hasta 1983 fue profesor de la London School of Economics. En 1982 le fue concedido el título nobiliario de lord vitalicio.

La más certera descripción de Lord Bauer la leí en el diario Daily Telegraph de Londres, donde un titular se refirió a él como "el economista que cambió la manera de pensar sobre la pobreza".

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