Todo un hombre de Estado: Agosto 2009Bitácora de Juan Ramón Rallo Julián
30 de Agosto de 2009Nos vuelven a tomar el pelo y la cartera
Hoy he escrito en Libertad Digital sobre la posibilidad de que el Gobierno concentre su subida de impuestos en las rentas del capital:
Leer más 29 de Agosto de 2009¿Qué banco quebrará antes?
Leyendo los boletines de Benjamin Anderson en el período de entreguerras, he llegado a un gracioso ejemplo que ilustra que el problema de la banca no es tanto la reserva fraccionaria cuanto la iliquidez que ésta genera. ¿Qué banco creéis que sobrevivirá en tiempos de crisis?
El banco B ni siquiera incurre propiamente en reserva fraccionaria y tiene cubiertos con oro el 33% de sus depósitos, mientras que el banco A si tiene depóitos a la vista y sólo tiene cubiertos por oro el 10%. Pues bien, es bastate probable que el banco B quiebre antes que el A, pese a que su coeficiente de caja es bastante menor. Simplemente porque los activos líquidos (rápidamente convertibles en dinero) de A son muy superiores a los de B. 28 de Agosto de 2009Bernanke sobre el balance
Recurro a un simple ejemplo para aclararles sobre el balance qué ha hecho Bernanke a quienes todavía no lo ven claro. En este caso, me ciño a las definición actuales, esto es, M0 o base monetaria es la cantidad de billetes del banco central más las reservas de los bancos en el banco central (aunque obviamente si el oro fuera la reserva contra la que emite billetes el banco central, debería estar contenido). Momento 1 Dos individuos crean sendos bancos con 100 y 200 onzas de oro respectivamente.
M0: 0 Momento 2 El banco A concede una hipoteca a una familia que le compra una casa al promotor por 200 billetes del banco A, quien los deposita en su cuenta corriente en el banco B.
M0: 0 Momento 3 El banco B le pide al banco A que le entregue 200 onzas de oro, y el banco A le pide una prórroga. Los 200 billetes de A depositados en B se convierten en una deuda de A (a B) en el interbancario y en un crédito de B (frente a A) en el interbancario.
M0: 0 Momento 4 El banco B tiene miedo y le pide a A que le entregue ya las 200 onzas de oro para atesorarlas en el banco central. El banco central, temeroso de la iliquidez de A y de su consiguiente quiebra, le compra al banco B su crédito en el interbancario a cambio de un depósito que le da derecho a retirar 200 onzas.
M0: 200 um Esto es básicamente lo que ha sucedido. La M0 (las reservas del banco central) se han incrementado de manera espectacular (en este caso de 0 a 200) pero simplemente porque ha actuado como intermediario en el interbancario. Fijémonos que no hay cambio alguno a la situación anterior en cuanto a transacciones económcias... siempre y cuando el banco B se contente con no retirar sus depósitos del banco central. En el caso de transacciones comerciales a muy corto plazo, semejante hipótesis tiene bastante sentido y, por tanto, pueden cerrarse operaciones comerciales de manera no inflacionista. En una hipoteca a 30 años, donde se pretende influir en la estructura productiva, este supuesto tiene menos base. Por eso digo que Bernanke no se puso a imprimir dinero o a crearlo de la nada a partir de septiembre: simplemente se limitó a actuar como intermediario en el interbancario, dando sin embargo la impresión de que ésta se multiplicó. Y por eso el problema es que la Fed haya utilizado los fondos del interbancario para comprar MBS a 30 años. ¿Resistirá el dólar otros cuatro años de Bernanke?
Hoy publico en el Instituto Cato un artículo valorando la gestión de Bernanke frente a la totalidad de la crisis, desde agosto de 2007 hasta la actualidad. En mi opinión, la gestión puede dividirse en tres fases y sólo una de ellas ha sido sensata (y con algunos matices). Creo que es un buen resumen de los dos últimos años de política monetaria:
Leer más 27 de Agosto de 2009Las consecuencias del abuso del concepto de velocidad del dinero
Cierro la reflexión que inicié sobre los problemas del concepto de velocidad del dinero utilizando un caso práctico: la casi total incompresión que han mostrado la mayoría de economista al ver esta gráfica:
![]() La mayoría se han lanzado a pronosticar la hiperinflación como si les fuera la vida en ello y, la verdad, es que al menos les va parte del sueldo: la parte que le deben al cuantitativismo. Realmente, la gráfica anterior sobre la base monetaria casa bastante mal con esta otra sobre la evolución de los precios: ![]() Y por eso todos se han tenido que refugiar rápidamente bajo el manto protector de la velocidad de circulación. Es bastante gracioso leer a economistas como Sala-i-Martin dando palos de ciegos (tampoco es la primera vez, para qué negarlo) al decir que la Fed se ha puesto a imprimir dinero como una loca cuando probablemente no se haya producido casi nada de esto. La cantidad de diner en circulación crece bastante, pero en línea con otros períodos históricos: ![]() ¿Qué ha pasado entonces? Pues por sorprendente que parezca, no ha sido la oferta de dinero la que se ha disparado, sino su demada (en concreto la de los bancos) y esto se refleja en un incremento de las reservas de la Fed que integran la susodicha base monetaria. Sí, es lo que sucede cuando en lugar de pensar en estériles términos cuantitativistas pasamos a pensar en términos de oferta y demanda de dinero y observando los balances de los bancos. Podéis leer mi artículo aquí (aunque recomiendo comenzar con el anterior). 26 de Agosto de 2009Una recompensa a la mala gestión
Aprovechando las preguntas de algún lector en torno a mi artículo sobre Bernanke y la contracción secundaria, profundizo en algunas de las tesis que allí expuse y cierro reflexionando brevemente sobre los motivos que han podido llevar a Obama a reelegir a Bernanke. De todas formas, tengo pendiente escribir un artículo donde analice de forma más ordenada toda la gestión de la crisis que ha hecho Bernanke entre 2007 y 2009:
Leer más 25 de Agosto de 2009De Malthus a Malthus y tiro porque me toca
Hoy publico en la Revista de Agosto un artículo sobre la fuerte correlación que existe entre los períodos de inflación y los pánicos conservacionistas del fin de los recursos naturales y entre los períodos de deflación y las preocupaciones subconsumistas. Ilustro esta contradictoria oscilación en el pensamiento económico con el que probablemente sea el caso más exagerado: Thomas Malthus.
Leer más 21 de Agosto de 2009¿Ha combatido Bernanke la contracción secundaria?
Mi amigo y economista austriaco Adrián Ravier publica hoy un artículo muy interesante en Libertad Digital valorando la actuación de Bernanke. Intenta combinar las ideas austriacas ortodoxas con algunas las monetaristas y el resultado es considerar que Bernanke ha pasado de frenada porque la M1 ha crecido demasiado.
En mi opinión, es difícil si no imposibl saber cuál es el nivel óptimo de "oferta monetaria" (signifique lo que signifique este término aplicado a los pasivos de la banca). Y, como sabréis los lectores habituales, apuesto más bien por una síntesis de las ideas austriacas con las de los teóricos de la liquidez (que en realidad también son austriacos porque en buena medida nacen con Menger, pero esto sería otro debate). Así que he publicado una réplica al artículo de Ravier donde coincido bastante sobre su juicio sobre la actuación de Bernanke pero me fijo en parámetros distintos a los suyos: básicamente en qué gestión del activo de la Fed ha hecho el friedmanita. Por cierto, todos estos temas estarán mucho más desarrollados en el quinto boletín de coyuntura del OCE: Leer más 20 de Agosto de 2009La libertad financiera, según Krugman
En el último número de la Ilustración Liberal he escrito una reseña sobre el último libro de Krugman El retorno de la economía de la depresión y estoy preparando una crítica más extensa para Procesos de Mercado. El libro es un brindis al irrealismo, como ya tuve ocasión de explicar cuando analicé su marco teórico.
Tontería que repite sistemáticamente a lo largo del libro para justificar las supuestas inestabilidades del capitalismo (p. 103):
No voy a preocuparme por recordar por qué un sistema financiero donde su activo fundamental, el dinero, es un monopolio público de curso forzoso basado en un pasivo inconvertible y que se ha implantado para financiar los déficits gubernamentales y para permitir que sistemas bancarios al borde de la quiebra sigan ganando miles de millones de dólares, no es un sistema libre; aunque tampoco creo que haya mucha discusión al respecto. Me voy a limitar con recordar una de las peores expresiones de este sistema escasamente liberal. Decía Krugman en 2002:
Mucho me temo que un sistema financiero donde un monopolio público como la Reserva Federal tiene la capacidad de crear (y de hecho ha creado) una burbuja inmobiliaria que ha terminando asolando la economía, tiene poco de libre (casi tan poco como Krugman de teórico monetario). ¿Alguna vez nos libraremos de los keynesianos? 19 de Agosto de 2009El porqué de los bajos tipos de interés
Uno de los procesos peor entendidos de la crisis actual es por qué los tipos de interés están por los suelos cuando parece que padecemos una “restricción crediticia” en la que, por tanto, el crédito escasea y sus precios deberían ser elevados. Por extraño que parezca, el fenómeno no es nuevo. Acaece en todas las recesiones que no consisten en matar la moneda. En la actualidad, la explicación convencional suele ser que del mismo modo que se añaden primas por inflación a los tipos de interés, también se pueden sustraer primas por deflación, lo que reduciría los tipos de interés. La explicación no es del todo convincente, ya que ahora mismo muchos analistas consideran –de manera exagerada y errónea– que nos encaminamos a la hiperinflación y, sin embargo, no están cargando primas por inflación ni siquiera en la deuda a 30 años. Más lógico es pensar que inflación y tipos de interés van de la mano porque indican la presión relativa de la demanda de bienes presentes sobre la oferta de los mismos. Los precios suben en los períodos de expansión crediticia, porque todo el mundo está dispuesto a endeudarse para tomar el control de una oferta de bienes más o menos rígida (la expansión crediticia es inflacionista porque, como explica la Escuela Austriaca, no está respaldada por ahorro real y, por tanto, los ahorres no han renunciado a seguir demandando bienes de consumo y factores productivos al tiempo que extienden crédito a los deudores para que hagan lo mismo sobre una misma oferta de bienes de consumo y de factores productivos). Los precios caen en los períodos de contracción crediticia porque muy pocos están dispuestos a endeudarse para tomar posesión de los bienes presentes; es más, se generaliza la actitud contraria: desprenderse con altos descuentos de sus bienes presentes para amortizar deuda. Por consiguiente, la demanda de crédito parece ser el factor que se encuentra detrás de la caída de precios y de tipos de interés. En las épocas de expansión la demanda de crédito crece a elevadas tasas, mientras que ahora se ha desplomado. No es que nadie esté pidiendo créditos, es que nadie –bueno, salvo el Estado– está pidiendo nuevos créditos. Toda la demanda actual por créditos va dirigida a refinanciar a mayor plazo los créditos ya existentes y, por lo general, como digo, se le da la vuelta al proceso liquidando los activos para reducir el endeudamiento y, por tanto, el volumen de crédito. Conviene fijarse, pues, en que hablo de contracción crediticia y no de restricción crediticia. El crédito se reduce no porque la oferta caiga, sino porque la demanda de nuevo crédito ha caído todavía más (y ello, claro, con independencia de que haya casos particulares de insolventes que pierdan su acceso al crédito). Sería un poco extraño hablar de restricción o de carestía de crédito cuando la demanda se ha desinflado más que la oferta y cuando, en términos agregados, los agentes no están dispuestos a volver a endeudarse. No sé hasta qué punto todo esto sueña extraño en un mundo de economistas que sólo conciben relaciones matematizables, mecanicistas y rígidas. Pero si no vivieran en torres de marfil y observaran un poco más la actividad de las empresas –que están amortizando tanto como pueden su deuda a corto plazo– quizá lo comprenderían mejor. Nada, por cierto, que no hayan hecho los economistas de otras épocas. El otro día estaba leyendo “The Federal Funds Market” de Parker B. Willis (hijo del histórico fundador de la Fed –y no por ello meno brillante economista– Henry Parker Willis), un manual de 1957 que la propia Reserva Federal seguía recomendando para conocer el funcionamiento y la evolución del mercado interbancario estadounidense. En aquel momento parecían tenerlo bastante claro:
Por tanto, ahora que los tipos de interés está bajos significaría que en términos netos el endeudamiento se está reduciendo, esto es, que la demanda de fondos prestables se ha desplomado en relación con la oferta. No es restricción, sino contracción del crédito y, por tanto, es perfectamente lógico que los tipos de interés estén bajos: lo mismo ocurre con cualquier otro bien cuando padece un desplome de la demanda. 8 de Agosto de 2009Obama no ha salvado la economía
Os dejo el último artículo que he escrito para Libertad Digital que será también el último hasta dentro de unos 10 días. En unas horas salgo hacia Praga y unos días después hacia Budapest, donde estaré hasta el domingo 16. Así que no creo que actualice mucho.
En el artículo que os enlazo trato de explicar tanto desde un punto de vista teórico como práctico (aunque aquí hará falta mucha más labor, supongo que a través del OCE) por qué las políticas keynesianas de Obama no son responsables de la mejoría aparente de la situación económica mundial. Estamos tan instalados en el paradigma keynesiano que muchos se sorprenden de que el mercado sea capaz de recuperarse de las crisis y no se hunda indefinidamente hasta que el mercado lo rescate. No estaría de más recordar que Schumpeter, en su análisis empírico de la materia, describió cuatro tipos de ciclos según su duración: Kitchin (4 años), Juglar (10 años), Kuznets (20 años) y Kondratiev (60 años). Aunque carentes de contenido teórico, siempre he creído que estas regularidades tendrían bastante que ver con el tipo de sectores a los que afluye el crédito; por ejemplo, las crisis Kitchin son claramente crisis de naturaleza comercial como las que se vivían en el s. XIX al emitirse letras financieras para especular con mercancías. Probablemente la crisis Juglar sea la que más se acerque a nuestras sociedades industriales en ausencia de intervención pública (donde, como en el 29, nos desplazaríamos a la Kuznets), debido a la inmovilización de capital físico y, por recuperar el horroroso concepto de Böhm Bawerk, el período medio de producción. Por tanto, no habría nada raro en que la actual estuviera terminando ya en muchos países y mis grandes reparos están, sobre todo, en los enormes déficits públicos, que parece que se han convertido, después de la bolsa y la vivienda, en la última gran burbuja. Son una reflexiones al vuelo. En todo caso, aquí tenéis el artículo: Leer más 3 de Agosto de 2009No es el dinero
En mi último artículo en el Instituto Juan de Mariana, zuppi me enlaza una columna de Iñaki Zaragüeta en La Razón, donde plantea que la solución a la crisis pasa por hacer circular el dinero. El ejemplo es sencillo, pero voy a simplificarlo o al menos esquematizarlo más: A (jefe del hotel) debe 100 euros a B (carnicero), B (carnicero) debe 100 euros a C (criador de cerdos), C (criador de cerdos) debe 100 euros a D (proveedor de pienso), D debe 100 euros a E (prostituta) y E (prostituta) debe 100 euros a A (jefe del hotel) En el ejemplo se supone que no hay dinero en la economía y que, por tanto, nadie puede saldar sus deudas con nadie… así que aparece un tipo que está dispuesto a prestar 100 euros sin intereses a A (el ruso que deja la fianza de 100 euros por mirar las habitaciones). Gracias a ese préstamo muy a corto plazo, A salda sus deudas con B, B con C, C con D, D con E, E con A y A con su prestamista muy a corto plazo: gracias a la adición de 100 euros en la economía, hemos logrado cancelar todas las deudas. La moraleja que extrae Zaragüeta es que la gente vive sin deudas y que puede mirar con optimismo al futuro gracias a esta puesta en circulación del dinero. ¿Qué hay de erróneo en este pensamiento? Pues lo siento, pero demuestra que no entendemos casi nada de cómo funciona un sistema bancario moderno. El sistema de pagos actual es un sistema de pagos por compensación. ¿Qué significa eso? Que si yo debo 120 euros a mi vecino y mi vecino me debe 30 euros, basta con que le entregue 90 euros para saldar todas nuestras deudas. Los bancos funcionan así: los depósitos a la vista son pasivos (obligaciones a entregar dinero) del banco. Cuando pagamos con un cheque o con tarjeta de débito, le estamos dando una orden al banco para que parte de esa obligación del banco con nosotros se la entregue a nuestro acreedor. Por tanto, pagamos a la gente no con dinero (billetes de euro), sino con deuda del banco. ¿Y qué ocurre si esa persona a la que pagamos con deudas del banco a su vez tiene deudas frente al banco? Pues que ambas deudas se cancelarán y se transferirán a una tercera persona o desaparecerán del balance del banco. En el ejemplo anterior, ¿realmente era necesario que apareciera el ruso? En absoluto. Bastaba con que los ciudadanos se hubiesen reunido, hubieran hecho balance de deudas y créditos y se hubiesen dado cuenta de que no hacía falta que nadie pagara a nadie. Esto es: A le condona la deuda a E a cambio de que E se la condone a D, a cambio de que D se la condone a C, a cambio de que C se la condone a B y a cambio de que B se la condone a A. ¿Complicado? Tal vez, para eso están los bancos: aunque no hubiese dinero en circulación en la economía, podrían llevar su contabilidad en euros y dar órdenes de pago sucesivas hasta que todos los créditos se compensaran con todas las deudas. Como ya expliqué aquí, el dinero puede utilizarse para liquidar deudas, pero no es su función esencial. Su función esencial es la de liquidar los saldos deudores netos, esto es, aquellos que no pueden pagarse por compensación. En el ejemplo anterior, imaginemos simplemente que E le debiera a A 120 euros. ¿Qué haríamos? Pues el prestamista ruso sería de poca ayuda ya que quedaría un saldo acreedor neto de A por 20 euros con respecto a E. Ese es el límite del pago por compensación y donde entra (o debería entrar en juego) el dinero. En todo caso, y por resumir, el artículo de Zaragüeta se equivoca en que: a) No hacía en absoluto falta que circulara el dinero en metálico para saldar las deudas, porque todas las deudas tenían un idéntico vencimiento, monto y condiciones. 2 de Agosto de 2009Juan Velarde reseña "Una crisis y cinco errores"
Lo hace en Expansión y de manera bastante positiva: Un sano libro sobre la crisis.
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