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9 de Enero de 2006

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La educación privada, instrumento de los pobres III

Yo, como Daniel y Juan Ramón, me apunto a traer a mi bitácora mis propios artículos, de modo que pueda recibir las opiniones de quienes tenéis la amabilidad de visitarnos. Todos los lunes publico en Libertad Digital. El artículo de esta semana La educación de los más pobres, privada, se hace eco de un informe que acompaña la última edición del Índice de Libertad Económica:

Esta misma semana la Heritage Foundation y The Wall Street Journal ha publicado el Índice de Libertad Económica 2006, que un año más observa cómo las sociedades más libres son también las más prósperas. El informe se completa habitualmente con algún estudio sobre un aspecto particular de la libertad. El de este año explica cómo los más pobres del mundo abandonan la educación pública en cuanto pueden y buscan en la privada un futuro para sus hijos.
 
Habrá quien se sorprenda, pero la iniciativa privada es capaz de ofrecer educación a los más pobres entre los pobres, y aún ganar dinero. Y con una calidad que supera con creces la pública. James Tooley lleva décadas investigando cómo estudian los ciudadanos en los países subdesarrollados, y ha hecho un resumen de sus hallazgos en Los fracasos de la educación pública en los países en desarrollo y la respuesta popular. Tooley nos trae el poblado del barrio marginal de Makoko, en Lagos donde habitan unos 50.000 nigerianos. Él explica que “en Makoko (como en otras comunidades pobres de todo el mundo en desarrollo) los padres abandonan en masa la educación pública, molestos por su baja calidad, y los emprendedores educativos establecen escuelas privadas para satisfacer esta demanda. En definitiva, estas escuelas privadas, a pesar de lo que sugieran sus apariencias, son de mejor calidad que la alternativa pública, y logran estándares más elevados a una fracción del costo de la educación pública”.
 
Los padres que han llevado a sus hijos a las escuelas públicas y a las privadas de ese barrio nigeriano saben bien la diferencia: Una mujer le dijo a Tooley: "Vemos que en la escuela pública, los libros de los niños no se tocan nunca". Otro padre dijo: "Pasamos muchas veces cerca de la escuela pública y vemos a los niños afuera, todo el tiempo, sin hacer nada. Pero en las escuelas privadas, vemos todos los días que trabajan mucho. En la escuela pública, los niños están abandonados". Pese a que la educación pública es gratuita, los padres, con ingresos que rondan los 50 dólares al mes, les pagan a sus hijos una educación en centros privados, no menos de 30 en el barrio de Makoko.
 
Tooley ha investigado en todos los rincones del mundo a los que no ha llegado el capitalismo, a los que no ha llegado la riqueza que nosotros disfrutamos. En algunas áreas del mundo, como China o India, las escuelas públicas cuestan una cantidad de dinero que no es alta, pero es muy superior a la que piden las escuelas privadas, a cambio de ofrecer una educación mejor. Los padres tienen un mejor control de la educación que reciben sus hijos, y los resultados se ven. En un artículo anterior, Tooley explicó que en India la puntuación media de los colegios privados es de 19,0 puntos en lengua y 17,9 en matemáticas y, mientras que en los colegios públicos es respectivamente de 17,4 y 16,3. El absentismo de los profesores y la masificación, que son dos características habituales de las escuelas públicas, no se dan en las privadas.
 
Si hay empresarios que ofrecen buena educación a los más pobres del mundo, y éstos se la pueden permitir, ¿habrá todavía quien diga que en un país como España no es adecuada la educación privada porque dejaría atrás a los pobres?
Hasta ahí el artículo. Pero es que el informe de Tooley y Pauline Dixon es más amplio de lo que he podido comentar en mi artículo. En otro punto del informe dicen Tooley y Dixon:

Makoko es un barrio marginal, una comunidad pobre en un país en desarrollo, pero la misma historia se repite en todas partes. En todo el mundo en desarrollo, se encuentran personas como B.S.E. que han establecido escuelas para atender a los pobres, cobrando aranceles bajos, accesibles para la comunidad. Y se encuentran personas como él que ofrecen lugares gratuitos a los más pobres entre los pobres, aunque administran las escuelas como comercios.

Durante los dos últimos años, hemos investigado comunidades pobres como Makoko, en otros lugares de Nigeria y en Ghana, Kenia e India. En India, Ghana y Nigeria, descubrimos que la mayoría de los escolares de las zonas pobres examinadas asistían a escuelas privadas.

También en China, como en otro punto nos informan los autores. Los autores entonces tratan tres críticas concretas a la educación privada. Primero, el coste. Aunque la iniciativa privada no necesita de la intervención pública por medio de cheques escolares, hay sitios donde se practica:

Las escuelas privadas cobran tarifas, lo que las pone fuera del alcance de los más pobres. Pero ¿por qué, si estas escuelas privadas son superiores a las escuelas gubernamentales, como nuestra investigación parece sugerir, se ve esto como un obstáculo insalvable para extender el acceso a ellas? Por ejemplo, la creación de vales específicos para que los más pobres los utilicen en las escuelas privadas, seguida por la iniciativa de las escuelas privadas de ofrecer becas, supera potencialmente esta objeción.

Resulta interesante que el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (UNDP) note esto como una posibilidad. "Para asegurar que los niños de las familias pobres, incapaces de pagar los aranceles escolares, puedan asistir a escuelas privadas, los Gobiernos podrían financiar su educación por medio de vales". El Oxfam Education Report indica también el éxito de dos programas de vales específicos en Colombia y Pakistán, este último específico para niñas. Sin embargo, ninguna de las dos agencias hace luego lo que nos parece la conexión obvia: ver a estas escuelas privadas como una forma valiosa de progreso.

En segundo lugar, la sugerencia de que la calidad de las escuelas públicas tienen igual calidad que las privadas. Responden los autores:

En realidad, la sugerencia de que los padres pobres, cuyos recursos son escasos, derrochan dinero en escuelas privadas que son peores que la alternativa estatal gratuita, es muy inverosímil. Nuestra investigación sugiere que, simplemente, esta objeción no es válida y que los padres pobres no son engañados sistemáticamente como parecen creer los expertos en desarrollo.

Hay una tercera objeción, la más extraña de todas, dicen Tooley y Dixon. Les voy a citar en toda su ingenuidad:
Concierne al impacto de los recursos disponibles para la educación privada sobre la educación estatal. Si los padres pobres apoyan la educación privada, supuestamente esto "conlleva un peligro real de debilitar el sistema gubernamental de educación". Sin embargo, no resulta obvio en términos prácticos el porqué ésta es una objeción viable a un papel mayor para el sector privado. Si las escuelas privadas pueden estar disponibles para todos, incluyendo a los más pobres y los más excluidos, mediante vales específicos (primer conjunto de objeciones) y si se puede mostrar que su calidad es más alta que la alternativa gubernamental sin elevar los costos (segundo conjunto de objeciones), entonces, desde la perspectiva de los pobres, parecería irrelevante que esto debilitara el sistema estatal, siempre que se lograra la educación para todos.
Ay! Pero ¿Es que no sabe para qué son las escuelas públicas? (I, II, III)

Me quedo con sus últimas palabras, aunque vueltas a traducir por aquello de no castigar a los lectores:
Y por cierto, eso es lo que son: una demostración dinámica de cómo los talentos empresariales de la gente de África y de Asia pueden contribuir poderosamente a la mejora de la educación, aún para los pobres. Las escuelas privadas para los pobres señalan la necesidad urgente de replanteárselo por parte de la comunidad del desarrollo internacional.

Anotaciones anteriores:

La educación privada, instrumento de los pobres

La iniciativa privada en la educación de los pobres

La educación privada, instrumento de los pobres II

Comentarios

 
Me gusta este resumen. Me evistas tener que leerlo. Esta claro que la igualdad de oportunidades es algo muy serio y que la iniciativa privada, en este tema, es definitivamente lo único.
Lo que te pido es que, para redondear la cuestión, expliques como puedo garantizar dos cosas: Que se pueda garantizar que accedemos a un nivel mínimo de educación. La segunda es como controlar métodos que no respetan las leyes más elementales. Yo no elijo donde nazco. No elijo a mis padres, ni lo que mis padres han elegido. No sé si me explico. Si caigo en manos de una secta o en una comuna hyppie, ¿espero a que no pueda tener remedio mi paso por uno de esos centros?
Enviado por el día 9 de Enero de 2006 a las 20:17 (1)
Gracias, masja3. Sí. Mejor leer el resumen que el artículo entero, por eso lo extracto.

Nosotros no tenemos derecho a una cantidad ideal de educación. A lo que tenemos derecho es a la libertad de enseñar a nuestros hijos según nuestros criterios, y cuando ellos son autosuficientes, tienen derecho a la libertad de proseguir su educación como consideren.

Sus criterios pueden ser o parecernos inadecuados (hippies, nacionalistas u otros sectarios...). Pero no podemos negarle el derecho a los padres a maleducar a sus hijos. Entre otras cosas porque si nos lo otorgamos, ese poder se lo quedarán ellos ¡y nos lo aplicarán a nosotros! ¡Eso es exactamente lo que nos está pasando!

No se puede garantizar un nivel mínimo de educación. Ahora bien, la experiencia de la educación libre es buena:
http://www.liberalismo.org/articulo/216/46/
Enviado por el día 9 de Enero de 2006 a las 21:05 (2)
Curioso masja3, es lo que va a pasar ahora a todos los alumnos que en España no vayan a la educación privada.
Podrán estar en clase alumnos con más de 10 suspensos acumulados ( como de hecho ya ocurre ) con otros con un nivel muy superior. Se garantiza pues en España un nivel mínimo para todos si el que suspende pasa sitemáticamente de curso ( con el consiguiente retraso que este tipo de alumnos tienen para los más avanzados ).
En segundo lugar, que es sino la ideología de la secta trasladada a la educación la asignatura de "Educación para la ciudadanía".
Ya ves que esas objeciones que planteas donde de verdad producen estragos en la educación pública-politíca. La denomino así porque es importante repetir una vez más, que esa magnifíca educación pública-politíca es rechazada entre otros por el señor Montilla que opta por el colegio alemán de Barcelona para educar a sus hijas. Parece que el que puede elige otra cosa.

Saludillos
Enviado por el día 9 de Enero de 2006 a las 21:25 (3)
Una pregunta Amagui... ¿cuando son los hijos autosuficientes?

No es sólo que piense en el chiste fácil que a día de oy con la cantidad de hijos de mas de treinta que viven con sus padres que si por que la vivienda está cara, en algunos casos, y otros porque a los papás les cuesta mucho dejar de sobreporteger al hijo y al hijo negarse a que le sobreprotejan.

No, me refiero al hecho en el que podamos definir cuando legalmente se puede estimar que los padres dejan de tener obligaciones para con sus hijos. Legales. Insisto, porque afectivas suele suceder que nunca. Gracias a Dios.

Y esto viene por las cosas de Rothbard sobre que si los hijos son intrusos, porque el hecho es que si consideramos a los individuos seres libres e independientes habría que empezar por demarcar cuando empieza esa independencia.

Sé que no es el tema de tu artículo pero si tiene algo de relación.

Enviado por el día 11 de Enero de 2006 a las 12:45 (4)
perdón... a día de hoy
Enviado por el día 11 de Enero de 2006 a las 13:48 (5)

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