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Política social

¿En base a qué niegan los liberales derechos sociales fundamentales?

Los liberales defendemos abiertamente los derechos de toda persona a la vida, a la libertad y a la propiedad privada. Estas son las condiciones indispensables para el progreso humano. Y para respetar estos derechos no hay que hacer nada. Basta con que uno se abstenga de agredir al prójimo: no matar, no esclavizar, no robar. Pero a nadie se le obliga a salvar la vida del otro. A uno no le condenarán si un desconocido con el que jamás ha tenido relación muere.

Sin embargo, para respetar los llamados 'derechos sociales', como el salario mínimo o la educación pública, ya no basta con abstenerse de no agredir; uno ha de renunciar a la libertad de gestionar su propiedad privada. Ya no vive y trabaja para si sino para los receptores de las ayudas. Por lo tanto, estos 'derechos sociales' no son una prolongación sino una negación de los derechos individuales.

Cuantos más derechos sociales se otorgan, más se retrocede en el respeto de los derechos individuales de los ciudadanos y más difícil se hace el progreso.

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¿Por qué los liberales están en contra del salario mínimo?

Porque produce paro. Cuando un empresario y un trabajador se ponen de acuerdo y realizan un contrato de trabajo es porque ambos piensan que salen ganando con el acuerdo. El empresario considera más valiosa la labor realizada que el dinero del sueldo y el empleado tiene más interés en la paga que en el tiempo y esfuerzo que le cuesta.

Si se pone un salario mínimo, los empresarios directamente dejarán de contratar a empleados para puestos que consideren menos importantes que el dinero que les cuesta dicho salario mínimo. Y las personas que podían desempeñar esos trabajos se quedarán sin ellos. Como nadie trabajaría por tan poco si pudiera conseguir algo mejor, eso significa que esas personas no tendrán un trabajo similar con algo más de sueldo sino que no tendrán ningún empleo.

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  2. Del salario mínimo a la pobreza, por Jorge Valín
  3. Manual básico del empleo y desempleo, por Walter Block

¿La sanidad privada no favorecería sólo a los ricos?

Supon que una persona tiene un sueldo de 100.000 pesetas brutas. En realidad cobra unas 120.000-130.000 pesetas (pongo el ejemplo español), pero esa otra cantidad va a la seguridad social.

  1. Tú no estás disponiendo de ese dinero, sino que se destina a un uso que a lo mejor no quieres y a un único gestor sin que tengas capacidad de elección.
  2. Si de esas 20.000 pesetas, 10.000 las dedicas a un fondo de pensiones, tendrás una mejor pensión que la pública.
  3. Si dedicas las otras 10.000 pesetas a un seguro privado, en lugar de atenderte en La Paz, al precio que están los seguros privados, es posible que lo hagan en el Ruber o La Zarzuela. Con un sistema privado nos beneficiaríamos todos de la competencia entre las empresas privadas.
  4. Hay que tener en cuenta que el sueldo medio (en doce pagas) en España supera las 230.000 pesetas, y que parte del dinero que no nos ha quitado la seguridad social se va a pagar seguros privados de salud.
En resumen, no hace falta ser un potentado para que la sanidad privada te salga mejor y más barata.

¿Por qué el sistema público de pensiones no es viable?

Como con cada cotización se paga la pensión de otra persona o su sanidad, a medida que la natalidad se reduce y hay comparativamente más ancianos, son menos los que cotizan y más lo que reciben las prestaciones. Esto supone que los primeros sufrirán una carga mayor que no podrán soportar. El sistema tiene en su seno las raíces de su destrucción, pues supone que siempre se dependa de las nuevas generaciones para el sustento y garantía de las prestaciones, lo cual condiciona enormemente que efectivamente se vayan a percibir.

Es un sistema equivalente a los llamados "timos de la pirámide", en que se ofrecen inmensos beneficios a cambio de un pago inicial. Esos beneficios se pagan con las aportaciones iniciales de los nuevos "primos" que entran. Pero, finalmente, acaban por entrar en el negocio menos personas de las necesarias para pagar los beneficios y el sistema se hunde.

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¿No debería el Estado ocuparse de la educación?

Este es posiblemente uno de los pocos puntos en que algunos liberales discrepan en cuanto a política social, pues muchos consideran necesario que el Estado ayude a todos a tener una educación mínima. La diferencia está en lo que cada uno considere mínimo y, sobre todo, el modo en que se garantice. La red de escuela pública es un foco de ineficiencia y de adoctrinamiento estatista de nuestros niños. En lugar de emplear el dinero público en estos colegios, institutos y universidades, sería mejor y más barato para todos crear un sistema de cheques escolares que se dieran a las familias que no pueden costearse los estudios de sus hijos. Por otro lado, aún manteniendo un sistema de becas públicas siguiendo criterios de capacidad, la universidad debería ser completamente privada.

Por supuesto, también muchos liberales apoyan la eliminación de cualquier injerencia del Estado en la educación, dejando a los padres la responsabilidad exclusiva en la instrucción de sus hijos y, por tanto, de los costes derivados de ella.

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  2. Un argumento contra la educación pública, por Nicolás Maloberti
  3. Educación "gratuita" y alfabetización, por Barry Dean Simpson

¿Entonces qué proponen los liberales para ayudar a quienes lo necesitan?

Lo primero es indicar que con la reducción del intervencionismo estatal se reduce efectivamente el número de personas que necesitan ayuda, siendo más y más los que pueden ayudarse a sí mismos. No obstante, siempre quedan personas que por diversas razones (enfermedad mental, minusvalía, etc.) no pueden hacerlo.

Para estas personas los liberales apoyan los beneficios de la caridad privada (que es voluntaria, y que suele dirigirse a quienes realmente lo necesitan) frente a las políticas sociales de los gobiernos (que para llevarse a cabo necesitan coaccionar violentamente a la gente para sacarles dinero). No obstante, muchos liberales abogan por un papel subsidiario del gobierno en estas materias, pero sólo en aquellos campos donde no actúe la iniciativa privada, si los hubiera.

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