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Entrevista con Rosa Pelz

Por Joseba Louzao

Rosa Pelz es la editora de Ayn Rand. Su editorial Grito Sagrado es presentada así: “Mi objetivo es proponer una ética basada en la libertad, la responsabilidad, el respeto y el amor profundo por el prójimo; una manifestación social de los más nobles valores personales que ayude a todos y a cada uno de los seres humanos a vivir mejor y actualizar su potencial. Mi deseo es ayudar a quienes quieren salir del sufrimiento, a quienes quieren crecer, a quienes quieren romper las cadenas y dar, de una vez y para siempre, el grito sagrado: ¡Libertad!”. Ha publicado La Rebelión de Atlas y El Manantial, y su próxima aparición será La virtud del egoísmo. Gracias a ella podemos celebrar el centenario del nacimiento de Ayn Rand, leyendo y acercándonos a sus libros. Sobre Rand y su filosofía, y la importancia de ésta en la actualidad –con especial atención del presente argentino-, entrevistamos a Rosa Pelz, encantadora argentina, a la que debo agradecer que hiciera enormemente fácil la entrevista con sus respuestas.

Comenzaré la entrevista preguntándole lo que muchos en La Rebelión de Atlas: ¿Quién es John Galt? ¿Cómo resumir un libro de más de mil páginas?

John Galt es el hombre ideal que Ayn Rand describe en la novela. Es la persona con la cual cualquiera de nosotros, en su más grande ambición de integridad, y esclarecimiento de su misión en este mundo, puede identificarse.

Resumir un libro de estas características es casi una misión imposible. Lo que sí puedo señalar es que la trama y la descripción del perfil psicológico y conductual de los protagonistas y sus circunstancias han dado lugar a una magnífica novela que se mantiene como best seller desde su aparición allá por el año 1957 con más de veinte millones de copias vendidas sólo en inglés. Tan actual como el primer día, parece escrita ayer, para que cualquier lector interesado sienta que la autora escribió para él.

Tengo entendido que su historia personal es muy similar a la de Rand. ¿Eso le daría una mayor empatía, no? ¿Cómo recuerda su primer encontronazo con las hojas de Ayn Rand

Efectivamente, hay ciertas similitudes en mi historia personal y familiar con las vivencias que hicieron de Ayn Rand la magnífica escritor y filósofa que hoy conocemos. El primer impacto no lo viví por ese lado, sino que me deslumbró su extraordinaria capacidad para armar una trama tan apasionante como real, capaz de producirme una enorme empatía y sorpresa, por la similitud con las múltiples actitudes y sucesos que forman parte de la vida diaria de la gente común y corriente.

Es a partir de esto que me dediqué a bucear en su historia personal, pues lo que somos no es mágico, sino la consecuencia de nuestra historia. Así fui descubriendo, paso a paso, cuantas cosas comunes había en su historia y en la mía.

¿Cómo definiría en pocas palabras a Ayn Rand?

Una persona con fuerte personalidad, definida desde su más tierna infancia, audaz, creadora por excelencia, orgullosa e inflexible, dispuesta a decir y hacer todo lo que consideraba que debía decir o hacer; con altísima autoestima. Exigente al máximo, primero consigo misma y luego con quienes la rodeaban.

Quizá tenga muchas frases o párrafos subrayados de lo escrito por Rand. Pero, ¿con cuál se quedaría?

Juro por mi vida y mi amor por ella que jamás viviré para nadie, ni exigiré a nadie que viva para mí.

A muchos puede resultar paradójico que sea una rusa la que tenga que hacer recordar a los norteamericanos cuál fue la base en la que se asentó su sociedad, ¿no?

Efectivamente, es extraño desde una apreciación simplista. Sin embargo, los que contamos algunos años en nuestro haber, podemos ampliar la comprensión de esta apreciación por entender que el mejor aprendizaje no se encuentra sólo en los libros, sino que proviene de experiencias vividas, y es en esto donde Ayn Rand nutre su misión de recordarnos hacia dónde van a parar las personas y las sociedades altruistas, donde el bienestar general es sólo una excusa para la dominación y el control por parte de las élites gobernantes que lo propugnan.

Tengo algún que otro amigo colectivista o escéptico, ¿cree que la lectura de Rand haría que cambiarán de opinión?

La reacción de las personas ante la lectura de Rand es impredecible. Primero porque abordar sus novelas implica comprometerse con una lectura de muchas páginas. No obstante como la trama es apasionante, porque no es un panfleto lo que hace de su filosofía, sino que la inserta en la trama, vale la pena intentarlo. Puede que no todo guste, pero que moviliza y hace pensar, de eso no tengo duda. 

Llamó a su sistema filosófico objetivismo, pero lo expresó a través de sus novelas. ¿Qué significó para ella la narrativa, la ficción? 

En la obra de Rand encontramos novelas, ensayos, disertaciones y muchos artículos; si nos remitimos a analizar las novelas, debo mencionar aquí que cuando la señora Rand conversando con un amigo le mencionó lo difícil que le resultaba explicar su sistema filosófico, éste le sugirió hacerlo utilizando la trama de novelas de ficción. Al  escucharlo se enojó, no obstante, la sugerencia no cayó en saco roto porque inmediatamente comenzó a darle forma a El Manantial, y luego a La Rebelión de Atlas.

No sé si estará de acuerdo, pero algunos dicen que Ayn Rand creó la única filosofía original del siglo XX. ¿Está de acuerdo? ¿Dónde radica su originalidad?

Esto lo han manifestado personas mucho más ilustradas que yo. Lo que puedo agregar es que ciertamente nadie antes había enfocado la filosofía en forma de incluirla en los hechos de la vida cotidiana, basándose en la razón como único absoluto que no admite compromiso. Fue muy contundente cuando manifestó “toda concesión a la irracionalidad invalida la propia conciencia y cambia su tarea de percibir por la de falsificar la realidad”. 

¿Cuál sería la actitud de Rand hoy en día? ¿Qué les diría a aquellos que piensan que no tiene vigencia sus palabras cien años después de su nacimiento?

Seguramente Ayn Rand seguiría manifestando a los detractores, los ignorantes, los que no comprenden que los derechos no dependen de la voluntad de terceras personas, sino que son inherentes al hombre, por el sólo hecho de ser persona: “la riqueza es el producto de la capacidad del hombre para pensar” o “cada aspecto de la cultura occidental necesita un nuevo código de ética, una ética racional, como precondición para un renacimiento”. Denunciando al mismo tiempo a quienes enmascaran su ambición de poder invocando la necesidad de ser altruistas con el propósito de aniquilar la libertad de quienes creen en esa patraña

¿Por qué cree que muchos de los lectores guardan especialmente en su memoria literaria La Rebelión de Atlas?

Es una de las pocas, o casi única novela, que invita a no querer que termine, y cuando esto sucede despierta el deseo de iniciar una segunda lectura. Y ya ni la novela, ni el lector, serán los mismos.

¿Cómo surgió la aventura, porque debió serlo, de editar a Rand? ¿Tiene nuevos proyectos?

Mi hijo mayor, Fred Kofman, en uno de sus tantos viajes a Argentina, pues vive fuera del país, inocentemente nos preguntó si conocíamos a la autora, o sus novelas, al contestarle que no teníamos noticias, ni de ella, ni de su obra, sugirió que obtuviéramos los derechos para editar y distribuir tres títulos: La Rebelión de Atlas, El Manantial y La virtud del egoísmo. Luego de arduas negociaciones obtuvimos los derechos y durante casi dos años trabajamos en la traducción al español de La Rebelión de Atlas, traducción totalmente nueva, donde en un idioma coloquial y actualizado, las nuevas generaciones de lectores se adentraran en la trama sin barreras. Creemos haber obtenido nuestro propósito, pues los comentarios y el agradecimiento de los lectores nos señalan permanentemente cuanto ha contribuido esta obra a ayudarlos a madurar y entender la forma en que funciona el mundo. Ya pusimos también a disposición del mercado El Manantial, y pronto haremos lo mismo con La virtud del egoísmo. Recomiendo entrar en nuestra página (www.gritosagrado.com)  y leer el interesante prefacio escrito por Fredy, donde presenta la obra y cuenta su experiencia al abordarla.

Para concluir no quisiera dejar pasar la oportunidad de preguntar por la actual situación de Argentina, ¿necesitan de las ideas de Rand para el futuro?

La llegada de estos libros a la Argentina ha sido providencial, cada vez más y más lectores se comprometen con la lectura de estas obras, impulsados por las recomendaciones y los entusiastas comentarios que provocan. Lamentablemente quienes nos gobiernan no tienen un código ético, ni respetan las premisas republicanas que hicieron grande a la Argentina, cuando allá por la segunda mitad del siglo XIX, Alberdi se nutrió de los principios que rigieron la conformación de los Estados Unidos de Norteamérica como país –separación de poderes, limitación de estos, respecto a la propiedad privada y un código consuetudinario donde el individualismo estaba por encima de toda otra corriente que pudiera desnaturalizarlo. Las alianzas oportunistas que el actual presidente y sus colaboradores ha cerrado con gobiernos totalitarios y corruptos, como Cuba y Venezuela, nos han mostrado al mundo de forma indigna. Somos el país con el más grande default en la historia. Somos los que celebramos el incumplimiento de nuestros compromisos desde los tres poderes; funcionarios que ejercen con corrupción sus mandatos en la más flagrante estafa a la responsabilidad inherente a sus cargos. Somos  los que desde el poder ejecutivo utilizamos lenguaje ofensivo y actuamos en forma que denota ignorancia, brutalidad y ordinariez, negando la realidad del abuso en el que viven los que ansían la libertad, y que están encarcelados o muertos, como los disidentes en Cuba, o los lavados cerebrales que la educación impuesta produce en Cuba y en Venezuela. La protección y financiación de las diferentes guerrillas y organizaciones terroristas por parte de estos dictadores, que sólo buscan reputarse en el poder, es otra de las consecuencias que tendremos en el corto plazo en América Latina. ¿Será la Argentina cómplice de esto? Yo creo que la ambición de los políticos actuales cerrará caminos de recuperación para mi país, y promoverá más resentimiento y ánimo de venganza.

Este es el momento de mostrarnos con nuestros valores morales para que nuestra protesta y denuncia impida que el tobogán de nuestra decadencia nos lleve al infierno. Tenemos un país hermoso y lleno de posibilidades. Creo personalmente que tomar como referente la obra y la persona de Ayn Rand, ayudará a que los argentinos hagamos realidad la estrofa de nuestro himno cuando proclama: Oíd mortales el grito sagrado: Libertad, Libertad, Libertad.

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