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Todo un hombre de Estado: Octubre 2004

29 de Octubre de 2004

¿La futura Constitución Europea?

Titula Libertad Digital: Veinticinco jefes de Estado y de Gobierno de la UE firman en Roma la futura Constitución Europea. No seamos, aquí sí, tan pesimistas, el NO todavía puede dar alguna sorpresa.

Por cierto, España es el primer país en someter a referéndum la Constitución Europea. Ya comenté que la victoria del SI no está ni mucho menos clara; el efecto de una derrota a las primeras de cambio, en un país donde nadie espera grandes problemas y con un talante europeo reconstituido, podría desencadenar un efecto dominó que dé al traste con este diabólico texto. Una razón más para votar que NO.

28 de Octubre de 2004

¿Por qué es pesimista que desaparezca el catalán?

El Institut d'Estudis Catalans acaba de publicar un informe en el que considera que la supervivencia del catalán está seriamente amenazada.

Inmediatamente, los medios catalanes se han hecho eco de la noticia, mostrando su desánimo por las conclusiones del informe. Algunos, apartándose de la más estricta información, han señalado que esperan que no se cumplan estos pronósticos tan pesimistas.

Sin embargo, querría plantear una pregunta que, supongo, exacerbará los ánimos nacionalistas, pero a la que espero obtener una respuesta, ¿por qué es malo que el catalán desaparezca?

El IEC con acierto, o sin él, considera que el uso del catalán ha sido sometido a unas políticas estatales cuyo principal objetivo era abiertamente hacer desaparecer el catalán y sustituirlo por otras lenguas estatales hegemónicas. A causa de estas políticas, la comunidad lingüística catalana ha pasado durante el s. XX a un estadio en el que uno puede temer seriamente por su sostenibilidad futura.

Si bien eso pudo ser cierto en el pasado, el IEC reconoce que desde entonces se han desarrollado también inicativas para asegurar el resurgimiento del catalán. De hecho, reconoce que la actitud de la Administración ha cambiado: No hay demasiados impedimentos legales para su uso habital. Se emplea ampliamente en buena parte de las administraciones y del sistema educativo -aún con grandes deficiencias- y en una proporción nada despreciable en los medios de comunicación y en las industrias culturales.

Todo ello no ha impedido que el catalán se ubique hoy en una situación de inferioridad, no sólo en Cataluña, sino en España, a la que acusan de seguir fomentando el uso obligatorio del castellano (y razón en este punto no les falta). Sin embargo, el hecho principal que erosiona el uso del catalán es, en su opinión, la globalización que provoca un peligrosísimo descenso del sentimiento identitario.

Por todo ello, el IEC propone: a) una declaración institucional sobre el momento crítico en el que nos encontramos, b) promoción institucional del uso del catalán, c) una concienciación ciudadana del problema, d) la concienciación de las universidades, e) la proyección internacional del catalán por parte de las autoridades, f) la protección del catalán por parte del gobierno central, g) establecimiento de requisitos legales eficaces del conocimiento del catalán, h) utilización por parte de jueces y médicos del catalán en sus informes, i) concienciación por parte de las empresas, j) llamamiento a todos los estados en donde el catalán es oficial para que faciliten las condiciones que permitan el surgimiento de una lealdad lingüistica basada en la sostenibilidad, k) El IEC entiende que, a pesar de la imprescindible colaboración de los ciudadanos de los territorios de lengua catalana y de los estados centrales de que dependen, en definitiva la existencia normal del catalán no se puede basar solamente en un voluntarismo militante de sus hablantes, ni en un cambio ideológicopolítico de sus gobernantes. Es esencial el compromiso de los gobiernos autónmicos de las comunidades de lengua catalana. l) El IEC reclama a las administraciones de los territorios de la lengua catalana que reflejen en la legalidad sus políticas de planifación lingüística y, consecuentemente, que creen las condiciones que hagan que sea del todo necesario e imprescindible el conocimiento y uso social de la lengua para poder vivir en cualquiera de sus territorios.

La mayoría de las propuestas se basan en el uso voluntario de la lengua catalana. En ese caso no tengo, obviamente, nada que objetar. Sin embargo, como el propio IEC reconoce en el punto k), la existencia normal del catalán no se puede basar solamente en un voluntarismo militante de sus hablantes, por tanto, podemos dejarlas en el apartado de la verborrea. En mi opinión, el meollo de sus propuestas se concentra en los puntos g), k) y l), especialmente en este último, donde se exige que se creen condiciones donde el desconocimiento o el desuso imposibilite la vida en esos territorios.

Es hora que replanteemos los proposiciones o terminaremos en el camino del totalitarismo. El catalán nunca estuvo sometido a represión; lo estuvieron determinados individuos a los que no se les permitía usar el catalán. Si bien es cierto que ello ha podido condicionar el empleo presente del catalán, debemos focalizar nuestra atención en los usuarios, y no usuarios, actuales, a quienes no se les obliga a usar el español, ni puede hablarse de represión en ese sentido. Ni tan siquiera puede afirmarse que sean los depositarios de una represión pasada, ya que nunca la han experimentado. Por tanto, es una figura errónea la que recrea sociedades permanentes a las que se les impone el uso de determinadas lenguas de manera coactiva, por lo que la fuerza opuesta sólo los devolvería a la situación original.

Nunca puede volverse al principio, porque los individuos a quienes se les aplicó la original represión ya no existen. La cuestión ahora es si respetar la libertad de otros individuos o no hacerlo. No hay ninguna fuerza histórica que compensar, porque esa fuerza ya ha desaparecido, así como las personas sobre las que se les aplicó.

El informe reconoce una realidad muy simple, la administración se mueve en la dirección de imponer el catalán y la sociedad en la de usar el castellano. Es decir, aún coaccionando a los individuos, el catalán parece ser que tiene un oscuro futuro. La sociedad por tanto decide el destino del catalán, sea el que sea. En este caso, según el IEC ese destino parece ser la extinción; ¿qué tiene de malo que cada individuo decide libremente dejar de usar el catalán por ser la elección que más le favorece? En ausencia de coacciones (o incluso con coacciones hacia el lado contrario) el catalán desaparecerá. Esta previsión no tiene nada de pesimista, como no la tendría su contraria; son evoluciones lentas que las sociedades van produciendo para moldear las instituciones sociales hacia su mayor utilidad.

Pretender que el Estado irrumpa en esa tendencia, obligando a las personas a usar una lengua que no quieren usar, coloca a la lengua en el centro del debate, y no a la persona, ni siquiera a la sociedad. Las lenguas son productos sociales en continua evolución, ninguna planificación conseguirá domeñarlas sin destruir la sociedad. Las pretensiones del Institut d'Estudis Catalans abren el camino hacia el totalitarismo.

27 de Octubre de 2004

Nueva KDD en Barna

El pasado jueves 21 hubo una KDD en Barcelona que, por lo visto, fue harto entretenida, al momento que satánica. El viernes que viene me voy a la capital de los Pastissos a pasar el fin de semana; dado que tengo algunos colegas liberales a los que querría ver (Toni Mascaró, Hirasawa, Albert Esplugas o Jorge Valín), hemos pensado que, a pesar de la cercanía temporal y como en la medida de lo posible hay que las tres quedadas de ventaja que llevan los madrileños centralistas, podríamos organizar una segunda KDD.

Así que bueno, hemos pensado en quedar este viernes 29 a las 21.30 en Plaza Cataluña, salida del metro, junto al Zurich y el FNAC. Albert Esplugas intentará reservar mesa en algún lugar (en Madrid nunca hemos sido capaces, ni está claro que sea del todo adecuado, pero lo probaremos), así que, en la medida de lo posible, sería interesante apuntar en los comentarios cuántos tienen, al menos, la intención -si bien no absoluta certeza- de venir.

26 de Octubre de 2004

En la línea paternalista

No tengo nada en contra de la autorregulación; sí, en cambio, de la corregulación, que tiene un especial tufillo corporativista.

Un grupo de trabajo -otro grupo de sabios- establecerá las pautas por las que deberán regirse las televisiones privadas antes de Navidad en relación con su programación infantil. El Estado está ansioso por proteger a los niños, por darles una educación ciudadana, de valor públicos.

Ya comentamos hace unos días que la responsabilidad, y por ende la educación, sobre los hijos compete a los padres, no al Estado. Es más, el Estado debe abandonar toda pretensión, por tímida que sea, de condicionar el comportamiento de los hijos. En tanto en cuanto siga observándolos como mentes en blanco sobre las que grabar su impronta, el camino hacia la nacionalización de la libertad será imparable. Con sus aciertos y errores, nadie puede, ni sobre todo debe, extirpar la obligación paterna para con sus hijos; y mucho menos el Estado, en tanto seguidor de fines políticos ideologizadores.

Quizá, ZP está adaptándose progresivamente a las directrices en la materia de la Constitución Europea; así, el establecimiento del nuevo régimen será menos doloroso. ZP, otro cuyos meritorios servicios a los ciudadanos pasarán a la historia.
Todos a la calle

Decía Lysander Spooner que el asaltador de caminos, a diferencia del Estado, no pretendía convertir a la víctima en su esclavo; no añadía al vil robo la falsa vestimenta de legitimidad. No quería, como el Estado, ser tu padre y tu ladrón.

Más o menos podría decirse lo mismo del gobierno de Zapatero. Tras la reivindicación por parte de Gónzalez, Corcuera y Barrionuevo -tres tipos que bien podrían estar en la situación de Vera o en otra mucho peor- del indulto a Rafael Vera, no sólo no se avergüenzan por favorecer la liberación de la cúpula criminal felipista en pleno, sino que pretenden convencernos de que hay fundamentadas razones para ello, alegando meritorios servicios a la democracia. No sólo nos robaron, sino que ahora pretenden convencernos de que no fue para tanto; sus servicios por el bien común compensaron sobradamente sus deslices.

Sin duda, un acto altruista del que debemos orgullecernos todos los españoles. Las puertas de las cárceles se abren ante los poderosos, sobre todo, cuando esos poderosos retornan al frente del Estado. El felipismo clama por su absolución pública, los delicuentes deben salir todos a la calle. Algunos, de hecho, no han dejado de estarlo.

25 de Octubre de 2004

Por la sanidad privada

Hace unos días tuvimos un conato de debate entre los defensores de la sanidad libre y los de la sanidad socialista.

Esta semana, Gabriel Calzada publica un gran artículo en Libertad Digital sobre el tema. En él pone de manifiesto que, según una reciente encuesta de Stockholm Network, tan sólo el 22% de encuestados considera que la sanidad española ofrece un servicio satisfactorio; y lo que es peor, nada menos que el 80 por ciento de los encuestados piensa que el sistema sanitario no mejorará o incluso empeorará si no se lleva a cabo una reforma en los próximos años. El mayor problema, como suele ser habitual en todas las sociedades socialistas, son las colas: en España hay que esperar una media de seis meses para poder realizar una prueba diagnóstica o una intervención quirúrgica en el sistema público. Escasez y racionamiento, los efectos económicos indefectibles de toda provisión socialista.

La encuesta también revela que casi el 80% de los encuestados opina que otorgando al paciente una mayor capacidad de elección entre médicos y centros hospitalarios, mejorará la calidad de la sanidad. ¿Pero cómo articular estos sistemas de elección? Gabriel también nos ofrece la respuesta: Una parte de la población ya lo está experimentando. Se trata de los funcionarios españoles que gracias a pertenecer a la Mutualidad General de los Funcionarios Civiles del Estado cuentan con el privilegio de poder elegir entre seguro social público o seguro sanitario privado. De hecho, el 80% de los funcionarios prefiere un seguro privado, por algo será.

Pero si hay algo escandaloso, en opinión de Gabriel -aparte de que cada ciudadano ve secuestrado su derecho de elección, mientras una casta privilegiada de siervos estatales lo mantiene- es que al estado le cuesta menos pagar la sanidad de los funcionarios que eligen la cobertura privada que la de los pocos que optan por la pública. Es más, los seguros médicos privados funcionarían aún mejor si la elección entre sistema privado y público no estuviese limitada a este grupo de privilegiados y no fuese el estado quien lo costease a cuenta del empleado.

En definitiva, un artículo muy recomendable de un autor muy recomendable. Claro que, como sabemos, todos los españoles estamos encantados con nuestro sistema sanitario público, donde los fallos son mínimos, y todos los yankees se ven oprimidos por un sistema sanitario, inaccesible y de mala calidad, que detestan. Ahí está la evidencia.

24 de Octubre de 2004


Me parece que nadie lo ha anunciado explícitamente, pero los de Redliberal estamos trabajando en una página en la que se irán recopilando todas las razones por las que votar NO a la Constitución. La pretensión es realizar un comentario del mayor número de preceptos para demostrar su caráctar abiertamente antiliberal. Los contenidos aún son modestos, pero prevemos rellenarla en breve con nuevas aportaciones.

Esperemos que ayude a clarificar un poco las razones para el NO en el cercano referéndum.

22 de Octubre de 2004

Para qué quieren la Constitución Europea

Gran parte de la progresía europea no puede calificarse como pacifistas; nunca lo han sido, han adorado y defendido a sus guerras y a sus muertos. No hay explicación a por qué tres ídolos de la izquierda, como Castro, el Che y Arafat siempre vayan vestidos de militar, cuando dicen defender la paz. O si la hay, pero no, desde luego, la que intentan vendernos.

Las guerras de EEUU son malas, no por los métodos, sino por los objetivos que persiguen, esto es, acabar con sus aliados anticapitalistas. Guerres ilegales e ilegítimas son sinónimos de guerras emprendidas por EEUU, nunca de guerra, nunca de sus guerras.

Ya he dicho en alguna ocasión que la creación de grandes países, de grandes Estados, con gran potencial bélico es un error. Lo fue en su momento la creación de la federación estadounidense (con su posterior sometimiento al gobierno central lincolniano) y lo será, si mucho no cambian las cosas, la futura Unión Europea.

Tras la crítica progre al unilaterialismo, y su subsiguiente defensa del bilateralismo, se esconde, en realidad, un deseo incontrolable por imponer su unitalitarismo. Para ello es necesario un gran Estado capaz de derrotar militarmente a los EEUU, un Estado con una riqueza suficiente como para rearmarse y hacer peligrar el poderío bélico de sus enemigos.

Hoy en día ese Estado sólo puede ser la UE. China es todavía demasiado joven, y no parece que su futuro vaya precisamente por enfrentarse contra el capitalismo, y el terrorismo árabe, aunque resistente, no es capaz todavía de doblegar de manera definitiva al Imperio Americano.

Una UE unida por un gobierno central fuerte, y no por unos lazos sociales consistentes -no olvidemos que cuando se habla de la unidad europea sólo se concibe como una unidad del Estado europeo, no de ampliar el número de interrelaciones de sus habitantes-, con un ejército europeo suficientemente grande como para llevarnos a una III Guerra Mundial de naturaleza cuasi-revolucionaria.

La Constitución Europea supone un paso decisivo en la creación de este gobierno central -ya programado en su momento por Goebbels- y, por ello, gran parte de la izquierda -el hecho de que una parte se oponga a la Constitución se resuelve más bien como un error táctico del que supongo muchos saldrán- apoya ilusionada esta Constitución de hermanación leviatanesca.

Soledad Gallego-Díaz, en el País, ha escrito un artículo cuyo título parece evocar el trasnochado patrioterismo populista contra el enemigo externo: Arrimar el hombro ahora que es posible.

En él, viene a defender que, si bien la Constitución es deficiente en muchos aspectos, votar que no a la misma supondría paralizar la creación de la UE. Si se vota no y se abre una crisis en la UE no será para mejorar ese texto, como alegan algunos, sino para paralizar la dinámica europea. ¡El tren europeo no puede paralizarse! Y mucho menos, según Gallego-Díaz, ahora que todos estamos enfrentando una situación internacional potencialmente muy peligrosa.

Fíjense en el vocabulario. Estamos "enfrentando". No se trata de un gazapo inintencionado. Gallego-Díaz tiene muy claro que si gana Bush necesitaremos una UE capaz de seguir adelante y de dar otra dimensión al combate que se avecina. Luego dirán que respetan la democracia, sea cual sea el resultado; pero al margen de este extremo, la perspectiva de un combate contra EEUU librado por una UE más fuerte, con más soldados, balas y misiles, empieza a resultar atractiva para la autora.

Por ello, resulta imprescindible que los europeos apoyemos esta Constitución. Sea cual sea su contenido; los sabios han dictaminado que es aceptable y, así las cosas, los ciudadanos deben arrimar el hombro y prepararse para el combate. No sólo esto, los que no comulguen con la ideología oficialista de los sabios progresistas antiamericanos deben ser marginados y relegados al olvido; hagamos todo lo posible por controlar a quienes desde dentro, como en su día pretendió José María Aznar y ahora defiende Buttiglione, quieren desnaturalizarla. Un liderazgo estatal fuerte, unidad sin fisuras contra el exterior, represión de la disidencia en tiempo de guerra, colaboración incondicional con nuestros aliados, ¿les suena?

Gallego-Díaz viene a decirnos que tengamos listo cuanto antes este trámite burócratico que supone la Constitución para así tomar posiciones, al lado del terrorismo, en esta contienda: lo mejor será que la Unión Europea, por muy imperfecta y criticable que parezca, esté en condiciones de defendernos. Imperfecta o criticable la cuestión es que exista una Unión Europea con poderío militar ya. Hacer política de estado en período prebélico nunca fue acertado.

Sólo por este hecho, los timopacifistas nos exhorta a votar la Constitución. Por este hecho, pero no sólo por este hecho, debemos oponernos. La paz mundial no necesita de un superEstado militarizado, sí de libertad.
Error o error

La Duma ha aprobado el Protocolo de Kyoto. Las esperanzas que nos quedaban por que la ratificación por parte de Putin se tratara, en realidad, como explicó Gabriel Calzada, de una jugada maestra del presidente ruso, se han esfumado. No se trataba de ninguna jugada magistral, sino de un magistral error.

O bien la Duma ha sido presionada por todos los frentes imaginables para que aprobara Kyoto en contra del deseo de Putin -lo cual confirmaría su error de cálculo por pensar que podría controlar el Parlamento- o como parece más probable ante el diáfano apoyo otorgado, Putin ha llegado a la conclusión de que la ventajas conseguidas por el lobby mafioso de la Unión Europea compensan los inconvenientes de haber firmado Kyoto -lo cual sugeriría un error estratégico y una estrechez de miras muy habital en nuestros países socialistas. En todo caso, un error; un error que padeceremos todos.

Lo siento, pero cada día sólo puedo expresar un mayor rechazo, no ya a la UE, sino a esa doctrina neomercantilista de los bloques comerciales que, como ya expusiera Jacob Viner, sirve para todo menos para promocionar la libertad. Como muestra este botón.
Un ejemplo de la pobreza en Cuba

La verdad es que la cartita de Fidel está dando para mucho. Sorprende, en particular, un estracto en el que se nos muestra el nivel de subdesarrollo cubano. Imagino que, dada la grandeza del líder revolucionario, los censores no se habrán atrevido a meterle tijeretazo, pero es una joya. Asegura Castro que: Se dieron instrucciones, se movilizaron medios técnicos y personal médico especializado, para disponer de las condiciones requeridas para las distintas variantes de afectación que se consideraban posibles. Hasta el Presidente Hugo Chávez llamó apenas recibir la noticia. Conversó con Felipe y pidió comunicarse conmigo, lo que fue posible gracias a las comunicaciones inalámbricas, y a pesar de las dificultades de este tipo: son difíciles y se interrumpen con frecuencia por razones técnicas

¡El referente del progreso mundial es incapaz de proporcionar una comunicación sin frecuentes cortes e interrupciones entre dos Jefes de Gobierno! Mejor será no pensar cómo se encuentran los cubanitos.

A todas luces es evidente que el socialismo ha superado al capitalismo, no sólo en equidad -pues eso ya se presupone- sino en producción. Esperemos que algún día puedan llegar al paupérrimo Occidente el dignísimo sistema de comunicaciones cubano con sus frecuentes interrupciones. Mientras tanto, seguiremos comunicándonos por señales de humo. Graham Bell, ¿por qué tuviste que ser cubano?
Castro, pieza fundamental

Puede que sea complejo dar una definición adecuada de totalitarismo, pero podríamos intentarlo diciendo que supone la perfecta fusión e identificación entre la sociedad y el Estado, o más concretamente, cuando el Estado fagocita enteramente a la sociedad.

La caída de Castro ayer nos permite entrever hasta qué punto Cuba está totalitarizada y socializada. En la carta remitida al pueblo cubano, Castro asegura que solicitó que no lo anestesiaran porque dadas las circunstancias actuales era necesario evitar la anestesia general para estar en condiciones de atender numerosos asuntos importantes. El iluminismo del Coma-andante llega hasta tal punto de creer que sin él, Cuba es incapaz de funcionar. Su mano tiene que manejar el rumbo del país en cada momento; no hay pausa posible. Fidel Castro es la sangre de la sociedad cubana.

Desgraciadamente, tal enajenación no es exclusiva de Castro. Algunos comentarios de comunistas/socialistas/anarkistas españoles ilustran mejor este ejemplo:

Castro va a morir, y no creo que tardando mucho (ahunque cuba tenga una de la ma alta esperanza de vida del mundo.) Yo me pregunto, ¿ que ocurrira despues?¿seguira el pueblo cubano la revolucion? y que va a hacer el yanqui capitalista?

o

lo que está muy claro es que si Castro muere, Cuba también

o

La pesadilla de la burguesia es que aún somos muchos los que daríamos la vida hasta la última gota de nuestra sangre por la Revolución Comunista y por el Camarada Fidel.

o

Cuando se muera, como todos hemos de hacerlo algún dia, dejará a la humanidad huerfana de estadistas dignos. Morirá el último reducto de dignidad que quedaba en los gobernantes actuales, insisto, con todos sus defectos

o

Loyola tiene razón, si se muere Fidel Cuba está expuesta a la democratización. La cuestión es que tener el concepto de democratización como bueno es algo muy subjetivo que sólo entienden así los bastardos populares y la chusma capitalista. Democratización = Siembra de capitalismo

o

Como me encantaría volarle la cabeza a la cerda fascista de Loyola. Con Cuba y Castro a muerte!!

Como vemos, grandes ejemplos de defensa de la vida y la libertad... de Fidel Castro.

20 de Octubre de 2004

Regulación con aroma de censura

Hace tiempo, estando en el cine, oí como ante las voces demasiado elevadas de unos chicos, un espectador replicó con tono áspero: "O calláis u os callo" La amenaza no era poca cosa; de hecho, los chiquillos cerraron la boca inmediatamente.

A pocos se les ocurriría decir que semejante amenaza suponía una limitación de la libertad de expresión. Quizá la forma del mensaje no fue la más adecuada, pero resulta palmario que el propietario de la sala había establecido, entre otras normas, guardar silencio durante la difusión de la película.

La pasada semana, Zapatero amenazó a las televisiones privadas diciendo que si no regulan sus contenidos, el Gobierno actuará. El mensaje de Zapatero es similar al "O calláis u os callo", pero con una forma mucho más suave. Ahora bien, su contenido resulta inmensamente más preocupante.

A diferencia del dueño del cine, Zapatero no es propietario de todos los españoles, ni del cortijo llamado España, como para dictar normas relativas a su libertad y a su propiedad. A ZP le pueden molestar determinados contenidos televisivos, en concreto la programación infantil, pero ello no lo capacita para utilizar la maquinaria estatal en su contra.

Corresponde por entero a los padres -y aunque a algunos socialistas así se lo parezca, el Estado no es ni nuestro padre ni nuestra madre- controlar qué ven y qué no ven sus hijos. Por esa misma regla de tres, ¿por qué no prohíbe Zapatero la pornografía, el alcohol, las lecturas subversivas, los videojuegos o, incluso, Internet? Al fin y al cabo, todos estos elementos pueden servir para corromper a los niños. ¿La solución es matar al mensajero?

Pero las intenciones de Zapatero van más allá. Es un primer aviso a los medios de comunicación: el gobierno está vigilando, dispuesto a actuar si no se someten a sus intereses. A todos sus intereses. Hace tiempo que este gobierno se quitó la careta totalizadora; al fin y al cabo, fue De la Vega quien admitió que su objetivo es precipitar un cambio social con el arma que supone la acción política. La batalla por limitar la libertad de expresión es sólo uno de sus frentes. Y parece que están ganando; sólo hace falta observar al PP cuyas únicas palabras ante esta amenaza han sido: Rajoy lo propuso antes. Bien vamos.

19 de Octubre de 2004

Austriacos en el Financial Times

Parece que poco a poco la Escuela Austriaca va ganando una cierta y merecida fama. John Dizard ha publicado un artículo en el Financial Times.

Dizard asegura que el primer gran éxito de la Escuela Austrica, tras su oscura caminata entre las sombras neoclásicas, fue el derrumbe de la Unión Soviética. La primera victoria real de los austriacos vino con el colapso de los regímenes comunistas, algo que fue predecido por ellos y por Reagan (...) Reagan hizo de la defensa austriaca del libre mercado la base de su política liberal.

El autor, ciertamente, percibe la impresión de muchos neoclásicos liberales sobre que la Escuela Austriaca puede ser una buena propagandista del libre mercado, pero no una escuela capaz de desarrollar la teoría económica. Sin embargo, Dizard asegura que en Wall Street, la teoría austriaca del ciclo económico empieza a abrirse camino en la estrategia de los especuladores. En las palabras de Roger Garrison: "La teoría austriaca es un reconocimiento de que una fuerza ajena al mercado, el Banco Central, puede inciiar un boom económico artificial e insostenible. El incremento de la oferta monetaria inductor del boom contiene las semillas de su propia destrucción".

Dizard tras mentar varios ejemplos más de nuevos austriacos, cuenta incluso que un amigo suyo, que mantiene línea directa con Greenspan, le asegura que el gobernador ha empieza a autoculpabilizarse siguiendo las directrices austriacas. Algo que no debe sorprendernos, ya que Greenspan es un perfecto conocedor de las virtudes del patrón oro, que sigue defendiendo aún hoy, y de la teoría del ciclo económico austriaca. Ésa sea quizá su mayor culpa, la mala fe y no tanto la ignorancia.

El artículo concluye con una nota esperanzadora para el pensamiento económico y para la causa liberal: Por ahora, la interpretación austriaca no prevalece en la Independence Avenue. (...) Sin embargo, durante la próxima recesión podría estar entre los contendientes para influir sobre la política monetaria de EEUU.

Veremos.

17 de Octubre de 2004

El libro de David Gordon en pdf

Como su nombre indica, el libro de David Gordon es una magnífica introducción al razonamiento económico. La idea de traducirlo al español fue una muy grata noticia que, sin duda, contribuirá a extender la escuela autriaca por España. Sin embargo, dada la extensión del libro, quizá su lectura resulte un tanto dificultosa a través de la pantalla del ordenador. Por ello, decidí hace tiempo editarlo en pdf, aprovechando para darle un formato más vistoso con fotos y colores. Finalmente, Dani se ha decido a subirlo aquí.

En la medida de mis posibilidades he intentado que se parezca a su edición original inglesa. Como comprobaréis el éxito ha sido parcial. En todo caso, espero que os sea de utilidad.

15 de Octubre de 2004

88 millones de muertos después

Parece que se avista un nuevo remedio para la malaria. Descubrimiento revolucionario que según El Mundo permitirá acabar con la causa de un millón de muertes al año. Telecinco ha recalcado que la malaria afecta a los más desfavorecidos. Genial, 88 millones de muertos después de la prohibición del DDT empezamos a tener un remedio sustitutivo. Las aves y los peces que supuestamente han sobrevivido como contrapartida a esos 88 millones de muertes, sin duda estarán agradecidos. Los ecologistas también; no sé si por los animales salvados o por las vidas humanas perdidas.

14 de Octubre de 2004

El pecado de la sanidad privada

Nacho Escolar ha publicado una semimofa en contra de la afirmación de la siguiente afirmación de Bush:

Mirad al resto de los países que han intentado un sistema de salud público. Ellos tienen un sistema de salud de baja calidad. El de Estados Unidos es la envidia del mundo, porque nosotros creemos que las decisiones tienen que tomarlas los doctores y los pacientes, y no los funcionarios en la capital del país.

La razón que aduce es que 40 millones de personas no tienen cobertura sanitaria. El argumento en sí es bastante pobre. La calidad de un servicio no se mide por el número de gente que lo utiliza, sino por su capacidad para solucionar el problema por el que se decide emplear. Una herramienta no es de calidad por el hecho de que esté al alcance de todos, lo será si sirve para el cometido previsto. De la misma manera, una sanidad universal que no sea capaz de curar la más mínima enfermedad no podría ser considerada de calidad y, en cambio, una sanidad absolutamente predatoria podría tener una excelente calidad. Por tanto, el argumento de Bush podría mantenerse cierto con independencia del número de personas que carezcan de cobertura sanitaria.

En cambio, el debate si puede entablarse sobre la conveniencia de adoptar una sanidad pública (de peor calidad pero universal), frente a una sanidad privada (que queda definida como de mejor calidad pero selectiva y elitista) Entiendo que esa es la objeción que quiere efectuarse, pese a que los argumentos ofrecidos no fueran en la buena dirección.

Aún así, al señalar que la sanidad privada es un mal sistema porque deja fuera a 40 millones de personas, se obvia un detalle fundamental. Los adalides del estatalismo servil consideran que toda comparte sus escalas valorativas; de ahí que no les importe utilizar la coacción para que efectivamente todos gastemos el dinero en aquello que ellos consideran más importante. Sin embargo, no podemos pasar por alta que una gran parte de los 40 millones pueden carecer de sistema sanitario porque prefieren emplear el dinero en otras cosas. Los intervencionistas no entenderán que esto pueda suceder, que esto represente una posibilidad real de elección. Subsumidos en su predicamento totalitario y totalizador no cabe la discrepancia; y si cupiera debería ser eliminada mediante la coacción estatal.

No olvidemos que como ha señalado reiteradamente José Carlos Rodríguez, los yankees no son tan pobres como generalmente se piensa, o nos hacen pensar los aduladores del Estado de Bien-Mal-Estar. Cuando tanta gente tiene acceso a tal número de bienes, ¿no será que acaso han decidido, acertada o equivocadamente, renunciar a, por ejemplo, la cobertura sanitaria para obtenerlos? ¿Acaso la mogijatería paternalista de ciertos progres convertidos de repente al conservadurismo represor no son capaces de permitir que la gente elija?

Aparte, el argumento de muchos antiliberales se basa, como señala William L. Anderson, en analizar la realidad manteniendo la cláusula ceteris paribus. Creer que dos situaciones serán idénticas, con independencia de la actuación del gobierno, es mantenerse, quizá de manera confortable, en la indigencia económica y social. En realidad, si el gobierno es capaz de ofrecer más y mejor sanidad que el mercado, por la misma idéntica razón, sería capaz de proveer en mayor y mejor medida el resto de bienes económicos. Ya sean denominados "básicos" (como el pan, el agua, la ropa, la información...) o superfluos (coches, turismo, recreación...). ¿Alguien sigue manteniendo que el socialismo puede solventar su problema del cálculo económico? ¿También en sanidad? Que lo exponga y se ganará el Nobel, quizá incluso un sueldo de alto funcionario en Cuba, que buena falta les hace encontrar la solución.

¿Qué solidez tiene pensar en que cuando una agencia se convierte en el monopolio de un servicio va a ofrecer un bien con mayor calidad y menor precio? ¿Acaso los monopolios legales no tienden a reducir la calidad de sus servicios y a incrementar los precios? ¿Es que ese principio sólo se mantiene si ese monopolio no es el gobierno? Pretender que nuestra vida siga dependiendo de esa agencia monopolística, negarnos la capacidad de elegir y de discriminar, puede sonarles bien a algunos, pero es el camino hacia una total servidumbre.

Por tanto, la cuestión no es si el libre mercado puede proveer más y mejor sanidad, a precios más reducidos que el Estado, sino si la gente, toda la gente, será capaz de acceder a esa sanidad. El problema no está en la provisión del servicio, sino en los mecanismos para acceder a una riqueza que nos permita financiar esa sanidad. Y en ese punto, el gobierno con sus reiteradas y escandalosas regulaciones tiene mucho que ver. La causa de que mucha gente no pueda encontrar trabajo no se debe a una inherente falta del mismo, sino a regulaciones como el salario mínimo, que expulsa del mercado a una buena parte de la población. La causa por la que la inversión en capital, y por tanto los salarios, es menor de la que podría llegar a ser, es la indefinición y continuo ataque a la propiedad privada. Es el Estado el que genera la pobreza y el que impide que una parte de la población (esa parte de los 40 millones que no haya elegido voluntariamente no tener una cobertura sanitaria) no pueda, en todo caso, pagarse la sanidad.

No hay motivo, al margen de la injerencia estatal, para que el libre mercado proporcione un mercado sanitario al que todos puedan acceder. No hemos de olvidar que, aún desde la estrecha perspectiva intervencionista, las grandes masas de pobres sin cobertura sanitaria, constituyen un sector potencial del que poder canalizar la demanda y obtener beneficios. Sólo cuando el Estado decide regular y encarecer los costes sanitarios en aras de un mal supuesto bien común, creando una espiral de errores y consecuencias no previstas, esa provisión se torna improbable. EEUU no necesita como Europa más regulación ni más socialización, precisamente, peca de ello. Necesita más libertad, pese a que muchos, no les guste.

13 de Octubre de 2004

El colmo de los despropósitos

Ya comentamos la semana pasada que el gobierno había multado a Telecinco por contraprogramar, es decir, por competir contra sus rivales.

Pues bien, hoy nos enteramos de que también ha multado a Antena3 y TVE por el mismo motivo. La noticia supone un doble despropósito que conviene destacar.

Por un lado, elimina de facto el sujeto a proteger por la mala arte. Muchas normas estatales tienen un repelente carácter paternalista que procuran proteger al individuo ¡de sí mismo! Así, la prohibición de las drogas o la eutanasia. En principio, la prohibición de la contraprogramación parecía dirigirse a la protección de demás televisiones; sin embargo, cuando estamos ante una práctica generalizada, que todas las televisiones utilizan para captar el favor de los consumidores. Por tanto, nadie tiene que proteger a todos de una práctica que todos aceptan y utilizan como legítima. En ese caso, ¿protegerá la prohibición a los espectadores? No parece que vaya a ser el caso, aunque la legislación en supuesta defensa del consumidor no es precisamente escasa en Occidente. Parte de la ficción de que el consumidor necesita ser protegido, de que aquellos que poseen los bienes poco líquidos (las mercancías de los empresarios) no quedan sometidos a los que poseemos los bienes más líquidos (el dinero de los consumidores). Con todo, también es imaginable que la legislación anticontraprogramación vaya dirigida, como hemos apuntado, a proteger a cada televisión de sí misma. Tales prácticas horadan la confianza y fidelidad de los televidentes; el Estado no puede permitir que las empresas se suiciden (quizá prefiera suicidarlas él mismo)

No obstante, si bien semejante torpeza legislativa es asombrosa, he de reconocer que el detalle de multar a TVE me parece de un descaro y una poca vergüenza pocas veces vista en este país. Los retorcidos mecanismos intervencionistas del Estado están llevando a una concatenación de fallos tan miserables que sólo puede producir sonrojo. Tenemos por un lado una legislación absurda y, por otro, una televisión pública ruinosa, tan o más absurda que la legislación. El gobierno decide, en función de esa absurda legislación, multar a la TV pública ruinosa con la buena intención de aliviar su holgada situación económica. El quid del asunto es que el gobierno se ha multado a sí mismo, pues es él quien tendrá que sufragar la multa, dado que las fuentes de financiación propias de TVE, habida cuenta de su déficit fagocitador, son más bien risibles.

No sólo eso, no olvidemos que el Gobierno tampoco tiene fuentes de financiación propias, sino que se erige sobre el expolio a los ciudadanos. Con lo cual, en última instancia el gobierno hoy nos ha multado a todos por algo que no hemos hecho. Grandezas del Estado de Bienestar, sin duda. No sólo tenemos que soportar en contra de nuestra voluntad que nos atraquen y nos endeuden de una manera esperpéntica para financiar un servicio que tiene perfecta réplica en libertad, sin coacciones ni mediaciones represivas, sino que además deberemos responder de los supuestos delitos de ese servicio. Delitos en los que no tenemos responsabilidad alguna y que, sobre todo, son completamente arbitrarios, estúpidos y definidos por la propia autoridad gubernamental que es juez y parte. Rizar el rizo del cinismo; pero a la postre, los perjudicados somos todos nosotros. Gracias papa Estado, ¡qué sería sin ti!

12 de Octubre de 2004

La ética hoppeana de la propiedad privada

Hans-Hermann Hoppe acabada de publicar en Lewrockwell.com un resumen de su ética de la propiedad privada. Una especie de ampliación de su conferencia en Madrid que tiempo atrás posteamos.

Hoppe intenta solucionar lo que el denomina el problema del orden social (cómo se distribuyen los medios temporalmente escasos en un contexto de múltiples planes individuales). Para ello desarrolla una ética iusnaturalista cuyo punto de partida es la autopropiedad, basándose en su maestro Habermars, para luego establecer las necesarias relaciones con el medio circundante, cuyo fundamento sería la apropiación originaria. Sin embargo, el punto clave, y erróneo, de la ética hoppeana, es intentar fundarla en principios praxeológicos y, por tanto, a priori. Se trata, qué duda cabe, de un valioso y encomiable intento, que también ha intentado trasladar a otros campos como la filosofía política.

Si bien la funtamentación de su ética, aunque muy interesante e incluso adecuada para un correcto orden libertario, no me parece sólida, es muy reseñable la crítica que hace a la de Chicago; en teoría defensores del libre mercado (si bien conviene matizar que no todos los que se adscriben, más o menos, a la denominada Escuela de Chicago comulgan con tales principios éticos) De hecho, de acuerdo con el juez Posner, miembro del Tribunal Supremo de EEUU, todo aquello que incremente la riqueza social es justo. Su pretensión es que los Tribunales distribuyan los títulos de propiedad entre las partes de manera que la riqueza y el valor de la producción se maximicen. Párrafos como el siguiente son, sin duda, peligrosos: Absolute rights play an important role in the economic theory of the law. ... But when transaction costs are prohibitive, the recognition of absolute rights is inefficient. ...property rights, although absolute, (are) contingent on transaction costs and subservient or instrumental to the goal of wealth maximization.

Máxime cuando, como explica Hoppe, las comparaciones intersubjetivas de utilidad, y por tanto de costes, como ya apuntara Robbins, son imposibles. Aparte que, no lo olvidemos, la valoración se refiere siempre a valores y costes esperados, no realizados. Por tanto, resulta imposible conocer si tal acción conllevara, con total seguridad, una maximización de la riqueza social frente a otra. La empresarialidad, con sus diversos instrumentos, pretende vencer la incertidumbre, otra cosa muy distinta es que lo consiga. Como toda acción humana, ex post, puede aparecer como errónea. Por tanto, la terrible conclusión de todo ello es que la persona no podría saber de antemano qué es y qué no es justo. Si sólo es justo aquello que maximiza la riqueza social y esta maximización sólo puede verificarse una vez realizada (otra cuestión es cómo sabemos que las alternativas no hubieran sido todavía más provechosas) y sobre tal maximización el individuo no tiene pleno control, pues depende de las acciones y valoraciones ajenas (inerradicable incertidumbre), ello significa que sólo podríamos conocer ex post si una acción es justa o injusta y, por tanto, nadie podría decidir obrar rectamente. En las brillantes palabras de Hoppe: ¿Quién en sus cabales se sujetaría al juicio de un tribunal que no le permitiera conocer por adelantado como actuar justamente y como evitar la justicia, sino que sería juzgado después de los hechos?

En resumen, como suele ser habitual en Hoppe, destruye magníficamente las teorías antiliberales, pero le cuesta sustituirlas con un buen paradigma alternativo. Si es que en moral puede hablarse de paradigma alternativo.

10 de Octubre de 2004

¿Y a qué santo nos ampararemos nosotros?

Parece que San Zapatero está generoso concediendo milagros: en un alarde de populismo irresponsable ha prometido salvar los astilleros de Izar. Ya le advirtió Solbes de que tal promesa era muy difícil de cumplir; si bien, no imposible. El parlamento todo lo puede, decían los ingleses, salvo transformar al hombre en mujer (e incluso algunos no han tardado en ponerlo en duda). El análisis de esta máxima es peligrosa, pues, traducido al roman paladino, viene a decir que el Estado utilizará toda la coacción y represión necesaria para conseguir sus fines.

Por supuesto Izar puede salvarse; no es una cuestión de buena o mala gestión, sino de voluntad política. No es necesario más que observar TVE para darse cuenta. El Estado es capaz de alterar las indefectibles consecuencias redistributivas de las pérdidas contables; si en el libre mercado toda empresa que utilice factores de producción más valorados para otros fines que el bien económico que fabrica esta condenada al desmembramiento, en un mercado trabado y estatalizado, sólo es necesario que las continuas pérdidas de capital que sorporta una empresa se vean compensadas por ingresos coactivos de capital procedentes de otras empresas exitosas -que sirven a los consumidores- con la no suficientemente alabada mediación estatal.

La cuestión no es si Izar puede salvarse, sino quién va a salvarnos a nosotros. Izar no está en crisis por una inherente naturaleza del oficio (muchos keynesianos opinan que el Estado debe funcionar allí donde las empresas no sean rentables); Izar está en crisis por una incapacidad profunda para competir con otras empresas más eficientes. No es más que otro ejemplo de la insuficiencia del burocratismo para competir con la libertad individual de emprender y de progresar. Por tanto, la cuestión, al igual que en la PAC, no es qué harán los trabajadores si les dejamos a su suerte; la cuestión es qué podemos hacer nosotros para que nos deje a nuestra suerte y cuáles serán las nefastas consecuencias de no hacerlo. No veo porque las aspiraciones ilegítimas de unos cuantos trabajadores públicos deben primar sobre las aspiraciones legítimas de los ciudadanos, de cada ciudadano. O si lo prefieren, no veo por qué las aspiraciones de esos trabajadores tienen más valor que las mías; no encuentro justificación a sufrir una vez más el expolio público para que otros vivan a mi costa.

Espero que algún sabio gubernamental nos explique cómo puede ser que se le otorgue un valor intrínseco a la producción, a cualquier tipo de producción, desplazando al consumo. No olvidemos que todo cuanto se produce se hace ante la expectativa de ser consumido, toda producción que no se dirija al consumo no debe merecer tan siquiera ni ese nombre. El trabajo se emplea para llegar al fin apetecido, el esfuerzo físico no focalizado hacia un fin es simple consumo de energías. Los trabajadores de Izar, con el apoyo socialista, reivindican ser servidos por los demás; no han entendido que el mercado es un juego de cooperación, de servir al prójimo de la mejor manera. No han entendido que utilizar a los demás en contra de su voluntad para cumplir con los fines de uno se llama esclavitud.

Los trabajadores pretenden asegurarse una renta perpetua procedente de nuestro trabajo. Y quiero recalcar ambas palabras; nuestro porque aún cuando se apropien coactivamente de él, no dejará de serlo y, sobre todo, trabajo porque a diferencia de lo que ellos hacen, nuestro esfuerzo si está dirigido a servir a los demás. Su objetivo no es diferente al de los parásitos, al de las alimañas chupasangre, pues eso pretenden, sobrevivir a costa de la sangre que efectivamente permite hacer funcionar al sistema.

Pero Zapatero, como depositario de las aspiraciones delictivas y criminosas de unos cuantos, no merece palabras menos gruesas. Estamos asistiendo a un populismo electoralista pasmoso y vergonzante. A una compra de votos, a costa del resto de los españoles, que una vez más demuestra la trasposición de los fines particulares del político en la acción pública-criminal. Y conviene decir que, en este caso concreto, importa poco que el PP haga o haya hecho lo mismo. Nadie está defendiendo al PP y menos en el caso de los astilleros -no olvidemos que votó en el Parlamento con IU y ERC en contra de la segregación de los mismos.

Pero la responsabilidad de Zapatero, como presidente del gobierno, se extiende más allá de una adquisición de votos con nuestras cuentas corrientes. Los obstáculos gubernamentales, como leyes de salario mínimo, costes de despido y cotizaciones a la SS, son responsables directos de la dificultad para recolocar a unas personas que han dejado de ser útiles en una ocupación concreta. Sus aspiraciones serán vivir de los demás, como la de casi todos, pero esas aspiraciones sólo pueden encontrar eco social en un ámbiente de profusas trabas a la contratación. Ambiente que Zapatero mantiene y, con total seguridad, mantendrá ad kalendas graecas.

Este círculo de retroalimentación en favor del intervencionismo, sólo demuestra una vez más las advertencias de Mises en contra del mismo. No podremos detener los fallos que el gobierno genere mediante nuevas intervenciones, pues ello sólo provocará nuevos fallos. El caso de los astilleros es paradigmático: se junta el hambre con las ganas de comer. El deseo de Zapatero por expandir sus poderes y hacer electoralismo barato con la demanda de los trabajadores, ante una ciudadanía amilanada ante sus legítimas reivindicaciones, para que este poder se expanda. Esperemos que se empachen, unos y otros.

9 de Octubre de 2004

El delito de competir

Ya advertí en otra ocasión que la izquierda odia la competencia porque, mayormente, ésta se basa en la diferenciación; mientras que el socialismo tiende a ser igualitarista e identitario. No en vano, el modelo económico neoclásico de Chamberlin, la competencia monopolística, se ve como un ejemplo más del capitalismo corporativo y anticompetitivo por el hecho de que, al diferenciarse, cada producto genera en sí mismo un monopolio.

El absurdo de tales pretensiones es elevado. Precisamente, la competencia consiste en diferenciarse, en ofrecer algo nuevo y mejor que el competidor para captar la demanda del consumidor. Imaginen un mercado donde todos los escritores publicaran los mismos libros, o donde todos los cantantes fueran idénticos entre sí; nuestra capacidad de elección se vería severamente cercenada ante la homogeneidad de todos y cada uno de los productos.

Trasladadas al ámbito televisivo, estas premisas han cristalizado en el verbo contraprogramar, es decir, el cambio de la programación de cada cadena, sin previo aviso, con la finalidad de obtener índices de audiencia mayores de los que, en caso contrario, se hubieran tenido. Evidentemente, no es una decisión gratuita y sin costes asociados. El consumidor suele buscar una cierta regularidad y seguridad, aborrece la imprevisión y la incertidumbre. Imaginen que cada día cambiaran en el supermercado la disposición de los productos; obviamente, ese supermercado pronto terminaría por cerrar ante el enorme coste temporal que realizar una actividad rutinaria requeriría.

Sin embargo, cuando una cadena decide contraprogramar es porque espera obtener, al menos a corto plazo, un cierto beneficio. Conviene recordar, una vez más, que los beneficios obtenidos por los productores no son más que un reflejo de beneficios previos obtenidos por los consumidores. Ergo, si la cadena de televisión espera obtener un beneficio por contraprogramar será porque espera que los consumidores también lo consigan.

Pues bien, el Consejo de Ministros ha multado a Tele5 con 350000 euros por haber cambiado el horario de emisión de Los Serrano, sin haberlo comunicado con los pertinentes 11 días de antelación. Si no recuerdo mal, la estrategia de Telecinco fue trasladar Los Serrano al miércoles para que compitiera con la nueva serie de Emilio Aragón en Antena3. El resultado fue que Telecinco fue más vista que Antena3, pero con una reducción del número habitual de espectadores de Los Serrano.

Al Estado no le gusta que las cadenas compitan entre sí, que improvisen y sorprendan... aún a riesgo de equivocarse. Quiero controlar, dominar y planificar. No quiere que Telecinco sirva de una mejor manera a los espectadores que Antena3, de manera que ésta tenga que esforzarse en servirlos aún mejor. No debe haber competencia, sino sosegada y aburrida coexistecia. Cada televisión tiene su parcela que no debe ser invadida por las demás. Si éste es la ideología que predomina en TVE1, ya podemos explicarnos muchas cosas.

8 de Octubre de 2004

Respuesta a la respuesta a un "liberal"

El blog de Ego Dem publica una respuesta que "alguien" daba a un liberal (de los liberales de ahora, de los que buscan libertades para las empresas, no para las personas). La respuesta tiene su enjundia, en tanto en cuanto que el autor del blog estaría dispuesto a rendirle la pleitesía merecida a tan banal consideración. Examinémosla.

El supuesto "killer" de liberales comienza señalando que: el que crea que Von Mises sabía algo de economía (digamos una economía moderna, y no basada en el comercio de esclavos y la expansión territorial del siglo 18, que ya no queda terreno para eso), pues bueno, que debería actualizar sus lecturas.

Esto de que las leyes económicas vienen determinadas por el estadio histórico en el que nos encontremos ya muestra, de entrada, que quien no tiene ni idea de economía es el susodicho mata-liberales. Es negar la existencia de una ciencia económica en sí misma, igualándola a la historia. No existen leyes inmutables que regulen el comportamiento humano, sino que, en su lugar, las condiciones socio-culturales fijan los patrones de comportamiento. Quizá hace 200 años, un aumento de la oferta monetaria estaba enlazado con un aumento del poder adquisitivo de la moneda. En todo caso, con pretensiones semejantes, los fenómenos económicos como intereses, rentas, salarios o precios son simples datos dados históricos. Es inútil buscar un patrón de regularidad entre ellos.

Aparte de que la mala ironía con la que intenta señalar a Mises como un partidario de la esclavitud (patrón-obrero, supongo) nos lleva una vez más al famoso dilema entre la ignorancia o la mala fe de los progres. No sólo porque Mises era un partidario defensor de la libertad en todas sus formas, sino, porque desde un punto de vista utilitarista, siempre manifestó que una economía esclavista estaba condenada a fracasar. Había sido el capitalismo, con su impulso a la cooperación voluntaria y a la división social del trabajo, la que había elevado el nivel de vida de las masas tras la Revolución Industrial.

Y con todo, ¿sabrá este señor quién es Mises? Observemos una de sus frases: Mises (no en vano fundador de la escuela austríaca, faro de la moderna tolerancia) Hubiera aceptado fundador de la escuela austriaca "moderna", pero cargarse de esta manera, no sólo a Menger y Bohm-Bawerk, sino a los protoaustriacos Juan de Mariana, Cantillon, Say, Bastiat o Molinari, no parece de recibo.

Pero el ídolo de de Ego Dem prosigue con su perorata: Para que el liberalismo funcione como dice, se necesita evitar ejercer fuerza mayor sobre los individuos, y también necesita de acumulación de capital suficiente para estimular la inversión. Desgraciadamente, ambas cosas no suelen darse juntas, porque la acumulación de capital estimula mucho antes el robo y la extorsión que la inversión(...) Si estuviéramos equivocados en esto, alguien debería demostrar que el "motor" liberal del deseo de enriquecimiento discrimina automáticamente los métodos para enriquecerse y escoge sólo los "morales", aunque requieran largos plazos y rendimientos exiguos.

Primero, es falso que el liberalismo implique ejercer fuerza sobre los individuos. ¿Cómo se protegerían los títulos dominicales son el ejercicio de la fuerza? Por otro lado, tampoco es cierto que el liberalismo necesite de una acumulación de capital, el liberalismo provoca esa acumulación de capital. No es un requisito, sino una sana consecuencia. El problema, me imagino, es que al haber sido educado bajo el decadente paradigma neoclásico, nuestro mata-liberales confunde "capital" con dinero. Por ello, es capaz de asegurar que la acumulación de capital estimula la inversión; la inversión se plasma en acumulación de capital. El error de creer que el capital de una sociedad es su nivel de ahorros, le conduce a no entender por qué las sociedades se enriquecen. Si Mises asegura que las sociedades aumentan su riqueza con la acumulación de capital y el mata-liberales entiende que la acumulación de capital es un requisito para conseguir inversión, ¿qué finalidad tiene la inversión? ¿Es un fin en sí mismo? ¿Y por qué si Mises no le doy otro papel que conseguir más capital o reponer el existente?

En todo caso, es de órdago afirmar que la acumulación de capital (entendida, supongo, como un mayor nivel de ahorros) provoca antes el robo que la inversión. La barbaridad histórica es patente; hoy tenemos más bienes de capital que en ningún otro momento histórico y, sin embargo, las tasas de criminalidad surgen, principalmente, por la represión estatal al tráfico de drogas (que nada tiene que ver con el robo) Los individuos, mayoritariamente, han entendido que el capitalismo, la cooperación voluntaria, es el mejor método para incrementar el nivel de vida de todos. Sólo hay, en todo caso, un agente que tiene licencia social para robar de la manera más descarada: el Estado. Institución artificial, de diseño cartesiano, que poco o nada tiene que ver con el liberalismo.

Económicamente la barbaridad no es menor. El aumento de la riqueza de todos, disminuye la utilidad marginal del ladrón hacia ciertos bienes, lo cual, a largo plazo, tiene a reducirla por debajo del coste implicado en el robo. Pero aún en el caso hipotético de que hubiera una correlación positiva entre acumulación de capital y robo, ¿cuál es la alternativa? ¿No acumular capital? ¿Vivir en la pobreza más extrema porque podamos estimular el robo? ¿Acaso no es preferible que de cinco manzanas nos roben cuatro a no producir ninguna de las cinco manzanas?

Su error básico, sin embargo, consiste en creer que la ciencia económica receta proyectos políticos, cuando sólo es un instrumento de análisis para los mismos. La economía no dice que debemos adoptar el capitalismo porque ello nos permitirá progresar, la economía tan sólo pone de manifiesto la verdad universal de que la acumulación de capital, auspiciada por el capitalismo, incrementa la riqueza; sólo describe esa relación causal, eternamente cierta. Los individuos pueden no discriminar entre métodos morales para enriquecerse, pero ese no es un asunto de la economía, sino de la moral. Y Mises no era un moralizador, sino un magnífico economista.

Nuestro mata-liberales sigue con su brillante argumentación: Para apoyar a pies juntillas el liberalismo (y por extensión el capitalismo), también hay que demostrar que el hambre y la enfermedad no constituyen razones que fuerzan a un individuo a hacer lo que no quiere (es decir, que la sanidad mínima universal y gratuita, así como la alimentación, debería ser prerrequisito de cualquier liberal, y no escudarse en que "caerán por su propio peso"). También queda por demostrar que sea posible el "crecimiento infinito" en un mundo demasiado poblado.

Ya de entrada, la diferenciación entre liberalismo y capitalismo es falaz. Se basa en una artificial división de la vida entre el ámbito económico y el ámbito político, cuando, en realidad, la acción humana simplemente sucede en un mundo que no se encuentra departamentalizado de una forma tan arbitraria. La restricción de las mal llamadas libertades económicas son restricciones a la libertad en sí mismas, libertad política, social o ferial, sea cual sea el adjetivo que queramos añadirle. Y, una vez más, hay que recordar que el mejor término para la "economía de mercado", es decir, para las sociedades libres, es capitalismo (del latín: caput, capitis; mente, cabeza).

De todas formas, y entrando ya en la carne de la argumentación, ¿qué pretende sugerir el mata-liberales? ¿que el hambre es la causa del crimen y que éste socava el capitalismo? En caso de ser así, su argumentación no podría ser más infantil. Primero porque para erradicar el hambre y, por tanto, el crimen lo más conveniente es adoptar el capitalismo, con lo cual expandimos la riqueza de todos; y segundo, porque el intento de crimen no socava el capitalismo en tanto en cuanto la seguridad sea más eficaz que los delincuentes.

Pero es que además, su argumentación es contradictoria. Él mismo ha indicado, nadie ha demostrado ni puede demostrar que los individuos no vayan a decidir recurrir al robo masivo en un determinado momento histórico, sin embargo embargo, por esa misma imposibilidad predictiva, nadie ha demostrado que SÍ vayan a decidirlo. En ese caso, sus argumentaciones sobre la inevitable tendencia al crimen social carecen de fundamento. El capitalismo es tan inadoptable por no haber demostrado que no promueve el crimen, como adoptable por no haberse demostrado que lo promueve. Algunos equiparan la incertidumbre con sus certezas personales.

Por otro lado, no resulta convincente el colocar a la población como una restricción al crecimiento económico. Sí es cierto que un aumento súbito de la población en un momento dado puede generar problemas de subsistencia. Esto no equivale a darle plenamente la razón a Malthus; con todo es innegable que el stock de bienes en un determinado momento es escaso y limitado, con lo cual la gente que puede subsistir gracias a ese stock también lo es. No obstante, a largo plazo, incluso a medio, la existencia de un mayor número de personas es causa de generación y expansión de la riqueza. George Reisman llega a afirmar que el único factor relevantemente escaso es el factor trabajo. Cuanta más gente haya sobre la faz de la tierra (y no necesariamente del planeta tierra) más usos marginales pondrán dársele al trabajo.

Finalmente, para los despistados. Cabe recordar que ni comunismo ni capitalismo han sido jamás implantados totalmente, y que en sistemas complejos no-lineales (nuestra sociedad) no se puede predecir el futuro aludiendo al pasado, de manera que afirmar que un sistema u otro van a funcionar bien con toda seguridad (como hacía Mises, y muchos otros) es totalmente gratuito.

Esta frase es, quizá la mejor del texto. Primero el mata-liberales resalta el problema de no contar con una experiencia histórica de capitalismo puro; empero, luego afirma que la experiencia histórica no sirve para predecir el futuro. ¿Qué hay de preocupante en lo predictivo, pues, en no haber implantado hasta la fecha un régimen totalmente capitalista? Dicho esto, es necesario recordar la naturaleza cualitativa de las predicciones económicas, naturaleza muy sesgada y parcial, pero de cuyo éxito depende la correcta acción empresarial (no basada, muchas veces, en el limitado conocimiento científico que nos proporciona la economía, sino en el conocimiento práctico)

En todo caso, afirmar que uno u otro sistema van a funcionar no es labor de la historia, sino de la teoría. Con el teorema de la imposibilidad del socialismo, sabemos que éste sólo degenerará en el desastre y en una marcada incoherencia con sus fines primeros. Con la cataláctica, sabemos que el mercado es la única manera de conseguir el progreso económico. Aunque bueno, ¿qué le voy a explicar a alguien que cree que la aplicación del comunismo durante el s. XX no ha sido del todo completa? No será por falta de oportunidades, sin duda.

En fin, al igual que Ego Dem lamento que el mata-liberales firmara el comentario como anónimo por lo que no puedo rendirle la pleitesía merecida. Gente que se tira tan imprudentemente a la piscina con el objetivo de provocar nuestra limpia carcajada debe ser, sin duda, tenida en alta consideración.

7 de Octubre de 2004

Si ustedes van al cielo, yo quiero ir al infierno

Tanto decir que la Comisión Europea es mala, habrá que creer lo contrario. Tanto el dueño de la verdad absoluta, como el antisemita que tiene amigos judíos, escriben sendos artículos criticando el neoliberalismo atroz de la futura Comisión.

No sé si por escasez de ideas o por curiosas casualidades ideológicas, ambos artículos tienen un increíble parecido. Los dos apuntan, no sé si con añoranza, la antigua militancia maoísta de Durao Barroso y su afinidad con Bush y Aznar. Compraren: José Manuel Durão Barroso. Este ex-maoísta convertido en atlantista pro-Bush y El señor Durao Barroso, antiguo maoísta portugués, fue el alcahuete forzado de la cama redonda de las Azores en la que se revolcaron Bush, Blair y Aznar. Tanta intercomunicación y retroalimentación izquierda-izquierda al final produce carencias de originalidad.

Pero si algo molesta a ambos autores, más aún que su presidente, son los comisarios. Por ejemplo, Neelie Kroes, en los Países Bajos la llaman Nickel Neelie , en alusión a Iron Lady. Su mayor defecto: defender a las multinacionales. Comparen: Es miembro del consejo de administración de varias multinacionales, y defiende la concepción estadounidense de las fusiones y concentraciones de empresas y La holandesa Neelie Kroes, vinculada a muchas empresas multinacionales, ostentará el sarcasmo de ser la comisaria de la Competencia. ¿A quién servirá la señora Kroes? ¿A sus antiguos jefes o al equilibrio europeo? No sé qué concepto tiene esta gente de competencia. ¿Deben las empresas adaptarse a los deseos de los consumidores a los de Ramonet y Barril? ¿Puede el mercado diseñarse con escuadra y cartabón? ¿Por qué si una empresa se convierte en la más eficiente debe ser castigada y descuartizada? Es particularmente risible las dudas de Barril sobre si Kroes servirá al "equilibrio europeo". ¿A qué equilibrio? ¿Qué es el equilibrio y quién lo define? Al margen del desequilibrio mental de algunos equilibradores intervencionistas, no conozco ningún punto al que deba moverse el mercado al margen de la voluntad del consumidor.

Pero los ataques no se quedan aquí. Benita Ferrero-Waldner, la futura comisario de Asuntos Exteriores, también se sitúa en el punto de mira de Barril por haber formado parte del gobierno de concentración con Haider. Me temo que la tirria hacia Haider por la mayor parte de la izquierda no procedía de su racismo, sino de su oposición al leviatán europeo. Y eso no se lo perdonan. De hecho, Barril destaca como su peor logro el poner en crisis a la propia UE. ¡Vaya que problema!

A Ramonet, por su parte, tampoco le gusta Charly McCreevy a quien define como un apóstol del libre mercado a ultranza. Sus pecados: no dudaba en utilizar la disminución de impuestos a las empresas para provocar deslocalizaciones en favor de Irlanda; es un partidario firme de la flexibilidad del trabajo que, como sabemos, significa la posibilidad para los empresarios de reducir los salarios y de modificar a gusto los horarios. Claro, si McCreevy mejora las condiciones en Irlanda y el resto de empresas se refugia en ese país, creando riqueza, empleo y prosperidad, la culpa es de McCreevy por ¡pasarse de liberal! Toda sugerencia a que el resto de países siga su ejemplo y evite la deslocalización no se contempla. Eso sí, no es de extrañar en alguien que cree que la flexibilidad del trabajo permite ¿reducir los salarios y modificar a gusto los horarios? Algunos no se enteran que las barreras para despedir son también barreras para contratar. Algunos no se enteran que la rápida relocalización del factor trabajo sin grandes costes adicionales es una necesidad en períodos de crisis. Algunos no se enteran, o no quieren enterarse.

Barril también considera peligroso a un tal Rocco Buttiglione quien declaró que la homosexualidad es pecado y que la familia "existe para permitir a la mujer tener hijos y estar protegida por su marido. Algunos siguen sin distinguir entre legitimidad y moralidad. Que sea apto o inepto para ocupar ese puesto no viene determinado por su fe, sino por el hecho de que esté dispuesto, o no, a imponerla. Son conceptos distintos. Conceptos que parece querer confundir Barril.

Por último, el otro comisario bajo el ataque preventivo de Ramonet es Peter Mandelson, el coinventor de la tercera vía (el socialismo ultraliberal). Apaga y vámonos. Socialismo ultraliberal, ¿alguien puede tener un mayor caos mental? Aunque bueno, observando las políticas por las que debe ser anatematizado son: es un partidario absoluto de la desregulación. Defenderá la vieja concepción británica de una Europa reducida a un gran espacio de librecambio que él quisiera ampliar a América del Norte. Ya vimos por qué Ramonet considera malo desregular (aparte de la tradicional querencia socialista por regularlo TODO) y tampoco debemos extrañarnos de que, como buen socialista, quiera una Europa gigantesca y cerrada en sí misma. Como decía otro socialista, Joseph Goebbels, "Estoy convencido de que dentro de cincuenta aós la gente ya no pensará en términos de naciones" Efectivamente, alguna gente no.

Parece que tendremos que mirar esta Comisión con buenos ojos.
Si es desleal interrogarlo fuera, que lo llamen

Parece ser que, sobre ciertos temas, no puede hablarse. ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio! que diría Bernarda Alba. Tras haber rechazado reiteradamente que Zouhier comparezca ante la Comisión de Investigación, socialistas y nacionalistas se unen para criticar la deslealtad de Del Burgo por haber interrogado a Zouhier fuera de la Comisión. Ni fuera ni dentro, pues. Que le sellen la boca al confidente, algunos ya han escrito la historia oficial que se enseñará en las aulas.

¡Cuán fácil sería llamar a Zouhier a la Comisión de Investigación! ¡Cuán fácil y cuán peligroso para algunos!
Que se presente

El sabotaje antiliberal de Gallardón es archiconocido. No en vano, su objetivo es "transformar la sociedad mediante la acción de gobierno". Los liberales son baches en este programa de transformación.

Así, Manuel Cobo, mano segundísima, izquierda o derecha, de Ruiz Gallardón ha decidido presentar su candidatura y competir con Esperanza Aguirre en la presidencia del PP madrileño. Muy bien, que se presente; que se presente y pierda de manera humillante. Así veremos cuál es el apoyo real de cada uno dentro del PP. Una victora más o menos holgada de Aguirre reforzaría aún más su legitimidad y ambición política, colocando, de paso, otro clavo en el ataud de Ruiz Gallardón. El altruismo de Cobo para inmolarse y relanzar la candidatura de Aguirre es encomiable. Que se presente.
La rapiña estatal

El gobierno vasco va a proponer un plan muy sencillo para permitir el acceso a una vivienda digna garantizado por nuestra muy liberal Constitución española.

Efectivamente, al colocar el derecho de propiedad no entre los derechos fundamentales, sino entre los principios rectores de la política social y económica y, sobre todo, al subordinar el derecho dominical a la función social, pasó a concebirse la propiedad privada no como un fundamento del orden social y de la vida humana, sino como un instrumento a manos del gobierno para alcanzar determiandos objetivos. Objetivos que, por supuesto, van a ser definidos por el propio gobierno.

Nos encontramos, pues, con que los recursos materiales de la sociedad se hayan subordinados a los fines del Estado. Es él quien fija los medios que los individuos van a poder utilizar y, por ende, es él quien determina los fines que los individuos van a poder perseguir.

El camino hacia el totalitarismo, hacia la servidumbre más denostable, empieza a recorrerse cuando los gobiernos atacan sin la más mínima consideración los derechos de propiedad. El gobierno vasco ha decido expropiar todas las viviendas vacías por el hecho de estar vacías. El asaltador de caminos que describía Spooner aparece en su forma más brutal, en su forma más desvergonzada y zafia. El Estado se alza como supremo dueño de la propiedad y de los individuos; primero robar y luego asignar en régimen de dependencia. ¿Quién se han creído que son esta pandilla de maleantes para recurrir a la policía y extorsionar a los propietarios legítimos? ¿Quién se han creído que son para considerarse capacitados a despojar a los individuos de sus ilusiones y de sus finalidades? ¿Quién se han creído que son para secuestrar la libertad de una sociedad?

Los mismos nacionalistas que muestran un flagrante desprecio por la vida humana, por algunas vidas humanas, alzan su batuta dictatorial para atracar a los individuos. Los mismos comunistas que en su momento pretendieron nacionalizar el alma de cada individuo, reclaman hoy el pillaje más extremo. No hay casualidad, hay obscena causalidad.

En estas situaciones es cuando mejor se entiende por qué los gobiernos europeos, las democracias y las dictaduras, se apresuraron a prohibir la tenencia de armas. La segunda enmienda de los EEUU va dirigida, no sólo ni especialmente a protegerse de la violencia privada, sino a defenderse del Estado; ningún gobernante, pensaron los antifederalistas, iba a ser capaz de reclutar un ejército tan grande como el pueblo americano.

Los vascos, nuevamente, sólo poseen dos opciones: o claudicar o exiliarse. La defensa legítima no entra en sus posibilidades por obra y gracia de nuestro Estado social y democrático de Derecho. El derecho de la violencia institucionalizada, el derecho de la cesión paulatina de nuestra libertad. En días como hoy, es cuando más patente queda la naturaleza intrínsecamente despótica del Estado y de sus capataces. Cuba es el modelo referencial para el País Vasco, no lo olvidemos. ¿Esperaremos atontados la sovietización de España?

5 de Octubre de 2004

Gabriel Calzada en Telemadrid

Hoy en los Informativos de las 24.00 de Telemadrid entrevistarán a Gabriel Calzada acerca del Protocolo de Kyoto, en su aspecto económico. Que suerte tienen algunos de poder sintonizar cadenas no escoradas a la izquierda. En todo caso, disfrútenlo y avisen a cuantos puedan.
Fernando Berlín se defiende

La publicación de mi artículo sobre las tentaciones censoras de la izquierda en periodistadigital ha posibilitado que Fernando Berlín lo leyera y me replicara en sendos correos electrónicos.

Realmente, mucho de cuanto me dijo en los e-mails lo ha vuelto a plasmar hoy en la entrevista que le han realizado. Básicamente, que donde dije digo, dije digo, pero se entendió Diego, aunque mantengo lo que dije, a pesar de que se siga entendiendo Diego.

En sus dos mails Fernando Berlín ha aparecido como una persona sensata, ¡incluso liberal! No estoy insinuando que no lo fuera ya con anterioridad a ellos, únicamente que lo demostró con escasa fortuna.

Concretamente, tal como ha hecho en la entrevista, Fernando Berlín me explicó que se estaba refiriendo, especialmente, a confidenciales y pequeñas web que no tienen conexión con la red liberal, las cuales nos perjudica a todos los que caminamos en internet, a vosotros y a nosotros. Que alguien mienta, es normal. Que muchos mientan, tan sólo generaliza lo normal. Otra cosa es que deba darse el paso a lanzar un ataque preventivo contra la mentira. No sólo preventivo, ¿qué sentido tendría lanzar un ataque represor a la mentira? ¿Quién debe estar capacitado para distinguir con fuerza legal la verdad de la falsedad? No me preocupa tanto que el mentiroso sea castigado como que la verdad tienda a preponderar, y ello es independiente de cuantos mecanismos el Estado arbitrie para garantizarlo. Es más, la capacidad que la red, y los individuos en general, tendremos para esclarecer la verdad, sea cual sea, sólo puede verse dificultada por los sabios intervencionistas que diseccionan a su gusto esta verdad.

Aún así, el hecho de que aludiera a Libertad Digital y a su entorno, no dejaba, ni deja, muchas dudas sobre quién eran los receptores de la crítica. Si se refería a alguien más (Como dice en su mail: No son todas las webs de la redliberal las que creo que están creando ficción sobre acontecimientos de actualidad), pecó en las expresiones a utilizar.

Fernando, con todo, y a diferencia de lo que podían dejar entrever algunas sugestivas líneas de su artículo, se declara un firme crítico de la censura, por ineficaz pero sobre todo porque creo profundamente en la libertad de expresión. Es más, rachaza abiertamente la innecesaria intervención y defiende la autorregulación en Internet.

Apluado semejantes ideas, como no podría ser de otra forma, pero no el tiempo y el foro de su trasmisión. Es más, algunas correcciones o matices en su entrevista no dejan demasiado clara su postura:Yo hacía un análisis de la situación en que se encuentra ahora mismo la Red. Trataba de hacer un análisis desde la honestidad. Ahora mismo la Red está desequilibrada, hay mucha más información producida por los sectores conservadores que por los otros. Lo increíble es que a los sectores conservadores les ha molestado. ¿La Red está desequilibrada? ¿Es que la Red tiene que acoplarse a unos cánones ideológicos? ¿50%-50%? ¿60%-40%? ¿40%-60%? ¿Cánones determinados por quién? Aún así, Berlín no pierde la confianza en Internet, con la esperanza de que la situación en internet sea más equilibrada. ¿Bastará la libertad para alcanzar el equilibrio o, según la retórica keynesiana, deberá darle un empujocinto el Estado? Lo que también quiero decir es que son los otros los que también tienen que ponerse las pilas. Supongo que se referirá a los siempre omnipresentes, salvo cuando se los necesita, intelectuales de izquierdas. Aunque mientan, su presencia en la Red nos beneficia a todos; cuanto antes desmontemos todas y cada una de sus patrañas antiliberales, cuanto antes el debate no se esconda en los pasillos del Comite de Ética Digital, más pronto sacaremos los colores a la incoherencia totalitaria.

No sé hasta que punto PRISA ha comprendido esto o, no sé, hasta que punto, en caso de haberlo entendido, está dispuesta a debatir sin puñaladas censoras de por medio. La rectificación, sin rectificar, de Berlín, aunque cicatera, timorata y de cara a la galería agitadora-reaccionaria, es un buen paso. Lástima que los siempre liberales lectores y redactores de PRISA se hayan quedado con la primera impresión de guerra preventiva hacia Internet. Un mal campo para sembrar ambigüedades.

3 de Octubre de 2004

Menos mal que está la ONU

No sé cómo mataríamos perros judíos sin su ayuda.

Lo peor de todo, en cualquier caso, es la normalidad con que se asume que esto suceda. Un organismo internacional presta apoyo logístico a un grupo de terroristas para transportar un lanzacohetes con el que masacrar a decenas de individuos y Occidente calla como una ramera. Intentaría poner semejanzas más cercanas con el caso de ETA o el 11-M, pero me parecen innecesarias. Da suficiente asco por sí mismo. Vergonzoso.
Cuidado, San Gil

Las declaraciones de María San Gil me producen una mezcla de estupefacción y enojo. Tengan turbante o txapela, el peor enemigo del terrorista es un Estado fuerte. Entiendo, y en parte comparto, que un Estado firme y eficaz sea uno de los peores enemigos del terrorismo; pero Estado fuerte no es sinónimo, sino más bien antónimo de estos términos. El terrorismo pretende acabar con nuestra libertad, no le allanemos el camino con agendas políticas que si de algo son el peor enemigo es, precisamente de nuestra libertad.

Si bien es cierto que contra el terrorismo todo no vale, más cierto es que contra nosotros tampoco debe valer todo, más bien casi nada de lo procedente del Estado debería ser considerado como legítimo. No intentemos aliviar ciertas cargas apelando, si cabe, a otras más onerosas.

2 de Octubre de 2004

De la Vega, totalitaria de convicción

Hayek distinguía entre igualdad ante la ley, una idea liberal de la igualdad mediante la ley, una idea totalitaria. La vicepresidente De la Vega ha expuesto claramente cuáles son sus ideales políticos. Las decisiones de este gobierno hace tiempo que abandonaron el territorio de la ingenuidad o de la ceguera izquierdista. Estamos ante una concepción de la política preocupante, no sólo por la retórica exhibida, sino por su plasmación en medidas represoras. Vamos a hacer política, que es un arma cargada de futuro, para el cambio social. La política es un ¡arma! Al escuchar estas declaraciones cualquier debería sentir un frío escalofrío recorrer su piel. No sólo eso, toda la retahíla de feministas presentes escuchando a esta presidenta neofascistoide deberían haberse levando y marcharse.

Han anunciado el comienzo de una guerra contra la sociedad, una guerra para la que utiliizará sin ningú miramiento las armas que la política les confiere. Tenemos la posibilidad de transformar la realidad con una mayoría parlamentaria, amplia, estable y progresista. Transformar la sociedad, eso mismo dijo Gallardón. Sin embargo, este caso resulta mucho más preocupante. No sólo por haber transformado explícitamente la política en un instrumento bélico, sino, por dos motivos. Primero, Gallardón no mencionó en qué dirección iba a transformar la sociedad, es más, no queda claro incluso si quería darle algún dirección ideológica. De la Vega pretende ideologizar la sociedad, transformar España (o sus despojos) en una sociedad de socialistas (en esta misma medida parece apuntar esa virtuosa asignatura de valores democráticos)

Pero, aún más preocupante que eso, es que Gallardón hizo un alegato general a la transformación de la sociedad. Transformar la sociedad mediante la acción de gobierno, fueron sus palabras. Probablemente, aunque habría que verlo, Gallardón usó simplemente un poco de la retórica populista que tan bien le caracteriza. Fernández de la Vega no. Ha desgranado sus cinco propuestas para conseguir la igualdad de género. En su mayoría son leyes que, o bien incremetan el gasto público, o bien sólo refuerzan innecesariamente la burocracia estatal. En cualquier caso, medidas lesivas para la libertad, pero sin grandes repercusiones adicionales.

Pero hay una medida que me preocupa muchísimo, pues, a diferencia de Gallardón, sí muestra un clarísimo propósito de transformar la sociedad, entendiendo la política como Franz Oppenheimer (coacción y represión), y es el anuncia de una ley que garantice la igualdad de género en todos los ámbitos de la vida social.

Me atrevería a decir que este anuncio es tan grave como parece, pero en vista de estar ante una sociedad atalentizada, diré que es más grave de lo que parece. ¿Impodrán la igualdad de género entre los trabajadores, entre los directivos, entre los alumnos, entre los profesores, entre los pacientes, entre los funcionarios, en los órganos de las Asociaciones y las Fundaciones? ¿Hasta dónde piensan extender la sombra del gobierno? ¿Qué entiende De la Vega por "ámbitos de la vida social"? No sólo eso, ¿cómo piensan controlar que en todos y cada uno de esos ámbitos se cumplirá adecuadamente con la igualdad de género? ¿Creerán una policia especial encargada de verificar la correcta equidad? ¿Y cómo serán castigados aquéllos que incumplan la ley?

Nos reíamos de ZP, de bambi. Pues bien, nada de ello. La blandura se la dejará en el blanco de su dentadura. Este tipo de leyes -aún no desarrollada por ahora- muestran en toda su extensión cuan peligroso es el Estado para la libertad. Por qué el político sólo quiere mantener y ampliar sus poderes hasta dominar todos y cada uno de los "ámbitos sociales". Todo será el Estado; así piensa De la Vega. Todo pasará bajo su decisión y arbitrio. Lo peor de todo es que nadie, o casi nadie, está protestando. Lo peor de todo es esta vergonza servidumbre voluntaria.

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