liberalismo.org

Todo un hombre de Estado: Julio 2007

28 de Julio de 2007

Algunos comentarios sobre el anarcocapitalismo
El verano suele ser propicio para debates sobre el anarcocapitalismo. Hace dos años fue con Manel y el anterior con Iracundo.  Será el calor. Este año no tengo tiempo para iniciar una serie de tandas de réplica y contrarréplica, entre otras cosas porque en en breve desapareceré por unas semanas.

Sin embargo, sí me gustaría criticar varios argumentos que han ido apareciendo por Red Liberal, más que nada porque los minarquistas -y me parece muy bien- están haciendo un esfuerzo notable por vindicarse, mientras que los ancaps -quizá porque no veamos ningún argumento realmente novedoso- nos quedamos callados.

Los últimos posts sobre el tema son la famosa serie de Coase y uno de carácter más práctico de Aquiles. Voy a refundirlos un poco y a contestar a las dudas que se han ido planteando:

a) Hay que crear un Estado sin políticos

Coase dice que la gente es consciente de que los políticos parasitan a los demás miembros productivos de la sociedad y que, por ello, hay que echarlos. Propone para ello una especie de Estado donde no hubiera políticos y donde los ciudadanos crearan directamente las normas.

Los políticos no son los únicos que viven de los demás. Todos aquellos que creen que los servicios que presta coactivamente el Estado les compensa por los impuestos que pagan, están viviendo a costa de los demás. La perpetuación del Estado no se explica sólo por una camarilla de mandarines que explota a las masas iletradas, sino que en buena medida esas masas son cómplices de sus verdugos.

En este gran grupo entran dos tipos de personas: las que realmente se benefician por un privilegio concreto (agricultor-PAC, desempleado-subsidio, titiritero-subvención...) y los que no se benefician pero que consideran el Estado como un mal inevitable. En otras palabras, "preferiría no pagar impuestos, pero si todos hiciéramos lo mismo no habría Estado, lo cual sería peor que lo que puedo ahorrarme con la evasión".

En definitiva, las bases que soportan al Estado y la redistribución de la riqueza que promueve son mucho más amplias que los simples políticos. De hecho, es prácticamente toda la sociedad.

La propuesta alternativa de Coase es bastante ingenua. El político es un gestor necesario en tanto exista el Estado. Creer que la labor que realiza el político es prescindible es chocante: el Estado es un monopolio que presta servicios y que como tal debe ser gestionado. Necesita de una burocracia y de una dirección política.

Coase cree poder sustituir el parlamento por el referendum. ¿Pero quién haría los reglamentos? ¿Quién daría las órdenes concretas a los funcionarios? Si las normas que deben aprobarse por referéndum son muy amplias y genéricas, resultarán inútiles para resolver los problemas concretos que caigan bajo la gestión del Estado. Si son muy concretas, el referéndum no servirá de nada y bien podría sustituirse por un mecanismo aleatorio de aprobación de normas: los matices de las normas no pueden ser considerados ni discriminados por un voto popular.

 Por muy escuálido que sea el Estado mínimo que se pretenda, los políticos serán imprescindibles. Del mismo modo en que los empresarios lo son en las empresas. ¿Qué los consumidores podrían organizar sus propias empresas en una especie de economía de subsistencia? Cierto, pero la división del trabajo y la transmisión de información vía precios no aconseja esa vía. Lo mismo sucede con la política: el monopolio debe prestar alguna función y para ello es necesario una sucesión continuada de órdenes y mandatos.

La crítica ancap no es contra la existencia de esa burocracia o mandatos, sino contra su naturaleza coactiva, monopolística y ciega (por carecer de precios sobre los que calcular).

b) Las normas deben ser coactivas

Dice Coase que los ancaps defendemos a la vez el derecho de propiedad y la naturaleza voluntaria de las normas. Sin embargo esto es incongruente en su opinión, ya que esos derechos no existen a menos que el individuo sea capaz de defenderlos, de ahí que en realidad tenga la obligación de unirse a colectivos más amplios.

Esto es una falacia como la copa de un pino. El derecho no necesita materializarse para que exista. Precisamente eso es lo que diferencia al derecho de la violación del derecho. El segundo supone impedir que el derecho se materialice: pero si se viola algo, es que ese algo existe. Por tanto, la falta de una vigencia efectiva de los derechos no supondría su inexistencia, sino su falta de aplicación, esto es, la ausencia de seguridad jurídica.

La crítica, en todo caso, sería ésta: en una sociedad ancap no habría seguridad jurídica. Quizá los derechos estarían vigentes o quizá no. Pero no existe incongruencia: que el individuo necesite asociarse para defender sus derechos no significa que la asociación sea coactiva, sino conveniente. Los marxistas por esta guisa también concluyen que el capitalista explota al trabajador: si no trabaja, muere.

¿Existiría seguridad jurídica en una sociedad ancap? Hablar en general de "sociedad ancap" es un poco tramposo. Por supuesto es muy posible imaginar una sociedad sin Estado donde la seguridad jurídica
 sea del todo inexistente. De hecho, por circunstancias que luego explicaré, este sería el resultado probable de eliminar hoy el Estado.

No obstante, igualmente podemos concebir una sociedad estatal donde la seguridad jurídica sea del todo inexistente y, de hecho, sólo hace falta echar una mirada a la mayor parte de los países del mundo.

Es cierto que se me dirá: hay muchos Estados sin seguridad jurídica, pero hay Estados con seguridad jurídica, en cambio no hay sociedades ancap con ella.

A la falacia evolucionista contestaré más tarde. Ahora sólo voy a disputar el hecho de que en los Estados occidentales existe seguridad jurídica. ¿Realmente la hay? ¿Qué capacidad de previsión existe sobre las normas por las que nos regiremos en el futuro? ¿Conocemos cuáles serán las consecuencias de nuestras actuaciones? ¿El ciudadano medio tiene una buena información sobre las normas que le son de aplicación? ¿Funcionan los tribunales con suficiente celeridad e imparcialidad como para afirmar que el derecho se aplica sin contradicciones y según habría sido previsible desde un comienzo?

Es posible que los más conservadores respondan que sí. Se trata de los partidarios del régimen y del statu quo. Los conformistas que no quieren embarcarse en cambios porque las mudanzas les molestan más que los pisos hacinados. Los minarquistas probablemente reconocerán que esas preguntas son problemas reales que amenazan a la sociedad, pero que todos ellos son solubles mediante las pertinentes reformas.

Pero ese es el error. En nuestra sociedad las normas nos vienen dadas por el Parlamento (y en todo caso nos vendrían dadas por el referéndum). El individuo no crea sus derechos y obligaciones de manera paccionada y privada con otro individuo en los ámbitos del Estado. Siempre y en cualquier caso, el Estado puede modificar de manera unilateral las normas que aplica a la ciudadanía.

Por supuesto para evitarlo podemos tratar de instituir límites y cortapisas. Pero el hecho esencial es que esos límites no son más que un contrato con el Estado que puede incumplir en cualquier momento. No existe ninguna instancia superior que controle la vigencia del contrato social y de la constitución minarquista. Y si las normas son en la práctica modificables de manera unilateral, ¿puede existir seguridad jurídica?

La cuestión es incluso más amplia, pero no tengo tiempo para entrar en detalle. Un sistema jurisdiccional monopolístico (y ello se organice como se organice: si de forma totalmente socialista o con tribunales de arbitraje que se sometan al ámbito jurisdiccional predeterminado) tiende a perpetuar los errores. No hay competencia entre tribunales para descubrir el buen derecho, sino que éste debe ser concebido y creado del mismo modo en el que los planificadores soviéticos decidían qué producir. De nuevo, para un partidario del régimen esto resulta irrelevante; para un minarquista debería ser motivo de reflexión. Si la gente no puede protestar (sino de manera mancomunada) ni por el derecho que se crea ni por el derecho que se aplica, ¿cómo va ese derecho a cambiar en un sentido favorable?

No es que la seguridad jurídica en una sociedad ancap no plantee problemas, pero sus fundamentos permiten mucho más su existencia y generalización. Los individuos pactan mediante contratos las cláusulas vigentes entre ellos. Esos contratos entran en competencia unos con otros mediante la copia y la emulación (los contratos y las cláusulas que funcionan se incorporan en otros negocios jurídicos con fines análogos) y así se generalizan por territorios, labores, confesiones o afinidades. La generalización permite la previsibilidad del derecho aplicable y con la previsibilidad la seguridad jurídica.

Cuando una norma no funciona, podría desecharse. Cuando unos tribunales privado llegan a decisiones muy gravosas (por ejemplo las indemnizaciones que están imponiendo los tribunales yankees a las empresas de seguros sanitarios), o se desechan esos tribunales o se introducen cláusulas de salvaguarda en el futuro. Cláusulas que, a la sazón, no pueden prohibirse por otras normas ajenas a la relación privada (como la actual legislación en defensa del consumidor).

Falta explicar por qué las normas se aplicarían y no se tendría por qué generalizar la arbitrariedad, pero eso más adelante.

c) La falacia evolucionista

Dice Aquiles que el anarcocapitalismo no se ha impuesto nunca y que eso demuestra que no funciona. La idea de fondo es que la evolución sigue un rumbo meliorista: la sociedad progresa siempre, salvo algún bache en el camino, y por tanto el hoy siempre es mejor que el ayer. Los sistemas políticos que mejor se adaptan al ser humano y a su naturaleza son los que se seleccionan, los que no funcionan se desechan.

La analogía con la evolución natural es inapropiada en las ciencias sociales o al menos no del todo aplicable. Es cierto que las instituciones sociales, que son fruto de la evolución, pueden mejorar la vida de las personas. Sin embargo, esto también podría no ser así. Por ejemplo, en el caso de la institución del dinero, es evidente que el estadio actual de su evolución es infinitamente peor a la de hace un siglo. ¿Se ha desechado un sistema que no funcionaba (patrón oroI)? No, se desechó un sistema que impedía a unos cuantos expoliar a los demás y que se hizo creer que no funcionaba.

Con la institución del derecho pasa igual. El sistema normativo español de ZP no tiene por qué ser mejor que el de Aznar por el hecho de ser posterior. La crecientes ansias por regular y controlar Internet por parte del gobierno no tienen por qué demostrar la superioridad de estas normas por mucho que se apliquen y por mucho que su aplicación perdure.

La adaptación de una institución a la sociedad y al ser humano no se produce sólo con respecto a su naturaleza, sino también con respecto a sus creencias y actitudes. Algunos minarquistas creen que el anarcocapitalismo es incompatible con la naturaleza humana como acredita la evolución política. Es un error: la anarquía es incompatible con las creencias actuales y pasadas de los seres humanos (salvo en escenarios muy concretos). Por eso no funciona; por eso HOY el Estado mínimo tampoco funcionaría.

d) El derecho se aplicaría de manera arbitraria

Aquiles también cree que los tribunales privados se venderían al mejor postor. Esto es posible, pero improbable. Sólo tenemos que acudir al caso de las agencias de calificación de riesgos, auténticos tribunales privados sobre la solvencia y liquidez de una empresa.

Las agencias de rating (Moody's y S&P) son las encargadas de calificar la situación financiera de una empresa. Esa calificación es fundamental: es bastante estable a lo largo del tiempo y determina la prima de riesgo a la que pueden financiarse las empresas. En grandes operaciones, estas distintas primas de riesgo pueden traducirse en auténticas millonadas de diferencia.

Moody's y S&P son privadas: se financian sólo por sus clientes que son las empresas a las que tienen que calificar. Es más, sus clientes no tienen ninguna obligación de buscar una calificación, con lo cual ni siquiera son clientes-rehenes. Pero nada de esto ha motivado que Moody's y S&P otorguen calificaciones falsas para tratar de beneficiar a las empresas, y eso que su vida se extiende en torno al siglo.

La razón es que el principal activo de las agencias de rating es su prestigio. Si lo pierden (y lo perderían cuando sus juicios no estén basados en la objetividad) su negocio terminaría.

Con los tribunales sucedería lo mismo: ¿qué se venden al mejor postor? Nadie querría someterse a su arbitraje. Se convertirían en asesorías jurídicas de los ricos, pero perderían su carácter de tribunal.

¿Significa esto que el sistema jurídico ancap no pueda corromperse? No, pero del mismo modo en que puede corromperse el de un Estado. Sólo hace falta echar una mirada a América Latina. Sin embargo, sí hay una diferencia cualitativa entre ambos: de los tribunales corruptos del Estado no puedes desvincularte. En buena medida, la corrupción en el Estado sale gratis, especialmente con la división de poderes.

Sé que este post no responde a TODAS las posibles objeciones y que de hecho parte de las respuestas abren nuevas dudas. No pretendo que sea la demostración definitiva de la viabilidad ancap, sino sólo la prueba de que ciertos argumentos muy recurrentes en realidad no son más que prejuicios heredados de una sociedad organizada para rendir culto al Estado.

23 de Julio de 2007

Mitos y realidades sobre el sistema sanitario de EEUU, por Stefan Karlsson

Con el lanzamiento de la película Sicko de Michael Moore, el sistema sanitario de EEUU y sus supuestos fallos han sido ampliamente cuestionados. Pero si bien el sistema de EEUU está lejos de ser perfecto, es mucho mejor de lo que nos hacen creer. Es más, los auténticos fallos no son una consecuencia de sus características de libre mercado, sino de una serie de regulaciones y factores que no tienen que ver propiamente con el sistema sanitario.

Este artículo no va a ser una reseña de Sicko, película que no he visto. Pero sí será, claro, un ataque indirecto a la tesis de la película. Para una lista de las mentiras del film, podéis ver esta reseña.

Mito 1: EEUU tiene un sistema sanitario basado totalmente en el libre mercado

Realidad 1: El sistema sanitario de EEUU está ciertamente más liberalizado que el de muchos otros países, pero casi la mitad de sus costes son financiados por el gobierno. En 2004 cerca del 45% de los costes sanitarios fueron sufragados por el gobierno, porcentaje que se ha expandido por la Administración Bush.

Asimismo, el sistema está lastrado pro numerosas regulaciones, que contribuyen a elevar los costes, tal y como The Economist ha analizado recientemente.

Mito 2: El sistema sanitario de EEUU deja a 45 millones de personas(o cualquier otro número) sin seguro sanitario

Realidad 2: Aun dejando de lado que un porcentaje sustancial de la gente que carece de seguro sanitario son inmigrantes ilegales –población excluida en Suecia del sistema sanitario- esto sólo es cierto en el mismo sentido en que podría decirse que alrededor de nueve millones de suecos carecen de seguro sanitario.

Todo el mundo en EEUU con más de 65 años está cubierto por el programa del Medicare y las rentas bajas de menos de 65 años pueden obtener cuidados sanitarios financiada por el programa Medicaid. Y además, uno siempre puede acudir a urgencias y pedir asistencia dado que la ley federal prohíbe a los hospitales denegar asistencia a los que acudan a urgencias, una medida que ha creado ciertos problemas en las regiones fronterizas con México, dado que los inmigrantes ilegales han sabido aprovecharse muy bien (puede leerse más sobre esto en el link anterior).

Mito 3: El libre Mercado es responsable de los elevados costes del sistema sanitario de EEUU

Realidad 3: Que el sistema sanitario de EEUU tiene unos elevados costes es uno de las pocas críticas que es básicamente cierta. Da igual como se calculen, los costes de la sanidad estadounidense son los mayores del mundo.

Con todo, debería tenerse en cuenta que muchos –incluido Michael Moore- exageran esos costes comparándolos con poder adquisitivo ajustado a la renta per capita. Dado que los EEUU aun son el tercer país más rico del mundo (después de Luxemburgo y Noruega) según este método de comparación y dado que una renta per cápita media tiende a elevar el coste en dólares ajustados a la renta per cápita, estas estadísticas tenderán a elevar el coste relativo de los EEUU y a disminuir el de países como Cuba.

Los costes sanitarios en los EEUU representan alrededor del 15% del PIB, comparado con el 10% de países como Francia, Canada o Cuba. ¿Cuál es la causa de esos elevados costes? En parte (ver más abajo) se debe a que la calidad es superior y ello se traduce en mayores costes. Además, como también se explica más abajo, el estilo de vida poco sano de muchos americanos también contribuye a elevar los costes.

Además, también hay que tener en cuenta las regulaciones (mencionadas en The Economist) que elevan los costes y que los médicos y enfermeras de EEUU cobran relativamente mucho más sobre el resto de la población que en el resto del mundo.

Por último, también se da la circunstancia de que el sistema sanitario de EEUU funciona en la práctica como un Atlas que soporta sobre sus hombros los costes de investigación y desarrollo del resto del mundo. En Sueca, Canadá y muchos otros países, la sanidad pública compra las medicinas a un precio regulado que no cubre los costes necesarios para producirlos. Las farmacéuticas aceptan realizar estas transacciones debido a que les proporciona un pequeño beneficio una vez se ha completado la investigación y el desarrollo necesario, que además pueden recuperar cargando precios más elevados en los EEUU (que cubren no sólo el coste de producción, sino también el de I+D). En otras palabras, los auténticos costes de investigación están siendo sobreevalorados en los EEUU e infravalorados en los países preferidos de Michael Moore y otros socialistas.

Si los EEUU actuaran como otros países e impusieran bajos precios par alas medicinas –algo defendido por destacados demócratas- esto desde luego daría lugar a una reducción a corto plazo de los costes sanitarios de los EEUU. El problema es que esto significaría que la I+D mundial dejaría de ser provechosa con lo que pocas (si es que alguna) nuevas medicinas aparecerían en el Mercado por lo que a largo plazo el coste de la sanidad se elevaría en todas partes.

Mito 4: A pesar de los costes más elevados, el OMS coloca al sistema sanitario de EEUU en la posición 37 en cuanto a calidad.

Realidad 4: No, eso no es así en absoluto. El ranking sólo mide la calidad en una fracción muy pequeña. Si compruebas los detalles, trata de medir muchas otras cosas, como la salubridad de la población (que no es un buen indicador de la bondad del sistema sanitario, como puede verse más abajo) y en que medida la financiación y el tratamiento responden a los ideales socialistas de la OMS.

Que los sistemas socialistas sean mejores de acuerdo con estos ideales socialistas a pocos puede sorprender, por lo que definitivamente no es un buen indicador de la calidad del sistema.

El único de sus parámetros que mide la calidad del sistema sanitario es el “nivel de receptividad” que mide la satisfacción del paciente y cuán rápido y eficientemente funciona el sistema. Y en este apartado el sistema sanitario de EEUU es… ¡el número 1!

Mito 5: La esperanza de vida más baja y los mayores problemas sanitarios de EEUU demuestran que el sistema sanitario no funciona correctamente.

Realidad 5: No, en absoluto. Estos indicadores pueden variar debido a numerosos factores, entre ellos distintos estilos de vida. Los sistemas sanitarios de Suecia y Dinamarca son básicamente idénticos –así como el resto de su sistema económico- y sin embargo la esperanza de vida es algo superior en Suecia. Las diferencias se deben a que los daneses tienen un estilo de vida menos saludable que los suecos.

Hong Kong tiene una esperanza de vida muy elevada y pocos problemas de salud a pesar de tener un sistema sanitario privado en casi su totalidad y financiado de una forma muy similar a los EEUU.

Y tal y como Michael Moore sirve para ilustrarnos, los EEUU tienen una elevada proporción de gente que está obesa o que sigue estilos de vida poco saludables. Esto contribuye a elevar los costes sanitarios y a empeorar los indicadores de salud.

La salud de la construcción

Este lunes y el anterior he publicado en el periódico Negocio dos análisis sobre la situación de la construcción en España.

En el primero (página 27) puse en duda la calidad del empleo que se estaba generando en España, habida cuenta de que la construcción está adquiriendo un papel preponderante en su creación y según varios analistas e indicadores pesan sobre ella algunos nubarrones futuros.

En el de hoy (página 27) entro un poco más en materia y argumento por qué la situación de la construcción en general sí es preocupante. Básicamente, como explica la teoría austriaca, se ha incrementado el uso de la mala deuda al socaire de la expansión crediticia propiciada por el sistema bancario actual.

20 de Julio de 2007

Un Estado policial

Si, ya sé que la izquierda intervencionista se quejará de que en el s.XXI es una vergüenza que no podamos ridiculizar de una institución tan "carca" como la Corona. Incluso me imagino que las propias víctimas de la agresión, en un estadio particularmente avanzado del síndrome de Estocolmo, criticarán ciertas normas por vetustas. Pero me temo que ése no es el tema.

El problema no es únicamente que el Estado haya definido como delito un determinado contenido expresivo, sino que tenga el poder para hacerlo.

Quien dirija sus críticas sólo a la Corona, por beneficiarse de un privilegio, y no al Estado -a su poder, a su estructura, a su ideología sostén- que es quien concede -y tiene poder para conceder- ese privilegio, simplemente se equivoca. Es más, no sólo se está equivocando, sino que consciente o inconscientemente está desviando la atención del auténtico problema.

Una cosa es mirar el dedo a pesar de apuntar a la luna; otra colocarlo a propósito para que no se vea otra cosa

17 de Julio de 2007

Inversor rico, inversor pobre
Continuando con el artículo que cité ayer sobre las bondades del interés compuesto, me gustaría matizar un punto que muchas veces no se entiende de manera correcta pero que es fundamental.

La esencia del interés compuesto es que usted se enriquece cuanto antes y más tiempo esté invirtiendo su dinero. Por tanto, la inversión es una actividad que requiere austeridad y paciencia.

Austeridad porque quienes quieran vivir a todo tren hoy no podrán ahorrar tanto como quien se priva hoy de placeres para disfrutar de una mayor renta futura. Paciencia porque el interés compuesto va creando más riqueza conforme pasa el tiempo.

Los inversores suelen utilizar la llamada regla del 72 para ilustrar este último punto. La regla del 72 es sencilla: si obtiene un interés anual del 10%, su capital se doblará cada 7,2 años (72/10), si logra un interés del 20, doblará cada 3,6 años (72/20).

Por tanto, si comienza con un capital de 100 y lo rentabiliza al 20%, en 4 años tendrá 200. En 8 400; en 12 800, en 16 1600, en 20 3200, en 24 6400, en 28 12800, en 32 33600... Podemos ver claramente como los grandes incrementos de riqueza se producen una vez ha transcurrido mucho tiempo desde la inversión inicial.

Hay un cuento chino que también nos sirve para ilustrar este caso. El emperador le pedió a un maestro de ajedrez que le diera clases y éste accedió a cambio de que el emperador se comprometiera a entregarle todo el arroz que resultara de colocar un grano en la primera casilla del ajedrez e irlo doblando hasta llegar a la última. Esto es, 1 grano en la primera casilla, 2 granos en la segunda, 4 en la tercera... Al final del tablero el ajedrecista había logrado 9223372036854780000 granos. Y aun suerte que no había 65 casillas.

Este relato serviría para ilustrar las ganancias de quien invirtiera un euro y fuera capaz de doblar su inversión cada año (rentabilidad del 100% anual). Obviamente esto es casi imposible, pero rentabilidades del 15% no son tan complicadas de obtener, lo que permitiría doblar el capital aproximadamente cada cinco años.

Austeridad y paciencia: cuanto más se invierta, mayor capital podrá doblarse; cuanto más tiempo se invierta, mayores veces se doblará.

Esto es importante por varios motivos que explica Richard Rusell en el artículo que ayer enlacé. Los ricos saben cómo invertir, los pobres no (lo que coincide con la tesis de Kiyosaki en Padre rico, padre pobre de que los pobres carecen por completo de cultura financiera).

Para entender esto hay que diferenciar entre riqueza y renta: la riqueza es una fuente de renta, pero no satisface directamente nuestras necesidades. Por ejemplo, el Rey Midas creaba mucha riqueza (el oro), pero no podía acceder a la renta (cuando quería comer y transformaba sus manjares en oro). Necesitamos la riqueza (el capital que invertimos) para producir renta (el interés que obtenemos) y conviene que convirtamos esa renta en más riqueza (reinversión) para obtener mayor renta en el futuro.

Por ello:

a) El rico tiene la ventaja de que sus necesidades actuales están cubiertas con una parte muy pequeña de la renta que le proporciona su riqueza, con lo que puede reinvertir el resto de su renta para así tener más riqueza y aun mayor renta futura. El pobre se siente presionado en obtener renta: necesita dinero ya y por tanto tiende a consumir (incluso endeudándose) más de lo que debiera.

Si llegamos al extremo de gastar todo lo que tenemos y de endeudarnos para consumir por encima de nuestras posibilidades actuales, tenemos el peligro de caer en lo que Kiyosaki llamaba "carrera de la rata": dado que mi consumo está permanentemente por encima de mi renta, necesito endeudarme. Pero mañana mi renta será aun menor que hoy, porque tengo que devolver los intereses, así que tendré que endeudarme aun más para mantener mi consumo. Al final, los intereses pueden comerse toda nuestra renta, lo que nos imposibilitaría a acumular riqueza y vivir de las rentas futura. Recuerde: austeridad. Por tanto: planifíquese financieramente, recorte gastos innecesarios e inviértalos.

Los de Ayco suelen dar un consejo bastante juicioso a mí entender: pase a ver el ahorro como un gasto fijo. Si cobra 1000 euros al mes, retire inmediatamente una cantidad fija, por ejemplo 500, y consuma el resto. Es decir, que el ahorro no sea el residuo del consumo, sino al revés.

b) El inversor rico suele estar habituado a operar en los mercados financieros y sabe distinguir entre valor y precio, por adoptar el vocabulario de Graham. El precio es coyuntural, el valor es un fundamento subyacente al que tiende a ajustarse el precio. El rico le interesa el valor, al pobre el precio. No estudia los fundamentos de un activo, sino que actúa como manada. Cuando los precios suben tiende a comprar y cuando los precios bajan a vender.

Esto es un comportamiento irracional que atenta contra la lógica que empleamos en el resto de nuestras vidas. En los mercados de capitales tendemos a comprar cuando está caro y a vender cuando está barato. Opere al revés: aprenda a reconocer cuando un precio está por debajo del valor real del activo (y cómprelo) y cuando está por encima del mismo (y véndalo).

De otro modo, si sigue a la manada, tendrá que ser más rápido que sus rivales: el primero en comprar cuando el precio empiece a subir y el primero en vender cuando empiece a bajar.  Pero piense que hay especuladores profesionales que SÓLO se dedican a eso, así que mejor deje el papel de Lucky Luck a otros.

c) Si combinamos a) y b) tenemos un pecado bastante habitual entre los inversores pobres. Necesitan renta YA y para ello están dispuestos a comprar cualquier basura que le prometa la más nimia rentabilidad. Los ricos saben lo que buscan (valores inferiores al precio) y están dispuestos a esperar hasta encontrarlo. Recientemente Warren Buffet comentaba que estaba sentado sobre un montón de dinero esperando el momento adecuado.

En otras palabras, aprenda a distinguir en qué momentos está invirtiendo (cuando el precio es inferior al valor) y en qué momentos está especulando (cuando cree que el precio va a subir o bajar no porque lo justifique el valor, sino porque el resto de personas creerán que subirá o bajará). Si mete su dinero en la bolsa sin saberlo, lo más probable es que lo pierda. Y para especular ya tiene el casino o la quiniela.

d) En definitiva, como dice Rusell, aprenda a aprovechar el mercado y no a que el mercado se aproveche de usted: Quien entiende el interés lo obtiene, quien no lo entiende lo paga. O en castizo: que el dinero trabaje por usted y no usted para el dinero.

Por consiguiente, si quiere ser rico actúe como los ricos, que no lo son por casualidad. No crea que la prosperidad es un camino sencillo y rápido: en caso contrario todos seríamos multimillonarios. Requiere de sacrificios presentes y futuros. La alternativa es sencilla: o trabaja toda su vida para pagar sus vicios diarios, o termina con sus vicios diarios actuales y disfruta de ellos sin trabajar en el futuro.

Austeridad y paciencia vs prodigalidad obsesiva.

16 de Julio de 2007

Mi intervención en El País de las Maravillas

Como ya adelantó Emilio Alonso, el pasado viernes participé como tertuliano en el programa "El País de las Maravillas" presentado por Enrique de Diego.

El tema de la tertulia era "políticas públicas liberales". Aunque desde luego quedaron muchos temas por tratar y en alguna ocasión nos fuimos algo por las ramas, creo que en general el programa quedó bastante decente. Podéis escucharlo aquí.

No pierda el tiempo e invierta ya

Como muchos sabréis, en el Instituto Juan de Mariana publicamos un estudio sobre la sociedad de propietarios, que básicamente consiste en invertir en los mercados financieros parte de las rentas personales para lograr elevadas rentabilidades aprovechándose del interés compuesto.

El interés compuesto es un proceso de creación de riqueza intrigante y casi mágico.  Consiste en que los intereses generados durante un período de tiempo pasan a generar intereses durante el siguiente período.

Con un interés simple, si yo invierto 100 al 10%, obtengo una renta de 10 por cada período. Con interés compuesto, el primer período obtengo 10, el segundo 11 (10% de 100+10), el tercero 12,1 (10% de 100+10+11), etc.

Las diferencias son claras y por muchos conocidas. Sin embargo, me parece que en muchas ocasiones no somos conscientes de la magnitud de esta diferencia. Estaba leyendo Down Theory Letters cuando me he encontrado con una tabla impactante.

Básicamente esta tabla resume el siguiente caso. Un chico B invierte a los 19 años 2000 euros cada año, por los que obtiene un interés del 10%. Tras siete años deja de invertir 2000 euros y simplemente obtiene el 10% del capital acumulado hasta entonces.

Un chico A con 26 años (la edad en la que el chico B dejó de invertir sumas adicionales de capital) invierte 2000 euros cada año hasta su jubilación a los 65, obteniendo también un 10% anual.

¿Quién de los dos creen que obtendrá una mayor riqueza? Pues aunque parezca mentira, el chico B. Es decir, la ventaja de invertir siete años antes le ha permitido superar los rendimientos de otra persona que ha invertido durante 32 años más.

La conclusión no puede ser más clara: inviertan lo más pronto posible. Díganselo a sus hijos y que aprendan algo de finanzas. Pocas veces la expresión el tiempo es oro resultará tan veraz.

15 de Julio de 2007

Confesiones en forma de meme

No entiendo demasiado bien esto de confesar secretos inconfesables, así que para cumplir el recado iré a por lo parcialmente confesable.

1 - A los 16 años dirigía un programa de política en la radio local pública y lo cerraron por ser demasiado crítico con el PSOE y el nacionalismo (y eso que gobernaba el PP con mayoría muy absoluta).
2 - En cierto modo puede decirse que he trabajado en todos los sectores económicos: como ganadero (primario), cargando muebles (secundario) y de botones y cartero (terciario).
3 - Aunque hace años que llevo desenganchado del mundo otaku, siempre me ha interesado bastante el tema, hasta el punto de que he vuelto a recaer ante series de (para mí) enorme calidad como Naruto, Bleach o Death Note.
4 - Si tengo tiempo -lo que estos días esta siendo una excepción- me gusta correr todos los días alrededor de una hora.
5 - Salvo exámenes excepcionales, nunca he estudiado más de dos días antes. Me resulta imposible concentrarme sin presión.
6 - Me encanta la cerveza de trigo (especialmente la Paulaner) y en una noche normal suelo beber como poco unos dos litros (cuatro pintas).
7 - Tengo una gran fobia que he ido superando con el tiempo a los roedores en general. Incluso un hamster me produce repulsión.
8 - No sé qué entienden Berti, DonCorleone o Alberto por enamorarse cada 10 minutos. Desde luego, si se trata de un enamoramiento que va más allá (o en principio pretende ir más allá) del simple eros, es algo que dejó de pasarme hace unos años. Es más, ahora prefiero no enamorarme y lo evito de todas todas. Si me ato que sea dentro de muchos varios años. Hay que ser cuidadoso a la hora de adoptar compromisos que restrinjan la libertad de actuación, sobre todo en ciertos campos donde la probabilidad de incumplimiento es muy elevada.

Se lo paso a Dani, Chinchetru, Alberto, Aquiles, Berlin Smith, Narpo, Kantor, Citoyen y Jose Carlos.

3 de Julio de 2007

Zapatero, el tutor

Zapatero: Tengo una confianza plena en la sociedad española, en su capacidad, en su tesón, en sus valores, en su futuro. Por ello, trabajo desde la responsabilidad como Presidente de Gobierno con un profundo orgullo. Y, aunque suene extraño en un discurso político, considero que los éxitos de un país son ante todo éxitos de los ciudadanos y los problemas sin resolver atañen principalmente a la responsabilidad de sus gobernantes. Porque también reconociendo errores y rectificando se sirve a la democracia y a España.

Si los éxitos corresponden a los ciudadanos y los fracasos a los políticos, ¿por qué continúa interviniendo? Respuesta: porque quiere crear una sociedad de infantes e irresponsables. Los individuos no pueden fracasar, el gobierno asume las culpas y se atribuya la competencia para solucionar los problemas que él mismo ha creado. El gobierno sólo permite que cada persona camine por la senda "de éxito" que ya le ha marcado.
Zapatero, el adoctrinador

Zapatero: Una materia que sólo enseña y que enseña libertad. Una materia que no adoctrina, que no obliga a asumir un determinado criterio, que no impone ninguna ortodoxia. Una materia crítica para que nadie entregue acríticamente a otros las decisiones sobre su estilo de vida.

Mentira
: Se trata asimismo de valorar si el alumnado entiende los derechos humanos como una conquista histórica inacabada y manifiesta una exigencia activa de su cumplimiento (...) Se trata de comprobar si se identifican y se comprenden algunas de las causas que provocan los principales problemas sociales del mundo actual (reparto desigual de la riqueza, explotación infantil, emigraciones forzadas, etc.), utilizando con rigor y de forma crítica la información obtenida de los distintos medios de comunicación; si se reconoce la actuación de organismos e instituciones comprometidas con la defensa de formas de vida más justas y se manifiestan actitudes de tolerancia y solidaridad al plantear soluciones.(...) se pretende comprobar si valora la cultura de la paz en la convivencia diaria y si reflexiona y asume el papel vital que tiene la participación humanitaria para mitigar las derivaciones negativas de los conflictos.
Zapatero, el natalista

Zapatero: Cada familia con residencia legal en España recibirá 2.5000 euros por cada nuevo hijo que nazca. Porque para seguir progresando, España necesita más familias y con más hijos. Y las familias necesitan más apoyo para tener esos niños y más recursos para criarlos. Porque el avance en España es tarea de todos.

¿Por qué?

Archivo

En formato RSS

Usuario Contraseña  
Web alojada en Ferca

Mapa del sitio Mapa del sitio
Texto normal Texto grande