Seny: Abril 2005Bitácora de Antonio Mascaró Rotger
30 de Abril de 2005La historia de Laissez Faire City
Hace años, participé en un proyecto liberal llamado Laissez Faire City. Este escrito, con algunas modificaciones, es la explicación que suelo dar cada vez que me preguntan sobre aquella aventura. Y es que, todavía hoy, la historia de Laissez Faire City tiene sus misterios... La historia de Laissez Faire City La última década del siglo XX empezó con grandísimos cambios. La implosión del imperio soviético y la explosión de las tecnologías de la información se citaban a diario como los progenitores de un nuevo orden mundial que ya estaba aquí. Entre las filas liberales, sin embargo, pronto se vio que la decepción de los orientales con el marxismo y la ilusión del mercado por las telecomunicaciones no iban a llevar a los gobiernos occidentales a abrazar con renovado vigor las viejas recetas del laissez faire. Muy al contrario, parecían más empeñados que nunca en aplicar las chapucillas que fueran necesarias para asegurar la pervivencia del Estado del Bienestar. Reformar para conservar, pero a la socialdemocracia ni tocarla. En 1994, un grupo de inversores de diversos países visitó algunas regiones de Hispanoamérica. Fue en ese viaje que James Dale Davidson tomó las notas en su ordenador portátil que acabarían constituyendo el famoso The Sovereign Individual. Durante el viaje, esos capitalistas recordaron cierta idea que Ayn Rand había tenido décadas atrás. La autora liberal se había preguntado qué sucedería si un país pobre cediese por 50 años unas docenas de millas cuadradas a un grupo de inversores. Rápidamente se entusiasmaron con la idea y decidieron poner manos a la obra. Fundaron el Laissez Faire City International Trust y nombraron fideicomisario a un exdiplomático ruso llamado Mikhail Larguine para coordinar los esfuerzos. En un primer momento, le echaron el ojo a unas cien millas cuadradas en Perú. Durante el verano de 1995, el Trust publicó un anuncio en The Economist y Newsweek informando del proyecto. Varios medios de comunicación, principalmente británicos, se hicieron eco de la noticia, mientras en Estados Unidos pasaba casi desapercibida. Miles de personas se pusieron en contacto con el Trust y algunos pagaron los cien dólares que se pedían en un principio para convertirse en Fundador. En marzo de 1996, se creó la página web de Laissez Faire City (en adelante, LFCity). El Trust amplió su búsqueda a todo el planeta y pronto se inspeccionaron posibles sedes en varios continentes. Pero cuando el gobierno de Alberto Fujimori empezó a perder interés en el proyecto, algunos Fundadores del Trust recogieron los bártulos y se dedicaron a otros asuntos. Hay que decir que estos primeros Fundadores eran principalmente empresarios de edad media con amplios conocimientos de Ayn Rand y autores similares. Cuando se vieron abandonados por una gran parte de sus compañeros, la nueva mayoría de Fundadores quedó constituida por un grupo muy distinto. Los anuncios habían atraído la atención de jóvenes que no sólo conocían las ideas de Rand sino que estaban muy familiarizados con las nuevas tecnologías. Fue esta segunda oleada de Fundadores los que decidieron dar un giro insospechado al sueño de LFCity. Confiando tan firmemente en el capitalismo como en la informática, estos jóvenes estaban convencidos de que uniendo ambas fuerzas se podía crear una LFCity en el ciberespacio. La ciudad física podía esperar mientras ellos se ponían manos a la obra para construir la ciudad en la naciente internet. En lugar de empezar por hacerle la competencia a Mónaco, Singapur y Hong Kong, se la harían a Yahoo!, Amazon y AOL, por así decirlo. Cuando estos jóvenes tomaron las riendas, en 1997, su primer objetivo fue el desarrollo de programas informáticos para garantizar la privacidad de los usuarios. Entendieron que era de la mayor importancia protegerse de los ataques de las agencias gubernamentales y de cualquier otro tipo de cacos y fisgones. El primer fruto real de este nuevo enfoque fue el MailVault, un sistema de correo electrónico basado en avanzadas técnicas encriptación para garantizar la privacidad de los mensajes. Sobre estos cimientos, había de construirse toda una red de herramientas para permitir a los futuros ciudadanos de LFCity crear sus propios negocios de banca electrónica con la que desarrollar la economía de la ciudad. De hecho, fue a principios de ese mismo año que se publicó el citado The Sovereign Individual, que versaba, precisamente, sobre las enormes posibilidades que las nuevas tecnologías brindaban a los individuos para comerciar entre sí, enriquecerse, prosperar y guardarse de maleantes gubernamentales y comunes. Antes de que acabara el año, apareció el primer número de un periódico llamado Laissez Faire City Times (en adelante, LCFT). El primer número se publicó en 1995 en edición de papel en inglés, ruso y español. Los siguientes números aparecieron sólo en internet, sin versión en papel, desde noviembre de 1997. Éste fue, a todos los efectos, el primer negocio que abrió sus puertas en la embrionaria LFCity. El Dr J. Orlin Grabbe y otras conocidas firmas en el mundillo liberal (Michael Gilson De Lemos, Tibor Machan, Claire Wolfe, etc.) pronto impulsaron el crecimiento del LFCT. Más tarde, este periódico cambió su nombre a Laissez Faire Electronic Times sin cambiar demasiado sus contenidos. Desde hace meses parece inactivo. El contenido del LFCT se limitaba cada semana a una media docena de artículos sobre teoría liberal, tecnologías digitales de privacidad, dinero electrónico y noticias varias sobre los que iba pasando en el mundo. Obviamente, también aparecían las últimas noticias de LFCity. Pero dos años después, los retrasos en las entregas de los programas informáticos propiciaron que un nuevo grupo de jóvenes informáticos reemplazara a los que habían dado el giro cibernético a LFCity. Fue entonces cuando el Trust empezó a tener problemas derivados de su financiación. No tanto por falta de liquidez como por sus dificultades a la hora de protegerse contra timadores de todo tipo. Al parecer, alguno de estos timadores, actuando con el respaldo de alguna agencia federal norteamericana, trató de empantanar el Trust asociándolo con empresas de mala reputación. Por supuesto, el listillo se habría embolsado, de paso, una buena suma. No sin sobresaltos, el Trust superó estas primeras pruebas. Pero el lobo ya había enseñado las orejas. Antes de que acabara la década, se fijó un precio de 6.000 dólares americanos para los que quisieran entrar a formar parte del selecto grupo de Fundadores del Trust. A principios del año 2001 entró en funcionamiento el Digital Monetary Trust (DMT) que empezó a desarrollar los instrumentos necesarios para una divisa digital. Principalmente, el Asset Lodgment Trust Accounts (ALTA) y el Laissez-faire Electronic Stock Exchange (LESE). En la fase de pruebas, se admitió la entrada a un grupo de varias docenas de beta testers que básicamente tenían que aportar sus cometarios críticos a lo que allí se iba construyendo. Esto me permitió entrar en LFCity sin tener que desembolsar un céntimo. A los beta testers se nos pedía un conocimiento mínimo de los libros inspiradores del proyecto. Uno de ellos era La rebelión de Atlas de Ayn Rand. Pero había otros: Piense y hágase Rico de Napoleon Hill, el ya mencionado The Sovereign Individual de James Davidson y Sic Itur Ad Astra: The Theory of Volition de Andrew Galambos. Además de estos libros, eran constantes las referencias a la mítica Declaración de Independencia en el Ciberespacio de Barlow. Tal vez había algún otro, pero estos eran los esenciales. Las Biblias. Sin embargo, Los beta testers no "trabajabamos" en la propia LFCity sino en una suerte de escenario de pruebas que por su pretendida naturaleza libre, pionera, follonera y anárquica se llamó Dodge City, DC para los amigos. Así que los beta testers entramos en DC. Y lo primero que nos encontramos fue una serie de lecturas inspiradas en los libros antedichos. A las lecturas les seguía un test. Pasado ese test, uno se convertía en beta tester. Lo siguiente era bastante caótico por varios motivos. Para empezar, no estaba muy claro cuando se abriría DC al gran público y, mucho menos, cuando se abriría la mismísima LFCity. Otro motivo de desconcierto era que DC, a pesar de toda la propaganda, no era más que un vulgar forum de internet; con una seguridad excepcional, eso sí. Pero debía servir de punto de partida. Además del forum, había en DC una especie de “ciberparcelas” llamadas homesteads y los beta testers podíamos comprarlas para montar allí nuestros negocios. Alguno lo hizo, pero sólo vendieron avatars (los iconos de usuario) y algún escrito, que yo sepa. Los beta testers tuvimos desde el principio la posibilidad de comprar acciones de LFCity. No pocos pagaron los 6.000 dólares americanos, convirtiéndose así en Fundadores con la esperanza de que en pocos años LFCity haría sombra a los mejores valores del NASDAQ. Creo que hubo varios centenares de personas que pagaron esa cantidad. Si uno no pagaba en divisas, sólo podía ganar dinero de DC trabajando en algo, y que yo recuerde lo único que realmente dio dinero fue conseguir que se apuntara más gente o destacar en la tarea de señalar errores y como solucionarlos. Yo conseguí meter a algún amigo, aunque recuerdo que una amiga entró, lo vio, y enseguida pensó que era una chorrada y se largó. Otros no consiguieron entrar porque no podían instalarse en su ordenador el programa de encripción PGP que se requería. Un problema que surgió con esto fue que uno podía invitarse a sí mismo usando una nueva identidad (Bot) falsa. Yo llamé a esto la "inflación de los Bots" y no fuimos pocos los que lo criticamos muy duramente porque estaba dando la impresión de que DC crecía cuando, en realidad, lo único que sucedía es que los ya presentes adquirían nuevas ciberidentidades lo mismo que hace uno cuando se crea una nueva cuenta de correo. Esto, encima, convencía a cada "tramposo" de que el proyecto era una chapuza. Pero claro, si la relación usuario-Bot era del todo anónima, entonces resultaba imposible asegurar que el usuario no iba a crear más Bots. Así que finalmente se decidió que esa "trampa" era legal. De esta manera, entraba "gente" pero DC seguía siendo un foro de debate y cuatro homesteads mal hechas. Un ciberpoblacho, no el ciberHongKong ultrafuturista más allá de Blade Runner. Pero los promotores seguían empeñados en desarrollar un software súper avanzado que fuese capaz de sostener toda esa atrevida infraestructura de LFCity. Y eso requería un montón de dinero. Para empezar, en DC había muchas promesas interesantísimas pero nada se inauguraba nunca porque ese software era un proyecto de largo plazo. Lo único que llegó a funcionar realmente fue el periódico, el foro de debate, el servicio de correo electrónico seguro y una especie de mercadillo donde uno podía vender avatars. La obsesión por la privacidad protegió a los poderes fácticos, los promotores de la segunda generación que controlaban todo el tinglado electrónico desde el legendario y paradisíaco refugio de San José de Costa Rica. Entonces alguien acusó a uno de estos promotores de la segunda generación de estar recabando información privada sobre los participantes: identidad personal, dirección IP, cuentas bancarias, pasado profesional, de todo... Tras un montón de debates que llevaron a un mal ambiente enorme, se decidió que se elegiría a un representante de los beta testers para ir a ver qué diantre pasaba en Costa Rica. Pero eso sólo empeoró las cosas porque el que fue volvió convencido de que había pasado una semana en el Reino Celestial y la gente empezó a largarse en masa. Entonces los pocos cabreados que se quedaron (mucha gente puso mucho dinero) consiguieron que se hiciera una auditoria externa. Quedó claro que había sido una estafa y la cosa se disolvió. Creo que a nadie se le devolvió ni un dólar. Paradójicamente, mientras LFCity se hundía arrastrada por el fracaso estrepitoso de DC, los programadores del Trust había conseguido terminar los tres productos principales, a saber: el MailVault 2.1, el LESE y el ALTA. Debería haber sido un gran éxito, pero llegaba demasiado tarde. Se descubrió que uno de los implicados en la estafa de DC había participado hacía años en una estafa con plata en diversos estados de EE.UU. Y sospecho que había alguna relación con gente poco respetable de por Rusia por algún comentario que me hizo un beta tester de los países del Este. Años después, muchos de los participantes seguimos en contacto. Cuando menos, sirvió para hacer amigos, aprender cuatro cosillas y ver, a la brutas, lo acertado que iba Hayek cuando hablaba de “los socialistas de todos los partidos”. La libertad se practica, no se diseña. 27 de Abril de 2005Tertulia del 3% con Vergés y Contreras
Ayer martes, Josep C. Vergés organizó en Badalona una tertulia sobre la cuestión del 3% con Amador Contreras. El primero es el economista catalán que fue expulsado de Unió Democràtica de Catalunya por haber dado el toque de alarma sobre los casos de corrupción de ese partido. Vergés trató el tema en su libro Tots els homes de Duran: la corrupció política de Catalunya (Llibres de l’Index), por el que Duran le llevó a los tribunales pero estos dieron la razón al autor. Amador Contreras fue el primer contratista en denunciar la corrupción en la adjudicación de obras públicas. De momento, tiene una condena de más de un año de prisión. En la introducción, Vergés comentó que cuando Maragall se refirió simplemente al “tres por ciento” sin más señas, todo el mundo supo de qué se trataba. “Tanto, que ya no se habla de ello.” Y es que la vergüenza del Carmel la achaca Vergés a tres males: la incompetencia de CiU por ser ellos quienes empezaron todo el proyecto y lo pusieron en marcha. La indiferencia de los socialista por hacer oídos sordos ante las quejas insistentes de los vecinos. Y la improvisación de este nuevo gobierno “a la mejicana” que, como el de Fox, llegó con promesas de cambio y limpieza y “no ha cambiado nada.” Contreras empezó por comentar que ya en 1989 se produjeron unas adjudicaciones de tres obras en las que ya se sabía el resultado con dos meses de antelación. Simplemente se pusieron las condiciones “a medida” para otorgarlas a quien convenía. A la docena de contratistas que se habían presentado en vano se les dijo que volvieran a presentarse que a la próxima ya les harían un arreglo. De todas formas, este sistema del famoso 3% que empezó chapuceramente con trajín de maletines llenos de dinero contante y sonante ha ido sofisticándose. Explicó Contreras que para ir filtrando a las empresas adjudicatarias se estableció una clasificación con una serie de requisitos. Puesto que uno de los requisitos era la experiencia, el empresario se veía en la tesitura de entrar en la espiral de corrupción o quedarse a dos velas. Es más, sobre el papel, las normas eran de los más estricto, de manera que si alguien sacaba los pies de la manta, los funcionarios corruptores solamente tenían que aplicar (esta vez sí) la ley. Esto lo ilustró con una frase florida: “al amigo se le da el culo, al enemigo se le da por culo y a un indiferente se le aplica la legislación vigente.” El siguiente paso en el perfeccionamiento de este sistema consistió en las UTEs, las Uniones Temporales de Empresas en las que grandes empresas estatales se prestan a este juego para que las empresas locales protegidas puedan obtener una Clasificación de Contratistas potente, que de no ser así jamás conseguirían. De esta manera, con el simple manejo contable y accionarial se pueden hacer transferencias de efectivo de manera mucho más opaca que con los maletines. De pasada, Contraras hizo referencia explícita a famosísimos personajes españoles para aclarar que no se trata de un caso peculiar catalán. Y que, de hecho, los corruptos y los corruptores catalanes están totalmente compinchados con los del resto de España. De todas formas, puntualizó que el auténtico chollo había consistido en las recalificaciones. Estando una parte tan grande del territorio nacional calificada como no urbanizable o con restricciones importantes, los funcionarios que tienen el poder para cambiarlo se encuentran con unas oportunidades de lucro espectaculares. Finalmente, Contreras narró los sucesos que le condujeron a la actual condena provisional, ya que tiene recurrida la Sentencia. La obra era la urbanización de unos terrenos de una veintena de propietarios, entre los que se encontraba la farmacéutica Boehringer, a la que hicieron un traje a medida recalificando los terrenos a su exclusiva conveniencia. Además, en el proceso de reparcelación las fincas de Boehringer crecieron en proporción a la que mermaron la del resto de propietarios. Es decir, que a Boheringer le reconocieron más metros de los que aportó, que lógicamente les faltaba al resto de Propietarios. Pues bien, Contreras empezó a notar irregularidades en la que intentaban hacerlo cómplice y abandonó las obras apoyándose en que tampoco querían pagarle. Otro contratista acaba las obras sin ni haber hecho previamente las mediciones, lo cual prohíbe la Ley. Con tan convencimiento y habiéndose enterado de que a la inauguración asistirían personajes de altísimo nivel, escribió a estos personajes para advertirles del caso. En respuesta, Contreras fue visitado por representantes de diversos cuerpos policiales, cada cual enviado por alguno de los destinatarios de las misivas. Algunos de estos llegaron a ver que efectivamente había algo incorrecto en el asunto. Pero la inauguración tuvo lugar como si nada con la presencia de esas autoridades. Y allí estaba Contreras con su pancarta denunciando el caso. Consciente del peligro que allí había, pasada la inauguración, Contreras cortó el acceso a ese lugar dejando un camino alternativo y fue así como se querellaron contra él con el resultado ya mencionado. En un primer momento, Contreras ofreció la empresa a sus trabajadores pero estos no la aceptaron. Les indemnizó y se aseguró de recolocarles en la empresa que le compró las máquinas. En el turno de preguntas, afirmó que lo del Carmel jamás habría pasado si se hubiese aplicado la“legislación vigente” y que la solución no podía encontrarse en los sindicatos tal como funcionan hoy aquí. Dijo que sus cúpulas están “metidas en el ajo,” como lo está la clase “política y judicial”. Por último, Contreras afirmó con rotundidad que estas cosas no suceden cuando uno trabaja con empresas privadas, donde se trabaja con seriedad. De todas formas, opinó que de esto no podía deducirse que la solución radicara en la privatización total de las obras públicas, “porque se lo quedarían los mismos.” La cuestión de la privatización da para mucho. Tanto que mejor dejarlo para otro post, no vaya a eternizar este. 23 de Abril de 2005¡Tiembla, Capitán Kirk!
Sir Richard Branson, con su “Virgin Galactic”, Burt Rutan, el empresario que ganó el premio X-Prize con el ya legendario SpaceShipOne y Paul Allen, cofundador de Microsoft, parecen haberse tomado en serio esto del turismo espacial. En los próximos tres años, esperan entrenar a tres mil astronautas para su nave insignia, la VSS Enterprise, cuyo diseño esperan completar este mismo año. (¡Tiembla, Capitán Kirk!) The Australian informa que, de las diversas bases que pretenden establecer alrededor del mundo, una podría estar en aquel país. Comenta Dale Amon en Samidata que el plan de este trío podría consistir en compaginar la base del desierto del Mojave con alguna en Australia para seguir estos pasos:
Discrimina el català
Reaparecen de vez en cuando por las calles de Barcelona unas pegatinas rojas adheridas a paredes, vallas publicitarias y rótulos comerciales. El mensaje suele ser siempre del estilo “AQUESTA EMPRESA DISCRIMINA EL CATALÀ”.
Es una afirmación curiosa. La empresa en cuestión también discrimina el inglés; idioma usado a diario por miles de turistas y hombre de negocios que visitan la Ciudad Condal. También es cierto que docenas de establecimientos en el Raval y aledaños discriminan el catalán pero no se ganan ninguna pegatina roja ¿será porque lo discriminan a favor del árabe? ¿Será que el “català” y el árabe son una misma cosa? ¡Y yo sin enterarme! ¿No hay co...raje para multar a un magrebí como hicieron con esos restaurantes en Lérida que sólo tenían la carta en “espanyol”? La cuestión es que cada vez que veo una de estas pegatinas no puedo dejar de hacerme estas y otras preguntas. ¿Quién las paga? Dudo de que se trate de grupos 100% autofinanciados, quiero decir que es casi seguro que reciben subvenciones. Y entonces pienso que más de un contribuyente de los que financian involuntariamente la pegatina en cuestión podría ser el que escribió con boli estas palabras sobre una de estas pegatinas: “ESTA PEGATA DISCRIMINA EL SPANISH”. Indeed, que diría un inglés. ¿Qué harían los autores de estas pegatinas si llegaran al poder? ¿Acaso se volverían pragmáticos para discriminar el catalán en la intimidad? ¿Prohibirían toda expresión escrita en Cataluña que no fuese en catalán? ¿Y toda expresión oral? ¿Cuál sería la pena? ¿Multa? ¿Expulsión? ¿Reclusión en un campo de “normalització”? ¿O viven tan en otra galaxia que esperan que renunciemos por las buenas a esta riqueza? ¿Tan frágil es el catalán que no puede permitirse competencia alguna en “el Principat”? Y, si lo fuere, ¿cuál sería el motivo? En un libro de reciente aparición, Miquel Porta Perales decía (traduzco del catalán):
ACTUALIZACIÓN: foto aquí 19 de Abril de 2005¡Fumata bianca!
15 de Abril de 20056.600.000.000 horas
Esto es lo que se tarda conjuntamente en EE.UU., según la propia agencia tributaria americana, en cumplir con las obligaciones del impuesto sobre la renta, según informa yahoo. De las muchas informaciones que aparecen en la prensa sobre la declaración de la renta que se realiza hoy en EE.UU., posiblemente ésta sea una de las más espectaculares. Es un enorme derroche que va en aumento.
Y son pocos los que proponen estrategias realistas para detenerlo. Uno de ellos es Nelson Hultberg, que en su artículo de hoy detalla los pasos que deberían seguirse. Para empezar, Hultberg explica cómo la progresividad (que paguen más los más ricos) del impuesto implica su secular tendencia a engordarse con nuevas complicaciones legislativas. Y es que la mayoría de los votantes no pagan este impuesto, de manera que viven instalados en lo que él llama la mentalidad de "algo a cambio de nada". O dicho de otro modo, estos votantes tienen una "demanda infinita" de los bienes que se financian con este impuesto. Lo cual, a su vez, incentiva a los partidos mayoritarios a seguir por este camino. Y mientras esto siga así, dice, no es de esperar que votantes y legisladores se comporten de manera responsable. Como primer paso, por lo tanto, Hutlberg propone un impuesto de tipo único sin retenciones, deduciones, exempciones, ni complicación alguna. Es por este motivo que critica duramente la propuesta de Forbes-Armey que, si bien defendieron el tipo único, lo "suavizaron" con tantas exempciones que al final, dice Hutlberg, acaba siendo más progresivo que el actual. El meollo de su idea lo resume en éste párrafo: La solución ideal a este problema de demanda infinita entre los votantes radica en no ofrecer exempción fiscal alguna y, simplemente, solicitar que todo el mundo pague un impuesto de tipo único del 10% independientemente de su renta. Esto sería más coherente con el principio de "igualdad ante la ley". Todo el mundo pagaría proporcionalmente, es decir, el mismo tipo. [...] Tal política conllevaría una rápida y drástica reducción del gobierno y, en consecuencia, una importante bajada de impuestos. Podríamos tener un impuesto de tipo único del 5% dentro de una década o dos. ¿Es mucho pedir que un hombre que gana 5.000 $ al año pague 250 $ para financiar el gobierno que protege sus derechos y mantiene el orden para él y su familia? Yo pienso que no. 14 de Abril de 2005Comic ancap / minarq
Recientemente ha aparecido la versión comic de la novela The Probability Broach de L. Neil Smith. Ya está disponible en amazon y las primeras 42 páginas del comic pueden verse aquí (advertencia: contiene imágenes violentas). La novela podría clasificarse como policíaca de ciencia-ficción subgénero historia alternativa con moraleja de economía política. O sea, rara. El autor es un tipo curioso. En 1978 se presentó a la legislativas de Colorado por el Libertarian Party con un presupuesto total de campaña de 44,00 $ y obtuvo el 15 % de los votos. También ha trabajado como músico, consultor de defensa, policía y otras ocupaciones. O sea, raro. En las primeras páginas de la novela, un científico llamado Vaughn L. Meiss (¿suena familiar?) es asesinado y el detective Win Bear se encarga de la investigación. Meiss, a parte de científico excéntrico, era miembro del Propertarian Party, así que Bear va a hacerles una visita. Allí le regalan un manual de economía escrito por una tal Mary Ross-Byrd (¿también suena de algo?). Más tarde, cuando Bear registra el laboratorio de Meiss, tropieza con uno de sus experimentos y es transportado accidentalmente a un universo paralelo. Se trata de un mundo a medio camino entre el anarcocapitalismo y el minarquismo. En ese extraño lugar, Bear descubre muchas similitudes con su propio mundo pero también varias diferencias que le dejan muy asombrado. A lo largo de la historia, mientras Bear intenta zafarse de los malos, los malvados hamiltonianos, que le han seguido por la brecha, el lector va descubriendo una suerte de mundo alternativo en el que abundan las referencias a los grandes del pensamiento liberal (en citas literales o veladas como las de Vaughn Meiss). Por ese motivo es recomendable que el lector ya esté enterado de quienes eran los economistas de la Escuela Austriaca, los antifederalistas, qué dijo Heinlein de la luna o quienes eran L. Spooner y el banquero Midas Mulligan, por poner unos ejemplos. Precisamente estos guiños constantes a los clásicos liberales son uno de los principales atractivos del libro. Bear pronto descubre que su mundo comparte con este otro todo las historia básica hasta finales del siglo XVIII. Y es que en esta “disneylandia de los anarquistas”, como él la llama, el héroe mundial es Albert Gallatin. En el mundo de Bear (y en el nuestro), Gallatin fue Secretario del Tesoro pero no se cargó a nadie. Pero en el mundo alternativo, Gallatin mató de un tiro en la frente al Tirano Geroge y por eso le veneran. Lo que deja pasmado a Bear es que al decir Tirano George se refieren al presidente. A George Washington. Justo después de la Guerra de la Independencia que, entre otras cosas, se había librado contra un impuesto sobre las infusiones del 4%, Washinton estableció un impuesto sobre el whiskey del 25%. Se armó la gorda y en los estados de tierra adentro donde se destilaba esa bebida se resistieron por las armas en lo que se vino en llamar la Rebelión del Whiskey. En el mundo de Bear (y en el nuestro), Washington aplastó la rebelión por las armas y, más tarde, murió en la cama de un constipado mal curado. En ese otro mundo, tuvo peor suerte. Y ahí empieza una historia totalmente distinta. En fin, muy recomendable para los ya iniciados en esto del liberalismo más allá del inevitable Smith. Adam, no Neil, claro. 13 de Abril de 2005Regreso
Después de poco más de un año offline... ¡regreso a la blogosfera! Durante todo este tiempo Seny ha estado en una sección sui generis de liberalismo bajo el epígrafe de bitácoras inactivas. En estos últimos doce meses esto ha cambiado mucho y me imagino que la inmensa mayoría de los lectores de liberalismo y redliberal poco o nada recuerdan de esta bitácora. La abrí en diciembre de 2003 al tiempo que hacían lo propio Daniel y Juan Ramón. El título se refiere, por supuesto, a la expresión catalana que se lee “señ” y suele traducirse como razón, seriedad o sentido común, como opuesto a la rauxa que sería el desenfreno, la sinrazón o la impulsividad. Hace años, la izquierda interpretó que esto del seny era una flaqueza burguesa, como la frugalidad o la familia, así que para denigrarlo se podía leer por aquí y por allá eso de $eny. Supongo que hoy sería $€n¥. Ya se ve por donde iban, ¿no?, por eso me gusta el seny. Por ejemplo, cuando algunos economistas dicen que los individuos que acuden a un mercado son seres perfectamente racionales, les dan una imagen de robotitos antipáticos. Me parecería más sensato decir que en el mercado, como en la vida, o vas con seny o no vas bien. Puntualizo que si bien hace años que vivo en Barcelona y, por supuesto, hablo el catalán, soy menorquín y allí también usamos esta expresión. Y, por cierto, veo con agrado que están apareciendo liberales en las Islas, que falta nos hace. Los lectores más asiduos de liberalismo se habrán fijado, tal vez, en que varios de mis artículos son sobre Ayn Rand así que no se sorprenderán de que a menudo coincida con ella (y seguro que a ella también le habría gustado eso del seny). Sin embargo no me considero objetivista por varios motivos. Para empezar no comparto su ateismo. O, más exactamente, no comparto su análisis de la religión como algo intrínsecamente contrario al desarrollo humano. Tampoco comparto su extraña justificación del estado, como creo que sucede con gran parte de sus seguidores que se han acercado a las posiciones ancap. Igualmente, comparto las ideas de la Escuela Austriaca de Economía y admiro enormemente la labor del Mises Institute, si bien discrepo de varias opiniones que han expresado desde LRC en los últimos años. En los próximos días o semanas iré comentando aquí varios libros y artículos que he leído durante este año y que creo que podrán ser de interés para los más minarquistas o anarcocapitalistas. Archivo |
| © 2001-2008 liberalismo.org | XHTML 1.0 con CSS2 |