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Todo un hombre de Estado: Mayo 2007

27 de Mayo de 2007

John Kenneth Galbraith

Acaban de publicar en la Ilustración Liberal un resumen de la conferencia que di el verano pasado en la Universidad de Verano del Juan de Mariana sobre Galbraith.

Ya sé que he escrito varias veces sobre este autor y posiblemente no sea la última, ya que para mi gusto este ensayo es demasiado sintético y no recoge todas las tonterías internas del pensamiento del "economista". Pero como visión general está bien:
Recapitulemos: Galbraith pretende salvarnos y emanciparnos de una tecnocracia que explota a los propietarios y a los consumidores, mediante la publicidad y el consumismo desbocado. Para ello está dispuesto a tomar el control de la educación y adoctrinar a los alumnos, impedir la libre contratación, aumentar desorbitadamente los impuestos, incrementar el peso del Estado en todos los ámbitos, ¡incluso fijar precios y salarios en un tribunal público! Tan mala es la persuasión de la publicidad, que pretende sustituirla por la persuasión de las madrasas y las pistolas.
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18 de Mayo de 2007

Ron Paul

Lo contaba José María Marco este lunes en Libertad Digital: la revelación de los candidatos al Partido Republicano está siendo Ron Paul.

Quien no lo conozca puede aproximarse a él a través de sus artículos en Lewrockwell.com. Sí, habéis leído bien, este señor, que ya fue candidato a la presidencia por el Partido Libertario en 1988, escribe en la página del presidente del Mises Institute y es un fervoroso lector de Mises y Rothbard.

Entre sus propuestas tenemos la retirada inmediata de Irak y el fin del intervencionismo exterior, la supresión total del impuesto sobre la renta, el regreso al patrón oro, la eliminación de casi toda la burocracia y-aquí discrepamos- construir barreras para detener la inmigración ilegal (si bien su propuesta de impedir que los inmigrantes se beneficien del Estado de Bienestar me parece muy buena).

Ron Paul es el único de entre los potenciales candidatos que se opuso a la guerra de Irak desde un principio. Incluso cuando Hillary Clinton votó a favor, él ya se estaba oponiendo con firmeza. Pide un regreso al conservadurismo tradicional, a la Old Right, en contra de la infiltración posmarxistoide del neoconservadurismo.

Con todo esto podría parecer que Ron Paul no tiene ninguna opción efectiva de ganar y que quedará como un nominable más. Probablemente sea así, pero de momento y según las encuestas, venció con claridad en el primer debate entre los candidatos republicanos y quedó segundo en el que se celebró días después en Fox News (si bien estuvo encabezando toda la noche las votaciones), por encima de Giuliani o de McCain.

Si queréis verle en acción, os dejo unos videos:

Debate en la MSNBC
Debate en Fox News
Ron Paul contra Sean Hannity
Guiliani contra Ron Paul
Ron Paul entrevistado en la CNN
Ron Paul entrevistado por Bill Maher
Ron Paul entrevistado en Fox News
Ron Paul entrevistado por la MSNB

16 de Mayo de 2007

Educación para la ciudadanía y la senda totalitaria

Lo peor de nuestra izquierda es que ya no oculta su pulsión totalitaria y que además la asume como un componente de avance y progreso (al igual que los movimientos futuristas italianos que luego se integraron en el fascismo).

Como muestra un botón. Lüzbel critica el boicot facilitado por Esperanza Aguirre contra la Educación para la Ciudadanía. No me interesan tanto los argumentos que da -muy propios de quienes promueven el adoctrinamiento infantil mediante la coacción estatal- sino la valoración que efectúa sobre los contenidos de la nueva asignatura:

Me he leído los contenidos de la asignatura ("Reconocimiento de los sentimientos propios y ajenos, resolución dialogada y negociada de los conflictos", "Causas y factores de la discriminación de las mujeres. Igualdad de derechos y de hecho.") y no me extraña que a Rajoy le parezcan la senda al totalitarismo: ya sabemos lo partidario que era Hitler del diálogo como resolución de conflictos o lo partidario que era Franco de que las mujeres tuvieran los mismos derechos que los hombres.

Merced a su enlace, yo también me he leído los contenidos y dan auténtico pavor. Veamos algunos de ellos, ya que a Lüzbel le parecen tan cándidos, bienintencionados y necesarios:
Reconocimiento de los sentimientos propios y ajenos, resolución dialogada y negociada de los conflictos.
La vaguedad del tópico hace difícil saber por donde discurrirá, aunque hay indicios que permiten suponerlo. Por supuesto, no tengo nada en contra de que los conflictos se soluciones mediante el diálogo, de hecho soy un conocido opositor a la iniciación de la violencia. Repito: a la iniciación de la violencia. Lejos de mi intención negar la legitimidad a la defensa encaminada a repeler o castigar esa violencia; no tiene por qué ser siempre la mejor solución, pero sí lo será en muchas circunstancias.

Con los delincuentes, criminales y represores no hay por qué negociar. Es una posibilidad pero en ningún caso el mejor camino a priori. Y en todo caso, quien tiene el derecho a elegir si se negocia o se le responde de manera violenta es la víctima, no el Estado.

De hecho, es curioso que Lüzbel meta a Hitler como ejemplo de ejemplo del daño que generan las personas que no quieren negociar, cuando el hecho es que con Hitler al final no se negoció. ¿Hay que mantener el diálogo con quienes no quieren dialogar o con quienes amenazan para lograr exigencias sobre las que no tienen derecho? Es más, ¿quién decide si hemos de mantener entre todos un diálogo? ¿Los amenazados y sus representantes contractuales o el Estado en nombre de todos?

Este punto del programa, mucho me temo, está encaminado a restar legitimidad a cualquier opción defensiva y en traspasar la potestad del diálogo al Estado (Alianza de Civilizaciones). En otras palabras, se pretende institucionalizar el síndrome de Estocolmo y hacer pasar al mayor criminal de todos -el Estado- como el representante con plenos poderes de sus víctimas.
Preparación y realización de debates sobre problemas del entorno inmediato o de carácter global, sobre cuestiones de actualidad y dilemas ético-cívicos, considerando las posiciones y alternativas existentes.
Ya me imagino los dos temas estrella de este punto: la globalización y el calentamiento global. Lo interesante ya no es esto, sino la mezcla que se produce durante la reflexión sobre estos aspectos entre ética y ciudadanía. Dicho de otro modo, positivismo legalista recalcitrante donde todo principio de justicia emana del Estado. Y dentro de ahí se contemplarán las alternativas existentes. ¡Pues claro!  Una vez suscrito el Protocolo de Kyoto esté queda ratificado éticamente y se convierte en punto de partida de toda discusión (como reza el típico argumento ecologista:  Si el calentamiento global producido por el hombre no es un serio problema, ¿Por qué han suscrito tropecientos Estados el Protocolo de Kyoto?). Las alternativas son más o menos Kyoto. Nada más.
Reconocimiento de las injusticias y las desigualdades. Interés por la búsqueda y práctica de formas de vida más justas. Participación en proyectos que impliquen solidaridad dentro y fuera del centro
Aquí ya hay una equiparación programática del todo inaceptable entre injusticia y desigualdad. Esto es puro marxismo. Como se sabe, el marxismo propugna que cada uno contribuya según sus capacidades y reciba según sus necesidades; esto es, todos los seres humanos reciben lo mismo en términos relativos. Para esta definición de justicia, el orden ético queda alterado cuando no hay violencia, cuando libremente los individuos alcanzan distribuciones desiguales de bienes. En este sentido, el brazo ejecutor del Estado tiene que redistribuir coactivamente la riqueza para reestablecer la justicia.

La diferencia con la otra acepción de justicia suum ciuque (a cada uno lo suyo) es más que palpable. Para la definición de Ulpiano, el orden ético queda alterado cuando se inicia la violencia (cuando se le quita a cada uno lo suyo) y por tanto el reestablecimiento del orden se produce mediante la restitución del daño causado por la violencia.

El hecho de que injusticia y desigualdad se equiparen refuerza mi punto anterior de que esta asignatura no va a plantarse en contra de la iniciación de la violencia, sino que va a favorecer su monopolización por parte del Estado. En caso contrario, si los conflictos deben resolverse dialogadamente, el Estado no tendría lugar y tampoco la injusticia desigualitaria (pues sería fruto de un previo diálogo y negociación).

Además se propugna la búsqueda de formas de vida "más justas", esto es, más igualitarias. Más socialismo, más estatismo y más constructivismo. Porque, ¿acaso el diseñar formas de vida alternativas que impliquen la asignación de bienes entre los individuos no es un claro ejemplo de planificación centralizada? ¿Acaso no rezuma una profunda arrogancia y una inquietate actitud autocrática que estos señores quieran manejar la vida de las personas para crear un nuevo orden justo?

Pero todo esto no tiene nada de preocupante para la izquierda. Lógico, han metido su agenda estatista en las escuelas.
Identidad personal, libertad y responsabilidad. Los interrogantes del ser humano. Respeto a las diferencias personales.
De nuevo en este punto introducimos valores morales que se quieren inculcar a la fuerza en una suerte de relativismo más que peligroso. Una cosa es que los seres humanos seamos distintos y que persigamos fines diferentes y otra muy distinta que la mera diferencia implique el derecho o la conveniencia de ser respetado.

Ciertas formas de vida pueden poner en peligro otras formas de vida (por ejemplo, la gente que considere la castidad como un valor superior por el motivo que sea, observará la promiscuidad y su difusión como un peligro para su modo de vida) y la solución no pasa por que unas y otras deban respetarse, convivir y fusionarse (en una especie de síntesis hegeliana), sino muy probablemente por que no entren en contacto unos con otros y formen sus propias comunidades.

La idea de que todos los valores deben ser vistos como igual de válidos y que todos merecen igual de respeto es contradictoria en sí misma, ya que supone reivindicar un valor que eliminará muchos otros valores (esto es, concede preeminencia al nihilismo moral).
Los derechos humanos como referencia universal para la conducta humana. Derechos cívicos y políticos. Derechos económicos, sociales y culturales. Evolución, interpretaciones y defensa efectiva de los derechos humanos.
Más positivismo y socialmismo legislativo. Ahora resulta que los derechos humanos deben ser la referencia universal para la conducta humana. Y como no, entre esos derechos universales incluimos derechos económicos, sociales y culturales.

Veamos cuáles son algunos de estos derechos que para Lüzbel son del todo razonables. Cito del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales:

Art. 6: derecho a trabajar, que comprende el derecho de toda persona a tener la oportunidad de ganarse la vida mediante un trabajo libremente escogido o aceptado, y tomarán medidas adecuadas para garantizar este derecho

Es decir, keynesianismo puro y duro: los Estados están legitimados a emprender obras públicas que recoloquen a los trabajadores si es necesario.

Art. 7: derecho de toda persona al goce de condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias que le aseguren en especial: a) Una remuneración que proporcione como minimo a todos los trabajadores, (...) d) El descanso, el disfrute del tiempo libre, la limitación razonable de las horas de trabajo y las vacaciones periódicas pagadas, así como la remuneración de los días festivos.

Salario mínimo y prohibición de la libre determinación de la jornada laboral (esto es, reducción coactiva del salario).

Art. 9: derecho de toda persona a la seguridad social, incluso al seguro social.

Expropiación de parte del salario de los trabajadores para insertarlo en un sistema fraudulento de venta piramidal.

Y un largo etcétera. Cada artículo legitima a los Estados para iniciar la violencia contra los individuos (y eso que no propugnan el uso de la violencia para solucionar conflictos) y organizar su vida. ¡Este es el fundamento de la convivencia para esta asignatura tan neutral y positiva!
Las diferencias sociales y culturales. Rechazo de las actitudes de intolerancia, injusticia y exclusión.
Si antes introduciamos el relativismo moral, ahora imponemos el cultural. ¿Así que no puedo mostrarme siquiera intolerante con las costumbres y creencias de ciertas cultural? ¿No debo poder excluir de mi círculo de amistades y relaciones sociales a quienes profesen ciertas ideas? ¿Y si mis valores suponen una labor de proselitismo intolerante (por ejemplo la crítica hacia la promiscuidad y la mofa hacia la castidad) hacia otras actitudes y costumbres?

Es más, ¿rechazar la intolerancia no es una actitud intolerante? Curioso principio que se contradice a sí mismo, pero que no obstante conforma el acervo educativo de esta tan magnífica asignatura.
Ciudadanía global. Desarrollo humano sostenible. Cooperación. Los movimientos comprometidos en la defensa de los Derechos Humanos.
¿Qué es esto del desarrollo humano sostenible? ¿El mismo cuento neomalthusiano de siempre? ¿Y esto de la ciudadanía global? ¿Propaganda a favor de un Estado mundial? Todo bastante vergonzoso, anticientífico y estatalizador.
Causas y factores de la discriminación de las mujeres. Igualdad de derechos y de hecho.
Una cosa es la igualdad de derecho, que le corresponde a la mujer no en cuanto a mujer sino en cuanto a ser humano, y otra muy distinta la igualdad de hecho, que responde al mismo esquema antes apuntado: si las relaciones se desarrollan sin violencia el resultado (hecho) será injusto, por tanto la justicia sólo puede prevalecer mediante el uso de la violencia.

La igualdad de hecho implica una intromisión del Estado en casi todos los ámbitos sociales para, de acuerdo con su propio tertium comparationis, forzar a que los nexos sociales se construyan como él ha diseñado previamente. La autonomía de la voluntad desaparece o queda subordina a la voluntad del Estado y el derecho del individuo es más bien una gracia del político.

En fin, habría otros puntos que convendría tratar del temario pero de los que no hablo porque en principio están bastante abiertos (véase Instituciones democráticas: fundamento y funcionamiento) aunque todos intuimos en qué se van a convertir.

Ahora bien, si el temario per se ya es escalofriante, echemos un vistazo a los criterios de evaluación:
Descubrir sus sentimientos en las relaciones interpersonales, razonar las motivaciones de sus conductas y elecciones y practicar el diálogo en las situaciones de conflicto. Con este criterio se intenta comprobar que cada alumno y alumna asume y controla sus propios sentimientos, se pone en el lugar de los otros y utiliza el diálogo y otros procedimientos no violentos para superar los conflictos en sus relaciones interpersonales, que razona sus elecciones y que es responsable de sus actos.
Fijémonos en que no se evalúa que los alumnos conozcan el temario, sino que lo apliquen en su vida. En otras palabras, no se trata de que sepa descubrir mis sentimientos ocultos o de que conozca que el diálogo es una herramienta que según el temario es óptima, sino de que me lo crea, lo asuma y lo practique. Y esto sólo merece un nombre: ADOCTRINAMIENTO.

En este punto en concreto se pretende crear individuos melifluos cuyos auténticos sentimientos (los prescritos por la asignatura, claro) afloren finalmente. De hecho, se llega a hacer depender la consideración de seres responsables (y por tanto libres) de que actúen según la asignatura. En caso contrario es de suponer que el adolescente no sólo merece suspender la asignatura, sino además convertirse en un elemento tutelado por el Estado hasta que se convierte en responsable. Que eso no suceda, no significa que no se insufle inconscientemente la idea entre la juventud actual para que algún día futuro esto se convierta en un examen de "buen ciudadano", requisito previo para adquirir derechos.

Al fin y al cabo, los que no aprueben merecen la calificación de intolerantes, belicistas y antiprogresistas: menos mal que hablaban de no excluir y de ser tolerantes.
Reconocer los Derechos Humanos como principal referencia ética de la conducta humana e identificar la evolución de los derechos cívicos, políticos, económicos, sociales y culturales, manifestando actitudes a favor del ejercicio activo y el cumplimiento de los mismos. A través de este criterio se trata de comprobar el grado de comprensión de los conceptos claves de los Derechos humanos y su valoración crítica del esfuerzo que ello ha supuesto en la historia de la Humanidad. Se trata asimismo de valorar si el alumnado entiende los derechos humanos como una conquista histórica inacabada y manifiesta una exigencia activa de su cumplimiento.
Otra vez lo mismo. No sólo hay que conocer los Derechos Humanos, sino reconocerlos como referencia ética, esto es, rendirles pleitesía. Es más, se pide que el alumno manifieste "una exigencia ACTIVA" en el cumplimiento de los derechos humanos. Artículos como éste supondrían el suspenso inmediato del alumno, porque el objetivo declarado no es transmitir una información, sino construir un hombre nuevo. Un hombre nuevo al que se le hayan inoculado los valores de la asignatura y al que, por tanto, se le haya anulado cualquier juicio crítico contra esos valores.
Comprender y expresar el significado histórico y filosófico de la democracia como forma de convivencia social y política. Mediante este criterio se trata de comprobar si se comprende el pluralismo político y moral, a la vez que se aprecia el necesario respeto a la dignidad de cada persona por encima de las diferencias individuales y culturales que tienen su origen en la historia de las colectividades y de los individuos.
Si bien del temario no se desprendía necesariamente una actitud de exaltación de la democracia, en los criterios de valoración así queda reflejado. ¿Tenemos alguna cabida los que negamos cualquier legitimidad al Estado, incluso al democrático? ¿Los que consideramos que la democracia estatal lejos de ser una forma de convivencia es un esquema de explotación y de sumisión?

De hecho, la imposición democrática de este tipo de asignaturas es la prueba más palpable de que la democracia genera siempre conflicto, por cuanto se basa en la imposición de la mayoría sobre la minoría, que tiene que tragar.

Se me dirá que si no quiero estudiar esta asignatura, debería convencer mediante el diálogo a la mayoría de la sociedad para que cambie su parecer y democráticamente la eliminemos; y que todo esto estará en consonancia con los valores de la asignatura. Esto de nuevo nos lleva a contradicciones internas. Aquí se afirma en última instancia que la democracia es buena porque sí: si no estás de acuerdo, recurre a la mayoría democrática para cambiarlo. ¿Pero qué sentido tiene remitir a la democracia cuando lo que se está cuestionando es la misma democracia? Es decir, la democracia no se sustenta en su natural bondad, sino en la fuerza. La mayoría elige no porque es más legitima, sino porque es más poderosa. Punto. ¿Puede criticarse esta idea? En el nuevo sistema educativo -parido por los representantes de esa mayoría que quiere conservar sus privilegios- no. Ya se sabe, diálogo y tolerancia.
Analizar las causas que provocan los principales problemas sociales del mundo actual, utilizando de forma crítica la información que proporcionan los medios de comunicación e identificar soluciones comprometidas con la defensa de formas de vida más justas. Se trata de comprobar si se identifican y se comprenden algunas de las causas que provocan los principales problemas sociales del mundo actual (reparto desigual de la riqueza, explotación infantil, emigraciones forzadas, etc.), utilizando con rigor y de forma crítica la información obtenida de los distintos medios de comunicación; si se reconoce la actuación de organismos e instituciones comprometidas con la defensa de formas de vida más justas y se manifiestan actitudes de tolerancia y solidaridad al plantear soluciones.
Simplemente repugnante. El credo antiglobalización se convierte en la verdad oficial con la que todo alumno debe comulgar. Hay que "entender" que las mentiras que la izquierda nos cuenta sobre la economía son ciertas. Que el problema es el trabajo infantil y no la pobreza, para cuya erradicación se requerirá también del trabajo infantil. Hay que entender que el reparto desigual de la renta genera pobreza, cuando es la situación de opresión de ciertos individuos la que les impide prosperar al ritmo de los individuos libres y por tanto se "desigualan". Hay que reconocer que las instituciones estatistas que no sólo son incapaces de resolver todo esto sino que además lo empeoran y que se nutren con el expolio de la riqueza occidental, son buenas y convenientes. Hay que aceptar que los modelos intervencionistas y anticapitalistas que se propugnan son formas más justas de vida y que la solidaridad estatalizada (dar a otro porque te colocan una pistola en la sien) y no el libro comercio y la división internacional del trabajo es la solución a los problemas anteriores.

Que toda esta bazofia, este cúmulo de falacias y discursos de autolegitimación política, se conviertan en material de estudio sólo puede producir escándalo entre quienes no sean o unos completos malvados.
Reconocer la existencia de conflictos y el papel que desempeñan en los mismos las organizaciones internacionales y las fuerzas de pacificación. Valorar la cultura de la paz, la importancia de las leyes y la participación humanitaria para paliar las consecuencias de los conflictos. Con este criterio se pretende comprobar que el alumnado conoce los conflictos más relevantes del mundo actual y su localización, la actuación de las organizaciones internacionales, de las fuerzas de pacificación y las leyes por las que se rigen. Asimismo, se pretende comprobar si valora la cultura de la paz en la convivencia diaria y si reflexiona y asume el papel vital que tiene la participación humanitaria para mitigar las derivaciones negativas de los conflictos.
Ahora resulta que tenemos que plegarnos a la actuación nefasta del prostíbulo de la ONU en los conflictos internacionales. ¿Acaso no podemos sugerir que buena parte de la culpa de esos conflictos la tienen esos organismos internacionales que la asignatura venera? Por lo visto, el germen del Estado mundial sólo puede recibir halagos: el mundo es malo -hobbesiano- y hay que poner remedio mediante su presta intervención. ¡Qué sería de nosotros sin la ONU! Menos mal que están aquí para "mitigar las derivaciones negativas de los conflictos". Basura y más basura.

Podrían comentarse muchas más cosas, pero creo que los métodos de evaluación son suficientemente expresivos. Estamos ante una secta estatista que pretende domeñar a los adolescentes, que no se conforma con instruirlos, sino que quiere adiestrarlos.

Recuerdo como en clase de religión el profesor nos decía: "Un ateo puede sacar un 10 en esta asignatura, porque no se trata ni de que tenga fe ni de que esté de acuerdo, sino de que conozca la religión católica". El profesor, como buen católico, seguía la doctrina de Santo Tomás: "creer es un acto de voluntad". No se puede forzar la fe, porque entonces carecería de valor frente a Dios.

La asignatura de educación a la ciudadanía va más allá. Creer en el Estado es un acto de voluntad, pero quieren cofigurarnos la voluntad. El propósito es crear ciudadanos que, a diferencia de reivindicar sus derechos frente al Estado, se conviertan en sus súbditos. Al criticar todo uso de la violencia, salvo la que proceda del Estado, lo que se logra es desarmar a los individuos frente a los abusos del Estado.

El diálogo es la herramienta de la democracia para resolver conflictos, pero no se permite abandonar el diálogo y recluirse pacíficamente para que no se impogan cualerquiera decisiones mayoritarias. Como dice Lüzbel: Perdieron la batalla del divorcio, perdieron la batalla del aborto, perdieron la batalla del matrimonio homosexual y perderán ésta. Porque en efecto ellos lo conciben como una batalla del Estado contra los individuos que siguen siendo conscientes de su libertad. Los mismos que reivindican la paz y el diálogo no dudan en recurrir al lenguaje belicista para explicar su procedimiento. La única violencia ilegítima es la privada, la pública es el cauce de la convivencia, del exterminio de los intolerantes y antisociales.

El problema de fondo, sin embargo, no es los valores que transmita. Estaremos de acuerdo en que esta concreta asignatura es un programa masivo de ideologización izquierdista. Pero los inconvenientes no se resolverían por el hecho de que tuviera un cariz liberal. La finalidad declarada de la asignatura es inculcar unos valores decretados por el Estado. ¿Qué hacer si se reniega de esos valores? Su inculcación es compulsiva, no hay más. La fuerza respalda la decisión, la misma fuerza cuyo uso ellos critican. Se niega cualquier libertad del individuo y de los padres para decidir qué valores interiorizar y ello en nombre de la convivencia, la sociedad y el Estado.

Lüzbel dice que tras meditar un poco, comprende por qué algunos nos oponemos a la asignatura. Ciertamente, yo también entiendo por qué muchos de vosotros, tras meditarlos, la apoyáis con tanto entusiasmo.

Actualización:
Lüzbel ha respondido a mi post, pero sinceramente no veo nada más con sustancia en lo que perder el tiempo, así que no voy a alargar más la cosa.

Primero me critica por meter el fascismo en mi post, cuando él fue el primero en hablar de Hitler como opositor al diálogo. Segundo, profesa una fe absurda en la manipulación del espíritu humano mediante el adoctrinamiento: si se educa a la gente dejará de haber criminales. Cándido y absurdo. Tercero, confunde capitalismo con consumismo. Cuarto, no tiene ni idea de cómo se fijan los salarios en una economía libre; el papel del fondo de salarios, de la productividad marginal, de la competencia empresarial y de la acumulación de capital. Quinto, confunde libertad con poder y coacción con ausencia de poder para reprimir la libertad ajena. Sexto, desconoce los mecanismos que existen hacia la igualación del tipo de salario y del tipo de beneficio en una economía libre. Séptimo, cree que mi crítica a los derechos humanos tiene que ver con no se qué magnitudes macroeconómicas(je). Octavo, como no podía resistirse, me mete en el saco del falangismo, lo cual no puede causarme más carcajadas. Noveno, cree que el desarrollo humano depende de la planificación central del Estado y no de la coordinación interpersonal de planes mediante la especulación empresarial; es decir, nunca ha oído hablar del teorema de la imposibilidad del socialismo. Undécimo, afirma que Ruanda es una sociedad libre. Sin comentarios. Duodécimo, aunque el programa afirme que se evaluará la interiorización y asunción de los valores transmitidos, se pregunta dónde se prohíbe en la asignatura criticar las enseñanzas y el temario. Decimotercero, confunde la legitimidad de criticar una determinada moral con la legitimidad para prohibirla, perseguirla o marginarla. Decimocuarto, piensa que Esperanza Aguirre me parece la repera de liberal: no, es casi tan socialista como usted. Decimoquinto, me pregunta que qué me parecen las coacciones contra los colegios católicos. En la noticia no veo ninguna coacción, sólo una campaña de presión con similitudes a un boicot. Y el boicot no es coacción.

13 de Mayo de 2007

Réplica a Igualdad Animal

Hace ya tiempo que los chicos de Igualdad Animal respondieron a la crítica que les efectué en Libertad Digital. No había tenido demasiado tiempo para responder hasta el momento, pero creo que se merecen algún tipo de réplica.

Mi argumento principal, recordemos, era que no tenía sentido conceder derechos y obligaciones a los animales porque simplemente carecían de la capacidad para seguir las normas éticas. Y quien no puede seguir estas normas éticas, no puede ser considerado sujeto de derecho.

Los de IA responden con el recurso aparentemente sencillo al caso de los niños y de los incapaces: si siguiésemos el criterio propuesto por el señor Rallo, todos los niños de edad temprana, bebés y algunos individuos con discapacidades mentales no podrían ser sujetos de derecho. Como resulta obvio, el señor Rallo demuestra que no comprende que un individuo puede ser sujeto de derecho sin tener obligaciones e independientemente de sus capacidades cognitivas e intelectuales, tal y como hoy día sucede con los recién nacidos por ejemplo.

El fundamento de que los niños tengan derechos y obligaciones surge de su potencialidad para respetarlos. Al niño debe ir dándosele capacidad de obrar conforme demuestre que puede respetar la capacidad de obrar ajena. No antes. Pero el caso es que sabemos que con su desarrollo físico y mental alcanzará esa disposición a seguir las normas éticas. De ahí que si no inicia la agresión, no pueda violentársele.

La certeza de que un cierto ser vivo alcanzará la capacidad intelectiva para cumplir las normas éticas y hacer valor sus derechos y obligaciones es imposible de determinar a priori. Ahora bien, por el motivo que sea, sabemos que en la especie humana prácticamente todos los individuos lo consiguen, mientras que ningún miembro de otras especies lo ha logrado hasta el momento (lo cual no presupone que no pueda surgir en el futuro). Por ello, tiene sentido que prevalezca la presunción de que un niño humano deba ser respetado ante su potencialidad para seguir las pautas éticas y un animal “no humano” no.

El caso de los discapacitados es un poco más complejo, ciertamente. Hay personas que carecen de la capacidad para actuar. Lo lógico sería restringirles sus facultades a aquellas áreas donde sí entienden las normas éticas. Que una persona no pueda gobernarse en todas las facetas de la vida, no significa que no entienda que no debe atacar a los demás. De hecho, si pensáramos en una persona totalmente incapaz, sin criterio ético alguno y cuyos propósitos fueran agredir en cualquier circunstancia, nos encontraríamos ante un animal salvaje con apariencia humana. ¿Deberíamos respetar sus derechos y obligaciones? No tendría demasiado sentido, ya que en cualquier momento podría atacar a los demás y no entendería la incorrección de su acción. Lo lógico sería someterlo y aislarlo de la población.

Por tanto, no es cierto como arguye IA que los derechos y obligaciones tengan algún sentido en ausencia de la capacidad para comprenderlos las pautas éticas subyacentes. Un sujeto que ni es capaz ni lo será nunca de actuar conforme a derecho, no puede ser por implicación lógica sujeto de derecho. Podremos protegerlo, mimarlo o alimentarlo; pero no como una consecuencia jurídica de su status. Y esto se aplica por completo a los animales.

IA, en cambio, prefiere utilizar el criterio de la capacidad de sentir para imputar derechos y obligaciones: El criterio que defiende Igualdad Animal para que un individuo sea considerado moralmente es que sea capaz de sentir, de experimentar sensaciones y por tanto, que pueda verse afectado por las decisiones que respecto a él se toman.

Sin embargo, esto si que no tiene ningún sentido. Sentir placer o dolor es una realidad fáctica que no afecta en absoluto a las normas éticas. Si un individuo perdiera toda capacidad para sentir, no por ello dejaría de ser sujeto de derecho mientras siguiera siendo capaz de respetar los derechos de los demás. Del mismo modo, pueda haber seres vivos con capacidad para sentir dolor pero con absoluta incapacidad para emplear y comprender las implicaciones de un comportamiento exigido y a los que, por tanto, como ya he indicado, no tiene ningún sentido atribuirles derechos.

Por ejemplo, si decimos que un león tiene derecho a la vida, lo tendrá mientras no mate a ningún otro sujeto de derecho. Por tanto, nadie DEBE matar al león PORQUE el león NO DEBE matar a nadie. El deber frente al león procede de su deber frente al resto. Ahora bien, derecho y deber no son realidades fácticas que integren la fisiología animal, sino construcciones intelectuales. El derecho se sitúa en el plano de la normatividad, es el comportamiento abstracto al que hay que acercar el comportamiento material.

Pero si los derechos y las obligaciones son construcciones intelectuales que sirve para restringir las acciones de los individuos de modo que puedan hacer sus planes compatibles entre sí, ¿podemos asignar derechos y obligaciones a quienes carecen de esa capacidad intelectual para hacerlos efectivos? ¿Qué sentido tiene exigir un acercamiento entre el comportamiento abstracto/debido y el material a quien es incapaz de concebir ese comportamiento abstracto? Obviamente ninguna y por eso el derecho a los animales “no humanos” es una invención buenista sin sustento lógico.

Este obviedad trata de refutarla IA aparte de con la consabida apelación a menores e incapaces, a la que ya nos hemos referido, con un curioso rodeo: Ser sujeto de derecho y ser capaz de entender los derechos no van necesariamente unidos. Tener un derecho no implica necesariamente tener también una obligación cuyo incumplimiento conlleve ser privado de tus derechos.

Si hablamos de normas éticas universales –a las que creo que se refieren los que proponen igualar los derechos de todos los animales- por supuesto que esas normas tienen que ser simétricas y para ser simétricas es necesario que todo derecho conlleve la obligación de respetar ese mismo derecho ajeno. Si A y B tienen derecho a la vida, pero A tiene el derecho de matar a B, entonces tenemos un problema de consistencia. A tiene derecho a la vida si B tiene el deber de no matarlo y B tiene derecho a la vida si A tiene el deber de no matarlo. Por tanto, la universalidad e igualdad de los derechos que propugna IGUALDAD animal por supuesto que requiere de una obligación paralela cuyo incumplimiento resulte en la privación de derechos.

La alternativa sin duda me resulta curiosa. Yo podría tener la obligación de respetar la vida de un león pero el león no tendría por qué tener esa misma obligación para conmigo. Lo que tenemos, claro, es la creación artificial de un derecho por el que ciertos sujetos de derecho se sitúan por encima del resto al carecer de la obligación de respetar los derechos ajenos. Esto es, por tener el derecho de violar los supuestos derechos ajenos. La brecha teórica abierta en este sistema puede aplicarse a los animales no humanos, pero también podría ampliarse a ciertos animales humanos, como los políticos. ¿Se imaginan las consecuencias de esta doctrina en un ordenamiento jurídico? En efecto, estatismo, estatismo y más estatismo.

A partir de aquí el artículo se vuelve en una maraña desorientada de palos de ciego. Por ejemplo, según IA mi argumento implicaría que los seres humanos más inteligentes y capaces de comprender la realidad tendrían derecho a esclavizar al resto. Esto es un completo despropósito.

Yo no he descrito la condición de “sujeto de derecho” como una variable dependiente de la cantidad de capacidad intelectiva. No se trata de que a más inteligencia, más derechos. En realidad, sólo he desarrollado las implicaciones del concepto “sujeto de derecho” para ver cuáles son sus fundamentos. Del mismo modo que una piedra no puede ser sujeto de derecho (porque sólo los vivos son sujetos de derecho) es necesario que los pretendidos sujetos de derecho tengan al menos la potencialidad de cumplir con los derechos y las obligaciones que se les atribuye.

El paralelismo con la situación actual de los animales es erróneo. No tenemos derecho a dominar a los animales porque seamos más inteligentes: no es que nos insertemos en el mismo sistema ético que ellos pero con mejor título. Al contrario, los dominamos porque ellos no están insertados ni pueden insertarse en ningún comportamiento ético y, por tanto, son objetos (que no sujetos) de derecho.

Ya lo expliqué en su momento, pero la finalidad última de esta universalización de derecho sin ton ni son (sin atender a la funcionalidad de esta extensión) es cargarse los derechos reales. En tanto los derechos comportan deberes y restricciones a la acción, a más derechos, menor rango de acción tendrán los individuos.

Esto tiene sentido cuando hay que competencia y rivalidad entre los fines de los individuos, ya que tienen que compatibilizarse de algún modo. Pero cuando lo que se hace es extender derechos hacia quienes carecen de fines o hacia quienes no reconocen una norma (y por tanto no pueden adaptar su comportamiento a ella), entonces estamos creando conflictos donde no existen.

Por ejemplo, IA reconoce que lo que defienden es que a la hora de alimentarnos, vestirnos, divertirnos y curarnos no lo hagamos con actividades y productos que impliquen el uso de los animales. En otras palabras, se acabó comer carne, experimentar con animales o protegernos del frío. Si hay que someter a experimentación un medicamento, en todo caso, que se aplique sobre el ser humano, nunca sobre el animal. Y olvídense de las proteínas de calidad que sólo pueden lograrse a través de la carne: aboquémonos a la soja.

Por último, en mi artículo original también critiqué a estos supuestos defensores de los animales por querer “liberar” a millones de animales que han pasado toda su vida en jaulas y que, una vez a la intemperie, morirían por manifiesta incapacidad para alimentarse o sobrevivir en un ambiente hostil.

Lo cierto es que yo no criticaba tanto el resultado como el proceso. En efecto, considero legítimo que un propietario mate a su animal; y ello aun cuando en muchas ocasiones (no siempre) sea una crueldad que me revuelva. Lo que me molesta es que esta gente empleando el tramposo lema de la “dignidad animal” quiera obligar a los propietarios a que se desprendan de sus animales, con la consiguiente e inevitable hecatombe. O dicho de otro modo, se obliga al propietario a que deje morir a su animal con la excusa de dignificarle la vida.

Los de IA, en su réplica, dan muestras sobradas de que ni les importa el bienestar de los animales ni sus supuestos derechos. La primera crítica que me hacen es que: Ignora de este modo una cuestión básica como es la oferta y la demanda. A medida que disminuye la demanda de víctimas, disminuirá la oferta de los cadáveres de las mismas.

Tiene bemoles el asunto. Vamos a ver, si ahora hay, pongamos, mil millones de animales en cautividad y hoy mismo se prohíbe tenerlos encerrados, habrá que liberarlos ipso facto. Si se les libera, sin embargo, morirán. ¿De que disminución progresiva me habla? Yo estoy diciendo que si sus medidas se impusieran, aquí y ahora, morirían casi todos los animales por cuyos derechos y bienestar dicen luchar. Pero parece que le importa más bien el “bienestar en abstracto” de la “especie” animal y no el bienestar concreto de los animales que padecerán sus medidas. Otra suerte de colectivismo.

La segunda crítica es aun más graciosa: conviene recordarle que existen refugios de animales, en donde vivirían sus vidas sin explotación, tal y como les corresponde y como les debemos.

¿Y cómo llegan a esos refugios? ¿Han ido por su propia voluntad? ¿O me está diciendo que debemos trasladar forzosamente y encerrar a unos sujetos de derecho? ¿Son estos el tipo de derechos que defiende? Ya se ve: lo que quieren no es que los animales tengan derechos, sino nacionalizarlos. Quieren su particular cortijo de variedades animales: los mismos perros socialistas de siempre, pero con distintos collares.

12 de Mayo de 2007

El método de las ciencias sociales
Hace unos días reseñé en Libertad Digital el libro de Carl Menger "El método de las ciencias sociales", recopilación de varios ensayos suyos sobre el tema:
Hoy, esta situación de desorientación se repite en las facultades universitarias. En este caso, la corriente historicista se halla representada por el improcedente uso de la disciplina econométrica en la teoría económica, esto es, la pretensión de inferir o validar una teoría mediante la acumulación y el tratamiento estadístico de datos pasados.

Para Menger la forma más pura de investigación económica vendría a corresponderse con la teoría económica construida mediante el método deductivo, precisamente los antípodas del método que la decadente corriente mayoritaria de economistas está empleando hoy en día.
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9 de Mayo de 2007

El mejor y el peor Aznar

Esta semana he escrito en Libertad Digital sobre las polémicas declaraciones de Aznar. Como no podía ser de otro modo, el mensaje que pretende transmitir me parece del todo correcto y necesario. Ahora bien, su actuación personal en esos ámbitos dejó bastante que desear. Que la represión de ZP haya hecho menor la de Aznar, no significa que ésta no existiera.
Con ser verdad que las críticas de Aznar a quienes desearían conducir por completo nuestras vidas son del todo certeras, ello no debería hacernos olvidar un detalle bastante importante: Aznar fue presidente del Gobierno, y durante ocho años no tuvo ni la valentía ni la convicción para ejecutar las reformas que hoy defiende.

Esta divergencia entre las palabras y los hechos, entre las promesas liberales y la inercia conservadora, entre el discurso claro y la mojigatería centrista, ilustra lo mejor y de lo peor de Aznar. Un discurso que en ocasiones podía ser suscrito por cualquier liberal y una actuación generalmente deficitaria y alejada de los principios que decía defender.
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8 de Mayo de 2007

Poder

Una de las falacias a las que más recurre la izquierda es la equiparación entre libertad y poder. Es libre quien tiene la capacidad para hacer algo; está sometido quien carece de ese poder.

En efecto, para poder alcanzar un fin necesitamos ser libres, pero no sólo eso. También necesitamos de los medios necesarios para lograrlo. La libertad se refiere a la no iniciación de la fuerza en el uso de esos medios, no a la titularidad misma sobre ellos. Por ejemplo, yo nunca podré ser un jugador de la NBA, pero ello no me hace menos libre, en todo caso menos capaz o menos hábil.

Al adoptar el criterio del poder como medida de la libertad buscan, en realidad, eliminar la libertad misma. Se nos dice que el trabajador no es libre ya que su alternativa a trabajar es morir de hambre. Dado que no tiene poder (sustento material) para vivir sin trabajar, está sometido al empresario que sí cuenta con capital. Una de las dos alternativas (trabajar/morir de hambre) es tan mala, que virtualmente sólo tiene una posibilidad, ergo no puede elegir y no es libre.

Sin embargo, el hecho de que la decisión entre trabajar o morir de hambre sea evidente no significa que no haya libertad, sino que el uso de la libertad será previsible. En otras palabras, que una alternativa sea muy mala sólo significa que cuando elijamos sin que nadie nos coaccione (libertad) elegiremos la alternativa que es clarísimamente mejor.

Si tengo que aceptar o rechazar la donación de un millón de euros, mi decisión será evidente (no podré elegir otra cosa so pena de lamentarme de por vida), pero no por ello dejaré de ser libre. ¿Tengo el poder (los medios) para rechazar la oferta? No, porque mi renta es muy mediana y rechazar un millón de euros seguiría siendo una locura. ¿Dejo de ser libre? Obviamente tampoco.

Pues bien, una vez efectuadas estas consideraciones, pasemos a analizar el artículo que Pijus Economicus acaba de publicar en la gacetilla facha de Sopena. La temática, como no puede ser otra en esa página, es poner a caldo a Aznar. Esta vez a cuenta de sus últimas declaraciones sobre la creciente injerencia del Estado en las libertades individuales.

Pijus circunscribe sus opiniones dentro "de la obsesión liberal por demonizar todo lo relacionado con la intervención del Estado y justificar el libre actuar, y sin restricciones, de los individuos."

Aquí hay alguien que no se ha enterado muy bien de lo que defiende el liberalismo. ¿Actuar sin restricciones de los individuos? No, no. Ni los liberales ni Aznar dijeron eso. Repasemos: Las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber, déjeme que me las beba tranquilamente, mientras no ponga en riesgo a nadie ni haga daño a los demás. Uy, ese "mientras" me suena a una restricción. ¿No excluye posibilidades de acción? Sí aquellas que causen daño a los demás.

Si la libertad implica, como antes he indicado, la posibilidad de usar los medios sin iniciar el uso de la fuerza contra nadie, entonces es evidente que la actuación humana está restringida a la no iniciación de la violencia. Vaya, vaya. Como nos gusta manipular.

Y si a Pijus no le gusta la definición liberal de libertad, aquí tenemos la suya: La libertad viene a consistir, para ellos, en permitir que el poderoso, en términos económicos y sociales, pueda hacer lo que le plazca con aquel que no lo es. Que el empresario emplee al trabajador tanto y cuanto quiera, y que nadie se atreva a protestar, por ejemplo.

Ya tenemos el mantra de libertad=poder. No volvamos a manipular. El liberal no sostiene que el empresario pueda hacer cuanto le plazca con el trabajador, sino cuanto el empresario y el trabajador acuerden que se pueda hacer. ¿Hay una pequeña diferencia no? Sí, la misma que entre el uso y el abuso de la libertad.

Que Pijus no sea capaz de distinguir entre uso y abuso es significativo de cuánto respeto puede guardar por la libertad. Dudo que sepa en qué momentos la está usando y en qué momentos abusando. La violación se viste de uso ingenuo y uso se demoniza en intolerable agresión. De ahí que su propuesta no pueda sorprendernos:  Aznar se siente oprimido, como todos los liberales, porque no le está permitido hacer lo que le dé la gana. Pero si el Estado, que somos todos, establece normas para salvaguardar las vidas humanas de la irresponsabilidad de quienes se sienten dueños y señores del mundo, bienvenidas sean.

El Estado somos todos, vaya, y yo sin enterarme. Será otra herencia de los 60. En cualquier caso, Pijus recurre también a otra habitual falacia para justificar la represión. Dado que el Estado somos todos, si nos reprimimos entre todos, no existe represión. Pues no. Si eso fuera así, la violencia doméstica no existiría Pijus. Porque "un hogar" son todos sus miembros: padre, madre e hijos, pero a veces alguno de ese todo inicia la agresión contra el resto del todo. Y la unidad del hogar no erradica su naturaleza criminal.

Pero además, el tipo de legislación que propone Pijus pasa por "salvaguardar las vidas humanas de la irresponsabilidad de quienes se sienten dueños y señores del mundo". No sé de qué está hablando. ¿Acaso beber vino o conducir más rápido es actividad exclusiva de quienes se sienten dueños del mundo? Y en todo caso, ¿por qué? ¿Simplemente por que una gente sea más "poderosa" que otra tienen que soportar ser reprimidos? ¿Aun cuando no utilicen ese poder para violentar a los demás?

Si eso es así, entonces el Estado no pinta nada en la legislación. Más que nada porque debería legislar en su contra. Si el Estado tiene poder como para aplicar la legislación antipoderosos entonces es evidente que es el más poderoso de una sociedad y que debería haber legislado en su contra. Si por el contrario es menos poderoso que otros individuos, entonces la legislación tampoco tiene sentido porque no podrá aplicarse. Por tanto, tu principio de compensación del poder tiene tanta base como rigor, credibilidad e inteligencia el director de tu periódico.

Porque además, estoy seguro que ni tú serías consecuente con ese principio. Por ejemplo, tenemos un empresario arruinado y acosado por las deudas, de modo que tendrá que declararse en quiebra dentro de un mes. Ya ha reconocido que no puede pagar a sus trabajadores pero si dejan de trabajar durante ese mes, la situación económica del empresario será aun peor. ¿Acaso el Estado debería arbitrar normas para obligar a que los trabajadores siguieran produciendo sin cobrar? No olvidemos que la parte débil en esa relación es el empresario. Es más, ¿debería arbitrar normas para que los trabajadores no cobraran los salarios que ya hubieran devengado? Y cuando una empresa empieza a perder el dinero, ¿debería el Estado obligar a que sus trabajadores percibieran menores salarios?

¿Verdad que no? Pues que pocas posibilidades dejas al empresario. Sólo tiene la opción de quebrar y quedarse sin propiedades. Pobrecito, será que no es libre. Ahora que lo pienso, a mí tampoco me has dejado otra opción moral a responder a tu artículo: carecía de entereza suficiente como para dejarlo pasar. Qué débil y poco poderoso soy. Qué oprimido me siento.

5 de Mayo de 2007

II Universidad de Verano del Instituto Juan de Mariana

En septiembre del año pasado el Instituto Juan de Mariana celebró en Tenerife su primera Universidad de Verano. Fueron unas jornadas muy interesantes de intensas exposiciones y discusiones.

Tras la muy grata experiencia, este año repetimos con la II Universidad de Verano, organizada dentro del ciclo de cursos de Verano en Aranjuez de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Tenéis el programa disponible aquí (documento Word). Como veréis durará cinco días (dos más que la primera edición) y estará dividida en cinco grandes bloques (uno por día): historia del pensamiento, economía, filosofía y ética, ecología y perspectivas de futuro. Entre los ponentes podéis encontrar nombres tan relevantes como Alejandro Chafuen, Gabriel Zanotti, Chris Horner, Antón Uriarte, Enrique Ghersi, Carlos Rodríguez Braun, Jesús Huerta de Soto y por supuesto algunos miembros del Instituto como María Blanco, Francisco Capella y el presidente Gabriel Calzada.

Podéis matricularos ya desde aquí. Además hay que decir que este año concedemos 25 becas (15 más que el año pasado) de las que os podéis beneficiar.

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