Todo un hombre de Estado: Abril 2009Bitácora de Juan Ramón Rallo Julián
30 de Abril de 2009Cómo malinterpretar los datos
Es curioso como Escolar malinterpreta los datos de la evolución de empleos fijos y temporales. Al constatar que el número de trabajadores fijados ha repuntado ligeramente y el de temporales se ha desplomado, concluye:
Es el mismo argumento que emplea Elena Salgado. Si se han despedido 800.000 trabajadores en un trimestre, ¿cómo puede decirse que el despido en España es caro? Si leyera a Egócrata –poco sospechoso de tener algo que ver con el liberalismo– entendería por qué los datos que aportan demuestran exactamente lo contrario de lo que cree que exhiben: Dado que es caro despedir a algunos trabajadores, la crisis se ceba con los mismos. Esto es una pura cuestión de incentivos. Por tanto sí, la patronal está interesada en poder redistribuir mejor a quien despide; que no tenga que cargarse a los temporales por el simple hecho de que el Estado penalice despedir a los fijos. La solución de Escolar obviamente pasa por encarecer todos los despidos. Como si en este país no hubiese que adaptar nada; como si pudiéramos seguir produciendo 800.000 viviendas anuales (para eso está adaptada nuestra economía y nuestros puestos de trabajo) o como si pudiéramos dejar de hacerlo sin despedir a nadie. La solución de Egócrata en cambio pasa por crear un fondo común al que el empresario aporte una suma fija por número de trabajadores. Es cierto que con ello eliminamos los incentivos a que la crisis se cebe en los temporales, pero no el otro problema fundamental (aparte del que comenta Esplugas) que tienen las indemnizaciones por despido: el encarecimiento artificial de contratar a un trabajador. Desde luego, con el sistema actual de indemnización ex post, ese coste es menos visible. ¿Cómo la indemnización por despido aumenta el coste de contratar a alguien si todavía no se le ha despedido? La respuesta es sencilla y se llama provisiones por pérdidas esperadas. Todas las empresas lo hacen por otros conceptos (depreciación, impagados...) y aun cuando no contablemente, también lo hacen en materia de empleo. Con la propuesta de Egócrata ese coste se visualiza de manera mucho más clara: aparte del salario neto, cada empresario tiene que pagar un seguro por trabajador para cuando sea despedido. Por consiguiente, la confluencia de indemnizaciones al despido ex post o ex ante, cotizaciones a la seguridad social y demás gastos que se repercuten ilusoriamente sobre el empresario, elevan el coste total que representa cada trabajador para el empresario y, por tanto, hacen que el salario mínimo interprofesional suponga una barrera para la contratación de un mayor número de personas. Al final, la solución a esto pasa por un despido libre, que no necesariamente gratuito. Por cierto, en realidad la opción de que el Estado nos agrupe en una indemnización futura el salario extra que podríamos haber obtenido mes a mes resulta bastante ineficiente, ya que privamos al trabajador de la opción de reinvertir y capitalizar esa suma a tasas superiores a las que lo puede hacer el empresario. Pero bueno, en esto no creo que a nadie le importe lo más mínimo el trabajador, lo que cuenta es la ideología. 29 de Abril de 2009Interpretaciones peculiares de la crisis
Esta mañana he dado una charla sobre la crisis en la Universidad Carlos III de Madrid invitado por UDE. Anoto la interpretación más disparatada de la crisis que nos ha ofrecido un asistente de edad avanzada: "La crisis la ha provocado deliberadamente el judaísmo internacional que está al frente de todos los bancos para crear un Gobierno mundial dirigido desde Israel". Por supuesto, el señor se declaraba marxista y reclamaba soluciones socialistas a la crisis, como abolir el capitalismo y nacionalizar toda la economía al estilo cubano. Que no se diga que nazis y comunistas no se complementan bien.
Parece que ya se puede contar
Como ya comenté hace unas semanas, tenía algún proyecto entre manos que esperaba ir contándoos. Bueno, aquí está. Más en los próximos días:
25 de Abril de 2009De nuevo, los bancos no crean dinero
Aunque sea inútil, voy a proseguir con el tema de la expansión crediticia que efectúan los bancos. José María ha puesto un ejemplo en los comentarios del post anterior que copio como punto de partida:
José María comente varios errores económicos y contables que voy a analizar. En lugar de hacerlo con asientos contables, lo haré con hojas de balance, ya que resulta mucho más clara para distinguir la situación concreta de cada banco. Tampoco voy a considerar como José María que existen dos períodos, en esencia porque entiendo que cada decisión del banco o de sus clientes sucede en un período. Otro error que comete José María es considerar que la M1 es igual a los depósitos más las reservas de los bancos. No, la M1 es igual a los depósitos de los bancos más la moneda en circulación. No es lo mismo moneda en circulación (o en manos del público o currency in circulation) que la moneda inmovilizada en las reservas de los bancos comerciales para atender sus depósitos (currency in bank vaults). Aquí lo explican: Por lo demás, sigo sus supuestos y su modelo salvo donde se equivoque. Así: En el período 1 el depositante X deposita 100 onzas de oro en el banco A. Banco A Activo: 100 caja Pasivo: 100 depósitos X M0=M1=100 En el período 2 el banco A concede un crédito al individuo Y de 90 (esto es, le entrega 90 onzas de oro a cambio de que se las devuelva en el futuro), por lo que tiene que constituir una reserva de 10 en el banco central. Banco A Activo: 90 crédito Y + depósito banco central 10 Pasivo: 100 depósito X M0= 90 onzas en manos de Y + 10 onzas en el banco central M1= 90 onzas en manos de Y + 100 depósito de X = 190 En el período 3, el individuo Y deposita las 90 onzas de su préstamo en el banco B Banco B Activo: Caja 90 Pasivo: Depósito Y 90 M0= 90 onzas de oro en el banco B + 10 onzas en el banco central= 100 M1= 100 de depósito en el banco A + 90 depósito en el banco B=190 En el período 4 el banco B concede un crédito de 81 al individuo Z (esto es, le entrega las 81 onzas que tiene en caja a cambio de que las devuelva en el futuro) y por tanto tiene que constituir un depósito en el banco central de 9 Banco B Activo: Crédito 81 Z+ depósito en el banco central 9 Pasivo: Depósito Y 90 M0= 81 onzas en manos de Z + 9 onzas en el banco central (depósito de B)+ 10 onzas en el banco central (depósito de A) = 100 M1 = 81 onzas en manos de Z + 100 depósito X + 90 depósito Y = 271 En el período 5, el individuo Y quiere hacer una inversión inmobiliaria y le pide al banco B que le entregue las 90 onzas de oro a las que tiene derecho por su depósito. Si miramos el último balance del banco B, sin embargo, B no tiene 90 onzas en caja, de modo que no puede pagar. Lo único que puede hacer es vender en el mercado su crédito con Z de 81 onzas y pedirle al banco central que le devuelva las 9 onzas. José María asume erróneamente en su ejemplo que el banco 90 le puede devolver sin problemas las 90 onzas a Y, pero eso no es así, simplemente porque no las tiene (¡se las ha prestado a Z!). En realidad, la manera habitual que tendrá el banco B para pagar será pidiendo prestado 90 onzas a otro banco (por ejemplo el banco C). Lo asimilaremos a que el banco C haga un depósito en B (que es como opera el mercado interbancario). Esto es: Banco B Activo: Crédito 81 Z+ depósito en el banco central 9 + 90 caja Pasivo: Depósito Y 90 + Depósito banco C 90 De este modo, cuando Y le pide que le devuelva el dinero: Banco B Activo: Crédito 81 Z+ depósito banco central 9 Pasivo: Depósito C 90 M0= 81 onzas en manos de Z + 9 onzas en el banco central + 10 onzas en el banco central + 90 onzas en manos de Y = 190 M1= 81 onzas en manos de Z + 90 onzas en manos de Y + 100 depósito X + 90 depósito banco C= 361 Fijémonos que aquí ha aumentado M0 simplemente porque hemos introducido el supuesto de que había otro banco con 90 onzas de oro. Es decir, desde un principio M0 era 190. Sin ese banco, B tendría que haber vendido al descuento su crédito contra Z por un precio inferior a 81 (lo que equivale a una cancelación anticipada del préstamo por un monto inferior al prestado). Por último, ¿qué sucede cuando todos devuelven sus préstamos en el período 6? Es decir, cuando Y devuelve las 90 onzas al banco A y Z devuelve las 81 onzas a B: Banco A Activo: 90 caja + 10 depósito banco central Pasivo: 100 depósitos X Banco B Activo: 81 caja + 9 depósito banco central Pasivo: 90 Depósito banco C M0= 90 onzas en A + 10 onzas en el banco central (depósito de A) + 81 onzas en B + 9 onzas en el banco central (depósito de B) = 190 M1= 100 depósitos X + 90 depósito banco C =190 M0=M1=190 Por tanto, como ya dijimos en el post anterior, cuando todo el mundo devuelve sus créditos, M0 vuelve a coincidir con M1. Por tanto. Revisando las conclusiones de José María: - M1 se incrementa por la acción de los bancos, pero M1 está compuesto en buena medida por deuda de los bancos. Son simples promesas de entregar M0. La cuestión realmente relevante es si el volumen de M1 existente es sostenible con el de M0. Quienes defendemos una reserva 100% en activos líquidos (esto es, que no haya descalce de plazos) creemos que el único nivel sostenible es aquel en que M0=M1, si bien no limitamos la definición de M0 sólo al oro. También la plata y las letras de cambio de calidad entran en M0. En todo caso, esto está sujeto a discusión. - Los bancos no crean dinero. El dinero es M0. Si los bancos crearan dinero, cualquier nivel de M1 sería sostenible por sí mismo, ya que el depósito de los bancos sería un medio último de pago (según la definición que la mayoría manejáis de dinero: saldar deudas). - Los depósitos del banco no se crean de la nada. Por cada depósito hay un activo: caja o crédito. Dado que los créditos tienen valor (son activos de renta fija) es incorrecto decir que eso es NADA. Vamos, no creo que si me apropio con todos los activos del banco Santander me situación patrimonial no mejore. - Los bancos sólo se apropian de algo que en teoría no les pertenece al cobran intereses. En este ejemplo, donde José María deliberadamente ha suprimido los intereses los bancos no se apropian de nada. En esencia, porque los bancos considerados no tienen fondos propios. Y sin fondos propios todos los activos del banco son propiedad de sus depositantes. - El fraude no es que los bancos creen dinero de la nada (que no lo hacen) sino que incurran en estrategias financieras insostenibles sin consentimiento de sus clientes; que se utilice el banco central para refinanciar su deuda imponiéndonos al resto inflación; que no se les apliquen las leyes de suspensión de pagos y quiebra como al resto de empresas. - Keynes decía que la inflación era tan compleja que ni siquiera un hombre entre un millón era capaz de entenderla. No creo que estos simples apuntes contables sean tan complicados, aunque algunos se empeñan en buscar conspiraciones por todas partes. 24 de Abril de 2009Para empezar, que dimita Zapatero
Mi valoración sobre los cuatro millones de parados:
Leer más Entrevista sobre las pensiones
El martes pasado Antonio Salazar me entrevistó en La Gaveta de Tenerife a propósito de las pensiones públicas. Podéis oírlo aquí.
22 de Abril de 2009Dinero y promesas de dinero
Siguiendo con la discusión, copio un fragmento del libro The promises men live by de Harry Scherman:
Tómbolas monetarias
Hoy escribo en Libertad Digital sobre la absurda propuesta de dos de los economistas más importantes del mundo, Mankiw y Krugman. Como digo en el título, una tómbola monetaria. En realidad, resucitar las ideas de Silvio Gesell como el propio Mankiw reconoce:
Leer más 21 de Abril de 2009¡No copien a España!
Este mes he publicado en el Cato un artículo donde señalo por qué Estados Unidos no debería copiar a España, ni en el modelo energético ni en el financiero:
Leer más 19 de Abril de 2009Las consecuencias de una mala definición de dinero
Qué es el dinero y si los bancos lo crean, no es un debate meramente terminológico o al menos sus implicaciones no son meramente terminológicas. La conclusión de sostener que los bancos crean dinero tiende a ser la de concederle ese privilegio de manera monopolística al Estado. Lo podéis leer en un comentario en la anterior anotación. El mismo mal argumento sirvió a Robert Peel para monopolizar las emisiones de billetes en el Banco de Inglaterra, prohibiendo la competencia que le suponían los bancos comerciales. Traduzco el discurso de Peel de 1844 porque es muy ilustrativo de cómo la confusión terminológica (los pasivos bancarios no pueden ser dinero porque el dinero, el efectivo, el activo circulante, sólo puede ser un activo, como bien comprendía, por ejemplo, Henry Thornton) conlleva a las funestas decisiones políticas que hoy padecemos:
Además, la idea de que los bancos crean dinero me parece profundamente antieconómica en sus raíces. Por dos motivos. a) Desde Menger sabemos que el dinero es una institución espontánea que no crea nada. ¿Cómo encaja esto con la afirmación de que los bancos pueden crear el dinero? b) El dinero es el bien más líquido de una sociedad, no es un medio con el que realizar pagos y saldar deudas, porque entonces todo sería dinero. Las crisis se producen porque se crean demasiados derechos sobre esa liquidez y ello permite que esa liquidez se inmovilice y se degrade en proyectos a largo plazo. Si los bancos crean dinero, esto es, crean liquidez, ¿cómo puede ser que las crisis se produzcan por un deterioro de la liquidez? Y si la liquidez la puede crear a discreción el sistema bancario, ¿no es acaso la respuesta óptima a una crisis de liquidez que el sistema bancario la expanda (esto es, que expanda el crédito? Las dos implicaciones teóricas me parecen suficientemente desafortunadas como para moderar y matizar el uso de que la expresión "los bancos crean dinero de la nada". Pero, obviamente, lo más peligroso para el bienestar y la estabilidad económica son las implicaciones políticas: si los bancos son una institución tan especial como para crear dinero de la nada, concedámosle ese privilegio al Estado en exclusiva. Peel nacionalizó los billetes de banco, porque no creía que los depósitos a la vista fueran dinero. Quienes ahora sí lo creen defienden, como corolario lógico, que los depósitos de banco –el dinero– también sean nacionalizados. Esto es, que se viole una libertad económica tan básica como la de emitir promesas de pago a la vista en dinero; ya tengan esas promesas una materialización física (billetes) o sean una simple inscripción contable (depósitos). Resumen sobre la repercusión del informe
En Libertad Digital tenéis un resumen bastante completo de toda la repercusión nacional e internacional que ha tenido nuestro estudio sobre las energías renovables. A los medios que ya he ido comentando, se le sumaron ayer el New York Times y El Mundo. Lo podéis leer aquí.
Por cierto, hoy en el suplemento de Mercados de El Mundo vuelve a aparecer el Instituto Juan de Mariana un artículo donde compara su posición con la de Greenpeace. ¿El dinero es aquello que salda deudas?
Una de las confusiones más extendidas que existe en economía, probablemente desde que Robert Peel pronunciara aquel absurdo discurso donde restringía el significado de dinero al oro y a los billetes del Banco de Inglaterra (lo que le sirvió para consolidar el monopolio del banco central en contra de la emisión descentralizada de billetes regionales y para prohibir de facto el descuento de letras), es que el dinero es aquello que sirve para saldar deudas. La mejor refutación que conozco sobre esta falacia es de Henry Dunning Macleod; la traduzco por su genialidad y sencillez. Por lo visto, hay que cargar contra algunos errores en todas las épocas:
18 de Abril de 2009Más sobre por qué los bancos no crean dinero de la nada
Aunque los argumentos básicos ya estén contenidos en el artículo que publiqué en el Instituto Juan de Mariana, voy a reagruparlos.
1. No crean dinero de la nada, sino contra su patrimonio Hoy, los depósitos que crean los bancos son promesas de entregar a la vista dinero del banco central. Para lograr cumplir con esas promesas, los bancos tienen que gestionar su patrimonio. Cuanto más líquido sea su patrimonio, mayores probabilidades de cumplir con todos sus depósitos tendrán. Si el banco creara dinero de la nada, no estaría sometido a las obligaciones que representan los billetes (sería un falsificador). Sin embargo, si el banco no logra entregar a la vista todos los billetes que se le piden, debería caer en suspensión de pagos y liquidar su activo para realizarlo (otra cosa es que el Gobierno intervenga y aporte él el dinero). En la medida en que un banco que tenga un activo de calidad podrá satisfacer un mayor número de sus deudas a la vista que un banco con activos de pésima calidad, el banco no crea dinero de la nada. Lo crea contra su obligación a pagar billetes y habrá bancos más capaces de cumplir con sus obligaciones que otros. Por consiguiente, tan o más importante que estudiar los pasivos del banco (depósitos) es estudiar sus activo. 2. El banco crea obligaciones a entregar dinero, no dinero. A menos que confundamos una obligación a entregar dinero con el mismo dinero, el banco no crea dinero de la nada. De hecho, los bancos caen un suspensión de pagos porque no pueden entregar el suficiente dinero (billetes del banco central) que representan sus depósitos. Si depósito bancario es igual a dinero, entonces el banco no tendría una sucesiva obligación que cumplir. Para ver el absurdo del razonamiento: ¿es lo mismo la comida que una obligación a entregar comida? ¿Acaso si yo asumo la obligación (imposible de cumplir por mi parte) de entregar un billón de toneladas de trigo ello significa que ese billón existe? No. Estoy creando promesas de entregar alimentos, peor no alimentos. Lo mismo con los bancos. 3. Los depósitos no son dinero, ya que no son aceptados por individuos no bancarizados La idea de que se pueda pagar con los depósitos del banco confunde a muchos y les lleva a concluir que eso es dinero. Sin embargo, esta confusión procede de que no se entiende el mecanismo de compensación interbancaria que hay detrás. ¿Por que los individuos aceptan ser pagados con los depósitos de un banco? Simplemente: si el banco A reconoce al individuo a una promesa de entregarle 1000 billetes del banco central (tiene un depósito de 1000) y el individuo "a" le compra un coche al individuo b por 500, el individuo b acepta esas "500 promesas del banco A a entregar 500 billetes" por dos posibles motivos: a) porque irá a retirar los 500 billetes del banco A, b) porque tiene un depósito en el banco A o en el banco B. En el primer caso, creo que estaremos de acuerdo en que no hay creación de dinero, porque el individuo B retirará 500 billetes de A; es decir, es equivalente a si el individuo a le hubiese pagado en efectivo al individuo b. En el segundo caso, le que hace el sistema bancario es minimizar los movimientos de efectivo mediante la compensación de créditos y deudas. Si el individuo b es cliente del banco A, éste sólo reducirá los depósitos de a (es decir, el número de billetes que debe entregarle a la vista a A) e incrementará el depósito de b. En caso de que el individuo b sea cliente del banco B, este aceptará los depósitos de A por dos motivos: a) porque quiera pedirle al banco A que le entregue billetes o b) porque compensará sus posiciones con el banco A. En el primer caso, estamos en las mismas: equivale a que el individuo a le pague al individuo b en efectivo y éste lo deposite en el banco B. En el segundo caso, los dos bancos sólo minimizan el movimiento de efectivo. Imaginemos que, por otras transacciones, el banco A tiene derecho a cobrar 400 billete del banco B. Pues bien, estos dos créditos se compensarán entre sí, de modo que el banco A le entregue a B sólo 100 billetes. En efecto, se han producido transacciones de 900 billetes con sólo un movimiento de 100. Y, de hecho, el banco A sól habría necesitado unas reservas de 100 billetes. ¿Estamos multiplicando la cantidad de dinero? No, lo estamos haciendo circular más rápido minimizando las necesidades de transferencias. Pero cámaras de compensación existen en todos los mercados financieros y no creo que consideremos que se crean acciones o bonos de la nada. 4. Las crisis no se produce por un exceso de liquidez Una implicación más importante de decir que los bancos crean dinero, es separar el significado de dinero del de liquidez. De acuerdo con Menger y Hayek, el dinero es el bien más líquido de una economía. Si decimos que los bancos crean dinero, diríamos que los bancos están creando liquidez y que, por tanto, la crisis actual se debe a que ha habido demasiada liquidez. La realidad es la contraria: la crisis se debe a que se han deteriorado extraordinariamente las posiciones de liquidez de los agentes económicos. Y ese deterioro se ha producido mediante el sistema bancario (y no precisamente creando dinero o liquidez, sino inmovilizando el escaso dinero que tienen en inversiones a largo plazo). 17 de Abril de 2009El multiplicador bancario, al descubierto
En economía, los multiplicadores suelen ser engañosos y tendentes a llevarnos a la confusión. Con el multiplicador bancario pasa algo parecido. Parece como si los bancos crearan dinero de la nada gracias a que sólo tienen que mantener en reservas un porcentaje de las deudas que asumen. Así pues, parece que los bancos sean por ese motivo una suerte de privilegiados. Bien, recurramos a un ejemplo más sencillo para ver si efectivamente son por eso unos privilegiados y si realmente crean dinero.
Imaginad que un amigo me presta 1000 euros a un año. Yo, en lugar de tener el dinero parado, decido prestárselos a un empresario de mi barrio a 10 años. Aquí ya surge un problema de descalce de plazos: me he endeudado a un año y lo estoy prestando a 10. Pero ahora imaginemos que yo pienso o calculo que ese empresario al que le he prestado 1000 euros a 10 años no me pedirá cada año que le desembolse más de 100 euros. Por tanto, ¿por qué voy a tener 900 euros parados? Así, busco a nueve empresarios más que piense que se van a comportar como el anterior (es decir, que les voy a prestar 1000 euros pero sólo me pedirán anualmente el desembolso de 100). Por tanto, he concedido préstamos por 10000 euros pero sólo cuento con unas reservas de 1000. Por tanto, mi multiplicador ¿bancario? es de 10. Cuando termine el primer año, le pediré a mi amigo que me vuelva a prestar otros 1000 euros por otro año. Si mis cálculos son acertados y los empresarios no me piden más de 100 euros cada año, ni siquiera caeré en suspensión de pagos. Pues bien, ¿realmente estoy creando dinero de la nada? ¿O simplemente estoy asumiendo unas deudas que no puedo asumir a la vista? Los bancos funcionan así con una salvedad: los empresarios a los que les he prestado el dinero a su vez me lo vuelven a prestar por el importe que no han dispuesto (esto es, los empresarios redepositan en el sistema bancario el dinero que se les ha prestado). Pero esto sólo sirve como alivio para las presiones de retirada de dinero de los bancos, no cambia la naturaleza de la operación. Así, un banco calcula que las retiradas de depósitos que experimentarán cada día serán iguales a las entradas de caja que tendrán. Por eso restringen el crédito en momentos de tensión crediticia: si no prestan más dinero, paralizan las nuevas salidas de dinero y se quedan sólo con las entradas (repago de préstamos o captación de nuevos depósitos). Pero no crean nuevo dinero, sólo ponen en circulación los saldos no dispuestos por sus depositantes (en el ejemplo anterior, yo prestaba el dinero cuyo reembolso no me reclamaban los empresarios a los que se lo había prestado). Otra cosa es que esto sea sostenible. La gente no mantiene saldos de liquidez porque renuncie a utilizar esos fondos (y por tanto que puedan inmovilizarse a largo plazo) sino porque quiere tenerlos inmediatamente disponibles para cuando quiera. Dicho de otra manera, el ciclo austriaco demuestra que si yo les presto a los empresarios ese dinero: a) a medio plazo los empresarios comenzarán a reclamar el desembolso de más de 100 euros al año y b) mi amigo dejará de renovarme el préstamo anual antes de que terminen los 10 años. La Casa Blanca responde a nuestro estudio de las renovables
Fue hace unos días durante la rueda de prensa del portavoz Robert Gibbs:
Nadie dijo que los políticos tuvieran que informarse antes de gastar miles de millones de dólares. Copio en español la réplica que hemos remitido a los medios internacionales: Por cierto, sumad a la cadena de reacciones Fox News y sobre todo este editorial favorable del Wall Street Journal. Podéis leer el estudio aquí. ¿Crean los bancos dinero de la nada?
Recuperando el debate de hace unas semanas, hoy publico este artículo en el Instituto Juan de Mariana donde matizo la tan recurrente afirmación de que los bancos crean dinero de la nada. En realidad, ni crean dinero ni, aun cuando lo hicieran, lo harían de la nada. Cuestión distinta es que hagan un uso fraudulento o insostenible del dinero:
16 de Abril de 2009El Banco de España, en la buena dirección
Por fin llega una propuesta regulatoria sensata sobre el sistema bancario, y casualmente desde dentro del Banco de España. En esencia:
- Prohibir el descalce de plazos, esto es, que una entidad no pueda endeudarse a corto e invertir a largo (Sin ser puristas, el descalce de plazos es otra forma de llamar a la reserva fraccionaria, que Huerta de Soto tanto tiempo viene señalando como causa de las crisis). - Menor apalancamiento y más capitalización. - No hiperregular el sistema financiero. Básicamente lo que venimos defendiendo desde el Observatorio de Coyuntura Económica y que expliqué resumidamente aquí. Por cierto, la diferencia con la propuesta de Geithner es significativa: éste entiende que el descalce de plazos resulta arriesgado pero cree que es sostenible con la supervisión estatal. Ahora sólo falta otro paso básico, aunque esto es complicado, especialmente que se proponga desde España porque su voz aislada pinta poco: volver al patrón oro. Como ya expliqué hace unos días, el banco central también arbitra plazos monetizando los activos a largo plazo de los bancos privados. Sin un patrón monetario es imposible distinguir entre qué activos deben ser monetizados y cuáles no (aunque es evidente que las hipotecas nunca deberían serlo, por ejemplo). Con estas dos reformas tendríamos un sistema monetario infinitamente más estable y eficiente que el actual. Desde luego, sería menos eficiente que un sistema competitivo de banca libre, pero aun así podríamos darnos con un canto en los dientes. Especialmente comparándolo con lo de ahora. Deflación: una pregunta simple
Estoy oyendo que la deflación es una cosa muy mala porque las economías occidentales sufren de un exceso de endeudamiento y la caída de precios eleva el coste real de la deuda. En este sentido, habría que regresar por cualquier medio a la inflación para aliviar la carga.
¿Por qué tanto fariseísmo? Si lo que se quiere señalar es que el volumen de deuda es demasiado grande y que por ello hay que diluirla con inflación, ¿por qué no se celebran los impagos de esa deuda? Lo mismo da (en realidad no, porque los efectos redistributivos son distintos) que se devuelva un menor poder adquisitivo porque el dinero valga menos o que se devuelva una menor cantidad de dinero con el mismo poder adquisitivo que antes (impago parcial de la deuda). Que el Gobierno intervenga para impedir que nadie quiebre y luego se busque impagar vía inflación esa misma deuda resulta un tanto esquizofrénico. ¿Será que el Estado es el mayor deudor de una economía? 15 de Abril de 2009¿Éstas son las recetas del PP contra la crisis?
Acabo de publicar en Libertad Digital una valoración no demasiado positiva del plan del PP contra la crisis y de la primera medida de Feijóo: comprar a los promotores inmobiliarios sus stocks invendidos:
Leer más 14 de Abril de 2009Regulaciones rígidas y patrón oro
Egócrata ha escrito un post en el que me atribuye ciertas ideas que son sólo parcialmente ciertas. Copio sus dos últimos párrafos:
Sin extenderme demasiado. El problema esencial del sistema financiero, como ya he repetido muchas veces, es la estrategia de endeudarse a corto e invertir a largo. Si los banqueros tienen un enorme poder destructivo es esencialmente por esto. Supongo que todos estamos de acuerdo en que si los banqueros se dedicaran a emplear los depósitos en el mercado monetario (el mercado monetario de verdad, no el que colocan titulizaciones hipotecarias AAA haciéndolas pasar como líquidas), el riesgo de impago de los depósitos a la vista sería casi nulo. Por otro lado, tampoco creo que nadie llore por qué un banquero impague sus depósitos a 10 años, o al menos no creo que llore más que si una empresa emite bonos y los impaga. ¿Poder destructivo? Muy limitado. Ahora bien, de lo anterior no debería deducirse que el problema de la transformación de plazos es que los banqueros someten a los depositantes a la vista a un riesgo mayor del que resulta lícito, sino que al degradar sin su consentimiento su posición de liquidez están engendrando el ciclo económico. Es decir, están inmovilizando fondos a largo plazo que debían estar permanentemente disponibles para hacer frente a las contingencias de una unidad económica. Y aquí es donde entra el patrón oro. El banco central no deja de ser un banco más pero con un monopolio sobre la emisión de billetes. La naturaleza del billete es idéntica a la del depósito a la vista: pasivos a corto plazo del banco. El problema, por tanto, de los bancos centrales actuales es que se endeudan a corto plazo (emitiendo billetes o depósitos para los bancos comerciales) e invierten a largo (en los activos a largo plazo que continuamente refinancian a los bancos comerciales). El patrón oro no es un mecanismo de ajuste automático (o no sólo) sino un mecanismo donde el dinero es dinero, es decir, donde un pasivo a la vista como el billete de banco ha sido emitido contra el activo a la vista más líquido que existe (no hay descalce de plazos). La ventaja del ajuste automático es derivada: gracias a la convertibilidad de los billetes, tanto los bancos privados como sobre todo los ciudadanos pueden controlar la gestión del banco y retirar el oro cuando sospechen que los activos del banco se están volviendo ilíquidos (esto es, cuando sospechen que está arbitrando plazos). El patrón oro, por tanto, devuelve la naturaleza dineraria al billete de banco (en lugar de concedérselo al papel moneda respaldado por inversiones de valor muy volátil y que no anclan ni pueden anclar el valor de la divisa) y constituye un mecanismo descentralizado muy eficiente para controlar las expansiones. Ahí acaba la historia. Por cierto, Bretton Woods, por lo apuntado, dista mucho de ser un patrón oro. El gran economista Jacques Rueff no dudó en calificarlo como "el pecado monetario de Occidente". No es para menos: sólo los dólares eran convertibles en oro por parte de los bancos centrales extranjeros. Cualquiera que sepa un poco de expansiones crediticias sabe que un banco aislado no puede inflar sus pasivos ya que en las cámaras de compensación interbancaria generaría sistemáticamente saldos deudores que le vaciarían las reservas; pero al mismo tiempo, también sabe que si todos los bancos inflan en concierto, la expansión puede prolongarse durante mucho tiempo (ya que los mayores saldos deudores de un banco se compensan con los mayores de otro). Por eso es importante que el billete de banco sea convertible en oro para el ciudadano (y por eso los Gobiernos siempre han intentado crear barreras a esta libre conversión, como Inglaterra en el 25 cuando limitó la conversión ciudadana a lingotes de elevado valor). Bretton Woods consistía en eso: una coordinación de todos los bancos centrales para inflar sus pasivos (esto es, para transformar plazos) combinado con una especulación en el mercado de oro (el London Gold Pool) para estabilizar el precio del oro a 35 dólares la onza. Sí, algo tenía que ver con el patrón oro, pero muy poco. Y desde luego no creo que sea el modelo hacia el que debamos avanzar, por mucho que supusiera una tímida mejora con respecto al cachondeo actual. En definitiva, los hiperregulacionistas lo tienen fácil: si quieren estabilizar el sistema financiero que prohíban la transformación de plazos, también para el banco central. Si muchos no entendéis aquí la imperiosa necesidad de que exista un patrón oro, sólo tenéis que tratar de responder una sencilla pregunta, sin patrón oro ¿cómo podemos saber que el banco central no está transformando plazos? ¿Cuál sería el activo líquido contra el que podría emitir sus pasivos a la vista? Y si no entendéis por qué la transformación de plazos no es sostenible es que todavía seguís pensando que los recursos económicos son infinitos y pueden estar en varios lugares a la vez. 13 de Abril de 2009Futuribles cada vez más presentes
Después de las últimas noticias (I, II), vuelvo a plantear las mismas preguntas que hace cuatro meses:
12 de Abril de 2009Dos entrevistas en la COPE
En en Instituto Juan de Mariana seguimos colaborando semanalmente con COPE Cataluña en su sección de Economía Alternativa. Tenéis los audios en la web. Por mi parte os enlazo dos de las últimas entrevistas que me han realizado (aparte de la que ya os enlacé sobre el coste económico de las renovables): una repasando los avatares del caso Enron y otra valorando la reciente cumbre del G-20.
11 de Abril de 2009Huerta de Soto en Expansión
El profesor Jesús Huerta de Soto (como siempre digo, el único economista del mundo que posee una teoría escrita y general capaz de explicar la práctica totalidad de la actual crisis sin recurrir a carambolas como "tormentas perfectas" o a arbitrariedades como "pinchó la burbuja porque sí") ha escrito un artículo en Expansión donde explica la situación en la que nos encontramos ahora:
Yo diría, sin embargo, que hay otro escenario posible y que es la hiperinflación, esto es, el default de los Estados ante la emisión de deuda pública masiva. Como él, descarto que a medio plazo se produzca una nueva burbuja via crédito barato, ya que simplemente no existe demanda solvente de crédito: para ello hace falta un incremento de los fondos propios de los agentes económicos con respecto a su deuda (desapalancamiento); y una liquidación de las malas inversiones que haga atractivo endeudarse para invertir. Dicho de otra manera, hasta que no toquemos fondo y comencemos a recuperarnos, no es posible que nos reinflemos. La japonización de la economía es un escenario bastante plausible, a lo que cabe añadir la hiperinflación si es que los agentes económicos consideran que los Estados serán incapaces de hacer frente a toda la deuda que están asumiendo. En Japón no ha habido hiperinflación simplemente porque es un Estado muy serio sin problemas para recaudar impuestos y porque los agentes todavía no dudan de que podrá repagar su enorme deuda pública (más del 160% del PIB). Por supuesto, niveles tan altos de deuda no serán tolerados en todos los países donde a poco que se suban los impuestos se hunde la recaudación y donde exista una cierta experiencia en impagos nacionales (es decir, los países en desarrollo tienen poco margen de endeudamiento). Aunque, como Huerta, también considero probable que el mercado vaya por delante del Estado y el ajuste se termine produciendo antes de que nos hundan en la miseria. De momento parece que el ajuste inmobiliario ya ha terminado, que el ahorro está repuntando, que los precios de los activos se están ajustando e incluso que algún crédito empieza a reactivarse. Veremos. Krugman sigue sin enterarse de nada
Krugman arremete contra los austriacos, o contra los teóricos de la resaca, como el les llama. Y lo hace planteándose dos preguntas (a la que en una actualización añade una tercera). Albert Esplugas ya ha tratado el tema. Aun así, me parece que pueden añadirse algunos comentarios de interés.
Primero, Krugman se pregunta por qué si, según los austriacos, durante la fase pinchazo de la burbuja es necesario que se incremente el paro colocar a ese factor productivo en otras ocapaciones (desde las malas inversiones a las nuevas inversiones), en la gestación del boom económico no era necesario que hubiese desempleo para atraer a los trabajadores hacia las nuevas ocupaciones.
Simplemente, industrias enteras desaparecen durante la expansión crediticia y van adaptándose a la nueva corriente de crédito. 10 de Abril de 2009Geithner contra Geithner
Como vemos en el post anterior, la madre del cordero de esta crisis es, en última instancia, la confusión entre ahorro y saldos de caja. Cuando una entidad arbitra plazos pretende poseer liquidez al tiempo que dice estar invirtiendo esos fondos en otros activos. Así, los bancos de inversión no tenían activo circulante suficiente para amortizar el pasivo circulante, pero como se asumía que algunos activos fijos, como las titulizaciones hipotecarias, podían realizarse sin pérdida de valor (y aquí entra la responsabilidad directa de los bancos centrales, ya que fueron ellos quienes permitieron que este espejismo se mantuviera durante varios años), las inversiones a largo plazo también servían para atender las deudas a corto.
En junio de 2008, Geithner describió en un párrafo relativamente bien el proceso: La descripción tiene algunos errores (los activos no eran líquidos, sino negociables) y algunas lagunas (eran negociables porque los bancos centrales los aceptan como colateral para refinanciar la deuda a corto de los bancos, esto es, tenían siempre un demandante de última instancia). Lo que me interesa, sin embargo, es resaltar que Geithner, si bien observa donde está el origen de nuestros problemas financieros, no entiende en absoluto las causas de que esa estrategia sea insostenible. Unos párrafos antes, el propio Geithner comenta: Básicamente Geithner se suma a la teoría del savings glut. El problema es que poniendo en relación ambos párrafos, Geithner llama ahorro a lo que son saldos de caja. Los acreedores a corto plazo de los bancos no están ahorrando, ya que en cuyo caso tendrían que renunciar durante el período que dura la inversión a la disponibilidad de sus fondos; lo que hacen es conservar esos fondos en créditos a corto plazo que, sin embargo, se están utilizando para llevar a cabo inversiones a largo plazo. El problema, por tanto, es el contrario al que apunta Geithner: había demasiadas inversiones y demasiado poco ahorro para financiarlas. El propio Geithner, por tanto, es presa del error que ha alumbrado este sistema financiero, creer que el dinero puede estar disponible para cuando lo necesitemos y a la vez invertido a largo plazo. De ahí que las soluciones que aporte Geithner o sean irrelevantes (regulación) o insuficientes (reforzar los fondos propios). Obviamente, si exigimos que los bancos estén más capitalizados, la expansión crediticia que puedan realizar (inversión no respaldada por ahorro) se reduce. En el límite, si exigiéramos unos fondos propios del 100% sobre los activos, entonces no tendríamos un descalce de plazos. Lo que no entiende Geithner, sin embargo, es que reforzar un poquito los fondos propios del banco no evita las crisis, ya que para ello los bancos tendrían que incrementar sus fondos propios en la misma medida en que conceden crédito no respaldado por ahorro, de modo que la expansión crediticia quedaría autoesterilizada. Como explica Huerta de Soto en su libro (ay, si lo hubiesen leído): Eso es lo que Geithner no entiende y por eso las reformas del sistema financiero que están sobre la mesa no evitarán las futuras crisis económicas, La dramática situación de la banca de inversión en septiembre
En parte por el informe de las renovables y en parte por otros temas que os iré contando pronto, me acabo de poner con el boletín del Observatorio de Coyuntura Económica correspondiente al tercer trimestre de 2008. Como sabéis, en estos tres meses se produce la quiebra de toda la banca de inversión de EEUU y de Freddie Mac y Fannie Mae.
Aunque muchos parecen interesados en restarle importancia al arbitraje de plazos (endeudarse a corto para prestar a largo) como causa de la crisis, la situación financiera de cualquier banco debería estremecer al personal. Adelanto uno de los gráficos más significativos: ![]() Las empresas suelen financiar parte de su activo circulante como pasivo a largo plazo (o lo que es lo mismo, el activo circulante es siempre superior al pasivo circulante). Es lo que se conoce como fondo de maniobra y lo que permite evitar que las empresas caigan en suspensión de pagos y se fuerce una liquidación de su activo. Los bancos, como ya expliqué en el tercer boletín, siguen la estrategia inversa: financian parte de su activo inmovilizado con pasivo circulante, de modo que éste es siempre superior al activo circulante. Esto es problemático, ya que si tienen que vender parte de su activo inmovilizado al descuento puede que sólo obtengan una fracción de su valor, con lo que las pérdidas pueden ser enormes. Imaginad una empresa que tenga un activo fijo de 500, un activo circulante de 100, un pasivo fijo de 250, un pasivo circulante de 200 y unos fondos propios de 150. En este caso, la empresa tiene un fondo de maniobra negativo de 100, de modo que tiene que vender parte de los activos fijos valorados por 500 en el mercado. El problema que tiene es que si para obtener esos 100 tiene que vender una cantidad de activo fijo que tenga registrado por valor de 250, pasa a estar quebrada. Pero al menos esta empresa, dentro de la imprudencia, es relativamente prudente ya que sus fondos propios son 1,5 veces superiores a su fondo de maniobra negativo (150 de fondos propios frente a 100 de fondo de maniobra). Ahora volved a mirar el gráfico anterior, calculado sobre los datos del último balance disponible antes de la quiebra o reconversión de cada una de las empresas. En los bancos de inversión y las agencias gubernamentales los fondos propios sólo daban para cubrir entre un 5% y un 25% del fondo de maniobra negativo. Esto viene a significa que sólo con que tuviéramos que aceptar entre un 5% y un 25% de descuento en los activos fijos necesarios para cubrir la deuda a corto, el banco estaba quebrado. Sólo una enorme confusión sobre el significado de liquidez podía llevar a pensar que esos activos inmovilizados pueden venderse sin ningún descuento. Si esto no es sintomático, entonces nada lo es. 9 de Abril de 2009De desastre a calamidad
Hoy en Libertad Digital comento las primeras andanzas de la nueva ministra de Economía, Elena Salgado:
Leer más 8 de Abril de 2009El estudio de las renovables, en Reason
7 de Abril de 200918 de junio en Madrid: Gold and Silver Meeting
4 de Abril de 2009Las hipótesis inflacionistas sobre el dinero
Charles Rist enumera en su libro los presupuestos en los que se basaban las teorías monetarias y bancarias de John Law. La lista es interesante ya que también se hallaba presente entre las teorías monetarias de los tiempos de Rist (primera mitad del s.XX) y sigue manteniéndose en las de la segunda mitad:
3 de Abril de 2009El coste de las energías renovables
En los últimos meses he estado trabajano junto a Raquel Merino y José Ignacio García Bielsa, bajo la dirección de Gabriel Calzada, en un proyecto de la Universidad Rey Juan Carlos para aproximar el coste que ha supuesto para España la subvención en energías renovables. Los resultados del estudio, que ya está disponible, los podéis encontrar resumidos en la nota de prensa del Instituto Juan de Mariana. Alternativamente también podéis escuchar la entrevista que me hicieron en COPE Cataluña.
Lo cierto es que el estudio ha tenido cierta repercusión mediática tanto nacional como, especialmente, internacional: - Probablemente la mención más importante haya sido la de The Economist. - También aparecimos en Bloomberg. - Rush Limbaugh. - Energy Tribune. - Editorial y un artículo de Gabriel en Expansión. - Aparte de varios medios más en inglés y en español. Charles Rist sobre el dinero
Siguiendo con la discusión de hace unos días, copio un extracto del libro de Charles Rist Historia de las doctrinas relativas al crédito y la Moneda (Nota: cuando Rist habla de expandir el crédito se refiere a descontar letras):
2 de Abril de 2009Menos libertad contra la crisis
Mi valoración sobre las conclusiones de la Cumbre de Londres:
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