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Todo un hombre de Estado: Septiembre 2003

30 de Septiembre de 2003


Parece que ni tan siquiera el Estado sigue los preceptos de su propia Constitución en lo referente al derecho a la información(por supuesto tampoco se respeta el derecho a la libertad de empresa, pero esto ya era de suponer) El intervencionismo de los burócratas en lo referente a la mal entendida moral pública en torno a las drogas está rozando el absurdo más grotesco.

Por supuesto, en poco tiempo dejará de estar permitido cambiar los colores de las cajetillas de tabaco. Tampoco se permitirá, si esto sigue así, que los estanqueros lo agrupen en distintos compartimentos, o que puedan sugerir marcas a sus clientes.

Como decía una organización de consumidores con bastante sinceridad: "si es malo que se prohiba inmediatamente". Pues eso mismo, pero que prohiban también el alcohol, las comidas copiosas, el fast food, el sexo desenfrenado, la pornografía, los teléfonos móviles y los automóviles. Que se prohiba todo, incluso vivir, porque, en última instancia, la primera causa de toda muerte es la vida misma.

Cada vez me recuerda más a Pinocho González. Será cuestión de impedir que el programa económico Agenda-2010 pueda salir adelante. Dimita de una vez, no parece que haya grandes riadas a la vista.

28 de Septiembre de 2003

Rajoy sigue por lo alto

Parece que Zapatitos no se repone. Después de constatar su incompetencia económica ahora nos enteramos que sigue cabizbajo en las encuestas. Incluso Aznar obtiene ya una mejor valoración que el líder socialista.

Siguiendo con la poesía y su relación con el rojerío: Zapatero está triste, qué tendrá Zapatero, los suspiros salen por su boca de rosa...

26 de Septiembre de 2003

Olvidemos el stalinismo de Neruda

Sólo por haber escrito una genialidad como 'Veinte poemas de amor y una canción desesperada' puede y debe pasársele por alto a Pablo Neruda su estalinismo público y confeso.

Parece que algunos pretenden ocultar bajo la estética poética la apología terrorista de Neruda. Quizá debamos recordar que cuando murió Cela se intentó descalificar(obviamente, con escaso éxito) toda su obra por el hecho de haber sido censor en un convulso momento político y, sobre todo, por no ocultar sus simpatías con la derecha del PP.

Admitados que una cosa es juzgar al autor y otra a su obra. Por lo general, la vida e ideología del literato, especialmente en poesía, influyen sobre sus escritos; sin embargo, debemos evitar, en la medida de los posible, valorar al artista según sus ideas políticas, máxime, si no aparecen en su obra. Ahora bien, siendo eso así, cuando opinemos sobre la figura histórica del artista, tampoco podemos pretender limpiar su turbia vida en función de la gran calidad de su obra.

Con todo, la vida y obra de Neruda se entrelazan con una frecuencia inquietante. Como nos recuerda José Ignacio del Castillo en un artículo en libertad digital, Neruda se valió en muchas ocasiones de la poesía como medio político. Y ante esa realidad, es casi imposible distinguir al autor del propagandista.

Que Javier Memba nos inste a olvidar el stalinismo de Neruda no puede pasar más que por una broma típica del escaparate izquierdista. ¿O es que también pretenderá que apreciemos los poemas mentados por José Ignacio del Castillo a partir de su belleza estética? Siguiendo la solución Memba ya saben qué deben hacer todos los tiranos, asesinos, ladrones, terroristas y voceros totalitarios para limpiar su nombre ante la historia: escribir una bonita poesía.

Debo aplaudir al autor por la magnífica iniciativa que ha tenido En una serie de artículos semanales nos enteraremos de las vivencias más "íntimas" de los grandes economistas de nuestra historia. Quizá sea el germen para un futuro libro. Felicidades.

22 de Septiembre de 2003

Día mundial contra el progreso

Hoy es el día mundial sin coches, un atavismo remolón de la contrarrevolución industrial pijo-ecologista. En teoría, este día debe sentar un ejemplo de conducta a imitar el resto del año, esto es, tenemos la obligación de sacrificar nuestro bienestar.

Necesariamente debemos hablar de sacrificio en tanto en cuanto la gente, al utilizar el coche, demuestra una preferencia por este medio de transporte frente a otras posibilidades menos satisfactorias como la bicicleta o el aparatoso transporte colectivo. Se impele a la ciudadanía a que inmole sus preferencias dada la existencia de valores superiores. La naturaleza, se nos dice, tiene un valor intrínseco en función del cual debemos modular nuestra conducta. El individuo que vive de acuerdo con el medio ambiente es superior a aquel que trata de adaptar el entorno a sus necesidades. Varias falacias están contenidas en toda esta sarta de barbaridades.

No es cierto que la naturaleza tenga un valor intrínseco. Esta afirmación gratuita e irreflexiva entre en frontal colisión con los presupuestos básicos de la ciencia económica tras la revolución subjetivista del XIX. El valor es un hecho psicológico, una proyección individual y subjetiva de la intensidad emocional de nuestros fines sobre el entorno. El valor no es una sustancia, no existe salvo en nuestro consciente, no es, en definitiva, mesurable ni observable.

Por ello, no podemos más que soltar una ruidosa carcajada frente a las cabriolas mentales de quienes consideran que las rocas obtienen el valor por el hecho de ser rocas y no porque a determinado sujeto le sirvan para la consecución de un fin. En esta perspectiva, el ser humano cuando modifica el entorno para adaptarlo a sus necesidades, cuando cultiva trigo para luego segarlo, cuando tala árboles para expresarse en los periódicos, cuando extrae bauxita para construir un edificio, está atacando frontalmente una disposición natural de los elementos que tiene valor por sí misma; el hombre se convierte en predador, en destructor, en una inmoralidad viviente. Mientras siga actuando en el entorno, el ser humano solo podrá reducir las condiciones del valor óptimo; la naturaleza no está al servicio del hombre, no es un medio para la prosecución de su felicidad. La especie humana es un virus, un parásito a erradicar.

Como consecuencia, este ecologismo reaccionario odia tanto al hombre como a todos los productos derivados de sus potencialidades. El día sin coches es un gran ejemplo de este odio.

El automóvil es un producto de la ciencia y de la razón humana. Las ventajas que nos ofrece son, sin duda, innumerables: intercomunicación, transporte veloz, reducción de costes... Su retirada del mercado, en ausencia de otro medio más eficiente, supondría una regresión inimaginable; de hecho, resultaría imposible sostener el actual nivel de población. El capitalismo ha permitido masificar este medio de transporte, perdiendo su naturaleza elitista y lujosa, hasta el punto de convertirse en una necesidad básica. Los actuales atascos, como recuerda Andrew Galambos, son responsabilidad del Estado, incapaz de producir carreteras al ritmo que los empresarios venden automóviles.

Es evidente, por tanto, que las personas viven mejor con coches que sin ellos. El automóvil es un símbolo de progreso, del avance de la razón humana para satisfacer nuestras necesidades de un modo más eficiente.

El día sin coches pretende criminalizar no sólo el coche, sino también el mismo progreso humano, enemigo sempiterno de su sacra natura. Es una cruzada contra la razón humana en nombre de la anticiencia -también, como hemos visto antes, de la anticiencia económica.. Un irracionalismo que estigmatiza el progreso e intenta deconstruir todo adelanto para así involucionar hacia idílicas épocas pretéritas.

La Edad Media estuvo llena de días sin coches, fue una época sin coches. ¿Quieren decirnos los ecologistas que el hombre vivía mejor en la Edad Media? ¿Eran preferibles las masivas hambrunas a la abundancia de alimentos? ¿Era preferible una jornada laboral de 16 horas con incierta remuneración a los actuales salarios? ¿Eran preferibles las endémicas epidemias que asolaban Occidente al actual perfeccionamiento sanitario? No es que todas estas ventajas se deriven directamente del automóvil, pero sí son producto de la ciencia y de la razón, auténtico objetivo del ecoterrorismo.

Por supuesto, estas doctrinas que buscan crear un ambiente hostil a la supervivencia del ser humano, responden a la idea, anteriormente expuesta, de que el ser humano es un parásito que merece ser extinguido. El destino del hombre resulta irrelevante, lo primordial es no alterar el statu quo de la naturaleza, auténtico depositario del mentado valor intrínseco.

El día sin coches es, por tanto, una caricatura siniestra, un día grotescamente reaccionario, pero que enlaza a la perfección con el fanatismo ecologista. Anatematizan el coche para, acto seguido, culpar al género humano de su creación y reproducción. ¿Por qué debemos abandonar el automóvil si nos facilita la vida? Yo no puedo responder a tal absurdo, aunque con mucha probabilidad el ecologista nos increpará preguntando: ¿qué importancia tiene la vida humana frente al valor intrínseco de una piedra? Ustedes mismos.
Los fallos del mercado y la fatal arrogancia

En contra de las pretensiones de finiquitar la máquina de la coacción estatal se suele objetar que, en tal circunstancia, dejaríamos al mercado decidir.

Para los profetas de la burocracia, dejar que el mercado decida es algo insostenible y criminoso, entre otras razones, porque no se asienta sobre valores superiores tales como el altruismo, la fraternidad o la cooperación. El mercado, braman, sólo vence en eficiencia, pero, aún así, no debemos ser tan egoístas y materialistas; la eficiencia no lo es todo. Y aunque lo fuera, continúan, el mercado no es del todo infalible, tiene una gran cantidad de fallos, entre los que se encuentra la mala distribución de la renta.

Pocas consideraciones resumen con tanta precisión el odio a la libertad y la fatal arrogancia de algunas personas. Es necesario advertir, a modo de preámbulo, que el mercado, por mucho que lo repitan los antiliberales, no decide. Tras esa cándida afirmación se esconde o mucha ignorancia o mucha mala fe. El mercado, a diferencia del Estado, no es algo físico, sino que engloba miles de millones de interacciones individuales. La dicotomía de que existen dos organizaciones que practican la coacción, una de manera eficiente y la otra no, mercado y Estado, es disparatadamente incorrecta. El Estado puede ser eliminado, el mercado, mientras la raza humana perviva, nunca lo será, va ligado indefectiblemente con su naturaleza y con su necesidad de sobrevivir; allí donde se produzca un intercambio interpersonal voluntario aparecerá el mercado.

Por ello, no es correcto decir que el mercado en cuanto a tal decide; el mercado no actúa. Sólo los seres humanos tenemos esa capacidad, en ningún caso las colectividades o las instituciones sociales espontáneas. El mercado sólo indica la voluntariedad de una relación entre dos personas.

Se me objetará que el Estado, en cuanto a institución, tampoco actúa, ahora bien, a diferencia del mercado, aquél necesita ser accionado por una cabeza pensante que lo dirija y se asienta en la coacción. Los individuos libres actúan en el mercado, los represores a través del Estado. Nadie puede apoderarse del mercado, no se trata de una institución estática, sino en continua revolución y creación. Ciertos intercambios cesan y otros nuevos aparecen. Cualquier intento por controlar el mercado es inútil, incluso las dictaduras más represoras han fracasado.

En el mercado, por tanto, se reproduce la acción humana. Son los individuos quienes, atendiendo a su subjetiva escala valorativa, se relacionan voluntariamente, estableciendo unas relaciones históricas de intercambio llamadas precios, y quienes generan continuamente información que, por ser dispersa, da lugar a unos desajustes que sólo el espíritu empresarial, con su particular intuición, comprensión y perspicacia, puede intentar corregir. El éxito o fracaso de tal empresa lo determinará la rentabilidad de su negocio, si los costes superan a los ingresos (es decir, si retrae unos recursos de otras líneas de producción prioritarias) el empresario habrá fracasado y se retirará del mercado, ahora bien, si los ingresos superan a los costes, esto indicará que determinadas necesidades humanas se están satisfaciendo de manera adecuada.

Pero, por supuesto, la función empresarial no termina con satisfacer las necesidades en un determinado momento histórico. La dinámica de las voliciones humanas y de la creación de información obliga al empresario a buscar nuevas oportunidades y nuevos desajustes, el empresario deberá adaptarse forzosamente a las exigencias de los consumidores; nadie se perpetúa en el mercado si no satisface al consumidor, sino se rinde a su soberanía. Ni el empresario, que cosechará pérdidas, ni el capitalista que consumirá su capital si no lo invierte o lo mal invierte.

El Estado, en cambio, no puede conocer bajo ningún concepto cuáles son las necesidades de los individuos y, en consecuencia, será incapaz de satisfacerlas. No existe ningún mecanismo por el cuál pueda recopilar toda la información práctica para implementar, con recursos ajenos, sus propios servicios sociales. El cálculo económico se torna irrealizable: ni en un Estado socialista (donde la inexistencia de propiedad privada sobre los medios de producción impide fijar precios) ni en uno intervencionista (donde el Estado sustrae ex ante los ingresos necesarios para rentabilizar los proyectos que de manera arbitraria considera necesarios, impidiendo, por ello, la coordinación social y la creación de nueva información) Así el mercado aparece como el único coordinador social posible mediante el orden espontáneo.

Esto significa que las diversas acciones de los individuos en el mercado proporcionarán siempre el óptimo de la tan (mal) mentada satisfacción o utilidad social, pues nacen del resultado de sus propias y particulares decisiones. ¿Cómo podemos, en ese caso, afirmar que el mercado tiene fallos?

Resulta incorrecto imaginarse al mercado como una estampa en la cual el buen ojo del experto economista es capaz de descubrir ciertas taras y malformaciones. Para determinar que un proceso dinámico está errando en su camino es necesario, antes que nada, ser capaz de obtener la imagen fiel de ese fluir incesante de eventos, lo cual, es del todo irrealizable. Pretender aprisionar el cambio en una fotografía no tiene más que un mero interés arqueológico; aún siendo capaces de captar toda la información de la sociedad, se trataría sólo de una situación pretérita, absolutamente superada en el momento de procesar los datos.

No obstante, a efectos dialectos, supongamos que sí somos capaces de resumir en un informe la situación de un mercado en el que nadie actúa y, en el que, por tanto, nada cambia, todo permanece. Aquellos que se llenan la boca hablando de "fallos del mercado" deberían señalar en función de qué patrón esa situación del mercado es errónea.

Para el estatalista: el hecho de que en el mercado sólo se produzcan un millón de pares de zapatos(o determinada cantidad de educación o sanidad) demuestra que el mercado contiene fallos inerradicables dada su incapacidad para producir la cantidad óptima de dos millones

Pero esto nada prueba. Los empresarios producen en función de las necesidades de los consumidores. Quien afirma que la provisión óptima de zapatos es de dos millones, en lugar de uno, sólo está practicando un puro ejercicio especulativo. Normalmente, quien emite tales juicios infundados no se lanzará a producir el restante millón de zapatos que la sociedad, según él, necesita, muestra inequívoca de la escasa fe en sus palabras. No existe una situación monolítica, estática, inmutable y atemporal del óptimo de producción. No es posible objetivizar las mutantes necesidades humanas que provocan continuas adaptaciones en el mercado. Sólo desde la fatal arrogancia alguien puede suponer que conoce mejor las necesidades de las personas que ellas mismas.

Estos arrogantes sugieren, por ende, que un fallo de mercado es una apreciación subjetiva de la realidad que no se corresponde con sus imaginario modelo de la sociedad, y por tanto, de la producción y el consumo. Una perfecta intolerancia que no respeta las libres decisiones ajenas.

Más que de incapacidad del mercado para proveer determinados bienes y servicios deberíamos hablar de ausencia de voluntad por parte de los consumidores para que éstos sean ofertados. Los intolerantes y arrogantes no pueden soportar esta realidad y por eso hablan de supuestos fallos de un deformado mercado que nada tiene que ver con la realidad. De ahí que intenten recurrir a la represión estatal para corregir la "irracionalidad" del "capitalismo salvaje y desenfrenado". No entienden que no existe ninguna irracionalidad en el comportamiento perfectamente pautado, diseñado y, por ende, racional de otras personas. Sólo que no lo entienden y, por ello, tratan de eliminarlo. Vive y deja vivir, o como siempre hemos gritado los liberales: Laissez faire!

21 de Septiembre de 2003

Continúa la criminalización del tabaco

Según el Confidencial Digital nuestro particular Leviatán europeo está estudiando aprobar una directiva que prohiba fumar en bares y restaurantes. ¿Qué autoridad se otorgan para interferir en nuestra propiedad? ¿Cuándo llegará el momento en que se prohibirá fumar en nuestros domicilios?

20 de Septiembre de 2003

Vicios y virtudes por Carlos Rodríguez

Alarmantes son las últimas noticias que nos llegan desde el seno de la UE, en relación a la presión cada vez mayor que se hace hacia los fumadores. Hace poco, las resoluciones dictaron que los paquetes tenían que llevar unas etiquetas que ocuparan la mitad del mismo, con letras más grandes y con eslogans como: "Fumar puede matar" o "deje de fumar cuanto antes, consulte un médico",etc. en su momento ya me plantee que porqué no, directamente, ponía en las cajetillas el sencillo logo: "no compres esto" ocupando toda la cajetilla o que pintaran todas las cajetillas de negro y las escondieran en el fondo de un cajón. Me dije: "¿Qué diferencia hay entre esto y no venderlo? El daño sería mayor en tal caso, pero la intromisión, la misma.

La situación ha cambiado cuando ahora he leído en el periódico y visto en los telediarios que la UE va a proponer que en las cajetillas se muestren imágenes de embarazadas, enfermos terminales y similares. No cabe decir que mi sorpresa ante tal noticia fue grande, no me imaginaba que alguien pudiera llegar hasta tal extremo, hasta tal absurdo. Lo primero que he pensado es que los fumadores no son tontos, eso ya lo saben, e intentando asustarles como a vulgares críos lo único que pueden conseguir es herir su orgullo, con lo que , hasta puede que aumente el consumo de cigarrillos (sinceramente, me dan ganas de comprar a mi también, aunque sea solo para fastidiar). Por lo demás, yo tengo un par de sugerencias para la UE que tal vez puedan parecerles de interés:

- Rociar los paquetes de tabaco con excrementos de vaca, para impedir que la gente se acerque.
- Multar a todo aquel que diga la palabra "tabaco", con lo que, al menos los mancos, no podrán comprar tabaco de ninguna manera.
- Matar a todos los productores de tabaco.

En fin, espero que mis ideas hayan sido de alguna utilidad. Si no, pues lo de siempre, dejar que las cosas sigan su curso, es decir, el curso que los gobernantes quieren que siga.

Unión Editorial sigue publicando libros escritos por el profesor Hayek o que, como el de Gabriel Zanotti, tratan sobre su pensamiento.

19 de Septiembre de 2003


Esta vez es Roberto Suárez quien se pronuncia en contra de la campaña antitabaco.

PD: Gracias David
"Universibases": Más alla del ejército por Antonio Miranda

Este artículo debe ser considerado como la plasmación en papel de una realidad tangible, visible y preocupante. El problema de la enseñanza pública no radica única y exclusivamente en la falta de incentivos por parte del profesorado ni en la calidad del alumnado, -que es generalmente baja por la deconstrucción de la civilización y destrucción de valores útiles para el ser humano- sino en la politización de las Universidades.

Amén de la imposibilidad lógica de fundamentar la propiedad pública, refutada magníficamente por Rothbard, Mises, Hoppe y Huerta de Soto, deberíamos ver cómo evidentemente, deja de una manera u otra su ineficiencia intrínseca plasmada en la sociedad en la cual actúa.

Entiendo que a mi compañero de bitácora no le gusten demasiado las experiencias ni los datos para afirmar y corroborar una teoría, pero considero necesario plasmar de una manera u otra la forma en la que el Estado mantiene su poder, su influencia y por tanto su coacción sistemática al individuo.

Siempre se ha comentado que la Universidad pública es y debe ser para todos, que la educación universitaria es fundamental para el desarrollo de un país (¿desarrollo de qué?), y por ende, fundamental para el crecimiento económico de éste. Pues bien, precisamente, ni la Universidad puede de ser para todos - entendiendo en mis palabras el sentido de “pagar la educación de otro por la fuerza y coacción”- con lo que desaparecería de por sí el concepto de ‘Universidad pública’ , ni es ésta fundamental para el desarrollo de un país, sino más bien todo lo contrario. Los argumentos son los siguientes: Asumiendo que no existe algo así como un ‘individuo colectivo’ o una ‘mente común’, no podemos determinar en qué grado la educación universitaria (valga también para el resto de graduados) es un bien público. Evidentemente, es un bien, porque existen personas que reconocen que la educación universitaria es útil y escasa. Es un bien económico, pero no podemos determinar si todos los individuos desean consumir ese bien, y por tanto, no podemos validar como justo que aquellos que los consumidores de dicho bien, realicen su función con el dinero de aquellos que no desean consumirlo. (Dicho de otro modo, no podemos imponer su consumo) Precisamente en este punto es donde se produce una clara expropiación y ‘explotación’ al individuo.

El ejemplo que describo es precisamente esclarecedor en este sentido. Las personas con rentas medias-bajas / bajas que tienen hijos, éstos normalmente tienden a ejercer una profesión basada en un rápido aprendizaje y puesta en marcha de los conocimientos. Así, además de considerar que el mercado laboral está altamente intervenido, debemos percatarnos de que los hijos de estas personas no suelen ir por lo general a la universidad. Subrayar esto es de vital importancia, pues estas familias o personas están pagando por un servicio que jamás utilizarán, están financiando obligatoriamente y coaccionados por el Estado actividades que ellos consideran terciarias en su escala de valores o en su preferencia temporal. De este modo se expropia dinero de dichas familias, para producir dicho servicio, que además de basarse en criterios poco éticos (Como algunos he demostrado) resultan ineficientes e improductivos. En otras palabras, las familias con rentas medias-bajas/ bajas son aún más propicias a verse en una situación económicamente desagradable y alarmante por la expropiación estatal vía impuestos o tasas.

Habiendo el Estado expropiado el capital ‘necesario’ para llevar a cabo su producción, construye sus ‘bases’ en aquellas zonas más concurridas de su monopolio, es decir, en las ciudades. No pudiendo rechazar el proyecto de construcción, el Estado ya dispone de asentamientos para crear su cuerpo de funcionarios para la enseñanza. Evidentemente, un puesto en el Estado a través de una oposición es muy demandado, porque el salario es fijo, en la mayoría de los casos de por vida laboral y normalmente por encima del precio que ese servicio costaría en el mercado, incurriendo el Estado en gastos innecesarios. Lo anecdótico del asunto es que incluso el propio funcionario puede estar pagándose el sueldo, como por ejemplo, a través del impuesto que ha de pagar por la venta de un piso, coche, o cualquier otra cosa.

Otro argumento de peso en contra del establecimiento del sector público en lo que a producción del servicio de educación se refiere es el tan comentado ‘desincentivo progresivo’ que sufren los propios empleados-profesores-catedráticos. Si bien es cierto que existen profesores en universidades públicas de gran prestigio, como por ejemplo el profesor Huerta de Soto o Rodríguez Braun, no es menos cierto que al tener un salario fijo su acomodamiento y flaqueza didáctica comienza a flaquear. Por supuesto, al no preocuparnos de nuestro nivel de eficiencia y eficacia de nuestros métodos de enseñanza al alumnado debido a la plena garantía de una suma fija quasi per vita, la calidad de la enseñanza del profesorado público empieza a disminuir. No es de extrañar que muchos catedráticos se queden obsoletos en cuanto a formación se refiere. Formación tanto profesional como didáctica, esto es, acercamiento de su información al alumnado para que ésta sea entendible.

Por tanto, aquellas personas que realmente gozan de una gran formación, pierden facultades educativas y didácticas, con lo que se está desaprovechando el talento de estos ‘cerebros’, no siendo esto así si los profesores que hemos tomado como ejemplo u otros de similar formación, estuvieran en el sector privado. Bajo este panorama, asoman otras vicisitudes que resultan de la absurda creencia en el “sector público”.

Consideremos otro aspecto de esta prueba de la ineficiencia estatal. España, teniendo las Comunidades Autónomas cada provincia un ayuntamiento con un partido gobernante normalmente diferente (sea PP, PSOE o PNV/ CiU ) los políticos pueden aprovechar la Universidad y la educación pública en general para hacer campaña basada en subterfugios y demás propaganda, financiando forzosamente no ya el servicio en cuestión, sino financiar una campaña política que desempeñan los profesores y catedráticos de la Universidad. Bajo mi punto de vista, y bajo el prisma de la imposibilidad de la propiedad pública, es totalmente comprensible y normal que existan alumnos y/o padres (consumidores del servicio) , que estén realmente en contra de que sus hijos sean educados bajo un prisma neo-conservador, socialista o nacionalista. Eso hace que muchos alumnos abandonen la carrera y pasen a una universidad privada (Asumiendo un gasto mayor que la pública, por cuestiones de ahogo de la competencia, como veremos más tarde) , que se le cierren puertas por motivos políticos (aún pagando el servicio) y sean suspendidos porque no son ‘recomendables’ o ‘el enfoque del examen no es el que yo quería’, todo esto traducido en una coacción sistemática por el órgano rector de la universidad -léase partido político-, atisbado de contactos burocráticos, concesiones públicas, etc.

El Estado (y sus instituciones) lo que realmente busca es ‘influenciar’ y coaccionar al individuo para mantener su poder. Concretamente en las ciudades y pueblos para que los ayuntamientos mantengan o aumenten sus votos. Hemos visto cómo y por qué el Estado establece sus ‘Universibases’ y cuál es su funcionamiento. Pasemos ahora a ver cuales son las consecuencias de dicho establecimiento.

Cuando el Estado decide situar los centros educativos, tiende también a ampliar su capacidad para recaudar mayor número de asistentes. El motivo por el cual aumenta su capacidad no nos importa, debemos basarnos en el hecho y sus consecuencias. Ingenuos, desconocedores, determinadas personas ven cómo el Estado proporciona este servicio, y a qué precio -sin detenerse a observar el efecto colateral y originario de ese precio y su correspondiente pago- las cuales quedan satisfechas por la cantidad que han de pagar.

No entraré en conceptos relacionados con el precio del servicio, pues no nos incumbe en demasía, ya que nuestro objetivo en este artículo es que quede claro la consecuencia del monopolio estatal.

Pues bien, al gozar el Estado de un monopolio de violencia y legislación sobre un determinado territorio, él es el último decididor sobre éste y todos sus ‘subterritorios’. De este modo, establece por tanto su monopolio de producción de educación universitaria (y otras) siendo el Estado quien determina si se debe establecer una nueva universidad, si es conveniente que dicho monopolio educativo sea privado -normalmente ni siquiera esto sucede- con el fin de no perder la dependencia que ha creado, dependencia basada en la coacción sistemática a los individuos que están bajo su dominio.

Sólo en el libre ejercicio del mercado el servicio educativo será competente, ofrecerá al consumidor una amplia gama de variedades que satisfagan sus necesidades en función de sus criterios y valoraciones subjetivas, además de concordar con la ética de la naturaleza humana.

En efecto, no podemos decir que en estos días se ofrezca, aun habiendo universidades privadas en las ciudades más importantes de España, una apertura en el sector educativo, y no se ha desarrollado precisamente porque el gobierno no quiere perder influencia ni importancia en este sector, pues desde aquí puede manipular a los ciudadanos para desarrollar los fines que el Estado se proponga. Es más, existe en las escuelas y universidades privadas un cierto porcentaje de capital público, destinado a controlar e influir sobre éstas, se fundamenten en motivos religiosos, políticos u otros. Nótese que en la década de los años 30 del siglo XX, tanto en Alemania, Portugal, España, Italia y Rusia, la influencia del Estado en la educación para perseguir los fines de los dirigentes de turno era una cuestión clave para aquellos.

De momento y con el actual sistema democrático -el cual es incompatible con la propiedad privada- el Estado ha planificado no solo los temarios de cada carrera, sino el número de plazas para cada una de ellas. El Estado sigue planificando, sigue diciéndonos cuántos economistas deben graduarse, cuántos ingenieros se necesitan, cuántos médicos son necesarios y cuáles deben cubrir trabajos desarrollados por el sector público. Además, el hecho de que planifique los temarios de las carreras no es sólo algo escandaloso, pues es fijado por una persona o grupo de personas que creen que es lo adecuado o, quien sabe, si lo planifican para mantener el sistema que ellos creen viable y moral, como si los demás tuviéramos que seguirlo ciegamente. Respecto a lo que yo conozco, los planes de carrera de Economía predican, en las zonas donde gobiernan los socialistas, modelos keynesianos y lo completan con asignaturas varias como puede ser Sociología y Sociología de la Industria y de la empresa, enseñando tales asignaturas únicamente desde el enfoque marxista. Por otro lado, en los gobiernos donde gobiernan los neo-conservadores, sea PP o CiU , los planes de estudio contienen prácticamente economía keynesiana, si bien se estudia ‘algo’ de ‘monetarismo’.

Espero que este artículo sirva como complemento a la afirmación de que el Estado coacciona sistemáticamente a los individuos, establece criterios arbitrarios que el resto de ciudadanos han de acatar, da lugar al proceso de decivilización y sus desastrosas consecuencias.

No cabe duda de que el Estado siempre hace todo aquello que esté en su mano para mantener su monopolio territorial y de coacción, bien sea a través de la expansión de éste, tendiendo al imperialismo, bien a través de un aumento de la coacción en el propio monopolio. Resulta interesante y necesario conocer el cómo y el por qué de la formación de un Estado y creo que los lectores agradecerán la lectura de un pequeño artículo de Hans-Hermann Hoppe.

Aprender del pasado y el presente, interpretando los datos que la historia y la actualidad nos ofrece a través de nuestro método de análisis libertario, es fundamental si queremos desarrollar una sólida formación y conocimiento del derecho inalienable que tenemos los seres humanos a disfrutar la libertad.

17 de Septiembre de 2003


Pues sí, Walter Block nos ofrece una nueva visión sobre la legalización de las drogas... ¿podría servir para expandir el poder del Estado? Un artículo a tener en cuenta.

El PSOE ya no sabe qué inventar. Dice Antonio Cuevas, portavoz del rojerío moderado español, que: "veían que el banco se iba a la deriva y no hacían nada por evitarlo". No sé quién va realmente a la deriva, pero en fin, en los próximos meses se sabrá.

Con todo, sí hay que matizar que el Prestige y Eurobank tienen un denominador común: la injerencia del Estado en la interacción humana. En un caso por impedir la privatización de los mares y en otro por todo el monopolio de la moneda. Decía Benjamin Constant que "contra el arma y no contra el brazo: hay armas demasiado pesadas para ciertos brazos"

El PSOE debería aplicarse el cuento. Los fallos no se producen por la mano que gestiona la omnipotencia estatal, sino por la existencia de la misma. La fatal arrogancia de creerse Dios.
Sobre la estupidez de la guerra antidrogas

Esta bitácora está observando con creciente preocupación la absurda cruzada contra las drogas desatada no sólo en la Europa de los mercaderes sino también en el ultraliberal EEUU. Los que leen frecuentemente la bitácora sabrán que estoy escribiendo una serie de artículos al respecto. La prohibición y persecución de las drogas significa:

a) Un aumento innecesario del poder, gasto y de discreción estatal.
b) Una estigmatización absurdo del "peligroso" drogadicto.
c) Un recorte intolerable de libertades.
d) Un tremendo paternalismo totalitario por parte del Estado que intenta determinar imponernos su distorsionada visión moral del mundo.
e) Una risible hipocresia en tanto en cuanto el consumo de drogas legales está gravado fiscalmente y además se subvenciona la producción de las mismas.
f) Una campaña paranoica que no tendrá ningún tipo de resultado.


Así las cosas, cualquier opinión sensata al respecto será debidamente anunciada en esta bitácora. Por ejemplo la de Fred Reed. En fin, léanlo y sollocen.

16 de Septiembre de 2003


Después de la iraquí y palestina, ahora le toca el turno a la mafia estatal(que redundante me estoy volviendo) cubana

En realidad, sólo ha consolidado la corrupción del poder judicial y la partitocracia más vergonzante. Si Zapatero lo quiere romper, adelante. La situación no puede empeorar. Eso sí, ¿con qué propósito plantea romper un pacto que supuso la claudicación total de los postulados tradicionales del PP con respecto al poder judicial y, por ende, una ratificación del statu quo felipista? Hablar, por no callar.

En otras palabras, ha despilfarrado menos riqueza de la que previamente nos ha robado. La cuestión es qué va a hacer el Estado con ese dinero sobrante: o despilfarrarlo en otros proyectos de dudosa utilidad o devolvérnoslo(en cuya caso abogaríamos, no por un superávit del 1%, sino del 100%)

14 de Septiembre de 2003


Un artículo realmente interesante que pone a cada cual en su sitio. Y es que resulta gracioso que los globalofóbicos se autodenominen "anarquistas" ¿Anarquistas que piden regulación, barreras y fronteras? No, por favor, que dejen de emponzoñar el término.

Con todo, sí querría responder a una taxativa afirmación de Norberg:

"I have come to realise that questions concerning individuals, society and freedom are more complicated than I then believed. There are too many aspects and problems involved for everything to be settled in one drastically Utopian stroke. I have come to realise that we need a government which protects liberty and prevents the powerful from oppressing individuals[...]"

Precisamente, dada la complejidad de los procesos sociales es por lo que no necesitamos al Estado. Si la sociedad fuera algo simple, y manejable para una única mente humana(o por su camarilla de representantes), alguien podría, desde un punto de vista utilitarista, justificar el Estado. Pero no. Nuestra vida, nuestra libertad y nuestra propiedad son algo demasiado intrincado, y sobre todo, algo demasiado importante, como para dejarlas en manos del Estado.
No nos pueden hacer esto

Según el Semanal Digital : Zapatero da por perdido el voto del centro y apuesta a las claras por ganar el de izquierdas.

Me importa más bien poco la coalición de izquierdas, entre otras cosas, porque parece ser que este país tiene buena memoria en lo relativo al Frente Popular. Eso sí, la jugada de condenar a los liberales españoles a ser gobernados por un PP que haya ganado las elecciones con el voto de centro-izquierda(también llamado socialdemocracia de Tamayo) me parece una burda blasfemia como pocas imaginables.

El PP lleva años actuando como un partido de centro-izquierda, sólo le falta creérselo. De aquí a que Zaplana sea nombrado ministro de economía hay un paso. El paso de la catástrofe. ¿Quién criticaba el déficit alemán? Pasen a la Comunidad Valenciana y vean; ahí está nuestro decadente futuro.

13 de Septiembre de 2003


Siguiendo la máxima de que los partidos no son clubes de opinión(nunca lo pusimos en duda) el PSOE continua arrasando todo signo de disidencia. Al fin y al cabo, es importante mostrar al público su pedigree izquierdista.

Los ex militantes, haciendo gala de buena voluntad, informan a la opinión pública de que José Bono está moviendo ficha; o más bien está moviendo las fichas de la militancia(es lo que ocurre cuando el club de opinión se convierte en cuartel militar)

En Toledo se está afilando cuchillos, falta conocer cuándo rodarán las cabezas, después del 26 de octubre, del 16 de noviembre o del 14 de marzo. Empecemos a medir la magnanimidad de José el Toledano.

12 de Septiembre de 2003


Uno puede, o no, estar de acuerdo con la política de asesinatos selectivos del gobierno israelí. Ahora bien, cuesta entender por qué Israel ataca a cuatro líderes locales de los grupos terroristas, mientras que el mayor carnicero de Palestina, el terrorista por excelencia, Abbu Ammar, alias Arafat, permanece intocado e intocable. Cuesta entender por qué esos pobres diablos, culpables todos, deben desaparecer del mapa, y no su instigador. Arafat ha abortado en demasiados ocasiones el proceso de paz; de hecho, como le reconoció en una entrevista a Oriana Fallaci, "sólo entiendo la paz como la destrucción de Israel"

El gobierno de Sharon trató de marginarlo, poniendo en primera línea a Abbu Mazen quien ya en las conversaciones de Camp David se sorprendió por la generosidad judía y apostó por la paz. Pero esto tampoco ha funcionado. Está claro que, dadas las circunstancias, sólo quedan tres posibilidades: destruir Israel, deportar a Arafat o acabar con su vida. Aunque imagino que la primera posibilidad gustará a los huérfanos del holocausto, ahora refugiados en la causa palestina, resulta absurda.

Así las cosas, ¿deportar a Arafat o liquidar al genocida? Lo primero sólo le permitirá continuar la guerra desde un sitio más confortable y seguro, denunciando el nazismo de Israel en una vergonzante gira por todos los medios europeos. No está el horno para más antisemitismo.

Eliminar a Arafat puede parecer una medida demasiado dura. Quizá sea razonable preguntarse si debe ser el Estado, y no las víctimas, quien elimine al despreciable sujeto. Pero, en cualquier caso, Arafat merece la muerte -no así todas sus víctimas-, y los palestinos merecen librarse de esta opresión caudillista. No habrá ningún mártir. Hitler no fue elevado a los altares. Tampoco lo será Abbu Ammar.

Parece que a Zapatero no le quieren ni ver el pelo en León. Será por lo mucho que le conocen.

11 de Septiembre de 2003

Hoy es 11 de septiembre

WE WILL NEVER FORGET

10 de Septiembre de 2003

La cruzada conservadora contra el tabaco (I) : Moralizar a golpe de pistolón
<b><br /> La cruzada conservadora contra el tabaco (I)<br /> </b>: Moralizar a golpe de pistolón

   Al socaire de la ofensiva conservadora contra el tabaco, y por ende contra el libre consumo de drogas, he considerado interesante plantear ciertas cuestiones a lo largo de una serie de artículos que hoy comienza.

   Los dos rasgos esenciales que definen la mentalidad conservadora son, por un lado, una farisaica defensa del libre mercado y, por otro, la imposición coactiva de su concepción religioso-moral del mundo. Ambas características, de hecho, se complementan y refuerzan mutuamente. El conservador, por lo general, suele estar vagamente de acuerdo en que el capitalismo funciona mejor que el socialismo; sin embargo, dado que el individuo libre puede transgredir su encorsetado guión ético-sagrado, acumula una enorme desconfianza hacia el prójimo y hacia la libertad. Este desfase trata de corregirlo mediante la regulación y el derecho positivo, en última instancia, trata de convertir al Estado en una herramienta moralizadora, en la mater moralis.

   La prohibición de las drogas es un caso sangrante de este intervencionismo moral y económico; los conservadores, que subsume tanto a alguna corriente socialista renqueante como la democracia-cristiana, opinan que los individuos son incapaces de juzgar acertadamente que hacer con su cuerpo. Es el Estado quien, ungido por la revelada moral conservadora, debe establecer las pautas de nuestro actuar.

   Este principio totalitario es ridículo. La responsabilidad sobre qué hacer con su cuerpo reside en cada individuo, no la omnipotencia estatal. De hecho, La máquina burrocrática no tiene artilugios capaces de sopesar los costes y los beneficios subjetivos que deriva cada persona del hecho de drogarse. El observador externo sólo puede constatar que si alguien decide consumir drogas, los beneficios subjetivos forzosamente deben superar a los costes percibidos.

   Perseguir las drogas dado que, a largo plazo, según algunas estadísticas gubernamentales, pueden llegar a acortar la vida, es un despropósito tan absurdo como prohibir los coches debido a que entrañan un alto riesgo de accidente.

   Todo esta campaña populista se origina, como veremos próximamente, con el objetivo de propiciar un desenfrenado crecimiento del Estado: formalizar a golpe de pistolón una moral clientelar, la moral de la obediencia.

9 de Septiembre de 2003


Aunque no sea una eliminación total, al menos el hurto estatal se alivia un poco. Con todo, ignoro si el Sr. Chaves ha hablado de reducir gastos, porque claro, si se quiere mantener o aumentar el despilfarro público(intención acorde con la ideología del presidente de la Junta) habrá que buscar nuevas fuentes de financiación; y dado que la Junta no tiene, hoy por hoy, un banco central propio que le permita inflar la oferta monetaria, sólo hay dos posibilidades: endeudamiento(con lo cual se roba a las futuras generaciones) o nuevos impuestos(o al menos, subir los ya existentes)

Algo habrá previsto Manolo, podría explicarlo.
El rock y la globalización por Carlos R. Molina

Choca ver entre el mundo del rock una oposición tan grande al capitalismo y a la industria discográfica, rechazo que llega a ser en algunos casos desconcertante, muestra de una falta de memoria histórica (de la otra, que se lo digan a Gustavo Bueno) enorme. ¿Acaso no recuerda nadie que allá por los primeros 50, fueron unos empresarios de una casa de discos los que cogieron a aquel morocho camionero de largas patillas y le pusieron encima de un escenario a cantar canciones que mezclaban el country blanco y el blues negro, creando la leyenda más grande de la música moderna, Elvis Presley, y con él, el movimiento musical más influyente e internacional de todos los tiempos, el rock'n'roll? ¿Porqué se gira la cabeza de ese modo? Artistas de fama internacional y de enorme cuenta bancaria, como el conocido Manu Chao, se dedican a criticar el capitalismo y más en concreto la globalización, cuando el capitalismo es lo que le ha hecho rico y la globalización hace que tenga fans incondicionales en Rusia a la vez que en Australia. Y todo eso no es consecuencia del amor a la música, sino del capitalismo, es decir: el permitir que un mensaje de amor y de paz (en algunos casos) llegue de un extremo al otro del mundo; el conseguir que las mujeres esclavas del mundo árabe empiecen a darse cuenta que la ablación no es normal o que las culturas de todo el mundo puedan estar en constante contacto, permitiendo un enriquecimiento musical, espiritual y un aumento de la tolerancia entre las personas, entre muchísimas cosas más, es lo que ha conseguido la globalización, la única posible, la capitalista. Y eso con casi la mitad de la renta mundial que producen los individuos en manos del Estado.

Supongo que al final, acabamos en lo mismo, el rechazo al capitalismo es lo que el vulgo, ingenuo-socialista, quiere oír. Y los músicos, ya como parte de ese vulgo (el músico no está un escalafón por encima de la mayoría, como sí lo está el filósofo), ya como buenos empresarios, saben como vender el caramelo. Y os lo dice un músico.

8 de Septiembre de 2003



Parece que Brasil también está intentando imponer unas pautas éticas a sus ciudadanos en lo relativo a qué hacer con su cuerpo. La cruzada contra las drogas, y en concreto el tabaco, parece que no conoce fronteras(sí, en cambio, su comercio sometido a aranceles). Ahora bien, preguntémonos por qué si el tabaco es tan sumamente pernicoso el Estado:

a) Sigue, ya no sólo recaudando, sino también subiendo los impuestos sobre el tabaco; nutriéndose de nuestras desgracias.
b) Continua subvencionando las plantaciones de tabaco, cultivo que a medio-largo plazo acabará con las vidas de sus ciudadanos.

No quiero criticar de manera excesiva al Estado, pero... ¿no les parece que tras esa tremenda campaña moralista se esconde un subterfugio que permita aumentar sin freno los impuestos para protegernos y desincentivar el consumo? En otras palabras, seguir atracándonos por nuestro bien. Será que somos tontitos.

Ahora ya no hay trama político-inmobiliaria-judeo-masónica en Madrid según la SER El proceso ha sido curioso, primero se ha presumido la culpabilidad y ha debido demostrarse la inocencia. ¿Nadie cae en que los cambios de opinión, de producirse, deberían transitar desde una presunta inocencia hacia una demostrada culpabilidad? ¿Pero qué más da?
Ahora bien, Gabilondo también pide cabezas en la federación socia-lista madrileña... ¿el efecto Rajoy?


Francia cada día mas pobre, pero... ¡no cunda el pánico! La gente se empobrece para enriquecerse. No es algo malo, endeudarse en ¿inversiones?(¿desde cuándo el Estado rentabiliza alguna de sus operaciones?) siempre es positivo. No dudamos que el Estado gasta por nuestro bien...¿por qué no dejará que gastemos nosotros por nuestro bien?

Pues sí, recién salido del barbero, pueden contemplar la pose de Eduardo Tamayo en la página web de su formación política: Nuevo socialismo(¿De nuevo, socialismo?)
Si aparecen tres detalles bastante apreciables:

a) La foto inicial de Tamayo tiene pinta de cartel electoral.
b) En el apartado "Quienes somos"(quizá alguien debería recordarles que se han dejado el acento en el "quiénes del menú") aparte de vaguedades, sólo podemos ver a unas pocas personas: Tamayo, Sáez y algunos figurantes de dudosa filiación al partido. Ante estas tentativas de hacernos creer que los de la foto son militantes, probablemente hubiera resultado mejor fotografiarse en la populosa Gran Vía.
c) Con todo, es interesante comprobar las ideas políticas de la formación en "programa". Lástima que a poco más de un mes de las elecciones todavía lo estén elaborando.

Es de risa que estos señores abanderen la honradez, la coherencia y el proyecto de la izquierda en España. Risible, pero cierto. Al lado del PSOE, Nuevo Socialismo es un partido sólido, moderado y con las ideas claras. Poco más tengo que añadir.

7 de Septiembre de 2003


Creo que la información habla por si sola. Ahora bien, sí merece reseñar el siguiente comentario de "El País":

"Los ciudadanos creen que Zapatero lo haría mejor en las políticas de vivienda, educación, garantía de las libertades, sanidad, administración autonómica, inmigración y regeneración política"

Como comentábamos abajo, no deja de resultar sorprendente que la gente perciba al socialismo como una garantía de no se qué libertades(salvo la libertad, o licencia, de los propios socialistas para asaltar y expoliar al prójimo) Quien tiene historias apasionadas con el lider del comunismo español, pocas, más bien ninguna, libertad va a proteger. Y no estoy diciendo que el centrismo marianista sea Ludwig von Mises personificado, ahora bien, la indefinición, aún la centrista, será siempre un punto a favor frente al prístino socialismo.
No sé, aunque lo dudo, si Rajoy defenderá(o dejará de atacar) nuestras libertades, eso sí, Zapatero seguro que no lo hará. En este caso, el malo conocido no es preferible al bueno por conocer; el malo es muy malo, malísimo.
Dichosas palabritas por Carlos R. Molina

Llevo mucho tiempo dándole vueltas al tema del vocabulario y las palabras que usan unos y otros dirigentes políticos, así como los individuos de la calle de todas las ideologías. En concreto, me sorprende las acepciones de ciertas palabras que las personas de ideología socialista (no confundir con comunista; socialista desde el prisma del colectivismo es aquella ideología que le da más importancia a la sociedad como ente que al individuo en sí mismo y que favorece la nacionalización-colectivización- de la economía. Dentro de este grupo incluimos al comunismo y al fascismo, así como la derecha e izquierda parlamentaria) y muy presentes en nuestra realidad cotidiana. Digo acepciones por no decir meras tergiversaciones del término, deformaciones, distorsiones. Así pues, veamos algunas de mis favoritas e intentemos entender que se esconde tras este juego de palabras:

SOLIDARIDAD

La palabra “solidaridad” es una de las más utilizadas por ese género progre, pero también por el conservador, que habita en el ecosistema ibérico y es una de las menos rebatidas debido a su carácter totémico, al tabú existente en la sociedad con la negación de la importancia de la solidaridad, por el miedo de ser tachado de “insolidario”o “intolerante”. No es tal mi intención en este presente escrito, sino la de matizar la relación de este concepto, el de la solidaridad, con el de la libertad. Evidentemente, la solidaridad es una virtud moral, cabría incluso la posibilidad de llamarlo “obligación moral”, eso no se puede dudar. Pero lo que no es aceptable es el hecho de que se conciba la solidaridad como una obligación física, es decir: ayudar a una persona necesitada es algo loable, por supuesto, y le deseo remordimientos de conciencia a aquella persona que no ayude a alguien que realmente lo necesite pero, ¿significa esto que debemos obligar a las personas a ayudarse entre ellas? ¿Dónde queda entonces el valor moral de la solidaridad?¿En que se transforma un acto virtuoso y bondadoso si es realizado bajo presión de cualquier ente? En nuestro caso, el Estado nos obliga a ser solidarios con las personas, cediéndoles parte de la renta que los individuos generamos mediante nuestro trabajo. Utiliza para ello los impuestos progresivos, con lo que pretende “redistribuir” la renta de manera más equitativa y justa(es decir, que robar al que tiene dinero para dárselo al que no tiene es justo) y garantizar así que todos tengamos “igualdad de oportunidades”(en el próximo artículo veremos el matiz).

De esta manera, la bondad del acto solidario se pierde totalmente al no ser este un acto voluntario y consentido sino todo lo contrario, un acto forzado y no volitivo. ¿Cuáles son las consecuencias de esta variación? Claramente, el individuo: a) Pierde el interés por los actos solidarios, les quita importancia, pues supone que es el Estado quién va a solventar esa situación. b) Se pone una cuota a la solidaridad, pues si con el pago de ese tributo (nunca mejor dicho) se puede decir que se es solidario ¿para qué serlo más? No es necesario ayudar a los demás, para eso pago impuestos. Y c) El individuo puede llegar a despreciar un acto solidario si se le obliga a hacerlo. Llegamos, pues, a una situación en la que el individuo puede sentir repulsa por un acto solidario (que ya no es tal, evidentemente, pues bajo coacción la solidaridad no es más que una solidaridad de “pacotilla”), lo que es algo bastante grave y, además, frecuente.

Aparte, es interesante aclarar un rumor insistente que pulula por el ambiente, que tiene una base en la caridad cristiana, y que actualmente se ha extendido a gran parte de la civilización occidental. Muchas veces se entiende solidaridad como un ponerse en el lugar del otro, una apreciación objetiva del dolor de otra persona, de modo que la persona que lo contempla se “solidariza” con ella al “sentir el mismo dolor”. Partiendo de esa base, se nos invita a entender la solidaridad como un deber con los demás, como una obligación moral que el individuo tiene “con la sociedad”, lo que, una vez más, vuelve a ser falso. Realmente, la solidaridad no es más que un deber moral con el individuo mismo, con un código ético propio, es decir: yo no puedo exigir que una persona me ayude a mí porque tiene un deber conmigo, que estoy en apuros; yo puedo apelar al código ético de la persona y a su moral, esperando que la persona con quien me encuentro sea de buen corazón, digna y respetuosa (imagínense que en vez de ayudarme, me hace más daño, que también es posible) pero yo no puedo apelar a ningún compromiso que le obligue a ayudarme. Del mismo modo, y enfocándolo desde el punto de vista de quien ayuda, yo tengo que sentirme presionado por mi conciencia y mi ética( o mi instinto) para ayudar a otra persona, ya que de lo contrario no nos ayudaríamos entre nosotros. De hecho, ¿por qué ayudamos a unas personas y no a otras? Es uno de los claros ejemplos de que ciertas situaciones se ven alertadas por nuestro código ético personal y otras no. Hay unas situaciones en las que hay más posibilidades de que muchas personas lleguen a la conclusión de ayudar a otros ( como encontrarse un niño con moscas en la cara sin nada que comer, tirado en medio de la carretera) y hay otras en las que no está claro que todas las personas lleguen a la misma conclusión (ej: una persona que se queda sin trabajo o un empresario que se arruina). La decisión de implicarse o no la tiene cada individuo, actuando conforme a los dictados de su conciencia.

Lo que no se puede hacer (no se debe, porque hacer, se hace) es imponer un código ético común para, con esa excusa, obligarnos a arreglar los problemas a los demás. Nadie tiene el poder de decidir qué situación o qué otra es digna o necesaria de implicación del individuo excepto el mismo individuo.

En su "Tontería económica de la Semana" el profesor Rodríguez Braun nos ofrece unas cuantas perlas de Mr. Zapatitos, un liberal dispuesto a pactar con Llamazares. Más que sorprendente, resulta inverosímil; quien mucho abarca, poco aprieta, y quien mucho quiera apretar mediante el Estado, que no hable de libertad y de realización personal. La que faltaba para el duro.

Ya están disponibles para bajar as charlas que dieron los grandes maestros del Mises Institute en su archiconocido curso de verano.

6 de Septiembre de 2003


Parece ser que el Espíritu Santo ha iluminado a los eurócratas, convenciéndoles para que incluyan a Hamas en su listado de organizaciones terroristas. Ignominiosa tardanza. ¿Qué dudas existían? En fin, para más muestras del tradicional antisemitismo europeo consulten cualquier libro de historia del s. XX, en especial, la primera mitad.

Evidentemente, asistimos a las inevitables consecuencias del efecto Rajoy, sin embargo... ¡vaya efecto! Ni Bush en sus mejores tiempos. Los resultados han tenido que sentar como un jarro de agua fría en Ferraz. El hito de empeorar los resultados de Almunia se ha vuelto, estos días, absolutamente factible. Aún quedan 6 meses, pero hay pocos indicios que apunten a una rectificación sustancial de Zapatitos o a un embrutecimiento del carácter de Rajoy. Su estrategia para denigrar a Aznar había tenido un éxito relativo; lástima que erraran el objetivo.
Nervios y más nervios en la zapatería general, otras encuestas tampoco les son favorables. Veremos cuánto aguantan los barones y el Barón. El poder se les aleja por momentos; socialismo, ¡no te reconozco!

Parece ser que el terrorista Arafat sigue en plena forma, compatibilizando sus misiones de carnicero israelí con las de matarife político.
Dinamitar todos los puentes al entendimiento ha sido, desde siempre, la estrategia preferida de Abbu Ammar; ya lo hizo en Camp David y ahora con la Hoja de Ruta. Algún día, Israel deberá tomarse en serio la remoción de determinados elementos desestabilizadores que ya aparecen en su baraja.

5 de Septiembre de 2003


Parece que en toda la izquierda cuecen habas, al menos, a partir de ahora, habrá que pensar que sus discursos no se deben a la incapacidad intelectual, sino a un sutil interés personal.

Dice Jesús Huerta de Soto que: "El órgano de coacción forzosamente habrá de estar compuesto por seres humanos de carne y hueso con todas sus virtudes y defectos que, como cualesquiera otros actores, tendrán sus fines personales que actuarán como incentivos que les llevarán a descubrir la información que sea relevante en función de sus intereses particulares"

De ahí que Simancas y Madrazares sólo busquen información relevante para probar una supuesta trama inmobiliaria de la derecha burguesona y no sean capaces de descubrir la (connivente) corrupción dentro de su partido. El fin es llegar al gobierno sea como sea y no depurar la clase política madrileña. ¿Alguien lo dudaba? Sólo se busca información relevante para el fin deseado.

4 de Septiembre de 2003

Resultado provisional - día 3: Rajoy se estabilizada aunque sigue subiendo

En el sondeo de El Mundo, Rajoy sigue sin atragantarse con la tan ácida y difícil digestión zapateril. Veremos por cuanto tiempo. Por ahora los porcentajes 74-26.

3 de Septiembre de 2003


Pues ya tenemos nuevo gobierno. Costa y García-Valdecasas a la categoría de ministros. Rato premio de compensación y Arenas una vicepresidencia segunda con función figurativa. Con todo, lo más sorprendente ha sido el ascenso de Saplana, amante del gasto público(sólo tenemos que ver las cuentas de la Comunidad Valenciana) y de la ultrarregulación en materia laboral. Vamos, que si estas son las líneas económicas de Rajoy, nos quedamos con el original, esto es, Zapatero, esto es, Solchaga.
Resultado provisional - día 2: Rajoy duerme la siesta, mientras hace la digestión de Zapatero

Pues sí, a las 00:01 horas del 3/9/03 según la macroencuesta de El Mundo Zapatero sigue circulando por los intestinos de Rajoy a la espera de ser expelido. El nuevo candidato se acerca al 75% de los apoyos, o miradlo mejor, Zapatero es incapaz de alcanzar el 25% de la confianza de la gente. Por algo será.

Que conste que todo esto los políticos lo hacen, única y exclusivamente, por nuestro bien y, sobre todo, por el de nuestros hijos, aquellos que tendrán que pagar esta poco importante cifra.

Como decía Richard Lamm: "Navidad es una época en la que los niños le piden a Papá Noel qué es lo que quieren y los adultos pagan por ello. El déficit del estado es cuando los adultos le piden al gobierno lo que quieren y los niños pagan por ello"

Un poco de coherencia entre los socialistas nunca viene mal. Aunque tampoco vendría mal explicar por qué El País le dedica un espacio tan reducido, incluso marginal, a la noticia. ¿Será que les molestan las virtudes socialistas? Así entendemos su descarado apoyo tanto a Zapatero como a Felipe González.

2 de Septiembre de 2003

La Bancarrota por Carlos R. Molina

Estando ahora en época de purgas socialistas ( la más reciente en Marbella), parece interesante replantearse las ideas que la izquierda lanza a la sociedad sobre el PP, a saber: que es un partido totalitario y jerárquico en el que todos siguen ciegamente las directrices del líder, frente al PSOE, partido plural, democrático, donde la diversidad de ideas es la tónica predominante. Y tanto: que alguien me compare el PSOE de Madrid con el de Castilla la Mancha con el de Cataluña o el País Vasco. Pero, ¿Es esta característica algo positivo para un partido político? Bueno, si la palabra cohesión y credibilidad les preocupa algo, la respuesta es no.

Los partidos políticos funcionan como empresas- intervenidas, pero empresas- y como tales, deben tener una estructura clara y jerárquica (que no es lo mismo que centralizada), una buena organización y, sobretodo, una imagen nítida hacia el consumidor. Si el PSOE fuera una empresa, no quiero saber lo que pasaría (uno acaba comprendiendo su amor al Estado, ¿quién si no saca las castañas del fuego a las empresas fracasadas?).

En el tema de los tránsfugas hemos podido observar un claro ejemplo de esta crítica: en pleno apogeo de la guerra de Irak la alianza Socialista-Comunista intentó amotinar a los militantes del PP para que se opusieran a las decisiones de sus superiores en la sesión que se organizó para pedir la opinión de toda la cúpula popular. Mal les salió el tiro cuando, no solo todos los parlamentarios del PP votaron a favor de la guerra, si no que uno del PSOE también lo hizo. Evidentemente, este resultado se atribuyó al totalitarismo del PP. Del mismo modo, apoyaron las dimisiones laboristas ingleses y las deserciones militares.

Sin embargo, en el caso madrileño, el PSOE se ha convertido en el mayor detractor del transfugismo y de la huida de las responsabilidades del Partido. Se han empeñado tanto en conseguir el gobierno de Madrid que no se dan cuenta que están incitando a sacar a la luz todos sus trapos sucios, su diversidad y su pluralidad. ¿Qué resultado tiene esto? Una imagen muy confusa de lo que busca el PSOE ( y su ambigüedad respecto al nacionalismo no ayuda demasiado). La empresa, José Luis, se le va a la bancarrota.
Resultado provisional - día 1: Rajoy se merienda a Zapatero

A las 00:01 horas del 2/9/03, en su primer recuento, la macroencuesta de El Mundo presenta unos resultados bastante elocuentes: Rajoy ganaría las elecciones según más del 70% de los participantes. Ahora entiendo la felicidad de Zapatero cuando designaron a Rajoy; no tendrá oportunidad de hacer el ridículo al frente del gobierno.
Muere Serrano Suñer

Al respecto les recomiendo el artículo de Francisco Umbral publicado en El Mundo... el 11 de septiembre de 2001.

1 de Septiembre de 2003


No debería dejarlo sólo Aznar, sino también todos los que están al frente de la maquinaria estatal. Pero bueno, como ejemplo de no perpetuación en los laureles, sin duda, es harto laudable. Laudable más en lo personal, por el coraje que requiere renunciar a la omnipotencia, que en lo político, puesto que cambios en la coacción estatal, más bien pocos son de esperar. Aún así, a riesgo de repetirme, menos da una piedra(véase González)

Y como no podía faltar, nuestro gran webmaster(un poco de peloteo nunca viene mal) también pone a caer de un burro las políticas liberales de este gobierno. ¿Será que nos habremos vuelto nosotros intervencionistas? Con tanta libertad, casi rozamos la anarquía. Uf, qué vertigo. Habrá que volver al estatalismo, de donde nunca debimos salir(no me tengan en cuenta este último comentario, será efecto del descarnado optimismo rockwelliano)

Pues sí, nuestro gobierno ultraliberal vuelve al rancio intervencionismo(¿lo dejó alguna vez?) Sólo me quedo con una frase que merece comentario:

"El Price Cap es un sistema en el se que incluyen los precios de los servicios de Telefónica que el Gobierno considera que tiene que controlar para garantizar la competencia"

Estas consideraciones gubernamentales siempre resultan graciosas. ¿En qué se basan? ¿En qué son muy gente muy lista y preparada con más información que el mercado? Claro, son tan inteligentes que sólo se los ocurre regular e intervenir en el mercado. Lo dicho: los peores, al gobierno. Gracias por advertirnos Hayek

PD: Si los peores están en el gobierno, no quiero ni pensar cómo será una oposición que está a la izquierda del gobierno. ¿Más intervencionismo aún? De aquí a la URSS(o de la URSS hacia algo peor, no tengo tan claro el punto del que YA partimos) Revisen el artículo sobre el gasto público posteado más abajo; pero léanlo sentados y sin ingerir ningún alimento, no sea que se les atragante.

Ya se sabe aquello de que el tuerto es el rey en el país(o en el mundo) de los ciegos. Y esto no es, desde luego, una excepción.

El presidente del Mises Institute, Llewellyn Rockwell, nos ofrece un maravilloso artículo en el que trata de elevar la moral de los libertarios, ofreciendo cinco razones de peso que incitan a ser positivos:

a) La energía y juventud del movimiento liberal.

b) El creciente número de liberales.

c) El desarrollo de la teoría austríaca y el prestigio que necesariamente va adquiriendo.

d) La mentira e inmoralidad sobre la que se apoya el Estado y sus clientes.

e) La verdad está de nuestro lado.

Así que... ¡alegremos esas caras!

Sin duda una maravillosa idea que honra merecidamente no sólo al que da nombre a la medalla sino, en especial, a todos aquellos que la reciben. En este caso, la primera medalla Rothbard ha sido concedida a Burton S. Blumert.

Para quien quiera conocer mejor a este empresario, aquí tenéis el archivo de sus artículos en Lewrockwell.

Se trata de elegir entre Zapatero o Rajoy. Del modelo económico de Rajoy sabemos poco, sólo podemos suponerla en función de la Era Aznar. Menos da una piedra.
Pero de Zapatero sabemos todavía menos. Sólo una cosa es segura, cuanto más Estado, mejor para todos, es decir, para él y su camarilla burocrática. Quo vadimus?

No es que diga mucho, pero al menos nos enteramos de que fue registrador de la propiedad; es decir, que le informaba al Estado sobre cuanto teníamos cada uno, supongo que no con intenciones impositivas o confiscatorias. Su motivación era llana curiosidad. Bien empezamos.

Realmente, un artículo inquietante. A este paso, la URSS se convertirá en un Estado capitalista... ¿Estado y capitalista? Eso suena a contradicción, deberé serenarme.
Artículos de Carlos Rodríguez Molina

Como habéis podido comprobar, iremos incorporando en la bitácora las opiniones de este joven amigo libertario. Sin duda, una grandiosa noticia. Sigan atentos a la bitácora que pronto aparecerán otros nuevos.
Socialismo de calle por Carlos R. Molina
      El socialismo, corriente que antepone los intereses de una sociedad a los de un individuo y que apoya la coacción del Estado como medio para llevar a cabo esos intereses arbitrariamente decididos (ya sea por una mayoría, en el caso de una democracia, o una minoría en el caso de una dictadura) puede considerarse la gran vencedora ideológica del pasado siglo XX y del XXI que ahora despunta. Sus parámetros políticos y filosóficos básicos están totalmente arraigados entre la población civil y son aceptados como lógicos: conceptos como la plusvalía, la explotación del empresario al obrero, el contrato social etc; otros, de cariz más político, como el Estado del Bienestar, los impuestos o la seguridad social también lo están.

      En el fondo, el socialismo marxista sigue viéndose con simpatía como un intento noble y solidario de arreglar el mundo que, desgraciadamente, no es viable políticamente porque restringe "demasiado" la libertad de las personas. La gente no se da cuenta que cualquier intento de arreglar el mundo va a fracasar porque supone obligar a todas las personas a realizar ciertas actividades por ser consideradas beneficiosas para el mundo, la sociedad o la nación. Se continúa creyendo que existe una manera de hacer que todo lo malo del mundo desaparezca, véase el hambre, el paro, la muerte, las catástrofes naturales, etc. Es el atractivo (pero imprudente) deseo humano de crear un paraíso en la tierra.

      Evidentemente, con estas expectativas, cualquier propuesta de dar más libertad a las personas reduciendo todo lo posible las competencias estatales es tratada como una conducta insolidaria, como un rechazo a la felicidad y la paz, ya que dejando que las personas se relacionen en libertad solo puede llegarse al caos. Esto hace replantearse la expresión que aparece en algunos libros de historia, aquella de que el socialismo parte de la "bondad natural" del hombre y por eso falla. No. Lo cierto es que el socialismo parte de que el hombre es malo por naturaleza ( o al menos inútil) y pretende resolver esa maldad mediante la intrusión estatal. Y por eso falla.

      También se argumenta, con total seriedad entre la gente de la calle, que rechazar los impuestos es una muestra de egoísmo enorme así como una negación del llamado "contrato social". Yo les respondo, ¿Qué contrato es ese en el que las personas son obligadas a firmar, que no vence jamás y que se fundamenta en "yo te robo y tu no haces nada al respecto"? Muy pocos se quedan impasibles al oír decir que el impuesto es un robo como cualquier otro, y te replican, escandalizados, el típico "pero se hace para ayudar a los demás y crear un equilibrio en la sociedad!". Entonces, según ese esquema, si mi familia y yo no tenemos nada que comer y, en un acto de necesidad, asaltamos, matamos y nos comemos a un viandante ¿Tampoco se considerará un asesinato? "Es que estábamos hambrientos..."

      Muchos cabos faltan por atar en la mente de las personas, pues siguen pensando que si la gente fuera totalmente libre revelaría sus más profundos instintos malévolos y se dedicaría a quemar bosques, exterminar razas de animales y (lo que más les molesta) a enriquecerse. El odio al lucro, heredado de las ideas católicas más fieles, es un determinante en el pensamiento ingenuo-socialista; a las personas les molesta que alguien se haga rico mediante contratos voluntarios con las personas. La avaricia puede ser un don reprochable, pero ¿hay por ello que prohibirla? Lo mismo podría pasar con la pereza, la gula, la lujuria(en este caso ya existen regulaciones, con nefastas consecuencias), la cobardía, etc. Si eso ocurriera, seríamos todos como androides, programados desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, todos iguales, exactamente ¿Es eso, lo que yo considero la más aberrante pesadilla existente, lo que desean para el mundo? Supongo que no, no lo desean, pero no, tampoco habrán vivido en la Rusia soviética, con sus experimentos sobre el homo sovieticus o en la Alemania Nazi, con los programas de exterminio de judíos, un lastre en su búsqueda de una Alemania perfecta, una sociedad poblada por arios puros, todos idénticos, que trabajaran incansablemente por la grandeza de su nación.

      Este fenómeno ha cautivado a un sector del mundo artístico y se ha revelado mayoritariamente en forma de ciencia-ficción. Fue visto fantásticamente por G. Orwell en su libro 1984 o recientemente en la taquillera Matrix. El miedo al poder absoluto y la apuesta por la libertad de las personas también fue expresado por la maravillosa obra épica de J.R.R. Tolkien El señor de los anillos en los años 70, siendo ahora objeto de una trilogía cinematográfica. Pero tampoco estos acercamientos a la audiencia de masas han producido en ésta replanteamientos ni tan siquiera de alguno de los temas que se critican desde las órbitas libertarias como son el crecimiento constante de competencias del Estado o las virtudes de la globalización capitalista (no la otra, que, realmente, nadie sabe cual es). Pero, en fin, habrá que esperar. Ya se les aparecerá la Virgen..... esperemos.

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