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La Hora de Todos

17 de Abril de 2008

¿Vuelve Malthus? O porqué los altos precios de las materias primas transformarán la sociedad

S. McCoy tiene hoy un artículo de lo más interesante, y que es un poco de aire fresco entre tanto catastrofismo. Comienza así:

Inflación alta. Alimentos disparados. Preguntas. Una primera y principal. ¿Coyuntura o estructura? Y vuelta a un debate que suscitara hace más de dos siglos Thomas Malthus, ¿hay recursos suficientes para el incremento poblacional?, y rescatara el Club de Roma en el año 1972 cuando afirmó que “si se mantienen las tendencias actuales de crecimiento de la población mundial, industrialización, polución, y producción alimenticia y el consumo de materias primas continúa al ritmo actual, en cien años, el planeta habrá encontrado el techo de su crecimiento”. Si se cumpliera esta profecía, quedarían 65 años para la muerte prematura del hombre que anticipara el economista inglés. Sin embargo uno, al que su realismo no le resta ni una gota de optimismo acerca de todo lo bueno que da la vida, -con cuatro hijos, el mayor de siete años, casi como que no queda más remedio-, cree firmemente que la sociedad será capasz de articular, como ha hecho a lo largo de la Historia, los mecanismos de autoprotección necesarios para perdurar en el tiempo. Eso sí, pasando por el peaje de una serie de cambios que, a día de hoy, parecen inevitables.

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P.S. Iorov ha aparecido con esa mezcla de insulto personal y propuesta de sus ideas que le es propio. Iorov, ¡manifiéstate!

 

10 de Marzo de 2008

Cuatro años de lucha

Sí, tendremos toneladas de melosa cursilería zapateril durante cuatro años más. Pero no todo es malo:

Los españoles han vuelto a dar su confianza a los socialistas. Y ahora sabemos quién es José Luis Rodríguez Zapatero, o al menos tenemos todos los elementos para saber que no es aquel Bambi que nos presentaron en las elecciones de 2004, las de los 192 muertos.

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19 de Enero de 2008

Dejo Libertad Digital

Dejo el diario que me acogió hace exactamente tres años y en el que tanto he aprendido. Del largo capítulo de agradecimientos que tengo que escribir, comienzo por Javier Rubio, que es, al fin, quien me llamó. También tengo que darle las gracias a Javier Somalo, de quien tanto he aprendido, una entre otras razones.

También tengo que mostrar mi agradecimiento a mis compañeros, a todos, y especialmente a quienes me han acompañado por la mañana. También a quienes ya no están, como Julio Vidorreta, e incluso a Antonio Chinchetru, con quien no llegué a coincidir en la redacción por poco. Fernando, Dani, Mario, gracias. Y lo mismo para Martín, Víctor, Ana, Pepe, Javier, Fabián…

Pero no me voy al paro. Me incorporo a El Imparcial, un nuevo diario on-line liderado por Anson. Es un proyecto ilusionante, en el que he descubierto a grandes compañeros. El lunes, estreno.

7 de Enero de 2008

American gangster
Se ve que se han visto forzados, en La Gaceta de los Negocios, a recortar la redacción de mi último artículo allí, American gangster:

Mi mujer y yo tenemos pocas oportunidades de ir al cine, pero fuimos a ver American ganster, película que dramatiza la vida de Frank Lucas, un hombre con una visión empresarial muy clara en el mercado de la heroína. No quiere depender de otros proveedores y se desplaza al sureste asiático a adquirir la mercancía, que transporta a los EEUU. En Harlem, Frank explica: “soy dueño de mi propia empresa y vendo un producto que es mejor que el de la competencia, a un precio más bajo”.


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El juego de la cuerda
Es el juego de la cuerda permanente.
Perdonen si sigo con el debate sobre el necesario perfil bajo del Partido Popular, pero me es a mí más necesario que nunca. Claro es que no da igual un partido que otro. Yo he abandonado la consideración de voto al PSOE porque éste no tiene remedio, y me abro a la posibilidad de votar al PP, a Ciudadanos o a alguno otro. Es seguro que un Gobierno de Rajoy no será tan desastroso como el de Zapatero, por supuesto, y considero razonable que Rajoy se transmute en un centro posibilista y tolerable a la izquierda tolerante (que tampoco hay tanta) por pura necesidad electoral.

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31 de Diciembre de 2007

Vuelve el átomo
Vuelve la energía nuclear, muy a pesar del ecologismo:
La pobreza, las enfermedades más incontroladas —como el sida o la malaria—, el terrorismo, el islamismo radical o consciente, la condición de la mujer en el mundo no desarrollado…

A decir de políticos y ecologistas ninguna de esas dificultades es rival para el calentamiento global, que es, dicen, el mayor problema del mundo.

Ahora bien, si necesitamos energía y que no haya emisiones de CO2, cuando se menciona la energía nuclear, entonces el calentamiento no es ya tan importante como para permitir (no digamos favorecer) la energía del átomo.
(Más aquí)
El PSOE no tiene remedio. ¿Y el PP?
En mi último artículo en LD comienzo diciendo que
No sé ustedes, pero para mí la principal enseñanza que ha tenido la legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero es que no me puedo fiar del Partido Socialista. Soy la persona menos socialista que vaya a conocer en su vida, quede ello claro, pero eso no quiere decir que, en ciertas circunstancias, no me haya planteado votar por el PSOE. El PP es sólo menos socialista, por lo que la diferencia entrambos no es insalvable, precisamente. Y, llegado el caso, habría antepuesto la conveniencia de que un partido no esté en el poder demasiado tiempo.
Pero con la experiencia de Rodríguez Zapatero y un breve repaso de lo que ha sido el PSOE en su historia, me doy cuenta de que no hay forma de votar a esta gente. No tienen remedio.

¿Y el PP? Esa es otra historia.

17 de Diciembre de 2007

Áreas de desprotección pública

Ocurrió el pasado 9 de diciembre. Un joven de 24 años, devorado por el odio a los cristianos, se dirigió a una iglesia en Arvada, Colorado, con el deseo irrefrenable de saciar su inquina. Iba armado y fue con la intención de matar a cuantos les permitiera su munición. Segó la vida de dos personas, pero antes de que pudiera ir a más una mujer voluntaria, que iba a echar una mano a la Iglesia, le detuvo de varios balazos. No le mató; tuvo que ser él mismo quien lo hiciera. El asesino sólo llegó a avanzar 50 pies, según los testigos.

Esta terrible historia no ha ocupado los informativos y los periódicos de todo el mundo por un sencillo hecho: en aquél lugar estaba permitido llevar armas y quiso la fortuna de que una ex policía de Minneapolis que llevaba su arma estuviese ofreciendo su tiempo a aquella iglesia. ¿Cuál hubiese sido la historia de ser una Gun free zone, es decir, una zona en que se prohíbe tener armas?

La respuesta, aquí.

2 de Diciembre de 2007

¿Sube la leche? Será el cambio climático

Todo, absolutamente todo, está causado por el calentamiento global, desde el aumento de las alergias a el fin del sueño americano hasta el incremento y la reducción de las avalanchas. Pero hay muchas más: la caída de las circuncisiones, el crecimiento, la muerte y la reducción de los arrecifes de coral, el avance y el retroceso de los desiertos… hasta una invasión de Escocia por arañas. Y por supuesto la extinción de lo que uno quiera: la humanidad, la civilización

Así hasta más de 600 fenómenos causados por el calentamiento global, según la prensa.

¿No es posible que estemos exagerando un pelín?

Blogocrisis
Sí. Yo también vivo una. Me consuelo leyendo.

23 de Octubre de 2007

Al Gore ve "bastantes escépticos en España"
Al Gore sigue haciendo y diciendo de las suyas. Lo último es que ha comparado al cambio climático con el esclavismo, con lo que está ya al nivel intelectual de José Blanco, que lo ha equiparado al terrorismo.

Pero me parece interesante lo siguiente:
Veo bastantes escépticos en España.
Somos pocos los que nos planteamos la veracidad del dogma oficial. Pero gracias al Instituto Juan de Mariana cada vez somos más. Libertad Digital ha sido pionera, pero ahora hay varios medios importantes que dan cabida a la reflexión sobre el calentamiento global en diverso grado y cada vez es más complicado obviarlo.

Aunque El País todo lo puede, claro.

22 de Octubre de 2007

Watson, ADN, racismo, aborto
Watson ha creado una enorme polémica con su pretensión de que los blancos son más inteligentes que los negros. A riesgo de ofender a quien no cree merecerlo, he considerado en mi último artículo en LD que el racismo está en los escandalizados y no (necesariamente) en el propio Watson:
James D. Watson, codescubridor del ADN, ha provocado un pequeño revuelo por haber pronunciado estas palabras: "tengo un pesimismo inherente sobre el porvenir de África, ya que todas nuestras políticas están basadas en el hecho de que su inteligencia" (la de los negros de aquél continente) "es la misma que la nuestra; pero todas las pruebas demuestran que no lo son". Y ha precisado lo que quiere decir, al añadir: "No hay una razón firme que nos permita anticipar que las capacidades intelectuales de los pueblos que han sido separados geográficamente en su evolución hayan de probarse idénticas."

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19 de Septiembre de 2007

¿Viene la izquierda liberal?
Es mi respuesta a Antonio Robles, que había escrito un artículo hablando de una izquierda liberal... que acaba siendo la socialdemocracia de toda la vida.

El último devenir de la política en España es extraordinario, dicho sea para lo bueno como para lo malo. Prueba de ello es la aparición de dos nuevos partidos en la izquierda, dos formaciones que surgen como reacción al secuestro del PSOE por parte del nacionalismo y, quizás por eso, en las inmediaciones del liberalismo. Antonio Robles, protagonista de uno de esos proyectos, ha escrito un largo ensayo que, aunque el lector no lo descubrirá hasta el último párrafo, quiere servir de fundamento ideológico para el otro, el liderado por Rosa Díez. Esperemos que no sea el definitivo.

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4 de Septiembre de 2007

El Mises de Hülsmann
Después de muchos años, el proyecto más ambicioso para elaborar una biografía de Ludwig von Mises acaba de concluir finalmente. Quienes estamos pendientes de él desde hace tiempo y hemos oído hablar próximas apariciones de la biografía del genial autor por Guido Hülsmann que siempre se retrasaban, ya podemos estar contentos.

El Mises Institute (¿Quién si no?) ha publicado el monumental Mises. The Last Knight of Liberalism. Nada, total 1.200 páginas para aproximarse a la vida del austríaco, y a su obra. El instituto, para quien desee consultarlo, ha colgado nada menos que todo el libro en PDF en este enlace (5,54mb). El índice se puede consultar aquí.

Cuando lo haya terminado (para eso tengo primero que comprarlo), esperaré a la otra gran biografía de Mises, la que prepara Richard Ebeling, descubridor, junto con su encantadora esposa, de los papeles perdidos (I, II, III) del economista.

31 de Agosto de 2007

Reliquias intelectuales, el no debate con Luis Hernández Arroyo

Ahora, cuando finan mis vacaciones y ¡por fin! Voy a volver al añorado trabajo, me encuentro con el tiempo, las ganas y los bemoles de comentar un breve intercambio de artículos con Luis Hernández Arroyo, colaborador habitual de Libertad Digital.

La cosa ha sido poco menos que así. El 12 de este agosto neocón y vaticanista, que se ha resistido a unirse al coro progresista del calentamiento global, animo a mis dilectos lectores a atarse los machos. Vamos, que la que se nos avecina es gorda, y 2008 llega con vacas anoréxicas. (No, no a tiempo para que le estalle a ZP en las urnas). Es legítimo preguntarse por qué:

Ahora, con el mareo de la última dosis y el vértigo de la caída, miramos atrás para saber cómo hemos llegado a esta situación. Para que se haga una idea imagínese que un buen vecino, que merece su total confianza, se le acerca y le pide prestada una pequeña cantidad. "Por supuesto, cuenta con ello", le dices. Y preguntas: "¿para qué lo necesitas?". "Tengo que comprar una casa", te responde. No es que se haya visto temporalmente corto de fondos o que tenga una pequeña necesidad inmediata que no pueda atender. Se va a embarcar en uno de sus proyectos económicos más importantes de su vida y en lugar de haber ahorrado lo suficiente o pedir ese capital a otros ahorradores, pagando su precio correspondiente (préstamo a largo plazo y con incertidumbre), tira de pequeños préstamos a corto, más baratos, que va renovando una y otra vez.

¿No hay algo extraño en ese comportamiento? Sí. Es un fraude con todas sus letras. Un crimen económico mayúsculo que sólo ante el ignorante pasa por mera técnica financiera. Es el fraude que el sistema bancario ha adoptado como corazón de su negocio. Endeudarse a corto, captando nuestros depósitos, y prestarlo a largo plazo, para otorgarnos hipotecas. Nosotros entregamos liquidez y ellos prestan capital. Un juego malabar ante nuestras propias narices. Un engaño del que participamos igualmente.

La palabra fraude está enlazada a este artículo del buen Rallo, en el que explica sucinta pero eficazmente lo que está detrás del ciclo. Y apunto, además del sistema bancario, a los bancos centrales:

Pero a base de convertir liquidez en activos ilíquidos, los bancos se encuentran en situaciones comprometidas y piden ayuda a los bancos centrales, una de las instituciones más viles de nuestro tiempo.

El editorialista de LD va exactamente por el mismo camino. Merece la pena detenerse en este párrafo:

Lo que ha sucedido es lo que preveía la teoría austriaca del ciclo elaborada por Mises y Hayek y por la que se galardonó a este último con el Nobel de Economía, algo que ya advirtió el Banco de Pagos Internacionales (BIS), considerado el banco de los bancos centrales, hace un año. En un mercado sin bancos centrales, el tipo de interés tendería a reflejar la tasa de ahorro de la sociedad; cuanto mayor fuera ésta, más dinero habría disponible para prestar, menor sería el tipo de interés para atraer prestatarios y el momento de rentabilizar una inversión se alejaría en el tiempo. Pero la existencia de crédito disponible a un tipo de interés más bajo del que ofrecería el mercado ha provocado que se emprendan proyectos a muy largo plazo no respaldados por ahorro real.

Luis Hernández responde con un artículo que enlaza varias reflexiones sobre la crisis de los mercados, y que, sin citarlo, se refiere a mi artículo y al editorial de LD, y a éste he respondido con otro llamado reliquias intelectuales. Le había guardado alguna respuesta que, por no alargar el artículo más de lo que está, me he tenido que envainar. Pero se puede seguir el no debate entre Luis Hernández y yo (él no me mencionó en su artículo y no me ha respondido a mi réplica) intercalando párrafos de su composición y de la mía.

Luis Hernández Arroyo:

Probablemente no hay cargo de mayor responsabilidad económica que el de gobernador de un banco central. Desde que los ministros de Economía ya no pueden hacer fine tunning y los bancos centrales conquistaron su independencia, las decisiones públicas importantes están en éstos. Un error de un ministro de Economía difícilmente puede llevar a su país a la ruina inmediata, y menos a la economía mundial; el de algunos gobernadores sí.

Esto lo expresó magistralmente Greenspan en su novedosa concepción del banco central como una institución que afronta riesgos asimétricos: un error en un sentido puede traer más inflación, pero en el otro puede provocar un cataclismo.

El menda:

Hace un par de semanas Luis Hernández Arroyo escribió un interesante artículo sobre la actual crisis de los mercados. Reconocía la enorme responsabilidad de los bancos centrales y cómo sus errores pueden llevarnos al cataclismo. Pese a todo Hernández Arroyo mantiene su optimismo y su fe, envidiable, en tales instituciones

Si precisamente lo que señalaba era la responsabilidad de los bancos centrales, más el funcionamiento del sistema bancario, que LHA incida en la enorme responsabilidad de los primeros no puede contraponerse a mi argumento, pero sí a su fe en ellos, visto lo visto.

Él continúa su crítica:

Es fácil, como hacen muchos, decir que la crisis actual de confianza de los mercados se debe a los bajos tipos de interés del pasado. Porque en el pasado los tipos estuvieron bajos, sí, pero luego subieron hasta los niveles actuales, que no son nada desdeñables.

Menda:

Ya entrados en harinas de costales de este siglo, puede que sea fácil achacar a los tipos de interés demasiado bajos de antaño los problemas monetarios de hogaño. Es tan fácil, de hecho, que la idea ha sido expresada por muchos economistas puede que desde Cantillón. Quizá se pueda achacar a la manía de estos de explicar fenómenos complejos en los términos más sencillos posibles. Quizá puede que hasta sea cierto, como así parece en las crisis monetarias que conocemos desde 1819.

No es que sea falso, todo lo contrario, que como dice Hernández Arroyo "en el pasado los tipos estuvieron bajos, sí, pero luego subieron hasta los niveles actuales, que no son nada desdeñables". El problema aquí es que no se pueden compensar los primeros con los segundos. Porque cuando la Fed los fijó en el uno por ciento, el sistema crediticio reaccionó facilitando los préstamos baratos, como no podía ser menos. Y las empresas, con las nuevas facilidades, adaptaron sus planes al crédito barato. Como quiera que el capital no es como la plastilina, sino que es heterogéneo y complementario, y que una vez puesto en marcha para un proyecto no es perfectamente moldeable, una subida de tipos no puede compensar, sin más, las pasadas decisiones de empresas y bancos. Hay proyectos malos que se iniciaron sólo porque se favorecieron artificialmente por un crédito excesivo. Bien que los bancos centrales no son los únicos responsables, pero como reconoce el propio Hernández Arroyo su responsabilidad es enorme.

LHA carga luego contra el oro:

Decir que si hubiera un patrón oro, con un liberalismo total, no habría que pagar bancos centrales es un ucronismo bastante arrogante. Primero, porque el patrón oro, cuando existió, fue gracias a un dominio mundial de los países imperialistas sobre el resto: el liberalismo era limitado y unilateral. Segundo, porque no fue una panacea: hubo auges y depresiones, pero éstas eran más violentas y duraderas que ahora. Sus consecuencias eran pagadas por las clases bajas, aún sin representación política: cuando la obtuvieron, el patrón oro murió, y los intentos de reimplantarlo, como la Inglaterra de Churchill en 1925 y EEUU en 1929, provocaron seísmos de consecuencias devastadoras nada ajenas a la Segunda Guerra Mundial, como demuestra convincentemente Einchengreen. ¿Tuvo quizás la culpa de la crisis y la gran guerra subsiguiente que los tipos de interés estuvieran bajos en los años 1920?

Yo no podía dejar al oro sin defensa:

... y considera que el patrón oro es una ucronía, un término extraño para la institución monetaria que sí tuvo lugar en la historia y que funcionó razonablemente bien. Mejor, mucho mejor, que lo que haya funcionado jamás un banco central. Milton Friedman, que era liberal pero no era dogmático, escribió en su monumental historia monetaria de los Estados Unidos que "el funcionamiento ciego, no diseñado y casi automático del patrón oro resultó dar lugar a una regularidad y predictibilidad mucho mayor –quizás porque su disciplina fue personal e inescapable–, que lo que hayan conseguido el control deliberado y consciente de los acuerdos institucionales concebidos para lograr la estabilidad monetaria".

LHA había contrapuesto a Friedman al dogmatismo de… no dice de quién, pero sí se refiere a quienes como Mises, Hayek o Rothbard defienden al oro. Mala suerte. Yo tengo mis razonespara defenderlo frente a los bancos centrales:

Baste como indicación de que efectivamente fue así la experiencia de Inglaterra. Si asignamos el número 100 a su nivel de precios en 1661 veremos no los superó más que en la última década del XVIII. Y que quitando la inflación de la guerra napoleónica el nivel de precios se mantuvo más o menos estable de nuevo hasta otra guerra, la de 1914. ¿Hay algún banco central que pueda presumir de una estabilidad como esta? Sólo de 1950 a 1975 el dólar perdió el 57 por ciento de su poder adquisitivo, como el franco suizo. El Deutshce Mark el 53 por ciento y la peseta el 82. El XX ha sido el siglo de la inflación, como lo ha sido del totalitarismo y de las guerras.

Porque, efectivamente, otra de las virtudes que le veo al oro es que funcionó como moneda universal y facilitó aquella globalización a la que jamás se le dio tal nombre, la que integró las economías europeas con América más Japón e India. Y coincidió con una era de paz en Europa como el continente, viejo y ajado de guerras sin fin, no había conocido. Quizás no sea mera casualidad. Pero Luis Hernández Arroyo recupera las categorías mentales de otro gran economista, Carlos Marx, al decir que el patrón oro fue instrumento del imperialismo de las potencias capitalistas y de las clases altas hasta que las bajas lograron acabar con él allá por los años 20. Aquí yo creo que se equivoca. Los debates para elaborar el informe Macmillan, que como el libro de Friedman son muy interesantes, parecen no reflejar ese estado de cosas. Cuando se sugirió a los sindicatos ingleses que se podía acabar con el patrón oro su respuesta fue de una inocencia encantadora, perdida para siempre: "Pero ¿es eso posible?". Difícilmente pudo ser una exigencia de la clase baja.

Y hay más, porque lo que fracasó en los 20’ no fue el patrón oro:

Hablar de la tesis de Einchengreen, seguidor de Keynes, acaso nos llevaría demasiado lejos para un humilde artículo. Pero es justo recordar que él sitúa el origen del problema en la Gran Guerra, cuando las naciones europeas abandonan el patrón oro. Y que el sistema monetario imperante cuando tuvo lugar la depresión no era el patrón oro, sino una curiosa combinación de dinero fiat y oro con banca central que se conoce como patrón intercambio-oro. Un sistema que, como decía Palyi, era lo suficientemente flexible como para dejarse manipular y lo suficientemente rígido como para no permitir la expansión crediticia por más tiempo. No fue el patrón oro como había funcionado hasta 1914 lo que fracasó.

Y concluyo con una recomendación:

Es cierto, no seré yo quien lo niegue, que para llevar ciertas teorías a la práctica es necesario acudir a que "el Estado tiene el monopolio del legítimo uso de la fuerza" e incluso hacer de esa pretensión un argumento "incontestable". Y también lo es, cómo negarlo, que el patrón oro jamás necesitó de tales amenazas. Quizá, visto el legado de descomposición de la moneda, paro y estancamiento que ha acompañado a excesos por parte de los bancos centrales en los que el oro es técnicamente incapaz de incurrir, con la excusa de haber estrenado un nuevo siglo, sea este el momento de revisar ciertas teorías. Aunque parecieran dogmáticas y anticuadas allá por los años cuarenta.

Espero que la acepte.

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2003: Diciembre

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