Todo un hombre de Estado: Febrero 2009Bitácora de Juan Ramón Rallo Julián
26 de Febrero de 2009Cerrando mercados
Hoy publico en el Cato un artículo en contra de las políticas proteccionistas que quieren imponer numerosos países, como EEUU, para salir de la crisis. Ya escribí sobre cómo esto afectó a la crisis bursátil del 29, aquí analizo sus mayores peligros desde un punto de vista teórico:
Leer más El ajuste de precios que no llega
25 de Febrero de 2009Sobrevivir a España
Ayer escribí un artículo en Libertad Digital sobre la posible expulsión de España del euro, algo que como sabéis no valoro demasiado positivamente.
Leer más 19 de Febrero de 2009¿Cómo afecta el euro a la crisis española?
Mis dos últimos artículos para el Suplemento de Ideas de Libertad Digital han tratado sobre el tema del euro. Ahora mismo se están oyendo muchas voces que señalan que a) sin el euro la expansión crediticia no habría sido tan grave, b) si ahora nos saliéramos del euro y devaluáramos, saldríamos antes de la crisis.
Sobre la primera tesis tengo serias dudas, tal y como explico aquí. La razón es que otros países fuera del euro han padecido una expansión crediticia similar mediante el carry trade. Y si hay algo peor que arbitrar plazos de tipos de interés, es arbitrar plazos de tipos de interés y arbitrar tipos de cambio. La segunda tesis me parece aun más inverosímil, ya que la devaluación está lejos de ser un remedio probado para las crisis. Devaluar empobrece y destruye mucha riqueza y no está claro que estimule las exportaciones. Los partidarios de la devaluación me hacen gracia, ya que su gran argumento para defenderla es que un ajuste de precios internos con el que recuperar la competitividad seria demasiado brusco e indiscriminado como para que los agentes económicos puedan tolerarlo. Aparte de que esto último es falso, como ya expliqué en el Cato, ¿hay algo más drástico e indiscriminado que una devaluación? Aquí sí que no se discriminan los buenos de los malos proyectos. Pero en fin, podéis encontrar mi crítica a que España salga del euro aquí. Y ahora unas reflexiones finales para los partidarios del free banking. Es cierto (y yo lo he defendido alguna vez) que el euro tiene un aspecto que parece perjudicial y es que elimina la competencia entre bancos centrales a la hora de defender su divisa. Esto choca un poco con los planteamientos de Hayek en la Desnacionalización del Dinero, ya que la competencia de divisas, según el austriaco, tendería a proporcionar un dinero mejor. No hay demasiada evidencia histórica de que esto sea así; es más, cuando los bancos centrales se han puesto a inflar el crédito, unos han arrastrado a los otros. De hecho, el sistema monetario que mejor ha funcionado en la historia, el patrón oro clásico, aunque era administrado por distintos bancos centrales, era un único dinero (tipos de cambio fijos) y no muchos dineros y además los bancos centrales europeos se coordinaban para evitar los desequilibrios (formando casi un único banco central). El euro ha tenido cosas muy positivas, en esencia el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que limitaba la voracidad deficitaria de los Estados y, por tanto, tendía a mejorar la calidad de los activos del banco central. Sólo por eso ya vale la pena frente a los regímenes monetarios anteriores. En todo caso, me queda un regusto amargo con el euro, estoy con Fekete en que fue una oportunidad perdida. PD: Por cierto, releyendo el artículo de Fekete, me quedo boquiabierto una vez más por la visión de este hombre. Leer el artículo porque describe en 1999 los acontecimientos monetarios de los últimos años y el momento justo en el que estamos ahora:
18 de Febrero de 2009Entrevista en COPE e Intereconomía
Se queja Merco de que no coloco los enlaces a las entrevistas en COPE Barcelona. Bueno, estoy intentando espaciar las actualizaciones en el blog, que si no luego también os quejáis de que no cuelgo nada.
En cualquier caso, el sábado pasado me entrevistaron primero en Intereconomía para hablar sobre el Plan E de Zapatero y después en COPE Cataluña, para hablar sobre la nacionalización de los bancos. Aquí tenéis los audios. Más de 200 años sin aprender la lección
Hoy escribo en Libertad Digital sobre la reciente decisión del Banco de Inglaterra de incrementar la oferta monetaria para reactivar la economía y trazo un paralelismo con los hechos que dieron lugar al famoso Bullion Report:
Leer más 17 de Febrero de 2009Cada vez más claro
Ayer escribí en Libertad Digital sobre la cada vez más insistente propuesta de crear una banca pública. Lo hice, sobre todo, recordando que la función del banco es reconocer crédito, no crearlo de la nada:
Leer más 16 de Febrero de 2009La perversión de la titulización
Hoy he escrito en el Instituto Juan de Mariana sobre cuál fue el uso pervertido del instrumento de la titulización que ha precipitado la crisis económica actual. En su momento ya defendí a la titulización de los injustos ataques a la que está siendo sometida hoy por quienes no discriminan el grano de la paja:
Leer más 4 de Febrero de 2009El despeñadero proteccionista
Hoy he escrito en Libertad Digital sobre los problemas del proteccionismo, especialmente durante las crisis. Lo ilustro con la Gran Depresión:
Leer más 3 de Febrero de 2009Alternativas a la nacionalización
Ahora que se está hablando tanto sobre nacionalizar los bancos, quiero recordar una propuesta que ya lancé hace varios meses y que resulta infinitamente más aconsejable para la situación actual. Cuando los fondos propios de un banco desparezcan: los accionistas lo pierden todo, los deudores a largo plazo del banco se convierten en accionistas y los deudores a corto plazo refinancian parte de sus créditos en deuda a largo (de distintos vencimientos, según sea necesario para asentar la situación financiera del banco).
No se me ocurre ninguna crítica que los partidarios de la nacionalización no se pueden aplicar a ellos mismos y si otras muchas ventajas de las que ellos carecen. El mito de los recursos ociosos
Egócrata ha escrito un post donde critica la tesis liquidacionista para salir de la crisis, esto es, la necesidad de que las empresas quiebren, los factores productivos se recoloquen, los precios caigan y el ahorro aumente. Al final su crítica se puede resumir en que no es eficiente para una economía mantener recursos inutilizados porque ello sale demasiado caro: la demanda se contraerá tanto que no sólo quebrarán los malos sino también los buenos. Digamos que estaremos reformando el edificio volando sus cimientos y volviéndolo a construir.
El error más inmediato, sin duda, es que no entiende la importancia que en la economía tienen los llamados "recursos ociosos" que, al parecer, deberían ser inexistentes para el buen funcionamiento de la actividad productiva. Uno estaría dispuesto a pensar que esto se debe a que esta gente, perdida en agregados macroeconómicos, nunca ha mirado siquiera el balance de una empresa para comprobar lo "ocioso" del fondo de maniobra, al que por lo visto deberían renunciar todas las compañías para alcanzar una economía más eficiente. Pero en definitiva, y por mucho que Egócrata no se dé cuenta, los sucesores ideológicos de Keynes siguen cayendo en un error básico en el que él cayó reiteradamente y que ya he explicado en más economías: los bienes de capital son heterogéneos, no homogéneos. Que el capital sea heterogéneo no sólo implica que tenga una alta dosis de complementariedad y que por tanto la eficiencia marginal del capital no tienda a cero, sino también que tiene un alto componente de especificidad en cada bien de capital. Del mismo modo que los trabajadores se especializan en la división del trabajo, los bienes de capital se especializan en la división del capital. No es lo mismo una cafetera, que un automóvil, que un edificio o que un satélite. Cada bien de capital cumple su función específica dentro de los planes empresariales y precisamente por ello resulta en general poco convertible en otros bienes de capital. Si queremos transformar un coche en una cafetera nos resultará costoso, pero si lo queremos convertir en un taxi nos será más fácil. La gran ventaja de la división del capital es los enormes incrementos en la productividad y en la riqueza que permite. Si queremos incrementar la producción de alimentos, poco lograremos produciendo 50 palos iguales (capital homogéneo) para ponernos a golpear los árboles a la espera de que caigan sus frutos; más eficiente resulta arar un campo, cultivar nuestros propios productos, construir tractores... (capital heterogéneo). Ahora bien, la gran ventaja de la división del capital es también su gran riesgo. Una estructura muy especializada y muy específica es también una estructura muy rígida y poco adaptable. Las formas poco específicas de capital (como el palo de madera) son fácilmente reconvertible en otros bienes de capital; las muy específicas (como el gasto en I+D para hallar un componente de un proceso productivo exclusivo de una empresa) mucho más complicado. Por consiguiente, cualquier cambio súbito en las expectativas de los empresarios (ya sea sobre el precio al que pueden vender una cantidad de producto o sobre los costes a los que pueden fabricarlo) dará al traste con su plan empresarial y, por tanto, con su estructura productiva. ¿Qué papel juega aquí la liquidez? La liquidez implica mantener una serie de recursos ociosos para, precisamente, facilitar la adaptación de los planes empresariales minimizando las pérdidas de esta adaptación. Por ejemplo, imaginemos un empresario que descubre que el sistema de trabajo de su equipo comercial está quedando obsoleto y que esto le está retrasando la rotación de mercancías de su stock. Si tiene liquidez (o si otro la tiene y la pide prestada) podrá adquirir unos equipos informáticos que readapten su esquema de trabajo y agilicen el tiempo de venta. O imaginemos un empresario que saca un producto nuevo al mercado y tiene un éxito mucho más grande del previsto (lo que también supone un error en sus planes y en la adaptación de su equipo); si ha optado por guardar unos ciertos stocks (que también son bastante líquidos) podrá atender ese pico de demanda, en caso contrario muchos consumidores se quedarán sin su producto y podría ser (tal vez no) que queden tan insatisfechos que no vuelvan a acudir a la compañía. Al final, todas las especies necesitan acaparar una parte de sus recursos para readaptar continuamente sus planes. Nosotros mismos lo hacemos en casa, muy pocos tienen siempre la despensa vacía o las baterías de todos sus equipos descargadas. No sólo eso, nuestro propio organismo sigue esta misma política cuando acumula grasas y no está siempre al borde de la desnutrición. Claro que un sistema financiero también puede optar por reducir casi hasta el límite su liquidez, esto es, por invertir a largo plazo los recursos que tenía disponibles a corto. Esto es lo que ha sucedido en los últimos años: una gran cantidad de las reservas de liquidez se han destinado a construir pisos y a producir otro tipo de bienes de capital fijo. El resultado es una determinada estructura productiva con una manifiesta incapacidad para adaptarse al cambio. ¿Qué cambio? Bueno, la demanda de pisos y otros productos está sometida al condicionante de que siguiéramos consumiendo las mismas cantidades (o incluso otras mayores) a unos precios cada vez crecientes; pero las posiciones de liquidez de una sociedad no pueden limitarse indefinidamente, esto es, la expansión del crédito no es infinitamente elástica. En el momento en que alguien empezó a reconstruir su liquidez (alguna promotora que dejó de demandar más cemento, algún banco que empezó a congelar la concesión de hipotecas, alguna familia que redujo su consumo para no ir asfixiada a fin de mes...) todos los demás tendieron a hacer lo mismo (la cementera se quedaba con cemento sin vender, las promotoras que dependían de las hipotecas con stocks más grandes de pisos y las empresas de consumo sin dar salida a todos sus productos) con lo cual el crédito tendió a contraerse. Es evidente que los planes empresariales de muchos eran erróneos: no podíamos vender cada vez más viviendas a precios mayores. Simplemente estábamos avanzando hacia una estructura productiva que en absoluto satisfacía a los consumidores. Ahora toca reconstruirla, ¿cómo? Tenemos una gran cantidad de bienes de capital específicos que tendrán que destruirse, abandonarse o, en su mayoría, reutilizarse para proyectos diferentes a los que fueron originariamente producidos. Por tanto, es necesario que quiebren empresas, que dejen de retener factores productivos (y los factores complementarios de estos) y que caigan los precios. Egócrata salta diciendo que esto es intolerable, porque la economía debe funcionar siempre a su "capacidad máxima" porque lo contrario es un desperdicio. ¿Se imaginan que sacamos de la cama a un enfermo y le hacemos correr la maratón? No creo que sea una buena idea. Ahora todos los agentes están intentando mejorar las posiciones de liquidez que antes habían degradado. Es un proceso largo y complejo que tiene muchos ángulos: reducir los pasivos a corto plazo y dar más peso a los pasivos a largo y a los fondos propios; reducir el peso y cambiar la composición de los activos fijos; incrementar los fondos de maniobra; mantener dinero en caja o en forma muy líquida a la espera de que bienes de capital específicos y difícilmente convertibles caigan de precio y sean reutilizables para mi plan empresarial... El gasto público sí genera efecto expulsión, también en tiempo de crisis. Otra cosa es que no comprendamos la complejidad de nuestras estructuras productivas modernas y nos creamos que lo único que necesitan es de demanda. No, una cosa es reflotar y otra reinflar. Reflotar una empresa es rescatarla porque será capaz de generar autonómamente la riqueza necesaria para pagar por su rescate; reinflar es mantener demandas artificiales e insostenibles que una vez cortada la financiación volverán inevitablemente a la crisis. A menos que nos creamos que todas las inversiones que se han hecho en los últimos años han sido acertadas y que ni la forma actual de promotoras, constructoras, bancos, aseguradoras, automovilísticas y demás compañías que vivían de deteriorar persistentemente la liquidez es insostenible, entonces hay que liquidar y purgar masivamente la economía. Gastar más para estabilizar una demanda que era artificialmente alta no facilitará el proceso. Otra cosa es que ése no haya sido en ningún momento el objetivo, claro. 2 de Febrero de 2009El crédito de los bancos
Se empeñan en decir que los bancos están restringiendo el crédito en la economía. Algunos comparan incluso las hipotecas concedidas hace un año o hace dos con las que se están otorgando en este ejercicio. Me temo que los keynesianos no acaban de comprender la situación. Ya he explicado en otras ocasiones que ahora mismo los bancos están tratando de reconstruir sus posiciones de liquidez y de solvencia, así que no tiene demasiado sentido que expandan el crédito ni que les fuercen a ello.
Pero hay otro tema. Al igual que los bancos, todos los individuos (familias y empresas) también están intentando reconstruir su liquidez, esto es, reducir su nivel de endeudamiento, refinanciar su deuda a corto por deuda a largo y cambiar su stock de activos fijos por uno con más peso en activos circulantes. Dicho de otra manera, en general, la demanda de crédito está cayendo a plomo, por mucho que aparezcan demandantes de crédito (cuyo riesgo de impago se obvia más a menudo de lo que debería) que afirmen que se les está denegando por los bancos. ¿Por qué si no se produce esta fortísima conexión entre nivel general de precios y tipo de interés? ![]() Simplemente: el consumos se está está ralentizando y la demanda de crédito restringiendo para mejorar las posiciones de liquidez. Menos gasto en consumo, precios más bajo; menos demanda de crédito, tipos más bajos. La demagogia política y económica nunca fue buena compañera del rigor científico. Entrevista en COPE Barcelona: Deflación y fondos de pensiones
Este sábado pasado me entrevistaron en Cope Barcelona a propósito de la temida inflación, del plan del Gobierno por asaltar los planes de pensiones y del proteccionismo de Obama. Podéis escucharlo aquí.
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