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La Royal Society británica intenta aplastar a la oposición de la teoría del calentamiento global

Por George Reisman
Traducido por Mariano Bas Uribe

Original publicado el 23 de septiembre de 2006.

Del New York Times del 21 de septiembre:

LONDRES, 20 de septiembre – Un grupo científico británico, la Royal Society, sostiene que Exxon Mobil está divulgando información "inexacta y engañosa" acerca del cambio climático y financiando grupos que desinforman al público sobre este asunto.

La Royal Society, una organización de 1.400 miembros que data de los años 1600 y ha contado entre sus miembros con Isaac Newton y Albert Einstein, pedía este mes en una carta a Exxon Mobil que dejara de financiar a estos grupos y cambiara sus informes públicos para reflejar más exactamente las opiniones de los científicos sobre el asunto.

Hay una "falsa impresión de que hay un debate entre dos bandos dentro de la comunidad científica" acerca de los orígenes de cambio climático, dijo Bob Ward, el director general de comunicación de la Royal Society.

La verdad es que "miles y miles" de científicos en todo el mundo están de acuerdo en que el cambio climático están relacionado con los gases de efecto invernadero, dijo, con "uno o dos profesionales en contra", que discrepan.

La Royal Society es totalmente falaz en sus declaraciones y lo que hace es intimidar y silenciar a quienes discrepan. No hay uno o dos "en contra" que discrepen de las afirmaciones de los verdes referentes al calentamiento global, sino más de 17.000 científicos. De hecho, estos científicos han firmado una declaración que establece su oposición en términos indiscutibles. Como apuntan los promotores de la declaración, "hasta ahora incluye a 2.660 físicos, geofísicos, climatólogos, meteorólogos, oceanógrafos y científicos medioambientales que están especialmente bien cualificados para evaluar los efectos del dióxido de carbono en la atmósfera y clima de la Tierra". Y continúan indicando que los firmantes "también incluyen 5.017 científicos cuyo campo de especialización es la química, bioquímica, biología y otras ciencias naturales, lo que les hace especialmente bien cualificados para evaluar los efectos del dióxido de carbono en la vida vegetal y animal de la Tierra". (La lista completa de firmantes está en Internet, organizada tanto alfabéticamente como por estado de residencia. También la lista de los 2.660 firmantes que son físicos, geofísicos y demás. Por último, se puede ver la lista de los 5.017 firmantes que son científicos especializados en química, bioquímica y demás.)

La declaración fue promovida por Frederick Seitz, quien fue anterior presidente de la Academia Nacional de Ciencias y es presidente emérito de la Rockefeller University. La propia petición está en línea, en http://www.oism.org/pproject/s33p37.htm.

Reza así:

Pedimos al gobierno de los Estados Unidos que rechace el acuerdo sobre calentamiento global redactado en Kyoto, Japón, en diciembre de 1997 y cualquier otra propuesta similar. Los límites propuestas para los gases de efecto invernadero dañarían el medio ambiente, comprometerían el avance de la ciencia y la tecnología y lesionarían la salud y bienestar de la humanidad.

No hay una evidencia científica convincente de que la emisión humana de dióxido de carbono, metano y cualquier otro gas de efecto invernadero esté causando o vaya a causar en el futuro previsible un calentamiento catastrófico de la atmósfera terrestre ni una alteración de su clima. Asimismo, hay suficientes evidencias científicas de que el incremento del dióxido de carbono atmosférico produce muchos efectos beneficiosos en los entornos vegetales y animales naturales de la Tierra.

La declaración viene acompañada por un informe de ocho páginas con información científica sobre "calentamiento global", titulado "Efectos medioambientales de un incremento atmosférico del dióxido de carbono". No voy a intentar resumir el informe aquí. Simplemente me limitaré a apoyar una sus principales conclusiones, a saber, que las "Predicciones obre calentamiento global", que la Royal Society considera indiscutibles, un hecho científicamente probado, "se basan en modelos climáticos informatizados, una rama de la ciencia aún en su infancia".

No hay absolutamente ninguna base empírica para la afirmación de la Royal Society. Sin duda no se ha realizado ni podría realizarse nunca un experimento de laboratorio basándose en una comparación entre dos planetas Tierra idénticos. En uno de ellos se produce la Revolución Industrial a la que sigue un aumento catastrófico de la temperatura, mientras que en el otro, en el que no hay Revolución Industrial, no la hay. Ese sería un hecho establecido experimentalmente. Y simplemente no existe.

Además, ha habido repetidos periodos prolongados de calentamiento global en el único planeta Tierra que existe, sin contribución alguna del Hombre, su industria o incrementos del dióxido de carbono atmosférico causados por la propia naturaleza. En otras palabras, la Royal Society no tiene una base empírica real para sus afirmaciones. Todo lo que tiene es un modelo climático informatizado, que no es más fiable ni exacto que la predicción del tiempo, que es lo que realmente es, sólo que a una escala de siglos en lugar de días. Sobre esta base la Royal Society trata de aplastar a la oposición a los verdes y su programa de control gubernamental global y privaciones económicas masivas.

Lo que hay en el comportamiento de la Royal Society es un intento evidente de intimidación e imposición de una conformidad de pensamiento sobre un importante asunto público. Imaginemos el alboroto si este tipo de carta enviada a por la Royal Society a Exxon hubiera sido enviada por Exxon a los 1.400 miembros de la Royal Society pidiéndoles que cesaran en su apoyo a esa organización a causa de sus puntos de vista sobre el calentamiento global. Ya puedo oír las denuncias: "Inquisición", "violación de la libertad de expresión", "tácticas represivas", "fascismo"...

Bueno, todo eso es lo que precisamente los supuestos defensores mundiales de las libertades de expresión y prensa debería estar diciendo acerca de las tácticas de la Royal Society. Esas tácticas son un ejemplo perfecto de lo que el ilustre profesor experto en clima del MIT, Richard Lidzen, describía el pasado abril en su artículo "Clima de miedo" en el Wall Street Journal. Unido al poder arbitrario de gran cantidad de agencias gubernamentales que entre ellas controlan prácticamente todos los aspectos de su existencia, son capaces de forzar a Exxon a someterse. De hecho, no me sorprendería que Exxon acabara viéndose obligada a ser para la industria petrolera lo que ha sido Philip Morris para la industria tabaquera, es decir, una empresa que no parece existir para otro fin que para desanimar en lo posible la compra de sus productos. Ese comportamiento autohumillante es lo que puede ocurrir cuando una empresa se ve a merced del poder arbitrario de la administración azuzado en su contra por propaganda viciada proveniente de quienes, como la Royal Society, se postulan como fuentes de intelecto y moralidad.

Por cierto, la declaración a la que me he referido no tiene apoyo financiero de Exxon ni de ninguna compañía petrolífera, o de carbón o gas natural. ¿Puede decirse lo mismo del apoyo gubernamental a la Royal Society y los infinitos "estudios" dedicados al avance del programa verde?

La Royal Society debería disculparse ante Exxon y los reputados científicos (Seitz, Lindzen y los más de 17.000 más que se oponen a sus puntos de vista) cuya reputación ha manchado.

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