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Todo un hombre de Estado: Septiembre 2007

24 de Septiembre de 2007

Ahora se dan cuenta
Parece que el Fondo Monetario Internacional nos da la la razón a los austriacos sobre la crisis actual en la que estamos metidos. Me autocito:

Sobre esta circunstancia se desarrolla el pecado monetario por excelencia: el arbitraje entre el tipo de descuento y el tipo de interés. O lo que es lo mismo, buscar una provisión estable de fondos durante un largo período de tiempo a través de letras de cambio y pagarés, beneficiándose del menor tipo de descuento.

La operación es un fraude absoluto que ya quien descuenta la letra o el pagaré no adquiere la disponibilidad financiera sobre ningún conjunto de bienes líquidos ya existentes. Se pretende financiar una actividad que vence muy a largo plazo con la continua renovación (roll-over) de deudas a corto. Sería como si los antiguos hubieran pretendido financiar la instalación de un circo romano a partir de un muy numeroso ganado de toros.

¿Y qué ha dicho el FMI hoy? El centro de la turbulencia radica en un descalce entre activos ilíquidos, a mediano plazo y difíciles de valorar (como títulos de crédito estructurados), y los instrumentos a muy corto plazo del mercado de dinero (a menudo papel comercial garantizado con activos) utilizados para financiarlos.

Eso sí, tiene bemoles que esto lo diga el FMI, la cúspide de toda la mafia bancaria que ha promovido el "descalce".
Aguirre, de mal en peor
Atención a las declaraciones de la liberalísima presidenta de la Comunidad de Madrid: No es tolerable que un socialista predique la eliminación del Impuesto de Patrimonio cuando el Gobierno socialista no ha invertido ni un solo euro de obra pública nueva en Madrid.

Vamos, que lo liberal es eliminar impuestos e incrementar el gasto público. Mejor dicho, eliminar mis impuestos y que otros paguen mi gasto público. ¿No es así como quieren vivir todos los socialistas?
Greenspan lo admite: no estamos en un libre mercado
En la entrevista concedida a Comedy Central:
- Jon Stewart: Mucha gente son liberales y tienden a alabar el capitalismo, esto es la teoría económica. Porque entonces, ¿para qué tenemos la Fed? ¿No debería el libre mercado ocuparse del dinero, los tipos de interés y todo eso? ¿Por qué alguien ajusta los tipos de interés si vivimos en una sociedad con libre mercado?

- Alan Greenspan: Estás planteando una cuestión fundamental. No se necesita un banco central cuando testamos en un patrón oro, que es lo que teníamos en el siglo XIX. Todas las variables se ajustaban automáticamente  porque la gente compraba y vendía oro, y el mercado hacía lo que la Fed hace ahora. Pero casi todo el mundo durante los años 30 decidió que el patrón oro estaba estrangulando la economía, por lo que fue abandonado de manera universal. Entonces necesitas que alguien -o algún mecanismo- determine la cantidad de dienro, porque recuerda que la cantidad de dinero está relacionada con la inflación. En caso de que haya más dinero en relación con la cantidad de bienes, tenemos inflación y eso no es bueno.

- Stewart: Entonces no estamos en un libre mercado.

- Greenspan: No. No.

- Stewart: Hay algo visible, una mano benevolente que nos toca a todos.

- Greenspan: Totalmente te acuerdo. Tienes razón. En la medida en que exista un banco central decidiendo la cantidad de dinero que hay en la economía, esto no es un libre mercado. Mucha gente lo llama regulación.

Pero la cosa no terminó aquí. Al final de la entrevista Greenspan admitió que el "regulador" que decide la cantidad de dinero en la economía es ciego y carece de información para planificar:
<<El otro día les estaba diciendo a mis colegas: he estado manejando estos complejísimos modelos matemáticos para predecir el comportamiento de la economía y tras mirar lo que está ocurriendo estas últimas semanas me dije "si tuviera un mecanismo para saber si la gente está atravesando una etapa más miedosa o más eufórica, no necesitaría ninguno de esos modelos porque podría predecir la economía mucho mejor que ellos". El problema es que no podemos saberlo de ninguna manera>>
Pocas veces se ha reconocido con tanta claridad que a) existe Emperador y b) que el Emperador está desnudo.

16 de Septiembre de 2007

Dos propuestas
La semana pasada Mariano Rajoy realizó en la sesión de control al gobierno una de las pocas propuestas inteligentes que le recuerdo: en tiempos de crisis, bajar impuestos. El líder de la oposición exigió a ZP que redujera el IRPF para ayudar a que las familias puedan pagar la hipoteca.

Por supuesto los impuestos deben reducirse o eliminarse porque sí, son un robo que disminuye la riqueza de los individuos y de la sociedad. Sin embargo, yo mismo he empleado este argumento "pragmático" en diversas ocasiones, la última en mi artículo en Libertad Digital:
La labor de un Gobierno que carece de control sobre la política monetaria ante una crisis debería pasar por flexibilizar al máximo los mercados de factores y por incrementar la renta disponible de los individuos. Para lo primero sería necesario acometer una reforma laboral drástica, más allá de la fotografía corporativista a que da lugar el llamado "diálogo social"; para lo segundo, nada mejor que reducir el gasto público y rebajar los impuestos.
Que nadie espere que bajar impuestos sea la panacea ante una crisis. Una vez la estructura productiva se ha desencajado, la mala deuda se ha expandido, y los activos ilíquidos se han instalado en el patrimonio de la mayoría de la población, lo único que queda es un período de crisis que reajuste el desorden. Una catarsis, vamos.

Sin embargo, bajar los impuestos sí hará la crisis más corta y menos gravosa. Cuando los individuos vuelvan a producir, se quedarán con una mayor porción de sus rentas para saldar sus malas deudas acumuladas. Cuanto menor sea la interfencia del gobierno en la reestructuración económica, más sencilla será.

Frente a la sensata propuesta de Rajoy, estos últimos días ha aparecido la alternativa socialista. Subvencionar a aquellos individuos que no puedan pagar la hipoteca. Una clara contraposición entre los principios liberales (que por casualidad defiende ahora el PP) y los principios del rojerío: mientras la reducción de impuestos permite a la gente trabajar más y retener una porción superior de la riqueza producida, la subvención premia a quienes defraudan sus obligaciones contractuales.

Dicho de otro modo, la reducción de impuestos dice: "si quieres pagar tu hipoteca, trabaja más; ahora lo tienes más fácil porque el gobierno te roba menos". La subvención en cambio reza: "si quieres pagar tu hipoteca, no trabajes en absoluto, cuanto más deshonesto seas, mayor será la cobertura que te proporcionará el Estado".

Ahora bien, ¿quiénes pagarán la factura de las subvenciones? Pues en buena medida, todos aquellos que durante los últimos diez años no cedieron ante la orgía del crédito. Aquellos que ahorraron y no consumieron de manera desenfrenada y por encima de sus posibilidades. Todos aquellos individuos que prefirieron quedarse en casa de sus padres o vivir de alquiler, antes que adquirir un piso en propiedad a precios inflados, aun cuando el Banco Central te regalara los préstamos.

Es decir, los que optaron por la vía complicada, por el esfuerzo personal, el ahorro y la moderación, serán ahora barridos y pisoteados por la progresía nacional para pagar la factura de quienes quisieron tener un pisito en propiedad, de quienes no duraron en tirar del crédito bancario para consumir todos sus caprichitos y de quienes planificaron su futuro de una manera ominosa.

Ahora bien, que nadie crea que la subvención es un camino inmoral pero efectivo para salir de la crisis. No; la crisis terminará cuando las redistribuciones de riqueza en el mercado terminen, esto es, cuando los deudores liquiden sus propiedades al descuento para repagar sus deudas, cuando los acreedores imprudentes tengan que recurrir al concurso para cobrar una parte de sus créditos, cuando las empresas que sobrevivían del crédito barato cierren y liquiden al descuento sus activos para venderlos a otras empresas, y cuando los factores productivos abandonen sus ocupaciones actuales para pasar a las realmente prioritarias.

Todo este proceso requiere de ahorros. Cuanto mayor sea el ahorro, menos será el descuento al que liquidar los activos personales y empresariales, y más fácil resultará la recolocación de los factores productivos (se podrán pagar, por ejemplo, mayores salarios). Pero para ahorrar hay que producir y poder atesorar lo producido. La rebaja del IRPF sí lo permite; la subvención apuntala la dependencia del Estado y no de la propia riqueza. Aquellos que produzcan deberán utilizar su renta, no para liquidar sus propias deudas o para comprar activos a los endeudados, sino para financiar los excesos ajenos. Aquellos que no produzcan, se lo encontrarán todo hecho. O eso es lo que esperan.

12 de Septiembre de 2007

Se acabó la fiesta
Este martes he escrito en Libertad Digital sobre los problemas que acechan a la economía española y la absoluta inutilidad del gobierno para hacerle frente.

El Banco Central Europeo mantuvo durante años unos tipos de interés muy bajos (llegaron al 2%) que alentaron a miles de familias a endeudarse para adquirir una vivienda. ¿Quién iba a pensar que la época del crédito barato, de las facilidades financieras y de la liquidez a borbotones iba a terminar en algún momento? Es más, ¿qué habría cambiado si un grupo de numantinos se resistiera a endeudarse ante un panorama de tipos artificialmente bajos? El BCE los hubiera mantenido al 2% el tiempo que fuera necesario para que los conejillos picaran y se engendrara un boom.

La labor de un Gobierno que carece de control sobre la política monetaria ante una crisis debería pasar por flexibilizar al máximo los mercados de factores y por incrementar la renta disponible de los individuos. Para lo primero sería necesario acometer una reforma laboral drástica, más allá de la fotografía corporativista a que da lugar el llamado "diálogo social"; para lo segundo, nada mejor que reducir el gasto público y rebajar los impuestos.
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5 de Septiembre de 2007

Conferencia sobre la inflación en el Juan de Mariana
Este próximo sábado 8 de septiembre daré en el Instituto Juan de Mariana una charla sobre el patrón oro y la inflación real en España durante los últimos 35 años. Estará basada en un informe que esperamos publicar durante los próximos días y que se presentará en primicia.

Espero que podáis asistir.
La crisis de la economía
Ayer escribí en Negocio un análisis sobre el inicio de la crisis en el modelo económico español centrado en la construcción. Podéis leerlo aquí en la página 23 (pdf).

1 de Septiembre de 2007

Entrevista en "El Periódico" (de Ecuador)

Gracias a Juan Fernando Carpio me han entrevistado en un diario de Ecuador, con infinita más pompa de la que merezco. Básicamente hablo de la globalización, la importancia de la propiedad privada y el papel del liberalismo en el desarrollo económico. Podéis leerla aquí.
Botswana y Zimbabwe
Debido a que algunas personas me lo pidieron, acabo de traducir al español mi artículo que compara la evolución de la riqueza y la libertad entre Botswana y Zimbabwe. Lo podéis leer aquí.

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