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Michael Moore, un bolo fuera del carril

Por Peter Wicks
Traducido por Carlos Oliver Yébenes

Hace ya más de diez años que Michael Moore saltó a la fama con "Roger & Me". El documental relata el intento de Moore de conseguir una entrevista con Roger Smith, el presidente de General Motors, que era el responsable del cierre de una planta de montaje en el pueblo natal de Moore, Flint (Michigan).
 
"Roger & Me" muestra el efecto demoledor que tuvo el cierre en la comunidad de Flint, recordando vívidamente el coste de un sistema económico que trata a los trabajadores como mercancía.
 
La cinta de Moore se convirtió en el documental no musical que más ha recaudado de todos los tiempos y recibió una mayoría de críticas favorables. Sin embargo, un pequeño número de críticos, incluyendo a la venerada Pauline Kael, acusaron a Moore de alterar el orden cronológico de los acontecimientos que relataba para favorecer su mensaje político. Moore alternó en sus respuestas, por un lado diciendo que era una mentira y por otro admitiendo que había alterado el orden cronológico pero que tenía derecho a hacerlo. Esto, aparte de ser demasiadas respuestas, supuso una premonición de los problemas que podrían dominar su trabajo posterior.
 
Moore continuó con una serie satírica llamada "TV Nation" en la cadena Fox, un programa basado en bromas políticas. El programa era tosco e irregular, pero en sus mejores momentos combinaba la política con un pícaro sentido del humor. Esta fue la última vez que Moore resultó gracioso. En su último libro, "Estúpidos hombres blancos", las extrañas agudezas de Moore son, en el humor, lo que el realismo socialista es en el arte.
 
Mary McCarthy dijo una vez de Lillian Hellman, "Cada palabra que escribe es una mentira, incluidas 'y' y 'el' ". Moore todavía no ha llegado a ser tan embustero como se dice que fue Hellman, pero hay tantas afirmaciones engañosas y falsas en su libro como para que éste sea en su totalidad sospechoso. El propósito de los chistes malos en su libro es dar por veraces hechos falsos. Cuando Lou Dobbs entrevistó a Moore en la CNN, le preguntó por qué no respondía a las acusaciones de flagrantes errores en su libro y él respondió "¿Por qué debería hacerlo? ¿Cómo puede haber errores en el humor?"
 
El documental de Moore "Bowling for Columbine", que el año pasado ganó el Oscar al mejor documental, trata de la masacre de el instituto Columbine en Littleton, Colorado, y se extiende también a tratar la cultura americana de las armas de fuego. El documental se burla de los estúpidos hombres blancos que culparon a Marilyn Manson de los asesinatos cometidos por Eric Harris y Dylan Klebold. Moore entrevista compasivamente a Manson y éste charla amablemente con Moore de la corrupción de los políticos y de los medios de comunicación.
 
El problema es que las explicaciones de Moore no son mejores. En varias ocasiones en el documental Moore afirma que la masacre del instituto Columbine ocurrió en el mismo día (20 de Abril de 1999) en que los Estados Unidos bombardeaban Kosovo y sugiere que el ejemplo de la violencia externa de los Estados Unidos es culpable de la violencia doméstica, por ejemplo, los disparos en los institutos. Este paralelismo implícito entre la campaña de la OTAN en Kosovo y la masacre de Columbine es una pura idiotez moral. Dudo que ni siquiera Moore se lo crea, más bien parece un instrumento que le permite predicar sobre la política exterior americana en un documental que pretende tratar el tema de la cultura de armas de fuego.
 
Una vez más Moore ofrece demasiadas explicaciones. Unas veces sugiere que los medios de comunicación son los culpables de inspirar un clima de miedo entre la población blanca. Luego va más allá y cuenta la historia de que Estados Unidos ha sido un país de gente asustada que iba disparando a indios nativos, a negros, y a ellos mismos. Su historia está distorsionada de una manera tan extravagante que sería mucho más adecuado contarla en un tebeo.
 
En su tebeo, Moore sugiere que la National Rifle Association (Asociación Nacional del Rifle) tiene conexiones con el Ku Klux Klan. El narrador dice "...en 1871, el mismo año en que el KKK se convirtió en una asociación terrorista ilegal, se fundó la National Rifle Association." Por miedo a perder el hilo, se muestra a un miembro del KKK y otro de la NRA prendiendo fuego a una cruz juntos. El hecho es que la NRA se fundó por dos oficiales de la Unión, y Ulysses S Grant, que firmó para que se convirtiera en ley la ilegalización del KKK y defendió esa ley vigorosamente, y que más tarde se convertiría en el octavo presidente de la NRA. Las alusiones de Moore no son sólamente polémicas, son propaganda de la peor clase.
 
Si bien es preocupante que mucha gente no se de cuenta de los errores y engaños de Moore, es más preocupante que muchos que se han dado cuenta, estén dispuestos a pasarlos por alto porque comulgan con las ideas políticas de Moore. Aparte de una absoluta hipocresía, el problema de esa postura es que a la Izquierda no le importa nada la calidad del debate público, sólamente el resultado. La propaganda corrompe, siempre. Los progresistas serios deberían rechazar las tácticas de Moore y deberían rechazar a Moore.
 
Esperemos que a cambio los conservadores hagan algo con Ann Coulter.

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