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Orden Natural: Julio 2006

28 de Julio de 2006

Por qué el socialismo rehusa morir


Erik von Kuehnelt-Leddihn


La reacción inmediata ante el colapso del comunismo en los regímenes de la Europa del Este fue que, moral e intelectualmente, ahora el socialismo estaba en bancarrota. Pero no tuvo que pasar mucho tiempo antes de que se iniciara una contraofensiva. Se escuchó el argumento de que los "rusos bárbaros" nunca habían comprendido debidamente el elevado humanitarismo de Carlos Marx y que Stalin había pervertido los sublimes ideales de Lenin. La desintegración de la URSS no significó el fin del credo socialista, de los partidos socialistas ni, inclusive, de las convicciones y tendencias socialistas dentro de los movimientos políticos no socialistas. (Algunas personas flirtean con la "social democracia" inconscientes de que el ala radical del Partido Obrero Social Demócrata Ruso la que protagonizó la revolución de octubre en 1917 en San Petersburgo.

Hay cuatro razones muy claras para la persistencia de la amenaza socialista: 1) la naturaleza humana, 2) la crisis religiosa, 3) la estructura política de las democracias liberales occidentales, y 4) el temor a los dolorosos ajustas que hay por delante.

Empecemos con la naturaleza humana y su bifurcación. Todos tenemos dos impulsos innatos. Hay uno que compartimos con el reino animal, la tendencia colectivista hacia la identidad, el placer que derivamos de la compañía de personas de la misma edad, sexo, raza, carácter étnico, gustos, convicciones políticas y mentalidad. Esta tendencia, cuando es dominante, hace que las personas se sientan incómodas en presencia de la diversidad, de la desigualdad, sea superioridad o inferioridad. Estas categorías, sin embargo, se ven favorecidas por el otro impulso que llevamos dentro y que nos lleva, como viajeros y exploradores, a buscar y disfrutar la diversidad, y al que debemos nuestra cultura y civilización occidental. Todo depende de cual de estos impulsos conquiste la hegemonía, y si damos primacía a la libertad y a la personalidad por sobre el instinto del rebaño y la monotonía del hormiguero.

La historia occidental ha estado caracterizada por el ascenso de las ideas igualitarias desde 1789 (no desde 1776: en ese año no hubo ninguna Revolución Americana, lo que hubo fue simplemente una Guerra de Independencia Americana). Las ideologías de los franceses, rusos y alemanes motivados por la "identidad" planteaban la necesidad de establecer la igualdad en cierto terreno mediante la asimilación forzosa, la deportación o el exterminio.

Cuando Harold Laski dijo que el socialismo era la conclusión lógica de la democracia tenía, por lo menos, la mitad de la razón. Lo que tenía en mente no era quizás la síntesis democrático liberal que hoy domina en la mayoría de los países occidentales. A pesar de todo, la unión del principio liberal (en su sentido clásico de énfasis en la libertad) que el dogma democrático (igualdad y gobierno de la mayoría) ha sido un esfuerzo honesto aunque infructuoso de unir dos opuestos: la libertad y la igualdad. Alexis de Tocqueville vio esto claramente, al igual que todos los grandes y verdaderos liberales hasta Montalembert, Acton, Mises y Hayek. Tocqueville también se dio cuenta de que el principio igualitario, en combinación con el deseo de los partidos de hacer "felices" a los ciudadanos, pudiera introducir, paso a paso, una "suave tiranía", tan desconocida en la historia que no le pudo poner nombre y tuvo que describirla. Y su descripción es una visión profética no de la URSS sino de Suecia antes del sorprendente colapso del régimen socialdemócrata de ese país tras casi tres generaciones en el poder, o de los Estados Unidos del mañana, siempre que no se imponga un cambio radical.

Uno tiene que distinguir entre el pleno Estado Socialista, donde todos los medios de producción están en las manos del gobierno, y el Estado Proveedor (Welfare State). El Estado Proveedor satisface otra demanda profundamente arraigada en la mente humana: en anhelo de seguridad. En Europa, esta seguridad estaba tradicionalmente garantizada en el ejército y en los (mucho más numerosos) servicios civiles. Pero ahora el estado promete: "Todos seréis empleados estatales’’-- lo que para muchos es la realización de un sueño. Esta tendencia empezó en Estados Unidos tras la elección de Andrew Jackson en 1828, cuando se introdujo el sistema de los despojos. También se ha practicado en Europa desde 1919, con la diferencia que, una vez nombrado y confirmado, allí un empleado estatal no puede ser despedido a no ser que cometa un crimen.

Por supuesto, hay razones concretas para que las que el ansia de seguridad y el miedo a la inseguridad se hayan convertido en potentes factores que hacen la tentación socialista tan fuerte y peligrosa. Uno de ellos es la crisis religiosa que va de la mano con el continuo debilitamiento de la familia. Un cristiano cree en la Divina Providencia, y en el Cuarto Mandamiento que subraya el deber hacia nuestros padres. Cuando las familias eran grandes y sus lazos internos fuertes, una descendencia numerosa era el mejor seguro contra la vejez. La vida campesina también ofrecía un cierta seguridad alimentaria y una garantía de espacio vital. Ahora, sin embargo, las poblaciones urbanas son mucho más inseguras y vulnerables. Pero en las últimas décadas, el materialismo práctico ha conducido a una decadencia de la familia y de la parte rural de las naciones desarrolladas.

Esta situación es astutamente utilizada por el estado o, en las democracias, por los partidos políticos, la mayoría de ellos de izquierda.(en este sentido los Nacional Socialistas no diferían de los Socialdemócratas y a sus partidarios les encantaba citar la "consciencia social" del movimiento hitleriano.) En nuestras democracias ciertos partidos políticos compran votos regalando el dinero del gobierno. Es así que han surgido partidos Santa Claus por todo el mundo. No son fáciles de derrotar en las elecciones, y cuando son derrotados, los partidos conservadores rara vez tienen el valor de deshacer su trabajo y detener el soborno de las masas. Si lo hicieran, no tendrían la más mínima posibilidad de ser reelectos.

Todo esto tiene que ver con el sistema mismo de la democracia. Y tiene un efecto circular. El estado asume el lugar de Dios y la familia y "la sociedad huérfana" elige al estado. En las palabras de Alex Mitscherlich éste se convierte en la madre de múltiples pechos que amamanta a las masas. En estas condiciones, el hombre pierde su personalidad, su valor y su disposición a tomar riesgos. Tocqueville previó certeramente este tipo desnaturalizado de hombre que sería "un animal tímido e industrioso cuyo guardián es el gobierno", una criatura en busca de "mezqunos placeres" para llenar su vida. Es decir, usando los términos de fines de siglo XX: sexo, televisión y juegos. ¿Es tan sorprendente que este material humano haya estado dispuesto no sólo a abrazar el Estado Benefactor sino el socialismo e inclusive las dictaduras fascistas y comunistas? Hay, por supuesto, formas no estatistas de tratar con las incertidumbres de la civilización industrial y de una economía de mercado libre; tenemos el ejemplo de Chile, con seguro privado obligatorio contra la enfermedad y el desempleo. Pero, en las manos de los partidos de izquierda, el estado omnipresente quiere el control total. En palabras del camarada Benito Mussolini, veterano del Partido Socialista Italiano: "Todo por el Estado, todo para el Estado, nada contra el Estado’’.

¿De donde se pudiera esperar una resistencia al socialismo en todas sus formas? Teóricamente, debería venir de las comunidades cristianas pero éstas no se encuentran a la altura de esa tarea. Una explicación es la relativamente fácil perversión del Cristianismo en un colectivismo altruista. Simone Weill vio claramente este peligro cuando escribió: "La Trampa de las Trampas, la trampa casi inevitable, es la trampa social. En todas partes, siempre, y en todo, el sentimiento social proporciona una perfecta imitación de la fe, es decir, una imitación perfectamente engañosa’’. En la Iglesia Católica nunca ha habido muchas simpatías por el socialismo o el comunismo, pese a la cabeza de playa conseguida por esa patente estupidez que es la "teología de la liberación". Pero es igualmente cierto que la Iglesia Católica fue hostil al liberalismo clásico, el gran campeón de la libre empresa y de la economía de mercado. De aquí que desde hace tanto tiempo haya habido círculos católicos (de ninguna manera izquierdistas) que hayan estado buscando desesperadamente una "Tercera Vía" entre lo que Marx llamó el "capitalismo" y el socialismo. En fin de cuentas, no fue hasta 1017 que la Iglesia Católica abolió formalmente la prohibición contra el cobro de intereses, y fue hace sólo un año que aceptó la economía de mercado como única alternativa al socialismo.

La Iglesia Evangélica Alemana (EKD), tan notoriamente débil para resistir el nazismo, la versión nacional del socialismo, no jugó un mejor papel en la difunta República Democrática Alemana con su fórmula de "La Iglesia en el Socialismo" (Kirche im Sozialismus). Tras la derrota del comunismo, en algunas provincias de la RDA, los pastores de la EKD exhortaban a sus fieles a "no desalentarse ni desertar del campo socialista (socialdemócrata)". En cuanto a los mártires evangélicos en el Tercer Reich, pueden haber sido dos o tres. Pastor Niemoeller se hizo nazi, luego disidente nazi y, finalmente, Premio Lenin y feroz crítico de Estados Unidos. La jefatura de la jerarquía Ortodoxa Rusa colaboró con el gobierno, especialmente en la época de Stalin (aunque los comunistas asesinaran a más de cien obispos). De aquí el menosprecio que siente por ella la mayoría del bajo clero.

Tenemos que reconocer que la forma de pensar marxista ha penetrado profundamente en nuestra mentalidad. He conocido gente – más frecuentemente en Estados Unidos que en Europa – que protestaría enérgicamente por que se les llamara "socialistas" pero que están firmemente convencidos de que la historia es básicamente economía. A ellos quisiera citarle a Sidney Fay, que en su libro "Los Orígenes de la Gran Guerra" (1938) subrayaba que en toda su investigación sobre el tema prácticamente no había encontrado referencias económicas. Y, sin embargo, los argumentos económicos son los que tienen sentido para los comerciantes interesados en la historia.

Por supuesto, mucha gente deplora los grandes sufrimientos que está experimentando la Europa del Este bajo la "Cirugía de Adam Smith". Con todo, ciertas operaciones son necesarias para salvar la vida de personas gravemente enfermas. Y no hay ningún argumento contra ese procedimiento, por arriesgado que sea.

En síntesis, hay muchas razones para la supervivencia del socialismo y de las tendencias socialistas. ¿El ascenso y caída del experimento soviético? Sin duda pudiera convertir a gente relativamente inteligente que se había extraviado. Pero no servirá para las masas ansiosas de seguridad e inconscientes tanto del pasado como del futuro. El hombre moderno vive para el momento. Es un cotoleón, un híbrido entre cotorra y camaleón. Una víctima ideal para las diversas formas del socialismo. Los partidos socialistas han sido y serán derrotados pero de ninguna manera podemos decir que la amenaza de la corrupción colectiva del hombre haya pasado a la historia. Caveant consules!

Tomado de www.ileperu.org, website del Instituto de Libre Empresa

26 de Julio de 2006

Las regulaciones son socialismo


La definición clásica, de diccionario de bolsillo, nos dice que el socialismo requiere de la socialización de la propiedad.

A simple vista no parecería que una regulación (la legislación por ejemplo) corresponda a esa definición, ¿cierto?

Error.

Una regulación le dice a otras personas qué hacer con su integridad física y/o su propiedad. Pero entonces nos hallamos ante una aparente paradoja: cuando alguien es dueño de algo es el decisor de última instancia sobre aquello, pero a la vez un órgano puede colocarse en un plano superior y decidir por una o varias partes algo distinto de lo que hubiesen elegido en ausencia de regulación. De otro modo una regulación no tiene sentido, obviamente. El problema es que si alguien es el decisor de última instancia sobre el uso (venta, transformación o destrucción) de un objeto, se vuelve en realidad su dueño.

Una objeción clásica es decir que porque se reducen las opciones de uso de una propiedad, no se ha perdido demasiado. En realidad si tenemos un abanico amplísimo -digamos, un 99%- de posibilidades pero ese 1% se lo reserva alguien (cosa que sólo es posible porque el 100% estaba abierto a su selección de grado de intervención) está siendo generoso y otorgándonos un permiso. Y un permiso -por amplio que sea- es algo muy distinto que un derecho, que es lo que es la propiedad.

Es por eso que el Estado (socialismo judicial), al regular se apropia de facto de lo que está regulando. Regular implica precisamente ser el decisor de última instancia, en otras palabras, su dueño. Por lo tanto, una regulación implícitamente está señalando quién es el propietario realmente de lo que está siendo regulado.

En otras palabras, lo que se vuelve sujeto de regulación está siendo -de facto- socializado. Las regulaciones son socialismo.


Niveles de desempleo a nivel mundial


Como sabe el economista familiarizado con el análisis marginalista, en ausencia de intervencionismo laboral (leyes de salario mínimo, indemnizaciones mayores a las pactadas por despido, etc) el empleo es ubicuo por la sencilla razón de que siempre habrá más proyectos empresariales (aunque sean de baja capitalización) que gente disponible. Adicionalmente se sabe que incluso la más sencilla división del trabajo es superior a la autarquía por lo cual el empleo (asalariado, se entiende) siempre estará en constante creación.

Ilustrando estos principios de la ciencia económica, podemos ver este gráfico sobre las tasas de desempleo a nivel mundial:



Fuente: Wikipedia.

25 de Julio de 2006

Navegación anónima para ciudadanos chinos


El renombrado servicio Anonymizer provee una solución interesante para chinos (y norcoreanos, cubanos, etc.) que deseen un poco de privacidad frente a sus Estados. La operación se llama, de forma muy decidora, Operation Anti-Censorship. ¡Larga vida al Internet!

24 de Julio de 2006

Iusnaturalismo racionalista


De forma lamentable muchos tienden a confundir el iusnaturalismo con sus primeros intentos, los cuales estuvieron atados a un cierto contexto religioso en diversas culturas. Esa concepción de que la gente tenga derechos innatos porque es hija de Dios o inclusive porque pertenece a determinado grupo religioso, sin duda puede ser chocante para quien haga una aproximación netamente racional al tema.

El iusnaturalismo es la doctrina que sostiene que el ser humano posee una naturaleza y por eso, le corresponden unos derechos correspondientes a esa naturaleza (para que pueda expresarla armonizando sus intereses con los de otros). Por naturaleza no nos referimos al resto de formas de vida y seres, como muy adecuadamente aclara Paco Capella. Y esa aclaración es en realidad el punto de partida para entender, bajo un enfoque racionalista, al iusnaturalismo.

¿Qué es el ser humano? Esa pregunta de tremendas connotaciones filosóficas, debe ser respondida al menos con un mínimo de éxito si se quiere esbozar una ética universal acorde con la respuesta. El ser humano no es su parte biológica en tanto equiparable con la de los animales. Siendo un ser provisto de voluntad, discernimiento y capacidad creativa pero al mismo tiempo carente (o al menos subdotado) de instintos en el sentido pleno, necesita relacionarse con los demás de manera que pueda ejercer esas características permitiendo al mismo tiempo a los demás su ejercicio.

Por tanto el iusnaturalismo racionalista se enfoca en el ser humano en tanto ser racional, que si bien lidia con (para someterle u obedecer) su aspecto biológico, es capaz de suspender o guiar sus instintos. Se enfoca en el ser humano en tanto es creador y apropiador de propiedad. Se enfoca en el ser humano en tanto es sujeto de necesidades que van mucho más allá de las meramente biológicas. Es decir que las necesidades del ser humano qua ser humano no pueden asumirse las mismas de un animal o de un asceta. El asceta decide dedicar sus capacidades -voluntariamente- a cualquier otra cosa que no sea la conquista del mundo material. Quienes aseguran que nos basta con alimentarnos, vestirnos y tener un techo encima, y que el resto son gustos y caprichos superficiales, yerran monumentalmente. El ser humano es único y diferente pues es una necesidad elemental para él ser creador y apropiador. Si alguien quiere abstenerse de ejercer plenamente su humanidad por X o Y razones, como el asceta, allá él.

Pero el resto de nosotros tiene la necesidad y el pleno derecho de avanzar materialmente de una forma en que otros seres vivos jamás podrán. Es por eso que la doctrina racionalista de los derechos naturales reconoce al ser humano como creador de riqueza, no como mero relocalizador o redistribuidor de la misma. La mente es lo que nos distingue y los seres de la mente tienen definitivamente necesidad de una ética distinta que los demás.

20 de Julio de 2006

El liberalismo sí ha sido y por tanto puede ser, un movimiento de masas


Un concepto de grandes implicaciones autoderrotistas es aquel de que por la complejidad o sofisticación del paradigma liberal, aquél jamás será un ideal para grandes números de personas.

Falso.

Si bien hay múltiples capas o niveles como en una pirámide, para toda noción política o ideología, el que la gran masa de gente tenga orientación liberal es posible tanto como verdadero históricamente. El ejemplo por antonomasia es el de los Levelers, que en los 1600's en Inglaterra constituyeron el primer movimiento liberal de masas en la historia contemporánea (para una serie nada insignificante de movimientos protoliberales, conservadores o al menos de gran sentido común por rebelarse contra impuestos y regulaciones, debe consultarse "For good and evil" de Charles Adams).

Liderados por figuras como Richard Overton, John Lilburne, Maximilian Petty, William Walwyn y John Wildman, los Levelers blandieron los principios del common law (principalmente el tratado de Sir Edward Coke) para confrontar los excesos de la monarquía y generar una base masiva que luego daría en tierras anglosajonas los frutos tan importantes que son por todos conocidos.

Entonces, una invitación a investigar más sobre este movimiento se la extiendo a todos los liberales, en especial a los pesimistas. El liberalismo ha sido ya y puede volver a ser un movimiento de masas. Si el socialismo, idea antinatura donde las hay, pudo tomarse un lugar preponderante, ¿qué impide -aunque sea luego de una larga lucha- un retorno a la razón?

Como diría Overton, líder Leveler: "...by natural birth all men are equally and alike borne to like propriety, liberty and freedom."


15 de Julio de 2006

Definiciones que no están en el diccionario


keynecio: seguidor de las enseñanzas de Lord Keynes en lo económico.

socialdemente: aquel que quiere una economía mixta, es decir, intervenida.

eurócrata: funcionario de los órganos paraestatales de la Unión Europea.

empresaurio: dicese de quien busca prebendas, privilegios, préstamos, subsidios y otras ventajas estatales, en franco contraste con el real empresario.

hipogresía (gracias a Toni Mascaró R.)

ecolocos y sociolocos: profesiones inofensivas hasta que se vuelven vocerías de la agresión estatal y el anticapitalismo.

sociolistos: ponte tu negocio y ellos vienen al reparto de utilidades sin preguntarte y via impuestos, ergo, unos socios muy listos.

militonto: militante de izquierda. (gracias a moebius)

ecologismo sandía: verdes por fuera, pero rojos por dentro. (gracias a moebius)

marxiano: marxista que sigue sin enterarse que Marx fue refutado al punto de quedad hecho añicos, por la historia y la teoría económica. vive en su propio mundo, por ende, marxiano. (gracias a moebius)

progretariado: union de individuos que no tienen ninguna carencia o necesidad que se ponen a reglamentar y regular la economia consiguiendo que otros si pasen necesidades y carencias. (gracias a altar)

demecracia o cleptocracia: más allá del cambio pacífico de gobernantes, querer que la dictadura de las mayorías sea un método para decidir sobre vida y propiedad ajenas.

progresaurio: persona que se ha quedado con ideas económicas del siglo 19, y que a pesar de que estas ideas fueron puestas a prueba y han arruinado a cuanto país las aplicó, todavía sigue con la ilusión de que la proxima vez sí van a funcionar. (gracias a moebius)

13 de Julio de 2006

Enrique Ghersi desbarata las objeciones al policentrismo jurídico


No se pierdan la conferencia de uno de los intelectuales liberales más preclaros de los paises de habla hispana.

Ghersi explica por qué la explicación tradicional de las fuentes, legitimidad y costos del Derecho es no sólo errada si no peligrosamente ingenua.

La suya es una explicación praxeológica del Derecho, al margen y en claro contraste con el verticalismo que desde luego no calza con el liberalismo (por ende, choca con la realidad) y es más bien socialista en concepto y consecuencias.

12 de Julio de 2006

Este lunes 17, foro virtual en el Canal #Liberalismo


Con Manuel Lora de LewRockwell.com, como co-anfitrión y moderador, tengo el gusto de convocar al foro virtual "Colonización de la Luna", este Lunes 17 de Julio a las 9pm hora de Madrid (2pm hora de NYC, 8pm en Canarias). Se ha elegido el tema pues implica sin duda una conjunción de subtemas que incluyen pero no se limitan a:

-ejercicio de los derechos lockeanos
-defensa
-economía y comercio
-sistema judicial
-de la ciencia ficción a los inventos rentables
-terraforming y otros avances a futuro

El subtítulo sugerido es: "Evitando errores del pasado".

Para ingresar, basta hacer click en el vínculo (link) "#Liberalismo" en el menú de la derecha en este portal (en su página principal), o ingresar al servidor irc.irc-hispano.org, y entrar al canal #Liberalismo.

Nos vemos ahí.

11 de Julio de 2006

Leftism revisited y Liberty or Equality?


Otra sorpresa agradable. Questia tiene alojada una copia integra del libro de von Kuehnelt-Leddihn.

Y en formato pdf "Liberty or Equality", del mismo autor.

Que los disfruten.

10 de Julio de 2006

El voto es un error: por qué el liberalismo y la democracia son excluyentes


Un sistema democrático, si se redujera al intercambio de opiniones en una plaza, sería simplemente una reunión social. Si algo le da sentido al término, es la capacidad de tomar decisiones. Pero no sobre la propia vida y propiedad (y eso es lo que defendemos los liberales, aunque haya un debate permanente sobre el cómo) pues de otro modo simplemente sería una reunión de vecinos organizandose para un fin, con o sin un liderazgo definido.

No, la democracia se refiere a que el grupo que se reune pueda tomar decisiones sobre la propiedad de quienes perdieron una votación, cosa que generalmente no se limita a quienes asistieron y perdieron si no a todos en un territorio.

Como vemos entonces y por principio, la capacidad de asistir o no a dicha asamblea en la plaza no es sinónimo de libertad. Que puedan ir o no las mujeres, los niños o los ancianos, no vuelve más o menos libre al sistema. Tal vez más democrático.

Lo que mide el grado de libertad, es todo aquello sobre lo cual nuestros vecinos o compatriotas no puede decidir directa o indirectamente: mediante una camarilla, una representación proporcional de ellos, todos via Internet, etc, da igual.

La democracia es un sistema de participación en decisiones que se impondrán a otros. Es decir, permite a algunos lograr sus fines a costa de otros, lo que caracteriza a un sistema ganar-perder. La libertad es un sistema en que se logran fines colaborando con otros, un sistema ganar-ganar. El que una tiranía se ejerza en estilo fuenteovejuno no le quita su carácter tiránico. Es por eso que la libertad y la democracia, en rigor (pues todos preferimos la socialdemocracia actual que el sistema de la URSS o Cuba) son mutuamente excluyentes. Avanzar hacia la libertad volverá eso cada vez más evidente, por más que prefiramos la situación actual -como es obvio y humano hacer- a otras formas de estatismo y colectivismo más severas.


Ni el jefe de la tribu ni el Estado surgen del orden espontáneo


Algo lamentable que se ve una y otra vez es la incomprensión de lo que significa un orden espontáneo. Obviamente les ocurre a los socialistas, pero se pensaría que no es tan frecuente -que sí lo es- entre liberales.

Un orden espontáneo se refiere a la conformación de un Cosmos, dentro del cual funcionan diversos Taxis. Cuando se pretende diseñar la configuración del Cosmos, tenemos como resultado -entre otros- una monarquía o un Estado. Ambos órdenes son lo contrario a un orden espontáneo, pues existe un organismo que coactivamente intenta generar mandatos coactivos más o menos precisos (de que no se pueda y las consecuencias sean inintencionadas, ya deberiamos saberlo). Lo que hace espontáneo a un orden espontáneo es que por ética y/o por contención ajena, cada uno puede incidir directamente sólo sobre su propio Taxis y aquellos a los que tenga acceso contractual. Si es posible incidir sobre otros Taxis sin tratos voluntarios, no estamos en un orden espontáneo. Ha entrado la violencia en la situación, incidiendo sobre los resultados parciales o generales, y se pierde el carácter espontáneo.

Dicho de otro modo: si alguien puede incidir en el resultado de las interacciones sociales sin ser una parte legítima de ellas (propietario o contratista, técnicamente hablando) no estamos en un orden espontáneo. Estamos en un orden político.

Si un Estado surgiera de un orden espontáneo, entonces podriamos decir que todo ha salido de un orden espontáneo, y por ende el orden espontáneo como descripción de una situación de tratos libres sin resultado general planificado, no tendría sentido. Si existe el concepto de "orden espontáneo" para empezar es para distiguirlo de esas situaciones en que una mente o grupo de ellas pretende dirigir los resultados de la cooperación social.

No hay que confundir ordenes espontáneos con ordenes políticos. O hay violencia o es espontáneo. O es mercado o es política. O es mercado o es Estado. Son mutuamente excluyentes. Si no está eso claro, se puede decir cualquier cosa, pero eso es despedazar una terminología precisa.

Entonces:

Los líderes sí surgen de un orden espontáneo. Los Estados no. El sistema de competencia entre empresas sí surge de un orden espontáneo. Los jefes (en el sentido tribal) o reyes, no.


No basta el liberalismo de las peras y manzanas


A partir de un debate que puede ser eterno en el seno del liberalismo pero no por ello menos fundamental y fructífero, quiero dar respuesta a criterios emitidos por '''Bastiat''' e '''Iracundo'''. Voy a contestar en negrillas.

Bastiat:

"Por ello, cuando hace tiempo ha decía a JFCarpio que una cosa es la contundencia de la lógica de las ideas anarquistas, surgidas de la mera praexología individualista, y otra muy distinta es el enfrentarla a la realidad de la acción humana en la cual el agrupamiento, la asociación, el sentimiento de grupo o de masa transforma el ideario y el concepto de lo individual en lo grupal. El análisis se tuerce y las conclusiones no pueden ser las mismas."

¿Cómo puede haber divergencia entre la teoría económica y la realidad? Entonces, ¿qué explica la teoría económica? Si usas el nick de Bastiat, me sorprende que no veas la tremenda ironía. Si tus argumentos son ciertos, sirven para todo servicio, no para algunos. Si un monopolio es malo, pues paulatinamente produce peor y cobra más, pero además prohibe productos sustitutos, estamos en una situación clásica en que no deberiamos marearnos.

¿En qué momento "el análisis se tuerce" y por qué?" ¿Porque el agrupamiento, la asociación y los sentimientos de masa existan entonces las leyes económicas y los principios éticos mueren o se tuercen? Si no sucede así con las peras y las manzanas, tampoco con la seguridad y los servicios judiciales.


"Según lo dicho en ese comentario y siguientes la aplicación de ese convenio tiene que estar circunscrita a un terreno, a un territorio en concreto. Y, por supuesto, nadie puede negar a nadie su derecho a construir convenios distintos, sería inconsecuente con el anarquismo, y, por tanto, dentro de una sociedad anarquista pueden establecerse convenios sociales aceptados por los que a ellos pertenezcan que limiten la libertad y la propiedad de manera absolutamente contrapuesta a la anarquía."

Ese terreno, aún si nos tragamos entera la idea del contrato social (constitución), puede ser la propia propiedad y cuerpo. Si un contrato social es ¡oh tan benévolo y válido! tanto más debe serlo uno real. En otras palabras, la firma de un convenio o contrato de vecinos, sea reducido o amplio (toda una ciudad) del que uno puede realmente salirse, es decir un contrato privado, es legítimo a diferencia de uno político. Si esto no es cierto, firmar contratos privados no es legítimo pues se requiere del permiso de otros para hacerlo y todo el liberalismo se desmorona. Si un contrato es un contrato (uno "social" no existe como calificativo, o todos lo son pues son intersubjetivos o es un concepto errado) uno puede salirse y contratar con otros, los servicios. Si como parte de la propiedad aceptamos unas normas ("covenant") explícitas o implícitas, como en el caso de un edificio o condominio, estamos entrando en la práctica en un contrato privado.

"Eso hace surgir estructuras competitivas con la anarquía y, por tanto, susceptibles de someter a la sociedad anarquista a su propia contradicción. ¿se defenderán los anarquistas ante la agresión que signifiquen las posibles asociaciones generadoras de un protoestado dominado por estructuras desde democráticas hasta dictatoriales ideológicas o religiosas?"

La anarquía implica estructuras competitivas. No hay contradicción si no en el Estado Limitado. El Estado Limitado significa: "le voy a dar un monopolio hereditario o electoral a un grupo de personas en mi territorio o les voy a dejar implantarlo, pero una vez entregado dicho poder, deben limitarse en tamaño y atribuciones aunque yo ya haya cedido toda capacidad de hacerlo". No confundamos comunidades de estilos de vida con estructuras distintas a las del derecho privado.

"Es una contradicción interna el problema de la anarquía, no nuestra falta de convencimiento sobre la idoneidad de una vida sin Estado, sobre la posibilidad de que la propia anarquía pudiera defenderse como sistema. La anarquía un sistema. ¿no es una contradicción?"

La anarquía es el orden natural de las cosas. La anarquía es un orden espontáneo, un sistema social. Es un sistema pues implica una forma estructural y pautada de relaciones intersubjetivas. Hay instituciones, autoridad, leyes, fuerza, etc. La diferencia es la legitimidad de su contractualismo y policentrismo.

Iracundo:

"La libertad no es perfecta en un entorno de anarquía: al contrario. Decimos que la anarquía sólo es posible en un entorno perfecto. Es evidente que no es lo mismo. La anarquía precisa de que todo el mundo sea anarquista, porque el estatismo y sus "instituciones" son muy superiores militarmente, violentamente, a la anarquía se mire como se mire. En una sociedad anarquista los derechos humanos tendrían precio, en una sociedad anarquista todo derecho tendría precio; en semejante situación el conflicto, como tantas veces he repetido, estaría asegurado.

El anarquismo puede ser muy puro y muy "grunge", pero su imposibilidad es palmaria y quiénes lo defienden no dan muestras de pureza intelectual, como quisieran, sino de vulgar obstinación y dogmatismo."

La anarquía no precisa de un entorno perfecto ni de que "todo el mundo sea anarquista". Decir que el estatismo y sus instituciones son superiores militarmente equivale a decir que lo que es bueno para las peras y las manzanas no es bueno para la producción de armas, el entrenamiento de tropas y la función de defensa. El liberalismo es superior, así de simple. Adicionalmente, veo un terrible error en traspolar o trasvasar los problemas ocasionados por el estatismo a una sociedad que no tiene un órgano monopólico que una guerrilla quiera tomarse o un terrorista pueda volver símbolo de algo. Simplemente no se puede analizar dos tipos de sistemas como si el resto de elementos que se activan o desactivan estuvieran ahí cuando no lo están. Eso es falta de rigor intelectual, lo lamento.

En resumen: si el mercado, es decir el uso lockeano de la propiedad es superior en la producción de peras y manzanas, no debe quedarse ahí el análisis, pues de otro modo haremos el juego a la socialdemocracia, que también es liberal en donde le parece menos importante la intervención del Estado. Si tomamos ese camino, las frutas son más importantes que los libros, pues sin comer no se puede leer. Por ende el estatismo debería asegurarse de nuestra alimentación. Ya que a nadie en la gran familia liberal se le ocurre eso, creo que hay que ser un poco más humildes y entender que es propio de socialistas rechazar de antemano una propuesta o explicación simplemente porque en una sola mente no entren todos los datos y conceptos necesarios para entender cierta situación. El liberalismo, más allá de normas éticas básicas, no empieza con una ciencia económica elaboradísima, ni un sistema jurídico o de defensa plenamente pensado: es el resultado de un orden espontáneo que rebasa la capacidad de entender de una sola mente humana. Harían bien en pensar eso los admiradores de Hayek y Bastiat que pretenden hacer excepciones a ese principio una y otra vez reiterado por esos grandes divulgadores de la libertad. Una cosa es divulgar lo que uno comprende mejor, haciendo parte de una tarea de divulgación que junte las piezas del liberalismo, y otra es tratar de comprenderlo todo. Simplemente no debemos tolerar imposiciones sobre vida y propiedad ajena, el resto -ya de esto que sigue nos acusan los socialistas en el resto de áreas y no logramos explicarles en su necedad sempiterna- se irá desarrollando en el mercado.

7 de Julio de 2006

Refutando a Al Gore


Si Al Gore escribió "An Inconvenient Truth", esto ciertamente es una "Inconvenient Rebuttal" de la pluma de Iain Murray.
Dos libros de Herbert Spencer



Completos, en versión online:

Social statics

y

The Man versus the State


¿Alejandose de Keynes y retomando a Hayek?

"Para el organismo, considerado el banco de los bancos centrales, la fijación en la inflación y el crecimiento, que ha provocado en los últimos años una etapa de tipos de interés históricamente bajos –Greenspan los redujo en EEUU al 1%, el nivel más bajo desde 1945–, ha creado "graves distorsiones" en los mercados que hoy son la principal amenaza para la economía mundial."

Click aquí.
El Mito de Roosevelt, por John T. Flynn


Para quienes habiamos visto el libro de John T. Flynn en el catálogo de Laissez Faire Books, una excelente noticia: el libro está disponible integramente online.

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