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Todo un hombre de Estado: Abril 2009

30 de Abril de 2009

Cómo malinterpretar los datos
Es curioso como Escolar malinterpreta los datos de la evolución de empleos fijos y temporales. Al constatar que el número de trabajadores fijados ha repuntado ligeramente y el de temporales se ha desplomado, concluye:
Dice la patronal que en España despedir es caro. A la luz de estos datos, es obvio que para la mayoría de los empresarios despedir resulta innecesario, ¡para qué complicarse!: basta con no renovar el contrato temporal a ese enorme porcentaje de trabajadores precarios, esa casta sin derechos, para ahorrarse hasta la indemnización. El ajuste laboral –ese terrible eufemismo– no es ni caro ni barato: es simplemente gratuito.
Es el mismo argumento que emplea Elena Salgado. Si se han despedido 800.000 trabajadores en un trimestre, ¿cómo puede decirse que el despido en España es caro? 

Si leyera a Egócrata –poco sospechoso de tener algo que ver con el liberalismo– entendería por qué los datos que aportan demuestran exactamente lo contrario de lo que cree que exhiben:
Tenemos empresario Pepitez, que tiene una empresa con dos trabajadores. El Trabajador A es Mariano, 47 años, contrato indefinido. Lleva 20 años haciendo lo mismo en el mismo sitio. El Trabajador B es Ruperto, 26 años, dos másters, un montón de ideas brillantes y un contrato temporal de un año, prorrogable.
 
Llega la recesión, y la facturación baja. Pepitez tiene que librarse de un empleado. Despedir a Mariano, un tipo honesto pero gris, le cuesta un montón de dinero. Despedir a Ruperto, en cambio, es totalmente gratis. Para que no le despidan, a Ruperto no le basta ser un visionario con una capacidad de trabajo descomunal; la producción que genera tiene que ser mayor que la de Mariano más lo que cuesta despedir a Mariano.
Dado que es caro despedir a algunos trabajadores, la crisis se ceba con los mismos. Esto es una pura cuestión de incentivos. Por tanto sí, la patronal está interesada en poder redistribuir mejor a quien despide; que no tenga que cargarse a los temporales por el simple hecho de que el Estado penalice despedir a los fijos.

La solución de Escolar obviamente pasa por encarecer todos los despidos. Como si en este país no hubiese que adaptar nada; como si pudiéramos seguir produciendo 800.000 viviendas anuales (para eso está adaptada nuestra economía y nuestros puestos de trabajo) o como si pudiéramos dejar de hacerlo sin despedir a nadie.

La solución de Egócrata en cambio pasa por crear un fondo común al que el empresario aporte una suma fija por número de trabajadores. Es cierto que con ello eliminamos los incentivos a que la crisis se cebe en los temporales, pero no el otro problema fundamental (aparte del que comenta Esplugas) que tienen las indemnizaciones por despido: el encarecimiento artificial de contratar a un trabajador.

Desde luego, con el sistema actual de indemnización ex post, ese coste es menos visible. ¿Cómo la indemnización por despido aumenta el coste de contratar a alguien si todavía no se le ha despedido? La respuesta es sencilla y se llama provisiones por pérdidas esperadas. Todas las empresas lo hacen por otros conceptos (depreciación, impagados...) y aun cuando no contablemente, también lo hacen en materia de empleo. Con la propuesta de Egócrata ese coste se visualiza de manera mucho más clara: aparte del salario neto, cada empresario tiene que pagar un seguro por trabajador para cuando sea despedido.

Por consiguiente, la confluencia de indemnizaciones al despido ex post o ex ante, cotizaciones a la seguridad social y demás gastos que se repercuten ilusoriamente sobre el empresario, elevan el coste total que representa cada trabajador para el empresario y, por tanto, hacen que el salario mínimo interprofesional suponga una barrera para la contratación de un mayor número de personas. Al final, la solución a esto pasa por un despido libre, que no necesariamente gratuito.

Por cierto, en realidad la opción de que el Estado nos agrupe en una indemnización futura el salario extra que podríamos haber obtenido mes a mes resulta bastante ineficiente, ya que privamos al trabajador de la opción de reinvertir y capitalizar esa suma a tasas superiores a las que lo puede hacer el empresario. Pero bueno, en esto no creo que a nadie le importe lo más mínimo el trabajador, lo que cuenta es la ideología.

29 de Abril de 2009

Interpretaciones peculiares de la crisis
Esta mañana he dado una charla sobre la crisis en la Universidad Carlos III de Madrid invitado por UDE. Anoto la interpretación más disparatada de la crisis que nos ha ofrecido un asistente de edad avanzada: "La crisis la ha provocado deliberadamente el judaísmo internacional que está al frente de todos los bancos para crear un Gobierno mundial dirigido desde Israel". Por supuesto, el señor se declaraba marxista y reclamaba soluciones socialistas a la crisis, como abolir el capitalismo y nacionalizar toda la economía al estilo cubano. Que no se diga que nazis y comunistas no se complementan bien.
Parece que ya se puede contar
Como ya comenté hace unas semanas, tenía algún proyecto entre manos que esperaba ir contándoos. Bueno, aquí está. Más en los próximos días:
Rodríguez Braun se sumará, en un par de semanas, con un libro: «Una crisis, cinco errores» (LID), escrito junto a Juan Ramón Rallo. «Se pretende llamar la atención sobre cinco errores de esta crisis que hay que evitar». Los enumera: pensar que hay un culpable político (el liberalismo); un culpable moral (la codicia); otro económico (el mercado); que hay que rescatar a la banca a cualquier precio y que hay que aumentar el gasto para disminuir el paro.

25 de Abril de 2009

De nuevo, los bancos no crean dinero
Aunque sea inútil, voy a proseguir con el tema de la expansión crediticia que efectúan los bancos. José María ha puesto un ejemplo en los comentarios del post anterior que copio como punto de partida:

Supongamos solo dos bancos A y B, supongamos dos instantes de tiempo 1 (inicial) y 2 (final). Supongamos por simplificar que inicialmente A y B no tienen dinero en efectivo alguno y que no tienen depósitos ni créditos.

Supongamos en esta situación inicial que una persona X ingresa 100 unidades monetarias en el banco A y no dispone de ellas en todo el tiempo que transcurre desde 1 a 2.

Para el banco A se produce un asiento del tipo:

100 Caja a Depósito con X 100

Supongamos ahora que el banco A concede un crédito a la persona Y por el máximo legalmente permitido por el coeficiente de caja que supondremos del 10%. El asiento del banco A sería algo así como:

90 Crédito a Y a Caja 90

Además tiene que constituir un depósito del 10% de 100 en el banco central para cumplir la ley:

10 Depósito en el Banco Central a Caja 10

¿Cuál es en esta situación la contribución a la masa monetaria M1 del banco A?

Caja : 100 – 90 – 10 = 0

Depósitos: 100 + 10 = 110

Ahora supongamos que la persona Y va con su dinero del crédito al banco B y constituye un depósito de 90. Veamos los asientos contables del banco B.

90 Caja a Depósito con Y 90

Ahora supongamos que el banco B concede un crédito a Z por el máximo legal, los asientos contables serán:

81 Crédito a Z a Caja 81

Además tiene que constituir un depósito del 10% de 90 en el banco central para cumplir la ley:

9 Depósito en el Banco Central a Caja 9

Supongamos que Y dispone de su depósito para realizar una inversión inmobiliaria, el asiento contable del banco B sería:

90 Depósito con Y a Caja 90

¿Cuál es en esta situación la contribución a la masa monetaria M1 del banco B?

Caja : 90 – 81 – 9 = 0

Depósitos: 90 - 90 + 9 = 9

Total = 9

Ahora nos situamos en la situación temporal final y suponemos que todos devuelven sus créditos. No considero los intereses por simplificar.

En el banco A harían el siguiente asiento:

90 Caja a Crédito a Y 90

¿Cuál es en esta situación la contribución a la masa monetaria M1 del banco A?

Caja : 90

Depósitos: 110

Total = 200

En el banco B harían el siguiente asiento:

81 Caja a Crédito a Z 81

¿Cuál es en esta situación la contribución a la masa monetaria M1 del banco B?

Caja : 81

Depósitos: 9

Total = 90

Total de la contribución a la M1 de los bancos A y B en la situación final: 200 + 90 = 290

Cuál es el aumento de la masa monetaria M1 entre la situación inicial y final?

290 – 119= 171

Conclusiones:

-La masa monetaria se incrementa por la acción de los bancos.

-Los bancos crean dinero.

-¿Surge de la nada este dinero? Desde el punto de vista del banco sí, porque se ha limitado a crearlo gracias al amparo legal que se lo permite.

-Los bancos cometen fraude porque se apropian del trabajo de todos los demás.

-El fraude está respaldado legalmente, lo conocen muy pocos, ni siquiera todos los universitarios lo entienden (ejemplos evidentes Rallo, Kantor, Merco, …)

-No importa que economistas de prestigio lo expliquen incansablemente, siempre habrá manadas de imbéciles para decir que es imposible que eso suceda.

José María comente varios errores económicos y contables que voy a analizar. En lugar de hacerlo con asientos contables, lo haré con hojas de balance, ya que resulta mucho más clara para distinguir la situación concreta de cada banco. Tampoco voy a considerar como José María que existen dos períodos, en esencia porque entiendo que cada decisión del banco o de sus clientes sucede en un período.

Otro error que comete José María es considerar que la M1 es igual a los depósitos más las reservas de los bancos. No, la M1 es igual a los depósitos de los bancos más la moneda en circulación. No es lo mismo moneda en circulación (o en manos del público o currency in circulation) que la moneda inmovilizada en las reservas de los bancos comerciales para atender sus depósitos (currency in bank vaults). Aquí lo explican:

The currency component of M1, sometimes called "money stock currency," is defined as currency in circulation outside the U.S. Treasury, Federal Reserve Banks, and the vaults of depository institutions.

Por lo demás, sigo sus supuestos y su modelo salvo donde se equivoque. Así:

En el período 1 el depositante X deposita 100 onzas de oro en el banco A.

Banco A

Activo: 100 caja

Pasivo: 100 depósitos X

M0=M1=100

En el período 2 el banco A concede un crédito al individuo Y de 90 (esto es, le entrega 90 onzas de oro a cambio de que se las devuelva en el futuro), por lo que tiene que constituir una reserva de 10 en el banco central.

Banco A

Activo: 90 crédito Y + depósito banco central 10

Pasivo: 100 depósito X

M0= 90 onzas en manos de Y + 10 onzas en el banco central

M1= 90 onzas en manos de Y + 100 depósito de X = 190

En el período 3, el individuo Y deposita las 90 onzas de su préstamo en el banco B

Banco B

Activo: Caja 90

Pasivo: Depósito Y 90

M0= 90 onzas de oro en el banco B + 10 onzas en el banco central= 100

M1= 100 de depósito en el banco A + 90 depósito en el banco B=190

En el período 4 el banco B concede un crédito de 81 al individuo Z (esto es, le entrega las 81 onzas que tiene en caja a cambio de que las devuelva en el futuro) y por tanto tiene que constituir un depósito en el banco central de 9

Banco B

Activo: Crédito 81 Z+ depósito en el banco central 9

Pasivo: Depósito Y 90

M0= 81 onzas en manos de Z + 9 onzas en el banco central (depósito de B)+ 10 onzas en el banco central (depósito de A) = 100

M1 = 81 onzas en manos de Z + 100 depósito X + 90 depósito Y = 271

En el período 5, el individuo Y quiere hacer una inversión inmobiliaria y le pide al banco B que le entregue las 90 onzas de oro a las que tiene derecho por su depósito. Si miramos el último balance del banco B, sin embargo, B no tiene 90 onzas en caja, de modo que no puede pagar. Lo único que puede hacer es vender en el mercado su crédito con Z de 81 onzas y pedirle al banco central que le devuelva las 9 onzas. José María asume erróneamente en su ejemplo que el banco 90 le puede devolver sin problemas las 90 onzas a Y, pero eso no es así, simplemente porque no las tiene (¡se las ha prestado a Z!).

En realidad, la manera habitual que tendrá el banco B para pagar será pidiendo prestado 90 onzas a otro banco (por ejemplo el banco C). Lo asimilaremos a que el banco C haga un depósito en B (que es como opera el mercado interbancario). Esto es:

Banco B

Activo: Crédito 81 Z+ depósito en el banco central 9 + 90 caja

Pasivo: Depósito Y 90 + Depósito banco C 90

De este modo, cuando Y le pide que le devuelva el dinero:

Banco B

Activo: Crédito 81 Z+ depósito banco central 9

Pasivo: Depósito C 90

M0= 81 onzas en manos de Z + 9 onzas en el banco central + 10 onzas en el banco central + 90 onzas en manos de Y = 190

M1= 81 onzas en manos de Z + 90 onzas en manos de Y + 100 depósito X + 90 depósito banco C= 361

Fijémonos que aquí ha aumentado M0 simplemente porque hemos introducido el supuesto de que había otro banco con 90 onzas de oro. Es decir, desde un principio M0 era 190. Sin ese banco, B tendría que haber vendido al descuento su crédito contra Z por un precio inferior a 81 (lo que equivale a una cancelación anticipada del préstamo por un monto inferior al prestado).

Por último, ¿qué sucede cuando todos devuelven sus préstamos en el período 6? Es decir, cuando Y devuelve las 90 onzas al banco A y Z devuelve las 81 onzas a B:

Banco A

Activo: 90 caja + 10 depósito banco central

Pasivo: 100 depósitos X

Banco B

Activo: 81 caja + 9 depósito banco central

Pasivo: 90 Depósito banco C

M0= 90 onzas en A + 10 onzas en el banco central (depósito de A) + 81 onzas en B + 9 onzas en el banco central (depósito de B) = 190

M1= 100 depósitos X + 90 depósito banco C =190

M0=M1=190

Por tanto, como ya dijimos en el post anterior, cuando todo el mundo devuelve sus créditos, M0 vuelve a coincidir con M1.

Por tanto. Revisando las conclusiones de José María:

-       M1 se incrementa por la acción de los bancos, pero M1 está compuesto en buena medida por deuda de los bancos. Son simples promesas de entregar M0. La cuestión realmente relevante es si el volumen de M1 existente es sostenible con el de M0. Quienes defendemos una reserva 100% en activos líquidos (esto es, que no haya descalce de plazos) creemos que el único nivel sostenible es aquel en que M0=M1, si bien no limitamos la definición de M0 sólo al oro. También la plata y las letras de cambio de calidad entran en M0. En todo caso, esto está sujeto a discusión.

-       Los bancos no crean dinero. El dinero es M0. Si los bancos crearan dinero, cualquier nivel de M1 sería sostenible por sí mismo, ya que el depósito de los bancos sería un medio último de pago (según la definición que la mayoría manejáis de dinero: saldar deudas).

-       Los depósitos del banco no se crean de la nada. Por cada depósito hay un activo: caja o crédito. Dado que los créditos tienen valor (son activos de renta fija) es incorrecto decir que eso es NADA. Vamos, no creo que si me apropio con todos los activos del banco Santander me situación patrimonial no mejore.

-       Los bancos sólo se apropian de algo que en teoría no les pertenece al cobran intereses. En este ejemplo, donde José María deliberadamente ha suprimido los intereses los bancos no se apropian de nada. En esencia, porque los bancos considerados no tienen fondos propios. Y sin fondos propios todos los activos del banco son propiedad de sus depositantes.

-       El fraude no es que los bancos creen dinero de la nada (que no lo hacen) sino que incurran en estrategias financieras insostenibles sin consentimiento de sus clientes; que se utilice el banco central para refinanciar su deuda imponiéndonos al resto inflación; que no se les apliquen las leyes de suspensión de pagos y quiebra como al resto de empresas.

-       Keynes decía que la inflación era tan compleja que ni siquiera un hombre entre un millón era capaz de entenderla. No creo que estos simples apuntes contables sean tan complicados, aunque algunos se empeñan en buscar conspiraciones por todas partes.

24 de Abril de 2009

Para empezar, que dimita Zapatero
Mi valoración sobre los cuatro millones de parados:
Tres son las recetas esenciales que hacen falta no sólo para solucionar la lacra del paro, sino para empezar a salir de la crisis. Primero, liberalización profunda de todos los mercados (laboral, energético, minorista y de transportes). Segundo, poner fin a todas las iniciativas de rescates de promotores y demás empresas en dificultades. Tercero, recorte muy drástico del gasto público para eliminar el déficit público y poder bajar impuestos.

Este Gobierno ni tiene voluntad ni está en absoluto legitimado para liderarlas, ya que lleva meses sosteniendo que tales medidas son justo las contrarias a las que hay que adoptar. Así les va y así nos va. Por tanto, parece que la primera decisión importante de política económica a aprobar debería ser el cese de Zapatero y la convocatoria de nuevas elecciones. Claro que esto no es más que política ficción: ni Zapatero va a disolver las Cortes en sus horas más bajas ni probablemente Rajoy tenga el valor necesario para sacar ese programa adelante.
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Entrevista sobre las pensiones
El martes pasado Antonio Salazar me entrevistó en La Gaveta de Tenerife a propósito de las pensiones públicas. Podéis oírlo aquí.

22 de Abril de 2009

Dinero y promesas de dinero
Siguiendo con la discusión, copio un fragmento del libro The promises men live by de Harry Scherman:
¿Qué es el dinero? (…) Pocas personas se dedican realmente a analizar la cuestión. Todos asumimos que como utilizamos diariamente lo que llamamos dinero, gracias a nuestra experiencia personal a lo sabemos. Esto sería así si realmente analizáramos nuestra experiencia, pero no lo hacemos. Es una de las típicas causas de confusión: nuestras acciones se acostumbran y las razones originales que las inspiraron se olvidan.

Hemos dicho en el capítulo anterior que la mayoría de nuestros problemas de comprensión del dinero pueden encontrarse en nuestra psicología. Esto es cierto, en la medida en que el misterio del dinero pivota sobre dos falacias. Las dos están relacionadas con el dinero y el Gobierno, una relación que pocas veces se observa con claridad.

La primera (…) se deriva de que pocas personas se dan cuenta que los que usamos como dinero son simples promesas de pagar dinero por parte del Gobierno o del banco central. Por tanto, identificamos la promesa con el dinero. (…)

La segunda es como un hermano siamés de la primera. Tiene su origen en lo que ya hemos analizado: los poderes del Gobierno son absolutos en la comunidad que gobierna. Si bien en teoría puede ser así, en la práctica rara vez lo es. En relación con el dinero, esta vieja idea nos sugiere que los Gobiernos tienen la capacidad de crear dinero, cuando esto es completamente falso. (…)

El problema de ambas está en creer que lo que cientos de millones de personas utilizan como dinero debe, por sentido común, ser dinero. Si los hombres moderno utilizaos las promesas del Gobienro o del banco central tal y como antes se utilizaba el ganado o el tabaco, ¿por qué no podemos llamar dinero a esas promesas? Realizan todas las funciones y tareas y responden a los mismos objetivos que el oro o cualquier otra mercancía que pueda llamarse dinero.

Sin embargo, no hay un punto de vista más pernicioso que este, ya que se basa en la arrogancia de la lógica verbal. Pero el razonamiento se olvida de un punto esencial. Las promesas de pagar dinero realizan todas las funciones del dinero real sólo porque son promesas de entregar dinero real y porque no sólo se cree sino que en circunstancias normales son promesas que se cumplen. En caso contrario, no se creería en ellas. Pese a lo anterior, siguen siendo promesas. ¡Y las promesas pueden incumplirse!

Queda clara, pues, la distinción entre promesas, que son simples palabras, y un monto de oro o plata contante y sonante. Si la promesa no se cumple, la persona que confiaba en ella se encuentra que se ha quedado sin nada. Si lo que una comunidad utiliza como dinero es una simple promesa del banco central o del Gobierno de entregar dinero de verdad, es peligroso considerar que la diferencia entre ambos no existe. Decenas de millones de personas han descubierto por propia experiencia que ese es un trágico error. Pero aun después de padecerlo no sabían qué había sucedido. Se quedaron con las manos vacías sin nada de riqueza: eso es lo único que todo supieron. No se dieron cuenta de que lo que sucedió es que lo que era una promesa en la que se creía se incumplió de manera definitiva. Y no se dieron cuenta de esto, porque no sabían desde el comienzo que era una promesa.
Tómbolas monetarias
Hoy escribo en Libertad Digital sobre la absurda propuesta de dos de los economistas más importantes del mundo, Mankiw y Krugman. Como digo en el título, una tómbola monetaria. En realidad, resucitar las ideas de Silvio Gesell como el propio Mankiw reconoce:
Si piensa que todas estas divagaciones sobre un dinero que tiene que sellarse cada semana en la Administración y perder forzosamente una milésima parte de su valor son cosa de una ciencia económica primitiva y poco desarrollada que carece de encaje en la refinada, formalizada y matematizada teoría económica moderna, se equivoca. Dos de los economistas más destacados de la actualidad –uno de ellos es el autor de la mayoría de los libros de texto de Introducción a la Economía de las facultades españolas y el otro recibió el Nobel en 2008– han resucitado esta semana las ideas de Gesell.

Después de decir tamañas barbaridades, aún pretenden que se les tome en serio. Esto no es ciencia económica, sino más bien nigromancia. Tiramos unos daditos y a quien le toque, que lo pierde todo, con independencia de su condición, mérito y perspicacia empresarial. La ruleta rusa coactiva y nacional.

El plan de Krugman y Mankiw no pasa por sacar a la economía de la crisis, sino por perpetuar ésta evitando cualquier reestructuración de aquélla. Por eso quieren cargarse la soberanía del consumidor y obligarnos a dilapidar nuestro dinero: para que todos los empresarios que han malinvertido durante estos años puedan seguir vendiendo su mercancía averiada. No son los promotores inmobiliarios los que han de abandonar el sector y vendernos sus stocks de viviendas a precios de saldo: somos nosotros, los consumidores y los ahorradores, los que hemos de comprar sus productos so pena de vernos arruinados por un sorteo estatal.
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21 de Abril de 2009

¡No copien a España!
Este mes he publicado en el Cato un artículo donde señalo por qué Estados Unidos no debería copiar a España, ni en el modelo energético ni en el financiero:
Varios investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, entre los que me encuentro, hemos analizado la experiencia española de inversión en green jobs que tanto agrada a Obama. Los resultados son lo bastante descorazonadores como para que se continúe planteando seriamente las subvenciones a las renovables: por cada empleo que se creó en este sector, se destruyeron 3,2 en el resto de la economía. O, dicho de otro modo, el efecto neto de intentar crear un puesto de trabajo adicional en la economía vía energías renovables fue el de destruir 2,2 empleos en su conjunto. Así, si Obama pretende crear entre 3 y 5 millones de puestos de trabajo, sólo logrará destruir entre 6,6 y 11 millones.

Todas estas injerencias del Estado en el sistema bancario español no han evitado que nuestras instituciones comiencen a quebrar. A finales de marzo, el Banco de España tuvo que intervenir una caja de ahorros que contaba con un agujero de 3.000 millones de euros. Lo curioso del caso es que las pérdidas no procedían de invertir en complejos productos estructurados como los CDO, sino de prestar dinero a promotores inmobiliarios, una actividad bastante típica del modelo de banca tradicional hiperregulada que Geithner pretende generalizar. Tampoco las provisiones sistémicas le sirvieron de nada a la caja para evitar su insolvencia.
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19 de Abril de 2009

Las consecuencias de una mala definición de dinero
Qué es el dinero y si los bancos lo crean, no es un debate meramente terminológico o al menos sus implicaciones no son meramente terminológicas. La conclusión de sostener que los bancos crean dinero tiende a ser la de concederle ese privilegio de manera monopolística al Estado. Lo podéis leer en un comentario en la anterior anotación. El mismo mal argumento sirvió a Robert Peel para monopolizar las emisiones de billetes en el Banco de Inglaterra, prohibiendo la competencia que le suponían los bancos comerciales. Traduzco el discurso de Peel de 1844 porque es muy ilustrativo de cómo la confusión terminológica (los pasivos bancarios no pueden ser dinero porque el dinero, el efectivo, el activo circulante, sólo puede ser un activo, como bien comprendía, por ejemplo, Henry Thornton) conlleva a las funestas decisiones políticas que hoy padecemos:
Debo declarar desde el principio que al utilizar la palabra dinero, quiero referirme sólo a la moneda del Reino y a los billetes a la vista y pagaderos al portador en oro. Cuando hablo de papel moneda me estoy refiriendo sólo a esos billetes. No incluyo ni las letras de cambio, ni los efectos pagaderos por los bancos u otras formas de crédito papel. Existe una distinción natural, desde mi punto de vista, entre las características de una promesa de pago a la vista y al portador que otras formas de papel comercial, y también entre los efectos que produce sobre los precios de las mercancías y los intercambios. El primero cumple todas las finalidades del dinero, ya que pasa de ano en mano sin necesidad de endoso y sin examen alguno, ya que hay confianza sobre el mismo; y por tanto es lo que se pretende que sea: efectivo o un medio circulante. En mi opinión la experiencia demuestra que el papel moneda, las promesas de pago a la vista y al portador en oro, mantienen cierta relación con el oro y con los tipos de cambio exteriores que no es mantenida por otras formas de crédito comercial.
Además, la idea de que los bancos crean dinero me parece profundamente antieconómica en sus raíces. Por dos motivos. a) Desde Menger sabemos que el dinero es una institución espontánea que no crea nada. ¿Cómo encaja esto con la afirmación de que los bancos pueden crear el dinero? b) El dinero es el bien más líquido de una sociedad, no es un medio con el que realizar pagos y saldar deudas, porque entonces todo sería dinero. Las crisis se producen porque se crean demasiados derechos sobre esa liquidez y ello permite que esa liquidez se inmovilice y se degrade en proyectos a largo plazo. Si los bancos crean dinero, esto es, crean liquidez, ¿cómo puede ser que las crisis se produzcan por un deterioro de la liquidez? Y si la liquidez la puede crear a discreción el sistema bancario, ¿no es acaso la respuesta óptima a una crisis de liquidez que el sistema bancario la expanda (esto es, que expanda el crédito?

Las dos implicaciones teóricas me parecen suficientemente desafortunadas como para moderar y matizar el uso de que la expresión "los bancos crean dinero de la nada". Pero, obviamente, lo más peligroso para el bienestar y la estabilidad económica son las implicaciones políticas: si los bancos son una institución tan especial como para crear dinero de la nada, concedámosle ese privilegio al Estado en exclusiva. Peel nacionalizó los billetes de banco, porque no creía que los depósitos a la vista fueran dinero. Quienes ahora sí lo creen defienden, como corolario lógico, que los depósitos de banco –el dinero– también sean nacionalizados. Esto es, que se viole una libertad económica tan básica como la de emitir promesas de pago a la vista en dinero; ya tengan esas promesas una materialización física (billetes) o sean una simple inscripción contable (depósitos).
Resumen sobre la repercusión del informe
En Libertad Digital tenéis un resumen bastante completo de toda la repercusión nacional e internacional que ha tenido nuestro estudio sobre las energías renovables. A los medios que ya he ido comentando, se le sumaron ayer el New York Times y El Mundo. Lo podéis leer aquí.

Por cierto, hoy en el suplemento de Mercados de El Mundo vuelve a aparecer el Instituto Juan de Mariana un artículo donde compara su posición con la de Greenpeace.
¿El dinero es aquello que salda deudas?
Una de las confusiones más extendidas que existe en economía, probablemente desde que Robert Peel pronunciara aquel absurdo discurso donde restringía el significado de dinero al oro y a los billetes del Banco de Inglaterra (lo que le sirvió para consolidar el monopolio del banco central en contra de la emisión descentralizada de billetes regionales y para prohibir de facto el descuento de letras), es que el dinero es aquello que sirve para saldar deudas. La mejor refutación que conozco sobre esta falacia es de Henry Dunning Macleod; la traduzco por su genialidad y sencillez. Por lo visto, hay que cargar contra algunos errores en todas las épocas:
Cuando el dinero se intercambia por bienes, no surge ninguna deuda. Y si se quiere decir que el dinero saldaría la deuda que habría surgido de la venta de los bienes, parece perfectamente obvio que eso mismo puede decirse de los bienes, esto es, que la entrega de los bienes salda la deuda que habría surgido de la venta de dinero. Es simplemente un intercambio; el dinero y los bienes saldan deudas de la misma manera. Por lo tanto, si la esencia del dinero es que salda deudas, los bienes son dinero exactamente por el mismo motivo que el dinero lo es. En Londres es bastante común saldar una deuda entregando acciones, por lo tanto estas acciones también serían dinero.

Asimismo, en innumerables casos es frecuente saldar una deuda entregando bienes. Un panadero o un comerciante de se té endeuda con un comerciante de vino y por conveniencia pueden pagarle con pan o té. Si lo hacen, la deuda se salda; con lo cual el pan y el té deberían ser dinero.

Así, en todos los casos de trueque, los bienes en ambos lados de la operación sirven para saldar las deudas que habrían surgido del intercambio; en consecuencia, ambos bienes son dinero.

Es más, intentemos comprobar esta doctrina con otros documentos mercantiles.

Imaginemos que un comerciante pone en circulación su letra de cambio y hay otra persona que le debe dinero por un importe igual al de la letra, y sucede que esa persona termina adquiriendo la letra. Cuando el comerciante le acuda para pedirle el pago, su deudor le entregará la letra. Y así la deuda se saldará; pero según esa doctrina, la letra sería dinero.

Imaginemos un panadero que emite billetes y descuenta la letra de un comerciante. Cuando llegue a vencimiento, el comerciante recolectará billetes del panadero en un número suficiente para pagar la letra. Cada uno estará igualmente endeudado al otro; y el pago se efectuará por derechos de crédito recíprocos: el mercader le entregará los billetes al panadero y éste la letra al mercader. Ambas deudas se saldan, tanto los billetes del panadero como la letra del mercader serían dinero.

Asimismo, si dos mercaderes aceptan sus letras de una misma cuantía y cada una cae en manos del otro, cada uno ofrecerá la letra del otro para saldar sus deudas. De modo, que las letras serían dinero.

La misma doctrina puede aplicarse a otros casos. Supongamos que un hombre compra un ticket de una compañía de ferrocarriles, de modo que la compañía está endeudada con el hombre. Cuando le proporcione el viaje, la deuda se saldará. Según la doctrina, el servicio de trenes es dinero.

Lo mismo si se compra una entrada en la opera; cuando se acuda a la misma, la deuda se salda y el servicio de opera sería dinero.

Y lo mismo si compra sellos de correos. La oficina está en deuda con él y esa deuda se salda llevando las cartas a su destino. Por tanto, el servicio postal sería dinero.

18 de Abril de 2009

Más sobre por qué los bancos no crean dinero de la nada
Aunque los argumentos básicos ya estén contenidos en el artículo que publiqué en el Instituto Juan de Mariana, voy a reagruparlos.

1. No crean dinero de la nada, sino contra su patrimonio

Hoy, los depósitos que crean los bancos son promesas de entregar a la vista dinero del banco central. Para lograr cumplir con esas promesas, los bancos tienen que gestionar su patrimonio. Cuanto más líquido sea su patrimonio, mayores probabilidades de cumplir con todos sus depósitos tendrán. Si el banco creara dinero de la nada, no estaría sometido a las obligaciones que representan los billetes (sería un falsificador). Sin embargo, si el banco no logra entregar a la vista todos los billetes que se le piden, debería caer en suspensión de pagos y liquidar su activo para realizarlo (otra cosa es que el Gobierno intervenga y aporte él el dinero). En la medida en que un banco que tenga un activo de calidad podrá satisfacer un mayor número de sus deudas a la vista que un banco con activos de pésima calidad, el banco no crea dinero de la nada. Lo crea contra su obligación a pagar billetes y habrá bancos más capaces de cumplir con sus obligaciones que otros. Por consiguiente, tan o más importante que estudiar los pasivos del banco (depósitos) es estudiar sus activo.

2. El banco crea obligaciones a entregar dinero, no dinero.

A menos que confundamos una obligación a entregar dinero con el mismo dinero, el banco no crea dinero de la nada. De hecho, los bancos caen un suspensión de pagos porque no pueden entregar el suficiente dinero (billetes del banco central) que representan sus depósitos. Si depósito bancario es igual a dinero, entonces el banco no tendría una sucesiva obligación que cumplir. Para ver el absurdo del razonamiento: ¿es lo mismo la comida que una obligación a entregar comida? ¿Acaso si yo asumo la obligación (imposible de cumplir por mi parte) de entregar un billón de toneladas de trigo ello significa que ese billón existe? No. Estoy creando promesas de entregar alimentos, peor no alimentos. Lo mismo con los bancos.

3. Los depósitos no son dinero, ya que no son aceptados por individuos no bancarizados

La idea de que se pueda pagar con los depósitos del banco confunde a muchos y les lleva a concluir que eso es dinero. Sin embargo, esta confusión procede de que no se entiende el mecanismo de compensación interbancaria que hay detrás. ¿Por que los individuos aceptan ser pagados con los depósitos de un banco? Simplemente: si el banco A reconoce al individuo a una promesa de entregarle 1000 billetes del banco central (tiene un depósito de 1000) y el individuo "a" le compra un coche al individuo b por 500, el individuo b acepta esas "500 promesas del banco A a entregar 500 billetes" por dos posibles motivos: a) porque irá a retirar los 500 billetes del banco A, b) porque tiene un depósito en el banco A o en el banco B.

En el primer caso, creo que estaremos de acuerdo en que no hay creación de dinero, porque el individuo B retirará 500 billetes de A; es decir, es equivalente a si el individuo a le hubiese pagado en efectivo al individuo b.

En el segundo caso, le que hace el sistema bancario es minimizar los movimientos de efectivo mediante la compensación de créditos y deudas. Si el individuo b es cliente del banco A, éste sólo reducirá los depósitos de a (es decir, el número de billetes que debe entregarle a la vista a A) e incrementará el depósito de b. En caso de que el individuo b sea cliente del banco B, este aceptará los depósitos de A por dos motivos: a) porque quiera pedirle al banco A que le entregue billetes o b) porque compensará sus posiciones con el banco A.

En el primer caso, estamos en las mismas: equivale a que el individuo a le pague al individuo b en efectivo y éste lo deposite en el banco B. En el segundo caso, los dos bancos sólo minimizan el movimiento de efectivo. Imaginemos que, por otras transacciones, el banco A tiene derecho a cobrar 400 billete del banco B. Pues bien, estos dos créditos se compensarán entre sí, de modo que el banco A le entregue a B sólo 100 billetes. En efecto, se han producido transacciones de 900 billetes con sólo un movimiento de 100. Y, de hecho, el banco A sól habría necesitado unas reservas de 100 billetes. ¿Estamos multiplicando la cantidad de dinero? No, lo estamos haciendo circular más rápido minimizando las necesidades de transferencias.

Pero cámaras de compensación existen en todos los mercados financieros y no creo que consideremos que se crean acciones o bonos de la nada.

4. Las crisis no se produce por un exceso de liquidez

Una implicación más importante de decir que los bancos crean dinero, es separar el significado de dinero del de liquidez. De acuerdo con Menger y Hayek, el dinero es el bien más líquido de una economía. Si decimos que los bancos crean dinero, diríamos que los bancos están creando liquidez y que, por tanto, la crisis actual se debe a que ha habido demasiada liquidez. La realidad es la contraria: la crisis se debe a que se han deteriorado extraordinariamente las posiciones de liquidez de los agentes económicos. Y ese deterioro se ha producido mediante el sistema bancario (y no precisamente creando dinero o liquidez, sino inmovilizando el escaso dinero que tienen en inversiones a largo plazo).

17 de Abril de 2009

El multiplicador bancario, al descubierto
En economía, los multiplicadores suelen ser engañosos y tendentes a llevarnos a la confusión. Con el multiplicador bancario pasa algo parecido. Parece como si los bancos crearan dinero de la nada gracias a que sólo tienen que mantener en reservas un porcentaje de las deudas que asumen. Así pues, parece que los bancos sean por ese motivo una suerte de privilegiados. Bien, recurramos a un ejemplo más sencillo para ver si efectivamente son por eso unos privilegiados y si realmente crean dinero.

Imaginad que un amigo me presta 1000 euros a un año. Yo, en lugar de tener el dinero parado, decido prestárselos a un empresario de mi barrio a 10 años. Aquí ya surge un problema de descalce de plazos: me he endeudado a un año y lo estoy prestando a 10. Pero ahora imaginemos que yo pienso o calculo que ese empresario al que le he prestado 1000 euros a 10 años no me pedirá cada año que le desembolse más de 100 euros. Por tanto, ¿por qué voy a tener 900 euros parados? Así, busco a nueve empresarios más que piense que se van a comportar como el anterior (es decir, que les voy a prestar 1000 euros pero sólo me pedirán anualmente el desembolso de 100). Por tanto, he concedido préstamos por 10000 euros pero sólo cuento con unas reservas de 1000. Por tanto, mi multiplicador ¿bancario? es de 10. Cuando termine el primer año, le pediré a mi amigo que me vuelva a prestar otros 1000 euros por otro año. Si mis cálculos son acertados y los empresarios no me piden más de 100 euros cada año, ni siquiera caeré en suspensión de pagos.

Pues bien, ¿realmente estoy creando dinero de la nada? ¿O simplemente estoy asumiendo unas deudas que no puedo asumir a la vista? Los bancos funcionan así con una salvedad: los empresarios a los que les he prestado el dinero a su vez me lo vuelven a prestar por el importe que no han dispuesto (esto es, los empresarios redepositan en el sistema bancario el dinero que se les ha prestado). Pero esto sólo sirve como alivio para las presiones de retirada de dinero de los bancos, no cambia la naturaleza de la operación.

Así, un banco calcula que las retiradas de depósitos que experimentarán cada día serán iguales a las entradas de caja que tendrán. Por eso restringen el crédito en momentos de tensión crediticia: si no prestan más dinero, paralizan las nuevas salidas de dinero y se quedan sólo con las entradas (repago de préstamos o captación de nuevos depósitos).

Pero no crean nuevo dinero, sólo ponen en circulación los saldos no dispuestos por sus depositantes (en el ejemplo anterior, yo prestaba el dinero cuyo reembolso no me reclamaban los empresarios a los que se lo había prestado).

Otra cosa es que esto sea sostenible. La gente no mantiene saldos de liquidez porque renuncie a utilizar esos fondos (y por tanto que puedan inmovilizarse a largo plazo) sino porque quiere tenerlos inmediatamente disponibles para cuando quiera. Dicho de otra manera, el ciclo austriaco demuestra que si yo les presto a los empresarios ese dinero: a) a medio plazo los empresarios comenzarán a reclamar el desembolso de más de 100 euros al año y b) mi amigo dejará de renovarme el préstamo anual antes de que terminen los 10 años.
La Casa Blanca responde a nuestro estudio de las renovables
Fue hace unos días durante la rueda de prensa del portavoz Robert Gibbs:
Q Back on the President's speech today, a Spanish professor, Gabriel Álvarez, says after conducting a study, that in his country, creating green jobs has actually cost more jobs than it has led to: 2.2 jobs lost, he says, for every job created. And he has issued a report that specifically warns the President not to try and follow Spain's example.

MR. GIBBS: It seems weird that we're importing wind turbine parts from Spain in order to build -- to meet renewable energy demand here if that were even remotely the case.

Q Is that a suggestion that his study is simply flat wrong?

MR. GIBBS: I haven't read the study, but I think, yes.

Q Well, then. (Laughter.)
Nadie dijo que los políticos tuvieran que informarse antes de gastar miles de millones de dólares. Copio en español la réplica que hemos remitido a los medios internacionales:
Si para vender unas piezas a otro país hay que crear una burbuja en todo un sector y enterrar unos 770 mil dólares de subvenciones por empleado, quizá sea mejor no vendérselas porque esos recursos podrían haber producido piezas más valiosas y más del doble de empleos en el resto de la economía de la que se detrajeron esos recursos. El portavoz de la Casa Blanca debería leer los estudios académicos antes de descartarlos sin conocimiento; sobre todo si el Gobierno de los EEUU piensa gastar miles de millones de dólares del contribuyente norteamericano, a través de subvenciones, en experimentos inciertos que, en España, con una experiencia de más de 10 años en esta senda, han producido resultados sumamente decepcionantes, incluso desde el punto de vista de creación bruta de empleo.
Por cierto, sumad a la cadena de reacciones Fox News y sobre todo este editorial favorable del Wall Street Journal.

Podéis leer el estudio aquí.
¿Crean los bancos dinero de la nada?
Recuperando el debate de hace unas semanas, hoy publico este artículo en el Instituto Juan de Mariana donde matizo la tan recurrente afirmación de que los bancos crean dinero de la nada. En realidad, ni crean dinero ni, aun cuando lo hicieran, lo harían de la nada. Cuestión distinta es que hagan un uso fraudulento o insostenible del dinero:
¿Crea la banca el dinero de la nada? Dicho así parece que los bancos puedan incrementar ilimitadamente la cantidad de dinero que hay en una economía sin coste alguno. Sin embargo, deberíamos tener siempre clara cuál es la diferencia entre un banco y un falsificador. El banco reconoce el "dinero" que crea como un pasivo propio mientras que el falsificador no. En otras palabras, el banquero cada vez que crea "dinero" asume una obligación (a diferencia del falsificador, quien se desvincula de su "obra" después de utilizarla) y por tanto no crea dinero de la nada, sino a partir de las obligaciones patrimoniales que asume.

Dado que los bancos sólo crean "dinero" a través de sus pasivos (billetes y depósitos), la liquidez máxima de estos activos financieros estará restringida por la liquidez de los activos reales del banco (y de los activos reales de los deudores del banco). En la medida en que el banco no puede crear liquidez originaria (dinero), me parece forzar el lenguaje y decir que la banca tiene la capacidad de crear "dinero".

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16 de Abril de 2009

El Banco de España, en la buena dirección
Por fin llega una propuesta regulatoria sensata sobre el sistema bancario, y casualmente desde dentro del Banco de España. En esencia:

- Prohibir el descalce de plazos, esto es, que una entidad no pueda endeudarse a corto e invertir a largo (Sin ser puristas, el descalce de plazos es otra forma de llamar a la reserva fraccionaria, que Huerta de Soto tanto tiempo viene señalando como causa de las crisis).
- Menor apalancamiento y más capitalización.
- No hiperregular el sistema financiero.

Básicamente lo que venimos defendiendo desde el Observatorio de Coyuntura Económica y que expliqué resumidamente aquí. Por cierto, la diferencia con la propuesta de Geithner es significativa: éste entiende que el descalce de plazos resulta arriesgado pero cree que es sostenible con la supervisión estatal.

Ahora sólo falta otro paso básico, aunque esto es complicado, especialmente que se proponga desde España porque su voz aislada pinta poco: volver al patrón oro. Como ya expliqué hace unos días, el banco central también arbitra plazos monetizando los activos a largo plazo de los bancos privados. Sin un patrón monetario es imposible distinguir entre qué activos deben ser monetizados y cuáles no (aunque es evidente que las hipotecas nunca deberían serlo, por ejemplo).

Con estas dos reformas tendríamos un sistema monetario infinitamente más estable y eficiente que el actual. Desde luego, sería menos eficiente que un sistema competitivo de banca libre, pero aun así podríamos darnos con un canto en los dientes. Especialmente comparándolo con lo de ahora.
Deflación: una pregunta simple
Estoy oyendo que la deflación es una cosa muy mala porque las economías occidentales sufren de un exceso de endeudamiento y la caída de precios eleva el coste real de la deuda. En este sentido, habría que regresar por cualquier medio a la inflación para aliviar la carga.

¿Por qué tanto fariseísmo? Si lo que se quiere señalar es que el volumen de deuda es demasiado grande y que por ello hay que diluirla con inflación, ¿por qué no se celebran los impagos de esa deuda? Lo mismo da (en realidad no, porque los efectos redistributivos son distintos) que se devuelva un menor poder adquisitivo porque el dinero valga menos o que se devuelva una menor cantidad de dinero con el mismo poder adquisitivo que antes (impago parcial de la deuda). 

Que el Gobierno intervenga para impedir que nadie quiebre y luego se busque impagar vía inflación esa misma deuda resulta un tanto esquizofrénico. ¿Será que el Estado es el mayor deudor de una economía?

15 de Abril de 2009

¿Éstas son las recetas del PP contra la crisis?
Acabo de publicar en Libertad Digital una valoración no demasiado positiva del plan del PP contra la crisis y de la primera medida de Feijóo: comprar a los promotores inmobiliarios sus stocks invendidos:
Si Feijóo compra a los promotores sus stocks de viviendas a los artificiales precios de la burbuja, no sólo les está regalando el dinero por haberse equivocado en el pasado, sino que está impidiendo que esas viviendas se vendan a precios suficientemente bajos como para que empresarios e inversores las destinen a proyectos que generen riqueza y encarrilen la recuperación.

Si en Estados Unidos algunos comienzan a hablar de un amago de mejora es porque allí del sector inmobiliario –donde comenzaron todos los problemas– ya ha terminado de ajustarse pese a los esfuerzos de Bernanke por volver a crear otra burbuja. En España ese ajuste ni está ni se le espera, básicamente porque todos los que han malinvertido en vivienda –promotores y bancos– saben que podrán chupar del bote del erario público gracias a la magnífica predisposición de todos nuestros políticos. ¿Para qué van a vender al sector privado los inmuebles a precios de ganga si saben que pueden colocárselos a los políticos a los infladísimos precios de la burbuja?
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14 de Abril de 2009

Regulaciones rígidas y patrón oro
Egócrata ha escrito un post en el que me atribuye ciertas ideas que son sólo parcialmente ciertas. Copio sus dos últimos párrafos:
La regulación bancaria no es cosa de odiar a los ricos, aunque la verdad, algunos se lo han ganado. Es limitar la capacidad destructiva de estos. Cuando un industrial invierte su dinero en un producto estúpido, el dinero que pierde es sólo suyo. Cuando un banquero hace una estupidez y la repite hasta el infinito, se lleva a medio país por delante. El estado debe regular a la banca para evitar esta clase de alocada concentración de riesgo y beneficios ficticios.

Rallo y los austríacos, por cierto, dicen esencialmente lo mismo en este aspecto. La diferencia es que ellos quieren limitar el riesgo del sistema utilizando un corsé monetario automático (y horrendamente restrictivo) como es el patrón oro, mientras que otros queremos volver a una regulación parecida (pero no idéntica; hay muchos aspectos irrecuperables) a la que el mundo tuvo entre 1945 y 1980. Rallo probablemente señalará (con razón) que el sistema de Bretton Woods era de hecho una variación sofisticada (y menos inflexible) del sistema de patrón oro, y estará más o menos en lo cierto. Lo que es seguro es que el sistema debe ser más restrictivo que el actual.
Sin extenderme demasiado. El problema esencial del sistema financiero, como ya he repetido muchas veces, es la estrategia de endeudarse a corto e invertir a largo. Si los banqueros tienen un enorme poder destructivo es esencialmente por esto. Supongo que todos estamos de acuerdo en que si los banqueros se dedicaran a emplear los depósitos en el mercado monetario (el mercado monetario de verdad, no el que colocan titulizaciones hipotecarias AAA haciéndolas pasar como líquidas), el riesgo de impago de los depósitos a la vista sería casi nulo. Por otro lado, tampoco creo que nadie llore por qué un banquero impague sus depósitos a 10 años, o al menos no creo que llore más que si una empresa emite bonos y los impaga. ¿Poder destructivo? Muy limitado.

Ahora bien, de lo anterior no debería deducirse que el problema de la transformación de plazos es que los banqueros someten a los depositantes a la vista a un riesgo mayor del que resulta lícito, sino que al degradar sin su consentimiento su posición de liquidez están engendrando el ciclo económico. Es decir, están inmovilizando fondos a largo plazo que debían estar permanentemente disponibles para hacer frente a las contingencias de una unidad económica.

Y aquí es donde entra el patrón oro. El banco central no deja de ser un banco más pero con un monopolio sobre la emisión de billetes. La naturaleza del billete es idéntica a la del depósito a la vista: pasivos a corto plazo del banco. El problema, por tanto, de los bancos centrales actuales es que se endeudan a corto plazo (emitiendo billetes o depósitos para los bancos comerciales) e invierten a largo (en los activos a largo plazo que continuamente refinancian a los bancos comerciales).

El patrón oro no es un mecanismo de ajuste automático (o no sólo) sino un mecanismo donde el dinero es dinero, es decir, donde un pasivo a la vista como el billete de banco ha sido emitido contra el activo a la vista más líquido que existe (no hay descalce de plazos). La ventaja del ajuste automático es derivada: gracias a la convertibilidad de los billetes, tanto los bancos privados como sobre todo los ciudadanos pueden controlar la gestión del banco y retirar el oro cuando sospechen que los activos del banco se están volviendo ilíquidos (esto es, cuando sospechen que está arbitrando plazos). El patrón oro, por tanto, devuelve la naturaleza dineraria al billete de banco (en lugar de concedérselo al papel moneda respaldado por inversiones de valor muy volátil y que no anclan ni pueden anclar el valor de la divisa) y constituye un mecanismo descentralizado muy eficiente para controlar las expansiones. Ahí acaba la historia.

Por cierto, Bretton Woods, por lo apuntado, dista mucho de ser un patrón oro. El gran economista Jacques Rueff no dudó en calificarlo como "el pecado monetario de Occidente". No es para menos: sólo los dólares eran convertibles en oro por parte de los bancos centrales extranjeros. Cualquiera que sepa un poco de expansiones crediticias sabe que un banco aislado no puede inflar sus pasivos ya que en las cámaras de compensación interbancaria generaría sistemáticamente saldos deudores que le vaciarían las reservas; pero al mismo tiempo, también sabe que si todos los bancos inflan en concierto, la expansión puede prolongarse durante mucho tiempo (ya que los mayores saldos deudores de un banco se compensan con los mayores de otro). Por eso es importante que el billete de banco sea convertible en oro para el ciudadano (y por eso los Gobiernos siempre han intentado crear barreras a esta libre conversión, como Inglaterra en el 25 cuando limitó la conversión ciudadana a lingotes de elevado valor).

Bretton Woods consistía en eso: una coordinación de todos los bancos centrales para inflar sus pasivos (esto es, para transformar plazos) combinado con una especulación en el mercado de oro (el London Gold Pool) para estabilizar el precio del oro a 35 dólares la onza. Sí, algo tenía que ver con el patrón oro, pero muy poco. Y desde luego no creo que sea el modelo hacia el que debamos avanzar, por mucho que supusiera una tímida mejora con respecto al cachondeo actual.

En definitiva, los hiperregulacionistas lo tienen fácil: si quieren estabilizar el sistema financiero que prohíban la transformación de plazos, también para el banco central. Si muchos no entendéis aquí la imperiosa necesidad de que exista un patrón oro, sólo tenéis que tratar de responder una sencilla pregunta, sin patrón oro ¿cómo podemos saber que el banco central no está transformando plazos? ¿Cuál sería el activo líquido contra el que podría emitir sus pasivos a la vista? Y si no entendéis por qué la transformación de plazos no es sostenible es que todavía seguís pensando que los recursos económicos son infinitos y pueden estar en varios lugares a la vez.

13 de Abril de 2009

Futuribles cada vez más presentes
Después de las últimas noticias (I, II), vuelvo a plantear las mismas preguntas que hace cuatro meses:
1º El Gobierno no liberaliza el mercado laboral ni lleva a cabo ninguna política económica sensata
2º El paro se va al 20%
3º Los desempleados siguen sin encontrar trabajo y se les acaba la prestación pública
4º El Gobierno se sigue negando a liberalizar y crea ayudas especiales para los desempleados en forma de subvenciones directas o de más obra pública
5º El déficit se va al 10% y la deuda pública termina en pocos años en el 80-90% del PIB
6º El Gobierno se niega a reducir el gasto público y anuncia una fuerte subida de impuestos para empezar a amortizar la deuda (IVA al 25%, tipo máximo del IRPF al 50-55%, impuesto sobre plusvalías al 25%...)
7º ¿Estaría la evasión fiscal especialmente justificada en este caso?

12 de Abril de 2009

Dos entrevistas en la COPE
En en Instituto Juan de Mariana seguimos colaborando semanalmente con COPE Cataluña en su sección de Economía Alternativa. Tenéis los audios en la web. Por mi parte os enlazo dos de las últimas entrevistas que me han realizado (aparte de la que ya os enlacé sobre el coste económico de las renovables): una repasando los avatares del caso Enron y otra valorando la reciente cumbre del G-20.

11 de Abril de 2009

Huerta de Soto en Expansión
El profesor Jesús Huerta de Soto (como siempre digo, el único economista del mundo que posee una teoría escrita y general capaz de explicar la práctica totalidad de la actual crisis sin recurrir a carambolas como "tormentas perfectas" o a arbitrariedades como "pinchó la burbuja porque sí") ha escrito un artículo en Expansión donde explica la situación en la que nos encontramos ahora:

Son pues tres los escenarios que se abren ahora: Primero, poco probable, que la agresiva política de inyección monetaria reproduzca la burbuja (sería el peor de todos, pues sólo se lograría a costa de hacer mucho más grave una nueva recesión en el futuro que llegaría inexorablemente en el momento en que, ante el primer repunte inflacionario, se hiciera inevitable subir, aunque ligeramente, los tipos de interés). Segundo, la comentada japonización de la economía, como resultado del efecto bloqueante de la recuperación de los nuevos créditos concedidos.

Y tercero, que a pesar de los grandiosos y contraproducentes planes de salvamento, a trancas y barrancas, siga su curso la necesaria reestructuración (pero con un coste y duración mucho mayores de lo que habría sido preciso). En suma, en vez de una crisis en uve, profunda y rápida (que es lo que el mercado libre propiciaría), la intervención monetaria y gubernamental fuerzan innecesariamente una recesión mucho más prolongada y dolorosa. Dada la demanda social por “hacer algo urgentemente” en tiempos de crisis y recesión económica, quizás el verdadero arte político en estos momentos consistiría en transmitir la sensación de que se está haciendo algo con un conjunto de “medidas” que por su timidez, timing y diseño, en la práctica sean inocuas y no perturben el proceso espontáneo de saneamiento que ha iniciado el mercado.

Yo diría, sin embargo, que hay otro escenario posible y que es la hiperinflación, esto es, el default de los Estados ante la emisión de deuda pública masiva.

Como él, descarto que a medio plazo se produzca una nueva burbuja via crédito barato, ya que simplemente no existe demanda solvente de crédito: para ello hace falta un incremento de los fondos propios de los agentes económicos con respecto a su deuda (desapalancamiento); y una liquidación de las malas inversiones que haga atractivo endeudarse para invertir. Dicho de otra manera, hasta que no toquemos fondo y comencemos a recuperarnos, no es posible que nos reinflemos.

La japonización de la economía es un escenario bastante plausible, a lo que cabe añadir la hiperinflación si es que los agentes económicos consideran que los Estados serán incapaces de hacer frente a toda la deuda que están asumiendo. En Japón no ha habido hiperinflación simplemente porque es un Estado muy serio sin problemas para recaudar impuestos y porque los agentes todavía no dudan de que podrá repagar su enorme deuda pública (más del 160% del PIB). Por supuesto, niveles tan altos de deuda no serán tolerados en todos los países donde a poco que se suban los impuestos se hunde la recaudación y donde exista una cierta experiencia en impagos nacionales (es decir, los países en desarrollo tienen poco margen de endeudamiento).

Aunque, como Huerta, también considero probable que el mercado vaya por delante del Estado y el ajuste se termine produciendo antes de que nos hundan en la miseria. De momento parece que el ajuste inmobiliario ya ha terminado, que el ahorro está repuntando, que los precios de los activos se están ajustando e incluso que algún crédito empieza a reactivarse. Veremos.
Krugman sigue sin enterarse de nada
Krugman arremete contra los austriacos, o contra los teóricos de la resaca, como el les llama. Y lo hace planteándose dos preguntas (a la que en una actualización añade una tercera). Albert Esplugas ya ha tratado el tema. Aun así, me parece que pueden añadirse algunos comentarios de interés. 

Primero, Krugman se pregunta por qué si, según los austriacos, durante la fase pinchazo de la burbuja es necesario que se incremente el paro colocar a ese factor productivo en otras ocapaciones (desde las malas inversiones a las nuevas inversiones), en la gestación del boom económico no era necesario que hubiese desempleo para atraer a los trabajadores hacia las nuevas ocupaciones.

Murphy le contesta con lo evidente: las industrias que se endeudan para iniciar nuevos proyectos que sólo parecen rentables a los tipos de interés artificialmente deprimidos (tanto por el menor coste de su financiación como, sobre todo, por la NUEVA demanda a crédito que surge en la economía) son capaces de atraer a los trabajadores que están ocupados en otras industrias (o en el paro, véase el caso español) pagando mayores salarios.

Dado que no quiero asumir que un Premio Nobel no sabe cómo se forman los precios en la economía, quiero pensar que Krugman va un poco más allá y se plantea algo que, en apariciencia, tiene más sentido: si los trabajadores fueron desplazados desde la industria A a la industria artificial B gracias a la expansión crediticia, ¿por qué cuando se deja de inflar el crédito los trabajadores no pueden volver a la industria A?

Aquí el problema de Krugman y de todos los keynesianos es el de siempre, que carecen de una teoría del capital (ni buena ni mala, simplemente no la tienen). Mientras el crédito se infla, los factores productivos, incluidos los bienes de capital, se van inmovilizando y especializando en las industrias que dependen de que el crédito siga inflándose. Ya lo expliqué aquí, así que copio y pego:

Los factores productivos tienden a concentrarse en satisfacer del mejor modo posible su nicho de mercado y para ello van volviéndose cada vez más específicos: los trabajadores mejoran sus destrezas requeridas en su empleo, aparecen nuevos proveedores para cada bien concreto, surgen máquinas tecnificadas en una tarea determinada, etc.

Esta especialización y división del trabajo y del capital permite incrementar la productividad y mejorar la calidad de vida de los consumidores. Ahora bien, en sus grandes ventajas se encuentra también el germen de su riesgo. Una estructura productiva muy especializada y con factores muy específicos es también muy rígida y poco adaptable al cambio de demanda: dado que trabajadores y bienes de capital se han vuelto muy específicos, su recolocación hacia tareas distintas para las que fueron concebidas se dificulta. Es necesario pasar por un proceso de “reciclaje” en el que los factores van reconfigurándose para satisfacer la nueva demanda en el mercado, reciclaje que los keynesianos cortoplacistas suelen despreciar como de “recursos ociosos”.

El ciclo económico supone un caso particularmente abrupto de este proceso. Mientras los bancos centrales expanden artificialmente el crédito, la demanda de bienes de inversión y de consumo duradero se incrementa también artificialmente. Las empresas van adaptando sus estructuras a las nuevas demandas y cuando finalmente el flujo de crédito se corta, comienza un costoso proceso de quiebra y de reconversión de factores mediante sus liquidaciones en el mercado.

Un caso típico ha sido la construcción en España y en parte en EEUU: cuando los bajos tipos de interés dispararon la demanda de viviendas, el número de promotoras y constructoras comenzó a aumentar, los bancos se especializaron en la concesión de hipotecas y de préstamos a la construcción, muchos trabajadores dejaron de lado su formación para ofrecer su mano de obra a estas empresas y algunos proveedores como las cementeras también multiplicaron su actividad y sus inversiones. Con todo, la interrupción súbita en el crédito desplomó la demanda de viviendas y de todos estos sectores que tuvieron que empezar a adelgazar y a dejar de utilizar factores poco móviles entre actividades: el paro en la construcción creció, las constructoras, promotoras y cementeras quebraron o se reestructuraron, los bancos congelaron su cartera de hipotecas y el stock invendible de viviendas está tratando de enajenarse a precios cada vez más bajos.

Simplemente, industrias enteras desaparecen durante la expansión crediticia y van adaptándose a la nueva corriente de crédito.

La segunda pregunta de Krugman también está relacionada con la primera. ¿Por qué el desempleo no se concentra sólo en aquellos sectores o estados que sufrieron el boom? La respuesta de Mish que enlaza Esplugas es suficientemente concluyente y se relaciona con lo que explica antes: si un sector se expande, el resto no quedan aislados, sino que se adaptan entre sí. Y, por mucho que no se lo crea Krugman, los sectores más dañados han sido los que más se beneficiaron de la burbuja. Basta mirar cuánto ha variado desde 2007 (el S&P 500 lo ha hecho en un -41%) la cotización de los sectores que vivían del crédito:

- Constructoras: -55%
- Servicios de inversión: -55%
- Automovilísticas: -50%

Y ahora fijémonos en cuánto han variado otras industrias que objetivamente no se vieron afectadas por el crédito (ya sea porque no recibieron masivamente crédito para su desarrollo o porque su conexión con la demanda a crédito sea débil y fácilmente sustituible):

- Metales no preciosos: -1,26%
- Carbón: -4%
- Petróleo y gas: -14%
- Farmacéuticas: -30%

Dicho de otra manera, hay industrias que se han visto muy poco afectadas por la crisis (las minas de cobre, por ejemplo) y otras que obviamente lo han sido mucho. Creo que aquí hay poco que añadir.

Sin embargo, hay un punto que Mish no toca en su respuesta a Krugman. La crisis es global porque todo el sistema financiero y el monetario han ido dependiendo crecientemente del valor de los activos que están inflados y, por tanto, cuando estos han pinchado el crédito y el valor de las divisas se ha hundido. Los rescates oficiales han podido respaldar el valor de las monedas pero no hacer que vuelva a fluir el crédito (en esencia porque la demanda de moneda es bastante rígida por el repago de las deudas mientras que la demanda solvente de crédito es muy fluctuante). Pero es evidente que si la caída de precios de la vivienda se manifestó en una restricción del crédito para los productores de microchips es porque las instituciones financieras que actúan como intermediarias de ese crédito (incluido el banco central) se vieron de súbito en una situación de iliquidez e insolvencia debida a su alta dependencia de los créditos a los sectores inflados.

Por último, Krugman achaca a los austriacos la teoría de que hoy el desempleo se debe a que los trabajadores no quieren trabajar. En realidad, no están dispuestos a trabajar por salarios mucho más bajos que los que percibían durante el boom; salarios que en el caso de España, oh vaya, Krugman estima que deberían rebajarse en un 15%. Será que los españoles también son unos vagos para Krugman.

Por cierto, la razón de por qué los salarios deben bajarse está relacionada con lo que comentaba en el primer punto. Se ha destruido mucho capital en la economía durante el boom y ahora, obviamente, su productividad marginal es mucho más baja. A menos que se incremente la inversión en bienes de capital complementarios al trabajo (y, más importante, a los bienes de capital malinvertidos durante el boom que deberán reorientarse) la productividad no aumentará y no podremos regresar a los salarios del boom.

Sorprende que Krugman no entienda nada de todo esto. Aunque tenemos en cuenta sus modelos de referencia, entonces se comprende mejor.

10 de Abril de 2009

Geithner contra Geithner
Como vemos en el post anterior, la madre del cordero de esta crisis es, en última instancia, la confusión entre ahorro y saldos de caja. Cuando una entidad arbitra plazos pretende poseer liquidez al tiempo que dice estar invirtiendo esos fondos en otros activos. Así, los bancos de inversión no tenían activo circulante suficiente para amortizar el pasivo circulante, pero como se asumía que algunos activos fijos, como las titulizaciones hipotecarias, podían realizarse sin pérdida de valor (y aquí entra la responsabilidad directa de los bancos centrales, ya que fueron ellos quienes permitieron que este espejismo se mantuviera durante varios años), las inversiones a largo plazo también servían para atender las deudas a corto.

En junio de 2008, Geithner describió en un párrafo relativamente bien el proceso:
Este sistema paralelo ha financiado estos activos con deuda muy a corto plazo gracias a operaciones de repo bilaterales o trilaterales. Tal y como fue aumentando el volumen de actividad en los mercados de repo, la variedad de activos así financiados se extendió desde los más líquidos a los menos líquidos. Sin embargo, se asumía que estos activos podían realizarse por su valor en el balance, en parte porque esos activos tenían un rating crediticio similar a otros que pudieron venderse sin problemas en tiempos de turbulencias financieras. Pensaban que la liquidez de esos activos iba a conservarse siempre sin ningún problema, sólo porque lo había hecho durante bastante tiempo.
La descripción tiene algunos errores (los activos no eran líquidos, sino negociables) y algunas lagunas (eran negociables porque los bancos centrales los aceptan como colateral para refinanciar la deuda a corto de los bancos, esto es, tenían siempre un demandante de última instancia).

Lo que me interesa, sin embargo, es resaltar que Geithner, si bien observa donde está el origen de nuestros problemas financieros, no entiende en absoluto las causas de que esa estrategia sea insostenible. Unos párrafos antes, el propio Geithner comenta:
La gestación de este boom incluye un gran incremento de la cantidad de ahorros en relación con las oportunidades de inversión, un largo período de bajos tipos de interés reales alrededor del mundo, la mayor fluidez con la que se desplazaban los capitales por el undo y una menor percepción de riesgo e inflación.
Básicamente Geithner se suma a la teoría del savings glut. El problema es que poniendo en relación ambos párrafos, Geithner llama ahorro a lo que son saldos de caja. Los acreedores a corto plazo de los bancos no están ahorrando, ya que en cuyo caso tendrían que renunciar durante el período que dura la inversión a la disponibilidad de sus fondos; lo que hacen es conservar esos fondos en créditos a corto plazo que, sin embargo, se están utilizando para llevar a cabo inversiones a largo plazo.

El problema, por tanto, es el contrario al que apunta Geithner: había demasiadas inversiones y demasiado poco ahorro para financiarlas. El propio Geithner, por tanto, es presa del error que ha alumbrado este sistema financiero, creer que el dinero puede estar disponible para cuando lo necesitemos y a la vez invertido a largo plazo.

De ahí que las soluciones que aporte Geithner o sean irrelevantes (regulación) o insuficientes (reforzar los fondos propios). Obviamente, si exigimos que los bancos estén más capitalizados, la expansión crediticia que puedan realizar (inversión no respaldada por ahorro) se reduce. En el límite, si exigiéramos unos fondos propios del 100% sobre los activos, entonces no tendríamos un descalce de plazos. Lo que no entiende Geithner, sin embargo, es que reforzar un poquito los fondos propios del banco no evita las crisis, ya que para ello los bancos tendrían que incrementar sus fondos propios en la misma medida en que conceden crédito no respaldado por ahorro, de modo que la expansión crediticia quedaría autoesterilizada. Como explica Huerta de Soto en su libro (ay, si lo hubiesen leído):
Salvo que a lo largo del proceso, y con carácter independiente y voluntario, se produzca simultáneamente un incremento del ahorro voluntario de un importe al menos igual al crédito de nueva creación concedido de la nada por la banca, no será posible el mantenimiento y culminación de las nuevas etapas emprendidas más intensivas en capital, y se verificarán los típicos efectos de reversión que ya hemos estudiado con detalle, surgiendo con ellos la crisis y la recesión económica.
Eso es lo que Geithner no entiende y por eso las reformas del sistema financiero que están sobre la mesa no evitarán las futuras crisis económicas,
La dramática situación de la banca de inversión en septiembre
En parte por el informe de las renovables y en parte por otros temas que os iré contando pronto, me acabo de poner con el boletín del Observatorio de Coyuntura Económica correspondiente al tercer trimestre de 2008. Como sabéis, en estos tres meses se produce la quiebra de toda la banca de inversión de EEUU y de Freddie Mac y Fannie Mae.

Aunque muchos parecen interesados en restarle importancia al arbitraje de plazos (endeudarse a corto para prestar a largo) como causa de la crisis, la situación financiera de cualquier banco debería estremecer al personal. Adelanto uno de los gráficos más significativos:



Las empresas suelen financiar parte de su activo circulante como pasivo a largo plazo (o lo que es lo mismo, el activo circulante es siempre superior al pasivo circulante). Es lo que se conoce como fondo de maniobra y lo que permite evitar que las empresas caigan en suspensión de pagos y se fuerce una liquidación de su activo.

Los bancos, como ya expliqué en el tercer boletín, siguen la estrategia inversa: financian parte de su activo inmovilizado con pasivo circulante, de modo que éste es siempre superior al activo circulante. Esto es problemático, ya que si tienen que vender parte de su activo inmovilizado al descuento puede que sólo obtengan una fracción de su valor, con lo que las pérdidas pueden ser enormes.

Imaginad una empresa que tenga un activo fijo de 500, un activo circulante de 100, un pasivo fijo de 250, un pasivo circulante de 200 y unos fondos propios de 150. En este caso, la empresa tiene un fondo de maniobra negativo de 100, de modo que tiene que vender parte de los activos fijos valorados por 500 en el mercado. El problema que tiene es que si para obtener esos 100 tiene que vender una cantidad de activo fijo que tenga registrado por valor de 250, pasa a estar quebrada.

Pero al menos esta empresa, dentro de la imprudencia, es relativamente prudente ya que sus fondos propios son 1,5 veces superiores a su fondo de maniobra negativo (150 de fondos propios frente a 100 de fondo de maniobra).

Ahora volved a mirar el gráfico anterior, calculado sobre los datos del último balance disponible antes de la quiebra o reconversión de cada una de las empresas. En los bancos de inversión y las agencias gubernamentales los fondos propios sólo daban para cubrir entre un 5% y un 25% del fondo de maniobra negativo. Esto viene a significa que sólo con que tuviéramos que aceptar entre un 5% y un 25% de descuento en los activos fijos necesarios para cubrir la deuda a corto, el banco estaba quebrado. Sólo una enorme confusión sobre el significado de liquidez podía llevar a pensar que esos activos inmovilizados pueden venderse sin ningún descuento.

Si esto no es sintomático, entonces nada lo es.

9 de Abril de 2009

De desastre a calamidad
Hoy en Libertad Digital comento las primeras andanzas de la nueva ministra de Economía, Elena Salgado:
El "no podemos esperar a que la economía se recupere" significa que el Estado no puede tolerar y esperar a que toquemos fondo y a que desaparezcan todos los sectores que deben hacerlo. Por tanto, en lugar de facilitar el ajuste, perpetuará el desajuste. ¿Cómo? Aparte de con gasto público, forzando a los bancos a que proporcionen un poco de suero crediticio a nuestras industrias comatosas. La finalidad no sería reanimarlas –algo imposible–, sino mantenerlas inertes.

Lo que la locura de nuestros dirigentes no debería hacernos olvidar que la mayor amenaza que tiene por delante la economía española –si exceptuamos, claro, la suspensión de pagos del Estado– es la quiebra de su sistema financiero. No es que este fenómeno requiera de la colaboración decidida del PSOE –al igual que Caja Castilla-La Mancha, nuestras entidades ya han acumulado suficientes "méritos" en sus balances para colapsar de forma autónoma–, pero los planes de Salgado para nuestra economía pueden provocar que no sólo caigan los bancos que deberían caer, sino también los que no deberían hacerlo.
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8 de Abril de 2009

El estudio de las renovables, en Reason
Ya comenté algunos de los medios que se habían hecho eco del reciente estudio sobre las energías renovables en España que hemos elaborados algunos miembros del Instituto Juan de Mariana. Pues bien, ayer aparecimos también en Reason de la mano de Ronald Bailey.

7 de Abril de 2009

18 de junio en Madrid: Gold and Silver Meeting


Pre-inscripción aquí.

4 de Abril de 2009

Las hipótesis inflacionistas sobre el dinero
Charles Rist enumera en su libro los presupuestos en los que se basaban las teorías monetarias y bancarias de John Law. La lista es interesante ya que también se hallaba presente entre las teorías monetarias de los tiempos de Rist (primera mitad del s.XX) y sigue manteniéndose en las de la segunda mitad:
  • La volatilidad de los precios de los metales preciosos los vuelven inadecuados para servir como patrón monetario.
  • Los metales preciosos dejarán de utilizarse como dinero porque son demasiado abundantes y su valor se hundirá.
  • Los metales preciosos dejarán de utilizarse como dinero porque son demasiado escasos y ello los vuelve inapropiados para las necesidades del comercio.
  • El papel moneda es mucho más fácil de gestionar.
  • El papel moneda es mucho más barato que los metales preciosos.
  • El dinero es simplemente un medio de cambio (no un depósito de valor).
  • Cualquier objeto puede ser utilizado como medio de cambio y, por tanto, como dinero.
  • Atesorar dinero por parte de los ciudadanos es un acto perjudicial para la sociedad.
  • El Gobierno tiene que disponer de herramientas para contrarrestar ese acto dañino, gestionando el dinero de sus ciudadanos como gestiona las carreteras públicas.
  • La aceptación por parte de la ciudadanía de ciertos dineros fiduciarios en ocasiones especiales es una prueba de que la ciudadanía aceptará el dinero fiduciario en cualquier circunstancia.
Me parece una lista bastante exhaustiva que manifiesta el pobre desarrollo de la teoría monetaria en ciertos circuitos académicos. Supongo que fácilmente podremos detectar todas esas hipótesis en las teorías de cualquier economista ortodoxo. Así les va y así nos va. No estaría de más refutar todos y cada uno de esos puntos para dejar claro una vez más los pies de barro sobre los que se sostienen.

3 de Abril de 2009

El coste de las energías renovables
En los últimos meses he estado trabajano junto a Raquel Merino y José Ignacio García Bielsa, bajo la dirección de Gabriel Calzada, en un proyecto de la Universidad Rey Juan Carlos para aproximar el coste que ha supuesto para España la subvención en energías renovables. Los resultados del estudio, que ya está disponible, los podéis encontrar resumidos en la nota de prensa del Instituto Juan de Mariana. Alternativamente también podéis escuchar la entrevista que me hicieron en COPE Cataluña.

Lo cierto es que el estudio ha tenido cierta repercusión mediática tanto nacional como, especialmente, internacional:

- Probablemente la mención más importante haya sido la de The Economist.
- También aparecimos en Bloomberg.
- Rush Limbaugh.
- Energy Tribune.
- Editorial y un artículo de Gabriel en Expansión.
- Aparte de varios medios más en inglés y en español.
Charles Rist sobre el dinero
Siguiendo con la discusión de hace unos días, copio un extracto del libro de Charles Rist Historia de las doctrinas relativas al crédito y la Moneda (Nota: cuando Rist habla de expandir el crédito se refiere a descontar letras):
Cuando se introduce una nueva herramienta en el sistema social, obviamente tiene efectos sobre la totalidad de ese sistema. Antes de que existiera el billete de banco, los clientes del banco usaban la moneda en sus transacciones entre sí. Para pagar acudían al banco a buscar moneda y la transferían físicamente, aun cuando esa suma pudiera ser redepositada en el banco por su nuevo dueño. Con el billete de banco, todo este proceso se vuelve innecesario. Siempre que siga habiendo confianza en los bancos, los clientes se pagan entre ti con los billetes de banco y la moneda que se encuentra depositados en ellos deja de circular. Entre los clientes del banco, la circulación de los billetes suplanta la circulación de la moneda, del mismo modo en que ya lo había hecho entre el banco y sus deudores.

Esto no significa que haya una circulación más activa de dinero entre los clientes. Más bien, que dado que la probabilidad de que todos los depositantes acudan al banco a la vez se reduce, su margen de crédito se amplía: puede gestionar sus billetes con una menor cantidad de reservas. El uso del billete de banco, así como luego de los cheques, incrementar la capacidad crediticia de los bancos al reducir el uso de moneda por parte de la población. Gracias a este ingenioso sistema, la mayor parte de los saldos depositados en un banco son usados para conceder créditos mientras que permanece a disposición de sus dueños para poder efectuar pagos entre sí. Este es todo el “misterio” del crédito.

Pero en todo este proceso no se incrementa la cantidad de dinero, sino que simplemente se produce una circulación más rápida del dinero existente. Thornton, cuyas ideas fueron muy agudas, vio esto con claridad: “Si en un determinado momento hiciéramos inventario de toda la riqueza de la sociedad, los billetes de banco, incluidos en el activo de sus tenedores, son compensados por las letras de cambio comerciales que se encuentran en el pasivo de los aceptantes; el crédito y el débito son iguales y se cancelan entre sí; el caso del oro, por otro lado, es distinto del del papel, ya que su tenedor posee un activo que no es el pasivo de nadie más”.

2 de Abril de 2009

Menos libertad contra la crisis
Mi valoración sobre las conclusiones de la Cumbre de Londres:
Es cierto que las instituciones financieras sí necesitan de una mejor regulación que defienda realmente los derechos de propiedad, pero esto dista mucho de que los políticos deban y puedan meter las narices en todos los patrimonios privados. El punto de llegada debería ser una progresiva abolición de los bancos centrales y de los privilegios con los que vienen operando los bancos privados especialmente desde hace un siglo. Sin embargo, el documento de la Cumbre ni siquiera mienta a los bancos centrales –culpables últimos de la crisis– y en cambio se deshace en invectivas contra la inexistente desregulación.

Sólo una nota saludable parece derivarse de las conclusiones del G-20: una crítica abierta e indubitada contra el proteccionismo comercial que convertiría esta crisis en
una severa depresión. Sin embargo, tantos aspavientos en la buena dirección sólo parecen ir destinados a reimplantar las barreras arancelarias al grito de "¡Libre Comercio!". ¿Cómo van estos estadistas –Zapatero, Lula, Kirchner, Brown, Obama, Sarkozy o Berlusconi– a renunciar al librecambismo después de comprometerse como se han comprometido a defenderlo con uñas y dientes? Pues haciéndolo. Obras son amores y no buenas razones; las consignas, que ya se repitieron hasta la saciedad en la Cumbre de Washington, no se han compadecido con los hechos. Y es que de Londres no ha salido una defensa real del libre comercio, sino de los intercambios controlados, subsidiados y teledirigidos por los Gobiernos a través de la burocracia internacional.
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