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Lysander Spooner: rebeldía, anarquía y derecho natural

Por Gorka Etxebarría

Lysander Spooner (1808-1887) es uno de esos autores que, pese a su brillantez, son desconocidos en Europa y que, en Estados Unidos, aún no tiene el tratamiento que merece (salvo por algunos autores como Rothbard, David Friedman y Randy Barnett). Spooner fue un héroe de la libertad: luchó por la abolición de la esclavitud, se enfrentó a quienes querían equiparar los vicios con los crímenes ilegalizando el alcohol y apostó por el individuo al defender el derecho natural frente a los continuos atentados a los derechos fundamentales perpretados por gobiernos que alegan el interés social para "imponer la dominación" (palabras de Spooner en A letter to Thomas Bayard de 1843).

Quizá después de que Spooner fundara una compañía de correos privada y ofreciera sus servicios al gobierno obteniendo una respuesta curiosa; la expropiación de la misma, se planteó el anarco-individualismo. Sin embargo, da igual el motivo que le empujó a defender una sociedad sin estado porque sus argumentos bien merecen nuestra atención.

Para Spooner la constitución, si era un contrato, carecía de validez porque sólo lo habían firmado unos pocos y no las generaciones posteriores a la ratificación de la carta magna.

Mas sus provocativas ideas no se pararon aquí y fue más lejos. Según Spooner "ningún hombre puede delegar (...) ningún derecho de dominio arbitrario sobre si mismo; porque eso supondría esclavizarse (...).Llamar a un contrato así constitución o por otro nombre sonoro no altera su vaciedad y dislate". Y añadía que "nadie puede delegar ningún derecho de dominio sobre una tercera persona" porque no es legítimo que unos decidan sobre el destino de otros (como cuando se plantea que hay que aumentar los impuestos a los ricos o imponer el trabajo forzoso llamado servicio militar). El derecho natural a la libertad no podría casar con la existencia de ningún gobierno según Spooner que, aun fundado en el consenso (lo cual ponía en duda), fuera capaz de exigir impuestos coactivos no permitiendo la posibilidad de querer pagarlos o no pese a que uno no estuviera de acuerdo. Las frases que acuñó sobre los gobernantes son impagables. "El gobierno como un asaltador de caminos dice al hombre: tu dinero o tu vida y la mayoría, si no todos los impuestos, son pagados bajo la amenaza de esa coacción. Pero el asaltador de caminos toma sobre sí la responsabilidad, peligro y delito de su propio acto. No pretende tener ningún derecho sobre tu dinero (...) ni tiene la impudicia suficiente de profesar que es un mero protector y que toma el dinero de los hombres contra su voluntad simplemente para permitirle protegerles (...) a quienes se sienten perfectamente capaces de protegerse a si mismos o no aprecian su peculiar sistema de protección (...) El asaltador de caminos una vez que te ha quitado tu dinero te deja en paz y no persiste en seguirte (...), asumir que es tu soberano por derecho (..) o protegerte".

Otra de las grandes ideas de Spooner, derivada de su teoría sobre la falta de autoridad de la constitución, era que los Estados federados tienen todo el derecho a separarse de la Unión confederada de la que forman parte (frente al centralismo de Lincoln) ya que nuevas generaciones pueden estar en desacuerdo con sus predecesores, aparte de que la Constitución reconocía esa posibilidad. No es que Spooner coincidiera con los esclavistas sureños, que pedían la independencia del norte porque les querían privar de su mano de obra barata, sino todo lo contrario. Y es que Spooner también vio que los norteños pretendían imponer medidas proteccionistas para que las industrias emergentes no tuvieran problemas de implantación y maduración.

Spooner no dejó de analizar, como jurista y pensador político, la función del jurado como garante de los derechos individuales ya que en USA pueden constitucionalmente (pero la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha cercenado este derecho) anular las leyes del congreso a partir del enjuiciamiento de un caso concreto. Asimismo tuvo el coraje de pedir la legalización del alcohol cuando estaba prohibido, las mafias campaban a sus anchas y se criminalizaba a los bebedores (¿no les suena familiar este caso?). Para él, el vicio es cosa de uno y sólo le incumbe a él y a nadie más. Mientras que el crimen supone agredir a una persona o sus propiedades. Lo primero únicamente la conciencia lo juzgará. Pero los crímenes no. Así que criminalizar conductas que a nadie ajeno a uno mismo perjudican es absurdo e ilegítimo.

Mucho más podría decirse sobre este gran autor pero es mejor remitir a los interesados a dos paginas webs donde están prácticamente todos los escritos de Spooner, desde No treason: the constitution of no authority a Vices are not crimes: LysanderSpooner.org y Casella’s Spooner Page. Aunque para los que les guste el formato de libro, hay una fantástica selección de lo mejor de Spooner bajo el título Lysander Spooner Reader que puede adquirirse a través de Laissez Faire Books.

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