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La Hora de Todos: Abril 2006

30 de Abril de 2006

Y ¿Has leído el libro de...?
Uno no lo puede haber leído todo, se dice a sí mismo cuando se plantea la inacababe lista de libros que desearía haber leído y no lo ha hecho. Digo esto, por un intercambio entre Milton Friedman, premio Nobel de Economía, y Thomas Sowell, en el que dicen:
  • Milton Friedman: John Hicks publicó un pequeño libro que se llamaba A Theory of Economic History. He de admitir que nunca lo leí.
  • Thomas Sowell: Yo tampoco.
Hicks es otro Nobel de Economía, y de su breve libro dicen maravillas. Es decir, yo tampoco.

Uno supone que alguien como Friedman o Sowell lo ha leído absolutamente todo, especialmente una obra tan celebrada de un autor tan importante. Pues no les ha hecho falta.

28 de Abril de 2006

La República de Rodríguez Zapatero
Bueno, y ya puestos, voy a postear La República de Rodríguez Zapatero, un texto de LD que está basado en varios datos esenciales sobre esa etapa contradictoria de nuestra historia, recordados por Federico Jiménez Losantos.

No es, claro está, una síntesis de la II República, sino unas cuantas consideraciones esenciales. ¿Echáis alguna en falta?

27 de Abril de 2006

Las Vascongadas, entre Navarra y Castilla
Los asesinos de ETA, que están encantados con el cheque en blanco que les firma Rodríguez, siguen sin renunciar a Navarra, como al resto de sus objetivos políticos.

Para darles un poco en las narices a los nacionalistas, para contar lo esencial de la historia de Navarra y su relación con las provincias Vascongadas, he escrito en LD un breve reportaje. Mañana seguramente añadiré algo.

Me baso en Ricardo de la Cierva y en especial en Claudio Sánchez-Albornoz, el gran medievalista español. Le cito ampliamente en su excelente Vasconia, o la España sin romanizar. Más que mi breve síntesis, os recomiendo vivamente el artículo de Sánchez-Albornoz.
Veinte años de Chernóbil
Como estoy un pelín ocupado, posteo menos últimamente. Incluso me retraso al postear mis artículos. El del pasado lunes lo había guardado adrede, pero para ayer, que se cumplían veinte años de Chernóbil.

Se produjo la fusión del núcleo, el mismo tipo de accidente que en Three Mile Island, pero Chernóbil no contaba con edificio de contención.

Como me señaló Fernando Parrilla, tenía un error que corregí al momento. Decía que además de las 59 muertes registradas a causa del accidente, se calculaba que se habían producido otras 4.000 más. Pero, como me señaló Fernando, no son más que proyecciones, no muertes registradas. Es más, entre las 4.000 se contabiliza gente que morirá antes de la esperanza de vida, gente que adelanta su muerte. Y por último, y esto no lo dice el informe de la ONU en que me baso, esas proyecciones, es posible que incluso estén infladas según algún experto. De esto último, nada sé.

Pero lo central del artículo es otra cosa. Es lo que me criticaba, sin aportar juicio alguno por su parte, tacaño que es el hombre, Mario Cuéllar. Lo  esencial es que lo que falló en Chernóbil no fue la energía nuclear, sino el socialismo.

26 de Abril de 2006

Medios y política
Conocemos por estos lares a nuestro amigo Mario Cuéllar. Nos presta una atención que, justo es decirlo, merecemos sobradamente. Es una pena que a él mismo no le presten la misma atención. Para reparar mínimamente esta injusticia voy a referirme a su blog Medios y Política.

Es una bitácora original, la única que se devora a sí misma. Pasado un tiempo va fagocitando sus propias anotaciones, que se pierden en el infinito ciberespacial. Habría que preguntar a un gurú de la netocrática para que nos guíe. Mientras tanto baste decir que ya no hay quien encuentre la anotación que dedicó a Gabriel Calada.

Aún permanece, temblando ya, la anotación dedicada a Jorge Valín. No le critica sus argumentos, simplemente le cita y le enlaza (justo es decirlo, un gesto de educación y de honestidad que le honra, recordemos el ejemplo de Alberto Garzón). Bonita hora de postear, sí señor.

Más cerca del día de hoy está la que me ha dedicado a mí, acusándome de llevar flequillo. No voy a negar que aún no me he recuperado de tan malvadas palabras. En este caso no solo me cita, sino que expone el núcleo (nunca mejor dicho, en este caso) de mi argumento. Pero, eso sí, me llama tonto. Vaya. Ah, dos minutos más tarde que el de Valín; me gana.

Y Alberto Illán, que trabaja para un lupanar capitalista. Ah, ¿que no sabéis qué es un lupanar capitalista? Se nota que no habéis ido a un colegio de pago o a una universidad pública.

Pero no solo nosotros nos ganamos sus buenas anotaciones. En una acusa a Pedro J de publicar dos veces la misma noticia. En una un policía decía que no había nada en la Kangoo y en otra resulta que son dos. ¡Que se aclare de una vez! ¿En qué quedamos?
La derecha revolucionaria y libertaria
Alberto Garzón ha contribuido al bostezo general con un artículo contra la derecha revolucionaria y libertaria.

Garzón, como buen hombre de izquierdas, oculta a sus lectores sobre qué está hablando, no vaya a ser que se enteren. En esto de la lucha ideológica, como para ella se limita a decir quiénes son los buenos y quiénes los malos, la izquierda se mueve bien en el tú ya me entiendes, estos son de esos, ya sabes. No necesita más. La complicidad en el sectarismo, que lo de las ideas es muy cansado y peligroso. Tampoco tiene muchas más ideas que airear, cierto es.

Es una lógica sencilla. Como Mister T en el testimonio de La Hora Chanante, Alberto Garzón cree que la vida son contrarios: el bien y el mal, la izquierda y la derecha, y poco más. ¿Revolución? Pues de izquierdas-bueno. ¿Libertario? Pues de izquierdas-bueno. Si lo juntas todos saltan los plomos y del chizpazo escribes un artículo para socialdemocracia.org.

Él sabe bién a quién se refiere, sabe bien a quién oculta a su lector. Quienes hacemos esta página, por ejemplo. Pero poner ejemplos llevaría al lector (quizás a los lectores, quién sabe) a los liberales que (no pueden evitarlo) ocupamos la red, espacio sin licencias, y dejaría sus sugerencias huecas y hueras en lo que son.

Para el ungido están (teoría de los contrarios) los puros de corazón, y quienes solo guardan malos sentimientos. Adivinad dónde está cada cual. Esto es porque el ungido, o no restringido, cree que tenemos la capacidad de moldear el mundo según nuestras pobres ensoñaciones.

Es como si pensaran: Cuando hacemos propuestas progresistas, para cambiar el mundo, llegan otros y nos dicen que es imposible, que si tendrá consecuencias negativas, nos mienten diciendo nosequé de cien millones de muertos... Son un rollo. La única explicación de que nos chinchen con nuestros sueños idealistas es que no quieran cambiar nada. No son como nosotros, porque no tienen ideales.

No os riáis, que lo piensan en serio.

El ejemplo es el propio Alberto Garzón. Dice que la tal derecha revolucionaria y libertaria puede convertirse, efectivamente, en revolucionaria, pero sin quererlo. Porque lo que diferencia, lo acabamos de ver, a izquierda y derecha es el corazón, los deseos, las intenciones, claras y humanitarias, u oscuras y motivadas por el egoísmo propio o prestado.

Serán revolucionarios, pero no van a transformar realmente nada. La transformación, esa manía marxista. Transformación desde los designios del filósofo. La ordenación según sus planes. El socialismo. La tiranía. No, gracias. Cambiar el mundo sí, pero precisamente para evitar que los transformadores puedan hacer más daño.

Dice:
Sus referentes son autores que no han comprendido, si acaso leído, a quienes acuñaron los términos que hoy ellos defienden. Simples sujetos oportunistas que sabían muy bien en qué parte del tren tenían que subirse y en qué momento convenía hacerlo.
Bien, Alberto Garzón es un ignorante, lo cual, en sí, no es malo. Pero tiene el mal estilo de no hacer referencias concretas. ¿Qué autores? ¿Qué no han leído o comprendido? ¿Qué términos? No nos lo dice.

25 de Abril de 2006

Hayek, el no liberal
No cabe duda. No logro encontrar el texto, pero lo traería aquí. Ayn Rand destrozó sin piedad (ella huyó de ella toda la vida) Camino de Servidumbre, de Hayek.

Camino de Servidumbre es un libro excelente, iluminador, persuasivo, informado y valiente. Es el peor de los libros de Hayek.

Ayn Rand, decía, lo destrozó, porque fue citando una por una las propuestas o cesiones estatistas del austríaco, dejándolas poco menos que en ridículo.

JRF, de Socialdemocracia.org, se ha lanzado a la misma tarea, pero desde... pues eso. Rallo ha dado buena cuenta de él, y de paso de Hayek y su Camino de Servidumbre. No abundaré por ese camino.

Pero sí le diré a JRF, administrador del site, que tiene razón en señalar los párrafos de Hayek, pero hubiera estado bien haberse sumado a Rand, a Rallo y al menda en pasarse a la crítica de éstas desde el punto de vista liberal.

No. Lo que hace es señalar que él es incompatible con el liberalismo más puro, más anarco, o al menos que está en clara oposición con él. Eso le pasa a José Rodríguez por haber tomado de toda la obra de Hayek, lo peor.

No ha cogido de Camino de Servidumbre la descripción que hace del colectivismo y del individualismo, de cómo el control económico lleva al totalitarismo y es incompatible con la democracia, no hace mención, que tendría que ser vergonzante, de la identificación entre socialistas y socialistas, por otro lado lógica. No da cuenta de porqué bajo el socialismo muere la verdad y prosperan los peores.

(I), dice el título. Promete más. Será eso.

A la espera.


P.S. No tiene sentido, José, decir que no está en la lista de los 1.000 economistas más citados y sugerir que con ello es un economista sin importancia o influencia. Por el contrario, es uno de los economistas más influyentes desde el último cuarto del XX, y quizás el que más. ¿Has buscado a Keynes o Schumpeter en la lista?
El derecho a ignorar al Estado
En mi último comentario en el Juan de Mariana, expongo las ideas básicas de este clásico apartado del Social Statics de Spencer. El libro fue escrito en su primera época, la más liberal; parece que luego lo suprimió.
Las defensas del salario mínimo no tienen una teoría del salario

Recupero el resuello, y con él el debate con JRF. En un segundo artículo recoge el guante de parte de mis críticas. Antes de continuar, voy a plantearle una pregunta, que es la clave de todo.

El problema esencial

JRF, ¿Qué teoría de lo salarios tienes? Es decir, ¿cómo crees que se fijan los salarios en el mercado? En primer lugar, o piensas que son un fenómeno económico y tienen una explicación económica, o piensas que no es así. Si estás en la segunda opción, tendrás que explicarte.

Y si estás en la primera opción, algo tienes que decir. Tú te vas a un análisis falaz de los datos, como luego veremos, huyendo del problema esencial que, repito, es cómo se determinan los salarios en el mercado. Yo te puedo decir cuál es la que más me convence, que hago mía: La determinación del salario y el SMI.

La observación de que el salario mínimo destruye empleo no es más que una consecuencia de el modo en que se determinan los salarios. Te repito el razonamiento que demuestra que es así, expresado de forma sencilla:

El empresario valora:

A)    La aportación del trabajador a la producción. Es decir, su productividad marginal descontada.

B)    El nivel de salario mínimo. Es decir, el nivel al cual el Estado prohíbe a empresarios y trabajadores alcanzar un acuerdo.

Cuando B es mayor que A, el empresario no contratará al trabajador, porque lo que le pagaría al trabajador es mayor de lo que recibiría a cambio. El empresario se frustra, y el trabajador potencial, también.

Tienes que coger el toro por los cuernos, y responder a mis preguntas, que son, repito:

1)      ¿Qué teoría tienes de los salarios?

2)      ¿En qué falla la proposición de que el salario mínimo destruye empleo, que te he explicado de forma sencilla?

En tu artículo IIIa haces un esfuerzo. Pero no das una explicación de cómo se fijan los salarios. Te falta eso, JRF. Vamos a tus argumentos.

Según el análisis neoclásico cualquier SMI por debajo del salario mínimo real que surge de un análisis puro de oferta y demanda, ha de provocar una reducción de empleo. Este análisis presupone que "los mercados laborales son perfectamente competitivos y los trabajadores y empresas tienen información inmediata y perfecta de todas y cada una de las ofertas de empleo y de todos y cada uno de los demandantes de empleo", cuando según la OCDE esto no es así.

No te líes. La determinación del salario en función del valor descontado de su productividad marginal no presupone que los mercados sean perfectamente competitivos. Sabrás que por estos lares no somos neoclásicos, sino austríacos. Y los autríacos entienden que esa información no está dada ni la comparten los agentes. No es necesario. Luego esa crítica cae en saco roto.

En el modelo del monosopnistic (¿ein?) employer, el empleador tiene mas control sobre los salarios y los trabajadores menos poder de negociación (no parte de una relación teórica de igual a igual ya que este modelo asume que la movilidad laboral no se da en el 100% de los casos y que el asalariado se juega mucho más al negociar su salario ya que el riesgo de despido le deja sin sustento). En estos mercados el empleador pone salarios por debajo del beneficio marginal del trabajo, poniendo un SMI que esté por debajo de ese beneficio marginal del trabajo pero por encima del salario de mercado, implicará un aumento del empleo, este aumento se invertirá si el SMI supera el valor de ese beneficio marginal. En este modelo cuanto más elástica sea la oferta de trabajo y más inelástica sea la demanda de trabajo (es decir, menor movilidad laboral, menor información de las ofertas, etc..), mayor será el margen que se puede incrementar el SMI produciendo aumentos de empleo.

Ya. Con empleador monopsónico (¿ein?) imagino que te refieres al Estado, que se aparta en lo posible al resto de compradores. Los pobres empresarios, que no tienen el poder exorbitante del Estado, tienen que competir por los trabajadores en el mercado. Pero tampoco te líes aquí. Lo importante no es el número de demandandes de empleo, sino la libertad de contratación. Si nos encontramos con un único empresario pujando por una determinada fuerza de trabajo y resulta que lo que produce esa fuerza de trabajo (es decir, el valor descontado de su productividad marginal) es alto, de modo que produce enormes beneficios al monopsónico dichoso, lo que harán otros empresarios, en la medida en que les dejen los socialdemócratas, es pujar por ese chollo de trabajadores, hasta que el salario se ajuste al valor descontado de la productividad marginal (al valor actual de lo que producen).

Luego ofreces dos argumentos que se resumen en la misma falacia. Primero aumentas los sueldos y a ello le sigue un aumento de la productividad. Es una falacia dicha nada menos que por un premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz. Le das el nombre de modelo de eficiencia del salario y modelo de inversión en capital humano.

En primer lugar, es poner el carro delante de los mulos, la consecuencia empujando a la causa. Y claro, no funciona, porque ningún aumento de salarios implica necesariamente que el trabajador vaya a mejorar su rendimiento. Quizás porque no pueda. Empresario y trabajador pueden llegar a nuevos acuerdos y fijar mayores productividades y remuneraciones. Pero no es eso lo que dices, sino que una subida del salario generalizada per se y de forma automática incrementará la productividad.

17 de Abril de 2006

Recomendaciones
El artículo de esta semana en LD es una breve lista de la compra de libros por los que introducirse en la cosmovisión liberal.

¿Cuál creéis que falta? Empiezo yo: La ética de la libertad, de Murray N. Rothbard.

13 de Abril de 2006

De la ley de educación
LD ha publicado un Especial sobre la LOE, en el que se tratan los aspectos más oscuros (es decir, todos) del nuevo vehículo para el adoctrinamiento desde el Estado.

En el especial se hace referencia a un documento maestro sobre la ley, llamado "Una educación de calidad para todos y entre todos", que parece sacado de una novela de Ayn Rand. Esta gente es de un totalitario tal que producen estos títulos sin vomitar ni nada. Recoge el especial, en el apartado Educación para la progresía:

En él se incluye un apartado llamado "Qué valores y cómo educar en ellos", en la que se critica "la aparición de un ciudadano más individualista, que tiende a basar sus valores y comportamientos en elecciones personales y a depender menos de la tradición y del control social ejercido por aquellas instituciones que tradicionalmente eran las depositarias y las intérpretes de los códigos de conducta: familia, iglesias, grupos sociales, partidos políticos, etc"... " Un individualismo, en fin, que incita al individuo a desarrollarse de espaldas a su contexto cultural e histórico de manera atomizada". Esta crítica recuerda las palabras de John Dewey, quizás el pedagogo progresista más influyente de la historia: "la gente independiente y que actúa por sí misma son un anacronismo para la sociedad colectivista del futuro".

En otro sitio:

Más adelante dice que hay que "proporcionar a los alumnos un conocimiento suficiente acerca de los fundamentos y los modos de organización del Estado democrático", lo que "requiere ayudarles a desarrollar actitudes favorables a dichos valores y a ser críticos con aquellas situaciones en que se nota su ausencia". La cuestión es que será el Ministerio quien elija cuáles son los "valores democráticos" y hacia cuáles hay que predisponer a los alumnos en contra.
Lo he publicado un artículo en LD sobre el tema, Formación del Espíritu Progresista, en el que retrotraigo la filosofía que se plasma en la LOE a la filosofía progre (es decir, retro) de la educación, que tiene su origen en John Dewey.

Por otro lado, el jovencísimo Álvaro Vermoet Hidalgo ha vuelto a escribir un artículo, El fundamentalismo pedagógico, en LD. Este sobre la LOE. Explica muy bién cómo la LOE degrada la enseñanza que, de todos modos, nada tiene que ver con la LOE.
Energía nuclear y agua privada
Ya puestos, recuperemos parte del tiempo perdido.

Dos artículos de LD que no he traído por estos lares: Privatizar el agua, en cual recojo parte de los datos más interesantes sobre el agua privada entre los pobres, y La alternativa nuclear:
La energía que ven como un auténtico peligro es la nuclear, porque para obtenerla solo hace falta un combustible que no es caro y resulta relativamente abundante, el Uranio 235, y capital. Las sociedades libres solo tienen que dedicar parte del capital que generan y tendrán toda la electricidad que necesiten. La energía nuclear es el peor sueño ecologista hecho realidad.
¿Lo negarán?
Gebrauchtwertschule
Bonita palabra, ¿verdad?

Antes que nada, pido perdón por el laaaargo tiempo sin postear. He estado más liado que habitualmente. No he escrito, pero he seguido atento a los interesantes contenidos que se esparcen por el mundo internetero.

Vamos al palabro. Os recomiendo el comentario de este jueves escrito por Gabriel Calzada, La fuente de los Principios.

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2003: Diciembre

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