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Por qué las subvenciones están arruinando la I+D+I

Por Anónimo

Trabajo en un departamento de una empresa que recibe subvenciones por actividades de investigación y desarrollo. En mi anonimato forzado por la necesidad de no ser identificado por la empresa para la que trabajo, ya se puede ver uno de los efectos más perversos de las subvenciones: la merma de la libertad para ejercer una critica del poder político.
 
Esto es ya de por si enormemente grave. Pero voy a exponer cómo, además, las subvenciones arruinan cualquier trabajo productivo y, en particular, arruinan uno de los núcleos que el Estado del Bienestar, e incluso muchos de sus críticos, aún tienen las subvenciones como de incuestionable aplicación: la investigación y el desarrollo (más la innovación) conocida con las siglas I+D+I.
 
 
Subvenciones a la investigación
 
El proceso por el cual las subvenciones arruinan cualquier actividad se puede entender de una manera sencilla: las subvenciones suplantan un mercado de compradores y vendedores que intercambian voluntariamente bienes y servicios por otro mercado en régimen de un solo comprador (también llamado monopsonio) en el que los vendedores son las empresas, pero en el que el comprador único es el Estado. Como en todo mercado, lo que se vende y lo que se recibe tiene el mismo fin que en el caso de toda relación vendedor-cliente: la satisfacción de las necesidades del vendedor (dinero) y del comprador, que en el caso del Estado son propaganda política y publicidad de las medidas del gobierno, junto con el mantenimiento de una burocracia de personas adictas al grupo en el Poder y la compra de las voluntades de la sociedad civil.
 
Se puede admitir que también se produce un residuo de" bien común" como quiera que eso se determine. Ese bien común se supone que es el motivo y causa de los subsidios para investigación y desarrollo, o sea, la mejora tecnológica y la innovación y por lo tanto, la mejora económica por medio del aumento de las empresas, con unos productos más competitivos, pero intentaré hacer ver que ese "bien común" no solo queda más que desmentido por sus costes, sino que en realidad ese "bien común" no se llega siquiera a producir.
 
Como resultado de este nuevo mercado, las empresas tienen que elegir entre atender uno de los dos mercados: el normal y el creado por las subvenciones y el Estado, ambos con necesidades distintas y, por tanto, necesitados de distintos productos y servicios. El mercado de las subvenciones suele ser recurrente, es decir, la subvención se asigna periódicamente. Una vez la empresa se especializa en el mercado de las subvenciones, su estructura productiva cambia, se acomoda y se especializa, de manera que se enfoca a obtener el dinero seguro de la subvención, dejando cada vez más abandonado el mercado real, tan incierto y competitivo.
 
Esto también es aplicable a la I+D+I. Voy a exponer cómo el Estado local nacional o multinacional, en particular el mercado de subvenciones que conozco, la Unión Europea, asigna subvenciones a los proyectos de "tecnologías de la Sociedad de la Información", que es el nombre pomposo para los proyectos de Internet. (Como es pomposo todo lo relacionado con la I+D+I+Subvenciones)
 
 
Proyectos de la Unión Europea
 
Primero expondré los criterios principales de la Comisión Europea para asignar subvenciones (en principio, buenos y bienintencionados), las condiciones con las que son asignadas y, finalmente, expondré la cadena de transformaciones que tiene que realizar una empresa para finalmente convertirse en esclava de la Comisión para conseguir la subvención del año siguiente mientras no se realiza apenas actividad alguna de innovación y, si se obtiene algún resultado, este no se explota ni se lleva al mercado:
 
Un primer criterio es la innovación: el proyecto debe tener alguna idea nueva, ya sea ésta de tipo tecnológico o de explotación, como para brindar un bien a la sociedad. Otro criterio es la composición del grupo (consorcio) de empresas: el grupo de empresas que van a llevar a cabo el proyecto deben de ser de países distintos, sin predominancia de ninguno, debe estar formado por empresas pequeñas y grandes, universidades, centros de investigación y empresas comerciales, usuarios que supuestamente van a aprovechar el producto y desarrolladores que van a diseñarlo, desarrollarlo e integrarlo. Además, se valora lo que contribuye a Europa (la "dimensión" europea). Finalmente, se considera como criterio importante la medida en que favorece a los minusválidos, mujeres, ancianos y niños.
 
En cuanto a las condiciones, la Comisión Europea subvenciona el 50% del coste declarado del proyecto. La otra mitad se supone que lo gastan las empresas, con el objetivo de que éstas inviertan en el proyecto y se "mojen" de manera que intenten sacar un retorno de la inversión realizada. Se debe justificar cada hora gastada en el proyecto mediante la cantidad de personal existente y sus horas trabajadas en la empresa. La evaluación de la propuesta de proyecto se realiza en dos fases, una técnica en la que no se conocen los nombres de las empresas y otra de explotación, donde se valora el Consorcio de empresas y sus capacidades de proyección del producto. La evaluación de la propuesta se realiza por personal supuestamente experto en la materia, que previamente ha enviado sus currículos a la Comisión, para ser candidatos para esta actividad.
 
Bien. Ante este conjunto de criterios de sentido común para recibir subvenciones, se desarrolla rápidamente todo un ecosistema de empresas que intentan atender ese mercado de comprador único de manera que el coste/beneficio sea máximo, como siempre. Cada una se especializa en una actividad:
 
Hay empresas que se especializan en ser usuarias. Una empresa usuaria se sienta en la mesa de reunión y dicta o, más a menudo, acepta los criterios de los demás. Por eso, y por hacer un informe, recibe dinero, un negocio redondo. Otras empresas y centros tecnológicos se especializan en crear propuestas de proyecto mas o menos pomposas (el papel lo aguanta todo) procurando utilizar la jerga tecnológica de última hora, sean o no sean realmente innovadoras.
 
Un evaluador apresurado no suele valorar en su justa medida el contenido, que a menudo no lee o no entiende (porque no le va nada en hacerlo), sino que valora más el estilo de la presentación y la presencia de palabras impactantes, ambas cosas más fáciles de evaluar. Esto ocurre más fácilmente cuando la prosa es ilegible y puede quedar mal ante otros evaluadores que sí pueden haberse leído y entendido la propuesta y la puedan considerar interesante. Como consecuencia, la no comprensión de su contenido incita a darle una buena puntuación. El resultado es que, más que contratar gente con ideas innovadoras, las empresas y centros de investigación se llenan de charlatanes de prosa farragosa y académica y de gente que cuentan con buena capacidad para los colorines, los dibujitos impactantes y el manejo de papeleo burocrático. Es decir personal con alma de secretaria, ascendidos a investigadores. (Si alguien se molesta por el machismo implícito de la palabra "secretarias", seguro que no se ha fijado cuando he usado el género masculino para los charlatanes farragosos).
 
Otras empresas se especializan en ser pequeñas, simplemente: Un criterio es que haya empresas pequeñas (PYMES) en el consorcio. Por tanto, es usual que un empleado de una gran empresa, se monte una pequeña para participar de su porción correspondiente de subvención.
 
Una vez pasado el trámite y recibido el primer pago, que suele ser sustancioso, se entra en un proceso de revisiones periódicas al ritmo de más o menos 2 por año. Una revisión es una reunión donde un representante de la Comisión Europea y dos o tres "Expertos" nombrados por la Comisión hacen preguntas. Para "pasar" la revisión es necesario demostrar a esa gente que se ha avanzado de forma acorde con el plan y en caso contrario, justificar los retrasos. La parte de demostración tecnológica y el plan de explotación suelen ser los temas principales. Como consideración lateral, en el pasado, se hacia énfasis en la facilidad de uso del software, pero se vio que no se explotaban los resultados. Luego el énfasis pasó al plan para la explotación. En fin, las modas cambian, los resultados, los mismos, como veremos.
 
Bien, respecto a lo primero –la demostración tecnológica– de todos es sabido que no hay tecnología que no se pueda simular por medio de un programa hecho ex-profeso para la demostración. Suele ocurrir que en los días previos a la demostración, haya una frenética actividad para mostrar algo visible e impactante que tenga relación con los objetivos parciales fijados. Algo efímero y, por lo demás, inútil pero que deje satisfecho a los clientes, esos expertos que, por otro lado, no van a cobrar ni más ni menos porque el proyecto sea productivo o innovador o no. En cualquier caso, los expertos deben realizar también una buena actuación ante el representante de la Comisión que los contrata. Y el representante tiene que irse a Bruselas con la impresión de que no le están tomando el pelo demasiado, aunque, la verdad, que más le da, si cobra un pastón llueva o nieve. En cualquier caso, la actuación de los expertos puede depender mas del día que tengan y de lo que se supone que espera oír el representante de la Comisión que del proyecto en sí.
 
A todo esto, la propuesta normalmente ha sido realizada por uno de esos generadores de propuestas más o menos dotados de charlatanería, generalmente endiosados, que a menudo no ha tenido nunca la experiencia de un cliente exigiéndole eficiencia y cumplimiento sino que son, hablando en plata, escritores de cuentos.
 
El efecto es que además de los charlatanes de prosa farragosa y las secretarias ascendidas que hacen colorines y dibujitos para los informes, el proceso de I+D se llena de chapuzas de ultima hora porque los desarrolladores, cuando se encuentran con el texto de la tecnología escrito en la propuesta, se encuentran que la idea es un cuento irrealizable. A su vez, el consorcio, realizado atendiendo a todos los criterios de la Comisión, es ingobernable porque tiene un gran número de empresas (varios países, empresas de este y otro tipo, usuarios desarrolladores... lo cual hace que no se consiga un consorcio con menos de 7 u 8 empresas), con socios que ni siquiera se han leído la propuesta y que apenas han mandado sus datos económicos para adjuntar, con lo que nadie conoce realmente su área de especialización, de modo que hay que fiarse de lo que esa empresa ha declarado que hacen. Después de todo, al cabo de unos cuantos proyectos, para todos está claro que lo que importa es hacer teatro para recibir la pasta. Por lo tanto, cuando comienza el proyecto hay que coordinar 13 empresas de 7 países cada una con una idea distinta sobre el proyecto o, a menudo, sin ninguna idea.
 
Lo cual lleva a que la gestión y coordinación del proyecto se lleva una parte más que sustancial de los recursos, entre la exigencia de informes de la Comisión y el mantener en activo a todos los socios. Muchos de ellos están en el consorcio porque la Comisión exige que haya, por ejemplo, una universidad o una empresa que sea futura usuaria del producto y, en ese caso, su papel es fundamentalmente el figurar. Esas empresas que, aunque tienen que hacer un informe, no lo redactan nunca a tiempo. Los dos socios que se pelean, una empresa que quiebra… todo esto son razones para más papeleo ante la comisión porque hay que notificar un cambio en el consorcio, etcétera.
 
Hemos dicho que la Comisión Europea corre a cargo del 50% del coste. Respecto al otro 50% del coste del proyecto que deben pagar las empresas.. Bien, en la realidad eso no es asi. En realidad la Comision Europea paga con creces los costes del proyecto y da un amplio margen, porque todas las empresas usan el truco de que declaran que su trabajo exige más del doble de recursos. Con eso ya reciben un 50% del más del doble del coste previsto real, con lo que reciben más de lo que gastan con diferencia. Serían tontos si no lo hicieran, porque... ¿Que funcionario puede estimar que "desarrollar el adaptador J2EE para el acceso estructurado a datos heterogéneos" se puede hacer en la mitad de tiempo que el declarado? y si, aún la revisión la hace un experto, que interés tienen ambos en ahorrar dinero a la Comisión?
 
En cuanto a la explotación, cualquier plan de intenciones futuras es aprobado ya que no hay medios para comprobar que será de los resultados del proyecto dentro de 3 o 4 años. Para entonces todos han cobrado toda la subvención.
 
 
Resultado práctico del proyecto
 
Pero… ¿por qué no explotar al menos el resultado del proyecto en el supuesto de que al final, después de toda la burocracia y de todos los apretones, se ha desarrollado algo que merece la pena? Sería lo lógico. Sin embargo, no sucede así. Se desecha. ¿Por qué?
 
Muy sencillo, eso es debido a la perversión inherente a las subvenciones y que invalida la posible objeción de que cambiando los criterios se pueden evitar los efectos perversos: Porque es mas productivo y seguro el volcar los recursos en la subvención siguiente con una nueva solicitud de un nuevo proyecto, en lugar de utilizar los recursos desarrollados por el proyecto subvencionado y venderlos en el mercado real competitivo, para lo que necesitaría un gasto adicional en afinación del producto y adaptación al mercado. Es más fácil el dinero fácil de la subvenciones. Y a eso se consagran las empresas mientras dure.
 
Además, teniendo en cuenta la lentitud introducida en el proceso de desarrollo por las exigencias adicionales de la Comisión, es probable que otra empresa tenga ya en el mercado el mismo producto pero mejor.; Ahí afuera el mercado libre es una selva y hace frío. Las subvenciones son más seguras y al final de todo este proceso, eso es lo único que la empresa sabe hacer. Viva la I+D+I+Subvenciones.
 
 
¿Cual es entonces el objetivo de las instituciones oficiales al otorgar subvenciones?
 
Indudablemente, en el Estado hay gente bienintencionada, es más, casi todos lo son y ponen un cierto empeño en la tarea. Sin embargo, viendo la forma en que se "vende" esa actividad por parte del Estado, se puede entrever la motivación oculta: propaganda para dar respuesta a la demanda de los votantes de un impulso a lo que ellos ven como interesante y necesario. El Estado y los políticos son también un escenario donde se ven las mejores comedias, un Gran Hermano televisado todos los días donde el guión cambia a ritmo de sondeo y donde se nominan candidatos cada 4 años.
 
Lo que honradamente se denomina "ganar votos" tiene una cara oculta en la compra de voluntades por medio de la satisfacción de los grupos de poder que más influencia tienen en la sociedad. Un oscuro investigador nunca será como un pop-star, pero tiene un gran impacto cuando declara que no hay fondos para la investigación.
 
 
¿Cómo entonces se favorece la I+D+I?
 
Las empresas, en un mercado libre, compiten varias de ellas en el mismo segmento del mercado. Para conseguir vender sus productos en ese mercado, deben fabricar los mejores y más avanzados productos posibles, ya que la competencia intenta lo mismo. Si I+D+I es la producción de bienes mejores, mas avanzados que, al fin y al cabo, satisfagan mejor las exigencias de la sociedad, la I+D+I es simple y llanamente lo que hacen todas las empresas competitivas en el mercado libre todos los días. Cuanto mas competencia, mas invertirán las empresas en investigación y desarrollo para mejorar su oferta. Cuanto mayor sea la posibilidad de beneficio, mas grandes, más fundamentales y mas a largo plazo serán las actividades de investigación.
 
Sin embargo, cuando los mercados están intervenidos o bien hay situaciones de monopolio u oligopolio, o bien hay contratos privilegiados con el Estado o hay barreras muy altas introducidas por las regulaciones estatales para la creación de empresas o iniciativas nuevas en el sector, en esos casos, las empresas nunca harán I+D+I en términos prácticos. Nunca lo harán cuando no necesitan hacerlo. ¿Para que crear un nuevo modelo de bombona de Butano si la de ahora se vende bien y es la única que está "homologada"?
 
Luego la forma de estimular la I+D+I es la misma que la forma de estimular cualquier otro tipo de actividad dentro de la economía: mediante la eliminación de regulaciones, supervisiones y leyes que impiden la competencia y que plantean barreras de entrada a la posible competencia.
 
Todo esto se aplica también a instituciones como la Universidad e instituciones sin ánimo de lucro. En los países donde hay, más o menos, un mercado libre de instituciones de enseñanza, estas instituciones no luchan por el beneficio inmediato, sino por el prestigio a largo plazo en el mercado de la enseñanza. Actualmente, en Europa, las universidades y centros de investigación o son estatales -y por tanto su cliente es el estado- o bien pertenecen a grandes empresas privadas con mercados regulado y por tanto con poca exigencia de resultados en un mercado poco competitivo. Una gran empresa puede tener un enorme centro de I+D, pero no lo utilizará si disfruta de un oligopolio que no le fuerce a mejorar sus productos, muy al contrario, utilizará su departamento de I+D para obtener beneficios con las subvenciones generosas de tanta institución oficial ansiosa de publicitar su "enorme" gasto como impulsora del I+D+I.

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