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23 de Noviembre de 2003

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El relativismo anarquista


Un peligro evidente del libertarismo anarcoindividualista es, como denuncia Steven Greenhut en un brillante artículo, su peligrosa derivación hacia el relativismo moral.

Pese a que el anarquismo de corte iusnaturalista propugna el descubrimiento de los principios éticos fundamentales, exteriorizados en los derechos del ser humano, ello no obsta para que, una vez limitada la posibilidad de coacción por el respeto a tales derechos, el anarquista se vea desarmado de su capacidad para emitir juicios de valor. Confunde el libertario la ética objetiva con sus propias convicciones; del iusnaturalismo no podemos esperar un programa escrito del buen vivir, sino, en todo caso, del poder vivir, esto es, de qué podemos o no podemos hacer. Empero, resulta evidente que mal haríamos descuidando las esenciales enseñanzas del subjetivismo metodológico.

Dentro de las acciones que legítimamente podemos realizar, la ética objetiva no puede señalar en ningún caso, cuáles de esas acciones maximizan nuestra utilidad y cuáles, por otra parte, nos causan una asombrosa desutilidad o desagrado por considerarlas contrarias a nuestra visión de cómo debiera ser el mundo; sustancialmente distinta de la visión estatalista de cómo vamos a hacer que sea el mundo. Todo lo legítimo, parece claro, no tiene por qué contar con nuestra aprobación. De esta manera, la poligamia, por poner un ejemplo, es del todo legítima, pero de ninguna manera muchos mostraremos nuestra aquiescencia con la misma.

Claro que, en estos casos, la mentalidad socialista y neoconservadora equipara ipso facto desaprobación con represión. Aquello que no nos gusta, que no les gusta, debe ser eliminado o reformado mediante la coacción. En este caso, el intervencionista recurre a métodos ilegítimos para impedir una postura legítima pero que le desagrada.

En contrapartida, muchos libertarios(en el artículo denominados con acierto left-libertarians) creen que todo lo legítimo debe agradarnos. Nos impiden, aunque no de manera coactiva, que juzguemos los comportamientos humanos, por ende, que mantengamos unas convicciones propias que vayan más allá de la ética objetiva. La ecuación "ausencia de represión" con "aprobación" debe, a su juicio, mantenerse siempre.

Como Steven Greenhut sentencia con increíble concisión y sobriedad: Los conservadores creen que, dado que algo es malo, debe ser ilegal. Los left-libertarians consideran, en cambio, que si algo debiera ser legal tiene que ser, por tanto, necesariamente bueno. Un artículo que, sin duda, aclarará muchos malentendidos.

Comentarios

 
Efectivamente, este recuerdo les vendrá bien a muchos que no se enteran de qué significa ser liberal. Uno puedo ser un convencido crítico de las familias monoparentales, sin que por eso quiera concederle al Estado poder coercitivo sobre el tema en cuestión. En definitiva, se trata de dejar claro que la función del Estado no es permitir o no tal cuestión, sino apartarse de ella. No es cuestión de legalidad o no, sino de regulación. Pero que algunos critiquemos que el Estado reglamente, no quiere decir que estemos de acuerdo con lo que otro individuo libremente hace.

Y es que muchos, bajo la disculpa de la libertad del individuo, esconden una clara pretensión tan colectivista como la que dicen criticar.

Algunos no caeremos en el relativismo moral, pero estamos dispuestos a que otros lo hagan bajo su entera responsabilidad.
Enviado por el día 23 de Noviembre de 2003 a las 23:24 (1)
Es bien cierto lo que dices, lo que sucede es que en algún tema de capital importancia, resulta dificil ver con buenos ojos que aquello que tú consideras una barbaridad(y no me refiero a los casos comentados, que son menores)esté gozando de la protección del Estado (que existe, guste o no) y se tratá de evitar que con nuestros impuestos se articule el sistema de lo que al entender de el que lo intenta, se viola el derecho natural.
Por ello el problema, que en la teoría es tan claro como lo planteas, encuentra, al menos por mi lado, objecciones en algunos casos concretos. Pero sí, en una gran cantdad de casos, resulta dificil hacerle comprender al Estado que es un gestor, y no tu padre, que como dice la frase popular no hay más que uno.
Enviado por el día 24 de Noviembre de 2003 a las 00:07 (2)
Si tenemos que aprobarlo todo...
porqué desaprobamos la crítica?

El argumento de los left-libertarians es una contradicción en sí mismo.
Enviado por el día 24 de Noviembre de 2003 a las 15:31 (3)
Buen artículo. Es perfectamente posible estar en contra de algo, pero más en contra aún de que ese algo sea ilegal; fumar en un establecimiento público, por ejemplo.
Enviado por el día 26 de Noviembre de 2003 a las 18:38 (4)

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