5 de Febrero de 2008« La subida del paro en enero constata el frenazo que padece la economía española | Principal | Shocks de oferta e inflación de costes »
Bitácora de Juan Ramón Rallo Julián
Caldera, no te enterasYa lo dije ayer después de los pésimos datos de paro: La situación parece ser la siguiente: el Gobierno se ha dado cuenta de que esto no tira por ningún lado. Tenemos los peores datos de inflación y desempleo desde hace más de diez años. Se nos sigue vendiendo la moto de que creceremos un 3,1% en 2008, cuando ningún organismo internacional, ni siquiera Almunia, concede la más mínima credibilidad al dato. Y va Caldera y empieza a darme la razón: El ministro de Trabajo, Jesús Caldera, achacó los malos datos al ajuste "rápido y concentrado" que se ha producido en el sector inmobiliario y anunció que propondrá a los interlocutores sociales un programa de medidas para la formación de los trabajadores afectados a fin de recolocarlos en otros sectores "lo antes posible". Caldera también se refirió a otras medidas que "inyectarán" casi 10.000 millones de euros a las familias españolas (por la actualización de las cláusulas de revisión salarial y pensiones) más la devolución de los 400 euros en el IRPF, si el PSOE gana las próximas elecciones. Además, el titular de Trabajo afirmó que se mantendrá la inversión en obra pública y destacó que se atraerá hacia esa actividad a las constructoras que hasta ahora se dedicaban principalmente a la vivienda libre. Este gobierno es un desastre. El problema que tienen las empresas para contratar a nueva gente no es que no tengan formación alguna, sino que la deuda asfixia a familias y empresas. El argumento de la formación no puede ser más ridículo: ¿con qué cursillo piensan reciclar a los casi 30.000 inmigrantes que se quedaron sin empleo? ¿Peluquería, fontanería, inglés, informática, derecho, fotografía? ¿Acaso todas a la vez? En la medida en que Caldera no conoce a qué ocupación distinta irá cada trabajador, no tiene sentido darle una formación específica. Y si lo que se pretende darles no es una formación específica, sino una vaga, general y abstracta (¿educación para la ciudadanía?), pues entonces es que el problema de la contratación, como decimos, no está en la formación. Las otras dos medidas: inyecciones de dinero y obra pública no pueden ser más keynesianas. La devolución fiscal parece cada vez más evidente que tendrá que financiarse con cargo a déficit (el PSOE sólo promete aumentos discrecionales del gasto y, por si fuera poco, el gasto en subsidios de desempleo se disparó en diciembre un 16,5% hasta los 1.400 millones), lo cual sólo agrava el problema de endeudamiento en el que estamos metidos. Y las revisiones salariales más de lo mismo: las empresas que no hayan y no vayan a poder repercutir las subidas de costes a sus precios (por tener la demanda más elástica, esto es, más sensible a las variaciones de precios) se verán abocadas a reducir plantilla: más paro, más gasto, más potencial insolvencia. Sobre la obra pública mejor no hablar. Ahora resulta que Caldera quiere convertir en funcionarios de facto a los trabajadores que habían estado ocupados en un sector hipertrofiado como era la construcción residencial. No, lo que hace falta es dejarles acudir a aquellas ramas productivas que sí demandan los consumidores en el mercado. Pero ante la merma de la demanda, esa incorporación debe poder hacerse bajo la condición de la mayor flexibilidad posible (salarial, por despido y movilidad funcional y geográfica). Sí, he dicho flexibilidad salarial o, para no ir con eufemismos, mucha gente tendrá que cobrar menos que ahora. Es la consecuencia inevitable de haber consumido durante años en exceso sin haber ahorrado lo que tocaba. Ahora queda repagar la deuda y conformarse con rentas módicas. Es decir, todo lo contrario que la mágica fórmula de Caldera para salir de la crisis (¿pero estábamos en crisis?). ReferenciasNo se admiten ya más referencias o trackbacks. ComentariosHoy en La mirada Crítica (ejem) de Telecinco un representante de Intermoney ha dado la receta para paliar los efectos de la crisis (en la que según él, no estamos): bajar los impuestos (por mí perfecto), bajar los tipos (ejemx2) y subir el gasto público, sobre todo en infraestructuras de titularidad estatal, ejem, ejem ejem... ya sabemos cuál será la política socialista después del 9m si ganan... Keynes, keynes y más keynes! Es un problema de demanda, claro, claro...
Saludos! Atención a las órdenes que imparte el diario socialista de la mañana, a cualquiera que gane las elecciones, en su editorial de hoy: Keynes no se discute.
"Hay que confiar en que el Gobierno que salga de las elecciones, sea del color que sea, actúe con diligencia y ponga en marcha de forma inmediata un cuadro de medidas para estimular el crecimiento y el empleo. Inevitablemente debe significar más inversión pública y más sensatez en los incentivos al consumo". Es fantástico: quiere formarlos a todos (que haya más fontaneros nos vendría bien a todos, porque vaya con la escasez de manitas), pero lo llama "políticas de choque", es como llamarnos imbéciles: ¿cuál es el tiempo que lleva a un estudiante a ser aprendiz y de aprendiz a oficial y de oficial a maestro? ¿Mínimo un año? ¿Dos? La formación para cualificarse se supone, además, que es una de las cuontiosísimas inversiones que hace el estado con el dinero que nos quita de la nómina. Pero hay que formarlos ahora corriendo, no cuando era la manera de prevenir el paro, aumentando las capacidades de los individuos (otra cosa es si lo hace el estado o quien). En definitiva, otra venta de humo más. Obscena.
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