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Para iniciarse en la economía... hasta convertirse en un experto

Por José Ignacio del Castillo

Cortesía de La Revista de Libertad Digital.

Por medio de un críptico lenguaje y un aparato matemático tan espectacular como innecesario, los auto designados especialistas de la Economía han logrado intimidar al hombre de la calle. Con ello sólo han conseguido alejarlo del estudio de una ciencia que además de apasionante, es enormemente útil. Comprender el funcionamiento de los órdenes sociales en que nos toca vivir, no es algo de lo que podamos prescindir sin menoscabar las posibilidades de alcanzar nuestros objetivos en la vida. Igual que un escultor estudia anatomía humana para saber dónde mirar y qué formas esperar, un ciudadano familiarizado con la economía percibirá las realidades que le rodean de forma inteligible y sabrá que resultados esperar de las acciones humanas voluntarias y de las intervenciones gubernamentales.

Afortunadamente no es necesario doctorarse ingeniero, ni siquiera saber cálculo integral, para comprender por qué no se crían reses de lidia en la calle Serrano de Madrid o por qué, si se congelan los arrendamientos urbanos, es imposible encontrar un piso en alquiler en el mercado. Basta con unas pocas lecturas escogidas para comprender sin muchas dificultades por qué una onza de oro tiene habitualmente un precio muy superior a un kilo de trigo y por qué la especulación es una actividad tan difícil y denostada, como vital para el abastecimiento adecuado de los mercados. Profundizando un poquito más se pueden comprender las causas de las recurrentes crisis monetarias y financieras y por qué suelen ir precedidas de fuertes niveles de inversión y seguidas de altos índices de desempleo o también, por qué las economías del tipo soviético o nazi tienen necesariamente que conducir a las carestías, la ineficacia, el mercado negro, la violencia y la corrupción.

Aunque en la lista que sigue evidentemente no pueden estar todos los que son, sí que a mi juicio, son todos los que están. He incluido algunos libros en inglés de los que no existe versión en castellano para aquellos que tengan la posibilidad de leer en dicho idioma. Por supuesto, no es necesario leerlos todos para empezar a obtener frutos. Cada lectura abrirá nuevos horizontes y es mi confianza que incentivará al lector a seguir profundizando. Allá va este banquete de sabiduría para quien desee comenzar a degustarlo.

Si existe un libro que puede considerarse imprescindible y que a la vez sirva para iniciar al lego, éste no puede ser otro que los Principios de Economía Política de Carl Menger, edición española de Unión Editorial. El libro que revolucionó la Ciencia Económica y la hizo mayor de edad. Las obras de los gigantes de la economía precedentes como Cantillon, Adam Smith, J. B. Say o David Ricardo parecen a su lado, escritas por aficionados. También para comenzar es más que recomendable La Teoría de La Economía igualmente en Unión Editorial, escrita por Wilhelm Röpke, uno de los responsables del milagro económico alemán de la posguerra.

En ¿Por qué la propiedad? de Henri Lepage, edición del Instituto de Estudios Económicos (IEE), el lector encontrará respuestas a cuestiones tales como por qué el comunismo libertario no es más que una utopía, para qué sirve la especulación, cómo solucionar los problemas de medio ambiente o por qué las cooperativas de trabajadores no suelen ser tan eficientes como las empresas dirigidas por un patrón. Aunque bastante confundido en el tema monetario, Libertad de Elegir de Milton Friedman, editorial Grijalbo, es un clásico. En él, Friedman ilustra con gran habilidad los efectos de las regulaciones estatales y las virtudes del librecambio y la libertad de empresa. La bibliografía para iniciarse puede completarse con La Economía en una Lección, Unión Editorial, libro que lleva vendidas millones de copias en todo el mundo y en el que Henry Hazlitt hace un repaso de los grandes sofismas económicos que tanto éxito han tenido a la hora de alojarse y parasitar en la mente del ciudadano corriente. Riqueza y Pobreza de George Gilder, edición del IEE, es finalmente un excelente resumen de la Economía de la Oferta que alcanzó notable importancia durante los años 80 en los EE.UU. Eso además de contener magníficas reflexiones sobre un tema que siempre ha capturado la atención de los economistas: ¿Cómo se crea la riqueza y por qué existen pueblos y gentes que siguen siendo incapaces de prosperar?

A pesar de ser algo más densos –desde luego nada excesivamente complicado- y de estar escritos en inglés, no me resisto a dejar de citar Man, Economy and State de Murray N. Rothabrd, ed. Mises Institute (seguramente junto a La Acción Humana de Ludwig von Mises, el tratado general de Economía más recomendable que existe en el mercado) y The Government Against the Economy de George Reisman, Jameson Books,, 1977, reconocido por el propio premio Nobel de Economía F. A. Hayek como el mejor estudio sobre controles de precios jamás escrito.

Aunque plagados de falacias, tanto el marxismo como el keynesianismo han influido y siguen influyendo de forma notable en nuestro mundo. Conviene familiarizarse con ellos. La mejor demolición del marxismo se encuentra en La Teoría de la explotación, capítulo XII incluida dentro de Historia y crítica de las teorías del interés. Eugen von Böhm Bawerk. (Ed. Fondo de Cultura Económica), y que aparece incluida dentro del Volumen III de Lecturas de Economía Política de Jesús Huerta de Soto. (Unión Editorial, 1987). Por lo que a Keynes se refiere, aunque difícil, confusa y desorganizada, merece la pena leer La Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero, Editorial Aosta y también las principales refutaciones de la misma: Hazlitt, Henry. Los errores de la Nueva Ciencia Económica. Aguilar, 1961 y Hazlitt, Henry ed. The Critics of Keynesian Economics. Van Nostrand, 1960.

Para profundizar hasta el nivel casi de experto se sugieren en el tema monetario, crediticio y del ciclo económico: El Origen del Dinero de Carl Menger, Historia de las doctrinas relativas al crédito y la Moneda de Charles Rist, La Teoría del Dinero y del Crédito de Ludwig von Mises y Prosperidad y Depresión de Gottfried Haberler y, para la historia del pensamiento económico, la escrita por J.A. Schumpeter o en su defecto la de Murray N. Rothbard, si bien esta última no llega más que hasta los neoclásicos.

Todos juntos no llegan a la veintena, aunque les garantizo que sólo leyendo con aprovechamiento los nueve primeros tendrán ustedes unos conocimientos de economía con los que jamás pudieron haber soñado. Ni curvas, ni derivadas. Sólo acciones y valoraciones humanas. ¿Quién se anima?

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